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Once upon a demigodoier

Summary:

Roier, hijo de Apolo, recibe su primera profecía importante en la cual él será el líder, junto a Cellbit, hijo de Atenea, el cual le tiene miedo por ser híbrido araña, y Jaiden, una cazadora de Artemisa con la que no había coincidido en su corta pero intensa vida. Roier tendrá que enfrentarse a varios peligros junto a sus dos peculiares compañeros, para conseguir su objetivo y sellar viejas historias del pasado.

Notes:

El QSMP y el Riordanverse se unifican. Los chicos se hallan en el campamento mestizo como unos semidioses más, unos bastantes años después de los hechos de Las Pruebas de Apolo. (PJO, HOO, TOA son canon y han ocurrido en esta historia, por lo que habrá mención y referencias a muchos de los personajes originales de las sagas)

 

AHHHH QUE ILUSIÓN ME HACÍA ESCRIBIR ESTE FF LPM. LLEVO YA UNOS POCOS CAPÍTULOS Y ESPERO QUE LOS FANS DEL RIORDANVERSE QUE TAMBIEN AMEN EL QSMP, DISFRUTEN LEYENDO ESTA HISTORIA TANTO COMO YO ESCRIBIÉNDOLA. <3

PD: la historia está narrada y enfocada en español, pero dependiendo de los personajes que interactúen, hablaran algunas veces en su idioma nativo (incluyo entonces que varias veces se hablará en inglés, y alguna en portugués. Son frases sencillas para que se entiendan por el contexto, para los no bilingües xd) AHORA SÍ, AGARREN LAS PALOMITAS Y ENJOY :)

Chapter 1: Comemos fresas, papá viene de visita y me chingo el Atrapa la Bandera.

Chapter Text

Amanecía un nuevo día en el campamento mestizo, lugar donde todos los semidioses tenían cabida, independientemente de si tu madre fuera la mismísima deidad del engaño, o de si tu padre podía levantar a un cementerio entero solo con el chasquido de sus dedos. Con el paso de las generaciones, el campamento había crecido considerablemente, y cada vez más héroes hijos de dioses tanto pequeños como grandes, eran recogidos, protegidos y entrenados allí como a uno más. Ese asentamiento era el refugio de muchos, y el hogar de otros. La verdad era, que el mundo exterior siendo un semidiós era complicado. Capaz y tu profesora de matemáticas era una furia que te quería ardiendo en el Hades, que hasta los rábanos estaban en tu contra por no haber reciclado ese día. Era un mundo… curioso cuanto menos. No se podía bajar la guardia, y eso incluía cuando dormías. Terribles pesadillas y premoniciones que te avisaban de las tragedias que tú o tus amigos viviréis en los próximos días, sin tener ningún tipo de contexto o explicación. Simplemente, sabías que ahí estaba, y que te iba a tocar a ti. 

 

Así se levantó Roier esa mañana en la cabaña 7. La cabaña del dios Apolo. Dios de la medicina, la música, y encargado en funciones del Sol, después de que Helios… le cediera el relevo, digamos. 

 

Roier se levantó con una jaqueca interesante, llevándose la mano a las sienes e incorporándose en su litera. No recordaba lo que había soñado, pero sentía la presión en su pecho dificultándole la respiración, por lo que no habría sido algo muy agradable. 

Cuando fue capaz de relajarse, escuchó tres golpes fuertes en su puerta de madera que lo sobresaltaron de nuevo.

 

“Roier! Otra vez te quedaste dormido, hijo de tu pinche madre? ¿A qué esperas para desayunar eh, cabrón? Sal aquí, tenemos hambre!” dijo una voz grave desde fuera. Roier se rió para sí al reconocerla enseguida. Se vistió con su camiseta icónica naranja del campamento, unas calzonas grises, sus deportivas, y su particular bandana que le recogía los pelos que se le caían en la cara. Salió, y se encontró con sus dos mejores amigos: Mariana y Aldo. Hijos de Hermes, cabaña 11. Mariana fue el que lo había reclamado antes,  para sorpresa de nadie, parecía cansado de esperar. “Qué horas son estas pendejo? A las 10 cierran el desayuno y son menos cuarto, llevamos un buen rato esperándote” 

 

“Ya, bueno…” dijo llevándose la mano a la nuca para estirar su brazo. “No ha sido mi mejor noche, impaciente de mierda. Si tanto querías comida, haber ido a por ella, no hace falta que me esperéis, ni siquiera comemos en la misma mesa” eso era una norma cortesía de Dioniso, el encargado de vigilar el campamento por castigo divino, junto al nuevo ayudante después de que Quirón se jubilase: Cucurucho. La cuestión es que era cierto, los jóvenes sólo tenían permitido comer con aquellos de su misma cabaña, esa era la norma. Aun así, como buenos hijos de un burlador, en más de una ocasión se las han arreglado para disfrutar del almuerzo o la cena juntos. Cosas del trío. Aldo, más tranquilo y observador, notó la tensión en la cara de su amigo, y le puso la mano en el hombro.

