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Coincidencia

Summary:

Lograr un matrimonio feliz ha quedado en segundo plano cuando lo que importa es procrear... Pero Jyuto y Doppo, que ven peligrar su unión tras diez años, no quieren solo aceptar lo que decidan por ellos.

Notes:

¡Me he interesado más por el omegaverse!
Y como ya he dicho en otros fics, me gusta pensar que se trata de una "evolución", es decir, algo un tanto necesario. Por eso decidí hacer uso de esto junto al tipo de gobierno que Chuuoku ha demostrado ser (aunque aquí no se menciona explícitamente que sean ellas), resultando en emparejamientos forzosos y esta historia. ¡Espero les guste!

Editado posterior: De este mismo universo, cree una historia de Hitoya/Jakurai, Otra oportunidad. No agrega demasiado, pero puede ayudar a dar más detalles y, si lo leen antes de este, podría ser un poco más interesante.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

"Una vez alcanzada la mayoría de edad, se someterá a una prueba genética que permitirá encontrar un emparejamiento ideal según afinidad. Buscando mantener estable la tasa de natalidad, queda estrictamente prohibido emparejarse con alguien distinto de la persona que la federación ordene basándonos en los resultados arrojados. Esta última regla solo puede romperse bajo excepciones de brecha de edad, fallecimiento o infertilidad, siempre bajo consideración de las autoridades."


La infelicidad puede llegar de muchas formas. 

Trabajo de última hora. 

Una llamada de reclamo plagada de insultos para que, al final, el problema fuera que la máquina no estaba conectada o debía encenderse manualmente. 

La lluvia que retrasa los trenes, el compañero despistado que tira café sobre los reportes impresos...

Ese papel donde, de nuevo, le informan que no está embarazado. 

Y bueno, Doppo no tiene quejas respecto a sus propios problemas, está acostumbrado y sabe lidiar con ello resignadamente, pero eso último le afecta también a Jyuto, su pareja. La pareja que, en secreto, compra artículos de bebé y se inventa historias infantiles inspiradas en sus más heroicos arrestos; ese hombre que, cuando lo cree dormido, habla sobre como imagina a sus hijos; el mismo que, al menor malestar, corre a sostenerlo y le hace una cita para revisión en el mejor hospital. 

El hombre con el que lleva casi una década y, evidentemente, debería tener o estar por tener su primer hijo si no fuera por culpa suya. 

Los días así no tiene cara para volver a casa. Se queda caminando por el parque y luego se sienta para enviar mensajes a Hifumi contándole las malas noticias. No es que quiera extender su miseria, pero él le pregunta constantemente y, dado que tampoco ha sido capaz de tener hijos, piensa que puede sentirse mejor si sabe que no es el único en esa situación desalentadora.

De hecho, para el rubio eso no es un gran problema, aunque tiene toda una habitación lista para el momento, tampoco está excesivamente preocupado. No se acabó su mundo cuando fue emparejado con alguien distinto de Doppo -de quien estaba enamorado en secreto-, tampoco cuando el omega con el que le indicaron unirse decidió divorciarse, mucho menos si esa habitación sigue vacía. Lo que de verdad le atormenta son esas noches en que sueña vívidamente con el pelirrojo sosteniendo en sus brazos a un niño de sonrisa tímida, ojos azules y cabello rubio; le apuñala el corazón la dulzura de Doppo mientras le dice con alegría "se parece a ti". 

Esos sueños que nunca se cumplirán son su verdadero tormento y, cada vez que el asalariado le cuenta que de nuevo fue una falsa alarma de embarazo, se siente tentado a sugerir que intenten estar juntos, no sabe qué porcentaje de compatibilidad tendrán pero, si ambos son incapaces de tener hijos, no sería gran diferencia... Y cuando las palabras están a punto de salir, recuerda al amable Iruma que lo invitó personalmente a la boda, el novio perfecto cuya existencia cambió radicalmente al sombrío Doppo y el ahora esposo dedicado que nunca, ni una sola vez, ha mencionado el divorcio. Ni siquiera ese omega que lo idolatró por años pudo quedarse a su lado, le recriminó ser un alfa incapaz y se fue sin mirar atrás una sola vez. Si él dijera eso que lleva queriendo decir por años, solo arruinaría todo, si es rechazado, no podría ni siquiera volver a tener esa amistad... 

El extraño miedo que lo invade silencia cualquier anhelo, envía palabras de aliento a su amigo y aparta su mirada del teléfono, aterrado de no poder contenerse alguna vez. 

