Work Text:
Esta es la primera vez que escribo un fanfic de Saint Seiya. Siempre me ha gustado la relación del Santo de Pegaso con la Diosa Athena.
En este fic, a diferencia de otros, la Diosa Athena posee todos sus recuerdos. También incluyo elementos de la antigua religión griega, así como parte de la vestimenta (en el caso de Athena).
Es un fic Athena x Pegaso, pero considero que no es uno común en el fandom, ya que la diosa actua como la Athena mitológica, no como Saori Kido.
Gracias por leer.
Estrategia de Athena Pártenos
Athena le ha dado mucha gracia diferentes eventos que ha observado a lo largo de su vida. Los errores infantiles de Ares, la cara de inmensa rabia de su tío Poseidón perdiendo el patronazgo de la ciudad de Athenas, ver a sus innumerables enemigos caer en errores estúpidos en materia de estrategias y guerras. Pero definitivamente se lleva los laureles de la victoria los que ha protagonizado el Santo de Pegaso en esta e innumerables vidas.
Todo comenzó cuando empezó sus rituales de purificación a su santuario. Vendría su amado padre a visitarla y quería eliminar toda suciedad espiritual que quedará de la batalla contra Hades.
La mujer llevaba un vestido largo y suelto de color blanco o marfil, hecho de telas ligeras y fluidas como lino o seda. El vestido tenía mangas amplias y una abertura en el frente que se cierra con un broche dorado en la cintura. Sobre el vestido lleva una túnica larga y ajustada de color azul oscuro, que se ciñe en la cintura con un cinturón dorado. En la cabeza llevaba un velo con una diadema dorada con hojas de laurel o ramas de olivo, y su cabello estaba recogido en un moño bajo y elegante. En sus pies llevaba sandalias de cuero marrón con correas entrecruzadas hasta los tobillos. En sus manos sostenía un cuenco de oro, necesario para el ritual que realizaría. Su maquillaje es sutil, con sombras de ojos doradas y labios rojos suaves. En general, su apariencia es elegante, serena y poderosa, como la de una diosa griega encarnada.
Desde que recobró sus recuerdos, siempre usaba un velo blanco al salir de su templo y la máscara de las amazonas. Símbolos de su origen divino y de doncella.
Athena colocó la última libación en honor a su padre y levantó los brazos, en señal de oración. Si hubiera un espectador externo, diría que la diosa estaba en trance.
Había dado la orden que la dejaran sola, pero en algún punto de la noche sintió la presencia de un cosmos familiar. Al principio la molestó mucho, pero al voltear ligeramente su mirada para castigarlo y reprenderlo de su atrevimiento, observó los ojos de él.
Contemplo respeto, curiosidad, admiración.
Contempló amor.
Pero también vio otro tipo de mirada, una más íntima.
La ira de Athena se transformó gradualmente. Su pudor fue ofendido, su orden fue desobedecida. Sus mejillas estaban encendidas por la molestia de ser sorprendida y observada de esa forma… pero cuando iba a dejarlo ciego por su atrevimiento, en una parte de su ser sintió algo. Algo que odiaba, rechazaba y deseaba fuera de su vida. Algo que su razón siempre le dijo que huyera, porque solo traía desgracias a quienes lo sufrian.
Poco a poco su ira se trasformó en molestia, y la molestia se trasformó en algo intermedio.
Su fugaz cambio de emociones le pareció irónico y divertido. Decidió que se burlaría del Santo de Pegaso, castigaría su osadía de una forma diferente.
Athena sabía de la pasión silenciosa que siempre ha sentido el Santo de Pegaso por ella. Al principio solo era una inmensa molestia, pero la guerra contra Hades le hacía ignorar ese "defecto" y proseguir con su fiel santo, que mostro un gran potencial como nuevo héroe de la humanidad. Excepto por ese detalle, no tenía ninguna queja sobre él ¡Incluso hirió el cuerpo de Hades en la antigüedad!
Era una mujer racional y en la balanza de pros y contras, siempre había más pros para ese Santo que aspectos negativos. Sin contar que nunca intento nada impropio con ella, al contrario. Su honor, caballerosidad, compromiso y entrega tanto en batalla como fuera de él eran admirables. Pero vida tras vida ese santo siempre sentía lo mismo.
Pensándolo bien, a pesar de su molestia, toda esa situación le agradaba de alguna forma. Verlo tan embelesado por ella, tan desesperado, tan fiel y devoto… le llenaba el ego y ese algo en su alma, pero nunca lo admitiría abiertamente.
La diosa decidió mirarlo directamente, sin rodeos.
Seiya, hipnotizado con la forma de que Athena hacia el ritual, se sorprendió cuando ella lo miro de vuelta.
Athena le sonrió ligeramente, para volver su mirada al cielo, terminando de realizar la última parte del ritual. Sólo que estaba vez apartaría el velo de su cuerpo, para que el Santo pudiera observarle más detalladamente su espalda.
Sintió que el corazón de su santo se aceleraba, así como también la intensidad de su mirada.
Athena no podía estar más satisfecha, y sobretodo, llena de gracia por la situación.
Cuando la doncella terminó el ritual, se retiró a su templo, dejando a un Seiya sorprendido y extasiado de su belleza.
La diosa no pudo reprimir una sonrisa de victoria.
