Work Text:
El mundo no había sido amable con Izuku. Esto era un hecho, y se alineaba con cada cicatriz que trepaban por sus brazos y cada estrella que se pintaban en su espalda.
Izuku no recibe mucho amor.
Ellos serían una familia promedio de clase media, excepto que es un hogar monoparental en el que la madre es tanto sobreexplotada como negligente. Antes, sólo un día atrás, él habría dicho que amaba su mercancía de All Might. Él amaba a los héroes. Amaba a Kacchan. Amaba a madre. Talvez si hubiera mentido lo suficiente, podría haber dicho que amaba a su ausente padre.
Hoy, su lista se ha disminuido a sólo su madre. No odia nada más de esa lista. Simplemente no cree soportar amarlos más tampoco.
Es raro, despertar en un mundo que se mueve a tu alrededor, incambiable y sin ser afectado. Un evento que, para todos los efectos, su crisis de fe no tiene nada que ver con ellos. Sin efecto dominó. El mundo sigue moviéndose, y el río diverge alrededor tuyo, tan frío, tan azul, donde tu fe ha sido sacudida.
Para Izuku, es momentáneo. Ya no puede negar que no hay amor perdido entre Kacchan y él. Kacchan, no, Katsuki, le dijo que saltara del techo. Sólo porque era Quirkless. Y la idea de que el chico, que se atrevió a desearle la muerte a otra persona ¿será un héroe? Hace que Izuku desee correr. Lejos, muy lejos, donde Katsuki pueda ser diluido a un recuerdo lejano. Luego el villano de slime – y es extraño ahora, que Izuku entienda lo que se siente ahogarse. La forma que arañó por aire y por sólo un breve momento, decidió rendirse en ello también. Hasta que All Might llegó, y la esperanza llegó con él, y así de fácil se desvaneció. Izuku se había atrevido a preguntar si una persona sin quirk podría convertirse en héroe y All Might había dicho no.
Soñar es difícil estos días. Izuku no tiene mucho con lo que soñar. No tiene mucho a lo que aferrarse. El cielo es tan azul, y algunos dirían que es pacífico, pero Izuku sólo se pregunta si el espacio alrededor de ellos ha estado lamentando por más de lo que ellos se hubieran atrevido a entender.
La primera vez que se sienta en un tejado, es abandonado por All Might quien había aplastado sus sueños tan gentilmente en sus manos.
El cielo es amplio y atractivo e Izuku se pregunta por el costo de esas cosas. De los Sí y No y el pavimento debajo.
Sobre cómo tiene a su madre para amar, aunque ella no tenga tiempo para amarlo de vuelta. Ella es lo más cercano a amor que conoce. Él observa y observa y observa hasta que el cielo se vuelve oscuro y las estrellas se asoman de entre la oscuridad, viejas e infinitas. Izuku se pregunta que tan amplio es el infinito. Se pregunta si el infinito puede ser suficiente para arreglar esto.
Se va a casa. Su madre siquiera se da cuenta que llega mucho, mucho después de la hora de la cena. Muchísimo después de su hora en la que debería estar durmiendo.
No es de sorprenderse entonces, que los tejados se volvieran algo regular.
(El cielo es un barniz para la humanidad. Que hermosa, hermosa pesadilla)
El azul es el color de la distancia, piensa mientras mira hacia el cielo. Es la distancia entre él y las estrellas que lo mantienen rehén, reclamándolo sobre su espalda, cicatrices en forma de estrella repartidas por toda su columna, arrasando con todos sus sueños en un tejido de eternidad.
Esta azotea es alta y apenas había edificios lo suficientemente altos como para interrumpir su vista del interminable, interminable azul encima de él.
El cielo nocturno ante él ha sido descrito como negro antes, pero siempre pensó que el azul era más preciso. Distintos tonos de azul, pero era inevitablemente eso, azul. El color de la despedida. El profundo, azul oscuro que albergaba a las estrellas, una constelación que se encadenaba alrededor de su tobillo. Las estrellas debían ser posesivas. Hambrientas hasta el núcleo.
El azul es el color de la distancia, piensa mientras observa el océano y a toda su profundidad. Es la distancia entre él y la oscuridad debajo, entre él y la superficie. Observa el agua, reflejando cúmulos de luz hacia sus ojos hasta su escondite sobre el tejado. Recuerda cómo es sentir que te ahogas, abarcando todo y asfixiante, asfixiante, asfixiante.
La playa está sucia pero el aguan aún es azul, sin importar lo lodoso que ese azul sea. El océano debe tener hambre también, como las estrellas. Cuantos secretos deben albergarse en la profundidad, cuantos cuerpos. El reflejo que puede observarse en el agua ciertamente le guiñan como una estrella, un recordatorio burlón que nunca podrá escapar de las estrellas.
Nunca podrá escapar de la sombra de Kacchan, con toda su demasiado brillante y parpadeante luz. Nunca podrá escapar de su dolor, este doloroso y cegador calor, siempre doloroso. Kacchan siempre estuvo destinado a ser una estrella, ambicioso y con mucho alcance, con una atracción gravitatoria para atraer a las personas a su alrededor. Su luz es lo suficientemente brillante para hacer que las sombras que lo siguen sean más oscuras y densas. Más real. Izuku siempre parece acercarse demasiado, y siempre, siempre se quema. Cada vez que intenta irse, es arrastrado de vuelta en órbita, pateando y gritando, llamas solares trepando por su hombro, indefenso ante esa gravedad. Inútil. Débil.
Observando desde la azotea, piensa que irse nunca ha sido una opción para él. Siempre ha sido una cuestión de supervivencia.
Se pregunta si la muerte puede ser eso, puede ser la herramienta necesaria para salvar las partes que quedan de sí mismo. Lo que no ha sido comido por las estrellas, por Kacchan, por lo héroes. Le hace preguntarse si morir puede ser una cuestión de supervivencia o inevitabilidad, antes que un debate de selección.
(hay un chico con sudadera viéndolo desde el otro lado del techo. Izuku no hace nada, no dice nada. La sospecha va más allá de él estos últimos días, tal vez porque si pasa su tiempo paranoico acerca de quién podría lastimarlo se volvería loco. Son todos. Todo el mundo podría lastimarlo, tan pronto como escuchen que es Quirkless.)
