Chapter Text
En las dunas del norte, donde los vientos cortantes sisean entre los glaciares, Mobei-Jun, el rey del norte, gobernaba con mano firme.
Sin embargo, incluso el líder más implacable tenía sus momentos de distracción. Una tarde, mientras paseaba por su gélido dominio, se encontró con un pequeño circo ambulante, hace años que los humanos habían superado sus prejuicios y ahora se mezclaban con alarmante rapidez entre los demonios.
El payaso principal del espectáculo era Shang QingHua, un joven alegre y astuto que, por alguna extraña razón, no parecía sentir el frío intenso que helaba a todos los demás.
[Gracias por la compra.
"Sine sensu" será activada a partir de ahora.]
QingHua suspiraba aliviado de haber desbloqueado los recursos contra el frío del sistema. Después de haber recorrido la mayor parte del Este y Oeste del Reyno demoníaco ahora tenía la misión de dar un maravilloso show en las tundras heladas del Reyno del norte.
Con una sonrisa y el cuerpo lleno de coloridas figuras comenzó a hacer lo que mejor se le daba, disfruto los alaridos emocionados y las miradas del publico pero una en específico le hizo temblar a pesar de ya no sentir el frío.
Piel azul, una larga capa de piel y joyas colgando de su muy desnudo pecho fueron lo que delató al señor gobernante.
Mobei-Jun, intrigado y, cautivado por la energía cálida de Shang, decidió observar la actuación.
Los ojos del payaso brillaban con una chispa traviesa mientras realizaba acrobacias y malabares, haciendo reír a todos los presentes, incluso al formidable Mobei-Jun, cuyo rostro gélido se suavizó por un momento. Impresionado por la habilidad y la gracia de Shang, decidió invitarlo a su palacio.
Shang, por supuesto, aceptó encantado.
El hombre era grande, incluso entre los demonios, se alzaba por encima de los demas pero lo que más le atrajo del gran demonio de hielo fue su rostro parecía haber sido esculpido sobre una roca pero sabía que los cayados eran los peores. La mirada del Rey se sentía pesada pero no podía detectar malas intenciones así que lo dejo pasar.
Pronto, el lugar helado se llenó de risas y luz, ya que el payaso hacía maravillas para entretener al señor del Norte. Mobei-Jun, a pesar de su apariencia imponente, encontró una extraña felicidad en la presencia cálida y enérgica de Shang.
Entre risas y juegos, surgió una conexión única entre el soberano y el payaso. A medida que los días pasaban, Mobei-Jun descubrió que su corazón, que alguna vez fue tan frío como el hielo que gobernaba, comenzaba a derretirse ante la alegría constante de Shang.
— El Azul vino de nuevo. — a´Qiu giraba los ojos mientras daba la noticia, el grupo de artistas que se preparaba para salir a escena se detuvieron un segundo antes de estallar en ruiditos de burla.
— A'Hua ya dile que sí— la demonesa de cabello azul le dio un par de palmaditas al sonrojado payaso.
— uh ~ pronto tendremos a una emperatriz con nosotros.— los chiflidos y reverencias en broma fue lo que cubrió la vista de QingHua mientras su corazón martillaba a 100 k/h en su pecho.
Esa tarde Mobei "rapto" al payaso más querido del Circo Cang Qion.
Esa noche, a'Yuan, Yue y a'Qi esperaron toda la noche pero el tímido payaso no regresó sino hasta tres días después, envuelto en túnicas con bordados de oro y de su pecho colgando la insignia de la familia real del Norte.
Así, en medio de risas y travesuras, una inusual historia de amor floreció entre el señor de la helada y el encantador payaso. Uniendo dos mundos opuestos, su amor se convirtió en una chispa cálida que fundió el hielo y trajo un nuevo brillo al reino gélido.
