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Summary:

Reo no dejaba de llorar por haber discutido con Nagi, entonces Chigiri lo llevó a distraerse, sin saber que también terminaría discutiendo con Kunigami, y mucho menos sabía que terminaría en casa de Hyori con sus amigos quejándose de sus respectivas parejas.

Y esas mismas parejas, pero en casa de Karasu, no sabían cómo pedir disculpas.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

—Está bien, Kunigami.

—Chigiri, estás molesto.

-For nothing.

—Ya me disculpé.

—Y yo te dije que está bien.

—¡Entonces deja de estar molesto!

—¡Te dije que estoy bien!

Reo no sabía dónde meterse, tratando de ignorar esa discusión golpeando las bolas de pool con la larga vara al ser su turno, seguía Kunigami, pero estaba muy distraído hablando (casi gritando) con Chigiri. No era primera vez que los veían pelear, pero estaban en público, alzando cada vez más la voz, ganándose miradas chismosas. Incluso el ruido del lugar se redujo cuando algunos querían saber más fondo el chisme.

—Kunigami, sigues tú. —llamó al chico en un vago intento por distraerlo. Al menos no fue ignorado, Kunigami desvió la mirada de Chigiri para tomar el palo y golpear su bola cumpliendo con su turno. Al instante volvió su ceño fruncido al pelirrojo sin fijarse si había dado o no un buen toque.

—Fue algo sin importancia, quería que volviéramos a ser amigos, ¿Te molesta que tenga amigas? —siguió excusándose, no enfadado precisamente, pero sí disgustado con la actitud de su pareja.

—Sí, Kunigami. Esa estúpida te restregó las tetas en los bíceps porque solo quería una amistad. —atacó con veneno. Reo no tuvo que recordarle que le tocaba jugar, Chigiri por su cuenta hizo su movimiento, al segundo regresando a Kunigami.

—Que desatado. —alguien murmuró detrás de Reo.

—Que va, el de cabello largo está exagerando.

No puede ser, desconocidos ya estaban opinando. Incómodo.

—Fue una muestra de afecto, quizás estaba emocionada. Hace tiempo que no nos veíamos.

—No seas humilde. Esa mirada la tenía yo cuando empezaste a gustarme.

Kunigami suena levemente ante la declaración. —Eres un exagerado. —negó con la cabeza, bromeando, pero sus palabras molestaron más a Chigiri.

—¡No estoy exagerando! ¡Le diste tu maldito número a una zorra que claramente se te insinuó! ¿Tan fácil eres, imbécil?

—¿Disculpa? No te pases de la raya, princesa consentida.

Bien, ya era tiempo de intervenir e irse. Reo quiso decir algo, interrumpir la conversación, pero a Chigiri le dió un ataque de histeria y piso la vara de pool con tanta fuera que la rompió en dos. El sonido de madea rota llamó demasiado la atención.

—Te haré lo mismo alguna vez, héroe estúpido.

—No juegues con mi paciencia, señorita histérica.

Un encargado venía acercándose al ver tanto alboroto. Reo de inmediato se disculpó, sacando su billetera y ofreciendo un par de billetes para pagar los daños, (no sabe cuánto dió, pero de seguro alcanzaba para comprar otro establecimiento completo) al girarse para detenerlos por fin, Chigiri lo interrumpió.

—¡Ahg, me largo! Reflexiona tus acciones de mierda y cuando admites tu equivocacion, hablamos. —Chigiri lo tomó de la muñeca y lo arrastró con él fuera del lugar, dejando a un Kunigami estresado atrás.

Tras subir las escaleras y dar un par de vueltas volvieron a la calle, el pelirrojo pisando fuerte y resoplandando por lo bajo.

Se supone que había salido con ellos para distraerse y no pensar en Nagi, pero aquellos idiotas que tenían arruinar la salida con sus peleas matrimoniales.

Aunque, Reo por esta vez estaba del lado de Chigiri.

—Acaso le gusta verme celoso? La mirada despectiva que me dió esa enana fue tan obvia, ¿No, Reo?

-Si. —contestó honesto, él sí lo había notado, lo claramente disgustada que estaba la conocida de Kunigami cuando Chigiri se presentó como su pareja. —¿Te provocó inseguridad?

Digo, la chica era la ex-crush de Kunigami, una chica que le gustó un tiempo prolongado mucho antes de conocer a Chigiri. La chica siempre demostró como un buen amigo a Kunigami, pero ahora se veía extremadamente interesada en algo más.

—¿Inseguridad? ¿Por quién me tomas? —Chigiri sacudió su cabello con egocentrismo. —Esa zorra no podría compararse a mi ni en mil años luz.

Ah, vaya. Que bueno que pienses asi. A cualquier otro le causaría inseguridad aquella interacción, ya que Kunigami no era bisexual u homosexual, solo estaba (muy) terriblemente enamorado de Chigiri. Aún así le seguían atrayendo las chicas. Pero Chigiri tiene la autoestima demasiado elevada para si quiera pensar en ser cambiado.

Si a Reo le fuera pasado, sí estaría algo dudoso, no porque se considere menos, al contrario, sabe perfectamente su superioridad sobre cualquiera, pero desde el incidente con Isagi el miedo de que Nagi lo abandone seguirá por un largo tiempo.

—Entonces ¿cuál era tu drama?

Alzó el índice. —Primero, me encanta pelear con Kunigami porque siempre termina cediendo. —sonrio, orgulloso. —Segundo, no me gustó para nada esa química y miradas extrañas, mucho menos la intención de ella y que aquel imbécil fingiera no notarla.

Punto para él, o al menos Reo piensa igual.

—Y lo peor de todo, ¿Tardarse más de dos segundos en decir que soy su novio? Estúpido, estúpido, estúpido.

Ah, eso era la verdadera razón de su molestia. A Reo le parecía tierno.

—Sé como yo, ignóralo hasta que se dé cuenta de que sin ti no es nada. —aconsejó posicionándose a su lado, retomando la caminata.

—Por su puesto que lo haré. —Chigiri realmente podía ser una montaña inamovible imposible de hacer cambiar de opinión, dejándole un trabajo difícil a Kunigami para conseguir el perdón (contrario al de cabello alborotado, que casi de inmediato se rinde ante su pareja). —Tu y yo necesitamos tiempo de calidad sin esos gorilas sin cerebro.

—Completamente de acuerdo. —claro, cualquier cosa a pensar en que Nagi no se a comunicado con él en un día entero.

— ¿Llamamos a Bachira? —ofreció sacando el celular.

—No, está sobre una nube de algodón de azúcar con Isagi. No quiero ver parejas en buenos términos.

—Tienes razón, nos restregaria en la cara que tiene al ser más bueno del planeta lamiéndole los pies. —rebuscó en sus contactos. —Creo que Hyori no le habla a Karasu y Otoya. Lo llamaré.

Hyori contestó, sin embargo dijo que le daba pereza salir de la comodidad de su habitación, entonces los invitó a su casa. Ellos sin nada mejor que hacer emprendieron camino.

Al llegar los recibieron con frituras y ellos llevaron las bebidas. Al ir a su habitación, Niko y Bachira también los recibieron.

—No sabía que estaban aquí. —fue el saludo de Chigiri mientras dejaba su bolso en el suelo.

—Niko también se peleó con Barou. —informó Hyori lanzándose a su cama, rodando hasta quedar boca arriba.

—Holis. —Bachira agitó su mano, su característica gran sonrisa deslumbrando ante los malhumorados jóvenes.

—¿También te tomas un respiro de tu pareja? —le preguntó Reo a Bachira, sentándose en la silla del escritorio. Una vez Bachira intentó sentarse en la silla de gamer de Hyori y tuvo que evitar un asesinato.

—Nop. Isagi es el mejor en tooodo. —parpadeó risueño. —Pero Hyorichi me dijo que vendrían y no pueden hacer una pijamada sin mí. —acotó con su habitual tono juguetón.