En el núcleo de las cosas, Izuku siempre ha sido iónico. Un ser sólido sostenido por las fuerzas de la atracción, un arreglo cuidadosamente construido para que todos sus sueños y agitación furiosa nunca puedan ser tocadas. Una red cristalina, una desnuda y llena de palabras dicotomía inexplicable, todas las veces que recibió un no, y su capacidad de soñar, de ser algo más que su negación. Es firme y estable pero tan frágil. Tan susceptible. Engañoso en su fuerza, en lo mucho que puede soportar antes de simplemente quebrarse. Con la suficiente fuerza su fortaleza cuidadosamente construida se mueve y la repulsión fuerza todas sus capas hasta caerse.
(Oh cuántas formas hay para destruirlas)
El azul es el color de la distancia, piensa, observando el callejón en donde yace el basurero azul, apenas visible.
(el chico lo encontró de nuevo)
Está en una terraza de nuevo, y es el mismo chico por tercera vez seguida.
Izuku se queda viendo, buscando algo en su rostro, su cabello azul pálido se asoma por la capucha de la sudadera. El azul es el color de la distancia, reflexiona en voz baja.
Se encuentra con rojo, ojos rojos y pregunta, “¿Cómo te llamas?”
“¿Por qué preguntas?”
“¿Qué más debo preguntar?” señala entre ellos.
“…Shigaraki. Shigaraki Tomura.”
“Soy Midoriya Izuku.”
“¿por qué sigo encontrándote sentado en el borde de los techos?”
“¿Por qué sigues buscándome?”
“Soy… curioso. No lo entiendo. Lo que haces. Así que ¿Por qué sigo encontrándote en los techos?”
“¿Alguna vez has pensado en lo que se sentiría caer?”
Shigaraki resopla, “Imagino que te caíste mucho de niño”
Izuku sacude la cabeza. “No, me refiero al tipo de caída donde volar es primero y luego viene el tirón de la gravedad.” Hace señas con las manos señalando al horizonte.
Shigaraki se queda callado, observándolo de cerca antes de entrar.
Izuku enserio debería dejar de encontrarse con Tomura en los tejados. No lo hace lucir bien, pero la atracción del borde es una espada de doble filo.
“¿Qué es lo que observas? Todo es lo mismo. Siempre sucios callejones sin importar la cantidad de pisos haya debajo de ti,” Tomura murmura, rascando su cuello como si no pudiera decidir si está enojado porque no entiende a Izuku o porque Izuku no ha simplemente saltado todavía.
“No estoy viendo a nada. Estoy buscando algo.” Izuku responde, sin voltear a ver a Tomura. Simplemente no puede siquiera importarle.
“¿El qué?” Tomura pregunta, casi molesto por el desprecio casual.
“Claridad. Esperanza. Paz. Algo más que esto,” Izuku responde suavemente, finalmente volteándose para encontrarse con la mirada de Tomura.
El verde de los ojos de Izuku están opacos y vacíos de una forma que Tomura nunca antes ha visto, y ha visto mucho. Ha visto furia, ira y sed de sangre. Ha vista a persona atrapadas en su sed de venganza- desquiciadas, ha visto ruegos y desesperación. Ha visto a gente rota también—Izuku luce como uno de ellos excepto que sus ojos están tan vacíos. Tan pesados. Es como si no hubiera lo suficiente de él ahí para ser algo más que deprimido. Algo más que afligido.
Lo que Tomura siente entonces no es pena, ni una necesidad de proteger o salvar a Izuku. Pero parte de él ve a un poco de un niño Tenko de 7 años ahí, desolado y demasiado viejo. Aunque, Izuku se siente diferente. Como una tundra ártica helada y el pico del monte Everest, lleno de cuerpos congelados, siempre congelándose, siempre iguales, inalterados por el mundo. El pequeño Tenko estaba solo y enojado y abandonado. Izuku simplemente está… ido. Abandonado con el duelo.
Tomura le da una mano. “Ven conmigo.”
“¿Por qué?” Izuku pregunta, moviendo su cabeza.
“¿Tienes algo mejor que hacer?”
Izuku lanza una breve mirada hacia el borde antes de encogerse de hombros y seguirlo, cuidadosamente tomando los 3 dedos que le ofrecieron.
Tomura lo observa con cuidado y asiente con cuidado. Izuku no está roto- simplemente ya no está completo. No está del todo. Si estuviera roto habría pedazos, no este espacio vacío.
“’Izuku, ¿Deseas morir?”
En respuesta, simplemente se sacude de hombros, sin importarle, “No lo se. No te detendría si intentaras asesinarme. No me molestaría morirme, si eso ayuda.”
Tomura sólo resopla, agregando sugestivamente “Bueno… Soy un villano.” Quiere ver la reacción de Izuku.
Para su alegría y curiosidad interminable, la postura de éste se mantiene igual. Para todo lo que le han hecho, Izuku aún es suave de una forma que Tomura no ha visto desde que tenía cuatro. “Está bien.”
“¿No reaccionarás?”
“No, ya sabía”
“Oh, ¿desde cuándo?”
“La forma en cómo hablas. Cómo te conduces. La forma en cómo no te interesas por mí. Pero no eres un sociópata por completo, simplemente tienes bajos, muy bajos niveles de empatía.” Izuku no lo dice, pero piensa que Tomura fue herido terriblemente por alguien en el pasado.
Tomura estira su mano y alborota el cabello de Izuku, “Eres muy interesante. Sería una pena si simplemente murieras.”
“Si, bueno, aprendes muchas cosas sobre leer a la gente cuando eres Quirkless. Tu supervivencia depende de ello. ¿Sabías que solía ser un fanboy de lo héroes? Los analizaba también. Creo que me volví muy bueno.” Los ojos de Izuku se desvía como si fuera incapaz de mantenerlos enfocados por mucho, justo en el borde de su divagación.
“Oh, ¿en serio? Que intrigante es que estés interactuando con un villano.” Tomura está casi temblando de alegría.
“Bueno, ¿qué es lo que harás? ¿matarme? ¿Y qué? ¿Torturarme? Simplemente me suicidare primero. Soy Quirkless, ¿qué más puedes obtener de mí? Además, no me importa. Seas villano o no, el mundo no es blanco y negro.”
“Voy a preguntarle a Sensei si puedo quedarme contigo.”
Los primeros días pasaron como en un sueño, e Izuku no hace mucho. No está restringido, pero no es como es que pueda llegar lejos con Kurogiri cerca.
No está seguro sobre cómo reaccionar. Está esperando a que el otro zapato caiga. No sabe hacer nada excepto ser herido. Ha estado herido por tanto tiempo que no está seguro de recordar cómo se siente vivir sin dolor.
