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Entonces, esta no era en realidad la situación más extraña en la que cualquiera de ellos se había visto involucrado alguna vez… claro, considerando que hablamos de la Liga de la Justicia, en realidad eso no decía nada a favor de la normalidad de la situación.
-Entonces – insistió el Caballero de Gotam City , Batman – ¿no hay absolutamente nada más que cualquiera de nosotros pueda aportar?
-Nop – insistió Flash haciendo estallar la “p” – tal cual lo dije antes: estaba corriendo tranquilamente después de frustrar el último mal plan de los pícaros… y luego escuché un sonido raro, sentí un mareo extraño, me tambaleé y, cuando caí al piso caí al piso de este lugar.
¿De qué lugar es del que estaban hablando? Bueno, había una sala realmente grande con cómodos sillones agrupados alrededor de una mesa de descanso, una puerta que conectaba con una cocina ampliamente equipada (la cual a su vez conducía a un amplío comedor), otra puerta que conectaba a una sala más pequeña, un corredor que llegaba a un bloque de dormitorios… y ya.
Sin otra puerta que comunicara al exterior, sin ventanas y sin el más mínimo indicio del lugar en que se encontraban.
La historia de Flash era la historia de cada uno de ellos: todos habían estado atendiendo sus propios asuntos cuando un sonido parecido al de un globo estallando y un mareo extraño se habían apoderado de ellos, y todos se habían encontrado de forma repentina prácticamente cayendo unos junto a otros en el piso (o mejor dicho la alfombra mullida) de esa sala de estar.
Desde ese momento habían pasado ya 59 minutos, y en ese tiempo los héroes de la Liga de la Justicia habían tenido tiempo de sobra para explorar los alrededores (cosa de 5 minutos aún si la súper-velocidad no formara parte de sus arsenales de poderes especiales), revisar una a una todas las piezas del mobiliario (todos eran muebles y electrodomésticos comunes y corrientes), buscar puertas secretas (llegaron a sentirse tontos ante la falta de resultados) e incluso de tratar de romper las paredes para salir del lugar (nota: para toda la apariencia de ser paredes comunes y corrientes, esos muros con papel tapiz de flores y emojis realmente dieron un terrible dolor de cabeza incluso a Wonder Woman y a Superman.
Como sea, 59… no, 60 minutos después de haber sido transportados a esta extraña habitación, los ocho miembros de la Liga de la Justicia aún se miraban los unos a los otros sin tener una idea clara de qué es lo que tenían que hacer para salir del problema.
O algo así.
-Sinceramente – volvió a escucharse en la habitación la voz de Flash - ¿por qué no solamente leemos el libro y ya?
¿No lo había mencionado? En la exhaustiva inspección que los héroes habían realizado de su “prisión”, el único objeto raro que habían encontrado había sido un libro cuya portada estaba ilustrada con las imágenes de Superman y del mismísimo Sombrero de Paja Luffy; ambos de espaldas al otro y con la palabra “Justice” prácticamente flotando sobre sus cabezas.
El primer impulso de Batman por supuesto que había sido el de abrir dicho libro, pero al hacerlo un pedazo de papel con las palabras “pasado y futuro, conocimiento u olvido: aprender y recordar será su elección” garabateadas en una letra francamente mala, había caído de entre las páginas y bueno… esa frase por sí sola no decía demasiado por lo que había sido en ese momento en el que todos se habían volcado a la labor de tratar de romper los muros de la sala.
Como sea, los héroes simplemente recibieron las palabras de Flash con un suspiro.
-Loco como suena eso – habló Superman – realmente pareciera que quien sea que nos trajo aquí lo hizo con el único propósito de que pudiéramos leer este libro.
-¿Era necesario un secuestro para eso? – preguntó Wonder Woman de mal humor, aunque por la forma en la que miraba al libro sobre la mesa de centro quedaba claro que realmente sentía curiosidad al respecto.
-Si sólo querían que leyéramos algo, podrían simplemente presentarse y pedirlo amablemente – secundó Chica Halcón con una expresión muy similar a la de Diana.
-Quien quiera que nos trajo aquí, es un ser sumamente poderoso para manipular la realidad de esa manera – habló Linterna Verde – y los seres así rara vez se paran delante de las personas y saludad cortésmente.
-Entonces ¿vamos a leer? – insistió Flash tomando asiento en uno de los sillones.
-Probablemente no tengamos otra opción – dijo Batman siguiendo (de mala gana) el ejemplo de su compañero.
-Sí – apoyó Sir Justín tomando asiento también – inclusive puede ser que en este libro contenga alguna pista que nos ayude a resolver nuestra situación actual.
-Entonces ¿debemos turnarnos el libro o…?
-Tal vez la lectura grupal sería lo mejor para agilizar el proceso.
Con eso resuelto y sin pedir el permiso de nadie, Batman tomó el libro y comenzó a leer mientras el resto de la Liga se acomodaba en sus propios lugares.