—Entonces desentonas. —infló los cachetes, sintiendo envidia de la perfecta relación de Bachira. —Y no es una pijama.

—¿Por qué no le hablas a Karasu y Otoya? —indagó Chigiri en la cama de Hyori, acostado muy cómodo con total confianza. Tomándose enserio la palabra "pijamada"

Hyori no dejó de jugar en su celular al responderle. —Le dije a Otoya que era de mal gusto coquetearle a cualquier chica que respirara, Karasu se dió cuenta de mi disgusto y para molestarme empezó a imitarlo.

— ¿Qué demonios? ¿Dónde le vieron lo divertido? —a Reo definitivamente le molestaría eso, lo consideraría incluso infidelidad. Tenía muchas ganas de decirle a Hyori que esos ciudadanos promedio no merecían su aprecio.

El chico se alzó de hombros. —Llevo una semana sin hablarles, no porque siga molesto, sino porque olvido decirles que ya no soy molesto.

—Dice eso, pero los ignoran a propósito. El chat de los tres está saturado de mensajes de disculpa. —intervino Niko, comiendo de las frituras.

—Isagi sería incapaz de ver a otra persona. Sabe que me pondría a llorar si lo hace. —dijo Bachira, orgulloso, tal vez. Hyori no le respondió, pero le dedicó una mirada que le dijo que obvio no adora que el imbécil de Otoya se crea un Don Juan, que le gustaría que fuera tan considerado como Isagi.

—¿Y tú, Niko? ¿Qué hizo su majestad? —volvió a indagar el pelirrojo, contento de concentrarse en las discusiones ajenas a las suya.

—Me alzó la voz.

Reo arqueó una ceja. —¿No hace eso siempre?

—Sí, pero estaba más rabioso de lo normal porque alguien le desordenó sus cosas o algo así, yo no tenía nada que ver con su ira incontrolable y aún así me gritó volviendo a sus habladurías de ser un plebeyo. —relató. Seguía impasible como siempre, pero el ligero chasquido al final demostraba su clara molestia.

Chigiri abrió la boca y ahogó un grito, muy ofendido, al parecer. —¿La corona le aplasta las neuronas? Se supone que te había promovido a primer caballero o algo así.

Bachira carcajeó ante la comparación. —¡Eso no es honorable! Isagi sabe controlar bien su temperamento.

El muy sutil abultamiento de labios de Niko más la aparición repentina de su ojo derecho, dijo "lo sé, debería enseñarle al estúpido rey"

—Mi turno. —dijo Chigiri, girando para quedar boca abajo. —Aquel tonto con un nido de pájaros por cabello se dejó coquetear tan descaradamente que de recordarlo me hierve la sangre. —viró los ojos, estirándose como gato recién despertando. —Y estoy seguro que casi me niega frente a ella.

Eso fue la última extrema exageración. Los cuatro lo sabían.

—Ciertamente no sería agradable estar en esa posición. —dijo Niko arrasando con las frituras. Hyori tomó un poco.

—¡Claro que no!

—Es extraño que eso venga de nuestro héroe. —Bachira se vio confundida, torciendo los labios. —Isagi aclara su estado sentimental al notar intenciones no amigables. —presumió sonriendo, recordando algún suceso.

—A este paso te robaré a Isagi.

—Primero te mato y desaparezco tu cuerpo.

Chigiri le sacó la lengua, sabiendo que hablaba enserio.

—¿Y tú, Reo? —preguntó Hyori concentrado aún en su juego.

Los demás lo observaron con curiosidad. No le dijo a Chigiri porque de inmediato el pelirrojo le arrastró a una salida antidepresiva.

Suspiré, sintiéndose un poco triste. —Sentía que me estaba ignorando. No quería salir y tardaba mucho en responder los mensajes. Pero luego me entero que muy gustoso aceptaba abandonar su nido a petición de otros. Se lo comentó y dijo que yo lo molestaba. —su rostro se entristeció mucho. —Sentí que quería romper conmigo.

—Oye, cálmate. —lo llamó Chigiri, entre serio y enojado. No era secreto para nadie lo inseguro que aún estaba Reo en su relación, al parecer se volvió más sensible y cualquier contratiempo tiene que terminar en catástrofe a su parecer. —Sabes que Nagi es un completo imbécil con las palabras.

—Concuerdo. No es tu culpa, de seguro no supo expresarse. Ha pasado antes. —Hyori apartó la mirada del celular por primera vez.

—Estás en tu derecho de molestarte, Reo. —siguió Niko.

—¡Eso! Insúltalo si quieres, se lo merece.

Reo se avergonzó, aún era extraño tener apoyo sincero. Sus mejillas se calentaron.

Todos miraron en conjunto a Bachira, esperando el correspondiente halago a Isagi.

Bachira tenía la cara arrugada. —Isagi no haría eso. Nagichi es un patán.

El insulto fue tan honesto que provocó la risa de los demás, la de Hyori siendo tierna y baja, Niko sonriendo burlón, Chigiri explotó en carcajadas y Reo cubrió su boca.

—¡Reo tiene razón! Ni pensemos en ellos y seamos felices.

Bachira propuso un karaoke, y tras convencer a los más introvertidos el cuarto de Hyori se convirtió en un concierto de despechados. Con Bachira solo tenían un espectáculo montado.

Reo cantó con tanta pasión canciones de Taylor Swift y Shakira y Bachira no pudo no grabarlo. (Los otros tres le pidieron pasar el vídeo después) Niko canto muy apasionado a la cantante LiSa mientras Bachira y Chigiri se disfrazaban con cualquier accesorio que encontraran. (El pelirrojo con una boa rosa alrededor del cuello, unas lentes de sol, y una corona de rey. Bachira con una capa de vampiro y un antifaz de murciélago.) Nadie sabía por qué Hyori tenía aquello.

El dueto pop del cabello celeste y Chigiri vino con coreografía incluida.

Después fueron incapaces de detenerse y los juegos que siguieron fueron interminables. Al final disfrutando tanto que terminaron quedándose a dormir.

+

—Estoy perdiendo el tiempo en esta tontería. —Barou solo estaba sentado en el sofá individual pero ya tenía una vena de ira palpitando en su frente. Su tono hosco transmitiendo rechazo total.

—Puedes irte, nadie te está obligando a estar aquí. —Karasu rodó los ojos con fastidio, cayendo al lado de Otoya en el sofá. —Pero creo apropiado hablar para admitir nuestras cagadas.

—Eso suena a mucho trabajo. —se quejó Nagi, acostado como muerto dentro de una urna en la aparentemente muy cómoda alfombra del piso de la sala de la casa de Karasu.

—Quizas encontremos una solución con un punto de vista externo y los otros ya no sean molestos. —Kunigami estuvo de acuerdo.

Barou apretó los dientes cuál perro rabioso antes de bufar volteando el rostro. Solo porque no sabía cómo diablos disculparse con el maldito de Niko no estaría desperdiciando valiosos segundos de su vida con esos ineptos. — Entonces ¿por qué este renacuajo está aquí?

Su mirada roja cayó en el sonriente Isagi, quien amablemente servía los vasos con gaseosa. —Tal vez pueda ayudar. —se sentó al lado de Kunigami. Luego inspeccionamos a Otoya. —¿Por qué Hyori es molesta? —era raro que su bajito amigo estuviera lo suficientemente interesado en algo para demostrarse descontento, suele estar muy relajado, Otoya debía cagarla enserio.

—Habia muchas chicas lindas en la calle, ¿No es una falta de respeto no hacérselos saber? —sus afilados ojos demostraban inocencia total, como si hablara de la mezcla de amarillo y azul.

— ¿Frente de Hyori? —Isagi estaba algo perpleja. —Aunque creo que sería peor hacerlo a sus espaldas.

Suspir, "abatido" —Es un hábito que no podría dejar tan fácil. Al menos lo mío es justificable. —procedió a juzgar con la mirada a Karasu. —Este falto de sentido común por intentar ser yo fue que terminó por molestarlo.

