Chapter Text
Regulus Black detesta la navidad. Detesta la aglomeración de personas que inunda las calles de Londres al llegar el primer día del último mes del año. Detesta las decoraciones presentes en cada rincón de cada lugar que visita. Detesta las canciones taquilleras que resuenan constantemente dondequiera que él vaya. Detesta los villancicos. Detesta la combinación de los colores rojo y verde. Detesta la aparente felicidad generalizada durante las festividades. Detesta que la mayoría de las personas tengan una excusa para viajar y reunirse con su familia para compartir el festejo. Detesta las tradiciones que cada familia tiene para ese día. Y sobre todo… Regulus Black detesta a aquellos que aman la Navidad.
Para él esta festividad nunca fue importante. Es, simplemente, un día más del montón. Nada de decoración. Nada de comidas elaboradas. Nada de regalos. Nada de risas. Nada de magia. Nada de felicidad. Y mucho menos… nada de familia.
Regulus Black tiene una familia… o, más bien, tenía. No es que ellos ya no estén vivos, es que Regulus preferiría que no lo estén. No lo tomen a mal, el sentimiento es recíproco.
En el pasado, las cosas no eran tan adversas. Regulus solía amar a su familia. En ese entonces, todo estaba bien y era considerado normal. Antes, cuando no se veía expuesto a las anécdotas de otras personas, a las vivencias de sus amigos, cuando desconocía que lo que él y su hermano, Sirius, estaban viviendo era abuso, cuando todo era más sencillo. Antes, la vida era fácil y la ignorancia era una bendición.
Durante su infancia, Sirius y Regulus, todas las tardes sin falta, descendían en puntas de pie por las escaleras y se dirigían a la sala de estar de su casa. Esa sala siempre estaba muy fría, por lo tanto, lo primero que hacían era encender el fuego de la chimenea. Lo segundo, era ir en sigilo hasta la cocina para preparar chocolate caliente. Con taza en mano y ambiente cálido, los hermanos se sentaban en el cortejador para observar, por la ventana, a todo aquel que pasaba frente ellos. Era una tradición.
«Esa mujer de ahí está feliz porque por fin encontró el regalo perfecto para su mejor amigo,» inventó Sirius. Era parte de su tradición crear historias y un pasado a las personas que tenían a su vista.
Regulus rodó los ojos. «Eso es muy aburrido, Sirius.»
«Todavía no he terminado,» su hermano lo calló, levantando un dedo. «Ese regalo es importante porque es la manera en que su amigo se dará cuenta de que ella está enamorada de él.»
«Pero... son mejores amigos.»
Sirius se encogió de hombros. «¿Y qué?»
«Los amigos son amigos.»
«Y los amigos pueden enamorarse. Se conocen más que nadie. Se quieren. No me parecería extraño que entre amigos se enamoren.»
Sirius siempre se caracterizó por ser optimista, ambicioso y un romántico empedernido. Su mentalidad siempre estuvo orientada hacia grandes sueños, y lo sorprendente fue que logró materializar cada uno de ellos, incluso: enamorarse de su mejor amigo.
El año siguiente a esa conversación, Sirius conoció a Remus Lupin, su mejor amigo y actual novio. No fue un proceso sencillo. Pasaron años en los que Sirius albergó en secreto sus sentimientos. La intensidad de su enamoramiento permaneció en las sombras hasta que un día, en su decimosexto cumpleaños, Remus lo besó. A partir de entonces, han estado juntos.
Regulus no tuvo esa suerte. Regulus creció viendo como todos cumplían sus sueños, encontraban su meta en la vida, y se enamoraban; mientras él… simplemente existía. Todos seguían adelante y él se quedaba atrás. Hoy todos siguen avanzando y él sigue en el mismo lugar.
Siempre pensó que el día en el que se largara de su abusiva casa, de su tóxica familia, su vida comenzaría. Soñaba con escapar de ese ambiente y poder avanzar, poder vivir. Le hacía ilusión la idea de encontrar aquello que realmente le hiciera feliz, de tener sus propias reglas, y su propia rutina.
Seis años más tarde y Regulus todavía no encuentra su felicidad. Está estancado y no puede avanzar.
Sí, está viviendo cómodamente en el penthouse que Sirius y él heredaron de su tío Alphard. Tiene dinero… más del que necesita. Todo está a su alcance con una simple llamada. Y aún así, no es suficiente. No es lo que necesita.
Un leve golpeteo en la puerta de su habitación interrumpe sus pensamientos. Aunque han pasado un par de horas desde que despertó, no encontró las fuerzas ni las ganas para levantarse. Perezosamente se desliza para sentarse y se frota la cara con ambas manos. La puerta de su habitación se abre, mostrando a Sirius inclinado sobre el marco.
«Hola,» su hermano saluda y él responde con un simple gruñido. «Estamos por irnos.»
Regulus, en medio bostezo, dice: «Bueno.»
«¿Estás seguro de que no quieres venir con nosotros?»
«La verdad es que viajar hasta Gales para pasar Navidad con la familia del novio de mi hermano no me interesa en lo absoluto.»
Por un momento, Sirius parece herido por el comentario, pero rápidamente cambia a una expresión neutra. «Bueno, pero si por alguna razón decides que sí te interesa... eres bienvenido,» Sirius se acerca hasta su cama y se sienta a un costado para abrazarlo. «Nos vemos en tres semanas.»
Regulus lo abraza también. «Espero que no hagas el ridículo con la familia de Remus.»
Su hermano lo agarra por los hombros y lo aleja para mirarlo. Sus ojos muy abiertos y preocupados. «¿Crees que lo voy a hacer? Regulus… yo no soy bueno con las familias. Hope y Lyall de milagro me quieren ¿Qué pasa si el resto de su familia no?» Larga rápidamente, en una sola respiración.
Regulus rodea los ojos y da un suspiro incrédulo. «Estaba bromeando…»
«Yo no.»
«Si esperas que te dé un discurso alentador, déjame decirte q-»
«No espero eso de tu parte, pero quizás… un 'todo va a salir bien, Sirius' o un 'te quiero, Sirius' o u-»
«Todo va a salir bien, Sirius.»
Su hermano lo vuelve a abrazar, esta vez más fuerte. Él le devuelve el abrazo.
«Nos vemos pronto. Feliz Nav-»
«No.»
Cuando terminan de abrazarse, Sirius se levanta y da media vuelta para irse.
«¿Sirius?»
