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Kenny McCormick estaba acostado en su cama, tapado hasta la boca con una cobija llena de manchas de la merienda de la tarde, pensando en todo y a la vez en nada.
Su madre lo miraba preocupada detrás de la puerta, sabía que su hijo era un tanto reservado y callado, pero no como lo era ahora.
Y su preocupación no era para menos, llevaba una semana así, una semana en donde solo salía de su habitación para ir a la escuela, comer, hacer del baño y luego regresar a su habitación, ya ni siquiera quería salir a jugar con sus amigos.
Y que un niño no quiera salir a jugar con otros niños, ya era bastante preocupante.
"¿Sigue igual?"
Su esposo habló a un lado suyo, mirando a su hijo dormir.
"Sí, estoy empezando a preocuparme, si mañana sigue así, lo llevaremos al doctor".
"Pero hace dos días lo llevamos y ese hombre nos dijo que Kenneth está bien, sus náuseas y calambres, son solo caprichos para no ir a la escuela".
"No me refiero a esa clase de doctor, mañana lo llevaremos con un psicólogo infantil."
Y así fue, al día siguiente, Kenny no entendía nada, no sabía porque estaba esperando en una sala de lo que parecía ser otro consultorio médico. Sus papás ya lo habían llevado a revisar y extrañamente, este se encontraba sano.
"Kenneth McCormick, la doctora Anders está lista para resivirte"
Kenny bajó de la silla y entró al pequeño consultorio lleno de juguetes.
La mujer lo miró con una sonrisa y le hizo una seña para qué se acercara.
"Hola, Kenny, soy la doctora Anders, ¿sabes por qué estás aquí?"
Kenny niega mientras toma un juguete al azar.
"Tus papás me contaron que te hace sentido mal, ellos dicen que tienes náuseas y algunos calambres en tu estomago, ¿es eso cierto?"
"Si..."
"También dicen que te han llevado al doctor y él dice que estás bien, pero... ¿cuándo es que sientes estos síntomas?, ¿acaso tus papás te han hecho algo?"
Kenny dejó el juguete en su lugar y luego miró a la doctora, ella no lucía como una mala persona, al contrario, su cabello crespo la hacía parece ser gentil.
"Ellos discuten, nos han golpeado, un poco... pero solo se pegan entre sí, pero ellos no me hacen sentir esos síntomas, de hecho me da risa verlos discutir."
La mujer lo miró asintiendo, entendiendo un poco ya que su chamarra le tapaba parte de la cara.
"Entonces, ¿quién te hace sentirlo eso?"
"Mi mejor amigo."
"¿Tu mejor amigo?, ¿cómo se llama?, ¿y cómo te trata?"
"Kyle y es el único amigo que no se burla de mi situación económica, o al menos no tanto como Cartman. Él es lo mejor de..."
Kenny se calla cuando siente las náuseas en su garganta, la doctora lo miró preocupada y señala el pequeño cuarto que está a su lado.
"¿Estás bien?, el baño está por allá"
"Estoy bien, gracias... es solo que cuando estoy con él o pienso en él, me siento mal."
La mujer morena lo miró, sonriendo cuando logró entenderlo.
Kenny no sabía cómo había empezado todo esto.
Tal vez fue cuando le pasó la tarea de matemáticas, o cuando lo defendió de los malos chistes de Cartman acerca de su pobreza.
O cuando le convidó de su almuerzo.
Pero Kenny de algo estaba seguro, él comenzaba a sentirse mal cuando Kyle estaba cerca de él, cuando le hablaba o cuando lo tocaba, cuando Kyle lo hacía, ahí estaban esas estúpidas náuseas.
Pero seguramente es el almuerzo el que lo hizo sentirse mal, sí, eso debe ser, porqué... ¿de qué otra manera Kenny comenzaría a sentirse extraño?
Así que sí, Kenny culpó a la comida de sus náuseas.
"¿Otra vez te sientes mal?"
Stan le preguntó llegando con Kyle y Cartman, el rubio los miró y se acercó, sentándose en el suelo, tratando de ignorar sus mejillas rojas.
"Hace un rato estabas bien, ¿quieres que le hable a algún maestro?"
Kyle murmuró tocando su hombro, y eso hizo que a Kenny le comenzara a vibrar el estómago.
"No, gracias, sonara raro, pero... solo me siento mal cuando tú estás cerca"
Kenny le menciona avergonzado, agradecido de que su chamarra callara un poco sus murmuros. Kyle aparta su mano suavemente murmurando un leve "Oh"
"Es porque Kyle es judío. Seguro es algo contagioso, alejemonos de él"
Stan golpea el hombro de Cartman, indicandole que no diga nada más que pueda herir a Kyle, ya que el chico se miraba de por sí, triste.
El corazón de Kenny da un vuelco cuando mira las pequeñas lágrimas en las esquinas de los ojos de Kyle, le dolía verlo llorar, y más le dolía si él era el causante.
"Lo siento, Kyle... de verdad, no sé que me pasa".
Es todo lo que Kenny dijo, Kyle lo miró con pena y asintió incómodo, tratando de limpiar sus lágrimas.
"Está bien, yo... uhm, iré a caminar."
Kyle bajó los hombros y caminó hacia el lado contrario, Stan fue detrás suyo, dejando a Cartman solo junto a Kenny.
"¿De verdad solo te sientes mal cuando estás con Kyle?"
Kenny asintió cuando dejó de sentir náuseas, justo cuando Kyle se fue, el de la chamarra naranja se levantó del suelo, mirando a su amigo regordete.