—¡Al menos lo mío era en broma! Cómo se te ocurre coquetearles enserio. No pienses con la cabeza incorrecta con alguien que no sea Hyori. —Karasu se defendió de inmediato, apretando el puño para evitar golpear a Otoya, aunque ganas no le faltaban.

Otoya azotó las manos hacia afuera con los ojos cerrados. —Pude detenerme y se habría evitado el percance, pero tu bajo intelecto optó por la peor opción.

—Maldito ninja aprovechado. —Karasu lo tomó de la camisa con rabia, pero Otoya ni se inmutó a sabiendas de que no lo golpearía.

—Suena a qué ambos son idiotas. —dijo Nagi con tono adormecido.

Isagi sospechó. —Entiendo. —su atención viajó a Barou. — ¿Qué pasó contigo?

Barou chasqueó la lengua, cruzándose de brazos. —No te importa una mierda. —a la defensiva, como siempre.

—Le habló feo a Niko llamándolo campesino de nuevo. —informó Kunigami alzando la mano.

—¡¿Quién mierda te dijo esa tontería?! —Barou se irguió, alterado.

—Chigiri. —Agitó su celular.

—¿Se reconciliaron? —inquirió Isagi.

-No. Solo me mandó eso antes de enojarse de nuevo.

Los mensajes han sido:

¿puedes crees que Barou es tan gorila que le grita de mala gana al único ser en la tierra que lo soporta? Increíble.

No se lo merece.

Y a, era eso, no te voy a seguir hablando y no quiero que me hables tampoco.

—Sueña a qué Maid Barou es un idiota. —volvió a opinar Nagi, ganándose un poderoso almohadazo del mencionado. Nagi se quedó sin aire y se desmayó.

—Le arrancaré la lengua a esa princesa. —se quejó Barou, volviendo a su posición anterior, apoyando el codo en el brazo del sillón y la barbilla en la mano.

Kunigami lo miró ceñudo. Isagi intervino. — ¿Tú, Kunigami?

Este sospechó. —Una vieja conocida me saludó en el salón de pool. Ella fue muy cariñosa y me pidió volver a ser amigos. Aceptado, claro. Pero él se enfadó porque ella dijo que antes me gustaba. —arrugó el rostro. —Entonces se hizo una película y no me habla. —Isagi lo miraba fijamente con los ojos muy abiertos, asustando a Kunigami. -¡¿What?!

—Suena a que Kunigami es un idiota. —Nagi revivió, al parecer.

Isagi se acarició el puente de la nariz. —Ahora tú, Nagi.

La colectiva atención fue al albino acostado como estrella de mar. Pareció costarle seguir el hilo de la pregunta, como si le fuera perdido atención a la conversación y solo recordara fragmentos. —Ah... —pensó profundamente. —¿Por qué Reo no me habla?

-Si.

-Mmm. —pensó aún más. —Me obsesioné con un videojuego, por jugarlo todo el día olvidaba responderle y le cancelaba citas por seguir jugando. Luego Jin me invitó a una competencia de ese juego y acepté ir. Creo que le molestó que saliera con otras personas y no con él. —se rascó la cabeza, distraído, sin estar muy seguro de sus palabras.

Sabiendo por dónde iba la cosa, preguntó Isagi. ¿Te dijo algo?

—Me reclamó algo, no sé bien, mirando feo a Jin. — "una escena de celos" pensaron los cuatro. —Diciendo que lo estaba ignorando por otro.

—¿Y tú qué le dijiste?

—Que me molestaba.

Todos se golpearon la frente con la palma, con total desaprobación (menos Barou, que solo respiró muy, muy profundo para evitar romperle algo en la cabeza a ese desperdicio de oxígeno con falta de ácido fólico)

—¡¿Y nos critican a nosotros?! ¡Eres de lo peor! —lo atacó Karasu lanzándole un cojín en la cara.

—Como diría Aryu: eso es tan poco glamuroso. —Otoya se tocó la frente con el índice y medio con resignación.

—Nagi, sabes lo sensible que es Reo, ¿Cómo vas a cometer el mismo error dos veces? —Kunigami estaba furioso, él en persona vio el desastre en que se convirtió en Reo por las palabras hirientes del albino.

—Lo mataré. Un campesino tan miserable no merece respirar. —Barou pensaba dónde enterrar el cuerpo.

—Silencio. —pidió Isagi con calma, neutralizando sus propias ganas de colgarlos de cabeza a los cuatro. —¿A qué te referías? —decidió indagar, Nagi no podía ser tan imbécil por tercera vez, ¿Verdad?

—A que me molestaba que pensara eso.

—¡¿Y por qué no se lo dices claramente?! ¡Eso es tan fácil de malinterpretar! —Karasu no contenía su cólera, agitaba a Otoya en busca de desahogo.

Kunigami pensaba si Reo le agradecería o lo mataría por darle unos buenos puñetazos a su fea pareja.

El ambiente cambió totalmente ante un aura amenazante y aterradora. Isagi se había levantado de su asiento con una luz oscura envolviendolo, sus ojos siendo dos abismos. Tragaron saliva, parece de esos cambios drásticos que le ocurren al entrar en el campo de juego.

—Cállense, basuras sin valor. —ordenó frío e imponente, hasta que su voz se volvió más oscura.

-¿Ja? Atrévete a repetir eso, escoria. —Barou se le reveló al instante, negando con toda su alma volverse a someter ante este campesino.

Isagi respiró para volver a la normalidad, relajando su mente, empujando a Barou por los hombros hacia abajo para volverlo a sentar. Inhaló fuerte. —Todos son tan patéticos.

Nagi finalmente se sentó, a los ojos de Barou casi se salen de sus cuencas de furia, pero Isagi frunció el ceño y puso las manos en las caderas, callandolos para que lo dejaran hablar.

¿Esa expresión me recordó a mi madre...?

— ¿Qué pasa por sus mentes, solo balones de fútbol y piernas sexys? —"sí" pensaron todos, incluyendolo a él. —Otoya, no olvides tu reputación con las chicas. Ese tipo de comportamiento destruirá la confianza que te tiene Hyori. —regañó al mencionado, quien apartó la mirada jugando con su mechón verde. —Karasu, es divertido molestar a tu novio, créeme que Bachira me lo demuestra siempre. Pero hay mil maneras, no justo la que va a hacerlo sentir mal. La paciencia de Hyori no es infinita. —continuó con el otro, consiguiendo un lloriqueo arrepentido como respuesta. —Ustedes piden perdón de rodillas.

Se preparó para recriminar a Barou, este mismo lo retaba a decirle que estaba equivocado en algo y estaría ganando un sorteo con una patada en el cuello como premio.

—Sabes perfectamente que el orgullo de Niko es del tamaño del Everest. Si te importa, llámalo y recompensa tu estupidez.

Las venas de irritación de Barou explotan una tras otra, sus dientes apretados pidiendo clemencia, pero solo insultó por última vez a Isagi antes de levantarse e ir al baño para tener privacidad mientras sacaba el celular.

Atacó al siguiente. —Kunigami, solo imagina que un viejo amor de Chigiri aparece con intención de recuperar esa atención, y él reacciona positivamente y acepta tal ofrecimiento, contigo o sin ti presente, ¿Cómo te sentirías?

Con solo pensar en Chigiri queriendo a otro tipo su sangre se volvió lava y quiso destruir el departamento de Karasu. Quiso argumentar que no fue exactamente así lo sucedido, pero si Chigiri le dijera eso de seguro explotaría cuál bomba atómica.

—Voy a decirle que lo amo y que no merezco su perdón.

Isagi aplaudió su propia conclusión. Luego vio a Nagi, quien esperaba pacientemente como un enorme cachorro su turno de ser juzgado.

—Nagi, no es necesario ser una enciclopedia en emociones, pero sí debes demostrar en tus pocas palabras lo que deseas expresar claramente. Puedes lastimar a Reo de esa manera, ¿Lo entiendes?