 

“Estás bien wey? Sueños extraños de nuevo?” Roier suspiró, antes de soltarlo

“Sí… Presiento que de nuevo vamos a tener noticias. Y no de las que hagan que te sientas tranquilo, precisamente”

 

“No hace ni un mes que fuiste en tu última misión, no creo que te vuelva a tocar de todas formas” por desgracia, para los semidioses así no iban las cosas. Y un hijo de Poseidón se pasó por la mente de Roier, al saber que estuvo varios años de su vida involucrado en infinidad de profecías suicidas. Lo bueno es que el cabrón seguía vivo y terminando la universidad, así que tan malo no podía ser… verdad? En su última misión, Roier fue mandado junto a un hijo de Hefesto y un hijo de Hades a rescatar a unos semidioses cautivados en la mismísima estatua de Cristo Redentor. Curioso teniendo en cuenta que los semidioses eran brasileños. Salió de esa misión bastante bien, honestamente. Así que no debía haber de qué preocuparse… por ahora, al menos. 

 

“Que el oráculo te escuche Aldo, que el oráculo te escuche…” dijo desganado, y emprendiendo la marcha hasta el comedor. Los otros dos se miraron, preguntándose si debían insistir un poco más en el tema. Pero al final decidieron dejarlo ahí y seguir adelante para poder al menos probar el desayuno. En el camino entre medias, vieron como el campamento estaba bastante activo: había gente entrenando en la arena, los de la cabaña de Hefesto ya estaban limpiando y preparando tanto las armaduras como los armamentos, las hijas de Afrodita estaban haciendo su cuidado facial matutino, tomando los primeros rayos del sol… Todo estaba en su estado habitual.

 

Igual sí son cosas mías y me agarró el estrés post-traumático..”  pensó Roier para sí, todavía ojeando a sus alrededores. Esto fue, hasta que se chocó de espaldas con…

 

“Perdona, Spreen!” dijo rápidamente. El chico alto y con el pelo azabache cubierto por un casco de guerra, todavía no se había tornado hacia ellos cuando lanzó un:

 

“Mira por donde vas, la concha de tu- ah, Roier” se suavizó al reconocer al trío. Spreen era un hijo de Ares, por lo que ya era agresivo por naturaleza. No obstante, con sus amigos era capaz de relajarse bastante, en comparación con el campo de batalla. “Cómo andan, capos? Ya vuelven a llegar tarde al desayuno?” dijo en un tono burlón, sabiendo que no era la primera vez que se retrasaban. Eso al Mariana le sacó un poco de quicio

 

“Y a ti que te importa, eh idiota? Tú seguro que habrás venido en cuanto han abierto, psicópata” ese comentario tenía sentido, si te parabas a pensar que el horario de desayuno empezaba a las cinco de la mañana, cuando aún era completamente de noche, y la gente normal se la pasaba durmiendo. No era el caso de Spreen.

 

“Le soy fiel a mis horarios, que se le va a hacer” dijo con una sonrisa de orgullo en su cara. Roier, bien hábil y entrenado para molestar a su amigo, se le acercó chocando hombro con hombro, tratando de irritarle.

 

“Pero que no te digan de una joda, porque entonces valen mierda tus horarios, no Spreen?”

 

“Y bueno, una joda es una joda. Después del año de mierda que llevamos, saltarse la agenda de vez en cuando no puede ser delito. Por cierto, saben quién vino?”

 

“Quién?” preguntó Aldo curioso desde atrás.

 

“Vengan” y Spreen comenzó a andar en dirección opuesta al comedor. Roier le siguió de una, y Aldo también. El alto de los cuatro se quedó en el sitio, titubeando si unirse al chisme o satisfacer su apetito

 

“Oigan- teníamos que- Aldo, Roier?!” al ver que estaba siendo completamente ignorado, se decantó por acompañarles. “Te odio, pinche Spreen…” después de Aldo y Roier, era de sus amigos más apreciados en el campamento.

 

Al final, los chicos acabaron en el campo de fresales, agachados entre arbustos frutales.

 

“Spreen, qué hacemos aquí?” preguntó por fin Roier, tras andar a cuclillas durante suficiente tiempo. 

 

“Lo primero, llenarles el estómago. No querían comida? Ahí tienen fresillas para comer hasta que revienten” no tuvo que decirlo dos veces para que el trío se pusiera a robar las frutas que los hijos de Deméter tanto tiempo se molestaban en cuidar y mimar.

