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—Aquí tienes —le dice el arcángel poniendo un par de cervezas sobre la mesa —no tienes que consumirla.
Y entonces Beelzebub tiene que fingir que no se muere de ganas por tomarse esa cerveza y disfrutar de su paquete de papas.
Él y Gabriel salen unas cuantas veces luego de eso, al arcángel le gusta ir al bar, pedir bebidas y algo para comer y no probar ni un poco, y Beelzebub no sabe como prestarle atención a él con lo bien que huele lo que hay sobre su mesa, quiere pedir todo lo que el bar ofrece, pero está tratando de ser bonito para el señor "no ensucio mi celestial cuerpo con porquerías", es el demonio de la gula, es difícil ignorar la comida que está frente a él liberando olores que son demasiado agradables. Gabriel solo dice que tienen que pedir para no levantar sospechas o deseos de echarlos del lugar, pero que obviamente sería asqueroso consumir esas cosas humanas; entonces Beelzebub solo le afirma, mientras observa la comida con su mejor cara de asco, y al finalizar la cita, espera a que Gabriel haya desaparecido por completo para consumir todas las cosas que han pedido, porque por supuesto que no quiere desperdiciar todas esas cosas por las que Gabriel pagó.
Las cosas se han puesto distintas y complicadas luego, cuando por algún motivo el arcángel supremo ha desaparecido, pero ese caos no tarda mucho, antes de que pueda dar con él, y ellos acaban yéndose a Alfa Centauri a vivir una bonita vida juntos; pero no les gusta, Alfa Centauri es lindo, pero no es emocionante, así que ellos vuelven a la tierra, construyen una casa pequeña en medio de las montañas, y esperan vivir en paz sin ser molestados por otros ángeles o demonios.
—Angelito, iré al pueblo, ¿vienes?
—No, Bee —le dice —tengo cosas que hacer aquí.
Dicho esto, Beelzebub se va directo al pueblo, él y Gabriel consiguieron un 4x4, así que no tiene que caminar ni gastar sus milagros en teletransportación, además era tan útil, podía comprar todo lo que quisiera y solo cargarlo en ese auto. El viaje hasta el pueblo le toma poco más de una hora, y es hasta que va a mitad de camino que se da cuenta de lo que Gabriel dijo, iba a estar ocupado, pero, ¿en qué?, no había absolutamente nada en lo que Gabriel pudiera estar ocupado. Como buen demonio desconfiado da la vuelta al auto y se pone en marcha de regreso a casa.
Beelzebub entra sin hacer ruido, quiere agarrar a su arcángel en el acto criminal, sea cual sea; sin embargo, Gabriel no está en la sala, ni en las habitaciones, y tampoco está en el jardín, y a Beelzebub comienza a preocuparle que tal vez Gabriel quería ir a algún lugar sin él, de cualquier forma revisa la cocina, aunque está seguro de que Gabriel no estaría allí, ni siquiera había algo en esa parte de la casa, Gabriel no tendría nada para hacer; y aún así, cuando abre la puerta, él está ahí, y Beelzebub no puede creer lo que ve.
—Gabriel —grita, está molesto. No sabe cómo sentirse respecto a lo que sus ojos están mirando, ese arcángel hipócrita, todo el sufrimiento que lo hizo pasar en el bar, y todas esas veces en que tuvo que ocultarse y comer con el miedo de que él pudiera encontrarlo y sentir asco.
—Bee, puedo explicarlo, te juro que no es lo que parece —dice, claramente lo primero que ha llegado a su mente, y Beelzebub no puede sentirse menos ofendido con esa tontería, "no es lo que parece", entonces, Beeelzebub está mirando mal y Gabriel no se ha comido casi la mitad de un enorme pastel de chocolate.
—Cállate —ordena, y Gabriel no puede hacer más que mirar al suelo con pena.
Esa es una imagen muy ardiente, y Beelzebub no entiende cómo puede Gabriel verse tan dulce y caliente a la vez; de cualquier forma, no es como si tuviera tiempo para preguntas innecesarias, y su ángel casi a gritado cuando le ha arrancado la ropa.
—Calma, arcángel, solo quiero jugarzz un rato.
Gabriel no sabe lo que está ocurriendo, y no tiene idea de porqué Beelzebub está poniendo el merengue del pastel en su cuerpo, pero él se sonroja mucho cuando Beelz dice que "mi esposa ez deliciosa", y luego lo hace tener un montón de sensaciones con su lengua.
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—Así que, ¿eztuviste mintiendo todo este tiempo?, se supone que somos nosotros quienes torturamos, uzztedes no, arcángel, pero no te importó que soy el demonio de la gula.
—Dios, Bee, no. —no puede creer lo lejos que ha ido la mente de Beelzebub —nunca te torturé, ¿cómo dices eso?
—Dijizte "no ensucio mi celestial cuerpo con porqueríazz", y no comí porque quería gustarte, pero solo eztabas mintiendo.
Él sonríe ante eso, pero es demasiado rápido, porque a Beelzebub no le gusta nada sentir que él se está burlando; así que, él solo acaba explicando que es algo nuevo que aprendió mientras estuvo viviendo en la librería.
—Tu ángel traidorz, espero su oportunidad para fastidiarte —Beelzebub se burla —sabía que no querías probar esta comida humana, y ezo no lo detuvo.
—No creo que Aziraphale tuviera esas intenciones, Bee.
—Claramente, eres un ángel, erez fácil de engañar.
—¿Disculpa? —Gabriel dice, claramente ofendido, puede que él ya no sea un príncipe del cielo, pero para él mismo, seguía siendo el único supremo. —¿No fuiste tú quien se dejó engañar de Crowley?
—Cuidado con lo que dicezz, muñeca —él advierte, y Gabriel se ha reído nervioso cuando lo han tomado del cabello. —Puede traerte problemaz.
—¿Vas a seguir hablando o vas a hacer algo al respecto?
No sabe de dónde ha sacado el valor para decirle eso al príncipe de los demonios, pero está bien, porque los ojos de Beelzebub están brillando con el pecado, y Gabriel sabe que nunca sintió más lujuria y deseo en nadie.
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Y lo que viene luego de eso, son solo Beelzebub y Gabriel cocinando y comiendo juntos cada día.
