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Español
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Published:
2023-12-05
Words:
3,255
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1/1
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1,509

Posesión

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Armando Mendoza era un tipo posesivo.

Celoso de lo suyo.

Eso todo el mundo lo sabía. Era celoso de sus papás, razon de las constantes peleas por atención con Daniel Valencia. Era celoso de su cargo, de lo que le correspondía, por eso había hecho hasta la imposible para mantenerse en el aún tomando todos los riesgos. Era celoso de su empleados, siempre había tratado de darles buenas pagas y bonos, no le gustaban las renuncias y mucho menos cuando se les iban a la competencia. Era celoso de su empresa, todo el mundo en Ecomoda cuidaba todo como si fuera oro porque justamente era propiedad del doctor: desde los escritorios, a los pisos y las carpetas, las paredes, los ascensores y las plantas; todo perfectamente cuidado y ordenado porque le pertenecía a el. Era un obsesivo de la limpieza y el orden, y pobre del que se meta con eso.

¿Pero sus mujeres?

Nunca.

Armando nunca había sido celoso de ninguna mujer pues para el, todas las amantes que había tenido solo eran una diversión de una noche, algo sin importancia, no le importaba si eran solteras, casadas o si tenían novio. Inclusive ni siquiera lo era de su propia prometida, Marcela Valencia, por que el muy bien sabía que ella era tan fiel de acción como de pensamiento desde inclusive antes de que se ennoviaran ya hace 3 años. Tampoco se preocupaba si alguien se acercaba a ella porque no lo hacían.

El era Armando Mendoza. Nadie se atrevía a tocar lo que era suyo.

Toda esa teoría había caído cuando Beatriz Pinzon Solano llegó a su vida.

El no supo como ni cuando, pero en un abrir y cerrar de ojos, Beatriz se había convertido en la mujer más importante de su vida, en la que más confiaba en el mundo. Ella era una muchacha de apenas 26 años, poco agraciada y mal vestida, con baja autoestima y muy recatada y apesar de todo era una mujer muy inteligente, una economista brillante, contaba con una ética y moral alta pero sobre todo se destacaba por serle completamente fiel a él y solo a él. Nadie entendía como una niña que cargaba con semejantes características fuera a parar a una de las casas de moda más importantes de Colombia, aveces ni el propio Armando lo entendía, pero ella había sabido hábilmente como colarse en la empresa y por consecuencia, en cada ámbito de la vida de su jefe.

Betty se convirtió en su asistente, su mano derecha, su cómplice y su amiga. Ella hacía todo por el, arriesgaba la vida a su lado dejando atrás inclusive sus propios principios. Creía en el, lo avalaba y apoyaba incondicionalmente. Todas esas cosas el nunca las había tenido en nadie, ni siquiera en las dos personas que, antes de Beatriz, más confiaba: Marcela y Mario. Nadie le había dado la confianza ciega, la fidelidad, el apoyo que le entregaba su asistente cada día pues ella hasta lo había acreditado frente a sus papás, a la junta, los accionistas, los bancos y los vendedores de insumos. Esa muchacha le había dado cosas que nadie en la vida de la había dado jamás y por eso el intentaba retribuirle con protección todo lo que le brindaba. A el le molestaba profundamente cuando alguien la irrespetaba o se burlaba de su aspecto, dentro de su propio "estatus" la defendía cada vez que podia: frente a los compradores, los vendedores, sus papás, Hugo y en lo que podía permitirse, frente a su prometida y su mejor amigo. De Patricia Fernandez se encargaba el cuartel y eso el lo sabía perfectamente por lo que, con la llegada de Beatriz a la empresa, esas muchachas tenían más libertades y atribuciones que cualquier otro empleado pues era la forma de agradecimiento que Armando supo darles por cuidar de Betty, por defenderla de los atropellos de la peli teñida. Esas muchachas podían llegar tarde, pasarse 30 minutos de almuerzo, dejar la recepción vacía o hasta estar varios minutos en el baño; pero lo permitió porque eran las amigas de Beatriz, ella las quería tanto como a su familia, entonces el no se sentía con la capacidad de atropellar eso con gritos o retos constantes aunque aveces no podía evitarlo y se le soltaban, inclusive a la pobre Betty que contaba con la manía de tropezar o tirar todo.

