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Vuelo

Summary:

Cuando HEARSTEEL tiene un vuelo siempre ocurre lo mismo: algunos integrantes están emocionados, para otros es indiferente, pero para Sett es un auténtico calvario. Con un miedo irracional a volar, cada vez que se da la ocasión tiene que encargarse de llevar una importante cantidad de tranquilizantes en el cuerpo para sobrellevarlo de alguna manera. Pero esta vez los acontecimientos serán diferentes a lo habitual y Ezreal y Kayn tendrán la oportunidad de darlo todo, aunque sea momentáneamente, en ese no tan tranquilo viaje.

Notes:

Esta idea se me ocurrió mientras escribía la anterior escena de esta misma colección de fics cortos. Escribir acerca de HEARSTEEL siendo caóticos es MUY FÁCIL y disfruto muchísimo imaginándomelos en situaciones que parecen surrealistas. Este domingo se celebra la final de los Worlds 2023 y todo el mundo sabe que HEARSTEEL va a formar parte de la ceremonia de apertura por lo que... ¡Tienen que haber volado a Corea en algún momento!

Aquí os dejo cómo ha sido en mi mente ese (para nada) pacífico viaje. He aprovechado para centrarme esta vez un poquito más en Kayn y Ezreal porque... Bueno, porque los quiero mucho ♡

¡Espero que disfrutéis de la lectura!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Siempre ocurría lo mismo. Por muchas veces que viajasen, no había forma de que la situación cambiase. De un tiempo a ahora, los vuelos habían sido algo más distanciados. Unas pruebas por allí, una sesión de fotos por allá, una entrevista en la otra punta del país… Pero desde que HEARSTEEL había alcanzado la cumbre de la fama, el traqueteo de la banda era imparable. Cada dos por tres se movían tanto por dentro del país como fuera de este, y mientras unos simplemente se dejaban llevar por la corriente de la fama, había otro que estaba a punto de sufrir un infarto. Si es que no le había dado ya.

 

— ¡Que no me voy a montar! ¡Trece horas de vuelo son demasiadas! —Sett se agarró a la puerta de embarque, mientras intentaba ser arrastrado tanto por K’Sante como por Yone. Pero sus manos estaban fuertemente cerradas en torno a la barra de metal de la puerta, amenazando con arrancarla—. Os espero aquí, ¡me quedo!

— ¡Son trece horas y media, no sólo trece! —Kayn corrigió, con una sonrisa diabólica en sus labios. Le hacía mucha gracia que alguien tan grandullón como era Sett tuviese pánico a ese tipo de desplazamientos, por lo que no perdía oportunidad de picarle aún más.

— ¡¡ESO ES TODAVÍA PEOR!!

— ¡Vamos, no seas un cobarde, tío! —Volvió a atacar el rapero. Mientras Aphelios y Alune intentaban tranquilizarlo, el pelirrosa no hacía más que echar más leña al fuego—. Te van a ver los fans que hay fuera y van a empezar  a hacer fotos. Vas a salir en la portada de todas las revistas HAHAHAHA.

— ¡Me da igual! ¡De aquí no me muevo!

— ¡Al final tendrías que haber nacido vastaya gallina o algo así! ¡Te pegaría más! — Kayn rio, provocando aún más. Ezreal se acercó a él y le dio un codazo en las costillas, haciéndole soltar un quejido—. ¡Auch, tío, eso ha dolido!

— No seas tan cruel, está pasándolo muy mal —Ezreal le reprendió, estirando con total confianza una mano a la oreja del más alto para tirar de ella. Miró con pena a Sett, quién parecía al borde del colapso—. Aún no le han hecho efecto los calmantes que suele tomarse…

— ¡Como vuelvas a tirarme de la oreja te arranco la mano de un mordisco!

— Mira como tiemblo, idiota. —Ezreal movió ambas extremidades de forma exagerada, provocando que Kayn se pusiese a gruñir.