Su hermano gira la cabeza, su mano apoyada en el marco de la puerta. «¿Sí?»
«Te quiero, Sirius.»
Sirius le sonríe. «Yo también, Reggie,» y se va, dejando la puerta abierta tras él.
Después de unos largos minutos, Regulus por fin tiene la energía para levantarse. Se da una ducha y se prepara para salir.
Un viento frío y una llovizna persistente lo envuelven al instante. Se coloca sus auriculares, ajusta el bolso de mano sobre su hombro y resguarda las manos en los bolsillos de su saco antes de emprender su camino hacia su cafetería favorita. Mientras recorre las calles, observa las decoraciones navideñas que adornan cada rincón. Internamente, rodando los ojos, juzga a todos aquellos que encuentran placer en esta temporada del año.
Para él, el invierno está destinado a disfrutar del viento gélido, los días nublados, la brisa constante que hace danzar el cabello y, sobre todo, la lluvia. Para él, el invierno fue creado para deleitarse con una bebida caliente mientras se sumerge en la lectura de un buen libro o se escribe una poesía. Fue creado para envolverse en mantas cálidas y suaves, no para convertirse en la estación de Navidad. La nieve, el frío... no deberían asociarse automáticamente a esta festividad. Una estación no es solo la preparación para un día insignificante en el calendario.
Regulus sacude la cabeza en un intento por apartar esos pensamientos. Después de unos minutos, alcanza su cafetería. Ordena una taza grande de té acompañada de un par de scones y se instala en su mesa de costumbre. Saca un libro de su bolso y se acomoda en su asiento para disfrutar el momento más placentero de su día.
Sus mañanas consisten en sumergirse en la tranquilidad de un lugar silencioso, en el mismo rincón de siempre, deleitándose con la misma variedad de té, y la misma cantidad de scones. Lo único que cambia es el libro en sus manos.
Sus domingos se distinguen del resto de los días. Durante la semana, después del Café, suele regresar a casa para dedicarse a la escritura, ocupando así buena parte de su día. A veces se encuentra con amigos, sale con Sirius y su novio, o visita museos para leer y/o escribir. En otras ocasiones, prefiere quedarse en su habitación y esperar a que la noche llegue para poder dormir. Pero sus domingos son especiales. Es su mejor día, ya que es cuando va a su librería preferida, Flourish y Blotts, para comprar los libros que leerá durante la semana.
Hoy es domingo, así que apenas termina su lectura, sale del Café y empieza su caminata. Al entrar a la librería, el cautivador aroma de las páginas de los libros lo envuelve, y el ambiente cálido y acogedor lo recibe. Saluda con un gesto de cabeza a la pelirroja que trabaja allí y, con ojos exploradores, inicia su misión.
Ciento veinte minutos y tres libros más tarde, se encuentra caminando por la sección de poesías. Pasa su dedo lentamente por las columnas de los libros, leyendo los títulos y autores. Recorre con la mirada cada uno de ellos hasta que de repente sus ojos se clavan en algo rojo. Un cuaderno. Se acerca a él y lo estudia con la mirada.
Le resulta extraño que un cuaderno se encuentre allí, así que lo toma de la repisa y se encamina en busca de la chica pelirroja.
«Disculpa, esto estaba en la sección de poesía y no debería estarlo,» él le menciona, intentando entregarle el cuaderno. La chica lo mira por unos segundos, luego da media vuelta y se aleja, dejando a Regulus confundido, frunciendo el ceño.
A su lado nota un carrito lleno de libros y decide dejarlo allí, cuando sus ojos captan unas palabras escritas en dorado en el centro del cuaderno: ¿Te atreves?
Queda congelado por unos segundos, el cuaderno en su mano estirada, rozando levemente los libros apilados en el carrito. Las palabras resuenan en su cabeza, finalmente, la curiosidad le gana, acomoda sus tres libros entre su brazo y cuerpo, y abre el cuaderno.
Con un dedo, pasa rápidamente las páginas, todas en blanco a excepción de la primera, también escrita a mano. La letra es legible, pero desordenada.
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10 de diciembre
Si estás leyendo esto, significa que tienes un gusto impecable... o por lo menos eso es lo que mi amiga dijo.
Si tienes entre 20 y 25 años, puedes seguir leyendo, de lo contrario, te ruego que dejes el cuaderno donde estaba.
Si sigues aquí, significa que encontré lo que estaba buscando. Significa que eres la persona indicada. Me dijeron que las personas que más aventura buscan son aquellas que aman leer, siempre sumergiéndose entre las páginas de los libros, deseando vivir y compartir esas aventuras con sus personajes favoritos.
Hoy te propongo eso. No teletransportarnos a otra realidad o plano, pero si empezar tu propia historia con tus propios personajes. Te prometo una aventura. Una aventura que solo será posible si:
Estarás solx en navidad?
No estoy muy seguro por qué estoy haciendo esto. Mis amigos me dijeron que necesito seguir adelante. Necesito encontrar una razón para volver a disfrutar la navidad. No es que quiera encontrar en ti una razón para hacerlo, sino que quiero descargar todo lo que llevo dentro.
«Consigue un terapeuta,» Regulus resopla.
Si voy a una terapeuta, por si pensabas que necesito uno, pero no es suficiente. Necesito algo más…
Empecé esto porque pensé que quizás me sería más fácil escribir que hablar, pero cuando intenté hacerlo con mis amigos y terapeuta, las palabras no me salían. Hoy estaba con este cuaderno en mano intentando escribir, y me di cuenta de que, si le escribía a un extraño, las palabras me fluían más fácilmente.
Escribí y escribí hasta que me di cuenta de que a ningún extraño le gustaría conocer toda mi vida de un minuto a otro, y es así que se me ocurrió esto. Arranqué las páginas con todos mis secretos. Le pregunté a mi amiga si podía esconder el cuaderno en algún lugar de la librería, y me dijo que sí.
Llegué a la librería, mi amiga me recomendó un lugar (el lugar donde lo encontraste). Me senté en el sillón verde, cerca de la sección de policiales, y empecé a escribir.
Involuntariamente, Regulus sube su mirada hacia ese sillón, pero estaba vacío.
Necesito a alguien que quiera compartir, vivir, jugar, arriesgarse y disfrutar de esta aventura. Lo único que me queda por hacer es preguntar:
¿Te atreves?
P.D: Mi amiga terminó eligiendo ese estante porque yo lo quería colocar en la sección de comics.