 

“Ahora sí” dijo Aldo con dos fresas en la boca “Que viste?” Spreen sonrió y simplemente apartó dos ramas entrecruzadas, para revelar un distintivo carruaje brillante escondido detrás del árbol que hacía compañía a la estatua de Atenea. 

 

“Ese pelotudo todavía no sabe hacer un aterrizaje en condiciones. Estaba haciendo mi running rutinario en cuanto amaneció, y al llegar a la estatua de Atenea lo ví caer del cielo como una estrella fugaz desubicada.” Todos reconocieron el carro al instante, y por eso el más desconcertado fue Roier. Pero hasta que Mariana se lo preguntó directamente, no hubo ningún tipo de reacción.

 

“Tu padre está aquí?” al chico se le pasaron muchas cosas por la cabeza para justificar aquello, y ninguna era buena.

 

“Eso parece… Pero no ha pasado por nuestra cabaña… Y Kayla no me había dicho ni madres… Es… raro” Spreen intentando suavizar el ambiente que él había provocado, se encogió de hombros de la forma posible, tratando de quitar importancia al asunto

 

“Quizás sea Will aprendiendo a conducir su carro. No dijo que iba a aprender a llevarlo para cuando Apolo no esté de servicio?” Roier contempló la opción, pero sacudió la cabeza poco después

 

“Entonces lo habríamos visto o habría pasado por nuestra cabaña a saludar. Además, Will siempre manda un mensaje de iris a Kayla cuando viene.”

 

“Estamos seguros de que es el verdadero carro? Foolish estaba creando prototipos parecidos para conducirlos con los pegasos. No será uno de los suyos defectuoso?” sugirió el mayor ahora. Y eso parecía tener mucho más sentido. Roier se relajó y suspiró

 

“Eso puede ser. Si Apolo estuviera aquí ya tengo claro que hubiera pasado a-” y entonces su boca se vio tapada por la mano de su amigo argentino. Llevándose el dedo índice a los labios, dio a entender que mantuvieran silencio, y entonces escucharon pasos subiendo la colina en sentido opuesto a ellos. Se escondieron de nuevo en los arbustos, y esperaron a escuchar una conversación.

 

“Si eso es como dices Apolo… Estaríamos hablando de cosas mayores. Cómo narices podría pasar?” reconocieron la voz: era Luzu. El nuevo oráculo. Apolo le dejó a él custodiando la flecha de Dodona, y junto a Rachel, se encargaban de recitar las profecías a los semidioses. Rachel sin embargo en aquel momento estaba en el Campamento Júpiter, ayudando a Tyson y Ella con los libros sibilos. Así que Apolo se vio obligado hacía no mucho a buscarse a otro ayudante que mandara en misiones altamente peligrosas a los héroes. En cualquier caso, esa simple frase fue suficiente para alertar al cuarteto allí presente oculto entre fresales

 

“Si yo lo supiera, ya te lo habría comentado. Pero estas pesadillas no pueden ser meros flashbacks. Me vienen por algo, y tiene que ver con lo que hemos hablado”

 

“Volvemos a lo mismo, si Ti-” Apolo siseó al chico como un gato, impidiendo que pronuncie un nombre. Después de un silencio considerable, Luzu siguió hablando. “Si esa criatura ha vuelto de la forma que sea… y logra la forma de salir de ahí… El campamento lo tiene muy chungo para ganar. Después de lo de- Jason…” y su voz se apagó, todos eran conocedores de la era de Los 7 y de su guerra contra Gaia, y de cómo poco más tarde, en la lucha contra los emperadores romanos, Jason, hijo de Júpiter, perdió la vida. “Zeus se ha desentendido bastante de los semidioses. Él es el único capaz de-”

 

“Te voy a parar ahí. Fue mi padre el que encerró a ese engendro del caos y lo selló para la eternidad? Sí. Peero fueron mis grandes y heróicas hazañas las que le pusieron fin en Egipto. Si estoy aquí, es para ayudar en mi medida. Obviamente, dentro del contrato que pacté de no más misiones de aquí hasta el siguiente milenio, por supuesto.”

 

“Igualmente… Rachel no me ha interceptado desde hace bastante. Y yo no noto ninguna energía o sensación inquietante más allá- de bueno- mi situación per sé.”

 

“Sé que no suena del todo coherente. Pero cuántas veces he venido por sorpresa para avisar de algo que no haya terminado ocurriendo?” Hubo una pausa en la conversación que dio esperanzas a los chicos ocultos, pero pronto ese atisbo de ilusión les fue robado

 

“Desgraciadamente, y que yo sepa, ninguna”

 

“Aun así, no quiero alertar al campamento todavía. Por eso sólo he venido para ponerme en contacto contigo. Qué opinas?”

