Actions

Work Header

Bajo la superficie

Summary:

Kaveh y Cyno son "amigos". Más como que uno es el mejor amigo de Tighnari y el otro su novio. Se ven las caras casi regularmente, por supuesto que son amigos. Simplemente no están acostumbrados a tratarse a solas.

Con su red de soporte fuera, un ansioso Kaveh piensa que está solo. Con una promesa encima, Cyno intenta que no lo esté. Y es quizá así como nace una verdadera amistad.

Notes:

Hola, este es mi primer fanfic publicado aquí y en este fandom. Pido perdón de ante mano ante cualquier error que pueda haber y por si no encuentran adecuado las reacciones o descripción de la salud mental de Kaveh, estoy basando mucho de eso en mi propia salud mental, así que... si. Espero disfruten de esto tanto como yo disfrute escribiendo.

Por último vuelvo a reiterar
ADVERTENCIA: se aborda temas sensibles relacionados con la ansiedad, problemas de abandono y dependencia emocional. No es nada taaaan grave, pero por si acaso. Guerra avisada no mata gente :9

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Una despedida/Pidiendo un favor

Chapter Text

Pasada la puesta de sol, y con la mayoría del papeleo pendiente debidamente atendido, el escriba de la academia se dispone a regresar a casa. Eso es, claro, cuando a mitad de camino,  sus cavilaciones son allanadas por un corto mensaje. La Arconte solicita su presencia y, como es su costumbre, lo hace sin preguntar.

Eso debió de haber levantado la sospecha de que algo andaba mal en primer lugar. Y lo hizo. Pero Alhaitham no es más que un víctima de su propia curiosidad y acudió al llamado con más prontitud de la que quisiera. Y aunque no pretenda ser pomposo en su muestras de respeto a su Diosa, Alhaitham se inclinó respetuosamente ante la Reina Menor Kusanali cuando entró en la oscura cámara en la cual habita ante la falta de una mejor idea de cómo expresar su saludo. 

“Alhaitham. Lamento interceptar tus pensamientos, ¿cómo te encuentras?”

“Bien”, dijo. “¿Por qué he venido?” 

Nahida asintió, complacida. “He detectado contrabando de cápsulas de conocimiento en Puerto Ormos*”, dijo un poco tímida. "La Matra aún no ha sido capaz de descubrir quién está detrás de esto.  Pero tú, Alhaitham, fuiste capaz de engañar al sistema Akasha y planear mi rescate. Has demostrado tus habilidades y confío que podrás investigar esto en secreto, por favor.”

Alhaitham frunció el ceño, un tanto sorprendido por el pedido y un tanto irritado. “Este es un trabajo para las autoridades de justicia, no para un escriba. Además, tengo un compañero del que no puedo alejarme durante tanto tiempo, como sabrás.” A este punto, supuso que la Diosa conocería las excentricidades de Kaveh, dado que parecía saberlo todo. 

“Lo sé”, dijo la Reina Menor Kusanali con suavidad. “Pero una investigación discreta de una sola persona tomará mucho menos tiempo que si involucráramos a la Matra entera. La red que están construyendo aún es pequeña, lo que les permite desmantelar todo y reubicarse rápidamente. La Matra no pasa desapercibida en estas situaciones. Con tu ayuda, años de persecución se transformarán en meses de investigación.” Concluyó de explicar con paciencia a pesar del rechazo previo. “Alhaitham, confío en ti y te tengo en alta estima. Por favor, te pido personalmente tu colaboración.” Presionó. “Yo, como arconte de Sumeru, te deberé en cuanto mis facultades te sean útiles, por una vez.” 

La curiosidad de Alhaitham latió en algún lado de su mente mientras consideraba los pros y los contras de este pedido. Aunque ciertamente le preocupaba dejar solo a Kaveh, la perspectiva de encontrar respuestas era demasiado tentadora. Aunque realmente no importaba cuán tentadora fuera la oferta, eso era solo un premio de consolación. Realmente no puede negarse a un pedido de su Arconte aunque quisiera. Y vaya que quería.