Es raro, piensa. Le dieron su propio cuarto, pero él simplemente se pasea apático ahí. Sin propósito. Sin motivación. Debió ser el tercer día de nada cuando baja por las escaleras temprano por la mañana. No hay nadie en la cocina aún porque no es una hora razonable, pero Izuku encuentra que es perfecto. Cuando abre el refrigerador, le complace ver que está completamente abastecido.
Esto. Esto sí lo puedo hacer,
Comienza con el desayuno. Es sobre todo huevos con furikake o arroz mezclado con otras cosas. Se toma su tiempo y es cómodo, más fácil. El mundo se siente más manejable en la cocina, con un ritmo silencioso mientras trabaja. Para el final de las dos horas, encuentra que ha hecho lo suficiente para todos los residentes del bar.
No está feliz, no.
Pero está más acoplado, más contento. No hay expectativas aquí.
Come silenciosamente y cuando Kurogiri llega señala a la comida, después a Tomura, Dabi y Toga que eran seguidos por Twice.
Cuando todos tienen su comida y se sientan a comer, Toga felicita a Izuku, “¡Wow, Zuzu! ¿Hiciste todo esto para nosotros? ¡es muy bueno!”
Izuku asiente tímidamente, observando su plato, Tomura se acerca a alborota su cabello, “Puedes usar la cocina cuando quieras, mocoso.”
Por primera vez en mucho tiempo, Izuku sonríe.
Tiempo después, Spinner, Mr. Compress y Magne se les unieron.
A Izuku no le importa. Sólo son más personas para quién cocinar.
Los ve preguntar, un par de veces, sobre su presencia. Sus protestas rápidamente desaparecieron cuando comieron su comida. Para todos ellos, había pasado tanto tiempo desde que comieron comida casera. Piensa que estas personas están tan heridas que nunca será una carga darles esto. Devolverles este pedazo de felicidad.
Sabe que es demasiada blando, no es el adecuado para manejar los bordes dentados de la gente a su alrededor. Pero a Izuku nunca le ha importado ser lastimado. Es paciente, incluso cuando atacan. Es gentil cuando están enojados. Suave cuando sus palabras son afiladas. Se deja desangrar por ellos, y observa cómo se ablandan a su vez.
Se permite ser blando y gentil y encuentra que es valioso de manera silenciosa. De forma que intentar ser fuerte y lleno de lucha nunca lo fue.
Como la forma en que Tomura usa los guantes de artista que le sugirió, y Dabi deja que Izuku unte crema para quemaduras en su espalda y Toga permite que Izuku afile sus cuchillos, y Twice cree en Izuku cuando lo sostiene y le dice “Tú eres quien crees,” con esa firma e infalible convicción.
No son perfectos, pero son suyos. No los cambiaría por nada en el mundo.
Izuku sabe distantemente que el USJ ocurrió. Tiene un teléfono, cortesía de Kurogiri. Encuentra que lo usa sobre todo para nuevas recetas o para mirar shows de TV, pero eso no significa que las noticias nuca aparecen. Ellos nunca tratan de restringir su acceso a internet y él nunca traiciona su confianza.
A él no le gustan las noticias, o shows que involucren héroes y villanos, hace que esta cicatrizada y dolorosa parte tire de él.
Más íntimamente, sabe que el USJ ocurrió porque la base estuvo tranquila, silenciosa y sola. Mas tarde ese día, ellos aparecieron a través del portal de Kurogiri, pero Izuku no hizo preguntas. Curó sus heridas y les dio comida. Les dio paz y descanso y un hogar.
La liga – no ama ese nuevo nombre – intenta mantenerlo protegido de sus planes. Él lo pidió de esa forma porque estaba cansado de eso. Héroes y villanos y el mundo exterior – no necesitaba nada de eso. A ellos les gustaba que se mantuviera protegido, lejos de la pelea, de la gente. Preferirían mantenerlo a oscuras, e Izuku prefería la burbuja que había creado aquí. A salvo del mundo y de todos sus gemidos, quejidos y gritos de dolor.
Izuku es su pilar. Saben que al final del día, pueden ir a casa e Izuku los mirará con sus amables, oh amables ojos y manos pacientes manos, y le dará una comida. Les preguntará cuando sea el momento adecuado, pero nunca sobre la sangre en sus manos.
Él es su refugio. su lugar seguro. Ellos harían lo que sea para mantenerlo a salvo. Lo que sea.
Y cuando Izuku sonríe, es como si el mundo se volviera brillante, por sólo un instante.
Hay días en los que Izuku vaga sin rumbo, ojos muy conocedores, esa misma mirada aguda que dice demasiado sobre el mundo a su alrededor. Toma demasiado de su tiempo. E Izuku luce agotado en esos días. En silencio, la liga enfurece.
Estos días son un recordatorio constante de lo herido que está Izuku. Enfurecen con el mundo por lo que le han hecho. Les maravilla la amabilidad que todavía suaviza sus bordes. Y egoístamente, agradecen que Izuku los haya encontrado. Que su dolor los uniera.
Es en esos días que Tomura hace una promesa.
“Prometo que, si algún día se vuelve demasiado, y necesitas escapar. Te mataré, ¿de acuerdo? Te prometo que te mataré si ese día llega,” Tomura es firme cuando lo dice, mirando a los ojos de Izuku.
Izuku lo observa de vuelta, buscando algo, “¿Lo prometes?”
Tomura entierra su cara en los risos de Izuku, murmurando, “Lo prometo.”
Izuku se recarga en Tomura y puede respirar con mayor facilidad.
Es en otro de esos días que Izuku parece abandonar su propio cuerpo. Ojos atrapados en algún sitio, donde no pueden alcanzarlo. Donde su dolor no es calmado fácilmente, donde no hay nadie que puedan asesinar para traerlo de vuelta.
(Ellos odian este tipo de días.)
Tomura acaricia el cabello de Izuku, meciéndolos hacia adelante y atrás para confortarlo. Izuku yace sin fuerza en sus brazos, con ojos bien abiertos y vacíos. Mirada perdida.
“Pobre niño. ¿Qué es lo que te hicieron? ¿Qué hicieron?”
Izuku no quiere admitirlo, pero todas esas noches en los tejados, quería ser salvado. Había querido tan desesperadamente que alguien pretendiera, por una vez, que les importaba.
Pero nadie llegó. Nadie, no hasta Tomura. Izuku había pasado tanto tiempo esperando ser salvado que, ahora que lo estaba, salvado por las personas que se suponen son malas, no podía obligarse a sí mismo a estar enojado. Sólo agradecido silenciosamente que fueran ellos.
Simplemente deja que su peso se recargue más pesadamente sobre Tomura, confiando que sus manos podían ser gentiles, podrían ser igual de amables como podían quemar.