Regulus ríe por lo bajo y vuelve a leer todo. Cuando termina su segunda lectura, vuelve a leer. Una y otra vez.
Se queda pensando, todavía parado en el mismo lugar. Nuevamente sube su mirada hacia el sillón. Se muerde el labio, indeciso.
«¿Necesitas ayuda con algo?» Gira su cabeza de la sorpresa por la interrupción. Es la chica pelirroja. Se queda callado unos segundos, mirándola. «¿Te puedo ayudar con algo?» Ella repite.
«No,» contesta por instinto. Justo cuando se está por ir él la detiene. «Perdón, sí. Necesito saber de quién es esto,» exige, levantando el cuaderno a la altura de su mirada.
«Lo siento, no puedo compartir esa información.»
«Me preguntaste si necesitaba ayuda… Quiero ayuda. Quiero un nombre.»
«Te puedo ayudar a devolver el cuaderno donde estaba. Ya pasaron más de cuarenta minutos desde que lo tienes y no estás haciendo nada al respecto.»
«En cuanto sepa a quién le pertenece, voy a hacer algo al respecto.»
«Si necesitas saber quién es, no entendiste el propósito del cuaderno, por lo tanto, no eres la persona indicada para continuar con el juego, así que te recomiendo te olvides de él, lo dejes donde estaba, y continúes buscando tus libros de la semana.»
«Para ser alguien que vive gracias a nuestro dinero, no respetas muy bien a tus clientes.»
«Para ser alguien tan inteligente, no entiendes muy bien las consignas.»
Regulus levanta las manos cuidadosamente, sin dejar caer a los libros que tiene agarrado. «Apreciaría mucho que me des algo de información.»
Ella niega con su cabeza. «Él me hizo prometer que no ayudaría con nada.»
Regulus sonríe triunfante. «¿Él?»
«Mierda,» ella susurra, cerrando los ojos, frustrada consigo misma.
«Gracias, roja.»
«¡No te ayudé!» Cruza sus brazos delante de su pecho y se voltea para irse. «Y mi nombre es Lily.»
Regulus sube las escaleras y camina hasta el sillón verde. Apoya los libros y el cuaderno en la mesa frente al sillón, se sienta, y de su bolso saca un bolígrafo. Abre el cuaderno y pasa de página.
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10 de diciembre
Hola,
Sé que mi gusto es impecable. Aún más cuando se trata de libros.
Hablas de los lectores como si tú no fueras uno ¿Por qué decidiste dejar tu cuaderno en una librería si no lo eres?
Quiero dejar en claro ahora que si tengo entre 20 y 25 años ¿Y tú? Me gustaría saber lo antes posible para decidir si quiero continuar con esto. Tu amiga no me quiso dar nada de información.
¿Si estaré solo en Navidad? Esa es una pregunta muy extraña para hacerle a alguien que no conoces… pero sí.
¿Por qué querrías encontrar una razón para volver a disfrutar la Navidad? Si dejaste de hacerlo en primer lugar es porque te convertiste en una persona sabia, como yo. Yo detesto la Navidad.
Entiendo tus ganas de querer descargarte escribiendo. Hace años aprendí que era la mejor manera, solo que yo lo hago a través de la poesía.
A veces la terapia, los amigos… incluso la familia, no es suficiente. A veces necesitamos algo más. Lo entiendo.
Todas las aventuras que viví fueron a través de la lectura, de la escritura, y hasta de mi mente.
Esto se siente como una aventura.
Me atrevo.
P.D: ¿Comics, en serio?
P.D 2: Si quieres salir un poco de esta librería… podrías dejar el cuaderno en ‘Las Tres Escobas’. En la entrada, a la izquierda, hay discos apilados. Lo puedes esconder por ahí.
Regulus cierra el cuaderno, se levanta, coge todo, y se encamina hacia la sección de poesía. Deja el cuaderno donde estaba. Paga sus libros y se va.
En el camino a su departamento, saca su celular del bolso.
Barty
(16:03): Hasta qué hora trabajarás hoy?
(16:04): 20
(16:04): Mañana trabajas?
(16:04): sip
de 9 a 18
(16:04): Cuando salgas del trabajo, ven a casa
(16:05): hoy o mañana?
(16:05): Hoy.
___________
Skittles
(16:05): Vengan a casa cuando Barty salga del trabajo
(16:05): hola, chicos! como están?
hola, regulus! bien y tú?
bien! quieren venir a casa después de las 20?
sí, por supuesto! buscaré a barty del trabajo e iremos juntos
(16:06): ahí estaremos, reg <3
(16:07): quizás llegue un poco tarde
tengo una cita
(16:07): uuuuu
tienes una cita con marleeeeeene?
(16:07): shh
***
Barty
(20:17): yendo
(20:17): Ya le dije a Filch que los deje pasar
Unos minutos después de su mensaje, sus amigos aparecen por la puerta del penthouse.
Observando a su alrededor, Barty asiente y forma una línea con sus labios. «Guau… Festivo.»
Evan ríe por lo bajo.
Regulus, con los brazos cruzados, los mira con expresión seria, rodando los ojos. «Mmm sí, muy gracioso,» dice lanzándoles una mirada de resignación antes de señalar hacia el sofá. «Siéntense ¿Quieren tomar algo?» pregunta caminando hasta la cocina.
Barty se desploma en el sofá y se estira cómodamente «¿Tienes té? Preferiblemente sin ningún rastro de espíritu navideño, por favor.»
Regulus resopla y empieza a preparar las bebidas.
Evan se pasea por la espaciosa sala, examinando las paredes, todas adornadas con estantes llenos de libros. «En serio, Regulus ¿Nada de decoraciones este año?» Pregunta mientras curiosea.
Regulus regresa con una bandeja de té y la coloca en la mesa de centro. «Sirius es quien decoró los años anteriores. Este año él no estará aquí para las fiestas… así que ¿Para qué molestarse?»
Barty recoge una taza de té y la examina cuidadosamente antes de darle un sorbo. «Grinch,» dice en una tos fingida.
«Sí, bueno… Al menos no tengo parte de mi cabello teñido de verde.»
Evan ríe ante la respuesta y se une a Barty en el sofá, toma una taza y pasa su otro brazo por los hombros de su novio. «Bueno, Regulus,» dice antes de tomar un sorbo de su té. «¿Hay algún motivo en particular por el cual nos has convocado o simplemente querías presumir de tu falta de decoraciones?»