 

“Que… es una locura. Lo suficientemente relevante para mantener informados aunque sea a Señor D y Cucurucho. Por si las moscas…”

 

“Bien. Vayamos con ellos entonces. Los chicos estarán ocupados con el Captura la Bandera, no? Es jueves. Hoy les toca” enunció Apolo, elevando su tono de voz sospechosamente, y enfatizando demasiado en esa última frase. Los chicos se dieron por aludidos, y Spreen los recondujo huerto abajo de la misma forma que habían llegado a ese lugar: agazapados cual liebres escondidas de un depredador. Al llegar a la zona central, enfrente de La Casa Grande, todos estaban callados. Pensando, asustados, tensos, buscando métodos de huida, rezando a todo el Olimpo para que no les toque ir de misión… Era mucho lo que había acontecido para haber sido realmente una aportación tan vaga de información. 

 

Pero es que

 

Todos sabían

 

Que siendo semidiós

 

“No existen las casualidades” dijo Roier en voz alta, y los otros tres se voltearon hacia él. “Si lo que hemos oído es cierto, mi padre tiene razón. Estamos por recibir otra profecía”

 

“Wey, y por la actitud de Apolo y el miedo de Luzu no parece que se trate de una simple tarea…” comentó Aldo. Definitivamente el ambiente estaba cargado de buenas vibras y positividad. Sí. No cabía duda. Solo hacía falta para mirar las caras de desconcierto y preocupación que los cuatro jóvenes traían en ese momento

 

“Creen que tenemos algún tipo de salvación? Apolo dijo que ayudaría y que ya lo había vencido antes. A- quien pija sea que nos estemos enfrentando” dijo Spreen, y Mariana le respondió

 

“De momento no sabemos ni a lo que nos enfrentamos, boludito. Y Apolo no va a hacer ni madres. Sigue de vacaciones. O acaso hizo algo cuando vino esa horda de esqueletos que BadBoyHalo invocó sin querer?”

 

“Ay dejá de llorar! Eso era algo que podíamos lidiar hasta dormidos! Esto, por otro lado… Pinta algo un toque más serio”

 

“Roier, tú no te sentiste raro esta mañana?”

 

“Sí… era esa sensación de que algo va a pasar. Como.. una tormenta. El ambiente igual está cargado con algo… No lo notan? La tensión?”

 

“Yo no me sentía así hasta que escuchamos eso. Igual Roier, tú te sientas así porque es tu padre el que tuvo las pesadillas. Y por la conexión filial esa angustia… Se te haya pasado a vos? Es posible?” dijo el hijo de Ares de nuevo, con cierto punto.

 

“Que fuera algo así como las conexiones por telepatía… Sí. Por qué no? Ya partimos de que para nosotros poca cosa es imposible así que…”

 

“De momento… Lo único que nos queda es actuar normal y esperar a que la teoría de Apolo se confirme y Luzu recite la profecía. Hasta entonces, no podremos hacer mucho”

 

“Aldo, pero no ves que aunque a nosotros no nos digan nada, el peligro ya existe? No sé cómo explicarlo… Pero es un presentimiento de que no somos los únicos en peligro esta vez”

 

“Como? Te refieres a que afectará también al Campamento Júpiter?” le preguntó el alto al hijo del dios involucrado. Este cerró los ojos, y once pequeñas siluetas difusas aparecieron en sus pensamientos

 

“No. No me refiero a los semidioses en general… Es… Da igual. No sirve de nada intentar explicarlo cuando ni yo lo entiendo. Deberíamos prepararnos para Captura la Bandera”

 

“Eso es cierto Roier, no querría ver como vuestro equipo queda descalificado por no haberse presentado. Tanto miedo me tenéis?” Quackity. Hijo de Nike, la diosa de la Victoria. También era amigo de ellos, pero en el campo de juego… Para él las amistades valían madre. Y sólo había alguien que estaba al mismo nivel de competitividad

 

“No necesitamos tres días de preparación para salir con un plan la mitad de bueno que el vuestro, medio yankee” le respondió Spreen dando un paso al frente. Quackity se cruzó de brazos y puso su característica sonrisa malévola

 

“Te sorprendería lo que tengo en mente, hijo de Ares. Sin embargo tú no dejas de ser pura fuerza pero poco pinche cerebro”

 

“Querés morir amigo? Okay. Como prefieras. Pero quisiera recordarte que el rey de los Captura la Bandera soy yo con un 4 a 2 en la última temporada.”

 

“Apoco sí tilín? Y quién ha ganado más carreras de carros, eh? No se vale depender de un equipo entero para acreditarte una victoria, Spreen. En los carros, estamos sólos ante la adversidad, y no hay campista que me haya destronado todavía”

 

“Sólo espera a que te venza en un uno contra uno. Tu no perderás un jueguito de mierda, pero yo no pierdo batallas.” Quackity se rió sarcásticamente, y tal como apareció de la nada, se fue.