Cuando comienza a ver que el ritmo de las personas se vuelve menos ajetreado, Doppo sabe que es hora de volver a casa. Esta vez, por mala suerte, llega justo cuando Iruma está mirando un peluche de conejo, seguramente lo compró pensando que esta ocasión al fin habría un resultado positivo. 
 
— ¿Y entonces? -La expectativa en esos ojos dice todo lo que el policía no pone en palabras.

— Lo siento... Lo siento... Es mi culpa... -No puede mirarlo a los ojos y se limita a mirar al suelo mientras niega con la cabeza. Sin soltar el lindo animal de felpa, Jyuto lo rodea y le susurra que todo estará bien, el quiebre en su voz es tan mínimo que casi no se nota, pero no pasa desapercibido para el sensible omega que se sabe culpable. 

— No es tu culpa. No te preocupes, con nuestra compatibilidad, seguro pasará tarde o temprano. Tranquilo. Te amo, solo te amo a ti.

Como si quisiera demostrar algo, el castaño comienza a besarlo lentamente después de arrojar el conejo al mueble más cercano. Desata su corbata, desabotona la camisa con ansiedad y sus feromonas hechizan al otro que no puede contenerse y se deja envolver en ese abrazo apasionado, deseoso de sentir la piel de su amado, con un ardor creciente en su cuerpo que pide las caricias del alfa. Odia un poco ese estado pasivo y extasiado porque todo se vuelve borroso y no es capaz de saber si complace a Jyuto o no, demasiado perdido en su propio placer, el placer que solo Jyuto le da, incluso si su porcentaje de emparejamiento fuera de 0%, algo en su interior le grita con ferviente certeza que solo puede ser él, solo el policía puede complacerlo, amarlo y darle felicidad. 

Las feromonas de Doppo son demasiado seductoras. El aroma a café es irresistible para Jyuto, una vez que comienza a liberarlas no puede evitar sentir una necesidad de posesión terrible, su propio aroma a pino escapa incontrolablemente y terminan envueltos en su profundo deseo y lujuria. Aunque, Jyuto arruga la nariz mientras huele la mezcla de ambos olores, en efecto, nadie diría que es una combinación perfecta. 

Normalmente, las feromonas destinadas tienen un aroma que, al unirse, despierta la aprobación natural de todos; como si fuera una prueba más de su inevitable destino. Sin embargo, con una coincidencia del 5%, lo suyo solo pude decirse que huele bien por separado, pero no tienen ese tinte armonioso que se espera de una pareja ideal. Cuando mira a Doppo regresar de sus chequeos con los ojos tristes que evitan los suyos, cuando lo sigue y descubre que se sienta en el parque a mirar los resultados por horas, incluso cuando actúa como un alfa que añora hijos, siente una punzada de culpa y piensa en su primer día de universidad, el día que conoció a ese omega y se enamoró a primera vista, el día que decidió dejar de lado sus escrúpulos para encontrar una forma adecuada de, en un par de años, asegurar su emparejamiento con él. 

Aún tiene presente la voz áspera de ese tipo del consejo médico federal, su risa burlona cuando arrojó a sus pies los resultados verdaderos junto a otros que no pidió; como si quisiera reírse en su cara, mandó a realizar un estudio de compatibilidad entre él y Doppo, luego le señaló con burla el 98% frente al nombre "Kannonzaka Doppo", pero esto no pertenecía a su análisis sino al de Izanami Hifumi, un tipo al que conoce porque lo ha visto cerca del pelirrojo, comparado con el número de un dígito en su propio análisis... Es ridículo. 

Sin embargo... Con la ayuda adecuada...

"Ya nos conocemos, soy Iruma Jyuto. Dicen que una pareja con tanto porcentaje es buena señal."

"Mh... Iruma-san... Mu-Mucho gusto... De nuevo..."

El olor a café comenzó a llenar el salón. ¿Acaso eso no es una señal más poderosa que un maldito número? ¿Verdad que sí? Si el omega que ama no sintiera atracción, entonces sus feromonas no saldrían naturalmente como una respuesta involuntaria. Su garganta está seca ante tantas emociones y lo único que importa es que ahora nada puede separarlos, incluso si ha ligado su destino a la yakuza, mientras pueda estar con ese omega... 

— Iruma-san... -Kannonzaka se retuerce en la cama y busca abrazar a la persona a su lado, Jyuto corresponde el abrazo. 

Ha llegado la hora de culminar su plan. 