 

Aphelios permanecía al lado de Sett, acariciando con suavidad sus hombros y su espalda. Normalmente lo que se tomaba horas previas a un viaje le hacía efecto, pero el de esta ocasión era más largo de lo normal y no había sido suficiente dosis al parecer. Yone intentaba ser racional con él, aunque por desgracia sabía que la cosa estaba complicada. No podían hacer mucho más y Kayn solo empeoraba la situación.

 

— Piensa que es por una buena razón. Vamos a ser parte de la ceremonia de apertura de los Worlds. Es una ocasión muy especial que solo unos pocos privilegiados han podido vivir.

— Lo sé Yone, pero me va a dar algo. ¿Y si el avión se estrella? ¿Y si nos quedamos tirados en mitad del mar y nos comen los tiburones? ¿Y si caemos en picado a una muerte inevitable?

— ¡El único tiburón que te va a comer soy yo como no muevas tu culo a ese avión! ¡Tío, que vamos a abrir los Worlds! —Kayn se acercó al grandullón, agarrándole de un brazo para comenzar a tirar de él. No consiguió moverlo ni medio milímetro. Suspiró, exasperado, poniéndose de puntillas para alcanzar una de sus orejas y así susurrarle—. Si te mueves saco de mi bolsillo secreto mi última cerveza y te la doy, va.

 

Sett dejó de forcejear, centrando por primera vez toda su atención en él. Aphelios y Ezreal habían alcanzado a escuchar la indecente propuesta y Aphelios se interpuso entre ambos al instante, negando tanto con la cabeza como con los brazos. Era una auténtica locura mezclar el alcohol con pastillas tan fuertes. No podía salir bien.

 

— ¡Vale! —La actitud de Sett cambió por completo. Era su última baza y confiaba en que eso fuese el estímulo que necesitaba para olvidarse de los nervios y de la ansiedad que tanto le torturaban. 

— Ese es nuestro chico —Kayn sonrió triunfante, dejando un par de palmaditas en su espalda. Solía salirse con la suya y ese día no era la excepción. Ezreal se colocó al lado de Kayn para reprocharle, pero este pasó un brazo por sus hombros, caminando con seguridad. Lo siguiente se lo susurró solo a él—. Ya verás que divertido va a ser. Lo que llevo en la botella no es cerveza, sino un licor del bueno.

— ¡Kayn, no puedes darle eso! ¡Terminaremos en el hospital! —Ezreal gritó, provocando que Yone alzase la mirada y la clavase en él. Kayn tiró de él riendo, para intentar quitarle hierro al asunto y que el japonés perdiese el interés en ellos—. Ay. No es buena idea.

— Confía en mí. Le dará un trago y en diez minutos estará durmiendo como un bebé.

 

No podía estar más equivocado. Antes de embarcar Kayn se llevó a Sett a uno de los baños fingiendo un dolor de tripa que nadie se creyó, y allí hicieron trapicheos que Aphelios intentó, sin nada de éxito, evitar a toda costa. Ezreal permanecía apartado con Yone y K’Sante, sabiendo que lo que estaban haciendo no era lo correcto. Pero cuando a Kayn se le metía algo entre ceja y ceja era casi imposible quitárselo de la cabeza. Veinte minutos más tarde toda la banda estaba montada en el avión privado que les llevaría desde Los Ángeles hasta Seúl, donde se celebraba el evento que ellos mismos iban a inaugurar. Yone preparó todo en su momento para conseguir un vuelo íntimo donde no hubiese más pasajeros y gracias a dios que lo hizo. Porque de haberlos les habrían echado de allí antes de incluso despegar.

 

— ¡VAMOS CON LA FIESTA, QUE NO PARE LA MÚSICA! —Sett, en medio del pasillo del avión, bailaba al ritmo de Paranoia mientras Kayn y Ezreal entre risas le coreaban. Aphelios no sabía dónde meterse y K’Sante agarraba a un Yone que estaba a punto de matar a alguien—. ¡VAMOS A CANTAR TODOS JUNTOS Y A BAILAR HASTA COREA!