 

“Cabrón… Quackity en modo serio neta asusta” Spreen rodó los ojos ante la opinión de Aldo

 

“Probablemente hasta esta conversación fue parte de su plan. Para bajarme la guardia o distraerme o que se yo. Pero ni en pedo lo conseguirá. En el Captura la Bandera, solo tiene cabida mi victoria, por mucha psicología inversa o trucos sucios que se esconda bajo la manga. No voy a perder”

 

“Spreen modo egocéntrico y psicópata es jodidamente sexy” dijo Roier en un intento de fastidiar e incomodar a su amigo, pero este se bajó sus gafas de sol para clavar sus grandes ojos violeta en el otro

 

“Ya me chuparás la pija cuando ganemos, ahora tenemos otra cosa que hacer” el hijo de Apolo se rió ante la respuesta rápida, y de una le siguió hacia la zona de armería para prepararse, dejando a un lado las preocupaciones anteriores por un rato.

 

Cuando el sol se situó a las 12 en punto encima del campamento mestizo, los equipos ya estaban hechos y dispuestos en posición. Spreen y Quackity estaban al frente, uno en frente al otro, con Cucurucho en medio apunto de servir las condiciones del juego.

 

“Echaremos un cara o cruz. Quien gane, elige la base. Los equipos están nivelados en un total de 8 contra 8. Siendo Spreen, Roier, Mariana, Aldo, Missa, Etoiles, Vegetta y Maximus contra Quackity, Phil, Badboyhalo, Cellbit, Forever, Felps, Pac y Mike. Uno se situará en el centro del bosque, otro al otro lado del lago. El primero en robar la bandera del grupo contrario y traerla a su propia base, será declarado el ganador. Alguna pregunta?” Spreen levantó su mano antes de proseguir

 

“Podemos poner un premio o hacer una apuesta? El perdedor recibirá un castigo mientras que el ganador una recompensa. Estrategia motivacional para incitarnos a dar el máximo” Cucurucho miró a Dioniso buscando aprobación y se encontró con un simple encogimiento de hombros: al dios le daba absolutamente igual

 

“Si todos los campistas estáis de acuerdo en una mayoría, lo acepto.”  Quackity se rió ante la oferta

 

“Extraña petición viniendo de tu parte. Intentas hacer algo, Spreen? Tus propuestas no lograrán intimidarme”

 

“Solo pretendo hacer el juego más interesante amigo, entendería perfectamente que no te quisieras arriesgar a castigar a tu equipo por perder una vez más” eso fue un golpe muy bajo para el hijo de Niké. Y por un momento pareció que perdería los papeles al morderse el labio de rabia, pero respiró y sonrió como si nada

 

“Que conveniente entonces que haya hecho nuevas integraciones a mi equipo, no te parece?” dijo señalando a un grupo de cinco nuevos campistas. Roier los reconoció como aquellos a los que salvó en Brasil. Este sería su primer Captura la Bandera… Por qué..?

 

“Por qué querrías arriesgar tu formación principal con unos novatos, pelotudo?” verbalizó el argentino por él

 

“Ah? Por qué querrías arriesgar tú tu mejor baza en el bosque? Cuando siempre has estado en la base del lago?” todavía no habían acordado los lugares, y aún así Quackity expuso de una a Spreen, dejándole sin palabras. “La victoria y la evolución está en el cambio pendejo, veremos quien lo hizo mejor”

 

“...Aceptas entonces mi reto? Nos jugamos algo?”

 

“Y qué nos jugaríamos, exactamente?”

 

“El equipo que gane tiene libertad de elegir sitio en el comedor, independientemente de su cabaña, por una semana” que Spreen haya hecho esa propuesta a Roier le llamó mucho la atención, sabiendo que él siempre desayunaba y almorzaba solo a primera hora. Así que no lo había hecho como un deseo personal. Era por ellos.

 

“Muy bien. El que pierda limpiará los establos de los pegasos  hasta el próximo Captura la Bandera” y Quackity extendió su mano. Spreen la tomó con seguridad y cerró el trato

 

“Hecho”

 

“Muy bien.” Intervino Cucurucho. “Están los lugares establecidos pues? No hace falta echarlo a suerte?”

