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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of Las estrellas de la familia Black
Stats:
Published:
2023-09-19
Updated:
2025-04-11
Words:
37,239
Chapters:
16/?
Comments:
104
Kudos:
307
Bookmarks:
59
Hits:
7,540

La estrella más brillante entre las constelaciones

Summary:

Donde un joven Regulus Black vive y es un padre soltero adolescente de dieciocho años que está criando de una niña solo y está aprendiendo a vivir en el mundo muggle sin magia, mientras trata de ignorar todos sus miedos, sus arrepentimientos y el hecho de que ha traicionado a su familia y a Voldemort.

No fue fácil, pero lo intentó.

Fue lento y difícil, le sacó lagrimas y sustos, pero continuó a pesar de todo. Él no era una persona valiente (no al nivel de Sirius), pero esta vez decidió hacerlo. Fue más valiente que nunca y siguió adelante. Siempre siguió adelante, incluso cuando las cosas comenzaron a ponerse difíciles una vez que su pequeña Hermione comenzó en Hogwarts y se hizo amiga del adorable hijo de James maldito Potter.

.

O donde Hermione crece con un padre que esconde más secretos que libros en su biblioteca y comienza a aprender durante su vida escolar en Hogwarts que el mundo mágico no es tan increíble como parece. Sin embargo, su papá estuvo allí para amarla, protegerla y consolarla cada vez. Especialmente cuando ella demostró tener el mismo nivel de autoconservación que su tío Sirius (Regulus no estaba contento con eso).

Notes:

Hice una modificación en la fecha de 'muerte' de Regulus. Esta vez se supone que su supuesta muerte ocurrió en 1978, por lo que tendría 17 años cuando 'falleció.' De esa manera Hermione puede nacer durante la fecha en que lo hizo.

Chapter 1: La muerte de una estrella y el nacimiento de un hombre.

Chapter Text

No podía respirar.

Regulus peleó y pataleó con todas sus fuerzas. Dolor. El agua entrando por su nariz y su boca ahogándolo, sus pulmones quemando en necesidad de oxígeno.

No podía respirar.

Sus ojos vislumbrando la superficie mientras se hundía mas y mas en el agua. Las manos crueles de los inferí lo arrastraban hiriendo su piel como mil cuchillas malditas ardientes que no se detenían jamás.

No podía respirar.

Mientras el dolor atravesaba su cuerpo, la mente de Regulus se aceleró. Los instintos primitivos haciéndose cargo. El pánico llenando su cuerpo y su mente. El miedo forzando a sus sentidos a actuar en un intento desesperado por sobrevivir.

 No podía…

No puedo-

En medio de la angustia y como último recurso, él trató de aparecerse. De alguna manera su magia fue más fuerte que las protecciones anti-apariciones del lugar y lo logró. Él escapó. Sintió un escozor y luego un dolor agudo en el brazo izquierdo mientras su estómago se revolvía con un tirón familiar. Las nauseas se apoderaron de él y puntos de colores llenaron su visión que se oscurecía. Sintió como si fuera a morir. Pero al menos, pensó, no se estaba ahogando. Podía respirar.

Una ligera sonrisa se dibujó en sus labios.

Él podía respirar. Estaba muriendo, pero no le importaba porque ya no se estaba ahogando.

Ya no se ahogaba. Regulus no se ahogó.

Él respiraba.

Por fin podía respirar.

.

.

.

Regulus gritó. Sus gritos fueron tragados por el vacío cuando las voces en su cabeza comenzaron suaves, pero se hicieron mas fuertes a cada segundo. Los recuerdos de sus últimos momentos antes de escapar de aquel lugar horrible lleno de agua llenaron su cabeza.

Su cuerpo se sentía caliente. La cabeza le dolía y le martilleaba como si se hubiera golpeado. Le dolía la garganta mientras gritaba y sus manos arañaron su cuello el tiempo suficiente antes de darse cuenta de que podía respirar. Heridas rojas de rasguños mancharon su cuello, pero a él ni siquiera le importó porque notó que podía respirar.