— ¡SÍ, TÍO, ESTE ES EL SETT QUE TODOS QUEREMOS! —Kayn se puso de pie en uno de los asientos, aplaudiendo y quitándose la camiseta. Comenzó a moverla por encima de su cabeza, cantando junto a él—. ¡Esto sí que es un vuelo en condiciones!

— Paranoia, On-the-go, I'm moving silent. Pull up on ya, got trouble right behind me —Ezreal cantó su parte, riendo al igual que los otros dos. Llevaba sus destacadas gafas amarillas sobre el cabello y se movía de aquí a allá lleno de energía. No lo sabía nadie más que Kayn, pero en su momento también dio un sorbo de la bebida cuando nadie miraba—. ¡Mi parte es la mejor, yeah!

— ¡SHH SHH, QUE AHORA ENTRO YO! ¡ESCUCHAD TODOS MI RAP!

 

El caos, algo habitual en ese grupo de música, estaba desatado por completo. Yone se disculpó con los pilotos, pidiendo por favor que esperasen a que las cosas se calmasen si no era una opción emprender el viaje con aquella locura montada. Pero los profesionales solo rieron, sin verse afectados por la fiesta que había montada fuera de la cabina. Aun con todo el avión despegó, aunque el jaleo se alargase durante al menos unas horas más. La mezcla del alcohol con la medicación de Sett había surtido justo el efecto contrario al deseado. La interacción de sustancias en vez de tumbar a Sett lo activó, provocando una desinhibición total de él. Yone casi mató a Kayn, persiguiéndole por los pasillos y por el avión en cuanto subieron, pero este sin mucha dificultad lo evitó, diciéndole que la cosa era que Sett montase y lo había conseguido. Y por mucho que le molestase y estuviese atentando de forma peligrosa contra su salud, no le quedó otra que darle la razón. Aunque tendría su consiguiente castigo llegado el momento.

El tiempo pasaba y la energía de los integrantes de HEARTSTEEL parecía no mermar. Aphelios había terminado poniendo de su música ante la insistencia de Sett, pero no era partícipe de la locura que ocurría en la sala. Yone no podía hacer nada, por mucho que gritaba nadie le hacía caso, por lo que optó por quedarse sentado junto a K’Sante, rezando para que en algún momento se cansasen. 

 

— TÍOS VA, VA. ¡QUE OS HAGO UN STRIPTEASE! 

— ¡Yo te pongo la música, bro! —Kayn le aplaudió, a carcajada limpia mientras saltaba de un asiento a otro—. ¡Que se desnude, que se desnude!

— ¡¡No tú no! ¡Phel! ¡Busca una de las tuyas!

 

Pero el mencionado se negó en rotundo. Lo había estado pasando bien hasta el momento (si es que se podía decir así), pero eso estaba rozando ya lo desquiciante. Bajó la pantalla de su portátil y la música desapareció por completo. Los ánimos de Sett, Ezreal y Kayn cayeron en picado, comenzando a abuchearle, pero el coreano no dio su brazo a torcer.

 

— Pues me voy al baño. —Sett hizo un puchero, dirigiéndose a uno de los extremos del avión. Arrastraba los pies, como si de repente se hubiese quedado sin fuelle. Incluso bajó las orejas, aumentando su aspecto lastimero.

— Voy contigo, me meo encima. —Kayn, de un salto, se colocó a su lado, yendo justo detrás. Iba frotando sus manos, por lo que Ezreal se temió lo peor.

— Yo creo que voy a ir a por algo de beber. —Dio un brinco de su asiento y caminó tras ellos. Quiso asegurarse de que no hiciesen nada raro.

 

Allí se les ocurrió la peor idea que podrían haber tenido. Si es que aún podía haber peores. El carrito de bebidas de las azafatas estaba completamente desprotegido, y uno de los uniformes descansaba en un perchero, al lado de lo que parecía un armario con las pertenencias del personal. Mientras Sett estaba en el baño Kayn lo cogió y se lo tiró a Ezreal.

