Chapter Text
En algún lugar de las afueras de Londres...
BAZ
Esto era culpa de Snow. El muy idiota nos había hecho conducir a Bunce y a mí por todo Londres en busca de no se que cosa rara, porque según él era necesaria para protegernos en caso que el hechicero viniera cobrando venganza.
Si bueno el hechicero podía irse a la mierda de donde vino.
Después de la graduación en donde el hechicero fue descubierto y derrotado, no se supo más nada de él por un extraño y largo año. Aunque los primeros meses fueron terribles. Todo el mundo mágico andaba paranoico por si llegaba a reaparecer de nuevo a succionar magia, el aquelarre se la pasaba casa en casa todo los días y para mas desgracia, Watford cerrado y destruido.
Con el pasar de los meses las cosas fueron mejorando y la gente olvidando. Hasta mi tía Fiona que fue una de las primeras en darle caza después que quedó al descubierto, decidió consentrarce en su nuevo puesto como cazadora de vampiros (ja, miren la ironía) y desistió.
Pero eso no paso con Simón.
No. Claro que él no iba a olvidar.
Lidiar con el esté último año a sido especialmente difícil. Las cosas con Simón snow nunca han sido fáciles, casi prefiero volver a esa época en la que todavía nos odiabamos (el me odiaba, yo solo fingía hacerlo), al menos en ese entonces me hablaba aunque sea para insultarme.
—Crowley, es un maldito punto muerto —resopla Penélope desde el asiento trasero de mi coche donde lleva rato lanzado hechizos para hacerlo funcionar—. El hechicero tubo que mandar al Humdrum aquí a chupar magia —frunce el ceño, pensativa—. Por suerto ¿Donde demonios está Simón?
—No lo se. El hechizo de rastreo perdió efecto cuando doblamos la esquina —respondo miranda a los alrededores en busca de una señal de civilización, pero no, solo hay silencio y oscuridad.
Bunce y yo estábamos en Watford con su madre (la nueva directora) Ayudando en la reforma de las habitaciones de la torre Oeste que quedaron destruidas luego de la muerte del Humdrum, cuando recibí un mensaje de Snow.
Necesito tu ayuda en algo importante, trae a Penny.
Es sobre el hechicero. Creo que encontré algo.
Corto, desconcertante y ni siquiera puso la dirección a dónde se suponía debíamos ir. Para su suerte es casi imposible esconderse de alguien que te ama. Así que lance un par de hechizos y aquí estamos, varados en una carretera siniestra por acudir a la llamada (¿Ayuda? De ¿rescate?) De el idiota de Snow.
—Deberíamos empezar a caminar, creo haber visto una tiendita por aquí secar y hay puede a ver señal o un teléfono —propuso Bunce saliendo del auto y acomodando sus gafas.
Cierro las puertas y la sigo. Resignado a la caminata nocturna.
—¿En que crees que necesite nuestra ayuda? —pregunto refiriéndome a Simón.
—No lo sé, Baz, tal vez es una más de sus supersticiones sobre el hechicero o también puede a ver encontrado accidentalmente una puerta al más allá —enlaza su brazo al mío y suspira, abatida—. Como está Simón últimamente se puede esperar cualquier cosa.
Nos alejamos lo suficiente del punto muerto como para que nuestra magia regrese. Casi inmediatamente Bunce se pone a lanzar hechizos de protección y rastreo pero la mayoría no funcionan. Seguimos caminando por la carretera y Penélope no deja de apretar mi brazo cada ves que una ruido sale de el bosque (que convenientemente situado situado a los lados de la carretera) y creo que sí no fuera un vampiro, muy probablemente me hubiera roto el brazo. A demás cada minuto que pasa me hago muy consciente de su presencia a mi lado. Miel, leche y un sublime toque a tostado.
No me e alimentado en más de un par de días y eso me está pasando factura. Cuando fui a Watford iba a bajar a las catacumbas y vaciar algunas ratas( ya saben, algo de trabajo comunitario) pero recibí el mensaje de Snow y mis posibilidades de alimentarme quedó en el olvido. Y no es que este particularmente hambriento, ni a punto de saltar sobre la primera bolsa de sangre que se encuentre cerca (Penélope en este caso), pero igual me sentiría menos desgraciado en este momento.
