Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2023-09-28
Updated:
2024-08-20
Words:
1,784
Chapters:
2/?
Comments:
9
Kudos:
189
Bookmarks:
14
Hits:
1,819

Estadía en una caja infinita

Summary:

Gojo Satoru no fue el único en ser atrapado en la Prisión Confinadora. Itadori Yuuji quería salvarlo pero ambos fueron aprisionados. ¿Cómo será la estadía en una caja infinita?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: No estás solo

Chapter Text

No era lo que imaginó, pero en verdad, ¿qué tan realista había sido su idea? Quería ayudar a su sensei y tal vez lo había empeorado todo. Tal vez fue puro azar del destino o así debía ser, porque se encontró ahí, en el momento exacto para tomar cartas en el asunto; pero sus cartas no fueron tan buenas...

Yuuji trató de salvar a su maestro de los planes de Kenjaku. No lo pensó ni un segundo antes de lanzarse de lleno en medio de toda esa ajetreada situación. Tratar de empujar a Gojo fuera del rango del objeto maldito fue lo primero que se le ocurrió, pensando que si lo reemplazaba entonces su sensei no sería aprisionado; y tenía razón, en teoría, pero no tenía idea de lo grande que podía ser ese rango.

Su estúpido movimiento podría haber funcionado si tan solo hubiera empujado a Gojo más lejos. Chocaron abruptamente, pegados el uno al otro por una masa de carne imposible de desprender. No podían moverse ni un centímetro y la energía maldita no estaba disponible, como si hubiera sido bloqueada.

No había salida, ambos lo sabían y aún así, inútilmente, Yuuji continuaba buscando un modo de escapar. Fue en vano.

Había demasiado silencio y lo primero que Yuuji pudo notar fue la completa obscuridad, como cerrar los ojos durante la basta noche y no encontrar nada ahí. Incluso durante las noches había un rastro de luz, una luna resplandeciente que diera esperanza, pero no podía encontrar nada de eso.

Él había sido sellado.

Por un momento pensó que estaba solo, su mente tan revuelta y confundida que no terminaba de asimilar lo que había ocurrido. No terminaba de entender lo que había sucedido, sabía que había sido estúpido pero por un momento creyó que había funcionado.

"Gojo-sensei..." balbuceó lleno de confusión, su cuerpo tenso y abrumado, como un constante estado de alerta.

"Yuuji-kun" y entonces aquella grave voz provino de algún lado de aquel lugar oscuro y vacío. Solo fue cuestión de darse la vuelta para verlo "Estoy aquí".

Fue una tonta afirmación, pero lo suficiente para que el adolescente pudiera convencerse de que era real, de que no estaba solo en medio de una inmensa oscuridad ensordecedora; quizás Gojo lo sabía y por eso lo había hecho, o tal vez era una forma de alivio porque ninguno estaría solo.

"Está bien. No tienes que llorar" manos grandes y cálidas tocaron sus mejillas en un acto delicado, Yuuji no se dio cuenta de que estaba llorando hasta escucharlo de él "No hay por qué llorar".

"Lo siento, sensei... Yo... de verdad lo siento" las lágrimas mojaban sus mejillas y a los ojos del hechicero era como un niño pequeño "Traté de ayudar... Intenté ayudarte, sensei. No... No pude hacerlo".

Incluso entre el llanto y la visión borrosa podía notar esa expresión gentil que tenía el mayor al secar sus lágrimas, como si lo único que le importara fuera calmar su ansiedad y detener sus lamentos.

"Lo sé. Fue un gran esfuerzo, Yuuji-kun. Fue muy valiente" su sonrisa era amable, como si de verdad estuviera orgulloso de él por haberlo intentado, o quizás reconfortado por saber que alguien se preocupaba tanto por él como para intentar salvarlo aún si era el hechicero más fuerte; todo a sabiendas de que otros no lo habrían hecho.

"No... Ahora estamos aquí... Estamos atrapados. No podré sacarte de aquí, sensei" otro sollozo dejó los labios rositas de Yuuji y Gojo se permitió reconocer que era cierto.