 

— Ez, ponte esto. 

— ¿¡Qué!? ¡Pero si es un uniforme femenino, lleva falda! ¿Para qué quieres que me lo ponga?

— Tío, hazme caso, vamos a culminar esta fiesta de la forma más épica posible —Kayn alzó y bajó las cejas varias veces seguidas, insinuando que no se traía nada bueno—. Tú confía en mí, ¿cuándo ha salido alguno de mis planes mal?

— Siempre salen mal. —Dijo el peliverde, para nada convencido. Pero aun así accedió. Por mucho que quisiese nunca sabía decirle que no. No a Kayn.

 

Lo que ocurrió a continuación es algo que jamás nadie olvidaría. En el pasillo irrumpieron Ezreal corriendo, arrastrando el carrito de las bebidas, Sett encima de este cuál jinete montando a su  caballo, y Kayn sentado sobre sus hombros, con varias latas de bebidas en las manos. Avanzaron de forma peligrosa hacia donde se encontraban sentados Yone, K’Sante y Aphelios que no daban crédito a lo que estaba sucediendo. La imagen era cuanto menos variopinta, pero además de ello, ver a Ezreal vistiendo una falda de tubo, una camisa y un sombrero de azafata era la guinda que coronaba el pastel. Porque, palabras textuales de Kayn minutos antes, le quedaba de infarto.

 

— Seeeeeeervicioooo a bordoooo, caballeros. ¿Desean un café, un refresco, o quizá una cerveza? —Ezreal continuó avanzando con el carrito, intentando no tropezar por ir corriendo.

— Kayn, tío, a Phel dale agua que la cafeína le sienta mal cuando quiere dormir — Sett señaló al mencionado, aferrándose al carrito como podía. Era más grande él que la superficie sobre la que se encontraba—. Cuidado, Ez, que esto se va, ¡se va!

— ¡Agua para nuestro mudito! —Kayn estiró el brazo para buscar en el compartimento y le lanzó una botella, que el pobre a duras penas alcanzó a coger antes de que le golpease—. ¡Nice catch!

— ¿Qué desean ustedes? Algo más… ¿Para mayores? —Ezreal avanzó, deteniéndose en seco al ver que Yone se plantaba ante ellos.

— ¡Mierda Ez, que nos caemos! —El movimiento en seco hizo que tanto Kayn como Sett sí perdiesen el equilibrio, viéndose lanzados hacia delante.

 

El desenlace fue catastrófico. Yone pudo ver a cámara lenta como se le venían encima el enorme mestizo y el pelirrosa y, sabía bien, que no tendría la fuerza suficiente para evitar que se fuesen todos al suelo. Pero K’Sante estuvo atento y se interpuso entre ellos, pisando firme y agarrando tanto a uno como a otro, evitando así el choque. Ezreal aferró con fuerza el carrito para que, al perder el peso de los que iban subidos, no continuase rodando.  El salvador de la situación dejó caer tanto a Sett como a Kayn en diferentes asientos, cada uno a un lado del pasillo. Aunque Yone no lo dijese en voz alta, su corazón latía velozmente en su pecho. Eso había estado cerca. Y habría jurado que la fuerza del impacto de K’Sante y Sett había provocado que el avión sufriese una especie de turbulencia. Permanecieron todos quietos durante unos segundos, pero el vuelo se mantuvo estabilizado. Respiraron con tranquilidad.

 

— ¡Se acabó, cada uno a su asiento! ¡YA! Como sigáis así os juro por lo que más quiero que ninguno volverá a salir del apartamento EN MESES —Yone se cruzó de brazos, pasando la mirada entre los liantes—. ¡Sett, vete a tu asiento! ¡Kayn, más de lo mismo! ¡Y tú Ezreal, haz el favor de quitarte ese uniforme! ¡Devuélvelo a donde lo has cogido!

