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Era de tarde y Lila estaba comprando en la panadería, ella estaba algo perdida y no encontraba el pan que quería. Fue entonces cuando vio a una chica de pelo corto, de un color azul y llamativo, tocó su hombro para preguntarle algo.
— Disculpe, ¿usted sabe cuál es el pan ese circular?
La mencionada se volteó a ver, divisando a una mujer con un buen estilo de moda. Esto fue de su agrado. Se tardó un poco en responder debido a que la estuvo analizando por un breve momento.
— Sí, creo que es este, ¿no? — señaló hacia el pan que estaba comprando, casualmente, tenía la descripción que aquella mujer le dijo.
La mujer sonrió al ver el pan que ella quería, ella asintió y le sonrió.
— ¡Ese mismo!, ¡muchas gracias, señorita! Oh, mi nombre es Lila, por cierto, ¿cuál es tu nombre?
— Ah, que lindo nombre. Yo soy Laurel, —rió por lo bajo, dedicándole otra sonrisita devuelta— suelo venir aquí seguido y compro cualquier tipo de pan, por eso sé dónde están. De hecho, no te he visto por aquí… ¿Eres nueva o vas a otra panadería?
— Sí, soy nueva aquí, ¡me acabo de mudar con mi pequeño hijo! — Dijo Lila mientras reía dulcemente — No conozco muy bien el lugar, ¡pero me han dicho que es muy lindo!
Laurel se sorprendió ante eso. No pensó que ella tendría un hijo — ¿Tienes un hijo? ¡Que adorable! ¿Cuántos años tiene?
— ¡Tiene ocho años, él es una ternura de niño, además que le encanta Halloween! — Ella sonrió, a ella ya le empezó a gustar hablar con Laurel, aunque se habían conocido hace unos minutos.
— Aww, ¿Halloween? Aquí hay muchas cosas relacionadas a esa fecha, tienen mucha suerte.
— ¿En serio? ¡Que bueno! Estoy segura que a Skid le encantará escuchar eso. — Lila sonrió otra vez, ella era una mujer bastante risueña. — ¿Y tú vives aquí desde hace tiempo?
— Oh, solamente desde hace un par de años, pero soy buena memorizando lugares y cosas. La verdad es que me mudé por trabajo.
— Wow, ¡yo también me mudé aquí por trabajo!, que coincidencia más grande, ¿no? — Lila se rió dulcemente.
— Ya veo, es una gran coincidencia. ¿En qué trabajas? Yo actúo en algunas películas de… Bastante poco presupuesto, pero es mi sueño actualmente. Soy feliz con eso.
— ¡Eso suena genial! Yo soy profesora de lenguaje, es un buen trabajo, ¡pero los niños son muy agotadores e irrespetuosos! — Dijo Lila mientras reposaba su mano en su cintura.
— Uff…— suspiró— Suena bastante cansador. Yo no podría soportarlo, no me gustan los niños. Por eso nunca decidí tener uno. —Dio una pequeña carcajada al final de la frase. —Digo, quise tener uno con alguien con quien estuve, pero las cosas no salieron tan bien.
— Que mal… Para mi también fue difícil tener a mi hijo con mi ex esposo, él decía que quería un hijo a todo momento, llegaba a ser cansador, ¡y cuando le dije que estaba embarazada se fue tan rápido como pudo! — Lila suspiró un poco — A veces los hombres son tan confusos, ¿no lo creés?
— Oh, lo siento tanto…— se disculpó, por alguna razón no podía evitar sentirse muy mal por ella. —Es cierto. En mi caso, lo dejé porque era muy engreído y alguien bastante egoísta. Aunque todavía me sigue rogando…
Lila la miro sorprendida, no podía creer que el ex de Laurel podría ser tan terrible — Oh, Dios… Eso suena terrible, lo lamento tanto… No puedo creer que él te siguiera rogando, debería dejarte ir. — Dijo indignada.
— Está bien, creo, igual no es tanto. — Espetó aquellas palabras mientras recogía algunos panes que necesitaba y los guardaba en una bolsa. — En fin, creo que es hora de irme, Lila. Espero verte pronto, me muero de ganas por conocer a tu niño.
— ¡Está bien, Laurel! Ojalá nos encontremos de nuevo… Oh, espera, toma esto. — Lila le dió a Laurel un papel con su número de teléfono. — ¡Ahora podremos hablar más seguido!
Las mejillas de la chica se tornaron rosadas. No podía creer que había conseguido el número de una persona tan atractiva como Lila. —A-ah, gracias, querida. Te llamaré apenas pueda.
La sonrisa de Lila se hizo muy grande, sus mejillas se pusieron de color rojo claro, estaba tan feliz por lo que Laurel dijo — Está bien, ahora iré a pagar el pan, no quiero dejar a mi pequeño esperando más tiempo, ¡jeje!, ¡nos vemos pronto, Laurel! — Ella se despidió de la chica de pelo azul y empezó a caminar hacía el cajero.
Laurel agitó su mano en señal de despedida y fue a pagar la comida al otro cajero.
El día estaba acabando. Ya era de noche, y ambas tenían que tomar algún taxi para llegar a sus casas. La luz de la luna era lo único que alumbraba sus caminos, junto a algunos postes de luz. Laurel y Lila se miraron por última vez en el día, se despidieron y empezaron a caminar hacía sus respectivos hogares.
Al llegar a casa, Laurel colgó su sudadera en el perchero que había en la entrada. Hacía calor, así que rápidamente prendió un ventilador y se preparó un pan con mantequilla. Mientras comía y veía un poco la televisión sentada en su sillón, recordaba el momento con Lila. Decidió que sería buena idea llamarla otro día, quizás mañana, pues ahora era tarde, y la conversación la dejó un poco cansada. Tanto era su agotamiento que no pudo evitar quedarse dormida en el mismo sillón, arropandose entre algunos de los cojines.