“De acuerdo”, espetó Alhaitham después de una consideración breve, pero lo suficientemente larga para ganarse una ligera risa de la Diosa. “Haré lo que me pides. Espero los detalles”, dijo antes de inclinarse de nuevo a modo de despedida.

La Reina Menor sonrió de nuevo con agrado. “Bien, te haré llegar los detalles y esperaré tu pronta partida. Y, si descubres quién está contrabandeando las cápsulas de conocimiento, tu curiosidad se verá satisfecha.” Rió con ojos juguetones. “Ahora ve, y que la sabiduría guíe tus pasos." Y con eso Alhaitham quedó despedido de la reunión divina. 

Al salir de la cámara de la Arconte, Alhaitham se dirigió directamente a su hogar compartido con Kaveh, dándole tiempo a su agitada mente para preparar una explicación adecuada. No quería alarmar innecesariamente a su compañero de casa, pues no llevaban demasiado tiempo juntos… románticamente, al menos. Separarse por largos periodos de tiempo era algo que aún no habían probado desde que se mudaron juntos.

Muchas veces Kaveh era víctima de sus emociones y mientras era cuidadoso con su apariencia, tenía poco control sobre ellas cuando se volvían demasiado. Esto era algo que, aunque no se notara a simple vista, era algo que preocupaba profundamente a Alhaitham.

Alhaitham era débil.

Es algo que podía reconocer internamente, para sí mismo.

Era débil para Kaveh.

No sabe cuándo comenzó o cuándo empeoró, pero de pronto se encontró cediendo al anhelo de la compañía de su mayor. Un día se encontró valorando la tranquilidad y felicidad de Kaveh más que la suya, se sentía tranquilo con el conocimiento de que Kaveh estaba en casa esperándolo, cuando sabía que está a salvo.

Dejarlo sólo no era un buen curso de acción, pero llevarlo con él no era una opción en absoluto.

Hubiera preferido simplemente no ir, sin embargo, estando ya embarcado en la situación, sería necesario afrontar los acontecimientos de la manera más efectiva posible. Por lo que, tal vez, el mejor acercamiento sea no dar muchos rodeos y ser honesto respecto a la misión encomendada para reparar daños después. Cansado, Alhaitham respiró profundamente, preparándose mentalmente para apaciguar a su enardecido compañero y calmar sus nervios. No es que él mismo no se estuviera poniendo nervioso con las condiciones actuales.

Al abrir la puerta, encontró a Kaveh en medio de la sala con los brazos cruzados y el ceño fruncido, cubierto por la ansiedad. "¡Alhaitham! ¿Dónde te metiste? ¡Han pasado horas desde que debiste volver!" exclamó, con la cara a punto de estallar, roja.

“No exageres tan pronto, acabo de volver. Surgieron asuntos apremiantes de mi atención.”, dijo quitándose la capa y poniéndose cómodo en el sillón al fin. “Tuve una reunión con la Arconte sobre un asunto de importancia que requiere discreción."

“¿Importancia? ¡Pero me dijiste que ya habías acabado con lo importante esta semana, solo era papeleo! ¿Qué clase de asunto podría ser tan importante como para olvidarte que hoy cociné pollo tandoori para la cena?” Preguntó Kaveh con resentimiento escapando en su voz.

“Kaveh, si me permitieras explicar en lugar de lamentarte, podrías conocer los detalles”, dijo Alhaitham con paciencia.

“¿Me los dirás así sin más?" respondió Kaveh extrañado. Alhaitham compartiendo información de buena gana sin hacer sufrir a Kaveh de por medio era ciertamente raro. “¿Es grave? ¿Es grave, verdad? ¿Estamos en peligro?”