En realidad no. Reo ya debería saber lo que piensa, ¿Por qué se molestó? No querría hacer sentir menos a Reo nunca más, ¿Por qué pensaría que sí? ¿No le había prometido que no volvería a pasar?

Un golpe en la cabeza, cortesía del lateral de la mano de Isagi, lo sacó de sus pensamientos. —Estás pensando en algo estúpido. Solo dile a Reo que confundió tu expresión y discúlpate sinceramente. Cómo plus, dile lo mucho que lo quieres.

—Si es que lo quieres.

Nagi miró mal a Otoya. —Sí lo quiero.

—No parece. —aportó Karasu.

—Dicen quiénes coquetean con chicas pensando que es gracioso? —Kunigami se burló de ellos.

—Acaso no quieres recuperar tu primer amor a espaldas de Chigiri? O en sus narices.

—¿Qué dices, bastardo?

—¡AAAAH, NIKO NO ME ESCUCHA POR UN INMUNDO RUIDO DE FONDO! ¡¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁS?

+

Karasu y Otoya siguieron (literalmente) el consejo de Isagi. Funcionó. Hyori no soportó tener a dos tontos arrodillados frente a su puerta por media hora entera y para deshacerse de ellos los perdonó.

Ambos contentos con los resultados les recomendaron a los demás seguir las indicaciones de Isagi, solo qué, sí las habían seguido, pero fueron ignorados totalmente ya que sus parejas rechazaron cualquier intento de comunicación. (Excepto Niko, que al escuchar a Barou tomó la iniciativa de corregir su error, decidió dejar todo en el olvido)

Karasu quería "celebrar" que ya no lo tendrían abstinencia, entonces ¿Por qué no? Invitó a sus conocidos a una "reunión privada"

—Fuente muy blando, Niko. —Chigiri negaba con la cabeza en desaprobación, con un vaso de tequila en la mano, siendo ese su ¿sexto trago ya? La música estaba súper fuerte, tenían que alzar la voz para hablar, aunque a Chigiri no le importa ocultar sus quejas.

El pelinegro se alzó de hombros. —Es Barou, que admite que se equivocó ya es de admirar. —observó al mencionado a unos metros, sentado frente a la "barra" (que era la isla para desayuno de la casa de Karasu con un montón de bebidas) El rey ya lo miraba de vuelta, tan intenso que tuvo que desviar la mirada.

Reo también negó, tomando de golpe de su propio vaso y dejándolo con demasiada fuerza en la mesa. —Tenías que ser como Hyori y esperar un ruego. No mereces menos.

Niko quiso reír. —Ustedes o están tomando mucho o quieren un esclavo como pareja.

Ellos iban a objetar que no eran tan desalmados, pero la aparición de Oliver invitando a bailar a Niko se los impidió. A Niko le sorprendió la oferta, tanto que miró a los otros dos en busca de ayuda. Ambos, sabiendo que Barou los miraba, le dieron el visto bueno alzando el pulgar con una mirada decidida. El pelinegro, confiando en ellos, ayudó, levantándose y yendo a la pista de baile (la sala de estar sin muebles o decoraciones)

De inmediato los dos giraron el cuello rápidamente a Barou, esperando la acción. El mismo tenía la expresión más enojada de lo habitual, un ojo más abierto que el otro, mil venas de ira apareciendo por toda su frente y el cuello rojo. Pareciera que fuera a explotar.

Quizás más que molesto por qué bailara con otro, debe molestarle que baile con un defensa, el enemigo de los delanteros.

Ambos no pudieron evitar reírse.

La reunión privada estaba con muy buen ambiente. Era divertido ver cómo Karasu invitó a bailar a Hyori y después de casi dos horas no quería dejarlo libre a pesar de la cara de sufrimiento del chico. Y cuando había encontrado un método de escape escabullendose entre las personas, fue turno de Otoya de secuestrarlo, sujetarlo y arrastrarlo a bailar con él sin importarle sus súplicas de cansancio.

Rin e Isagi tenían una competencia para ver quién tenía más aguante bailando, mientras Bachira competía contra Aryu a ver quién se embriagaba primero, Tokimitsu resignándose a tener que conducir él de regreso. Shidou estaba en una esquina hablando con alguien por teléfono (podrían apostar que estaba rogándole a Itoshi Sae para que viniera)

El resto estaba esparcido por todo el espacio, hablando, bebiendo, bailando. Simplemente pasándola bien.

Esos podrían ser ellos, pero sus parejas estaban muy ocupadas tranquilizando a Barou en vez de venir a ellos.

—¿Qué tanto esperan? ¿Enserio quiere que vayamos nosotros primero? —Chigiri volvió a ingerir alcohol de golpe, sus mejillas ya estaban coloreadas de rosa.

—Creo que no deberíamos ignorarlos. —Sentía que merecía un castigo divino por no responder a los mensajes de Nagi.

—No fue a propósito, nos tomamos un día para nosotros y olvidamos nuestros teléfonos, ¿Y que culpa tenemos de que eran a nuestras casas justo cuando estábamos en la de Hyori?

Reo aún así se sentía culpable.

A unos metros, después de que Barou se fuera a calmar sus impulsos entrometiéndose directamente entre Oliver y Niko, Kunigami daba un trago.

— ¿Deberíamos aprovechar ahora que están solos? —preguntaba observando directamente a los otros dos.

—Quiero ir, pero no sé que decirle. Nunca había estado tan reacio a no hablarme. —Nagi bebía agua, probó el alcohol y le pareció muy difícil de digerir.

—Chigiri sí, pero no sé si le molestará que lo interrumpa. Parece divertido.

E Isagi siguió empeñado en ganarle a Rin aunque se le viera tan cansado para pedirle un consejo. Que dolor.

—¡A la mierda! ¿Qué hacemos sentados? ¡Vamos a bailar! —Chigiri se hartó luego de su milésimo trago.

—¡Sí, no tenemos que quedarnos sin hacer nada como ellos! —Reo estuvo de acuerdo, levantándose y entre pasos torpes siguiendo al pelirrojo. Nunca había bebido tanto, siempre solía moderarse porque no sabe cómo está en un estado ebrio y si dañaría su reputación, pero inconscientemente había imitado las de Chigiri de llevar y llevar el vaso a su boca.

Sin estar consciente de la mirada inquisitiva de Nagi sobre él, llegó al lado de Chigiri. Alguna canción latina estaba sonando en los grandes altavoces, Reo nunca la había escuchado, pero tenía un ritmo perfecto para moverse. Sin pensar demasiado dejó que Chigiri se pegara a él y empezó a moverse a su compás. Reo obviamente era bueno bailando, era bueno en todo.

Karasu al no tener a Hyori recordó que tenía invitados y estaba repartiendo bebidas. Al pasar a su lado ambos pescaron otro trago. Reo no estaba muy consciente, sentía la cabeza ligera, dándole vueltas, la visión un poco borrosa. Aún tenía los sentidos alertas, sintió a Chigiri voltearse y pegar la espalda a su pecho mientras movía las caderas, el le seguía el ritmo sujetándolo de la cintura con la mano derecha, ambos tenían agarradas las manos izquierdas alzadas hacia arriba.

Era Chigiri quien ponía el pasado y él lo seguía a la perfección. Nunca había bailado tan sugerente con nadie, entonces no sabía si era por eso o porque llevaba una semana sin casi ningún contacto que su cuerpo reaccionara tan positivamente.

Chigiri se movía demasiado bien y sabía dónde tocar o acariciar, no era raro que enamorara a cualquiera en una fiesta como esa.

Olvidó porqué estaba triste y se dejó llevar cuando Chigiri se puso de frente y llevó la mano derecha a su cuello, pegando sus pechos de un tirón. Reo lo tomó de la cadera y ambos comenzaron un movimiento de pelvis demasiado sensual para andar haciendo con un amigo.