Él respiraba. Podía respirar. No se estaba ahogando.

Las lagrimas llenaron sus ojos incluso antes de que pudiera abrirlos. Una sonrisa ligera cargada del más puro alivio lleno su rostro mientras exhalaba un suspiro que salió desde lo profundo de su pecho.

Podía respirar.

Su madre ya no estaba cerca, él Señor Oscuro no estaba cerca, su familia no estaba cerca. Ya no habían miradas, ni susurros, ni miedo.

Podía respirar.

No se estaba ahogando.

Ya no tenía que pelear para sobrevivir. No más fingir que no le dolía. No más fingir que no le importaba.

Por fin podía respirar.

“Puedo respirar.” Él murmuró con su voz rasposa y ronca, sonando casi alegre. Sintió un tacto frio contra su frente caliente y una voz suave que le susurró palabras dulces prometiendo que estaría mejor. Regulus gimoteó como un niño perdido y necesitado mientras se hundía en la inconciencia de nuevo.

Le pareció ver un precioso ángel de ojos marrones y cabello castaño suave, pero no pudo saber si era real o no. Su mente delirante se perdió de nuevo en la inconciencia mientras luchaba por aferrarse al ángel. 

.

.

.

La suave luz del sol chocó con su rostro de manera dolorosa. Regulus se quejó mientras parpadeaba. Su visión tardó en enfocarse correctamente y lo primero que vio un techo de madera. Parpadeó un par de veces confundido mientras escaneaba la habitación. Sus ojos deteniéndose en una persona que lo miraba con una sonrisa.

“Estas despierto.” La voz era suave y dulce, llena de amabilidad.

Los labios de Regulus se juntaron en una delgada línea mientras su mente asimilaba lo que la mujer acababa de decirle. Mechones marrones caían lizos por sus hombros y a cada lado de su rostro haciendo resaltar sus facciones, algunos caían sobre sus ojos de un color marrón acaramelado mientras sonreía dulcemente en su dirección. Ella parecía un ángel. La garganta de Regulus se secó mientras observaba a la chica y de repente sintió como si le faltara el aire.

Regulus se tomó unos segundos para hablar. “¿Dónde estoy?” preguntó. Su garganta dolió como si le hubieran raspado con una cuchara sin parar durante días. Rápidamente le fue ofrecida agua y él la bebió con avidez. Su garganta sedienta refrescándose. El agua era dulce y rica. Era el agua más rica que había bebido en toda su vida, pensó.

“En mi casa.” La chica respondió. Ella no parecía tener más de diecisiete o dieciocho años.

Regulus asintió un poco tontamente. ¿Ella era una bruja? ¿o tal vez alguna especie de Vela? Era demasiado bonita como para ser solo una persona común. Demasiado dulce y amable. Posiblemente era una clase de criatura mágica y lo había salvado.

“En Londres, un poco alejado de la ciudad si soy sincera, así que es probable que no sepas del lugar. Todo aquí es campo.”

Londres ¿Estaba en Londres mágico o muggle? ¿Esta chica era muggle? Pero era demasiado bonita para ser solo una muggle. Se veía demasiado normal. Demasiado buena. No era nada comparado a las historias aterradoras de su infancia sobre los muggles.

“¿Quién eres?” Regulus preguntó.

“Helen Granger.” Ella respondió. “¿Y tú?”

Regulus dudó. ¿Quién era? Ya no podía ser Regulus Black. Había traicionado a su familia y en todo lo que esta creía. Técnicamente había muerto para los Black y no se sorprendería si su nombre hubiera sido borrado del tapiz familiar. Posiblemente lo creían muerto. ¿Quién era ahora si ya no era un Black?

La boca del chico se abrió y se cerró un par de veces, sin saber como responder.

“¿Tal vez no lo recuerdas?” Helen preguntó suavemente, con una mirada comprensiva en los ojos.

Él dudó y con un tono vacilante respondió: “Regulus. Mi nombre es Regulus.”

“¿Regulus?” Las cejas de Helen se fruncieron ligeramente. “¿Cómo la constelación?”

Regulus asintió.