 

“No. Empecemos ya” zanjó cortante el semidiós de la guerra. Su equipo se empezó a movilizar, integrándose en la maleza del bosque. Cuando todos se fueron a sus respectivas posiciones, dejando a Etoiles, Vegetta, Maximus con la bandera; a Missa, Aldo y Mariana por los frentes laterales; y a Spreen y Roier en la vanguardia, el castaño le preguntó

 

“A qué chingados vino eso? Nunca mencionaste lo de la apuesta. Sabes que te apoyaremos, pero estaría bien conocer estas bazas sorpresa también”

 

“Sabía que había cambiado de estrategia. El muy hijo de puta se enteró. Le tenía que pillar desprevenido por algún sitio. Viste la cara que se le quedó?” y el chico se comenzó a reír. “Se quedó echo pija hermano, nunca vi a nadie tan blanco en la vida”

 

“Vale, pero por qué elegiste esos términos? Lo del comedor…?”

 

“Siempre almuerzo antes porque da igual si lo hacemos a la misma hora. Estáis en la otra punta. No estamos juntos. Y ni hablar se nos deja. No se me ocurrió otra cosa.”

 

“Aay, Spreen!” y Roier se le tiró encima para abrazarle, pero Spreen lo paró bloqueándole ambos brazos de un golpe. “Auch…”

 

“Que hacés, idiota? Sabes que no me gusta el contacto físico. Además tampoco podía pedir demasiado, o sabía que el castigo de Quackity iba a ser el triple de terrible. Intenté algo mesurado pero lo suficientemente llamativo para que aceptara”

 

“...Alguien te dio la idea. Ni en tus mejores sueños se te hubiera ocurrido todo eso en un momento”

 

“Y bueno, el francés puede que me sugiriera esa idea después del último juego. Es un hijo de Atenea, podía ser un buen movimiento. Mirá si lo fue. Vamos a elevar el marcador a 5-2, eh Roier? No la cagués.” Roier entonces puso la primera flecha en su arco, dejándolo listo para usar

 

“No entra en mis planes, pero, y si los brasileños son buenos?”

 

“Pueden ser buenos individualmente. Pero no serán mejores que nosotros. Tenemos un grupo muy compacto con una estrategia premeditada y un objetivo claro. No hay más que añadir, boludito. Preparate para la señal.” y entonces Spreen también desenvainó su espada de hoja gigantesca forjada en oro imperial. Quackity imponía y te podía helar la sangre, pero el respeto y el miedo que transmitía su amigo hijo de Ares, era otro nivel. Por muy bueno que fuera Roier con su arco y sus habilidades, sólo podía agradecer servir a Spreen de compañero y no de contrincante. Instantes después, el sonido del megáfono del campamento resonó en todos los alrededores, dando por comenzada la batalla. 

 

Roier tenía clara su función. Por eso cuando Spreen y él salieron a correr, y vieron a un ejército de muertos en vida por obra de Badboyhalo, ambos se miraron y asintieron en entendimiento. Spreen se quedó combatiéndolos, y Roier avanzó sin pensarlo hacia adelante. Le preocupaba el hecho de que el plan de Etoiles y Spreen estaba pensado para el equipo corriente de Quackity, y este había sufrido un considerable cambio de alineación, pero a Roier le gustaba improvisar. Y al avanzar y escabullirse unos cuantos metros se chocó con alguien del equipo contrario, con quien ponerlo a prueba. Pelo largo, castaño claro, ojos celestes, un casco y un escudo en mano, con un cinturón portaherramientas. 

 

“Disculpa, eu estava procurando… Oh. Roier” dijo el otro chico

 

“Ey! Cellbit… cierto?” 

 

“Sim” dijo aparentemente algo desubicado. Roier se rió

 

“Te perdiste? Es tu primer Captura la Bandera, es entendible. Sólo tienes que regresar a tu base por donde has venido y listo.” Cellbit tardó algo en procesar y traducir lo que Roier dijo, pero cuando lo entendió, sonrió y se cruzó de brazos

 

“Boa tentativa, mas sei que o meu alvo está à frente, e não és tu.” 

 

“Ah, apoco sí, pendejo? Y yo pensaba que te chocaste conmigo a propósito”

 

“Nao… Mas estava a tentar esbarrar em mim, não estava?” a Roier le costaba seguir la conversación en ambos idiomas, pero al final por el contexto sabía lo que el otro le decía

 

“Cómo? Y por qué sería eso?”

 

“Você é uma distração. Por que outra razão estaria sozinho na frente?” y el chico fue descubierto. Era cierto, él era el cebo. Pero mientras supiera cumplir su función…

 

“Hijo de Atenea, eh? Ya veo. Nosotros tenemos a otro, Elotes. Un francés muy mezquino y con pensamientos dignos de analizar. Pero bueno, si sabes que soy un señuelo, por qué sigues aquí? Eres tú mi distracción?”

 

“Mm, paseaba. Pac e Mike están por aquí. Igual que Aldo y Mariana estarán en mi base robando nuestra bandera. Junto con el hijo de Poseidón, verdad? Missa, era su nombre?” tenían un problema. Les habían leído la estrategia al 100%.