“Tranquilo. La Arconte ha descubierto contrabando en Port Ormos y pidió mi ayuda para investigarlo en secreto. No podía rechazar su petición aunque quisiera, aunque eso no signifique que el deber impuesto no me cause intriga, dado nuestros acuerdos y situación actual, preferiría no partir de tu lado por demasiado tiempo”, terminó de explicar Alhaitham con cierta suavidad mal escondida. Se acercó a Kaveh, quien aún fruncia el ceño, arrugando sus bonitas facciones. Con ternura, tomó un mechón del cabello rubio acomodándolo detrás de la oreja del rubio, haciendo que al fin relajara el rostro, acercándose al toque. 

Al ver la sinceridad en los ojos de Alhaitham, el resentimiento de Kaveh se desvaneció en nada, quedando solo la preocupación. Sabía que la fuerza del deber llamaba a su pareja, pero ese entendimiento no detenía la preocupación y ansiedad por la ausencia de Alhaitham. No llevaban mucho tiempo emparejados formalmente, su unión era relativamente reciente y a Kaveh nunca le iba bien estando por su cuenta, se sentía… solo, abandonado, de nuevo. "Entiendo.", dijo con molestia, "Aunque no me agrada. Prométeme que volverás a mí tan rápido como la misión concluya."

Alhaitham asintió y tomó las manos de Kaveh entre las suyas, con la sombra de una sonrisa que pasó tan rápido como llegó. "Lo prometo. Volveré a ti. De todas maneras, mi mente siempre permanece contigo aunque mis deberes me reclamen en otro lugar."

Sonrojado, Kaveh arrancó sus manos de las de Alhaitham, girándose hacia la cocina en un vano intento de esconder su vergüenza. Nunca entendió como Alhaitham puede decir ese tipo de cosas sin un ápice de timidez y con la cara tan seria como una piedra, sin inmutarse. “V-voy a servir la cena, más vale que te laves rápido, el pollo ya se ha enfriado lo suficiente”

Alhaitham rió de nuevo, en silencio, sabiendo que por ahora podrían comer en paz. Eso es, claro, hasta que a Kaveh se le pasara la vergüenza que solía causarle su intencionada galantería, y comenzara a interrogarlo sobre más detalles de la misión, entre estos, la duración. Bien, esperaba que la cena no se amargara tanto entonces.  

Aunque definitivamente la paz no duró mucho.

“¿QUÉ? ¿4 MESES? ¿TE QUIERES IR POR 4 MESES?” Kaveh aulló indignado, dejando saber a los vecinos que una nueva discusión había empezado, de nuevo.

“Me obligan a irme, Kaveh. Por 4 meses, en el mejor de los casos” Respondió Alhaitham sorbiendo su té de la manera más calmada posible.

“¡Eso significa que bien podría ser más tiempo! ¡Podrías tardar años!” Ante esto, Alhaitham detuvo abruptamente el sorbo de té que tomaba, irritado.

“Ahora solo estas exagerando. No aceptaría una asignación de esa magnitud y no soy lo suficientemente incompetente como para alargar la asignación durante años.”

“¡No sabes realmente eso!, no hasta que estes ahí para evaluar la gravedad del contrabando personalmente. No me tomes por tonto, maldito escriba.”, dijo entre dientes Kaveh, levantándose de la mesa. “Ni siquiera sabes que tan peligroso será en primer lugar. Si no logras escabullirte como comprador falso, tendrás que tomar un rol más activo en la persecución y vigilancia, sabes lo que significa, las noches sin sueño, la paranoia, la amenaza…” Aunque le gusta jugar a fingir lo contrario, Alhaitham siempre es consciente de que Kaveh es tan inteligente y perceptivo como él. No por nada son caras distintas de la misma moneda, se complementan, sus ideas combinan y fluyen, sus conocimientos y sensaciones se amalgaman y dan como resultado la ubicuidad que logran estando juntos. Es lo que lo atrajo y amó de Kaveh en primer lugar. Aunque le juegue en contra ahora.