Aun así, si esas mujeres eran importantes para ella, lo eran para el también.

El doctor no supo en qué momento fue que ella se había convertido en alguien tan fundamental en su vida laboral, económica y privada. Ella era su par, la necesitaba a su lado en cada paso que daba, literalmente, tanto así que se había sabido ganar el lugar junto a él en las juntas, lugar que antes era de su prometida pero que ahora le pertenecía a ella. La gente estaba tan acostumbrada a que si Armando se presentaba en un sitio, iría Beatriz por consecuente, aunque fuera el club más fino de Bogota, ella estaría con el. Podía faltarle cualquier empleado menos ella, era una pieza fundamental a un nivel que si por algún motivo ella se fuera de su lado, todo su mundo se iría al infierno. Por ningún motivo podía perderla, eso lo tenía bien claro, y menos ahora que habían sido estafados por contrabandistas.

Ahora Beatriz no solo sería su amiga, su asistente, sino además la mujer que tendría en sus manos la empresa que fundaron sus papás y los Valencia. Ella sería la dueña legal de Ecomoda. El momento por el que habían estado preparados finalmente había llegado. La tensión era palpable, habían tenido una fuerte discusión con Mario en la mañana que ella había sabido acabar al menos para que la gente no se diera cuenta. Ella intentó dar opciones pero tendría que ocurrir lo inevitable: el embargo.
Estaban perdidos, no tenían las telas, no tenían plata y estaban endeudados con todos los bancos. El le pidió que fuera por los papeles de la prenda, que esa misma tarde irían a hacer efectivo todo, antes que fuera un escándalo. Pero antes necesitaba la convocación de una junta con Marcela y Hugo para explicarles, o más bien mentirles, sobre lo sucedido y que no había telas. Para colmo, Charlie Zaa habia arribado Ecomoda como visitante de Hugo, todas estaban enloquecidas con el menos Marcela que como siempre se había mantenido en una posición respetable. Le había tocado ir a buscarlo para la urgente junta y luego de una breve conversación y bienvenida, todos fueron poco a poco volviendo al lobby.
Charlie Zaa estaba a punto de irse cuando el cuartel lo interceptó por autógrafos y canciones. El observo con expresión neutral todo, casi hasta divertido, hasta que se llevaron a Beatriz de su lado para ir con el.

Casi como si hubiera podido sentir como la neura lo comenzaba a inundar, se aflojó un poco la corbata de su cuello mientras veía atento la situación.

Beatriz se mantenía divertida pero ajena a la situación. Eso le agradó, ella simplemente estaba al margen. Y es que eso hubiera estado bien, hasta que en la despedida, el cantante se había atrevido a tomarla de la mejilla y dejarle un pequeño beso en la otra. Ese simple gesto había hecho que el estómago de Armando se apretara.

¿Como ese tipo se atrevía a hacer semejante cosa a SU Betty? ¿Quien se había creído? ¿Con el permiso de quién daba el espectáculo?

Pero eso no fue lo peor. Lo peor era que ¡A ella le había gustado!. Inclusive se había quedado tocando la mejilla donde la besó mientras sonreía viendo a la nada...la misma sonrisa que ella le regalaba a el cuando la alagaba.

Cerro los ojos con furia mientras sus manos se hacían puños a los costados, no le importo la presencia de Hugo y de Marcela. No le importo nada. Solo le importaba el estado en el que estaba Betty, en como se había dejado por eso tipo.

¡Frente a mis ojos!, pensó.