Regulus se sienta en el sillón cercano, tomando su propia taza de té. «¿Por qué tendría que haber un motivo para invitarlos?»
Barty enarca sus cejas, incrédulo, y con una sonrisa sesgada dice: «Porque te conocemos y sabemos que hay uno.»
Evan asiente con la cabeza. «Y porque no es muy común de tu parte organizar algo tan espontáneamente.»
En ese momento, tocan la puerta. Regulus se pone de pie y se dirige a abrir. Dorcas y Pandora. Él se aparta para permitirles el paso.
Saluda a ambas con un abrazo y les indica con un gesto que se dirijan a la sala de estar. "Barty y Evan ya están aquí. Prepararé más té", anuncia antes de retirarse hacia la cocina.
Cuando vuelve, deja las tazas frente a ellas y vuelve a tomar asiento.
«¿Qué tal ha estado tu cita, Dorcas?» Evan le pregunta, levantando sus cejas repetidamente.
Dorcas se ruboriza, y entre los amigos comienzan a intercambiar miradas. Barty rompe la quietud con una risotada que contagia a Evan, lo cual provoca una pequeña sonrisa en Pandora, quien lucha por contenerse. Mientras tanto, Dorcas muerde su mejilla interna y cubre sus ojos con los dedos, expresando su indignación.
«Dorcas,» Barty tartamudea entre risas. «¿Te gustó?»
«No puedo creer que Dorcas se haya ruborizado,» Evan, con una sonrisa, niega con la cabeza.
Pandora los fulmina con la mirada. «Ya, déjenla en paz. Cuando esté lista para contarnos lo hará. No sean groseros.»
Dorcas asiente con aprobación. «Además, estamos aquí por otra razón ¿No es así?» Dirige su mirada a Regulus.
Todos se quedan callados, esperando que él hable. Se siente ridículo haberlos reunidos a todos solo para hablar de un estúpido cuaderno que no tiene importancia. Regulus piensa. Parecía un tema sencillo de mencionar, pero ahora que todos lo están mirando expectantes, esperando que revele algo que les cambiará la vida, parece ridículo. Regulus ya no le ve el sentido de mencionar algo tan irrelevante.
En ese momento se sintió como una aventura. Algo interesante por fin le pasó y su instinto fue compartirlo con sus amigos, pero ahora no le ve el sentido en hacerlo.
Evan, perceptivo, rompe el silencio. «¿Reg? Estás actuando más misterioso de lo normal.»
Regulus se encoge de hombros con indiferencia. «No estoy haciendo nada.»
Barty le recuerda: «Estamos esperando que nos digas por qué estamos aquí.»
«Solo los quería ver. No hay otra razón», responde Regulus, tratando de disipar cualquier expectativa.
Pandora le sonríe. «¿Quieren que ordenemos unas pizzas?»
***
Dos horas, dos pizzas, y un par de cervezas de Sirius más tarde, Regulus decide finalmente hablar sobre lo que sucedió ese día.
«Y le escribí que, si quería salir de la librería, podía esconder el cuaderno entre los discos apilados que hay en ‘Las Tres Escobas’,» termina de hablar, intentando no hacer contacto visual con ninguno por más de cinco segundos. «Y estaba pensando que…Tú, Barty, podrías estar atento mañana,» se aclara la garganta y se acomoda en su asiento, intentando parecer desinteresado «Quizás lo veas y puedas decirme quién es o no sé, lo que sea,» balbucea, encogiéndose de hombros, fingiendo desinterés.
«Espera, rebobina. ¿Cómo sabes que es un él ?» Dorcas pregunta, cruzando sus brazos.
«Su amiga, Lily, me lo dijo,» Regulus explica.
Barty, confundido, pregunta: «¿No se llama Lily la chica que trabaja en la librería?»
Regulus suspira impaciente. «Son la misma persona.»
Evan interrumpe, levantando una mano. «Espera, dijiste que Lily no te quería ayudar.»
Se tapa la cara indignado y resopla. «No lo hizo a propósito. Se le escapó.»
Pandora, ansiosa por llegar al punto, exclama: «¿Podemos enfocarnos en lo más importante ahora? Regulus está interesado en una persona.»
Él se defiende con una expresión irónica. «Solo me da curiosidad saber quién es. No es gran cosa...» Se encoge de hombros.
Pandora y Dorcas comparten una mirada cómplice y justo cuando están por hablar Barty las interrumpe.
«Te ayudaré. Mañana, en cuanto vea a alguien con un cuaderno rojo, serás el primero en saber,» promete Barty, guiñandole un ojo.
Regulus agradece con un gesto de cabeza.
***
Barty
(12:31): el cuaderno está aquí
pero no logré ver a tu chico
(12:31): Tenías sólo un trabajo.
(12:31): si consideramos que actualmente *estoy* en mi trabajo real
tenía *dos* trabajos
y estaba concentrado en el que *paga* mi renta
(12:32): Lo siento.
(12:37): Yendo
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11 de diciembre
No puedo creer que me hayas tendido una trampa…
¿Pensabas que no iba a darme cuenta?
Si quieres continuar con esto, tienes que prometer no romper las reglas.
Regla n°1: NO TENDERNOS UNA TRAMPA PARA SABER QUIÉNES SOMOS!
… No se me viene a la mente otra regla.
Sí puedes cumplir con esto, podremos continuar.
Ahora sí…
Hola!!!
Me alegró muchísimo cuando mi amiga me mandó un mensaje diciendo que alguien había encontrado el cuaderno y aún más cuando me dijo que estaba escribiendo.
Gracias por darme esta oportunidad. Sé que sonará extraño, pero me da mucha ilusión poder hablar contigo y conocerte.
Decidí dejarlo en la librería porque necesitaba a alguien distinto a mí. Quería algo nuevo ¿Y qué mejor lugar que una librería para empezar una nueva historia?
Tengo 23 años.
Hay una razón por la cual hice esa pregunta. Me gustaría, si es que seguimos con esto hasta entonces, que en navidad nos conozcamos. Sin presión. Es solo una idea. Cuando hice la pregunta parecía muy llamativo y misterioso todo y pensé que tenía sentido hacer algo así. No sé realmente lo que esperaba. El punto es que no hace falta que nos veamos ese día o cualquier otro día. No digo que no quiera verte… seguro si voy a querer, pero si tu no quieres, no hay presión. Tampoco es que necesite o quiera verte ahora mismo cuando recién estamos empezando a hablar… no es que me esté anticipando a cosas, nada de eso. Al menos que tú quieras.