"Sí, no dije eso para lastimarlo, es solo que no sé que me pasa..."
"Tranquilo, amigo. Lo sabrás, por lo pronto, no te acerques a él, todo sea para que no vomites a media clase. No como Stan con Wendy."
Stan
Wendy
Wendy
Stan
Stan y Wendy
Stan tenía la peculiaridad de vomitar cada que Wendy le hablaba, lo tocaba o simplemente se acercaba a él.
Justo como le sucedía a Kenny con Kyle.
Kenny sabía que Stan está profundamente enamorado de Wendy, y era por eso que no podía controlar su vómito cuando estaba cerca suyo.
Como.... él.
No, no, no... él no podía estarlo, no, no y no. Él no podía querer a Kyle de esa manera tan rara.
Kenny se sorprendió, sintiéndose preocupado. Cartman le dio un suave golpe en el hombro, quedándose con Kenny lo que restaba de recreo, ambos jugando futbol.
Y así fue, Kenny cada que podía evitaba a Kyle, ya sea en el salón, en el patio o en los casilleros, y sorpresivamente, Broflovski no se molestaba ante eso, ya que, primero estaba la salud de uno de sus mejores amigos.
Pero todo tiene su límite, ¿no?, justo cuando lo vio hablando con esa niña de cabello pelirrojo. Esa niña que se sentaba detrás suyo.
"Entonces, los síntomas se intensificaron cuando lo viste con esa niña, ¿verdad?"
Kenny asiente rodando los ojos, golpeando contra la mesa, el pequeño cuerpo del hombre de acción.
"Dime, ¿qué sentiste?"
"Algo ardía en mi interior, no sé, luego me sentí mal."
"Creo saber que tienes..."
Kenny suspiró aliviado, mirando a la mujer mirarlo con comprensión.
"Está enamorado de su mejor amigo."
Kenny había tenido la misma cara de sorpresa que sus papás tenían ahora después de que la doctora le dijera lo mismo que le dijo a él.
Su mamá parecía aliviada, pero un poco consternada, en cambio, su papá se notaba un poco reflexivo, como si tratara de recordar algo.
"Gracias..."
Es todo lo que su mamá dijo, tomando la mano de Kenny mientras trataba de jalar a Stuart hacia ellos, listos para irse a su casa.
El camino a casa fue bastante raro, Kenny recuerda tratar de dormir entre los brazos de su padre, escuchando a su mamá reclamarle al recién mencionado, nada nuevo en ellos.
"Es tu culpa, Kenny lo heredó de ti, heredó ese gusto no tan normal por su mejor amigo."
"¿Mi culpa?, ¿de qué hablas?... yo"
"No trates de decir algo, todo sus síntomas eran los mismos que tú tenías por él, por el papá de Kyle, por Gerald Broflovski, por eso dejaron de hablarse"
"Ya no lo menciones, Carol, eso quedó atrás, Gerald ya ni siquiera lo ha de recordar."
Kenny suspiró confundido, ¿Qué tenía que ver el papá de Kyle en todo esto?
El tiempo había pasado, y con él, Kenny trataba de aceptar lo que sentía cuando estaba cerca suyo, las terapias lo habían ayudado mucho, y después de discutirlo consigo mismo, llegó a la conclusión de que no había nada malo en él.
Él aceptaba que amaba a Kyle más que a sí mismo.
Y también aceptaba que no había nada malo en sentir algo por su mejor amigo.
Y ya era tiempo de decirselo.
Kyle tenía frío, no entendía que hacia parado en el patio trasero de los McCormick, pero cuando Kenny le había dicho que fuera a verlo, no tuvo que pensarlo dos veces, tenía que saber que era eso tan importante que quería decir.
"¿Qué pasó?"
Kyle preguntó mirando a su amigo acercarse a él. Dando un paso detrás suyo.
"Ya se qué me pasa"
Kenny soltó sin más, acercándose a él.
"¿Qué tienes?, ¿ya me puedo acercar a ti?, ¿es contagioso?"
Kenny rió ante la inpaciencia de Kyle y suspiró.
"Sí, te puedes acercar a mí, no es contagioso, y la doctora me dijo que estoy enamorado de ti."
Kyle lo miró con los ojos abiertos, mostrándose confundido, pero a la vez sorprendido.
"¿Qué?"
"Sí... mira, no quiero intentar algo contigo por lo pronto, somos jóvenes, pero, ¿qué tal de mayores?"
Kyle rió en voz baja, tomando la mano de Kenny, sintiendo como tenía ganas de vomitar.
"Eres un mentiroso"
"¿Qué?"
Kenny se sorprendió al escucharlo y lo miró tristemente cuando Kyle lo llamó de esa forma.
"Dijiste que no es contagioso... pero ahora quiero vomitar"
Kyle musitó y segundos después vomitó un poco, sin soltar a Kenny.
"Desayunaste waffles"
Kenny mencionó apenado, Kyle sonrió y asintió varias veces.
"No cambies el tema, Kenneth."
Kenny lo miró sin entender y Kyle suspiró pesadamente.
"¿Prometes que de mayores seremos algo?"
"Lo prometo, Kyle."
"Y... ¿Realmente te gusto?"
"Sí... mucho...
Y sigues haciéndolo, sigues gustandome."
"Me sorprende que hayas cumplido esa promesa"
El hombre pelirrojo mencionó, dejando la última caja sobre el suelo, sentándose a un lado de su novio. El rubio lo miró y se acercó a él, tomándolo por la cintura y besando sus labios castamente.
"Yo siempre cumplo lo que prometo."
"Lo sé, Kenneth. Y lo haces bien."
