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Sweet August.

Summary:

Max y Checo están encantados con su relación, solo no esperaban que pronto ya no fueran 2 sino 3.

 

Desafío de agosto mpreg.
Pareja principal: Max Verstappen & Sergio Pérez.
+18

 

Se entiende la diferencia entre ficción y realidad, con esto no busco insultar alguno de los personajes.

Notes:

Hola! Este es un fic con diferentes OS de esta bella pareja.

La historia esta ambientada en un futuro y habrán muchos cambios en la vida de los pilotos en el pasado y también habrán cambios tanto en escudería y los pilotos de estas.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Prueba de embarazo.

Chapter Text

El sol se asomaba tímidamente sobre el horizonte, pintando de colores cálidos el paisaje del circuito de carreras.
Se encontraban en Ciudad de México, México.

Max, miraba con admiración el rugir de los motores mientras se preparaba para un día grande. Era un día especial, no solo por la emoción de la carrera, sino porque hoy daría una gran noticia.

Max y su esposo, Checo, compartían una pasión indescriptible por las carreras y el vértigo de la velocidad. Y aunque Checo llevaba un año de haberse retirado, ambos habían vivido momentos inolvidables en las pistas, pero aquel día tenía algo diferente.

Checo, quien estaba ocupado hablando con Horner sobre las estrategias que llevarían Max y Oscar ese día no tenía ni idea de lo que pasaba por la mente de su esposo. Era una mañana como cualquier otra, pero Max sabía que ese día sería único e inolvidable para ambos.
Aún recuerda como se había enterado.

Durante las últimas semanas, Max había notado algunos cambios en su cuerpo. Se sentía cansado con más frecuencia, experimentaba náuseas matutinas y su apetito fluctuaba de formas extrañas. Sin embargo, había pasado por alto estos síntomas, atribuyéndolos al estrés de las carreras y la vida en la pista.

Mientras esperaba su turno para calificar, prepararse, Carla, una amiga y parte del Team se acercó a él con una sonrisa cómplice. —¿Cómo te sientes, Max? — preguntó ella con una mirada juguetona.

—Un poco cansado, pero bien—, respondió Max, tratando de disimular sus preocupaciones.

Carla lo miró fijamente, como si pudiera leer su mente. —¿Has considerado la posibilidad de que puedas estar embarazado? — dijo en voz baja.

Max se quedó perplejo por un momento, como si esa idea no hubiera cruzado su mente antes. —¿Embarazado? No lo sé... No creo que sea posible—, balbuceó.

Max y Checo eran muy cuidadosos con sus encuentros. Hace unos años atrás, cuando apenas se conocían habían pasado un susto como ese.

Llevaban poco tiempo siendo compañeros que cuando Checo gano en Azerbaiyán en 2021 decidieron salir a festejarlo juntos. Una cosa llevo a la otra y la noche termino con un Max montando a Checo hasta bien entrada la madrugada.

Cuando se despertaron al día siguiente Max sentía que se iba a morir de le vergüenza, estaba tomado, pero recuerda con claridad todo lo que habían hecho. Y Sergio como el mayor tomo la responsabilidad, se sentía culpable, él no estaba tan borracho, debía de haber detenido al menor desde el momento en que se le insinuó de que deberían de ir a un lugar más privado.

Pero lo hablaron, y semanas después pensaron que Max estaba embarazado, porque resulta que ese día de celebración no usaron condón, y Max era un doncel joven que tenía muchas probabilidades de salir con un embarazo.

Discutieron a donde querían llevar su relación, todo con el fin de no perjudicar la dinámica del equipo, y con muchos pros y contras decidieron darse una oportunidad.

Ahora 5 años después, Max se sentía como esa vez.

Carla le sonrió con ternura. —Tal vez deberías hacer un test de embarazo para asegurarte. Los síntomas que estás experimentando podrían ser señales de algo más que simplemente el estrés—.

Asustado por la idea, Max decidió seguir el consejo de Carla y aquella noche, antes de irse a la casa que tenían ahí decidió pasar por una farmacia y comprar unas pruebas, y ya en la privacidad de su habitación, Max se enfrentó al test, sintiendo un zoológico en el estómago mientras esperaba el resultado.

Cuando las líneas del test se dibujaron claramente, su corazón se aceleró. Positivo. Max no podía creer lo que veía. Emociones encontradas se agolparon en su mente mientras se preguntaba cómo podría afectar esto su carrera y su vida con Checo.

En lugar de mantener el secreto, decidió compartirlo con Checo. Sabía que, como pareja, debían enfrentar esto juntos y sus principios como pareja dictaban no secretos que los afectaran a los 2. Con el corazón en la mano, esperó a que Checo volviera de alguna reunión con sus patrocinadores para contarle la noticia.

Cuando Checo entró en la habitación, Max lo miró con nerviosismo y emoción. —Necesito hablar contigo—, dijo, y le mostró el test de embarazo.

Checo parpadeó sorprendido mientras asimilaba la noticia. Luego, una sonrisa se extendió suavemente por su rostro. —¡Vaya! Después de un largo día no esperaba encontrar esta sorpresa. —, exclamó, acercándose a abrazar a Max. —¿Cuándo te enteraste? —

Max sintió un peso salir de sus hombros mientras Checo lo abrazaba con cariño. —Hoy, Carla me recomendó que me las hiciera, me he estado sintiendo un poco raro últimamente—, confesó Max.