"No estaremos aquí mucho tiempo" dijo queriendo creerlo "Alguien afuera nos sacará. No temas, Yuuji-kun. Estaremos bien".

Pero eso no parecía convencer al más pequeño, que continuaba lagrimeando en un estado deprimente. Aunque la mente del albino seguía asimilando todo lo que había ocurrido, todo lo que había descubierto y sacudió su mundo en tan solo un instante, no tenía permitido estancarse. No tenía permitido aferrarse a ninguna pena o culpa, ni distraerse de lo que tenía enfrente: un muchacho que lo necesitaba.

"Soy afortunado" dijo llamando la atención de su confuso estudiante que ladeaba la cabeza como un cachorrito, "Estoy a solas con el lindo Yuuji-kun~", pellizco sus mejillas haciéndole reír, "Solo Yuuji-kun y yo~".

"¡Sensei! ¡Basta!" las risas superaron el llanto del adolescente y sus mejillas dolían por los pellizcos.

Yuuji pensaba que en un momento como este solo su tonto profesor podía ser tan bromista; tal vez era mejor de ese modo. Tal vez era mejor si no estaban solos. Tal vez podía encontrar otro propósito en esto.

"Sensei... ¿Qué es este lugar?"

Entonces vieron a su alrededor, era como una noche oscura sin estrellas y un lugar lleno de espesa niebla. No parecía haber paredes ni techo, no tenía un fin pero tampoco un comienzo, era como mirar un gran vacío y sentir que te miraba de vuelta, era siniestro.

"La prisión confinadora, es como una caja infinita para sellar maldiciones o en algunos casos... hechiceros" soltó a Yuuji solo porque el chico se alejó para observar el oscuro sitio donde se encontraban, si fuera por él no lo habría soltado.

Gojo permanecía a su espalda, a sabiendas de que nada podría estar ahí antes que ellos, pero si Yuuji se sentía inseguro de alguna manera o asustado, quería estar más cerca para reconfortarlo.

"Si es infinita... ¿Entonces es otra dimensión?"

"Que inteligente te volviste, mocoso", la voz robusta de Sukuna salió con una risa, sonando tan burlón como irritado. "No hay forma de salir desde dentro y es imposible romper el sello desde afuera sin el portador o una llave, y creo que no hay ninguna llave cerca".

Sukuna parecía divertirse con el asunto, como si la tortura mental de su recipiente fuese un delicioso postre, pero también podía percibirse su inmensa molestia al no ser lo que él esperaba que sucediera.

Yuuji tragó saliva con un escalofrío recorriendo su espina dorsal. No podían salir. ¿Cómo podrían salir?... Y si no podían, ¿morirían de hambre ahí dentro?

"Yuuji-kun" su mano fue abrazada en un tacto cálido, las manos de Gojo-sensei sujetando la suya como muestra de apoyo, "No lo escuches, es lo que él quiere".

Por un momento su sensei se veía tan serio, de una forma en que no lo había visto antes. Yuuji confiaba en sensei, mucho más que en cualquier otra persona que él hubiera conocido, pero la presión en su pecho al imaginar que jamás saldrían de ahí era... muy dolorosa para él.

"Yuuji-kun, debes estar cansado, descansa un poco" habló más suavemente, haciendo que se sentara con más calma.

Gojo no dejaría que Sukuna dañara la mente y ánimo de su estudiante, lo distraería lo más posible, durante todo el tiempo que estuvieran juntos ahí.

Poco a poco Yuuji comenzó a quedarse dormido apoyado en el regazo de su sensei, recibiendo caricias en su cabello mientras charlaban cada tanto. Gojo solo quería evitar que pensara de más. Pero cuando el joven dormía plácidamente los pensamientos llegaron para perturbar al albino.

Solo mientras su estudiante dormía pudo permitirse pensar en lo estancados que estaban. La prisión confinadora... No había modo de salir desde dentro y Kenjaku no la abriría. Solo podía esperar que alguien afuera tuviera una voluntad fuerte.