“¿Tienes apellido, Regulus?” Helen volvió a preguntar.

Regulus se encogió tímidamente de hombros. “No lo sé.” Y era verdad. Ya no sabía si tenía un apellido. ¿Podía mantener un apellido después de traicionar a su familia de la manera en que lo hizo?

“Ya veo.” Hubo una mirada de compresión en la mirada de Helen, pero no hubo lastima. “Así es como es entonces.” Ella le ofreció una sonrisa alegre. “¿Qué edad tienes, Regulus?”

“¿Diecisiete, probablemente?”

“¿Probablemente?”

“No lo sé, en realidad. ¿Cuál es la fecha de hoy?”

“7 de junio de 1978.”

“Entonces tengo diecisiete aún.”

Helen pareció tener algo en mente, pero no lo dijo. Regulus deseó que ella no le hiciera más preguntas, pero sabía que probablemente las habría. La chica se movió ante la atenta mirada de Regulus, quien la vigilaba como un animal alerta ante cualquier señal de peligro. La chica era hermosa, pero Regulus no era tonto, él sabía de primera mano que las cosas hermosas generalmente eran las más dañinas, especialmente cuando se trataba de personas. Su prima Bella, por ejemplo, era un ejemplo de ello. Así como era de hermosa también era peligrosa y cruel.

Él no iba a confiar tan fácilmente en esta chica, ni siquiera si era tan bonita como lo era. Su apariencia de ángel podría ser simplemente una fachada y él no se iba a dejar atrapar. 

 

.

.

.

 

Un mes pasó rápidamente.

Los Granger lo habían acogido sin hacer demasiadas preguntas. Regulus solo les contó que ahora estaba solo y sin una familia a la que acudir y ellos, la familia de tres personas que lo cuidó mientras se recuperaba, simplemente lo aceptó con todo lo que él tenía sobre sus hombros. Lo aceptaron a pesar de todo, a pesar de su comportamiento frio y gruñón.

Los señores Granger, Eloísa y su esposo Harold Granger, eran completamente diferentes a lo que fueron Walburga y Orión Black. Lo trataron cálidamente y lo entendieron, no le gritaron y siempre tenían palabras amables que decir. Siempre parecían saber que decirle y estaban allí cuando él estaba asustado por las noches. No lo trataron como un objeto, ni como un remplazo, sino que lo trataron como lo que pensaban que era: un niño de diecisiete años demasiado roto y necesitado de amor y protección.

Regulus se preguntaba cada vez si así es como se sentía Sirius cuando estaba con los Potter, si era así, entonces él entendía porque prefería estar con ellos en vez de estar con sus parientes de sangre. Lo entendía.

Los Granger estaban tan llenos de amor para dar que Regulus se sintió intimidado al principio, sin embargo, poco a poco fue acostumbrándose a ellos. ¿Así eran todos los muggles? ¿O era solo cosa de los Granger? ¿O tal vez fueron los Black los extraños y sin amor por la familia en el mundo? Regulus no lo sabía, pero estaba adaptándose. Estaba observando con emoción todo lo nuevo que los muggles tenían para ofrecer. Los abrazos, las miradas y palabras dulces ya no se sentían incomodas. Los mimos eran bien recibidos y él se estaba esforzándose para retribuirles su amabilidad y afecto ayudándolos en la granja como podía, mientras aprendía como funcionaban las cosas en el mundo muggle. Era difícil, pero lo estaba logrando. Cada avance se sentía como una victoria y Regulus se sentía bien sabiendo que, a pesar de que los Granger no entendían del todo su desapego con el mundo, le celebraban sus avances como si fueran los suyos. ¿Era así una familia? Regulus no lo sabía, pero deseó que sí.

.

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Regulus no estaba usando magia. Descubrió que su núcleo mágico estaba casi agotado después de haber escapado de la muerte. Aparentemente hizo uso de toda la magia que pudo para traspasar aquellas protecciones anti-apariciones y ahora era casi un muggle, según su propio análisis. Todavía tenía magia, pero no la suficiente como para hacer un simple Accio. Así que comenzó a desligarse de ella lentamente, comenzó a aprender a vivir como un muggle mientras su núcleo mágico sanaba por si mismo. Fue difícil, pero estaba lográndolo. Él solo tuvo que seguir. Aprender y continuar. Es lo único que podía hacer.