Las luces rojas lo cegaron momentáneamente, una risa infundada quería reproducirse, olvidó quién era y dónde estaba.

—Reo. —la voz de Chigiri sonó muy arrastrada para estar completamente sobrio. —Estoy en Júpiter en este momento, lamento de antemano cualquier estupidez que vaya a hacer.

La medio perdida razón de Reo entendió a qué se refería, y encantado, contestó: —No te preocupes, lo lamentaremos después.

Chigiri sonriente, complacido. Al contar con aprobación, se acercó la cara a la de Reo, y juntó sus labios.

Fue un choque ligero, un pico casual que de repente se volvió un beso salvaje y descontrolado. Sus labios se movían con prisa, sus lenguas se encontraron pronto, querían devorar al contrario, algo así parecía.

Chigiri envolvió los brazos en el cuello de Reo, y Reo le envolvió la cintura con sus manos. Ambos tenían poca fuerza en las piernas gracias al alcohol, entonces el pelimorado avanzó unos pasos buscando algún soporte, el cuál le fue concedido al chocar con un sofá individual (en dónde estaba sentado Nanase, quién se sorprendió ante el choque, luego se sonrojó al intercambio vertical)

Reo no quería detenerse, estaba extremadamente cómodo con ese beso, sin embargo fue obligado a hacerlo cuando alguien jaló del cuello de su camisa hacia atrás con tanta fuerza que casi se cae de espaldas, pero fue amortiguado por una base bastante sólida.

Se mareó al instante, sin entender el repentino empuje. Pero su mente se aclaró al reconocer una maraña de cabellos naranjas sosteniendo a Chigiri de los hombros, gritándole unas palabras que no logró distinguir por la música retumbando en sus oídos.

Kunigami. Dijo su cabeza, entonces recordó que besó a Chigiri y de seguro los vio. Ahora espabilado por completo, se enderezó y volteó.

Nagi.

Nagi no se veía nada feliz.

-N / A-

Quiso decir algo en su defensa, pero el aura intimidante que desprendía al albino le cerró la garganta. El rostro de Nagi siempre era inexpresivo, pero ahora se le notaba realmente molesto.

Nagi agarró su mano y lo arrastró lejos, metiéndose entre las personas, Reo tropezando con cada paso.

No sabía a dónde lo estaba llevando, pero salió de la sala y cruzó a la derecha. Nagi lo jaló a unas escaleras, aunque el sentido común de Reo no procesó los escalones y cayó en el segundo, con el cuerpo tan pesado que fue tentador quedarse a dormir allí importandole poco su dignidad.

Pero el jalón insistente de Nagi (muy literal) lo obligó a levantarse. Ahora que lo notaba le sostenía extremadamente fuerte la muñeca, causándole un ardor opacado por el alcohol.

—Nagi, mi duelo. —se quejó, pero el otro hizo oídos sordos.

Llegaron a un segundo piso. Nagi se detuvo e hizo un escaneo del lugar que Reo no detalló para nada. Tras unos segundos Nagi se decidió y abrió una puerta, lo empujó dentro, provocando otro quejido de su parte. Al estar adentro, Nagi cerró la puerta y estampó sin cuidado su espalda contra ella, sujetándolo por los brazos.

La sacudida lo aturdió, pero no pudo objetar nada cuando la enorme figura de Nagi lo cubrió completamente. Tragó duro, sintiendo desaparecer el estado de embriaguez. Lo escuchó exhalar, sus ojos fijos en los suyos, Reo incapaz de devolverle la mirada, incluso vio esa calavera aterradora detrás de él.

—¿Por qué te besaste con Chigiri?

Oh, su voz. No fue perezosa o ambigua, sino firme y seria. Era iluminada por una luz a sus espaldas de origen desconocido.

—Ah, eso... —el cerebro superdotado de Reo no encontró una respuesta coherente a la interrogante. Sumado a que la calentura de su cuerpo no había desaparecido y tener a Nagi de esa forma ceñido sobre él lo ponía peor. —Fue un... error.

—Tú jamás cometes errores. —replicó afianzando el agarre en sus brazos.

Eso fue como un golpe a su estatus. —Bebí mucho. Lo siento.

—Entonces no vuelvas a beber.

-¿What?

Nagi estaba muy molesta, al parecer.

—Si tomar esas bebidas raras te hará besar a alguien que no sea yo, no las tomes nunca más.

—¿Por qué? ¿No te gusta? —una chispa de satisfacción al entender que Nagi estaba celoso surgió en su sistema.

-No. —zanjó, hosco. —Solo puedes besarme a mí.

El interior de Reo estaba brincando en felicidad, era una fase de Nagi que raramente salía a flote y estaba encantada con disfrutarla. —Pero habías estado taaan distante que tenía que encontrar algún consuelo. —fingio resignación. —Si lo piensas bien es tu cul-

Las palmas de Nagi golpeando la puerta a cada lado de su cabeza le impidió terminar. El sonido seco lo dejó estático, pero sintió derretirse cuando Nagi se acercó al rostro con lentitud, dejándolo muy cerca del suyo.

—No me importa si es Chigiri. —su tono bajó una octava, mandado escalofríos a su espina dorsal. —Quién sea. Le arrancaré la cabeza si te besa. —esperaba una respuesta, que no llegó porque Reo estaba concentrado en excitarse ante la vista. —¿Lo entiendes, Reo? Solo yo puedo hacerlo.

Y para darle énfasis a su declaración, con una mano atrapó el cuello de Reo antes de besarlo con una fiereza que poco solía demostrar. Él más bajo le atrapó la camisa en puños, desesperado por más cernía. El albino quería lo mismo, pues con su mano libre sujetó la pierna derecha de Reo y la alzó hasta pegar la rodilla a su cadera, eliminando cualquier centímetro de distancia.

Por todos los cielos, sentía que llevaba años sin besar a Nagi aunque fuera solo unos tres días. Debía verso desesperado, pero no cabía la vergüenza cuando Nagi quería profanarle la boca también. Sin preámbulos buscó una lucha entre sus lenguas que tenía ganada porque Reo era gelatina bajo su toque. Parecía entusiasmado en sacar el mayor provecho a cada rincón de su boca; acariciando su paladar, mordisqueando sus labios, chupándole la lengua.

¿En qué momento se hizo tan bueno? Lo había sido desde el principio, pero este era otro nivel.

Tener buena resistencia les permitía darse cuenta de una buena sección de besos, pero fue Reo quien se separó al quedarse sin aire. A Nagi no le gustó la pausa, así que tomó el otro muslo de Reo para alzarlo y obligarlo a rodearlo con sus piernas, retrocedió unos pasos hasta tocar el borde de una cama que el pelimorado apenas notaba. Se sentó, dejando a Reo sobre su regazo. En seguida se deshizo del abrigo SheIn lila que le cubría los hombros, también con suma facilidad le rompió la camisa cuello alto de la misma marca que le estorbaba.

No pudo reclamarle nada cuando los labios del más alto atacaron sus clavículas mientras recorría su espalda con ahínco. El sonido de las succiones a su piel lo volvió loco, disfrutando tanto de la vista de Nagi lamiendo sus pectorales como si fuera un helado derritiéndose, pero cuando atrapó uno de sus pezones al tiempo que sus manos le bajaban hasta los glúteos y los apretaba empujándolos. Hacia adelante para que sus erecciones rozaran le robó un gemido alto.

El sonido al parecer le encantó a Nagi porque presionó más fuerte su trasero como si fuera una pelota antiestres. Las manos de Reo buscaron quitar el suéter gris de Nagi, este al notarlo, dió una vuelta hasta dejarlo debajo, cambiando las posiciones. Nagi entre sus piernas hizo el trabajo por él, quitándose el suéter, luego la camisa, dejándole una visión tan exquisita que casi lo hace babear.