Dios… ya estoy complicando las cosas. Prometo que no soy un pervertido.
«Eso diría un pervertido,» observa Regulus, murmurando para sí mismo.
Eso es exactamente lo que un pervertido diría, no? Juro que no lo soy. Si encuentro alguna manera de probarlo lo haré.
Detestas la navidad???? Si mis amigos se enteran de esto, no van a querer que siga hablando contigo. El punto de que yo haya empezado esto es para recuperar mi esencia. Por supuesto, la razón fue cambiando, pero fue por eso que empecé. Mi esencia = amar la navidad. Sip… siempre amé la navidad: Las decoraciones, los villancicos, las típicas canciones, reunirme con mi familia, etc. Ya sé, muy cliché.
Hoy no disfruto nada de eso. Hace dos años dejé de hacerlo, pero a esa historia me gustaría dejarla para más tarde.
Escribes poesías?? Guau… No sé qué decir. Nunca fui muy fan de las poesías, supongo que es porque nunca supe entenderlas. Algún día quizás quieras hablarme un poco de eso?
Tu ‘Lo entiendo’ significa mucho para mí. No soy bueno con mis palabras y generalmente no puedo expresar el mensaje que quiero dar, y el hecho de que tú hayas podido captar la falta de mis palabras al punto de poder empatizar… significa mucho. Gracias.
Yo sí he vivido muchas aventuras. Aventuras fuera de todo lo que tú mencionaste, pero por primera vez estoy emocionado por una.
Que empiece nuestra historia.
P.D: Ey, qué tienen de malo los cómics? :(
P.D 2: La cerveza de mantequilla de ese lugar es deliciosa. Por supuesto, no pude beber una por tu pequeña trampilla >:( En fin, qué te parece si dejas el cuaderno en la heladería de Florean Fortescue? Son mis helados favoritos!! Voy a asumir que te gusta la cerveza de mantequilla (ya que me dijiste que esconda el cuaderno en el lugar donde la inventaron) y te voy a recomendar probar el helado de esa cerveza. Puedes darle el cuaderno a Alice, ella trabaja allí y sabrá lo que es.
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11 de diciembre
Hola,
De verdad pensé que iba a funcionar. Lo siento. A partir de ahora prometo cumplir con las reglas. No más trampas.
Si te soy sincero, no sé por qué decidí hacer esto. No soy de las personas que toman riesgos y hacen este tipo de cosas que solo pasan en las películas o a las personas más interesante y/o extrovertidas.
Ví la oportunidad y la tomé. Toda mi vida quise que algo mínimamente interesante me pasara. Algo que me hiciera tener ganas de levantarme por la mañana.
Me hiciste querer levantarme por la mañana. Gracias
Empezar una nueva historia en una librería… me gusta.
Tengo 22 años.
Si seguimos con esto hasta entonces y si confirmamos que ninguno de los dos es un pervertido… nos podemos conocer.
La Navidad nunca fue mi fuerte, no. No puedo creer que hayas amado la Navidad de esa manera tan intensa. Todo lo que mencionaste es un infierno para mí.
¿Cuál fue la Navidad que te hizo amar al día?
Cuando quieras dar un paso al buen gusto, me dices, y te contaré todo lo que quieras sobre la poesía.
Me alegra que podamos encontrar consuelo en el otro.
No estoy seguro cuál es tu idea de cómo continuar esta “aventura", pero me gusta el hecho de recomendarnos lugares donde dejar el cuaderno.
Estaba pensando en que podrías dejar el cuaderno en Cabeza de Puerco. Está un poco lejos, pero la comida allí es muy deliciosa. Tiene una temática mística, que honestamente considero ridícula, y música en vivo que es aceptable. No te conozco, pero voy a asumir que amarás este lugar. Le puedes dar el cuaderno al dueño.
P.D: Nadie en sus 20, que le guste los cómics, iba a estar interesado en siquiera tomar el cuaderno.
P.D 2: Asumiste mal, no me gusta la cerveza de mantequilla. Por otro lado, la heladería es muy… colorida. Me asombra que puedas tomar helado en diciembre. No es que sea fanático del helado el resto de los meses, pero ¿Con este frío? Hay bastantes personas aquí… estoy sin palabras. No puedo creer que esté por hacer esto. Hace más de 20 minutos que tengo el helado frente a mí y todavía no tuve la iniciativa de probarlo. Son dos cosas que no disfruto.
Me gustó…
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12 de diciembre
Hola!!!
Me alegra que hayas tomado esta decisión. No solo por mí, sino por ti también. La vida se trata de tomar decisiones. Sé que a veces es difícil, riesgoso, o simplemente tenemos miedo de dar pasos a lo desconocido, pero cuando lo haces y todo sale bien… la satisfacción que se siente es inexplicable. Y si todo sale mal… por lo menos lo intentaste, no? Intentar es mejor que quedarse con la duda. Siempre.
Tú logras lo mismo en mí. Hace dos años que estoy en la oscuridad y gracias a esto, gracias a ti, hace dos días que empecé a ver un poco de luz en mi vida.
No sé porque me emociona tanto hablar contigo. Solo pasaron dos días y siento que te conozco. Se siente bien, cómodo, y seguro leer tus palabras. No es extraño?
La navidad que me hizo amar el día… Es una buena pregunta. Quizás… La navidad de mis 7 años. Por alguna razón, ese año estaba obsesionado con el Polo Norte, los osos polares… Santa Claus. Recuerdo que toda esa semana había nevado intensamente. En Nochebuena mis padres me hicieron una búsqueda del tesoro. Cada pista tenía un regalo y el tesoro terminó estando en mi patio. Un iglú. Mis padres armaron un iglú. En ese entonces pensaba que Santa me había regalado el Polo Norte. Fue increíble. El iglú estaba lleno de osos de felpa, todos polares por supuesto. Comimos y dormimos allí. Los 3 terminamos enfermándonos, pero valió la pena.
Cuál fue la navidad que te hizo detestar el día?
No sé si fue tu intención que esa propuesta sonara tan seductoramente como lo hizo… pero está funcionando. Quiero un poema.
Cabeza de Puerco… Nunca antes había escuchado de este lugar. Me gusta que me recomiendes lugares a donde ir y que estos lugares te gusten… o por lo menos su comida.