No dudo un segundo en acercarse a ella, quitar su mano de su mejilla y darle dos pequeños golpes. Lo enfurecia la forma en como anhelo ese beso y necesitaba con urgencia borrar las huellas de esos atrevidos labios para reemplazarlas con las huellas de su firme mano.

- Disperse, dispersese, Betty. Que pena con usted

Por el tono de voz y la forma en como arrastraba las palabras ella supo enseguida que su jefe estaba enojado. Y en efecto, estaba muy enojado.

- ¿Usted me puede decir una cosa? ¿Será que podemos olvidar un segundo a Charlie Zaa y pasar a la sala de juntas, a la reunion?

- Si, doctor

Respondió con pena mientras río un poco. Pero a Armando no le parecía nada gracioso, le parecía un atropello a su propiedad.

A su asistente.

A su Betty.

Estos tipos que se creen lindos por cantar bien no tienen respeto por nada, pensó.

Sus ojos eran fuego mientras observaba a Betty avergonzada. Tenia una sonrisa apretada demostrando así la evidente molestia que le causa la situación. Es que, si, el tipo podía no tener respeto ni de su mujer que estaba ahí presente...¿pero por que Beatriz estaba tan risueña con ese señor? ¿Es que acaso le gustaba o que? No...es que su Betty no era de esas mujeres así como Aura María o Sandra...Beatriz era diferente...¡¿entonces porque aún sonreía?!

Guardo las manos en sus bolsillos para ocultar su enojo. Respiro hondo y observo con ojos entre cerrados.

- Betty, ya llegaron los papeles?

La forma en como lo decía, sus ojos y su tono. Ella sabía que estaba enojado pero no entendía porque. Se puso más firme echando lejos la ilusión del cantante y se volteó ligeramente a verlo.

- no, doctor, pero ya dejé dicho en portería que apenas lleguen nos avisen

- umm -el levanto las cejas- siga

Ella siguió temerosa de enfadarlo aún más y se dirigió directo a la sala de juntas. Por inercia y aún molesto, el la siguió, sin darse cuenta que Marcela había estado atenta a toda la situación. Se detuvo en la puerta por la mirada furiosa de su prometida, fue recién ahí cuando se dio cuenta que tal vez el unico que dio un espectáculo fue el.

¿Ahora cómo le explicas a tu prometida que estás enojado porque un aparecido, disque cantante, ha besado a tu asistente?

Era comprometedor.

Ella entró y Hugo lo observo con intriga, como si supiera algo que ni siquiera el sabía. Hizo un gesto de molestia y entró a la sala, comenzando así la reunión.

^^^^^^^^

Sin dudas el día había sido duro. Le había tocado enfrentar a Marcela y a Hugo e inventar más mentiras, ir a hacer efectiva la prenda y por si no fuera poco, soportar al papá de Betty. Era un tipo honesto, bastante canson, pero se notaba que amaba a su hija y no le tembló el pulso para reclamarle la gritadera (claro, aunque el le gritaba mas). Aunque no quisiera admitirlo, le había gustado conocer esa parte de Beatriz, pues a su mamá la había conocido y era una mujer muy dulce y comprensiva como su hija, ya su papá se parecía mucho a...el. Canson, gritón, con poca paciencia y con la manía de tenerla de aquí para allá a la niña con los gritos...si, se parecía a el.

Alejo rápidamente el pensamiento de ellos dos como sus papás, porque eso implicaría pensar en Betty y el como casados y ese pensamiento le turbaba.
Además de todo ello, aún le pesaba la confesión que ella le había hecho en el camino, la manera en como había tenido que entrar a Ecomoda. Estaba muy apenado con ella, ¿cómo nadie había sido capaz de ver lo buena economista que era esa mujer?. Se lamento por no haberlo descubierto en primeras instancias, pero a la vez se sentía orgulloso de su descubrimiento, de que el había sido quien buscando cobre encontró oro.