Nagi lo observa intensamente, con la mano recorriendo cada parte de su pecho, yendo desde las clavículas, viajando por sus abdominales hasta llegar al botón del pantalón. En un parpadeo lanzó lejos su pantalón y en otro su ropa interior. Su garganta estaba preparada para soltar un sonoro jadeo cuando Nagi tomó su semi erección y con ganas la bombeó de arriba a abajo, mandando corrientes de placer a todo su cuerpo. Frotó la punta, acarició los testículos, con una expresión segura y concentrada, como si supiera que Reo amaba cada toque.

Mientras seguía haciendo un magnífico trabajo en su pene,
Nagi metió en su propia boca dos dedos de su mano libre, chupando sonoramente de ellos, lamiendo cada centímetro, queriendo mojarlos completamente. Ese usualmente era tarea de Reo, pero la imagen era demasiado erótica como para quejarse, podría venirse por solo ver a Nagi sin camisa entre sus piernas pasando la lengua por sus largos dedos.

Una vez estuvieron llenos de saliva, dejó de masturbarlo para ahora atacar sin compasión su entrada con un dedo. Reo jadeó, sintiendo como se movía en su interior. Nagi estaba impaciente, así que igual de un tirón metió el otro dedo. Reo volvió a gemir alto, algo que no solía hacer si no estaba completamente seguro de que no hubieran oídos que pudieran oírle, pero su mente ni siquiera recordaba que no estaban en la seguridad de su cuarto, su mente estaba en una nube de alcohol mientras ahora se le introducía un tercer dedo y Nagi lo besaba con intenciones de marcar cada parte de su boca como suya.

Siempre deseaba estar lo más cerca posible de Nagi, y cada que compartían un momento íntimo anhelaba poder fusionarse con él si pudiera, hablarle con cuerpo y demostrarle cuánto lo adoraba.

Cuando el propio Nagi estaba ansioso, sacó los dedo para posicionarse correctamente, deshaciéndose de los pantalones deportivos y ropa interior, dejando libre su gran erección que demostró que estaba incluso más desesperado que Reo. Ahora se sentía un poco mal por no poner de su parte y solo dejarse hacer cuál juguete a manos de un niño hiperactivo. Nagi puso las piernas de Reo sobre sus hombros, y tras sujetarlo firmemente de las caderas, entró en él de una sola embestida sin poder ir más despacio, soltando un ronco gemido de satisfacción.

Reo ahogó un grito, enroscando los dedos de los pies y sujetándose con todas sus fuerzas a las sábanas. No solía ser así de brusco, Nagi siempre buscaba la comodidad de Reo, era paciente y comprensivo, pero ahora estaba cegado por los celos, una cólera ardiente recorriendole las venas que lo impulsaba a marcar cada parte del cuerpo de Reo, que su firma resaltara a primera vista y cualquier imbécil supiera que Mikage Reo tenía dueño y era él.

Por eso mismo no espero los siete segundos que le tomaba a Reo acostumbrarse a la intromisión, apenas al segundo le envolvió el cuello con la mano izquierda ejerciendo una leve presión mientras que la otra se sujetó al muslo de Reo y comenzó con fuertes embestidas que llegaban al fondo sin problemas.

El interior de Reo ardió por la repentina fuerza, pero no se concentró en el dolor, poco después cada penetración llegó a su próstata y el placer que sintió se demostró en gemidos agudos y descontrolados. Los gruñidos de Nagi era música para sus oídos, y el ahorcamiento que mantenía lo exitaba tanto que pudo morir ahí mismo y lo haría feliz.

Nagi quería llegar cada vez más profundo, inclinándose al frente y acercando sus rodillas a su propio rostro. De repente, Nagi salió de él, antes de que pudiera quejarse fue girado hasta quedar boca abajo. Entendió, y casi que por memoria muscular se puso sobre sus rodillas y codos, pero Nagi lo agarró por el cabello y lo jaló hacia atrás tan fuerte hasta chocar con su pecho.

—Reo. —el quejido que soltó se quedó a medias al oír la voz de Nagi tan cerca de su oreja, quitándole todo el aire y mandando corrientes directo a su entrepierna. —Solo Nagi Seishiro puede hacerte esto. —demandó, teniendo su cabello en un puño y jaloneando de él. —Nadie más. Maldición. Imaginar a otro contigo es un fastidio. —dió un tirón de su cabello hacia atrás, dejándole la barbilla apuntando arriba. Reo respiraba pesado, el sudor de ambos mezclándose. Nagi le besó el hombro, haciendo un recorrido por el cuello hasta mordisquear el lóbulo de su oreja. —Imaginar a otro contigo me molesta demasiado.

Lo posicionó bien y lo obligó a entrar en él nuevamente de un sentón, haciéndole erguir la espalda a Reo y sacándole un gemido tan agudo que le daría vergüenza de sí mismo después.

Tanto su voz como la de Nagi llenaban la desconocida habitación, el choque de sus pieles siendo agresivo. El interior de Reo fue golpeado infinidad de veces hasta que el cosquilleo en el vientre fue imposible de detener y el orgasmo lo hizo temblar. El semen salió disparado manchando la pulcra sabana rosa mientras veía estrellas. Nagi siguió penetrandolo poco más hasta terminar también, llenando su interior. (Algo irresponsable que no solía hacer tampoco)

Estaba cansado, tentado a dejarse caer como peso muerto y acurrucarse junto a Nagi y que su cabeza dejara de dar vueltas, pero el albino lo abrazó por atrás, haciendo un recorrido peligroso hasta su entrepierna.

—No he terminado, Reo.

+

Paralelo a eso, después de que Nagi se llevara a Reo a quién sabe dónde, Kunigami decidió hacer lo mismo con el borracho pelirrojo.

—Aaaah, se llevan a _Reoooo_. —se quejó viendo la mancha morada alejarse, luego giró la cabeza para ver a su propio captor. Una expresión completamente histérica lo recibió. —¡Kunigami! —exclamó sonriente, lanzándose a abrazarle el cuello.

—No me vengas con esa felicidad, yo no estoy para nada contento. —bramó, queriendo separarse de ese chicle. Al alejarlo un poco Chigiri le estampó un beso ansioso. Él se enojó más, volviendolo a apartar. —¿Vas a pasar por alto tu infidelidad? Eres increíble.

—Te extrañé tanto. —lloriqueó, fuera de sí, buscando sus labios nuevamente.

—Suficiente. Nos vamos. —zanjó, separándose. Dió unos pasos esperando que el otro lo siguiera, dándole la espalda para enfatizar su molestia. Chigiri lo intentó, ponerse de pie y seguirle, pero falló la misión yéndose de lado, chocando con Kurona, quien lo salvó de no irse de cara al suelo.

Kunigami bufó, retractandose de no ayudarlo e ir a hacerlo de todas formas. Le agradeció y se disculpó con Kurona, pasando el brazo del pelirrojo sobre sus hombros, siendo un apoyo para volver a caminar.

Era un martirio moverse con su novio en ese estado, parecía que perdió la sensibilidad en sus piernas y solo se estaba dejando arrastrar por él. Chigiri tenia buena resistencia al alcohol, si estaba así de ido, imagínate cuánto habrá tomado.

A paso de tortuga ebria logró salir de la casa mientras le enviaba un mensaje a Isagi avisando su partida. Una vez afuera vio eterno el trayecto hasta el auto que su hermana mayor le había prestado para volver a casa. Le agradecería muchísimo después.

Maniobrando logró abrir la puerta de los asientos traseros evitando que Chigiri se le resbalara.

—Duerme un rato mientras llegamos a tu casa. —ordenó, lanzándolo sin cuidado dentro, en otras circunstancias no sería capaz de tratarlo tan brusco, pero su imagen besando a otro no se iba de su mente y le hervía la sangre.

Tenía intenciones de ir al asiento del conductor, pero antes de alejarse por completo, Chigiri lo tomó de la chaqueta y lo jaló a él quedando ambos acostados en los asientos, en un parpadeo lo besó con tanta pasión que Kunigami quedó mareado por un segundo.