 

“Veo que habéis hecho los deberes. ¿Cuanto lleva Quackity adiestrándoos? Una semana? Por cierto… Si nosotros tenemos a nuestros campistas de Hermes y a Missa a la ofensiva… Debo suponer que Pac y Mike no vendrán solos, no? Tratándose del bosque… Estarán escoltados por Philza?” Cellbit sonrió

 

“O guapito também é inteligente”

 

“Osea que, esos tres en la ofensiva, BadboyHalo era otro señuelo para tener ocupado a Spreen. Tú estás conmigo… Eso deja a Felps, Forever y Quackity en la línea defensiva. Os noto en cierta desventaja”

 

“Isto é, se nenhuma das vossas pessoas tiver sido interceptada e derrotada".

 

“Tendré que ir a comprobarlo entonces”

 

“Achas que te vou deixar?”

 

“No…” Dijo Roier colocando su arco a punto de disparo “Pero lo intentaré”

 

“Não me parece” y entonces Cellbit de su bolsillo sacó un frasco redondo con humo dentro. Roier la identificó como una de las bombas que hacen los hijos de Afrodita con Zeus sabe qué polvos y químicos. Al tener ambas manos ocupadas, cualquiera diría que Roier estaba perdido. Pero cuando la bomba fue lanzada hacia él, un brazo le salió del tronco al hijo de Apolo, agarrando el frasco como si de una pelota normal se tratase. Ventajas de ser un híbrido arácnido. Veías en la oscuridad, lanzabas telarañas como Spiderman… y te salían extremedidadesque no tenías antes en el cuerpo. El otro chico se quedó en shock, claramente no esperando ese movimiento

 

“QUE CARAHLO FOI ISTO?”

 

“Ah, eso no lo traías apuntado? Soy Roier, hijo de Apolo y medio araña, mano. Un gusto”

 

“Já era assim quando nos conhecemos no Brasil?!”

 

“Claro que sí, pendejo. Cómo crees que llegué a lo alto del Cristo Redentor? Volando? Me tocó trepar durante dos pinches horas” Cellbit comenzó a malfuncionar. Como hijo de Atenea, estaba condenado a ser asqueado y aterrorizado por las arañas. Y saber que tenía a un chico delante con sus mismas características… Aún así, no podía perder. Por lo que sacó un utensilio de su cinturón, que pilló por sorpresa a Roier

 

“Un boomerang?”

 

“Queres saber o que faz?” y entonces Cellbit lanzó el instrumento, con una fuerza y precisión, que casi cortaba el aire. Pasó verdaderamente rápido, aun así, Roier fue capaz de esquivarlo lo justo para que no le rozara la mejilla

 

“Ja. Aprende a apuntar, ciego de mi-” y mientras fue distraído por la trayectoria del boomerang, Cellbit hizo un sprint hacia él, apuntándole en la barbilla con una espada corta

 

“O que estava a dizer, guapito?” esto te pasa por pendejo , se reprochó Roier a sí mismo. Con suerte, aún tenía la bomba de humo en su tercera mano, así que sonriendo, miró a Cellbit

 

“Decía que, game over, gatinho” y el recipiente de cristal fue estallado en el suelo, liberando una humareda densa de color rosa que los dejó a ambos con dificultad para ver además de medio intoxicados por el excesivo olor a perfume. Cellbit comenzó a toser, y también Roier. Pero este se quitó su chaqueta y la usó de máscara para poder escabullirse y seguir adelante. Cuando la neblina cesó y volvió a respirar en condiciones, ya estaba apunto de salir del bosque. Por desgracia, no estaba sólo. Se encontró a Felps, hijo de Hypnos, otro de los rescatados junto a Cellbit. Roier tenía prisa, aunque su papel era quedarse tanteando en la parte más céntrica del campo de batalla, tenía que comprobar si Missa, Aldo y Mariana estaban bien o necesitaban refuerzos. Por lo que la solución más rápida y eficaz fue lanzar una de sus flechas, dando al campista brasileño de lleno en el hombro mientras seguía avanzando.

 

“Sorry, man! But I’m in a hurry!” le dijo el castaño al recién llegado que había caído de bruces en el suelo, al sentir el encantamiento de la flecha, con un hechizo que le pondría a dormir. Proporcionado directamente por el hijo de Hécate, Vegetta.

 

“Pôr o filho de Hypnos a dormir... Que irónico. Mas eu também tenho os meus truques, salvador.” Roier no tenía más tiempo para traducir el portugués, pero eso no sonaba a que había ganado del todo, cuando vio al chico tumbado quedar sedado con una sonrisa en la cara. Y es que cuando volvió a ponerse en marcha, ya no estaba en el bosque. Se hallaba en una cueva oscura. Una gruta llena de cristales preciosos que irradiaban la única luz a la estancia. Reconocía el sitio muy bien. Porque fue el lugar en el que

 

En el que se convirtió.