La noche había caído en Ecomoda y Armando Mendoza se encontraba deprimido y derrotado. Acaba de entregar hace apenas unas horas de manera definitiva la empresa de su familia y por si no fuera poco tuvo que pedir préstamos a Terramoda para poder costear la colección. Había admitido de una vez por todas que las metas jamás iban a cumplirse, que estaba hundido hasta el cuello y que la única persona que lo salvaría de este tormento estaba a unos metros metida dentro de una bodega oscura.

Beatriz Pinzon...su salvavidas en todo esto...su asistente...su mano derecha...su Betty.

Las imágenes de la mañana lo inundaron junto con la cólera. Por poco y entre medio de todo el caos del día casi se había olvidado el incidente de Charlie Zaa. Se removió inquieto en su silla cuando Marcela y Mario entraron a la oficina y como interrupción divina su papá llamó. Oficialmente venían para la colección. Estaba más alterado que hace unos minutos, se sentía como si todo estuviera mal y en este mundo solo existía una persona capaz de tranquilizarlo.

- ¿Vienes conmigo o tienes algo que hacer?

Observo la oficina de Beatriz un momento.

- Eh...si, si, mi amor. Tengo que arreglar unas cosas acá con Betty, de los nuevos proveedores, revisar la agenda, ya sabes

- Ah...bueno, esta bien, mi amor. ¿Te veo en el apartamento?

- si, en el apartamento

Le di una sonrisa de boca cerrada y ella se acercó para darme un pequeño beso, se marchó. Froto su frente con cansancio. Mario se acercó hablando bajo.

- y bueno, dijo algo de la junta?

- no, no. De la junta no dijo nada pero seguro va a querer saber cuáles fueron las implicaciones de haber retirado las prendas de los puntos de venta. ¿Sabe que significa eso? Se nos viene el mundo encima

- tranquilo, hermano. La vamos a pasar, yo sé...¿y que fue eso de que se va a quedar acá con Betty cuadrando no se que cosas? ¿Esta de plancito, tigre?

Armando rodo los ojos con molestia.

- ningún plancito, hombre. Simplemente quiero...quiero charlar, si, charlas algunas cosas con Beatriz sobre la prenda y los proveedores. Además seguro la lleve a su casa, con todo el favor que me hizo su papá en la mañana es lo menos que puedo hacer

- ah...veo, veo

Mario se tocó la barbilla con una sonrisa burlona.

- el plancito es con su Betty

- ¡ah! Que plan ni que nada, deje de molestar, Mario. No moleste más que ella esta ahí. Tenga algo de respeto, si?

El levanto sus brazos con falsa rendición.

- bueno, me voy a recoger mis cosas y me marcho. Suerte con su monstrete, presidente!

Armando hizo el ademán de echarse encima de él pero Mario huyó rápidamente por la sala de juntas. La puerta de la oficina de Betty se abrió y ella salió con el rostro confundido.

- que pena, disculpe, doctor, pero creo haber oído que quería revisar algunas cosas conmigo y me llevaba a mi casa?

Ella estaba sonrojada, como nerviosa. Asenti mientras caminábamos de vuelta a la cueva.

- si, Betty, quería preguntarle si había cuadrado todas las citas y si había hablado con Catalina Ángel

Ella se sentó en su silla y yo frente a ella. Me extendió la agenda y la abri para chequearla.

- si, doctor. Me mandó a decir que ella estaba muerta hace dos semanas para usted

Gruñi con frustración mientras volvía a dejar la agenda en sus manos.

- va a tocar resusitarla, lo que me faltaba

Ella me miró comprensiva y le di una sonrisa de lado. Rápidamente comenzó a teclear.

- oiga, Betty, ¿usted ya termina? Así nos vamos para su casa

- en 5 minutos estoy. Aún así no es necesario, doctor. Yo me voy en bus, no es necesario que se ponga en esas

Armando sonrió por eso.