Izuku pasa sus manos por el cabello de Tomura, mientras su cabeza yace en su regazo. Se pregunta si Tomura sabe sobre esa parte hambrienta en él, la que tiene una boca resbaladiza como alquitrán y ojos negros chorreantes. Siempre hambriento, ese algo feroz que recubre sus ojos y su boca con otros. Izuku no lo encuentra en si mismo estar asustado o asqueado por que esa cosa esté hambrienta, pero es aún Tomura. Tomura, que lo recogió de un tejado y lo trajo a casa.
No puede sentirse asqueada, cuando todo lo que siente es un suave entendimiento. Los niños no nacen como monstruos, los hacen. Izuku es bueno amando las cosas que le hacen daño, así que no es extraño que ame a Tomura con todos y sus dientes afilados.
Se pregunta si el monstruo en Tomura ve un alma gemela en él, si puede ver la forma en que el brillo de las estrellas brota de sus ojos y amenaza con ahogarlo en el azul de la lejanía. Por ahora, está contento abordando el hambre de piel de Tomura, cuidadosamente cepillando a través de mechones de cabello azul pálido. Le gusta esto también, y calma la picazón, el hambre ferviente debajo de su propia piel. Ha pasado tanto tiempo desde que un toque no lo ha quemado, no lo ha hecho sangrar. Deja que la calma meditativa corra por sus dedos, por el cabello de Tomura y lo invada, mientras Tomura sigue mirando la TV, con su cabeza girada hacia un lado, mientras juega un videojuego. A Izuku le gusta observar – piensa que, si pudiera pasar el resto de su vida encogido en un sofá con Tomura manteniéndolo a salvo, no sería tan malo.
Podría ser feliz con esto. Por supuesto, a veces Tomura resbala. Cuando se enoja, olvida sus guantes, a veces, inconscientemente toma el brazo de Izuku. Izuku deja que su mente divague cuando esto sucede, en la distancia observa su piel descamarse. Le duele, pero no es nada a lo que Izuku no está acostumbrado y Tomura siempre lo suelta cuando se da cuenta. Izuku nunca hace ruido cuando suceda, y Tomura no se disculpa, pero siempre cuida esas heridas personalmente con manos dolorosamente, dolorosamente cuidadosas. Sosteniendo sus muñecas como si fueran preciosas y checa sus heridas todos los días hasta que cierran, y la sangre no es nada más que un recuerdo. Izuku no le importa el dolor cuando Tomura es dolorosamente cuidadoso con él. Manejándolo cuidadosa, cuidadosamente. Estas cicatrices no eran tan malas. Verdaderos accidentes. No le queman entre sus omóplatos.
Ama a Tomura un poco más por ello.
A la liga les agrada Izuku. Es cálido y gentil, amable de una forma que debería sentirse fuera de lugar en su hogar. Pero no lo era, porque había sido lastimado de la misma forma que ellos lo habían sido, abandonado para cuidarse a sí mismo.
Es observador, y sabe cuándo es bueno presionar y cuándo lo mejor es dejar las cosas como estaban. Él los cuida, y siempre, siempre es paciente con ello, incluso cuando lo lastiman por accidente. Lo aman por ello, aunque en la mayoría de los días deseaban destrozar el mundo por hacer que Izuku se acostumbrara a ser herido.
Izuku se da cuenta de sus necesidades, a veces antes que ellos mismos pudieran reconocerlas. Los mantiene cuerdos. Los mantiene juntos. Todo sobre Izuku es dulce y suave y roto. No le importa sus bordes quebrados y a ellos no les importaba recoger los trozos de él y lentamente, tan lentamente, recomponiéndolo, día a día.
Los hace sobreprotectores, y se vuelven ansioso cuando Izuku deja la base por cualquier motivo, especialmente Tomura. A Izuku no le importa, le gusta quedarse adentro. Es seguro de una forma que el mundo exterior no lo ha sido para él. Todo lo que sabe del exterior es dolordolordolordolor. Además, es agradable ser querido, saber que les importa. Algunas personas pueden sentirse atrapados, y aseguran que es una jaula, pero nunca ha sido así de esa forma para Izuku. Sólo ha sido un santuario. Sólo ha sido un hogar. Un poco desgastado, un poco imperfecto, pero suyo.
El año va y viene. Izuku es parcialmente consciente de las cosas que están pasando en el segundo plano, pero no le importa indagar sobre ello. El maestro de Tomura e Izuku tienen un tipo de trato de no contacto y él nunca molesta a Izuku, ya que nunca ha intentado irse. Además, Izuku es Quirkless, así que en realidad no es considerado como una amenaza. Siempre y cuando no intentara meterse, Izuku no es más que una hormiga debajo de su bota. Le gusta mantenerse así. No necesita a nadie más a parte de su familia viviendo en casa.
(Él no lo sabe, pero All for One también lo mantiene cerca por que es una presencia estabilizadora. Una unificadora.)
Pronto, el verano se asoma. Hay una misión grande ocurriendo, pero Izuku solo planea un enorme proyecto de repostería en la cocina, intentando ocupar el silencio, pero también para darles algo a lo que volver a casa.
Escucha un portal abriéndose y sus ojos se iluminan mientras sale de la cocina para saludar a las personas que espera salgan del portal. Tomura y Kurogiri son los primeros ya que parecen ser los que menos se involucraron, y fueron sobre todo observadores. Es Tomura el que los sigue, luego Mr. Compress, seguido por los demás. Izuku agradece que fueron sólo algunos – su familia – sean permitidos a esta base en particular. El resto son enviados a algún sitio desconocido por Kurogiri. Tomura es mucho más cuidadoso estos días sobre quien le permiten saber la existencia de Izuku, y mucho menos conocerlo.
Lucen especialmente satisfechos hoy, aunque Izuku no pregunta por qué. Es agradable ver que ninguno de ellos está seriamente herido, y es gentil al tratar sus heridas y trae un plato masivo de galletas. Es pacífico, con sólo el sonido de la ropa al rozar y los leves sonidos de masticaciones.
Mr. Compress se levanta de primero. “Voy a… dejarlo… en el cuarto de espera.”
El resto del grupo ríe mientras saca una canica. Izuku no voltea de dónde está limpiando la sangre de la cara de Toga, con ojos suaves y sonriendo sólo un poco al sonido de sus risas.