“Dentro de lo ideal, no dejaré que llegue a ese punto y lo sabes. Los métodos que—“

“Llévame contigo entonces.” Lo cortó Kaveh.

“No.”

“¿Y por qué no?” replicó completamente perdido en sus crecientes emociones, sulfurado. “Prefieres dejarme aquí tirado por meses a recibir mi ayuda cuando claramente podrías hacer uso de ella, quítate esos humos de la cabeza, oh gran escriba, si crees que no—“

“Kaveh, no te voy a llevar y punto. Es un misión de alta discreción, eres demasiado ruidoso para eso. Eres más sospechoso que otra cosa, no sabes mentir.”

“¡Eso no es cierto! ¡Puedo mentir y actuar perfectamente bien! ¡Tú sólo no me quieres ahí! Eres un egoísta que—”

“Lo soy.” Admitió Alhaitham consciente de que tenía que cortar la discusión pronto o terminarían peleados hasta su partida.

“¿Ah?” Ciertamente el rubio no esperaba que Alhaitham le dé la razón de manera tan intempestiva.

“Soy egoísta y no te quiero ahí. No importa cuánto te esfuerces no vas a hacer que cambie de opinión al respecto, te quedarás en casa y eso es todo.” Y bueno, aún si le da la razón a Kaveh, no es una razón que le guste.

“¡AHH! ¡Eres imposible! No entiendo cómo puedes simplemente descartarme a mí y a mis sentimientos de esta manera, ni siquiera tienes la delicadeza de fingir que no eres un grandísimo imbécil.” Enfurruñado, Kaveh se dejó caer en el sillón de golpe, indeciso entre golpear a Alhaitham o golpearse su propia cabeza de frustración. Lentamente, Alhaitham se sentó a su lado, sujetando su hombro suavemente, pidiendo de manera indirecta que lo mire.

“Sabes que no es así.”

“¿Así? ¿Y de qué forma debo adivinar lo que pasa por tu cabeza entonces?”

“Kaveh…”

“Solo…, no quiero quedarme aquí solo. Sabes que realmente odio eso. Verte partir unas semanas al desierto es distinto a verte partir por meses a una situación peligrosa. Somos mejores juntos, puedo luchar, contigo. Solo tienes que llevarme, me haré útil, lo prometo.”

“Estoy consciente de tus habilidades y capacidades, Kaveh, no tienes que ser útil para nadie. Pero no es como tu presencia afecte la situación en Port Ormos, es como me afectará a mí. Simplemente no veo cómo puedo dar lo mejor de mí para resolver esto en corto tiempo si al mismo tiempo debo procurar tu bienestar.”

“No tienes que hacer eso”

“Quiero. Alargaré innecesariamente el proceso, me distraeré.” Y mirando a Kaveh directamente a los ojos recogió su mentón entre sus dedos, levantando el rostro enojado de su pareja. “Sabes que lo haré, no es como si pudiera dejar de mirarte aún si lo intentara” le susurró en los labios antes de besarlo, suave, casi casto, una invitación a dejarse convencer. “Por favor, espérame.”

Embelesado por las inusuales acciones románticas de su compañero de casa, Kaveh solo pudo asentir. Dejándose llevar por los demás besos y caricias que llegaron, empujando su ansiedad al fondo de su mente mientras se dirigían a su habitación, por ahora. 

Nada de esa calma duró a la mañana siguiente cuando Kaveh se despertó solo en la cama, la mochila de viaje de Alhaitham desaparecida y el dueño de esta ya al menos una hora y media de distancia de la ciudad de Sumeru.

 


 

Esa misma mañana, furioso, Kaveh tomó su chaqueta y salió corriendo de la casa, con dirección a Gandharva Ville. ¿Cómo se atrevía Alhaitham a tratarlo así? Eran pareja, se supone que se apoyan entre ellos. En cambio, lo había descartado por completo. No sólo Alhaitham se negó a llevarlo en su misión, también se fue sin despedirse.