— ¡V-voy! —El único en contestar fue Ezreal, quien retrocedió lo andado con el carrito. Volvió al lugar de donde lo había cogido, encontrándose con un par de trabajadores que les miraban atónitos.

— Espera, ¡te acompaño, que tengo sed! —Kayn huyó lo más rápido de la escena del crimen, mientras Sett bajaba una vez más las orejas, aun en el pasillo.

 

Pudieron comprobar como K’Sante se disculpaba una y mil veces con las azafatas y azafatos, juntando las palmas y bajando la cabeza. Las aceptaron sin problema, algunos incluso confesando que se lo estaban pasando bien y riendo ante las escenas que estaban montando. Ezreal aprovechó para retirarse un poco, buscando el lugar donde había dejado tirada su ropa. Se agachó para recoger sus pantalones pero, de repente, una sombra le hizo alzar la mirada.

 

— ¡¿Qué ocurr-?!

 

Alguien le aprisionó de forma violenta contra la pared. El cantante giró la cabeza para ver como Kayn se pegaba a él y le impedía alejarse. Colocó un antebrazo a un lado de su cara, inclinándose peligrosamente. Sus ojos poseían un brillo peligroso.

 

— Oye, Ez. ¿No me ofreces un servicio especial antes de quitarte ese uniforme? La falda te queda de lujo.

— ¿¡Q-qué dices!? ¡No digas tonterías! —Tartamudeó, notando como su rostro entero y sus orejas se enrojecían por un calor repentino. Fue incapaz de mantenerle la mirada, bajándola avergonzado. Y muy nervioso. Su corazón había comenzado a bombear con fuerza y sus piernas comenzaban a flaquear. ¿Acaso lo decía en serio?

— No son tonterías, lo digo muy en serio —Continuó el más alto. Ezreal desconocía si él había bebido algo, pero tampoco habría cambiado tanto. Porque Kayn de vez en cuando salía con ese tipo de comentarios que le dejaban totalmente descolocado—. No tiene por qué enterarse nadie de lo que pase entre tú y y-

— ¡Tíos, dejad paso que me cago! —Sett apareció frente a ellos, empujándolo sin miramientos. Se habían colocado justo frente a la puerta del baño y el mestizo no tuvo reparo en apartarlos de un empujón y encerrarse allí.

 

Ezreal aprovechó la distracción para escabullirse, sin mirar directamente a Kayn, y recuperar su ropa y así cambiarse en otro lado. Por su parte, el integrante restante se quedó allí, sin saber cómo reaccionar. Todo había ocurrido demasiado rápido. Volvió al pasillo maldiciendo a Sett y a toda su familia hasta que este salió del baño, dispuesto a dar guerra. La bronca de Yone no había surtido el efecto que esperaban, o al menos no todo. Porque ellos dos seguían queriendo fiesta. Más minutos pasaron. Kayn y Sett abandonaron la violencia y el moverse por toda la cabina para tan solo cantar, tanto composiciones propias como de otros artistas. Incluso se animaron con algunos de los éxitos de K/DA, como si fuesen ellos mismos dos de las cuatro divas del Pop. El peliverde se había mantenido apartado, calmando sus nervios para salir de nuevo a la zona de pasajeros, sin la cara cual tomate. El efecto de lo que había bebido había desaparecido por completo y ahora solo quería descansar. Y por la cara que tenían tanto Yone como Aphelios, parecía que ambos deseaban hacerlo de forma desesperada.

Ezreal, entre el griterío, se acercó a Kayn. Le dio varios tirones de la manga de la chaqueta, la cual se había puesto sin llevar abajo la camiseta. Este le ignoró durante unos segundos, pero ante la insistencia se bajó del asiento en el que nuevamente estaba de pie y le miró.

 

— ¿Qué quieres, tío?

— Oye, ¿Sett va a estar mucho rato así? —No pudo evitarlo y se mostró notablemente preocupado por el más grande. Aphelios les miraba desde su asiento, con los ojos en blanco—. Está guay todo esto pero espero que no le pase nada.