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Habían pasado un par de meses.

Regulus tenía estos sentimientos extraños hacía Helen, su única amiga en esa nueva vida que había decidido vivir. Parecía que eran correspondidos, pero él no quería arriesgarse. ¿Y si Helen solo estaba siendo amable? ¿Tal vez todas los muggles eran así de cariñosos entre ellos? Regulus no estaba seguro, era extraña la manera en que la chica solía tomar su mano y besar su mejilla al saludarlo o despedirse de él. Regulus estaba especialmente confundido por la forma en que Helen se apegaba a él cada vez que algunas chicas muggles aparecían para saludar mientras él ayudaba en la granja o en su trabajo en la biblioteca del pueblo.

“Creo que te gusto.” Helen dijo de repente, con una sonrisa burlona.

Regulus levantó la mirada de su libro, rígido. Sus mejillas pálidas de pronto coloreándose de un suave tono rosa que se esforzó en controlar.

“¿Por qué piensas eso?”

“No rechazas el contacto físico conmigo.” Helen respondió.

“Tampoco con tus padres. Son familia, ¿no?”

Helen soltó una risa suave. “Pero no dejas que las otras chicas te toquen. Y dejas que yo lo haga. Eres todo un caballero también.”

“Fui criado para tratar bien a una dama. Es parte de mi educación como-” Regulus hizo una pequeña pausa. “Como un miembro respetable de la aristocracia.”

“Si, sobre eso… Todavía no sé si eres un príncipe o algo así. Ni siquiera sabías como sostener una escoba, así que tengo mis dudas.”

“Soy… Era hijo de un Lord. Heredero de mi Noble Casa.”  Regulus se encogió de hombros. “No había necesidad de aprender esas cosas. Lo hacían todo por mí, excepto vestirme, bañarme y alimentarme. No soy tan inútil.”

“No eres inútil.” Helen lo regañó.

“Eso es porque no quiero serlo.” Regulus dijo con una sonrisa burlona.

Helen resopló. “De todos modos, Reggie, ¿Te gusto o no?”

Regulus arqueó una ceja. “¿Por qué tanto interés?”

“Porque me gustas. Te quiero, ¿Por qué preguntaría sino?” La mirada de exasperación en sus ojos fue adorable. Regulus permitió que una sonrisa pequeña se dibujara en sus labios mientras luchaba contra su propia sorpresa.

Su corazón bombeó con rapidez mientras su garganta se secaba. Los sentimientos en su interior explotaban y Regulus sintió como si un huracán estuviera haciendo estragos en su interior. “¿Entonces no estabas siendo amable?” Sus palabras salieron casi como un chillido y él se aclaró la garganta, avergonzado.

“Yo no soy tan amable, idiota.”

“No me llames idiota.” Regulus gruñó. Hizo una pequeña pausa y con un tono cuidadoso agregó: “En realidad, sí, me interesas.”

Helen sonrió alegremente. Su mano entrelazándose con la de Regulus mientras apoyaba la cabeza en su hombro. Él chico inhaló profundamente mientras era invadido por miles de pensamientos complicados, nerviosos y dulces.

“¿Puedo tener el placer de cortejarte, Helen?” Su voz fue clara y baja, cuidadosa. Un destello de nerviosismo se pudo distinguir en su voz.

“¿Por qué no mejor somos novios desde ahora?” Ella preguntó de vuelta.

Regulus la miró sorprendido, casi horrorizado. “¡Eso…! ¡No puedo faltarte al respeto de esa forma, Helen! Esa no es la manera correcta de-”

“No estamos en tu mundo de gente rica y aristocrática, Regulus.” Helen resopló, riendo. “Podemos ser novios, tener citas y todo eso. No necesitas seguir un procedimiento estricto para salir conmigo.”

