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Abrir los ojos le dolió.
Parecía que miles de mini espinas habían entrado en sus parpados de alguna manera, y al abrirlos solo pudo ver un techo blanco. Wei Ying intentó moverse, pero su cuerpo no solo no respondió; el dolor lo atravesó por completo dejándolo sin aliento, y escuchando un agudo pitido que parecía que haría explotar su cabeza.
Luego, una mujer de mediana edad entró en su limitado campo de visión murmurando que se calmara y que pronto se sentiría mejor. No funcionó, no sabía dónde estaba, ni por qué todo dolía horriblemente.
—Esta en el hospital, señor Wei, ¿Puede escucharme?
¿Hospital? ¿Tuve algún accidente? A-Cheng debe estar tan preocupado, pensó Wei Ying con confusión. Pero luego la idea de que Jiang Cheng podría haber estado con él en su accidente lo inquietó.
Wei Ying intentó hablar, pero no pudo, su garganta estaba demasiado seca. Sin embargo, al notar esto, la mujer acercó un vaso a sus labios.
—Beba despacio, pronto vendrá el doctor a hablar con usted.
Wei Ying bebió hasta que su boca se hidrató y pudo soltar algunas palabras, aunque, su garganta se sentía en carne viva.
—Jiang Cheng, mi novio —se obligó a decir, ignorando el dolor.
—Beba un poco más — la mujer insistió y Wei Ying tuvo que obedecer.
—Mi novio, deben llamarlo —insistió tratando de no pensar en la peor posibilidad. Se sentía fatal, así que el accidente debió ser grave. La enfermera solo asintió ausentemente.
Luego, un hombre vestido con una bata blanca entró en la habitación. La enfermera se apresuró a darle una libreta y salió dejándonos solos.
—Señor —dijo comenzando a revisar sus ojos, cegándolo con una linterna. —¿Puede decirme su nombre completo?
—¿Tuve un accidente? ¿Jiang Cheng estaba conmigo? —preguntó, sin resistirse a los controles del hombre. Necesitaba salir de allí cuanto antes.
—¿Quién es Jiang Cheng?
—Mi novio, no recuerdo el accidente. ¿Él está bien?
El doctor revisó su libreta y luego se centró en Wei Ying —Dígame su nombre completo, y edad por favor.
—Wei Ying, tengo 26 años.
—¿Qué fecha es?
Abrió la boca para responder, pero se encontró con un vacío en su cabeza. No tenia idea de qué fecha era. Intentó recordar, pero fue imposible. Pensó en A-Cheng y solo recordó llevarlo al teatro.
—No lo recuerdo —dijo sintiendo como su pecho comenzaba a agitarse —¿Jiang Cheng está bien?
El hombre anotó algunas cosas y luego, volvió a mirarlo con algo de compasión lo cual fue aterrador.
—Señor Wei, usted no tuvo un accidente. Ingresó al hospital tras una pelea, hace un mes, con una fuerte contusión. Ha estado en coma.
—¿Qué? ¿Un mes? —jadeó confuso y asustado—¿Dónde está mi novio?
Si estuvo en el hospital todo ese tiempo, A-Cheng tenia que estar cerca, pero el doctor continuó siendo evasivo.
—¿Dónde estamos? —preguntó el hombre en su lugar
—¿Qué? —su cabeza dolía y sentía que todo daba vueltas.
—¿En qué ciudad?
Las preguntas lo estaban cansando. ¿Por qué no le hablaban Jiang Cheng?
—¡Yunmeng!, ¡deje de dar vueltas, ¿Dónde está Jiang Cheng?!
—Calma señor Wei, escuche —el doctor dijo colocando algo a su intravenosa, luego cuadró los hombros —Como dije, ingreso al hospital hace un mes. La dueña del bar, donde usted tuvo esa pelea, lo trajo.
—No estuve en ninguna pelea —replicó, sintiéndose frustrado y cada vez más preocupado. ¿Algo le había pasado a Jiang Cheng?
—No lo recuerda, además...lamento decirle que usted no tiene 26 años, tiene 30, es el año 2023 y estamos en Yilling.
Wei Ying pensó que le doctor tenia que estar mintiendo, no pudo haber perdido cuatro años de su vida. Ni estar tan lejos de Yunmeng, nunca se alejaría de A-Cheng. Pero, un nudo se formo en su garganta, porque algo debía estar mal, si él no estaba cerca.