Pero esto no está no es ni de lejos comparado con lo que sentí al comienzo de mi adolescencia cuando mi sed llegó.
Cuando eres un adolescente vampiro al cual de pequeño mordieron y tú familia viene de una gran rama de magos poderosos, todo lo que sabes sobre los vampiros viene de los, muy falsos, libros de criaturas mágicas. Y les aseguro por Merlín y Morgana, que compartir habitación con Snow, cuando mi sed llegó fue una de las mejores maneras de poner a prueba mi abstinencia de sangre humana. El muy maldito llegaba todos los días con una herida sangrante nueva.
—¡Hay está...! —grito Bunce, pero a medida que nos acercábamos a la extraña ¿Cabaña? Su voz perdió el volumen y entusiasmo que al comienzo—. ¿La tienda?
SIMÓN
Yo confío siegamente en Baz y Penny. Les contaría mis más oscuros secretos (que ya saben) y entraría en la más peligrosa de las cuevas por ellos.
Confío en ellos.
Pero ellos no confían en mi. ¡Y vamos! Ni siquiera puedo culparlos. Hay ocasiones en las que hasta yo dudo de mi mismo, y eso es culpa del Hechicero... O Davy, ya ni siquiera sé cómo demonios debería llamarlo. Ya ni sé de culés de las cosas que dijo son verdad o un simple engañó.
¡Hasta hace poco era el mago más poderoso del mundo mágico! ¡el elegido! ¿Como se supone que debería sentirme ahora que se que todo no fue mas que una mentira, una simple ilusión óptica que el mago creo?
Sé que en cierta parte esto es mi cumpla. Debí darme cuenta que nada era real. Mi magia nunca se sintió como se suponía debía sentirse. Un arroyo, un grifo abierto, una fluidez infinita. En vez de eso se sentía como algo que está a punto de explotar, una vasija rompiéndose, y eso se debía principalmente porque no la obtuve de manera natural.
Solo fui el vaso medio lleno que un loco intento llenar usando magia oscura y rituales satánicos.
Pero dejando a un lado todo lo del engañó, está magia ya está en mi. Magia robada ¿Eso me hace un ladrón? ¿Me hace igual al Humdrun? No quiero está magia. Nunca la pedí, la daría toda si pudiera, aunque Penélope se niegue a cree la verdad.
—No seas tonto, Simón. Esa mágia, es TU magia. No se la has robado a nadie —Sostuvo Penny un día—. Tal vez no la obtuviste de manera natural pero es tuya. No porque una camisa te deje de quedar, significa que dejara de ser tuya.
No intente hacerla cambiar de opinión, por Morgana que Penélope Bunce es una de las personas más tercar de mundo.
En cambio estuve buscando una explicación, una alternativa, una salida...
Y aunque el mago a estado silencioso estos meses se que solo está esperando el mejor momento para buscarme e intentar matarme a mí o a los que me importan para tenerla, de eso estoy seguro de eso. Conozco al mago lo suficientemente bien para saber cómo funciona su retorcida cabeza.
Pero estoy casi seguro que encontré la manera de solucionarlo todo. Pero Crowley primero tengo que encontrar la manera de evitar que nos maten una manada de trolls rabiosos.
—¡Ok, este sería el momento perfecto para que sepas que estamos a punto de entrar a un punto silencioso!—grita Shelby con voz pastosa. Saca su varita y lanza un bola de fuego que los detiene unos valiosos segundo en los que no dejo de correr.
Salto sobre la rama, en realidad el suelo del bosque parece estar hecho de ramas de arboles. No sabía que había bosques en Londres ¿Siquiera seguimos en Londres?
—¡Creo que este es el momento en el sales a escena, Simon! —continuo gritando y veo con incredulidad como las mierdecillas verdes están comenzando a escalar los árboles—¡Maldición! ¡¿Me oyes?! ¡Nos van a matar!
Creo que ella puede estar llorando.
—hay que seguir corriendo— es lo que respondo reuniendo toda la tranquilidad posible. Pero la verdad es que no tengo la menor idea de que hacer.
Hace un sonido raro de ¿Indignación?no se puede que también sea por correr, y me mira un momento lista para despotricar.