Kaveh corrió a través del bosque, golpeando a algunos desafortunados árboles con sus puños al pasar. “¡Estúpido Alhaitham! ¡Egoísta, arrogante idiota!” Ni siquiera se había despedido de él adecuadamente antes de partir. “Simplemente dijo "espérame" y se fue.”, susurró al fin, dejando que algunas lágrimas se escaparan de sus ojos, limpiándolas rápidamente con el puño.

Llegó a la puerta* de Tighnari jadeando y furioso, golpeando con fuerza. Tighnari abrió la puerta exaltado por el ruido y miró a Kaveh con sorpresa y consternación. "¿Qué pasó? ¿Por qué estás llorando?". Tighnari se apartó a un lado y dejó pasar a Kaveh, negándo con la cabeza y riendo para sus adentros. Su amigo era demasiado drama a veces.

“¿Cómo se atreve a abandonarme así? ¡Como si fuera una carga! ¡Como si no fuera capaz de cuidarme solo o ayudar! Alhaitham nunca se ha preocupado realmente por cómo me siento. Solo soy una especie de estorbo para él.”, se quejó Kaveh cruzando el umbral de la puerta con desdén haciendo señas exageradas con las manos.

Tighnari suspiró, mirando a Kaveh con cansancio, sarcasmo y diversión mezclados. “Estoy seguro de que sobrevivirás unas semanas. Después de todo, eres uno de las personas más capaces que conozco.”

Kaveh pareció escandalizado. “¡Pero Tighnari, no se va solo unas semanas! ¡Se va por meses! ¡Meses! ¡Alhaitham nunca me hubiera perdonado si hubiera sido yo el imbécil que se va por meses sin despedirse!” Exclamó, pisando fuertemente el suelo, fúrico.

Tighnari dejó que Kaveh siguiera desfogando su ira alegremente mientras continuaba con sus cosas, aunque siempre atento. Después de un rato, al fin se desinfló.

“¿Puedo quedarme aquí contigo el tiempo que él esté fuera?” Preguntó Kaveh esperanzado. Siempre se sentía más seguro en el taller de Tighnari cuando Alhaitham no estaba en ningún lugar donde pudiera encontrarlo.

“Lo siento”, dijo Tighnari. “Partiré mañana por la mañana a Mondstadt, estaré estudiando algunas variedades de plantas que podrían trabajar bien con las nativas y ser beneficiosas para nuestra medicina. Estaré fuera durante un tiempo.”

Los ojos de Kaveh se ensancharon ante la noticia. “¡No, Tighnari! ¡No me puedes abandonarme tú también! ¡No sé qué voy a hacer...”  

Kaveh se calló por fin, atónito de, no sólo ser dejado sin audiencia para sus quejas, sino del vacío aún más grande que dejaba en su interior saber que su amigo más cercano también se iba. Kaveh sabía que Alhaitham no podía arriesgarse a llevarlo consigo a su investigación, pero eso no impedía que se sintiera herido de todas formas. Alhaitham no podía permitirse distracciones, y Kaveh siempre sería una distracción. También sabía que Tighnari no lo estaba dejando solo por gusto propio, sino porque su vocación y trabajo lo llevaban lejos de su hogar por un tiempo.

Aunque lo entendía en su mente, su corazón aún se entristecía. Estaba acostumbrado a que Alhaitham se quedara con él, estaba acostumbrado a las visitas regulares de Tighnari, y ahora iba a pasar semanas, tal vez varios meses, apartados. Se sentía tan solo y aún no lo estaba.

Sus ojos se humedecieron imperceptiblemente al pensar en ello, y odió sentir la debilidad. Tenía que ser fuerte, es lo que Alhaitham hubiera querido de él, lo que él quería de sí mismo. Más tarde, en privado, podría llorar si quería. Nadie tendría que saberlo.