—¿¡Qué demonios esta diciendo!? ¡Dijo que solo estuve un mes en coma, no cuatro malditos años! —gritó y solo consiguió que su garganta doliera terriblemente.
—Trate de mantener la calma. Al parecer perdió una parte de su memoria, era un riesgo ante el golpe. No se preocupe lo ayudaremos.
—¿Qué?...No, mejor no me diga nada, tengo que salir de aquí.
Wei Ying hizo el intento de sentarse, pero el doctor lo empujo suavemente hacia la cama, y su cuerpo estaba demasiado cansado y dolorido para evitarlo.
—Aún no puede salir, está demasiado débil. Arreglaremos esto, no se preocupe.
—Llame a mi novio.—intentó ser firme, pero su pedido se escuchó más como una suplica.
—Esta bien. No tenemos su contacto. La mujer que lo trajo dijo que usted había llegado aquí aquí hacia dos años, y estaba viviendo en el sótano del bar.
—No es posible —respondió cansando. —Tengo un departamento en Yunmng, ¡¿Por qué demonios viviría en un sótano?!
—De acuerdo, ¿recuerda algún número donde podamos llamar a su novio?
Wei Ying sintió una chispa de esperanza cuando el número llegó a su mente de inmediato.
—Bien. La mujer que lo trajo, querrá verlo. ¿Quiere verla? Su nombre es Wen Qing, ha estado aquí todo este mes.
—No tengo idea de quien me habla —gruñó luchando con el cansancio de sus ojos.
El medico lo dejó entonces, y Wei Ying se obligó a dormir. No podía estar en Yilling, no sin Jiang Cheng. Pronto se durmió con la esperanza de que todo fuese un mal sueño, y despertaría en su casa con sus brazos alrededor de la cintura de Jiang Cheng, como cada mañana desde que comenzaron a vivir juntos.
Lamentablemente, no fue así.
Cuando volvió a despertar, el doctor estaba acompañado de un terapeuta, y le informaron que el número de Jiang Cheng, ya no estaba en servicio. Casi enloqueció en ese momento, porque eso quería decir que no solo perdió tres años de su vida, sino también a Jiang Cheng. Y no tenía idea de cómo. También explicaría porque estaba viviendo en un maldito sótano.
El doctor insistió en que hablara con la mujer que lo llevó allí, y Wei Ying aceptó esperando obtener respuestas, tras darle el número de YanLi.
Ella tenía que saber algo.
Poco después, una mujer de su edad, con el cabello negro, vestida con un pantalón de cuero y una camiseta roja entró a su habitación junto a un joven que se parecía a ella.
—Gracias a Dios Wei Ying —ella murmuró llena de alivio. La familiaridad con la que le habló, le dio escalofríos. No la conocía en absoluto.
—No los conozco —murmuró más para mi mismo que para ellos.
Ellos intercambiaron miradas preocupadas.
—El doctor nos dijo eso. Soy Wen Qing, él es mi hermano Wen Ning. —ella se presentó, y su preocupación genuina lo hizo sentirse a punto de explotar.
—¿Dónde está Jiang Cheng? —les preguntó. Si realmente lo conocían, tenían que saber de Jiang Cheng.
—No lo sé —la mujer suspiró con pesar — no nos dijiste mucho sobre ti. Llegaste al bar, y te contratamos cuando evitaste que unos idiotas lastimaran a A-Ning. Estabas viviendo en un hotel, así que decidimos que podías quedarte en el sótano del bar. Eso fue hace casi dos años. Y como dije, no hablaste mucho sobre ti.
Su corazón se hundió. ¿Cómo pudo irse sin Jiang Cheng? Entonces, la posibilidad de que algo le hubiese pasado se convirtió en algo real y desesperante.
—Wei Ying, no te preocupes, lo averiguaremos ¿Esta bien? —la mujer lo consoló y una parte de él se sintió un poco mejor por no estar solo. —Mientras tanto, traje tus cosas. No tenías nada más que tu mochila cuando llegaste, todo está allí.
Wei Ying reconoció la mochila. Era de color negro y había sido un regalo de Jiang Cheng, por la primera vez que viajó con sus compañeros de trabajo.
—Te extrañare mucho, pero es bueno que tengas amigos con quienes pasar tiempo mientras estoy ensayando —le había dicho sonriendo con adoración y un poco de culpa.