Son dos o tres días después cuando Izuku recolecta la ropa para lavar y la baja. Golpea la puerta de todos preguntando si ellos también tienen. Después de hacer sus rondas, arrastra las cestas de ropa por las escaleras. Sin prestar atención, abre la primera puerta a la izquierda en los pisos inferiores. De repente, el sonido se filtra. Hay gritos. Izuku se da cuenta que abrió el cuarto de espera a prueba de sonido en vez del cuarto de lavado.
“- USTEDES HIJOS DE PUTA. LOS VOY A VOLAR EN PUTOS PEDAZOS-”
La respiración de Izuku se acelera. Se da cuenta a quien exactamente capturaron. También se da cuenta, con gravedad, que ninguno de ellos conoce la historia que comparten Katsuki y él. Su visión se pone como túnel y la ropa cae de sus manos. Hace un thump en la puerta abierta, y Katsuki gira su cabeza para enfrentar quien es.
“ESPERA HASTA QUE TE HAYA ASESINADO TÚ HIJO DE- Deku?”
Izuku sacude la cabeza, retrocediendo lentamente.
“espera un puto segundo, ¿qué demonios? ¿cómo conoces a Deku? ¿Estás usando su rostro?”
Ríe un desesperado ¿Kacchan? Sin ser capaz de entender que después de un año de paz, está siendo confrontado por su peor tormento.
“Tomura DEMONIOS? ¿DEKU? ¿QUÉ DIABLO ESÁS HACIENDO AQUÍ? ¿HACIENDO LA PUTA LAVANDERÍA DE LA LIGA?”
Izuku se desliza por la pared, con los ojos enfocados en la postura enojada de Katsuki. Sin ser capaz de moverse, deja escapar un quejido ahogado. Katsuki continúa forcejeando en sus ataduras, tras las rejas. Antes que pueda empezar a gritar, Izuku deja escapar su propio grito antes de ser interrumpido, ahogado y sofocado. Tomura corre hacia abajo, encontrándose con la visión de Izuku arañando su hombro, mirando sin enfocar al ahora silencioso Katsuki.
“¿Qué demonios le hiciste?” Tomura gruñe.
“No hice ni mierda. Es más lo que ustedes le hicieron.” Katsuki responde, mucho más calmado en comparación a sus gritos de antes.
Tomura no le presta atención, arrodillándose para mover a Izuku a sus brazos. Quita las manos de Izuku de las líneas sangrienta de su hombro y éstas se mueven por su cuenta a tapar sus oídos. Tomura permite que suceda, enterrando su rostro en el cabello de Izuku y meciéndolos adelante y atrás. Intentando reconfortarlo. Miró hacia la habitación, cerrando la puerta antes de agacharse y recoger a Izuku. Suspirando, mira a las canastas de ropa que yacían en el suelo, levantó a Izuku, colocándolo en su espalda, y recogió las cestas. Se movió a la habitación de lavado al lado, dejando que el Izuku se aferre a él.
Después de dejar la cesta, llevó a Izuku de vuelta a su sala. Todo el mundo ahí se preocupa por la visión de Izuku y su hombro sangriento. Tomura gentilmente lo quita de su espalda y lo lleva al mueble. Levanta la camisa de Izuku y se da cuenta que todos los rasguños habían sido sobre una cicatriz en forma de estrella en su hombro.
Las piezas encajan en su cabeza.
“Izuku ¿conoces a Bakugou?” pregunta.
Los ojos de Izuku se encuentran con los suyos, tan terriblemente cansados y dice, “No ha cambiado para nada.”
No tienen tiempo para hablar. Hay alguien tocando la puerta, llamando por una entrega de una orden de pizza de todas las cosas. Entonces encaja, porque ninguno ordenaría cuando tienen a Izuku. Son los héroes. Este proceso de pensamiento sucede en tal vez 10 segundos, pero la puerta ya está siendo abierta. Tomura se encuentra con los ojos de Izuku antes de arrojarlo a Kurogiri, quien lo manda al cuarto de lavado a través de un portal. No tiene, otro cuarto seguro que en el que confíen con Izuku, así que simplemente pueden rezar que uno de ellos será capaz de buscarlo más tarde.
Los héroes aparecen y hay demasiados de ellos. La liga sabe que la única forma de sobrevivir es saliendo. En desesperación, pelean ciegamente la forma de salir del edificio, pero rápidamente se dan cuenta que había sido distraídos con sus propias peleas. Nadie está vigilando a su prisionero, nadie está cuidando a Izuku.
De repente, escuchan: “¡TOMEN A ESE CHICO!”
“¿Quién es él? ¿Por qué está aquí?”
Una voz más ruidosa, explosiva – Bakugou- “NO SÉ POR QUÉ DEMONIOS ESTÁ AQUÍ PERO ESE ES MIDORIYA IZUKU. PENSÉ QUE ESTABA JODIDAMENTE MUERTO-”
Y se dan cuenta con un vuelco en el estómago que los héroes tienen a Izuku.
Los enfurece. Pelean con más fuerza y todos ellos lo consiguen – con un precio. All for One es derrotado por All Might ese día. All Might cae ese día también.
Se siente como una victoria vacía porque Izuku no está ahí con ellos
Tsukauchi piense que este no podría ser un caso más complicado. Midoriya Izuku había estado desaparecido por más de un año y había sido declarado muerto un poco después de seis meses de una fraudulenta investigación. Una doble dosis de discriminación de quirk por oficiales investigadores y negligencia por su madre soltera. Luego aparece, vivo, y por algún motivo, bueno, con el más notorio grupo de villanos de la actualidad.
Aún más, él quiere regresar con dicho grupo de villanos. Cada vez que Tsukauchi intenta convencerlo de lo contrario, termina con algo así.
“Para cuando me encontraron, había olvidado como hacer algo más que ser herido. Así que me tomaron lejos. Y fui por mi propia voluntad y dejó de doler. Estaba a salvo y eran gentiles. Me gustaría regresar. ¿Podrían dejarme ir?”
Tsukauchi intenta enfatizar, “No son buenas personas, Izuku. Han asesinado a otros.”
Izuku responde, “las buenas personas no siempre hacen cosas buenas. Y las malas personas siguen siendo personas.”
“¿Por qué te mantienen cerca?” Tsukauchi pregunta, cuestionándose qué es lo que podrían querer con un adolescente Quirkless.
“Porque los trato como personas, cuando nadie más lo hace. Porque fui gentil y no quería más que gentileza a cambio.” Las palabras de Izuku son calladas pero confiadas.
“Izuku… no podemos, en buena consciencia, mandarte de vuelta con ellos.” Tsukauchi suspira, agotado más allá de lo creíble.
