Work Text:
Cuando Yoichi Isagi fue adoptado por una pareja de homosexuales, nunca se imaginó que tendría que dejar su país para conocer nuevas costumbres, idioma y a personas demasiado ruidosas.
Su primer día de escuela no fue nada agradable, lloro hasta más no poder.
Ego trataba de consolarlo a su estilo, aunque no podía, nunca entendió a los niños, al igual que Noa que parecía un mural sin expresión, no faltó decir que Yoichi le tiene miedo al señor "robot", Ego se reía al escuchar al niño murmurar sobre el señor robot que quería robarle su muñeco.
Noa solo miraba la interacción de su pareja con el niño, sentía envidia de que Ego si pudiera entender lo que dice el niño, además que no le tiene miedo.
—Tenemos que meterlo a clases extracurriculares, tiene que aprender inglés, alemán y francés, ya después si quiere aprender otro idioma, que lo haga, más no quiero que esté incomunicado con las personas de éste país— Ego le comenta a su esposo— además que Yoichi será un gran futbolista, mis ojos nunca me fallan.
—Ya sabía yo que tanta amabilidad era muy extraña— Noa sentía algo de simpatía por el pobre niño que más adelante sería explotado por Ego, aunque sabía que Ego muy probablemente se encariñaria con el niño que ambos adoptaron por capricho de Ego.
—Claro que no solo es por eso, ¿No viste que se parece a ambos? Es obvio que estaba destinado a ser nuestro hijo, será una mezcla de ambos, tengo que enseñarle muchas cosas para que no se deje fastidiar o que lo traten como si fuera nada— Noa de inmediato se dió cuenta que en realidad Ego quiere preparar a su hijo para los retos que pueden avecinar para un futuro, Ego corrige sus gafas mientras sigue hablando— no le fue muy bien en la escuela, así que por ahora serán clases en casa, tendrá una rutina algo larga, no quiero que Yoichi viva de arrepentimientos, así que lo meteré en fútbol, escritura, artes, etiqueta y si es necesario también en yoga— Noa no pensaba contradecir a Ego, pero si quería que el niño se acercara a él, dentra que aceptar las condiciones de Ego, aunque Yoichi apenas sea un niño de cinco años.
***
Yoichi bostezo, mira el reloj apagando la alarma media hora antes de que sonara, se había acostumbrado a el horario estricto que Ego le había dado.
Así que fue un cambio radical cuando Ego le comento que sus clases ya no serían en casa, sino que iría a una escuela privada.
Así que no entendía lo que exactamente iba a hacer, tampoco es que le interese casi hacerse amigo de personas ruidosas, odia el ruido.
Yoichi hace la rutina que había aprendido durante los últimos siete años, encontrándose con su padre Noa, lo amaba y más porque dejaba que hiciera lo que quisiera mientras su otro padre no estaba en casa.
Aunque la cara de odió que le lanzaba Ego cuando encontraba a Yoichi durmiendo en cualquier lugar de la casa, menos estudiando y practicando para ser el mejor futbolista.
—¡Padres, me voy a la escuela, nos vemos más tarde!— Yoichi estaba nervioso, sería la primera vez después de mucho tiempo que estaría con personas de su edad.
Yoichi miro la estructura de la escuela.
Su mirada buscaba por todo el lugar, a alguien que pueda a ayudarlo.
Yoichi trato de pasar por medio del gentilicio de niños, pero cayó al suelo, escuchando una risa burlona alzó la mirada encontrándose con un niño algo mayor que él.
Yoichi lo reconoció, ¿Cómo no iba a conocer a la persona que jugaba en la sub 15?
—Niño, arroditalle ante el emperador, ¡La persona que será mejor que el odioso de Noa!— Yoichi frunció todo el rostro, no le agrado ese chico.
—Disculpe, pero no lo conozco y no tengo porque arrodillarme ante nadie, así que por favor quítate de mi camino— Yoichi se levanta mientras se sacude el polvo inexistente.
—Mi nombre es Michael Kaiser, ¿Cómo te llamas, plebeyo?— Yoichi sintió sangre correr por sus venas, no le agrada ese chico.
—Yoichi Isagi, hijo adoptivo de Noel Noa— Kaiser arrugó los labios al saber ese dato.
—Con que eres tú— es lo único que dice antes de alejarse, Yoichi no se había dado cuenta del grupo de amigos de Kaiser.
Yoichi alza sus hombros, sin importarle lo que esté pensando el egocéntrico rubio.
***
Yoichi caminaba con flojera, los libros le pesaban y el hombro también.
—¿Por qué no me haces pases? — Michael no dejaba de quejarse en su oido— eres tan malo, Yoichi~
—No digas mi nombre, no somos cercanos— Michael se ríe al escuchar la voz cansada de Isagi.
—Tenemos un año de conocernos, no seas tensó— Michael se apoya mucho más en el pobre hombro de Isagi.
—Por favor, Mihya déjame descansar por hoy, tener que soportarte me cansa— Isagi no pensó que su día a día se iban a volver tediosos desde el día en que conoció a Kaiser, ahora tenía que soportarlo todos los días.
—¿Tan mal te sientes?— Michael pone una de sus manos en la mejilla derecha de Yoichi— Estás ardiendo en fiebre, no soy tan malo como piensas, vamos, te acompaño hasta tu casa— Yoichi acepta, más nunca pensó que Kaiser lo cargará en su perfecta espalda— sujetate bien.
Isagi apoya su mejilla en el hombro de Kaiser, la caminata fue pacífica esa tarde de verano, en donde Yoichi quedó dormido en la espalda de Michael.
Aunque Yoichi ahora tenía que soportar al triple a Kaiser y más aún al saber que fue su "salvador", Alexis se ve feliz del sufrimiento de Isagi, a pesar de que sean amigos.
—¿Cómo haces para aguantar tanto? —dice Isagi casi dormido en la banca, mientras Ness bebía agua.
—Facil, para mí fue admiración a primera vista, no es soportarlo, sino aprender de de él y tratar de hacer las cosas mejor a la próxima, para que Kaiser brille— Isagi siente un escalofrío al ver la sonrisa espeluznante de Alexis.
—Me das miedo.
—Y es bueno que me tengas miedo, ya que por Kaiser soy capaz de cualquier cosa, si Kaiser es feliz, yo tambien lo soy, claro está que también quiero un 1% de descanso y lo estoy aprovechando— Alexis habla tranquilamente— más no tolerare que hables mal de Kaiser, además que me lo vas a agradecer— Ness alza la vista al sentir una mirada penetrante en su espalda— me voy.
Isagi frunce el ceño al ver como Ness sale corriendo del lugar.
Cierra los ojos cansados, sus sentidos se adormecen.
Minutos después siente una mano en su cabello, buscando el tacto se duerme.
***
Kaiser no sabía que más hacer para que Isagi se diera cuenta de sus sentimientos.
Mirando el rostro adormilado de Isagi.
Sabía que todavía era joven, pero no se iba a dar por vencido tan fácil.
Habían muchos años más y vida por delante para enamorar al terco corazón del chico de ojos azules profundos.
"Te enamorare, así sea lo último que haga"
Y como dice un sabía dicho
El que persevera alcanza y Kaiser sabe que si sigue insistiendo tal vez Yoichi acepte su amor.