Una notificación llegó para someterse a revisión, tras casi una década juntos sin haber registrado un hijo, tienen que evaluar su unión. No es una mortificación, como funcionario de gobierno, esperaba eso, así que no tarda mucho en tranquilizar a Doppo y asegurarle que todo estará bien. 

Conoce un par de casos en los cuales un matrimonio feliz fue roto por las absurdas condiciones del gobierno y, lo peor, es que no hubo fallo y cuando se cambiaron los sujetos de emparejamiento, no tardó mucho en ocurrir un embarazo, pero... ¿Vale el asco y dolor de dejar a alguien que has amado por tanto tiempo? Es un deber hacerlo o, de lo contrario, se sufren penas que compensen ese deber con la sociedad y la humanidad. Y nadie, absolutamente nadie tiene una voluntad tan fuerte. Para evitar eso solo podría matar a todos aquellos en más del 50% compatibles con Doppo y consigo mismo o demostrar que ambos solo pueden estar juntos así. 

— Antes de gastar valiosos recursos en un nuevo análisis genético, hemos decidido realizar otras pruebas. -La joven encargada de transmitir los dictámenes del gobierno habla con nerviosismo y algo de pena.- El doctor de la federación nos dará los resultados hoy, frente a las personas de supervisión social y poblacional. 

— Correcto. -Jinguji Jakurai oculta algo en sus ojos cuando ve a sus dos conocidos al centro de la sala, van tomados de la mano y el hombre que tantas veces le ha mostrado equipo médico es el que más fuerte aprieta los dedos alrededor de los ajenos.- Hemos realizado una serie de pruebas que nos condujeron a una sola respuesta.

— Adelante. 

— Con una tasa de fallo del 0.02%, nuestros estudios indican claramente que el sujeto alfa Iruma Jyuto y el sujeto omega Kannonzaka Doppo, son estériles. 

Hay un revoloteo en la gente que conforma el grupo de revisión, hablan entre sí sobre lo desafortunado del asunto pues, según la aceptación mutua que mostraban sus genes y de no ser por ese defecto, habrían tenido hijos fuertes y sanos. Es una desgracia para la misma humanidad, casi como un recordatorio de que no existe la perfección. 

Para las dos personas analizadas, sin embargo, no parece ninguna tragedia, casi quieren saltar y abrazarse en el acto. Al ser estériles no tiene caso buscar otra pareja para ninguno de ellos, será en vano; entonces, para que no interfieran con otros...

— Dados los resultados expuestos el día de hoy. -La misma chica habla, ahora con un tono más relajado.- Este consejo prohíbe terminantemente una separación, de hacerlo, serán juzgados bajo los cargos de atentar contra la supervivencia de la humanidad. Eso es to-

— ¡Alto!

La pareja traga saliva y jadea, ¿por qué detienen la audiencia justo cuando todo salía bien? 

— ¿Quién es usted?

— Amaguni Hitoya, soy diplomático originario de este país. Tengo en mi poder el decreto que deroga la regla de emparejamiento forzoso. En todo el mundo se sometió a votación y, tras años de equilibrio, se considera que es obsoleto forzar matrimonios así. Se creo una comisión y, como representante de la misma, declaro que esta ley no se aplicará más. Si en esta audiencia se ha resuelto algo que va en contra de la voluntad de los evaluados, no habrá consecuencias si eligen ignorar cualquier orden. 

— Hitoya... -Un susurro que se pierde entre los murmullos de otros funcionarios. 

— Tú... -El holograma de la mujer que presidía la reunión se desfigura un poco tras esa única palabra cargada de sorpresa, no se refiere a quien se ha presentado sino al hombre en la puerta que mira todo con satisfacción. 

— Derogada o no... Nosotros... Iru-Jyuto-san...

— Doppo...

El alivio de ambos es notorio, sus piernas no responden y no pueden evitar abrazarse con fuerza; hay lágrimas corriendo por las mejillas del nervioso asalariado y una expresión de miedo combinada con ternura en el rostro de Iruma, no se sueltan sino hasta que son instados a salir. Tan felices que solo se sueltan las manos porque el pelirrojo necesita ir al baño. 

— Una pareja perfecta, Iruma-kun. -El hombre que hace diez años le ayudó a forzar su destino está ahí de nuevo, esta vez como uno de tantos funcionarios que traen noticias de otras naciones.

— ¿Tu hiciste algo? La última vez solo dijiste que ya no estabas más en los laboratorios federales y que...

