Work Text:
El concierto había terminado y Oliver bajó del escenario con los vítores y aplausos detrás. Lilly lo esperaba emocionada tras bambalinas, ambos se dieron un abrazo y compartieron un beso, se miraron a los ojos y se prometieron que jamás se separarían el uno del otro. Su amor duraría para siempre y que nada, ni nadie, los alejaría.
Lilly creyó esas palabras y, por un tiempo, fue así. A pesar de haber sido una relación adolescente, lograron hacerla durar hasta la etapa adulta; superando la distancia, el horario apretado del joven artista, las inseguridades que surgían en el camino. Todo. Diez años juntos que prometían ser más.
Diez años echados a la basura luego de aquel fatídico accidente.
Regresaban de una de sus giras, conducían en la carretera durante una noche fría y oscura, Oliver estaba agotado y solo deseaba volver a su casa a recostarse con su novia. Fueron un par de segundos. Un par de segundos dormido al volante fueron tiempo suficiente para que otro carro les rebasara y les hiciera perder el equilibrio del volante y chocaran. El accidente afectó a ambos, pero quien se llevó la peor parte fue él. Estuvo dos semanas inconsciente en la camilla del hospital. Lilly lo visitaba una vez que sus heridas sanaron. Le agarraba la mano esperando sentir la de él. El día que eso ocurrió, fue mismo que día que le rompió el corazón.
—¡Oliver! ¡Por fin despertaste! —Ella le brindó un fuerte abrazo.
—Disculpa, ¿quién eres tú?
Ella no pensó que le dolerían tanto esas palabras.
—Oliver, ¿de qué estás hablando?¡Soy tu novia!
La cara de confusión del chico le confirmó que no estaba bromeando o exagerando. Una parte de ella quiso creer que era mentira, esto hasta que un doctor le aseguró horas más tarde que Oliver había perdido la memoria y no sabían si su recuperación sería pronta o demoraría. El diagnóstico era incierto.
A Lilly se le apretujó el corazón, nunca supo que llegaría el día que perdería a su novio sin siquiera haberlo perdido.
Por un año intentó sin éxito recuperar su vida con su antiguo novio, no obstante, él era muy testarudo. Todo fue cuesta abajo hasta el punto que Oliver se hartó de su presencia, ¿cómo escalaron las cosas hasta es punto? Él no quería verla más y no creía nada de lo que dijeran su familiares o amigos de su relación. Además, la fama se le estaba subiendo a la cabeza y prefería disfrutarla que vivir en ese ambiente familiar que antes tenía y no recordaba. Elegía las fiestas y el alcohol, antes que una vida cotidiana.
El día que Lilly supo que él quería “cortar” su relación, entendió que lo iba a perder para siempre.
—No puedo seguir con esto, Lilly.
—¿Qué quieres decir?
—Quizá tuvimos un pasado bonito juntos y yo te creo, ¿sabes? Pero te veo y por más que trato, no puedo sentir más que respeto por ti.
—¿Respeto? ¿Es todo lo que sientes? —Oliver asintió con la cabeza—. Ibas a casarte conmigo, ¿sabes? Un día antes del accidente me pediste matrimonio. Íbamos a formar una familia juntos, ¿cómo puedes pedirme que olvide todo esto?
—Es que yo no lo puedo recordar y tengo que aprovechar toda esto que la vida me ofrece: la fama, el dinero, la popularidad, todo.
—Entonces, ¿estás renunciando a lo nuestro solo por fama?
—Ya no hay nada nuestro.
—¡Pero sí lo hubo, maldita sea! Lo hubo —A Lilly comenzó a quebrársele la voz—. ¿Por qué me haces esto, Oliver?
—No lo puedo evitar. Lilly. No depende de mí.
—Yo te amo.
—Y estoy seguro que yo lo hice también, alguna vez, pero ahora no. Ahora no te amo.
Oliver jamás olvidaría el llanto que escuchó de la joven en ese momento, por muchas veces que perdiera la memoria.
El concierto había terminado y Oliver bajó del escenario con los vítores y aplausos detrás. Su novia lo esperaba emocionada tras bambalinas, ambos se dieron un abrazo y compartieron un beso.
Lilly no tuvo intenciones de ver la escena entre la pareja del fondo, solo apareció a devolver unas pertenencias del chico, una sensación de deja vú le llegó. Sin embargo, también tuvo una sensación de paz al comprender que ya no le dolía haberse separado del joven. Su Oliver había muerto el día del accidente y el que estaba ahí era una persona diferente a quien ella no conocía. Quizá lucía como su novio, pero no era él, y aunque era probable que su novio jamás volvería, el recuerdo de su relación y los bellos momentos que pasaron la acompañarían. Fueron esos momentos los que la ayudaron a superarlo y aceptar su realidad.
Se dio la vuelta y se marchó para siempre de aquel lugar, dispuesta a ser feliz por completo sin quien fue el amor de su vida.