Checo lo miró con preocupación. —¿Por qué no me lo habías dicho y yo porque no lo note? Sé que he estado un poco ocupado con lo de los patrocinadores, pero espero que no la hayas pasado mal. Y lo que quieras hacer estaré apoyándote en todo—.

Max asintió y dejo salir un suspiro —Yo quiero tenerlo—, confesó Max. —Estamos a 4 carreras, menos de 2 meses para que se acabe la temporada, así que siento que estaría bien—

Sintió los labios de Checo dejar besos en su cabeza mientras lo apretaba más a él. —Si es lo que quieres está bien, te apoyare en todo lo que quieras, ya eres un pentacampeón, si te quieres dar una temporada libre o dos está bien, te apoyare en lo que quieras. —

Max lo miro con cariño. —Estaba preocupado por cómo esto afectaría nuestras vidas y mi carrera, pero definitivamente lo quiero tener—, confesó Max.
—Sé que será un desafío, pero lo superaremos juntos. Nuestro bebé vendrá a este mundo rodeado de amor y Dios me libre, pero estoy emocionado de ser padre, pero, sobre todo, de compartir esta experiencia contigo—.

Esa noche Sergio se aseguró de borrar cualquier duda en su cabeza sobre ser padres, nada en ellos iba a cambiar, y aunque esperaban que su primer hijo llegara unos años más adelante estaba seguro de que no se arrepentiría de la decisión tomada.
Eso fue hace 4 noches, habían llegado primero que todos para visitar a su familia y ahora, domingo de carrera Max piensa que no puede ser posible lo que va a dar.

En las Qually había llegado de primero entonces estuvo ubicado en la primera grilla.

En el momento en que subió a su coche y se alineó en la parrilla de salida, una mezcla de emociones lo embargó. Mientras esperaba que las luces se apagaran, su mente divagaba entre los nervios de la carrera y el hecho de que estaba embarazado.

El semáforo se apagó y la carrera comenzó. Max se concentró en la pista, dando lo mejor de sí en cada curva y recta. Aunque su mente estaba enfocada en la competición, la idea de que era padre seguía rondando en su cabeza.

Durante la carrera, su equipo le daba instrucciones por la radio, manteniéndolo informado sobre su posición y el rendimiento de su coche. Sin embargo, Max escucho a Carla, un poco más preocupada de lo habitual, observándolo de cerca en el monitor de seguimiento era la única del Team que sabía que estaba embarazado, esa mujer era nervios puros aun no entiende como seguía en ese trabajo.
Esto solo aumentó la ansiedad de Max, pero se obligó a enfocarse en la carrera y en mantener la concentración en el asfalto. Con cada vuelta que pasaba, su corazón latía más rápido, tanto por la adrenalina de la competición como por la incertidumbre de lo que le esperaba al final de la carrera.
Finalmente, llegó la bandera a cuadros, y Max cruzó la línea de meta en una posición destacada. El p1 era una realidad, pero su mente estaba dividida entre la alegría de la victoria y la necesidad de enfrentar lo que le esperaba después de la carrera.
La multitud vitoreaba y aplaudía, mientras los pilotos regresaban a sus respectivos Boxes. Max se aseguró de mantener la calma y no delatar sus emociones antes de tiempo, haciendo la entrevista rápido y pasando al podio que compartió con Pierre y Charles.

Una vez paso la ceremonia se acercó a su equipo, específicamente a Checo, quien lo miró con cariño y complicidad. —¿Estás listo para la gran sorpresa? —, preguntó Max, tratando de disimular su emoción.
Checo sonrió y asintió. —Estoy emocionado de ver cómo reaccionan—, dijo, mientras ambos esperaban a que el resto del equipo se reuniera.
Pronto, los demás pilotos y miembros del equipo llegaron a donde estaban ellos. Max y Checo antes de la carrera les pidieron que al finalizarla se acercaran a donde estaban ellos, se tomaron un momento para agradecerles a todos por su trabajo duro y apoyo a lo largo del fin de semana.
Luego, Max tomó aire y miró a todos con una sonrisa.

—Hay algo más que queremos compartir con ustedes—, comenzó Max, y tomó la mano de Checo con cariño. —Durante este emocionante fin de semana, descubrimos una noticia maravillosa que queremos compartir con todos ustedes—.

Los rostros de sus compañeros se iluminaron con curiosidad y confusión. Max sostenía una pequeña bandera de cuadros, el símbolo de la victoria en las carreras de F1. Pero esta vez, tenía un significado especial.

Checo tomó la palabra. —Estamos esperando un bebé—, anunció con orgullo. —Max está embarazado y vamos a ser papás—.

Un murmullo de sorpresa y alegría se propagó por el recinto. Lando y Carlos gritaron llamando la atención de algunos periodistas que estaban observando la inusual escena, los abrazos y felicitaciones no tardaron en llegar mientras todos se alegraban por la maravillosa noticia.

—¡Felicidades, chicos! — exclamó Carlos, mientras abrazaba a Max y Checo. —Estoy realmente contento por ustedes—.

Los demás pilotos también se acercaron con sonrisas en sus rostros. —Es una gran noticia, Max—, dijo uno de ellos. —Estoy seguro de que serás un increíble padre—.

Max se sentía abrumado por la calidez y el apoyo de sus compañeros. Era un momento inolvidable, todos sabían de sus traumas de infancia y lo mucho que dijo en entrevistas que no quería cometer los errores de su padre.
Y ahora podría hacerlo realidad.