Le correspondió por dos segundos, pero su conciencia ganó y con mucho pesar se separó. —¡¿Chigiri?!

—Hazme tuyo, Kunigami. —pidió a centímetros de sus labios, en sus ojos un brillo que conocía muy bien.

Por ello, un fuerte sonrojo le creció desde el cuello hasta el comienzo del cabello. —¡¿Q-qué demonios estás pidiendo?! E-estas muy borracho...

—Estoy lo suficientemente cuerdo para saber que te quiero dentro de mí ahora.

—¡Ah ah! —debería estar acostumbrado al descaro de su novio, pero aún le causaba vergüenza y más en momentos repentinos. —Estamos en el auto de mi hermana, no vamos a hacer nada aquí. Y estoy molesto contigo.

—Le pediremos disculpas después.

Lo tomó de la nuca, acercándolo y besándolo de nuevo, no perdió tiempo, llevando las manos al cinturón de su pantalón, logrando desabrocharlo, procediendo a abrir su bragueta.

Kunigami entró en pánico. —¡Chigiri! Cálmate. Dios. —salió del auto, cerrando la puerta de un portazo, obligándose a mantenerse lejos. Con humo saliendole de la orejas por la vergüenza acomodó su pantalón y dió la vuelta para posicionarse en el asiento del piloto, apresurando en arrancar.

—¡Kunigami! —se quejó el pelirrojo, asomándose entre los asientos delanteros. —¡Por favor!

—No estás conciente, duerme y reflexiona tu actitud.

—¡Te lo estoy rogando! Mi ego se fue a la mirada ahora.

—Recuperalo durmiendo algo.

Chigiri soltó un "Aaah" de desesperación. Siguió insistiendo golpeando el respaldar de la silla.

—Kunigami, por favor, dame algo de contacto. Te extrañé muchísimo, ¿Quieres que diga que te amo?

Una vena brotó en su frente, en su ojo apareció un tic. —No parecía eso mientras te besabas con Reo.

—Lo hice justo porque te extrañaba. ¿Y si me pides perdón para reconciliarnos? Y lo celebramos.

Tenía a Chigiri demasiado consentido, ¿Piensa que cederá así de fácil?

Paró un momento frente a una máquina expendedora. Se bajó del coche dirigiéndose a ella con la intención de comprar una botella con agua. Mientras presionaba los botones sintió un peso repentino en la espalda, sobresaltado estuvo a punto de lanzar un golpe, pero reconoció esas grandes manos abrazar su abdomen y las lamidas en el lóbulo de su oreja.

—Kunigami...

—¡Chigiri! —volteó veloz, sujetando al contrario que se abalanzó a sus brazos. —¿Por qué saliste del auto? Me das dolor de cabeza.

—Igual tú a mi por no prestarme atención. —refunfuñó apretándolo fuerte.

Kunigami pidió paciencia al cielo. Recogió la botella y empujó a Chigiri de regreso a los asientos traseros, aventandole el líquido en el regazo. Corrió al frente antes de otro arrebato.

—Bebe y relájate, por favor. —exigió arrancando nuevamente.

Chigiri resopló, abriendo la botella y dándose por vencido. —No me hables. —bebió el contenido entero de un solo trago. —Quiero más.

Kunigami suspiró.

Luego de otra parada por agua y otros minutos de trayecto, llegaron a la casa del pelirrojo. No pudo agradecerlo más. Salió, se dirigió a la parte trasera, Chigiri venía dormitando así que lo agitó suavemente para espabilarlo, cuando lo hizo tardo un segundo en ubicar dónde estaba, al entrar en razón, apartó el rostro con un puchero y cruzó los brazos, bajando por su cuenta del coche.

¿Ahora estaba enfadado? No lo jodas.

Le ofreció ser su soporte para cambiar, pero el de larga cabellera rechazó la amabilidad queriendo desplazarse solo. Kunigami había buscado de antemano la llave en los bolsillos de Chigiri así que fue a abrir la puerta. Se apartó y esperó a que el otro pasara, pero estaba teniendo dificultades en su caminata independiente, tropezando y balanceándose, una vez dentro, chocaba con todo, haciendo demasiado ruido.

—Vas a despertar a tu mamá. —tras cerrar se acercó y lo cargo al estilo nupcial sin esperar aprobación, Chigiri igual se cansó de luchar con el desequilibrio y se dejó hacer.

Subió las escaleras y se movilizó evitando hacer un sonido fuerte para no despertar a las mujeres de la casa. Cumplió exitosamente la misión llegando a la habitación de Chigiri, abriendo y cerrando la puerta con cuidado.

¡Amén! Cómo diría aquel pelón.

Iba a llevarlo directo a la cama, pero unos golpecitos le indicaron detenerse. Puso a Chigiri sobre sus propios pies y lo observó dirigirse directo al baño.

Encendió la luz, y apreció el tremendo desastre que tenía su princesa por habitación.

Le dió muchísima ansiedad ver tanto desorden, así que se subió las mangas de la chaqueta a los codos y se dispuso a levantar la ropa sucia del suelo y ponerla en la cesta, la limpia quitarla del borde de la cama y acomodarla correctamente en el armario, recoger la tarea que se le había caído y archivarla en una carpeta, posteriormente guardarla junto a los libros esparcidos en cada ricón en su bolso de la escuela, tendió la cama para que estuviera cómodo al acostarse.

Si fuera de día buscaría unos guantes, un trapo y una escoba para unas limpieza profunda.

Sintió a Chigiri salir del baño, él mismo se quedó quieto un instante al percibir un poco de orden, luego siguió su camino hasta el tocador, que también era un desastre, pero nunca lo había dejado tocar nada porque él encontraba orden en ese caos.

Se sentó, se puso una banda para el cabello y empezó a ponerse cosas en la cara. Seguramente había ido a lavarse el rostro para hacer su rutina de cuidado de la piel.

Kunigami suspiró.

Se posicionó tras él con intenciones de reducirle el trabajo. Le deshizo la trenza lateral del cabello, cogió un peine y con suavidad comenzó a cepillarlo, haciendo su rutina nocturna para el cabello.

Tras suavizarlo lo suficiente, con un spray le aplicó agua hasta tenerlo ligeramente humedecido, tomó la mascarilla hidratante nocturna que se aplicaba Chigiri todas las noches (le habia hablado por media hora de sus beneficios capilares, Kunigami le compró cinco por su cumpleaños) lo peinó un poco más y finalizó colocando el gorro termico.

Chigiri también terminó con su rostro. Se levantó y fue a buscar la pijama, era señal de Kunigami para irse.

—¿A dónde vas?

—A mí casa.

—No seas estúpido. Ahí está la ropa que usaste la otra vez, cámbiate y ven a dormir conmigo.

No ocultó la alegría ante la petición, corriendo a buscar su propia pijama y cambiarse a toda velocidad. Esperó a que Chigiri se acostara para apagar la luz, luego meterse con él bajo las sábanas.

Chigiri lo abrazó al instante, recostando la cabeza en su pecho. —Lo siento...—susurró, ocultando el rostro, se escuchaba más claro, el agua debió espabilarlo un poco. —Fuí tan inmaduro ayer y hoy. Lamento muchísimo ese beso con Reo, pero enserio te extrañaba... no es excusa, lo sé. Entenderé si no quieres hablarme.

Kunigami sonrió, abrazándolo de vuelta. Sabe lo mucho que le cuesta a Chigiri admitir un error, es casi tan narcisista como Barou, por eso valora sus palabras. —Está bien. Yo también lamento lo de esa chica, no comprendí que se pudo malinterpretar, estaba justificada tu molestia. No volverá a pasar.

Chigiri lo miró, un rubor espolvoreado en sus pómulos. —Sé que soy el único en tu vida, pero quiero que se lo recalques a todo el mundo.