Sus sombríos pensamientos fueron interrumpidos por la voz amable de Tighnari. “Si te gustaría compañía de vez en cuando, Collei siempre está aquí. Y Cyno, aunque no todos los días, nos visita a menudo. Puedes unirte a ellos si lo deseas.”

El corazón de Kaveh latió con algo de alivió al escuchar la oferta. Le agradaba Collei, y pasar el tiempo con ella sería una alegría. Y los chistes de Cyno siempre lograba alegrarle el ánimo de una forma u otra, sobre todo si no estaba sobrio… bueno, exclusivamente si no estaba sobrio. Pero las caras conocidas seguían siendo un alivio. Parecía que iba a pasar más tiempo solo de lo que le gustaba, aunque no tan solo como temía.

Tighnari volvió a interrumpir su diatriba con voz suave “Además, mi grupo de guardias forestales permanecen en el bosque, conoces a varios de ellos. Puedes unirte y dar una mano, si te sientes solo. Ya sabes, no dejar que esa visión dendro se desperdicie” bromeó, acercándose a Kaveh, frotando su espalda como forma de consuelo, ganando una risa irónica.

"Sí, me gustaría eso", admitió Kaveh, sorprendido por la gratitud que oyó en su propia voz. "Gracias, Tighnari. Por todo."

Tighnari asintió con una sonrisa sabia. “De nada, mi amigo. Sé que eres capaz de sobrevivir unas semanas sin dramas”

“Supongo que si… aunque no pienses que iré por allí haciendo tu trabajo en el bosque, soy un arquitecto renombrado ¿sabes? Tengo una reputación que mantener” Kaveh se cruzó de brazos con indignación falsa, dejando atrás su momento de sensibilidad.

“Hmp, descuida, nunca tuve tanta fe.” Respondió Tighnari siguiéndole la corriente, riendo, contento de ver a Kaveh regresar a ser él mismo, escuchándolo indignado, farfullando en su contra. El Kaveh de siempre.

 


 

Esa noche, después de que Kaveh se fuera a casa, Tighnari termina de alistar su equipaje. Partiría temprano, a la mañana siguiente.

Cuando la cena estuvo hecha, escuchó los pasos suaves de su pareja en la puerta, con una sonrisa se volteó para recibirlo.

“Cyno.”, saludó. 

Cyno le devolvió la sonrisa. “Tighnari”. Rápidamente se acercó, tomándolo suavemente de la cintura, inclinando su cabeza para descansar en entre el hombro y cuello de Tighnari, aspirando descaradamente su olor. “Te voy a extrañar mientras estés fuera.”

Tighnari rió y colocó una mano sobre el pecho de Cyno y se separó ligeramente de él, mirándolo a los ojos. “Y yo a ti. Pero realmente tengo que ir, si pudiera sacar adelante esta investigación podríamos empezar con el proyecto de importación de insumos medicinales de Mondstadt. Es importante.”

Cyno asintió. "Siempre lo es, Nari.”, levantó la barbilla de Tighnari y lo miró a los ojos. "Pero no importa que tan lejos vayas, regresarás a mí, como yo a ti.”

"Siempre.", afirmó Tighnari con cariño y se inclinó para darle un beso suave a Cyno. 

Se separaron con una sonrisa y cenaron juntos tranquilamente, disfrutando de ese último momento de intimidad antes de la partida inminente del menor. Tras la cena, recostados en la cama, la conversación continuó.

"Te voy a extrañar mucho durante estos meses", Cyno susurró, mientras abrazaba a Tighnari por la espalda, cuidando de no aplastar su cola.

"Por supuesto que lo harás", respondió Tighnari con una pequeña risa.

Cyno bufó divertido. "Será mejor que disfrutes tus momentos a solas, no esperes tener muchos cuando regreses. Estoy pidiendo vacaciones, te seguiré al bosque cada mañana”.