“Pero-”

“Desde ahora estamos saliendo.” Helen declaró. “Eres mi novio, Reggie. Y yo soy tu novia. No puedes negarte.”

Regulus parpadeó, un poco confundido e incrédulo. “¿Por qué no?” Él preguntó. Sus ojos grises brillando divertidos. No estaba molesto, solo divertido.

“Porque te gusto.” Ella declaró con confianza. "Y me gustas."

Regulus no lo negó. Era verdad.

Él regresó la mirada a su libro mientras Helen se acurrucaba a su lado, ambos bajo la sombra de un gran árbol. Nunca había sentido tanta paz como en ese momento. Regulus era… feliz. Él estaba feliz.

La sonrisa permaneció en sus labios el resto del día.

 

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.

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Había pasado un tiempo desde que su relación y la de Helen había comenzado. Regulus era feliz. Ese día era cumpleaños de Helen y los señores Granger los dejaron celebrar solos junto a algunos amigos de Helen.

Ellos bebieron.

La valentía creció. El amor se hizo presente mezclándose con un deseo apasionado que llenó sus mentes y su cuerpo. Entre besos, caricias y palabras dulces ellos se movieron hasta la habitación de Regulus. El calor subió. Los besos se movieron en diferentes partes de sus cuerpos, al igual que las caricias.

Las miradas dulces estuvieron presentes, al igual que las risas nerviosas y las conversaciones divertidas. Esa noche ellos se amaron por primera vez.

Regulus se sintió en el cielo. Hacer el amor con la persona que amaba se sentía mejor que cualquier tipo de magia.

Fue maravilloso.

Ni Regulus ni Helen recordó haber usado algún tipo de protección esa noche. Ellos tampoco pensaron mucho en eso.

.

.

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Cuando Regulus se enteró de que sería padre, estuvo sorprendido. Y asustado, muy asustado. Era joven, apenas tenía diecisiete años y cumpliría los dieciocho cuando su bebé naciera. Él ni siquiera sabía cocinar o hacer algunas cosas simples por sí mismo, ¿Cómo podría cuidar de un bebé? ¿Cómo podría ser padre? Él no sabía ser padre, no tenía un buen ejemplo de figura paterna. Orión Black fue un padre terrible que apenas estuvo mental o emocionalmente presente en su vida, ¿Cómo podría Regulus ser un buen padre después de eso? ¿Cómo podría dar amor a su bebé cuando estaba tan roto?

“Tengo miedo.” Él confesó a Helen.

“También yo.” Ella le respondió.

“No creo poder ser un buen padre para él bebé. ¿Y si terminó lastimando al bebé? ¿O si no puedo cuidarlo? ¿O si no puedo amarlo correctamente? No sé cómo amar correctamente, Helen. Mis padres nunca me enseñaron eso. ¡Mi madre me lastimó cuando cometí un pequeño error! ¡Mi padre no se preocupó por mí! ¿Y si soy como ellos?”

Sus ojos de un gris plateado brillaron aterrados, preocupados. ¿Cómo podría-

“Estás preocupado ahora, ¿no?” Helen le interrumpió, mirándolo con amor. “Estas preocupado por nuestro bebé y… no eres como tus padres, Regulus. Eres una buena persona.”

“¿Cómo lo sabes?”

“Porque te conozco.” Helen respondió. “Y te amo. Confió en ti. Sé que no serás un mal padre. Lo intentaras y aprenderás, así como intentas aprender cada cosa nueva. Aprenderemos juntos, Regulus.”

“Te amo.” Él confesó.

“Lo sé.” Helen lo besó dulcemente. “También te amo.”

Después de eso tuvieron que contarle a los Señores Granger sobre él bebé. Estuvieron enojados, los regañaron, pero los apoyaron y luego se alegraron por el bebé que venía en camino.  

Regulus miró el vientre todavía plano de Helen y permitió que una sonrisa nerviosa, pero cariñosa se dibujara en sus labios. Una promesa brillando en sus ojos. Regulus no sabía cómo ser padre, pero aprendería. Seguiría adelante como siempre lo hacía. Tenía que hacerlo.