“¿Entonces qué? Me rehabilitarán, y me mandarán a un orfanato o protección de testigos, y seguiré siendo lastimado porque soy Quirkless. Y huiré, y estaré de vuelta con ellos de todas formas. Nada cambia.”
“Nos aseguraremos que estés con una buena familia.”
“Ellos no lo entenderían. Aun así, me tratarían diferentemente. Tú no sabes lo que es ser Quirkless. E incluso si SÍ es una buena familia - ¿Qué pasará cuando salga?”
Continuando, Izuku termina, “Sabes, Tomura me dijo que pude haber sido un excelente héroe. Él dice que soy la persona más amable que ha conocido, el que más perdona, pero ya no quiero ser un héroe. Simplemente quiero ir a casa.”
Tsukauchi puede verlo. Talvez, algún día, Izuku pudo haber sido el mejor de ellos. El cambio que se necesitaba. Pero esos días ya no existían.
Para la mala suerte de los héroes, no habían revisado a Izuku por rastreadores, además de su ropa. Tenía uno en el paladar superior de la boca, imperceptible mientras comía o hablaba.
Ya que Izuku era Quirkless, no se había esperado necesitar más que esposarlo a la silla para el interrogatorio. El detective se va, e Izuku se pregunta si aún personas observando desde el otro lado del vidrio unidireccional.
Está sentado, entumecido y callado, cansado y desesperado por ir a casa. Son horas – probablemente unas cuantas, pero el tiempo pasa diferente para Izuku- después cuando un portal morado se expande en la pared e Izuku finalmente respira de nueva. Nunca antes había estado más feliz que Kurogiri no necesitara más que coordenadas para que su quirk funcione. Toga, Dabi y Tomura salen, caminando rápidamente hacia él. Sonríe suavemente, dulcemente mientras Tomura estira la mano para desintegrar las esposas.
Sus ojos son brillantes y afectivos cuando dice, “Sabía que vendrían por mí.”
Los labios de Tomura se mueven ligeramente en respuesta y corre una mano por el cabello de Izuku, inclinándose para susurrar, “Te tenemos Izuku. No necesitas preocuparte más.” Izuku se recarga en la mano, con sus ojos cerrándose, confiando y vulnerables. Se relaja, dejando que Tomura cargué su peso. Más tarde, los héroes observarán ese metraje, sorprendidos y sin comprender su relación. Sin ser capaces de entender que la unidireccional versión de Shigaraki que a ellos les gustaría imaginar exista únicamente en su imaginación.
De repente, la puerta es abierta de golpe, y pueden escuchar el sonido que había sido bloqueado por las paredes a prueba de sonido. Está la estática de anuncios comandando órdenes y pisadas escandalosas. Tomura se incorpora rápidamente, viendo hacia la puerta mientras una voz en el intercomunicador ordena, “ríndete, Shigaraki.”
All Might aparece por la puerta, pero antes que pueda incluso moverse, otro portal aparece, arrojando a una niña al suelo, y Toga se arroja, sosteniendo un cuchillo a su garganta. La niña luce como de 10 años, y sucia, con cabello enredado y sumamente delgada. Está asustada y sollozando, pero Toga sólo mira a All Might, quien está congelado en su sitio.
“¡Se mueven un paso más y corto su garganta! ¡No necesito un quirk para hacerlo!” ella guiña al vidrio unidireccional, sabiendo que Eraserhead muy probablemente está a la espera del otro lado.
Mientras esto ocurre, Tomura se acerca para sacar a Izuku de la silla, deslizando un brazo detrás de sus rodillas y uno bajo su espalda para sostenerlo mientras lo carga para transportarlo. Izuku no protesta, a pesar de ser capaz de caminar, porque se siente asalvoasalvoasalvo en los brazos de Tomura. Envuelve sus brazos alrededor de su cuello y se acurruca más cerca de su pecho, volteando su cara para enterrarla en el hombro de Tomura. Hace lo mejor que puede para no escuchar la conmoción.
All Might los mira seriamente, exclamando, “¿Llegan tan bajo como para amenazar a inofensivos e inocentes niños ahora?”
Toga se burla. “¿Llegan tan bajo para secuestrar inofensivos e inocentes niños ahora?”
All Might parece confundido antes de entender y responder, “Bueno, es apenas inocente ahora, habiendo vivido con ustedes.” Sacude la cabeza, como si se desesperara y decepcionara de Izuku.
Toga solo se enfurece, seguida por ambos Dabi y Tomura, quienes siguen parados frente a All Might. Tomura empieza rascar su cuello, respondiendo, “No se merecen a Izuku. Nunca lo merecerán. Ninguno de ustedes.”
“¿Y ustedes sí?”
Tomura sisea, “No. Pero al menos no lo lastimamos. No de la forma que ustedes lo hacen. Lo mantenemos a salvo. Ustedes simplemente han probado que es necesario.” Mira hacia abajo, al frágil y tembloroso cuerpo en sus brazos, apretándolo con más fuerzas mientras Izuku se relaja más. Tomura voltea su cabeza para acariciar su mentón sobre rizos peliverdes.
Comienza a hacer su camino al portal al otro lado de la pared, y antes que All Might haga un movimiento explosivo, Toga alza su voz. “Haremos lo que sea para proteger a Izuku.” Enfatizándolo poniendo más presión en el cuchillo, provocando un quejido de la niña.
All Might pregunta, “Que utilidad le tienen a un adolescente Quirkless.”
Tomura ríe amargamente, “¿Talvez no necesita un quirk para ser de utilidad? Nos agrada. Le agradamos. No ha estado involucrado en ninguno de nuestros planes. No se involucra en nada. Lo único que sabe de nuestras misiones es lo heridos que estamos al regresar. Estoy seguro que no lo crees, pero ese no es nuestro problema.”
Toga arrastra a la niña hacia atrás en dirección al portal, y All Might aprieta sus dientes. Sabiendo que sin importar lo veloz que sea, no se puede arriesgar a intentar arrebatar a la niña mientras el cuchillo esté aún en su garganta. Tomura mira por encima de su hombro mientras se va, con ojos fulminantes hacia el cristal unidireccional antes de caminar a través del portal. Tomura lo sigue de forma similar, rascando la parte trasera de su cuello mientras murmura. “Malditos héroes. Hipócritas, hasta el último maldito de ustedes. Izuku es demasiado bueno para ustedes.”
Toga es la última en atravesarlo, caminando hacia atrás, y después sin dudar, tirar el cuchillo y lanzarse hacia atrás. El portal se cierra inmediatamente, incluso mientras personas se apresuran a entrar y All Might corre hacia él. Cambia prioridades y se concentra en la niña pequeña, reconfortándola mientras llora.