—Lo haré. —besó su frente, sintiéndose más tranquilo ahora. —Pero no andes repartiendo besos solo por estar celoso, si pasa de nuevo de verdad me enfadaré.

Chigiri negó. —Prometo que no se repetirá. Puedes besar a Nagi en venganza.

—No. Ni muerto. Te perdonaré todas las infidelidades que quieras.

Chigiri ahogó una carcajada. Le dió un beso en los labios antes de acurrucarse y cerrar los ojos. Kunigami le besó la frente por última vez antes de dormiste también.

+

Reo despertó gracias a la luz solar filtrándose por la ventana y unos ronquidos muy cerca de su oreja. Abrió los ojos con pereza, sin reconocer las paredes que lo rodeaban, ¿Rosa pastel? ¿Detalles blancos? ¿Eran muñecas...? ¿Estaba en la habitación de una niña?

Extrañado, se sentó, ubicando el brazo de Nagi alrededor de su cintura, eso hizo recordar el alcohol ingerido anoche, provocando unas náuseas terribles. Se levantó y corrió al baño de la habitación, dentro vaciando por completo su estómago en el retrete, sintiendo asco de sí mismo con cada arcada, ¿Cómo pudo ser tan descuidado? No bebió tanto como para olvidarse hasta de su nombre, pero sí mucho más de lo que está acostumbrado. ¿Eso en sus recuerdos es él besando a Chigiri...?

Definitivamente no volverá a tomar en su vida, aunque una pequeña parte de sí quería una repetición, no le haría caso.

Una vez su estómago dejó de ser una montaña rusa, se limpió lo mejor que pudo, incluso se atrevió a darse una ducha, pidiendo disculpas al dueño del lugar por tal atrevimiento.

No recuerda haberse ido de la casa de Karasu, ¿de quién era el cuarto, entonces?

Al salir, Nagi seguía profundamente dormido. No le sorprendería si duerme un día entero, debía estar bastante cansado después de lo de anoche. Recordar _anoche_ le hizo sonrojarse fuertemente, ¿En qué pensaban al perder el control en casa ajena? Su madre estaría tan decepcionada de él por todas las imprudencias que cometió en una sola noche.

Aunque no se arrepentía para nada, daría lo que fuera por volver a tener a Nagi así de posesivo en otra ocasión.

Se golpeó las mejillas para dejar de pensar en tonterías. Buscó su pantalón y se los puso, al buscar la camisa recordó que Nagi la hizo añicos, entonces, vió la de Nagi, y entre avergonzado y entusiasmado, se la colocó. Le quedaba grande, Nagi de por sí era enorme y usaba ropa ancha. Le encantó. Era por qué la suya estaba rota, no por querer cumplir ese deseo que creció en él al ver tontas series coreanas.

Se calzó los zapatos. Bajaría a hacer un desayuno ligero, no creía que a Karasu le molestara, igual pagaría lo usado. Caminó a Nagi, se acercó a su oreja y lo sacudió un poco. —Nagi, despierta. Ve a lavarte la cara mientras hago algo para comer.

No debería tratarlo tan amable, en teoría seguía molesto por sus palabras, no se había disculpado, tener sexo no cuenta.

Nagi se removió entre sueños, asintiendo con pereza. No estaba seguro si le entendió, así que se lo repitió para asegurarse.

Caminó a la puerta, notando un pedazo de papel en el piso. Curioso, la recogió. Era una nota.

_Cuando terminen por favor quemen esas sábanas y pongan unas limpias. No dejen rastro de su reconciliación porque este es el cuarto de la hermana de Karasu y si se entera los mata._

_Att: Otoya (^_^メ)_

¡¿La habitación era de quién?! ¡Que vergüenza! Esto sobrepasaba cualquier tontería que hubiera hecho, ¿Cómo volvería a esa casa sin morirse de la pena?

Le daría a Karasu para que comprara una cama nueva.

Tras calmar sus mejillas ardiendo, finalmente salió para dirigirse a la planta de abajo, directo a la cocina.

Cómo era de imaginar, el espacio era un desastre, pero le correspondía al dueño de la casa hacerse cargo, así que no se preocuparía por eso. Para no abusar de la confianza solo preparó unos sandwiches sencillos más un jugo.

Cuando terminó de servir el líquido en unos vasos sintió un peso repentino en el hombro que lo asustó, pero una cabellera blanca entró en su campo de visión, entonces se calmó.

—Tienes puesta mi camisa. —dijo Nagi, calentando sus mejillas.

—Rompiste la mía.—se excusó rápidamente.

—Me gusta como se te ve. —admitió. Eso hizo feliz a Reo porque él también amó ponérsela. —Romperé tus camisas más seguido para que uses las mías.

—No, no lo hagas. Puedo usar tu ropa sin que destruyas la mía.

—Eres muy bonito, Reo.

No procesó de inmediato el repentino halago, menos procesó que Nagi lo jalara a la isla de la cocina, lo alzara y lo sentara en ella, empujando los vasos abandonados para tener espacio. Solo reaccionó cuando desabrochó el botón de su pantalón.

—¡¿Nagi?! ¡¿Qué haces?! —detuvo su mano. Hace unos minutos se auto-impuso la regla de no hacer nada subido de tono en un sitio poco seguro.

—Eres muy caliente. —soltó, haciendo sonrojar aún más a Reo. —Te haré mío de nuevo.

-No no. Distensión. —le cubrió la boca con la palma cuando intentó besarlo. Ante la clara confusión de Nagi, se explica. —Este lugar no nos pertenece, no podemos usarlo como queramos. —Nagi soltó un gemido de engaño que lo hizo reír. —Y sigo molesto contigo.

Se vio aún más confuso. —¿Por qué?

Ah. ¿Nagi ni siquiera sabía que estaba enfadado? Eso lo hizo sentir realmente estúpido.

—Ah, ya grabé. —dijo justo antes de que Reo se deprimiera en una esquina. —Isagi dijo que pudo haber malinterpretado mis palabras. Lo siento, no quise decir nada que te lastimara.

—Bien. Asunto arreglado. —lo atrajo a él, abrazándolo con sus brazos y piernas. Chigiri estaría decepcionado por ceder todavía más fácil que Niko cuando ambos declararon que merecían que les pidieran perdón de rodillas como Hyori, pero no soportaba estar lejos de Nagi por más tiempo, si Nagi se arrepentía para él era suficiente.

—¿Ya? ¿Solo tenía que disculparme?

-Si. Y no lo vuelvas a hacer.

—Pude evitar estos días sin ti tan fácil.—se quejó. —No lo volveré a hacer, no me gusta que estés distante. —Reo irritante. —Pero, ¿Por qué besaste a Chigiri? Eso no me gustó. —reclamó, separándose, con el ceño fruncido remarcando las palabras dichas con el tono perezoso de siempre.

—Por favor, olvida eso. Tampoco lo volveré a hacer. —Reo volvió a abrazarlo. Si siempre iba a terminar así, probablemente tampoco volvería a tomar una gota de alcohol.

—Pero-

—Te compraré comida si lo olvidas.

Nagi pareció pensarlo. Tras unos segundos cedió con un quejido, devolviendo el abrazo. —Bien, pero si se repitió golpeóé a Chigiri.

—De acuerdo.

—Solo yo puedo hacerlo.

—Anoche me lo dejaste claro.

—Lo dejaré claro muchas veces.

Notes:

Holis, este es mi primer fanfic de Blue Lock y mi primera vez escribiendo +18 y mi primera vez publicando en Ao3 jsjsjsjs. Si hay alguien leyendo esto, te lo agradezco mucho, escribo por diversión así que no espero nada de mis obras, pero si alguien se toma la molestia de leerlas, tiene todo mi amor <3 también pido disculpas por la introducción, (resumen de la historia) soy un asco haciéndolas así que recomiendo si vas a seguir algunas de mis historias no te dejes llevar mucho por ellas y pases directamente a leer.

Sin más, espero que te haya gustado, chau~