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Día 10: Gargantilla

Summary:

Tres fueron las veces en que Beelzebub notó que su vida había cambiado por completo, Nikola Tesla resaltaba en cada una de ellas.

Notes:

Día 10 del Omegacember de Es de Fanfics

Esto es un cuento corto de lo que yo llamo "Beelzebub dándose cuenta de que el Ragnarok lo cambió todo".

Work Text:

Tres fueron las ocasiones en las que Beelzebub sintió que su vida había cambiado por completo.

La primera, siendo la más desastrosa de todas, fue en el momento en el que aceptó que el Ragnarok había llegado para destruir todas las cosas que conocía con anterioridad. El Ragnarok había pasado, al final la humanidad terminó siendo perdonada y todo volvió a la normalidad con la misma rapidez con la que había empezado. Todos, a su manera, habían vuelto a sus rutinas diarias. Claro, eso si no contamos la cantidad de relaciones que se habían formado luego de cada una de las batallas.

Beelzebub debió suponerlo cuándo, luego de que cada perdedor volviera a la vida, Thor, como el impaciente que era, le había propuesto matrimonio a Lü Bu sin importarle lo reciente que era su resurrección. Según las palabras del pelirrojo, había esperado lo suficiente toda su vida como para dejar ir la oportunidad ahora que era el momento. Beelzebub no podía culparlo cuando su rostro se iluminaba ante la presencia del que consideraba su alma gemela, Thor había dejado atrás el aburrimiento para darle paso a una vida alegre junto al omega de su vida.

En ese instante Beelzebub pensó que todo se acabaría ahí, que la boda entre el alfa y el omega se desarrollaría rápido y todos continuarían con sus vidas, pero, luego de unas cuantas semanas, se dio cuenta de que todo solo había comenzado.

Creyó en primer instante que Thor era el único que se había enamorado al ser el que más sufrió la muerte de su contrincante, sin embargo, Apolo siguió sus pasos proponiéndole al alfa espartano pasar el resto de su eternidad juntos, Leónidas, luego de rechazarlo en primera instancia, acabó por aceptarlo como su pareja y juntos comenzaron una relación en donde un acaramelado omega demostraba su amor de mil y un maneras ante su alfa favorito. Apolo era el tipo de omega cariñoso con quién adoraba, así que Beelzebub supuso que era normal que cayera enamorado por su rival, Apolo era así y eso era lo importante.

Luego, como una mala broma del destino que le decía al oído que tarde o temprano algo así sucedería, siguió Hades demostrándole que no siempre se podía vivir bajo la sombra de un amor pasado, le propuso matrimonio al emperador chino de la manera más escandalosa que Beelzebub había visto jamás, cosas con ramos de flores exóticas y joyas de la mejor calidad producto del inframundo más ostentoso que podía presumir. Hades dejó de pensar en Perséfone en cuanto pudo liberarse de sus ataduras, su amigo ya era un alfa que debía superar sus problemas por sí mismo, Beelzebub no se quejaría de eso.

En realidad, cada una de esas parejas, a su manera, se habían complementado en sus batallas así que no era de extrañar que algo hubiera surgido entre ellas.

La segunda fue cuando se dio cuenta de que él también había caído enamorado de su contrincante.

La revelación fue certera, casi sutil por la manera en la que se dio, de un día para otro se había dado cuenta de que pasaba más tiempo al lado del científico que de otra persona, que siempre velaba por la seguridad de sus experimentos como una forma de cuidar su contagiosa sonrisa (a la que Beelzebub se había acostumbrado demasiado), que también disfrutaba el aroma que el omega desprendía a su lado y de qué había comenzado a pensar en él cada que tenía la oportunidad. Nikola Tesla había llegado para quedarse en su vida, ¿Era siquiera normal que algo así no sucedería?

Beelzebub por muchos siglos se había enfocado en jamás volver a enamorarse, Lilith fue aquella a la que consideró su primer y único amor, pero luego de haber conocido a alguien con una personalidad igual de radiante, aunque más extravagante que la de ella, entendió que Lilith jamás hubiera deseado verlo estancándose en un pasado del que los recuerdos solo le traían dolor a su mente.

Para su fortuna, Nikola había aceptado su proposición aunque esta hubiera sido la más desastrosa de todo el Valhalla . Se había dejado morder en un momento de vulnerabilidad y había oficializado una relación con él para permitirle pasar el resto de su eternidad a su lado. La comodidad había iniciado a cambiar esa perspectiva que tenía de su monótona y grisácea vida, el color llegó a sus ojos cuando comprendió que el calor de su omega lo reconfortaba como nada en el mundo. Incluso sus preocupaciones eran irrelevantes ahora, casi un susurro de algo que jamás sucedería.

Y la tercera, que por casualidad era la que estaba viviendo en ese momento, fue cuando observó la gargantilla en el cuello de Nikola. En ella la marca de vinculación resaltaba tras unos zafiros y esmeraldas igual de brillantes que los ojos de su omega. Eso significaba que, dentro de todo, su ser le pertenecía, que sus esperanzas siempre estarían puestas en su persona y que sus vidas estarían unidas de ahora en adelante por algo tan poderoso como el destino. Era un objeto tan banal como la existencia misma, pero que le hacía revolotear la cabeza en imágenes satisfactorias e igual de hermosas. Un alfa que hacía resaltar a su omega y un omega que iluminaba la vida de su alfa, ¿No era esa la combinación más perfecta de todas?

La vida de Beelzebub había cambiado irremediablemente, pero aun así Beelzebub no podía decir que se arrepentía de ella.

 

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