"Tú odias la humedad del bosque", reviró Tighnari con una sonrisa, soltándose del abrazo y girando para enfrentar a su pareja.

“Eso no es verdad. Ah, sufriré tanto sin ti en la noches”

“No dormimos juntos todas la noches”

“Y sufro cada una de ellas”

Tighnari sonrió, enternecido, antes de dejar un pequeño beso en los labios ajenos. “Te extrañaré, amor. Incluso tus malos chistes”

“Ah, ahora estás coqueteando”, dijo Cyno con tono juguetón, luego de corresponder el beso. “Pero sé la verdad. Te aburrirás sin mis chistes”.

Tighnari volvió a reír. "Quizás. Aunque estoy seguro de que a Kaveh le vendría bien escuchar algunos de vez en cuando, deberías pasarte a verlo alguna vez".

 "Oh, claro. Eres la segunda persona en pedirme eso hoy.”

“¿En serio?”

“Fue un poco extraño cuando Alhaitham me pidió vigilar a Kaveh. No es que no lo aprecie, pero en realidad, apenas interactuamos. Aunque lo entiendo". 

“¿Lo haces?”

Cyno sonrió. “Me preocupo por ti también.”

“Pero tú no le pides a Alhaitham que me vigile, ¿o sí?”. Preguntó Tighnari, consternado.

"No.”  Respondió Cyno, divirtiéndose un poco con la reacción del joven entre sus brazos. “No me parece extraño el pedido. Entiendo de donde viene su preocupación. Es extraño como lo pidió.”

Cyno le había dedicado un poco de pensamiento al encuentro que tuvo con el escriba cuando el sol apenas salía. Ambos eran hombres de pocas palabras; Alhaitham cuidaba la intencionalidad de cada una de sus acciones, al igual que sus palabras, mientras que Cyno simplemente no sentía necesidad de ser parlanchín (además, su escases de palabras había sumado a la percepción intimidante de su persona en su rol como general Mahamatra). No hablaban mucho entre ellos, tampoco se frecuentan con regularidad. En su mayoría, sus conversaciones se limitaban a asuntos laborales, entregas de informes con poco o nada que decir. En los encuentros amistosos, sus respectivas parejas guiarían la conversación… En general, aunque los consideraba amigos, Alhaitham y Kaveh no eran exactamente cercanos a él.

De cualquier manera, Cyno no estaba lejos de considerar hacer un favor a un amigo, sin importar cuán cercano o lejano fuera. Lo extraño no es que le pidieran un favor (Bueno, siendo Alhaitham si fue un poco extraño, pero de nuevo, entendía las circunstancias), sino la forma en que se lo pidió. Fue muy… sentimental.

“Alhaitham mencionó que haría lo mismo por mí", dijo Cyno con su habitual seriedad, pero Tighnari pudo notar su preocupación en su mirada, en la fuerza de su abrazo. "Paso la mayor parte de mi tiempo en el desierto ahora, y aun así, rara vez necesitaría que Alhaitham vigile a mis seres queridos”. De hecho, Alhaitham había dicho más que eso. Habían hablado por unos sólidos 20 minutos completos. Era un récord, nunca se habían hablado tanto en toda su vida. Habló sobre Kaveh, su rutina y sus dificultades, sobre cómo acompañar a Kaveh durante estas y sobre cuanto significaba para él que acompañaran a Kaveh cuando él no estaba, reconociendo el trabajo de Tighnari y cómo ahora que él también se iba, confiaba en Cyno para no dejar a Kaveh sólo. Le confiaba lo que más quería en su ausencia, le confiaba a Kaveh por el tiempo que se iba, incluso en el caso nefasto de que no regresara. Todo esto llevó a Cyno a reflexionar en primer lugar. Su trabajo era peligroso y existía la posibilidad de que un día simplemente no volviera a casa. Él había hecho las paces con eso. Tighnari no era Kaveh; Tighnari era indudablemente independiente y fuerte, y no tenían la misma dependencia en su relación que la que existía entre Alhaitham y Kaveh. Cyno sabía en su corazón que si algo le sucediera, Tighnari seguiría adelante, continuaría con su vida, cuidaría de Collei y visitaría a su padre adoptivo en su lugar. Y a pesar de todo eso...