— Jaja. -La risa de tono grave interrumpe al castaño.- No fue por ti, pero ya sabía que esto se cocinaba. No te dije nada para que fuera sorpresa, pero parece que son destinados de verdad y mi pequeño regalo para un viejo amigo carece de valor. 

— Amayado, ¿por qué tú...?

— Esto no es lo único que cambiará, Iruma-kun. Pero no te preocupes, sigue viviendo tu matrimonio feliz. Ya nada puede separarlos, ¿no? 

El policía no responde. Mira al misterioso tipo alejarse y, justo a su derecha, los pasos rápidos de alguien más. 

— Jinguji-san, espere. Quiero agradecerle, tenía mis dudas sobre su ayuda. Aunque la ley está derogada, gracias, la intención es lo que cuenta. -A punto de encender un cigarro, antes de recordar que los edificios gubernamentales son libres de humo, cambia de opinión y solo se queda quieto, esperando saber cual será el precio de tan magnánimo ser. Sus sobornos apenas cubren el convencimiento, está preparado para otorgar más. 

— Iruma-kun, no rechacé lo que has enviado como pago porque pensé que levantaría sospechas innecesarias, yo no alteré los resultados, lo que enuncié ahí es tal cual lo que decían originalmente. Ambos son estériles. -"Al menos, en este momento." Omite agregar.

— ¿Eh? -La sonrisa se congela en su rostro.

— Tú... -"¿Te arrepientes ahora?" 

— Ya veo... -Algo se quiebra dentro de él. Una cosa es condenar a Doppo por su capricho y otra es saber que, aún sin él, el lindo omega nunca podría tener hijos. Una tristeza infinita lo embarga al imaginar lo solitario que sería si nunca hubiera cambiado los resultados, él y Doppo habrían sido botados como desecho al no poder reproducirse, abandonados y obligados a buscar una forma de pagar su deuda. Como policía, solo debería enfocarse en casos más difíciles, sería una fuerza invaluable sin nada que arriesgar ni perder en peligrosos operativos, podría tener una vida común, pero el otro... No puede imaginarlo viviendo así, tal vez el decreto de derogación no lo habría encontrado vivo... Ahora está convencido, de no ser por él y por su amor, Doppo viviría en absoluta miseria, por eso hay algo más fuerte que los une, algo tan fuerte que los reunió a pesar de su genética y las leyes de la federación.- Estoy feliz de conocer a Kannonzaka-san. 

La eminencia médica guardará celosamente la verdad, es mejor si ninguno sabe lo que intentó el otro a sus espaldas. Hay cosas que es mejor callar y, además, no se atreve a escarbar en su corazón para poner en palabras lo que siente al ver esa pareja.. Oficialmente, está obligado a no mentir respecto a sus diagnósticos, pero nada le impide compartir alternativas para obtener el resultado deseado. 

En el baño, el pelirrojo se arroja agua al rostro y trata de calmar los latidos de su corazón. Nunca soñó con hijos así que no fue un gran golpe cuando supo que era estéril y que, obviamente, no importaba cuantas veces lo hiciera con Jyuto durante el celo, jamás quedaría embarazado, sus únicos momentos de duda eran esos días de emoción e impaciencia por un hijo que jamás llegaría, después de la última vez que vio la expectativa en los ojos de Jyuto, supo que no podría soportarlo más, tenía que terminar de tajo con eso y aceleró todo.

Justo a tiempo. 

<<Gracias, sensei.>>

Envía un mensaje simple, suficientemente simple para que sea inocuo a ojos ajenos pero que significa mucho. 

No estaba convencido de que el ético doctor le ayudaría, una cosa es ocultar su diagnóstico médico y otra ir más lejos, pero lo hizo. Es el único que ha arriesgado su reputación en algo así. Después de todo, es un pecado detener el flujo natural de la humanidad e intervenir con la reproducción para frenarla, por eso sus investigaciones son secretas y nunca ha contado sobre el agente capaz de inducir un estado de infertilidad por un determinado periodo de tiempo, si se completaban ciertas dosis en cierto rango de días, el efecto se volvería permanente. 
 
Hay remordimiento en su corazón pero es mayor la dicha, la dicha infinita. 

Solo quiere estar con Jyuto y, por supuesto, Jyuto solo quiere estar con él... 

Igual la ley está derogada ahora, no hice nada malo, ¿verdad?

Jyuto y Doppo piensan igual. 

Notes:

A diferencia de la serie "No es precisamente amor", aquí ambos hicieron algo cuestionable... Pensé mucho en que solo uno de ellos fuera el que tuviera esas actitudes, pero me gusto más así.