Más tarde, descubrirán que ella es una víctima de tráfico humano, sacada por el portal de Kurogiri. El resto de las víctimas que fueron tomadas junto a ella pronto fueron arrojadas al cuarto de interrogación por un portal. Las cosas nunca antes habían estado menos blancas y negro.
Por los siguientes dos o tres años, entre batallas y peleas, Izuku observa desde lejos, protegido, mientras Kacchan se convierte en héroe. Es todo lo que solía decir que se convertiría, poderoso y tan cerca de ser el mejor. Tal vez en otro mundo se sentiría resentido. En este, aún brinca por el sonido de sus explosiones, pero sobre todo se concentra en mantenerse muy, muy lejos. Después de todo, Kacchan es aún una estrella, quemando y dándose la vuelta. Con hierro en el núcleo, golpeando a lo largo de los tambores de guerra del universo.
Izuku está sereno mientras se mantiene en la base, ocupando su tiempo sobre todo horneando, pasando el rato con todos, o simplemente existiendo. Aquí, no necesita ser nadie más.
El mundo afuera no ha hecho más que lastimarlo. Está más feliz adentro lejos de lo demasiado brillante, demasiado ruidoso, demasiado del mundo a su alrededor. Aquí el mundo podía ser menos. Su mundo podía ser menor. Más pequeño. Más a salvo.
La liga de los villanos sigue siendo villanos, por muy pacífica que sea su burbuja en casa, pero nunca tratan de forzar a Izuku a participar y él nunca se ofrece. Está más feliz donde está y ellos se sienten mejor cuando está a salvo en casa. No tiene ilusiones que sean buenas personas, pero muy pocas veces las buenas personas han hecho cosas buenas por él. Como tal, él no detiene sus actividades, ni hace preguntas cuando regresan heridas y sangrando, simplemente los cuida, con toques gentiles y meticulosos. Vendando sus heridas y regañándolos para que se cuiden más a sí mismos. Se estarían mintiendo si dijeran que no lo aman un poco más por ello.
“¿Soy un chico bueno?” Izuku mira a Tomura, acurrucado a su lado.
“Si, si lo eres.” Tomura lo acerca más.
“¿E-en serio?” lo ojos de Izuku se abren más y lucen sorprendidos. Observa a todos lados y se encuentra con los ojos de todos, quienes asienten con la cabeza
“En-entonces ¿Por qué me lastiman? ¿Por qué siempre duele?” rompe en lágrimas.
“Ellos no te merecen. Aun no lo hacen.” La voz de Tomura es brusca e implacable cuando lo dice, llena de acero y odio.
Estos días todo lo que parecen hacer es odiarodiarodiar al mundo entero – todas sus personas y en especial a los héroes – por fallarle a Izuku.
Ellos mantienen a Izuku dentro para protegerlo, pero también porque el mundo no merece tenerlo nunca más. Si el mundo tomó su gentileza por sentado entonces se asegurarán de que lo extrañen. Que todos entiendan lo que han perdido, lo que arrojaron a un lado.
A Izuku no le importa. Lo mantienen a salvo cuando a nadie más le importaría, es reconfortante saber que les importa tan intensamente. Tal vez no es sano, pero funciona para él. Es lo que siempre, siempre quiso desde que era pequeño. Ser querido. Tal vez está un poco roto, un poco vacío. Pero eso está bien estos días. A la liga no le importa. Ellos lo entienden.
El mundo exterior ya no es un sitio para él. No quiere que lo sea tampoco.
La liga se está preparando para una batalla. El instinto de Izuku le está advirtiendo que sin importar lo mucho que intenten protegerlo de esto, no funcionará.
Izuku ya ha hecho las paces con esto. No piensa que haya sido hecho para sobrevivir mucho tiempo. Él siempre ha sido un pie de página en su historia.
Cuando Tomura comienza a arañar su cuello y Tomura tira de sus grapas, Izuku estira su mano firmemente a cada uno de ellos para quitar sus manos. Sus ojos se mantienen fijos, “Estaré bien.”
Él sabe que han recibido noticias que los héroes se están acercando. No hay un sitio seguro para moverlo. Los hace preocuparse, e Izuku es feliz cuando recuerda lo mucho que les importa. Aprieta sus manos. Se relajan, solo un poco. Izuku no les dice que “bien” y ese presentimiento no presagia nada bueno para él.
Simplemente se hunde en el sentimiento de familiaridad y espera que sea el último que sienta.
Cuando ellos llegan, los héroes los acorralan. Les prometen que no lo herirán. Que estará mejor cuando sea libre, y que cuidaran de él. La liga les gruñe, diciéndoles que quiten sus ojos de Izuku. Sus ojos brillan con cariño cuando ve los sobreprotectores que son. Él se mantiene escondido detrás de las amplias espaldas de los miembros más corpulentos y evita contacto visual, incluso cuando los héroes se acercan con manos suplicantes.
Están mintiendo.
Izuku se espanta y se voltea, acurrucándose en el costado de Toga. Ella sonríe una sonrisa sedienta de sangre a los héroes, encima de su hombro.
Los héroes no han hecho más que lastimarlo – especialmente ahora que Kacch – Katsuki está entre sus rangos.
Su sonrisa se amplía mientras se burla, “¡Kacchhhaaann! ¿acaso no extrañas a Izuku?”
Izuku se arrejunta más, con su cuerpo tenso mientras Toga sostiene su peso.
“DEKU-”
Izuku se junta más cerca de ella, intentando reconfortarse y reprimir el instinto de corrercorrercorrer al escuchar la voz de Katsuki. La expresión de toga se vuelve más suave, más preocupada mientras acariciar su mejilla con la de él antes de empujarlo suavemente hacia los brazos expectantes de Tomura.
El intercambio es rápido y los héroes sólo pueden parpadear un par de veces confundidos antes de que Toga esté interrumpiendo a Bakugou,
“Debes de extrañar a tu saco de boxeo, ¿no es cierto? ¿Todas las cicatrices que dejaste en él? Pero, está bien por ¡Nosotros lo recogimos! Tú no lo querías, ¡pero nosotros sí! Lo salvamos porque a ti nunca te importó. Él es un chico dulce, ¿lo sabías?”
“DEKU- ¡ESOS SON VILLANOS! ELLOS ASESINAN GENTE ¿QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO CON ELLOS?”