 

Estaba en una de sus primeras misiones, junto a Spreen y un pequeño sátiro. Al parecer, Aracne se las había arreglado para zafarse del Inframundo y volver a la tierra, y se les había encargado capturarla con una red especial de Artemisa que la mantendría presa bajo un conjuro celestial y algo más. Les fue bien, ya estaban mandando el mensaje de iris con la victoria asegurada a la diosa de la caza, cuando Roier detectó que una de las crías de la dichosa araña, se abalanzó sobre la cabeza de su amigo. En un instinto visceral, Roier apartó a Spreen y recibió él el mordisco que lo envenenó terriblemente. Al final, con ambrosía pudo salvarse, si no hubiera sido por el hecho de que la reina de las arañas le había maldecido convirtiéndolo en un híbrido arácnido. 

 

“Nice try, Felps! But I’m not really afraid of spiders. Sorry to break your illusion, man.” dijo para absolutamente nadie. Sabía que estaba preso de un engaño de su adversario, lo que no entendía es por qué fue a parar allí, y cómo iba a salir.

 

Entonces, en medio de la oscuridad, algo rodó hasta él. Roier se asustó y saltó hacia atrás, pensando que podía ser un explosivo o algo dañino. Se encontró con un

 

“Un huevo?” era un huevo grande, casi le llegaba a la altura de las rodillas. Y de repente, por alguna razón, a Roier el corazón se le llenó de pánico y miedo. No sabía de dónde venía, pero ese sentimiento lo invadió como si estuviera en lo más profundo del Tártaro. Le costaba coger aire. La cabeza le empezó a dar vueltas, y cuando dio un paso atrás mareado y desubicado, dio con algo sólido. Se giró para atrás y se encontró con un nido de diez huevos más. De forma intuitiva, y con una sensación de alerta, Roier sabía que se encontraba en peligro, y empezó a dudar de si los huevos eran la causa o la solución. Entonces, una voz grave y poderosa hizo eco en la cueva

 

“No podrás salvarlos a todos, hijo de Apolo. Bajo la tormenta caerás, y en el caos te enterrarás.” Roier quiso preguntar

 

Quién puñetas eres…

 

Pero se vio de rodillas en el suelo, totalmente asfixiado y envuelto en emociones oscuras y negativas, bloqueandolo de pensar siquiera. Su único atisbo de consciencia le incitó a recoger a los huevos en sus brazos y protegerlos, y de pronto un ciclón los engulló, con una risa maléfica de fondo viendo como era consumido por pura crueldad.

 

“Roier, Roier!” una voz le llamó por fin, y cuando volvió a abrir los ojos, estaba de vuelta en el bosque, en la misma posición que se quedó en la ilusión. Estaba hiperventilando, y aun estaba sobre estimulado por la angustia y el terror. “Che, amigo! Qué pasó?! Qué te hicieron Roier?!” 

 

“Spreen…” Roier tenía unas inexplicables ganas de gritar y llorar, al final solo extendió su brazo en busca de ayuda, y Spreen corriendo lo agarró y le ayudó a levantarse, dejando que su cuerpo se apoyase en el de su amigo

 

“Qué mierdas pasó?! Te escuché gritar desde la otra punta del bosque y vine corriendo. Pensaba que te estaban torturando amigo, qué fue?!” Roier sabía que tenía que calmarse, conocía el ejercicio de relajación que él mismo le había dicho a sus compañeros que hicieran en situaciones parecidas. Aún así, tal era el impacto de la visión y la sensación de maldad que había percibido, que era incapaz de conseguirlo. Su respiración no se tranquilizaba, y menos su ritmo cardíaco. El corazón se le iba a salir del pecho de lo fuerte que bombeaba, lo sabía. Con su única neurona funcional activa, tuvo una idea drástica pero eficiente.

 

“Flecha… La flecha… Spreen” Spreen se estremeció al principio, pero luego captó lo que pretendía. Agarró una flecha de su carcaj, con la punta hechizada, y miró a Roier a los ojos con algo de impresión

 

“Perdoname por esta, capo” entonces, la flecha fue clavada en su pecho a fuerza bruta, y por fin la mente de Roier se quedó en blanco. Todos sus pensamientos traumáticos se silenciaron, y Roier volvió a respirar.

 

“Gracias…” fue capaz de pronunciar antes de caer rendido en los brazos de su amigo, inconsciente. 

 

Y así fue como terminó el Captura la Bandera, con su primer empate técnico. Ambos equipos tenían la bandera en campo contrario, y todos luchaban y forcejeaban para conseguir el triunfo, cuando Spreen corrió en busca de Cucurucho para detener el juego.