Tenías razón, me encantó. La comida es exquisita, la música es hermosa, y la temática del lugar me fascina. Muchas gracias!
Estuve pensando y decidí hacerte saber mi nombre, pero no quiero que te sea tan fácil conseguirlo. Así que armé una búsqueda del tesoro. Él dueño de Cabeza de Puerco te dará la primera pista.
En cuanto a dónde dejar el cuaderno, estaba pensando en Madame Pudipié. Estoy seguro que odiarás el lugar, pero te suplico que le des una oportunidad. Tienes que pedir mi habitual: Té negro con miel y jengibre, y un pastel de Bakewell. El ambiente no es de tu estilo (según lo que puedo notar o asumir de ti), pero una vez que pruebes lo que te dije… no vas a poder comer otra cosa. Si mal no recuerdo, hay una estatua de un gato por la entrada y puedes dejar el cuaderno detrás de ella.
P.D: Sí… creo que tienes razón.
P.D 2: NO TE GUSTA LA CERVEZA DE MANTEQUILLA??? Helado + frío = lo mejor. No te gusta el helado, no te gusta la cdm, pero sí te gustó el helado de cdm? Siento que siempre algo de ti logrará sorprenderme. Gracias por probarlo a pesar de que ninguna de esas cosas te guste… Y de nada por hacerte probar algo que te gustó.
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12 y 13 de diciembre
Cuando terminé tu juego, Madame Pudipié ya había cerrado. Así que si todo sale bien estarás leyendo esto solo un día más tarde.
Hola, James,
Tu búsqueda del tesoro fue más difícil de lo que pensaba. Tardé dos horas. Pensé que sería sencilla y corta. No bromeabas cuando dijiste que no me sería fácil.
James… Me gusta tu nombre.
Ahora se siente extraño que tú no sepas el mío, pero si te digo cuál es, será muy fácil para ti saber quién soy. No es un nombre común… Así que te daré una pista para que tú lo adivines: Está relacionado con las estrellas.
Si no sabes de astronomía, no puedes buscar por internet ni preguntarle a Lily ni a otro empleado de la librería. Puedes buscar en libros o pedirle ayuda a tu amiga, no más.
A mí también me emociona hablar contigo. Me duermo pensando en que al día siguiente te leeré y me despierto ansioso por buscar el cuaderno. Si es extraño o no, no lo sé, pero me gusta.
Eso suena a una muy linda Navidad, James. Puedo imaginarte de pequeño con esos típicos pijamas de invierno, a juego con los de tus padres. Te imagino dentro del iglú con tus mejillas sonrojadas por el frío y abrazando a tus peluches.
¿Te siguen gustando los osos polares?
La Navidad que me hizo detestar el día no fue solo una. En mi familia nunca la festejamos. De hecho, nunca festejamos nada. Ni siquiera nuestros cumpleaños. Al menos no de una manera normal, de una manera que se disfrute. En fin, todas las Navidades me fueron indiferentes, pero si tuviera que elegir una, sería la Navidad en la que mi hermano se fue de casa. Fue un momento muy duro para mí y para él. Me sentía solo. Creo que esa noche me hizo aborrecer la Navidad.
No me considero una persona seductora. Si te sentiste seducido con lo que escribí, esa no fue mi intención ¿Quieres un poema? ¿Que yo te escriba un poema?
Sabía que te gustaría Cabeza de Puerco. Me alegra que hayas disfrutado de tu tiempo ahí.
Actualmente te estoy escribiendo desde la librería porque tuve que decirle a Lily que te advierta de no ir mañana por la mañana a Madame Pudipié.
Mañana te seguiré escribiendo…
Estoy esperando tu habitual. Tuve que empezar a escribirte para ignorar todo lo que está pasando a mi alrededor.
Este lugar es muy rosado y está lleno de parejas y de decoraciones navideñas y la misma canción está sonando hace más de 10 minutos y puedo escuchar al coro de villancicos que está afuera del lugar. James… más te vale que lo que pedí sea lo más delicioso que pruebe en mi vida o prometo buscarte y sacarte los ojos con una cuchara, para que aprendas a no recomendar estos lugares a personas como yo. Estás advertido.
El té es… excelente y el pastel aún mejor. No sé cómo voy a hacer para seguir disfrutando de esto sin tener que volver aquí.
¿Te puedo hacer más preguntas personales? No me quiero sobrepasar y preguntar algo que haga que dejes de hablarme.
Deja el cuaderno en Ollivanders. Es una tienda esotérica. Mis amigos, Pandora y Evan, trabajan allí. Su tío abuelo es el dueño. No sé si el lugar será de tu agrado, pero mis amigos te caerán bien. Prometo que no es una trampa.
P.D: Pareciera que me conoces, todo lo que me recomiendas, de comida, me gusta.
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13 de diciembre
Gracias por buscar a Lily para que me avise. Fue muy considerado de tu parte :)
Hola!!!
Sabes mi nombre! Lo escribes muy lindo. Me gusta mucho tu letra.
Eres muy gruñón y mandón. Debo admitir que iba a ignorarte e iba a buscar nombres de estrellas en internet, pero decidí no hacerlo. Me darás un premio?
Orion? Vega? Sirius? Polaris? Castor? Arcturus?
No creo realmente que ninguno de esos sea tu nombre, pero tu pista no ayuda mucho. Leí un nombre y lo anoté. En fin, te llamaré Arcturus. Tu personalidad va con la de alguien llamado así. Alguien intelectual, reservado, y cautivador.
Pienso en ti todo el día. A mí también me gusta.
Regulus traga fuerte. «Pandora, Evan,» mira a sus amigos con los ojos muy abiertos. «James dice que piensa en mí todo el día ¿Qué significa?»
Evan finge sorpresa. «¡¿Qué?! ¡¿Tu novio piensa en ti todo el día?! Qué extraño…»
«Evan,» Pandora murmura enojada. «No le hagas caso, es un idiota,» dice acercándose a Regulus. «¿Tú piensas en él todo el día?»
Regulus se encoge de hombros, evitando la mirada de su amiga. «No,» miente. «Sí… no sé. Sí.»
«Y eso ¿Qué significa para ti?»
«No lo conozco, solo hace tres días que estoy escribiéndome con él.»
«Eso no fue lo que pregunté, Reg.»
Él la mira, ambos se quedan callados por unos segundos hasta que, por fin, él dice: «Significa que me interesa su existencia.»
Evan suelta una risa nasal. «Reg.»