— Bah, dale media hora a lo sumo. En cualquier momento cae inconsciente pffff —Kayn le guiñó un ojo, volviendo a ponerse de pie en el asiento. Comenzó a cantar a voz en grito el single otra vez, seguido por Sett al instante—. ¡Disfruta, Ez, que nos quedan doce horas por delante aun!

— Pero… —pasó la mirada nada convencido de uno a otro. Desde luego no parecía encontrarse demasiado mal.

— No es la primera vez que mezcla cosas en una fiesta. Estará bien, es enorme. Necesita mucha más mierda para que le pase algo malo.

— Espero que tengas razón.

 

Y así fue. Los gritos (sí, gritos, porque volvieron a ellos), las risas y los cantos sólo duraron unos pocos minutos más. Aphelios en un momento dado consiguió hacerse con el control de Sett, obligándolo a sentarse a su lado. Se resistió un poco, pero el coreano supo con qué llamar su atención. Encendió su consola portátil y se puso a jugar al juego de carreras que tan enganchado tenía al pelirrojo, por lo que sin mucha más dificultad consiguió que solo se centrase en ello. Poco después ya estaba roncando como si no hubiese un mañana sobre el hombro del más bajo. Yone suspiró, tranquilo, alzando un pulgar a Aphelios y gesticulando con los labios un “gracias”. Ahora solo quedaba calmar a la otra bestia.

 

— ¡Joder, menudo muermazo! ¿Y ahora qué hacemos? —Kayn estaba de rodillas sobre su asiento, mirando a su alrededor. Tenía las manos sobre el respaldo del asiento. Ezreal, mientras tanto, estaba con su móvil—. Sett está roncando y Aphelios está en modo nerd jugando a la consolita.

— Quizá ha llegado la hora de que durmamos un poco. Quedan muchas horas y si no descansamos vamos a tener un Jet Lag terrible.

— Tonterías. Con lo bien que nos lo estábamos pasando —Gruñó Kayn. Yone le vigilaba dos asientos más atrás, al cual Kayn le sacó la lengua. Al no obtener respuesta del peliverde giró la cabeza, para mirarle—. ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué no me haces caso?

— Estoy editando algunas de las fotos para subirlas a las Redes Sociales. A nuestros fans les encantarán —Ezreal siguió sin prestarle atención. Había escogido una fotografía grupal y se estaba dedicando a poner stickers y orejas de animales a todos, a excepción de Sett, que no las necesitaba.

— Bah, tío, vamos. ¡Deja eso y hagamos algo! ¡Vamos a dar por saco a los pilotos! —Kayn se sentó, comenzando a zarandear a Ezreal. Este protestó, pero no soltó el teléfono móvil—. Joder, no seas un aburrido tú también.

— ¡No puedes ir a molestar a los pilotos! Si lo haces terminaremos estrellados en el océano y harás realidad todos los temores de Sett.

— Rajado. —Llevó una mano a la mejilla de Ezreal, comenzando a molestarle dando toquecitos en ella.

— Idiota.

— Pelo rana. —Lo volvió a intentar, ahora con ligeros tirones de uno de los mechones de su cabello. Aun así, siguió sin obtener la atención que quería, lo cual no hizo más que aumentar su frustración.

— Imbécil.

— Agh, vamos, deja esto. Eh, ¡eh! —Ojeó la pantalla del móvil justo en el momento en el que Ezreal le ponía orejas de gato con un filtro. Intentó hacerse con el dispositivo pero él fue más rápido y le dio a publicar antes de guardarlo en el bolsillo—. ¡No tío, no me pongas esos filtros de mier--!

— Tío, ¡Rhaast es menos insoportable que tú! ¡La juerga ya ha terminado, asúmelo! —Ezreal frunció el ceño, entrecerrando los ojos. Agarró con fuerza uno de los brazos de Kayn, inmovilizándole de cierta manera para que dejase de molestar—. Vamos a intentar dormir o ver una película o algo.