Trabajaba como programador en una pequeña empresa que creaba paginas Web. Había intentado trabajar solo, pero era difícil conseguir clientes, así que tuvo que unirse a una empresa. Sin embargo, le gustaba su trabajo, y sus compañeros resultaron ser agradables. Y lo mejor de todo, ganaba lo suficiente para vivir cómodamente junto a Jiang Cheng.
Su novio, con solo veinte años había logrado entrar en la prestigiosa compañía de ballet de Yunmeng, así que pasaba casi todo el día ensayando y manteniéndose en forma. Por las mañanas hacía ejercicio para fortalecer sus músculos, antes de sus ensayos matutinos; y por las tardes tenia ensayos nuevamente. Por lo tanto, pasaba más tiempo con sus compañeros que con él.
Wei Ying los odiaba, la mayoría eran similares a Madam Yu, llenos de frustraciones, envidia y egoísmo. Pero ese era el sueño de Jiang Cheng, así que debía soportarlo.
Sus manos temblaban mientras abría la mochila y revisaba su contenido. No era mucho, solo ropa, artículos de higiene y una caja de metal que también reconoció. La presencia de esa caja le dijo que se fue sabiendo que no regresaría.
Dentro de la caja tenía pequeños recuerdos que nunca le dijo a A-Cheng que tenía. Nunca fue muy emocional, ni romántico, y generalmente esas emociones le habían provocado timidez. Fue algo desconcertante, y abrumador, enamorarse de alguien.
Cuando Jiang Cheng había llegado a la casa de los Jiang luego de perder a sus padres. Wei Ying era tres años mayor que él.
Como amigo de su padre, Jiang FengMian se hizo cargo de Wei Ying hasta que cumplió la mayoría de edad. Jiang Cheng solo era un niño de trece años que solía escapar de sus ensayos para pasar tiempo con él.
Su presencia a su alrededor era confusa para Wei Ying, con una mezcla de fastidio, pero también cariño, porque un niño de su edad no debería cargar con tanta frustración. Se sintió protector con él. Al principio lo vio solo como un hermano pequeño, pero luego, esos sentimientos avanzaron hacia algo más.
La primera vez que le habló llegó a su habitación con dos chocolates gigantes, le sonrió tímidamente y preguntó: —¿Te gusta el chocolate?... A mi me encanta, pero mamá no me deja comer porque engordare.
No sabia del tema, pero Wei Ying pensó que una madre no debía decirle eso a una niño tan joven e impresionable.
Más tarde se entero que era una aspirante a bailarín de ballet. No como un típico hobbie, sino con la meta de convertir eso en una carrera profesional. O al menos, ese era el objetivo de su madre al llenarlo de horas infinitas de ensayo.
Siempre se preguntó si A-Cheng realmente quería bailar. Pronto le quedó claro que su carrera en el ballet de Yunmeng parecía más una obsesión de su madre que propia. Pero eso era todo lo que A-Cheng había conocido, creció escuchando que debía convertirse en un bailarín excepcional.
Su A-Cheng parecía feliz bailando sobre un escenario, recibiendo las ovaciones de personas que, como Wei Ying no podían apartar su mirada de él. Siempre resplandecía cuando bailaba. Sin duda tenia talento. Pero en cuanto bajaba del escenario la tensión se apoderaba de él.
En la última foto que encontró en la caja, los dos posaban recortados desde su sofá. No recordaba tomar esa foto, sin embargo, lo que más lo inquietó fue la sonrisa triste y cansada de Jiang Cheng. No entendía porqué mostraba esa expresión. Ellos eran felices, y en esa caja solo tenia recuerdos de sus momentos felices y especiales. Su primer cumpleaños juntos con un Jiang Cheng sonriendo enormemente frente a un pequeño pastel de chocolate que comieron en secreto; una foto de sus manos unidas que Jiang Cheng tomó su primer día de novios; su primer día frente al departamento que habían comprado juntos...
Intentó forzar su memoria, pero su mente seguía regresando al momento donde lo dejaba en la entrada de la sala de ensayo. Como todas las mañanas, se despidió de él con un beso, y él le dio una última sonrisa, antes de cruzar la puerta al entrar al lugar.
Estaban bien. Wei Ying recordaba que había logrado persuadirlo para quedarse en la cama él en lugar de su sesión matutina en el gimnasio del edificio, lo cual siempre era bueno después de super la última pelea, causada por su madre.
Wei Ying solo termino con más preguntas, y asustado por las respuestas.