Regulus levanta sus cejas, dándole a entender a su amigo que él tiene su atención.
«Te gusta,» Evan se encoge de hombros. «Es sencillo.»
«No sé si me gusta. No lo conozco, solo pasaron tres días»
«Uno siempre sabe. El tiempo no importa, Reg. Yo me enamoré de Barty la primera vez que lo vi. No lo conocía, pero sabía que me gustaba.»
Pandora le sonríe a su hermano. «Y a mí me gustó la pelirroja, el segundo en el que atravesó esa puerta.»
Evan resopla. «Lo tuyo no cuenta,» en respuesta su hermana frunce el ceño y lo mira boquiabierta. «Tú no haces nada al respecto. Hace meses que estás suspirando por ella y no la invitas a salir.»
«Es cliente, no puedo hacer eso. Estoy esperando que ella me invite. Además… ¿Quién eres tú para decir que no hago nada al respecto? Señor voy a suspirar por mi mejor amigo por cuatro años hasta que él me confiese su amor. Idiota. Hoy seguirías soltero si no fuera que Barty declaró su amor.»
«Auch.»
«Te lo mereces.»
Regulus rodea sus ojos y vuelve a la lectura, ignorando la pelea de hermanos.
Mis padres y yo siempre usábamos pijamas a juego, acertaste. Me siguen gustando los osos polares, sí. Ya no es una obsesión, pero me siguen pareciendo hermosos y sigo teniendo unos cuantos peluches de ellos…
Si pudiera quitarte esos malos recuerdos, lo haría. Viajaría en el tiempo y te buscaría, a tu hermano también, para que pasen navidad conmigo y mis padres.
«Quiere quitarme los malos recuerdos,» tira su cabeza hacia atrás unos segundos para recomponerse y seguir leyendo.
Quizás la razón por la cual no te gusta la navidad es porque tienes miedo a estar solo en ella. Puede que haya entendido mal, pero jamás la volviste a pasar solo hasta este año, verdad? Quizás no te guste estar solo. Quizás a falta de los buenos recuerdos, creciste odiando lo que no pudiste tener.
Por qué pasarás tu navidad solo?
Sí!! Quiero que me escribas un poema, por favor! Solo si tú quieres, no te estoy presionando. Perdón. Es extraño que quiera un poema tuyo? No hace falta que me escribas uno! Fue algo que pensé y lo escribí, pero no estaba esperando que lo hicieras. Bueno… sí estaba esperando, pero no porque di por hecho que lo harías solo porque te lo pedí. Dios!!! Me gustaría un poema tuyo, pero solo si quieres escribirlo. Y si es que sí quieres hacerlo, que sea a tu tiempo. Sin presión.
Sabía que odiarías el ambiente, pero también estaba seguro que amarías mi habitual. De nada!
Me estabas amenazando? Guau…
Puedes hacerme todas las preguntas que tú quieras, cuando quieras. Puedo hacer preguntas yo también? Asumiré que sí.
Voy a empezar con una muy importante:
Cuál es tu color favorito?
A Lily le encanta ir a Ollivanders. Este año, de curiosa, se metió a la tienda, y desde entonces va muy seguido. Se pondrá muy feliz cuando le diga que por fin la voy a acompañar… o más bien, ella a mí.
Tus amigos son muy persuasivos. Terminé comprando varias cosas que no necesitaba.
Resulta ser que a Lily no le interesa tanto el esoterismo como le interesa Pandora. Puedes creer que nuestras amigas se conocían desde antes? Bueno, sé que tú conoces a Lily desde hace meses, pero es increíble cuán cerca estuvimos del otro todo este tiempo.
Ahora mismo Lily está coqueteando con Pandora y Evan está en una videollamada con alguien, mirándome seguido. Está hablando contigo? Bueno… cuando tú leas esto será un estaba, pero me entiendes.
Estaba pensando que podrías dejar el cuaderno en el centro comercial Hogsmeade. En el área central instalaron un montaje navideño. Allí está la casita de Santa Claus, deja el cuaderno dentro. :)
James,
P.D: Ahora sí que intentas seducirme… verdad?
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14 de diciembre
Hola, James,
¿Quieres que te dé un premio por cumplir con algo que te pedí? No, la vida no funciona así.
Orion es mi padre, pero no hablaremos de él. Sirius es mi hermano. Arcturus es mi segundo nombre. Sí, mi familia tiene un gusto muy particular.
Mi nombre tiene 7 letras. Sigue intentando.
¿De verdad piensas que soy cautivador?
Se ve que ambos pensamos mucho en el otro…
¿Le pusiste nombre a tus peluches?
Mi odio hacia muchas cosas siempre se basó en el miedo a ellas. No me es muy sencillo separar esos sentimientos. Es más fácil concentrarme en no querer algo a pensar en por qué no lo quiero.
Es mi decisión pasar la Navidad solo. Mi hermano y su novio, Remus, me propusieron ir a pasar las fiestas con la familia de Remus en Gales, pero no me quiero sentir incómodo. No soy parte de esa familia, ni de ninguna otra.
En la penumbra de diciembre, su risa es tinta;
Navidad, familia, su esencia infinita.
Con aventuras y retos, su identidad protege;
En mudas palabras, una historia florece.
Te estaba amenazando, sí.
¿Cómo describirías tu personalidad en tres palabras?
Mi color favorito es el verde, pero un verde… bosque de pinos en un día nublado ¿Cuál es el tuyo?
Así que Lily es la pelirroja de la que tanto habla Pandora. Estamos más cerca de lo que imaginamos. Evan no estaba hablando conmigo, seguramente estaba en una llamada con su novio, Barty, quizás lo viste en Las Tres Escobas, él trabaja allí.
Actualmente estoy viviendo una pesadilla. Te estuve recomendando lugares que sabía te gustarían y tú me mandas a este infierno. Estoy sentado en el suelo, viendo a los niños hacer una cola para hablar con Santa Claus. Ridículo. Tengo que esperar que haya menos gente para entrar a la casa. Quiero que sepas que me vengaré, duerme con un ojo abierto, James.
Como castigo dejarás el cuaderno en La Casa de los Gritos. Es una casa del terror que está todo el año en funcionamiento. Deja el cuaderno en el pozo de Samara. Suerte, idiota.
P.D: No, sigo sin hacerlo.
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14 de diciembre
Hola!!!