— ¡Eh! ¡Yo soy mejor que Rhaast, de qué vas! —Intentó zafarse, sin mucho éxito. Intentó forcejear pero Ezreal lo tenía atrapado. Echó la cabeza hacia atrás, apretando los labios—. No tengo sueño.

— Pues veamos una película juntos —Sugirió Ezreal. Sacó de la mochila que llevaba entre las piernas una tablet y la encendió, poniéndola en la mesita que tenía delante de ellos. Entró en una de las tantas plataformas de streaming que tenía instaladas, mirándolo—. ¿Qué quieres ver?

— Nada. ¡Quiero que la fiesta sig-! —Se vio callado por una mano en su boca. Farfulló palabras ininteligibles mientras Ezreal la apretaba con fuerza en sus labios. Ni corto ni perezoso, sacó la lengua y dejó un contundente lametón en esta—. ¡A la siguiente te muerdo, tío!

— Por dios Kayn, ¡qué asco aaaaaaaaagh! —Retiró la mano al instante, con una mueca de auténtico asco. Aun así la dirigió a los pantalones del culpable, secándose en estos. El otro estalló en carcajadas—. Pues entonces la elegiré yo.

 

Le ofreció un auricular inalámbrico y él se puso el otro. Kayn lo cogió a regañadientes y se lo colocó, mirando por la ventana. Era de noche; no se veía nada más allá de la luna y las estrellas. Quizá alguna nube de vez en cuando, pero incluso de no haberlas, a esa altura no se podía vislumbrar nada bajo ellos. Seguramente estarían ya cruzando el océano. Se quedó perdido en sus pensamientos hasta que el sonido de algo captó su atención. Ezreal parecía haberse decidido. A regañadientes centró su atención en la pantalla. Sintió un escalofrío.

 

— ¡Dime que no es una comedia romántica! —Puso los ojos en blanco, pasándose la mano que no tenía atrapada por la cara. Obtuvo una sonrisa radiante que mostró la blanca dentadura del peliverde.

— ¡Son mis favoritas! —Ezreal le ignoró, acomodándose en el asiento—. Esta es nueva y no la he visto, pero tiene críticas muy buenas.

— Quieres matarme de aburrimiento, tío. Voy a vomitar arcoíris, aaagh. —Intentó  ponerse de pie pero fue retenido en contra de su voluntad. Le lanzó una mirada cargada de odio, que fue correspondida por la aún presente sonrisa imborrable. Esa que en ocasiones tanto le gustaba… Y que en ese momento no era así.

— Mira, ¡genial! Si te aburres igual te duermes. Y shhh, que el resto ya lo está haciendo y no me entero de lo que dicen si no te callas.

— Yuuupiii…

 

Era una batalla perdida, y hasta alguien como Kayn supo verlo llegado el momento. Ignoró tanto como pudo lo que la pantalla retransmitía. De todos los géneros que podía consumir el rapero, las películas románticas estaban en el último puesto. Las detestaba, aborrecía el amor pasteloso de estas, al igual que el drama y lo que tenían que pasar los protagonistas hasta que se confesaban. Desde su punto de vista, si te gustaba alguien había que ir a lo que importaba, y según él eso era el sexo. Aun así cuando estaban tirados en los sofás del apartamento y no echaban nada mejor en la televisión terminaba tragándoselas. 

