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Capítulo 1: El camino hasta ahora
Michael miraba con compasión el mundo frente a él.
Después de que los Winchester y Castiel sacaran a Lucifer de la jaula bajo la excusa de haber liberado a la oscuridad, Michael supo que por fin había terminado su lento y arduo trabajo de doce años en el mundo terrenal.
Lucifer no entendía cómo funcionaba el mundo, pero Michael ya lo sabe. Ayudó a salvarlo de todo lo que lo amenazó. Sabe que nadie quiere el apocalipsis, que nadie quiere sufrir y que la Oscuridad no va a encontrar a Padre. Si Lucifer salió de la jaula, este va a estar débil y frágil. La Oscuridad va a hacerlo añicos como si fuera una muñeca de trapo.
Michael entendía esto y solo aprovechaba la paz antes del fin para mantener su gracia fluyendo libremente en su ser. O lo poco que le quedaba de paz considerando que pronto va a ser llamado por los Winchester. Sin embargo, toda la paz de la casa de los doctores le ayudó a llegar a una conclusión.
Quería ser feliz.
Si iba a hablar con Laquesis, debía hacerlo ahora, antes de que los Winchester lo llamen. Tenía que tomar todo el poder que podía para crear la ilusión que verá su versión pasada cuando salga por el hueco que la jaula dejó. Después de una década en la tierra, Michael había terminado algunas veces aprendiendo cosas nuevas y la influencia de los doctores ayudaba mucho, necesitaría bastante tiempo para compensar a todos lo que le habían dado.
Afortunadamente, tenía suficiente tiempo considerando el tiempo de vida de los ángeles.
Su gracia se expandía lentamente por su recipiente, aumentando su poder hasta estar satisfecho con el resultado de la meditación y el rodearse del cariño de los humanos. Su recipiente había sido mejorado por los doctores en uno de sus momentos de inspiración después de que la convención haya sido un éxito. Kurd estaba ocupado gracias a Castiel, quien lo había encontrado después de que ocurriera algo con una bruja y el demonio Crowley y este decidió ir con Castiel para asegurarse que no muera de nuevo, por lo que Michael estaba completamente solo dentro de la casa de los doctores.
Con su gracia lista, pero completamente enfocada en las ilusiones para su versión pasada y su mente repasando lo que va a hablar con Laquesis, Michael salió de la casa finalmente. Había avisado a los doctores que se iba y estos simplemente le desearon un buen viaje.
Moviéndose con brevedad y silencio, salió del lugar lo más pronto posible sin atraer atención. Aparentemente, la Oscuridad ahora mismo estaba atrayendo la atención de los Winchester. Engañar a su versión pasada no fue tan complicado como Michael temía.
Cuando salió del infierno su otra versión, Michael notó que sus alas estaban en un estado desastroso, eran las alas de un ángel caído, de un arcángel que cayó de la gracia de Padre. Extendiendo las propias con cuidado, Michael decidió seguir a su versión pasada. Tenía que hablar después de esto con Raphael y prepararlo para todo lo que vendrá. Tenía que llevar a Gabriel a dar una vuelta en el mundo humano. Pero, sobre todo, tenía que llegar al momento y lugar adecuado.
Lucifer se estaba ocultando de todos, pero Michael conoce a Lucifer, es su pequeño hermano. Todo lo que sabe, lo aprendió de Michael. Nada puede escapar de Michael cuando se trata de su hermano y en eso, ambos Michael coincidían.
Sabía dónde estaba su hermano, por lo que aprovechó esos días para ocultar a los ángeles de la Oscuridad advirtiéndoles que no se deben dejar ver por nadie. Una vez el otro Michael halló a Lucifer, regresó, oculto de este. Esto va a ser algo muy triste para ese Michael aunque afortunadamente el recipiente que estaba usando Lucifer era el primero que encontró, no era Castiel pero podía hacerle creer que era el de Castiel con el angel dentro. Tenía que tener más cuidado que nunca, sus gracias eran similares y la ilusión debe mantenerse. Esa visión de Lucifer en el cuerpo de Castiel con Castiel dentro era una de las visiones más duras que lo atormentó por años, por lo que tenía que empujar a su versión futura a ese punto en particular.
—…y Michael no puede pelear
Las palabras de Lucifer respecto a la batalla contra Amara no eran algo que preocupara a Michael, conocía a su hermano y sabía muy bien todo lo que podía salir de su venenosa lengua. Las palabras de Padre, sin embargo, el tono en el que decía que no podía hacer nada, la forma en la que lo ignoraba incluso cuando estaba tan cerca de él, eso era algo que lastimó tanto a ambos Michael, más que todas las heridas que Lucifer pudo causar.