“Ah, ah, ah. No hables con Izuku. No te mereces esa oportunidad. Además, todo lo que Izuku sabe es que los héroes lo lastimaron. Digo, mírate a ti mismo. Eres un héroe y eres el responsable de al menos el 70% del tejido cicatrizado en él. Por otro lado, nosotros nunca hemos querido lastimarlo a propósito. Lo mantenemos a salvo, y protegido, lejos de las personas como tú. ¿Por qué se querría ir?”
Izuku tiembla, escondiéndose más en los brazos de Tomura, los cuales se aprietan alrededor de él mientras Tomura deja un beso en su cabello. “Estas haciéndolo bien, Izuku. Aguanta un poco más.”
Están atrapados en un punto muerto. Los héroes siguen intentando atraerlo. En un punto, una lucha comienza y es jalado hacia el lado de los héroes. Él inmediatamente comienza a forcejear, batallando por regresar con Tomura, con su familia, a casa.
Forcejea al doble, su visión desenfocada mientras se da cuenta que es Katsuki el que se está acercando mientras el héroe que lo sostiene intenta pasarlo.
“DEJA DE ESTAR BATALLANDO MALDICIÓN, DEKU. ESTAMOS INTENTADO SALVARTE-” Katsuki grita.
Tomura responde de vuelta, con voz baja y furiosa, “Sabes, Kacchan. Él ya no es tuyo. Nosotros fuimos los que recogimos sus piezas, quienes lo pegamos de vuelta cuando nadie más lo hizo.”
Izuku se estira por Tomura, y Tomura se estira de vuelta. Izuku no quiere estar con los “héroes.” Le gusta el hogar que ha creado para sí mismo de vuelta en la base. Es reconfortante, es seguro.
Entre ese momento y el siguiente, un golpe mortal es asestado. Izuku no está seguro quien lo dispara o de donde viene, pero es accidental, con la intención de incapacitar a Tomura mientras se acerca a Izuku, pero Izuku puede decir que el poder detrás de ese golpe es fatal. Es fácil para él meterse en el camino, y el impacto le roba la respiración de sus pulmones y lo manda directo a los brazos de Tomura. Siente su sangre deslizándose entre los dedos de Tomura, su vida escapándose con ella, y no se arrepiente de sus acciones, aunque se siente mal que haya tenido que acabar de esta forma. Pero había sido bueno mientras duró.
“No, no, no, Izuku, no puedes—”
Izuku se recarga más y entierra su cabeza contra el hombro de Tomura, sintiendo la sangre salir por su boca. “Te amo, Tomura,” se ahoga, con su mano estirándose para sentir por última vez los mechones de cabello azul, “Tienes que cuidar de ti mismo, ¿De acuerdo?”
Tomura levanta su cabeza, ojos tan, tan molestas, gritando “MIREN LO QUE HAN HECHO. IZUKU NO HIZO NADA, NADA. ¿POR QUÉ LO LASTIMAN? ¿POR QUÉ TIENEN QUE ASESINARLO?”
Izuku ignora esas palabras, manos cayendo débilmente del cabello de Tomura, deslizándose por su rostro. “Tómate tu tiempo antes de que vayas a verme,” le dice, aunque sabe que esas posibilidades son escasas. Personas como Tomura e Izuku nunca están destinadas a vivir mucho tiempo. Son supernovas de corazón. Algo nuclear, brillantes y rápidas y demasiado. Siempre demasiado, a veces no lo suficientes.
El campo de batalla esta silencioso, el tipo de silencio que resuena en el vacío del espacio. Ensordecedor pero vacío mientras las personas observan, miran a Tomura arrullando el cuerpo de un chico roto en su pecho. El tranquiliza a Izuku, diciéndole que salve su energía, aunque sabe que es fútil. Su cuerpo demasiado flácido, demasiado joven. El resto de la liga sólo pueden observar, entumecidos en horror y hundiéndose, hundiéndose en el temor que es Izuku el que no saldrá de aquí.
Los héroes, con los ojos abiertos, sorprendidos que estos monstruos puedan ser tan humanos. Puedan llorar por alguien de esta forma.
Tomura pasa algunos dedos por los risos apelmazados de Izuku, susurrando un frágil, tembloroso, “Yo también te amo, ‘Zuku.” Sus ojos dicen un millón de cosas a Izuku, pero, sobre todo,
Izuku ve ese cariño silencioso, esa afección cuidadosa, y esa necesidad atenta de mantenerlo a salvo. Los ojos de Izuku cambian para observar borrosamente al luminoso, cielo azul encima de ellos pensando, azul es el color de la distancia. El espacio que estará entre tú y yo, donde te estaré esperando.
“¿Fui bueno, Tomura? Izuku pregunta con el último de sus alientos.
“Si, si. Fuiste increíble.” Tomura susurra como si fuera una oración, con su frente bajando para encontrarse con la de Izuku.
Por último, Izuku deja escapar un suspiro, sus ojos cerrándose, contento mientras su pecho cae para quedarse quieto. Acurrucado en el pecho de Tomura, da una última exhalación mientras el tiempo se desenvuelve detrás de sus ojos y de deja ir. Se va silenciosamente, en el silencio del campo de batalla, no más que un daño colateral. Izuku no había sido nada en la guerra – no había participado, no había enfrentado ninguna batalla, pero también lo había sido todo— El pilar de apoyo de la liga, una cara desconocida de gentileza inquebrantable y otro chico que había sido herido por las personas que se suponían debían mantenerlo a salvo.
Lo que lo hizo diferente fue que después de todo, le era aún fácil amar. Aún había sido bueno, incluso después de todo lo que el mundo había hecho para hacerlo enojar y vengativo.
No, tal vez Izuku no había sido una estrella, pero el universo era más que estrellas y espacio vacío. Era tiempo y renacer y morir, el infinito corriendo en círculos alrededor de sí mismo. Izuku era todos los sitios en medio, donde las personas creían que no había nada. Donde incluso los moribundos podían encontrar un hogar. El parpadeo entre el corazón palpitante de la eternidad. Cada espacio azul entre las luces cambiantes porque azul es el color de la distancia. De cada línea que cruzaste para romperme a pedazos. De cada espacio muerto que escarbé para hacer que esos pedazos quepan de nuevo.
Tomura deja escapar un grito de dolor, su quirk arrematando salvajemente, desintegrando los escombros en su proximidad y rápidamente esparciéndose hacia fuera. El deterioro ocurriendo a una velocidad incontrolable, pero de alguna forma dejando el cuerpo en sus brazos sin tocar. Pretendiendo que el chico en sus brazos aún está entero, es más que un cadáver vacío.
Este amor se está quebrando. (Tan azul.)