Pero se escucha un trueno seguido de un montón de golpes secos que hacer temblar en suelo. Hago un 'Sol, solecito' que sale con más fuerza de lo esperado y nos siega por unos segundos. Y entonces los veo. En algún momento los que estaban saltado de por los árboles son pasaron y ahora están delante de nosotros, acorralándonos.
Nos detenemos y los trolls que nos seguían también se detienen. Nadie se mueve. Creo que hasta e dejado de respirar.
—joder eres el punto elegido, has algo con tu magia desbordante y sacanos de aqui —exije Shelby, en un murmullo tenso.
Quisiera rectificar eso de ser el elegido, pero en lugar de eso invocó mi espada y tomo posición de ataque. A mi lado Shelby saca su varita.
Los trolls empiezan a caminar lento hacia nosotros expresiones de maniática satisfacción es sus horribles caras.
Pienso en un plan improvisado para salir de esta de aquí. Soy bueno escapando de situaciones peligrosas. Penny y yo hemos salido ilesos se muchos escenarios peores que estos... Pero Penny no está. Ni tampoco Baz, y ya nada es como antes. Yo no soy el mismo se antes.
Crowley tuve que hacer algo más que solo mandarle un mensaje. Seguro que piensa que soy un desequilibrado con ínsulas de héroe. Y también, tal ves si soy un poco de eso.
Doy un asi a mi izquierda en dirección a la carretera. Me giro hacia Shelby
—¿tienes tu teléfono contigo? —pregunto en voz baja y juro por Morgana que quiero llorar cuando asiento—. Okey, a la cuenta de tres corres hacía la carretera lo más rápido que puedas.
Me mira con desconcierto pero vuelvo asentir. Los trolls están a un a poco más de un metro de nosotros.
—A la una... A las dos...— no termino de contar cuando la menuda figura de Shelby pasa corriendo delante de mi y los trolls se lanzan contra mi justa cuando apunto mi varita al cielo nublado—. ¡Papel, le gana a piedra!
Y corro en la misma dirección que Shelby antes de que la lluvia de papel envuelva todo. Bendita sea la profesora Possibelf y su clases de gramática.
Creo que tendré que hacer una llamada.
BAZ
No recuerdo el momento exacto en el que Simón empezó a gustarme.
Cuando lo vi por primera vez tenía tan solo 11 años y recuerdo que fue una semana después del discurso de bienvenida que hacen todos los años a principio de curso. Ya estaba instalado en una habitación en la torre de los enmascarados cuando llego Simon Snow con sus pintas de huerfanito a azotar la puerta. Como todos los magos que alguna ves han estado cerca de el, quede embriagado de poder, de magia. Como si una aura mágica lo envolviera como a una polvorosa.
claro que después abrió la boca y arruino el momento.
Pero sin duda no fue en primero cuando el empezó a gustarme. Ni tampoco en segundo. Y mucho menos en tercero cuando fue que mas lo odie a el y toda su teatrito de elegido. Puede que allá sido en cuarto cuando mi sed llego y pasaba la mayoria de las noches observándolo y pensando lo facil que seria mordelo. Aunque no fue hasta quinto que me di cuenta de lo real mente jodido que estaba, porque llano era el simple deseo de su sangre lo que me llamaba, si no también el deseo de besar, de tocar y mirar a Simon snow lo que me atormentaba todos los dias y me mantenian de vigilia las noches.
Me hice muy consciente de el. De sus rizos color caramelo, de esas pecas en sus hombros, en la forma en la que relamía sus labios antes de hablar y lo que no habia querido aceptar cuando estaba en cuarto, fue innegable en ese momento. Yo estaba desgraciadamente enamorado de Simon Snow.
Y estar enamorado de alguien te hace muy estupido a la hora de tomar decisiones. Aun sabiendo que esas decisiones te pueden llevar a acabar en una torre mientras esperas juicio ante el aquelarre por robo y exposición de magia ante normales.
—No es para tanto, Basil—exclama Penelope, restandole importancia—. todo mago adolescente a echo un que otro truquillo para conprar cosas. Ademas mi mama forma parte del aquelarre y estoy segura de que ella me defenderia .
saca unas latas de resfrescos de uva y continua empujando el carrito de compras (si quien lo diria) hacia el mostrador donde descansa la anciana dueña del lugar luego de que Bunce la hechizara con un "na, na, na y a dormir"
—Espero y sepas que ella lo haría sin siquiera parpadear, Penelope.