 “Sin embargo, me di cuenta de que también le confío mis seres queridos, si no estoy. Creo que me sentí abrumado porque no lo había pensado antes, pero se siente correcto. Lo haría incluso si no me lo pidieran, estoy más preocupado por no ser de ayuda en realidad.”, reflexionó Cyno.

La voz de Tighnari se suavizó, sonando algo triste. “Kaveh necesita a alguien con él mientras Alhaitham está lejos. Por lo general, me visitaría o iría a verlo, pero conmigo fuera de la ecuación le ofrecí venir a ver a Collei. Sin embargo, hubo veces en las que llegó aquí un poco… sensible.", dijo Tighnari, tratando de ser lo más respetuoso posible con la salud mental de su amigo. "Dudo que Collei pueda manejarlo, ella tiende a ponerse nerviosa con los pacientes aún, estamos trabajando en eso", aseguró más para sí mismo que para su oyente. "Y sé que lo harías mejor, lo harás bien. Siempre lo has hecho bien conmigo", dijo, tratando de tranquilizar a Cyno mientras acariciaba su cabello.

“No es lo mismo, Kaveh necesita ayuda profesional”, rebatió Cyno.

“¡Ja! Trata de convencerlo de eso. Cuando Alhaitham se lo dice, se lo toma a mal. Cuando se lo digo yo, se niega. No puedes obligar a alguien a recibir ayuda, debe desearlo. No te pedimos que lo ayudes, cariño, solo que lo acompañes. Tendrás que esforzarte en ser un poco más vocal, hazle saber que estás ahí, pasa a verlo de vez en cuando, pregúntale como ésta, pero sobre todo, no seas condescendiente, en su mayoría Kaveh sabe manejarse, puede empeorar a veces pero no es un niño o inválido”, explicó Tighnari.

Cyno asintió. "Tiene sentido. Lo haré."

Tighnari sonrió. "Gracias", dijo sinceramente, acercando su rostro al de su pareja en un beso, disfrutando de su última noche juntos en mucho tiempo.

Tighnari no podía evitar sentir que, a pesar de cerrar el tema por ahora, aún había preocupaciones que lo atormentaban. Cyno era dulce cuando estaban cerca, pero Kaveh tendía a desconfiar de las personas. No era la combinación ideal, y Tighnari se sentía culpable por poner ese peso en los hombros de su pareja. Y al día siguiente, después de las despedidas, a medida que se alejaba de su nación, una sensación de angustia se apoderaba de él. El pensamiento de dejar a Kaveh sin el apoyo seguro le causaba algo de intranquilidad. Sabía que cuando regresara, tendría que insistir más para que Kaveh buscara ayuda profesional y no podía evitar preocuparse por lo que podría suceder mientras estuviera ausente. Sabía que cuando regresara, tendría que insistir más para que Kaveh buscara ayuda profesional. Esperaba sinceramente que al volver, no se encontrara con un novio o amigo menos. La Reina Menor Kusanali no lo permitiera.

 

 

Notes:

1. *Me saqué la misión de Alhaitam y la comunicación con Nahida del culo xd
2. *¿Tighnari tiene puerta? yo creo que no, pero ponle que sí.

¡Gracias por llegar hasta aqui!

Bueno, este es el primer capítulo. No estoy segura si serán 4 en total, pero por ahora deberían ser 4.
Aprecio cualquier comentario. ¡Ten un buen día!
Abrazos y besos.