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Paternidad

Summary:

Kaiser no solía ser de los alfas que se dejaran llevar fácilmente por su naturaleza.

Pero siempre había una primera vez, quizá hasta tres.

O

Dos veces en las que Kaiser recurre a su gruñido para ejercer su paternidad y algo más.

 

Omegacember 2023, Día 11: Gruñido

Notes:

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(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

I.

Michael había vivido toda su infancia y juventud en medio del descuido y el abandono. No tenía padres ejemplares, de hecho apenas podía recordarlos sin sentir resentimiento por todas las cosas a las que tuvo que ser privado desde pequeño.

 

Por eso cuando Yoichi le había dicho que estaba esperando un cachorro suyo tuvo un profundo miedo.

 

Miedo a ser un pésimo padre, miedo a fracasar como sus progenitores, miedo a lastimar a su propia sangre.

 

Pero todos sus temores se esfumaron cuando Isagi tomó su mano y le hizo saber que todo estaría bien si estaban juntos. —Nadie nace sabiendo criar a un bebé.

 

Cuando su primer cachorro nació, el alfa supo que tenía que hacer todo lo posible para ser el mejor padre del mundo.

 

El primogénito de Michael Kaiser e Isagi Yoichi llegó al mundo sano, con los ojos azules del omega y los cabellos rubios del alfa. El alumbramiento había sido de alto riesgo, pero Isagi se recuperó bastante bien y Kaiser se encargó de mimar por completo a su pequeño cachorro.

 

Eso hasta que empezó a ponerse algo rebelde tan solo a sus cortos cinco años de edad.

 

—¡Comete todas tus verduras, Alex!

 

—¡Pero mamá…!

 

Normalmente Michael no se metía en las discusiones que Yoichi tenía con su cría, Alexander terminaba haciéndole caso de todas formas y no veía caso en intervenir.

 

Hasta ese día.

 

Alexander estaba a punto de tirar su plato al suelo, pero Kaiser fue bastante rápido como para evitarlo. Antes de que Isagi pudiera decir algo, el alfa emitió un sonido gutural de autoridad, regañando a su cachorro en el proceso.

 

—Alexander. —Ninguno de sus padres lo llamaba por su nombre completo a menos que estuvieran realmente molestos con él. —Pídele disculpas a tu madre y termina tus verduras.

 

El gruñido de Kaiser fue una señal clara para demostrar su autoridad y el pequeño Alex lo entendió perfectamente, no quería que sus padres se enojaran con él. —Lo siento mamá…

 

Esa había sido la primera vez que Isagi había escuchado a su alfa gruñir a su hijo en todos esos años, normalmente solo lo hacía mientras tenían intimidad o pasaban sus ciclos de apareamiento juntos y él solía responderte de la misma forma para darle a entender que sentía placer.

 

II.

Había sido algo complicado hacerle saber al mundo que los dos estaban enlazados desde hace años. Después de todo seguían siendo jugadores profesionales famosos. Cuando Alexander cumplió 6 años, fue que decidieron presentarlo como su primogénito ante todos los medios. Los entrevistadores no tardaron en acorralar a la pareja para hacerles preguntas casi saltando sobre ellos.

 

Kaiser se molesto por la abrupta intromisión y cuando agudizó sus sentidos, sintió que algo estaba amenazando a su cachorro, las pupilas de sus ojos se afilaron y se dio cuenta que unos paparazzis estaban hostigando y manoseando a su cría sin su consentimiento.

 

Sin tardar ni un segundo más soltó un atronador gruñido que dejó en silencio a todos los presentes. —Aléjense de mi cachorro, malditos buitres. —El alfa tomó a su hijo entre sus brazos y se retiró del lugar junto con su omega. Alexander estaba llorando inconsolablemente. —La entrevista se terminó, bastardos.

 

Todos los reporteros retrocedieron temerosos al escuchar la voz imponente del alfa y su demostración de fuerza al momento de proteger a su familia.

 

El gruñido de un alfa también podría convertirse en un medio de protección y seguridad para su pequeña manada cuando lo ameritaba.

 

III.

Normalmente Kaiser e Isagi solían hacer las compras los fines de semana, Alexander amaba ir al supermercado porque podía subirse al carro y obligar a sus padres a que lo llevarán por todos los pasillos.

 

Isagi últimamente había estado bastante receptivo con Kaiser, el omega se había puesto más hormonal y trataba de ignorar al alfa cada vez que este intentaba tener relaciones con él en la privacidad de su habitación marital.

 

Normalmente Michael podría entender si tan solo Yoichi se lo explicara, pero ya llevaban así varios días y estaba comenzando a hastiarse.

 

Mientras Kaiser empujaba el carrito, Isagi buscaba entre las estanterías de la farmacia supresores y algunos bloqueadores de olor.

 

Lo normal.

 

Hasta que fue al sector de medicamentos y un alfa lo atendió en el mostrador. Aunque Kaiser estaba como tres metros atrás, podía ver bien lo que estaba sucediendo, de un momento a otro el omega se inclinó para susurrar algo al oído del trabajador y Michael vio completamente rojo.

 

Se acercó inmediatamente y le gruñó al pobre empleado. —¡No te acerques a mi omega o pagarás las consecuencias!

 

—Michael, ¡¿Qué mierda haces…?!

 

—Vámonos, Yoichi.

 

El omega pagó los productos que había comprado y se disculpó profusamente con el otro alfa, lo que hizo que Alexander también soltara un pequeño y tierno gruñido.

 

De repente la molestia inicial que tenía Kaiser se disipó al igual que la de Isagi y ambos miraron con sorpresa a su pequeño cachorro.

 

Aunque el gruñido era algo débil, connotaba determinación. —¿Por qué gruñiste, Alex? —Isagi le preguntó.

 

—¡Para proteger a mamá y a mi hermanita de ese alfa!

 

—¿Qu…? —Michael casi se atragantó con su propia saliva. —¡¿Eso es verdad Yoichi?! ¡¿Por qué no me lo dijiste?!

 

—¡Porque ni siquiera yo estaba seguro! —El omega rebusco entre las cosas que había comprado y sacó de la bolsa un par de pruebas de embarazo.

 

—¡Debiste decírmelo antes! —Kaiser saltó a los brazos de Isagi, tomó su rostro entre sus manos y comenzó a repartir besos por todos lados.

 

—¿Qué vamos a hacer, Michael…?

 

—Tenerlo.

 

—¿Y si algo sale mal…?

 

—Todo saldrá bien si estamos juntos, tenemos muchas cosas que hacer, debemos ir al médico, planificar citas, sacar un permiso por maternidad en tu club de fútbol, ordenar y limpiar el cuarto de invitados para nuestro nuevo cachorro y…

 

—Eres un idiota. —Isagi entrelazo sus manos con las de su pareja tratando de contener las lágrimas.

 

—Pero te casaste con este idiota. —Kaiser le dio un pequeño beso más en los labios y cargo a su cachorro. —Parece que serás un alfa valiente y protector como tu padre, Alex.

 

Isagi asintió. —Vas a tener que cuidar a tu pequeño hermanito o hermanita cuando nazca.

 

—Es una niña, mamá.

 

—¿Cómo sabes eso?

 

—Ella me lo dijo en mis sueños.

 

El omega le sonrió y acarició su vientre plano con ambas manos, siempre había querido tener una hermanita cuando era niño, ahora podía dársela a su propio hijo, luego de terminar las compras, el alfa llevó a su familia a casa.

Notes:

Dedicado a Shuli por darme ideas sobre Kaiser y sus cachorros, quizá no es lo que esperabas pero salió esto 😺

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