- no, Betty...vea, es que yo pensé que llevándola a su casa podía retribuirle todo lo que hizo su papá hoy por nosotros, de verdad no se preocupe. Usted termine tranquila que yo la espero...además...

Carraspeo y se acomodó en su silla, con nervios.

- hay algo que me ha quedado dando vueltas desde la mañana. Que pena con usted, Betty, pero de verdad no sabia que a usted le gustaban los hombres como Charlie Zaa

Finalmente lo había sacado, finalmente dejo explotar la bomba mientras ella comenzaba a ponerse completamente roja.

- ay, doctor...

Ella acomodó sus anteojos con nervios y el se inclinó un poco más hacia el escritorio.

- no, Betty, es que de verdad, creo que entre nosotros ya no hay secretos ¿verdad? Usted me conoce a mi, mi vida íntima, mis gustos. Y yo la conozco a usted, por supuesto, pero nunca le había conocido esos gustos...porque si que estaba muy contenta con ese beso

No supo en qué momento, pero había comenzado a hablar con una doble intención, como culpandola de algo. Ella estaba sorprendida y confundida por lo que estaba diciendo.

- disculpe, doctor...a usted le ha molestado eso?

El se levantó de su silla y caminó hasta quedarse detrás de ella. Coloco sus manos en los hombros de Betty haciendo que la muchacha se estemeciera de pies a cabeza.

- pues, figurese que si, Beatriz. No me gusta que MI asistente de semejantes espectáculos en mi empresa. No me gusta para nada que la gente se de atribuciones que no corresponden con usted y mucho menos un aparecido que canta bonito, ¿no le parece?

Ella estaba a punto de desmayarse...es que podría ser eso posible? ¿Su jefe podría estar celoso de ella?

- a ver, como le digo...en ciertos aspectos de mi vida en general, hay terrenos en los que no permito entrar a nadie, más que a usted. ¿Eso usted lo sabe, verdad?

Ella asintió. El sonrio de lado.

- bueno, entonces creo que me merezco la exclusividad de ciertas cosas de usted, ¿no le parece eso justo, Betty?

En algún momento de la conversación y por inercia, el había comenzado a hacer pequeños masajes en sus hombros. Ella se sentía morir, no parecía real. No podía ser real.

- s...si, doctor

- ah...bueno, mejor entonces. Que todas estas cosas queden claras, me gustaría que no se repitiera...ni con el ni con ningún otro hombre

Si.

Armando Mendoza estaba celoso.

- se...se lo juro, doctor. No va a volver a ocurrir

- levántese, Beatriz

Ella se levantó con rapidez y se volteó, quedando cara a cara. Se apoyó sobre su escritorio buscando la mayor distsncia posible, pero en la había acorralado contra el mismo.

- usted es mi asistente, Betty. Mi asistente

Ella era incapaz de hablar debido a la cercanía de su jefe. Si se movía solo un poco casi podía besarlo. Dios mío.

- si, doctor...su asistente

- si, mía

En un arranque que no supo de dónde vino, se acercó a ella y beso su mejilla, justo donde Charlie lo había hecho. El contacto los quemo a ambos. Se sintió tan íntimo que por puro instinto le corrió el rostro tomando sus labios por sorpresa, capturandolos. Los movio hábilmente mientras ella se tardó un poco en responderle, pero lo hizo.

¿Porque estaba besando de esa manera a su fea asistente?

Su mano voló a su cuello. El contacto de su piel suave lo erizo. La sintió gemir en su boca alentandolo a devorarla con los labios con mayor intensidad mientras la apoyaba sobre el escritorio de esa pequeña oficina.

Porque podía.

Porque era su asistente.

Su mano derecha.

Su amiga.

Porque era suya...y solo suya.

Notes:

Bueno...finalmente, estoy acá!
Tal como les dije, voy a comenzar a publicar mis fics por acá...y primero que nada quería traer mi favorito!
Te amo, Posesion ✨