La dejo seguir llenando el carrito y me dirijo asi a la salida. La noche esta mas fria de lo normal, y el cielo esta nublado por lo que probablemente comenzara llover pronto. Espero que podamos lograr encontrar una manera de transporte. No estoy dispuesto a pasar la noche en esta cabaña engañosa.
Saco mi telefono. La señal aqui en la tienda es casi nula, pero me aferro a esa salitaria barrita y busco los mensajes. Simon como era de esperar no escribio, pero mi tia Fiona si y pregunta donde me encuentro. dejo su mensaje en leido a sabiendas que no se preocupara si no llego a dormir.
Saco mi varia y planteo sobre si lanzar un hechizo para cazar o no. Estamos rodeados de un espeso bosque por lo que debe abundar los animales salvajes.
—Un ciervo —apunto mi varita hacia el bosque, pero nada aparece. Tal vez deba esperar.
—Se avecina una gran tormenta—dice penelope, pensativa. lleva una mochila de color amarillo chillón que de seguro esta llena de articulos robados—. Si no encontramos la manera de volver a la ciudad tendremos que regresar y pasar la noche en tienda.
Miro hacia la cabaña que ahora tiene mas parecido con una cueva que con una tienda, cada vez que volteas tiene un aspecto diferente. En algun momento alguien debio de hechizarla con algun hechizo de ilusion para hacerla cambiar.
Me giro hacia bunce que muerde su pulgar inquisitiva y hago la pregunta que ambos hemos querido evitar:
—¿Y Simon?
un truno ilumina el cielo por un momento.
—Creo que deberiamos seguir intentar localizarlo con magia —propone—. o tal vez solo debamos esperar a que se comunique...
Bufo. Eso ultimo parece tan improbable.
—sabes lo mucho que el odia usar su teléfono—Simon odia comunicarse. Asi sea por un mesaje texto.
—bueno no se me ocurre nada mas que hacer— se cruza de brazos, pone los ojos en blanco y resopla, todo a la vez en un solo Gesto—. la próxima vez le pondré un localizador en la ropa.
La miro con ojos entornados. Se ve cansado y su cabello, usualmente en es un pon pon de cabello en lo alto de su cabeza, ahora solo en una coleta baja que deja mechones fuera. Sus lentes tienen machas y ni siquiera hablemos de su ropa, desde aqui puedo ver la manchas de polvo, pedazos de escombro y lo que parece ser un gota de mostaza.
Esta no es la version de penelope bunce que siempre se ve, cuando esta antes de salvar el mundo. Esta que esta parada delante es la que queda despues de salvarlos a todos.
vulnerable y destrozada.
Abro la boca para intentar decir algo consolador como un todo estara bien pero soy interrumpido por mi telefono.
A llegado un mensaje de un numero desconocido.
El telefono me es arrebatado de las manos en un movimiento rapido de penelope en tanto desbloquea el telefono (ni siquiera voy a preguntar como sabe la clave de este) y encuentra el mensaje de voz que acaban de mandar.
Me paro detras de ella. Presiona reproducir y la voz de Simon empieza a hablar.
—¿donde están? se suponia que ya debieron haber vista el mensaje y ya deberían estar aqui— deja de hablar, pero igual podemos escuchar su jadeos como si le faltara el aire—. tienen que venir, encontré algo realmente importante— se oyen pisadas y una voz lejana—. crowley ¡ya lo se! —mas pisadas y otra vez esa extraña voz al final— ahora no puedo hablar y estamos a punto de entrar en un punto muerto...
Los siguientes minutos dos solo se oyen pisadas y ocasionales mormullos inaudibles hasta que todo quede en silencio.
El mensaje a terminado.
Solo basta una mirada de bunce para saber exactamente lo que vamos hacer a continuación.
me pasa su mochilla y empieza a correr por donde vinimos dejando atrás la cabaña y toda probabilidad de volver a la ciudad a nuestro apartamento a pasar una noche tranquila.
pero nada de eso importa porque simon snow necesita nuestra ayuda.
y nosotros lo vamos a ayudar.