Aburrido, centró su atención en el brazo que le mantenía aún sujeto. Ezreal no parecía querer soltar el agarre de su brazo, por lo que con la mano libre se puso a jugar con los dedos del contrario. En un principio quería molestarlo para ver si la quitaba, pero ante la ausencia de reacción se dedicó simplemente a centrar su atención allí. Se los doblaba, los agarraba o los mantenía sujetos. En un momento dado sintió como el más bajo se acomodaba, apoyando sin decir nada la cabeza en su hombro. Kayn le miró de reojo, pero tampoco se movió. Podía sentir el calor del cuerpo contrario y, de alguna forma, también su calma y comodidad. ¿Cuántas veces se repetía esa escena a lo largo de los días? Quizá más de lo normal. Sett y Aphelios últimamente compartían asiento en el transporte y Yone y K’Sante también, porque no aguantaban la hiperactividad del resto. Así que Kayn y Ezreal habían terminado por descarte juntos. Y a pesar de que Kayn de normal le metía muchísima caña, sus personalidades se habían terminado contrarrestando y no se les hacía en absoluto incómodo o pesado a ninguno de los dos. Al contrario, Kayn se había descubierto con el tiempo buscando la compañía del peliverde.

Sintió una respiración suave a su lado y volvió a girar la cabeza, esta vez con más cuidado.

 

— ¿Has puesto tú la película y te has dormido? —Pese a poder haber hablado en voz más alta no lo hizo. Formuló la pregunta en un tono de voz suave. Demasiado suave incluso para tratarse de él. No obtuvo respuesta—. Eres de lo que no hay, principito del pop.

 

Si antes tenía pocas posibilidades para moverse, ahora ya eran completamente nulas. Por muy caótica que fuese su personalidad, se sentía incapaz de molestar y despertar a Ezreal. Ni siquiera él era tan capullo, no con lo que respectaba a Ezreal Quizá de haber sido otro… Y Rhaast, en su cabeza,  por una vez concordaba con él en algo. Era una situación que tenía que disfrutar al máximo. Porque, aunque prefería no pensar demasiado en el por qué se sentía tan cómodo con la cercanía, sí se permitía disfrutar de ello. No tenía la necesidad de poner nombre o etiquetas a lo que sentía. De hacerlo, se avergonzaría demasiado y seguramente terminaría abandonando o huyendo. Así que dejaba que la situación fluyese, empapándose de eso que solo Ezreal le provocaba. 

 

— ¿Sabes? —Susurró, sabiendo que nadie más que sí mismo, o Rhaast, le escuchaba—. Cuando he dicho antes que la falda te quedaba de lujo lo decía de verdad —jugueteó con los dedos de la mano de él. Aun dormido, no había cambiado de posición, por lo que uno de los brazos de Kayn seguía atrapado por las manos de Ezreal—. Te hace unas piernas que muchos desean, tío. No sabes lo que me jode que estés tan bueno. —Fue bajando su voz hasta apagarla. Había hablado de más.

— Mira que eres cursi cuando quieres. —Rhaast proyectó esas palabras en su cabeza, provocando que hiciese una mueca de desagrado.

— Cállate, que llevabas todo el viaje sin dar por culo.

— Pues ten valor de decirle lo que piensas de él en vez de andarte con tantas tonterías.

— Cierra la boca.

 

Con un terrible esfuerzo obligó a que Rhaast dejase de molestarlo. Estaba empezando a sentir en su propio cuerpo el cansancio, conforme la adrenalina abandonaba su torrente sanguíneo. Apoyó su cabeza sobre la de él, asegurándose de que no le molestaba. Las voces de los actores de la película habían dejado de tener sentido, tan solo era un sonido en la lejanía que le invitaba a cerrar los ojos. Eso, el silencio que reinaba en la cabina del avión, el calor y la calma que le transmitían su acompañante, terminaron por sumirlo en un agradable y bien recibido sueño.

Notes:

Todos sabemos que en el fondo Kayn tiene su corazoncito, cof cof. Y siempre me he imaginado a Sett, tan grande, fuerte y tipo duro, con miedo a volar, no me preguntéis por qué. Pero da juego porque nadie se lo esperaría de alguien como él. Y cabe decir, que como en otros fics míos, mis headcanons son solo míos. No hay datos oficiales dados por Riot, solo exploro la libertad de poder escribir y hacer crecer a los personajes.

Si os ha gustado no os olvidéis dejar un kudo. Nos ayudan a llegar a más gente.

¡Nos vemos pronto y gracias por leer!

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