El ver la completa devastación en su versión pasada, supo que tendrá que volver a terapia solo para analizar de nuevo este momento. Si bien no esperaba nada de Padre, solo esperaba no tener que ser un buen hijo ahora. Estaba dispuesto a pedirle perdón a Lucifer pero no a seguir las órdenes de Padre. No de nuevo.
No cuando esas órdenes lo llevaron a herir a su precioso hermano.
Michael sabía qué hacer. Podía ir al cielo después de esto, Padre había ignorado el cielo y no había forma de que vaya a poner en riesgo a todos los ángeles solo por él cuando él nunca volvió por ellos.
Tenía un plan, tenía un método de parar todo este caos.
—¿Por qué? — Una voz detuvo sus pensamientos y solo pudo mirar de reojo a la agente del destino parada delante de él.
—Laquesis— Saludó el Michael pasado mirando al ente. Reconocía que Laquesis cambió su recipiente hace un par de años, poco después de que Atropos llegara a buscarlo para insistirle que pare el plan de Laquesis y ambas discutieran.
—Michael. No esperaba que salieras de la caja. Según estaba escrito, no ibas a salir— Saludó la deidad mientras el arcángel sonreía un poco.
El tono suave que usaba la hermana del destino indicaba que estaba muy preocupada por su versión pasada. Muy diferente al tono que usa ahora con Michael.
—Como agente del destino, sabes que los arcángeles no estamos muy apegados al destino que está escrito— La voz apagada y sin un atisbo de emoción solo le indicaba que en esos momentos su versión pasada estaba más allá del estrés. Estaba al borde de la destrucción. Lo recordaba incluso ahora.
—Aunque Atropos no esté de acuerdo con esto, quiero ver más de tu futuro que lo que está escrito. Echemos a la suerte esto, Michael— Dijo Laquesis enrollando un largo hilo en su dedo hasta que el hilo paró de producirse.
—Tienes doce años. En doce años de la tierra nos encontraremos aquí, una vez más y tú podrás decidir si quieres el perdón de Dios— Explicó la diosa mientras Michael la miraba con una mezcla de gratitud y alivio. Había logrado lo que ella quería, había logrado cambiar el pasado y el futuro.
—¿Qué quieres de mí? — preguntó su versión pasada con precaución.
—Simple. Vas a ir a un punto del tiempo antes de que comiencen los pasos del apocalipsis. Mantendrás el guión como siempre ha estado. Este hilo es el guión que debes seguir, no lo pierdas, cariño. Puedes usar todo ese tiempo para sanar y alterar las pequeñas cosas que no importan, algunas almas que pueden morir o vivir, algunas cosas que pueden o no pueden pasar, lo que no va a causar conflictos en el futuro, salvar personas, cazar cosas, lo típico. Pero debes tener en claro una sola cosa: todo tiene que terminar aquí, contigo en este punto escuchando a Dios decir esto— Explicó antes de entregarle el anillo de hilo al arcángel. El mismo anillo de hilo que ahora ya solo era un solo hilo en lugar de un carrete entero que estaba en el otro Michael.
—¿Y qué ganarás con esto? — Preguntó su versión pasada mirando con sospecha el anillo de hilo en su mano.
—Evitar la destrucción del cielo. Eso no estaba en los planes y tenemos que hacer algo. El cielo está en decadencia y en unos dos años, no habrá más que seis ángeles vivos. Eso no es algo que deba pasar y debemos evitarlo. Como el Comandante del Cielo, debes evitarlo sin alterar el resto del destino. Tal vez, tu salida puede significar la salvación del cielo y todos los ángeles— Explicó la Diosa frunciendo levemente el ceño. Ella lo habia notado y ahora mismo quería hablar con él.
Michael solo fijaba su atención en la ilusión de Castiel, dentro de Lucifer. Aquel ángel que luchó tan duro para salvarlos a todos y es el mismo que está llevando a sus hermanos a la destrucción. Esa sola imagen había quedado impregnada en su ser en cada una de las visitas que le daba al ángel.
—De acuerdo— Aceptó el pasado arcangel antes de mirar el hilo dorado en su mano brillar y este desapareció en las arenas del tiempo.
Michael miró a la Diosa quien le sonreía suavemente.
—¿Y bien?— preguntó la hermana del destino mientras Michael miraba el bunker y luego a Padre antes de sonreir de lado.
—Gabriel tiene un excelente plan para mandar a Lucifer a terapia—declaró antes de entregarle el anillo vacío a la agente del Destino quien lo tomó con una sonrisa para asentir y desaparecer.