Ni siquiera un premio pequeñito? :(
Si tu segundo nombre es Arcturus, tu nombre podría ser una estrella de la constelación Bootes: Seginus? Muphrid?
Canis Major no tiene estrellas de 7 letras. Quizás una de Orion?: Mintaka? Alnilam?
Si no es ninguno, necesito más pistas!
Sí, muy cautivador. Tu manera de escribir, tu letra, los lugares que te gustan, las comidas que te gustan, lo que no te gusta… Hay algo de ti que llamó mi atención el segundo en te leí.
Piensas mucho en mí??? Si estuviéramos hablando cara a cara podrías notar cuán sonrojado estoy. No sé por qué mencioné eso. Sabes qué? No importa por qué lo hice, para eso estamos, para escribir cosas que no nos atreveríamos a decir (o escribir) nunca, verdad?
Creo que ya estás empezando a conocerme. Sí, mis peluches tienen nombre: Godric, Harry, y Effie.
Puedes hablarme de todo eso, Arcturus. Puedes hablarme de tus miedos y de todo lo que necesites. Para eso estoy.
Si todo sigue como ahora, vas a pasar navidad conmigo. Si es que sigues queriendo, por supuesto.
Me escribiste un poema… Me escribiste un poema. Siento que ese poema es perfecto para mí. Es perfecto para mí? Lo hiciste para mí? Es mío? Pensabas en mí cuando escribiste eso? Un poema para mí. Arcturus? Arcturus, necesito saber tu nombre. Necesito conocerte. Dios, no sé qué me pasa. Me haces sentir cosas…
No puedo creer que me escribiste un poema y que luego sigas escribiendo como si todo siguiera normal después de algo así!
Necesito unos minutos para recomponerme.
Ya estoy mejor. Guau. Me sigues sorprendiendo. Cómo te atreves a preguntarme si creo que eres cautivador. Es que no te das cuenta? No tienes ni idea del efecto que causas en mí.
Me gusta que me amenaces. Esa actitud va bien con tu personalidad.
Me acabas de hacer la única pregunta que no sabría cómo contestar. Hay preguntas que no puedo o no quiero responder. Ésta, en cambio, no sé contestar. De verdad no sé cómo describirme. Lo siento. Qué hay de ti?
Ese es un verde muy específico y muy hermoso. Mi color preferido es el rojo. Todos los tonos de rojo.
Te imaginas que Lily y Pandora empiecen a salir??? No sería increíble???
LO SIENTO! LO SIENTO! LO SIENTO! No te voy a volver a recomendar nada que tenga que ver con navidad! Lo prometo.
Hagrid, quien se disfraza de Santa, es mi amigo y me dijo que escuchó que ya no tienes permitida la entrada a Hogsmeade. Lo siento mucho.
Estoy en mi auto, en la puerta de La Casa de los Gritos. No quiero hacer esto.
Todo sea por seguir hablando contigo…
James,
P.D: Cuándo empezarás a hacerlo? :(
P.D 2: Puedes dejar el cuaderno en ‘El Caldero Chorreante’. Sé que el lugar te gustará mucho y la comida allí es deliciosa.
~ ~ ~ ~ ~
James Potter amaba la navidad. Amaba la infinidad de personas que paseaban por las calles de Londres al llegar el primer día del último mes del año. Amaba las decoraciones presentes en cada rincón de cada lugar que visitaba. Amaba las canciones taquilleras que resonaban constantemente dondequiera que él iba. Amaba los villancicos. Amaba la combinación de los colores rojo y verde. Amaba la felicidad durante las festividades. Amaba que la mayoría de las personas tuvieran una excusa para viajar y reunirse con su familia para compartir el festejo. Amaba las tradiciones que cada familia tiene para ese día. Y sobre todo… James Potter amaba a aquellos que aman la Navidad.
Para él esta festividad siempre fue importante. Es, simplemente, el día más importante del montón. Mucha decoración. Muchas comidas elaboradas. Muchos regalos. Muchas risas. Mucha magia. Mucha felicidad. Y más que nada… mucha familia.
Pero hoy la Navidad le duele. Las decoraciones, los villancicos, y las tradiciones, son un recuerdo doloroso de todo lo que tenía y jamás volverá a tener.
Hace dos años que perdió a sus padres. Fue la pérdida más dura que vivió. Él, después de eso, nunca pensó que seguiría aquí, vivo. Su mayor miedo siempre fue ese. Su mayor miedo se cumplió. El vacío que dejaron no se llena con nada. Intento seguir adelante y mejorar, pero el dolor y el vacío siguen estando ahí. Su corazón sigue lleno de amor por ellos y no sabe dónde dejarlo.
Dos años intentando seguir adelante. Algunos días son mejores que otros. Algunos meses son más fáciles. El dolor sigue estando, siempre está, pero James cada día lo soporta un poco más. El vacío es lo más insoportable y el silencio es ensordecedor.
Hablar con sus amigos y terapeuta funciona en su mayoría, pero no es suficiente. Ya nada nunca es suficiente. O nada lo era hasta que llegó él.
Arcturus.
James desde que empezó a escribirse con él, sintió una calidez en su cuerpo. Sintió el vacío llenarse poco a poco. Es extraño y es ridículo sentirse así por alguien a quien no conoce; sentirse completo y feliz por alguien a quien nunca vio. Pero… lo bien que se siente James con él.
Se escribieron por cuatro días. Nueve cartas compartidas. Siete lugares recomendados. Cuatro amistades.
Todo estaba perfecto. James estaba feliz. Feliz hasta que llegó al Caldero Chorreante… y nada.
James abre con rapidez la puerta de entrada de Flourish y Blotts, entra, y sus ojos empiezan a buscar a Lily.
Cuando por fin la encuentra: «¡Lily!» Corre hacia ella, quien, sorprendida, gira su cuerpo en busca de la voz y se topa con James, todo agitado y colorado.
«James...» Lo mira preocupada, apoyando sus manos en los hombros de él.
«¿Está aquí? ¿Lo dejó aquí?»
Lily frunce el ceño, confundida. «¿De qué estás hablando?»
«De Arcturus, por supuesto ¿Dejó el cuaderno aquí? Se supone que debería haberlo dejado en El Caldero Chorreando, pero busqué por todas partes y no lo encontré. Supuse que algo había sucedido y tuvo que dejarlo en otra parte. Di por hecho que lo había dejado aquí ¿No?»
Lily niega con la cabeza. «Tranquilo. Quizás lo dejó en Ollivanders,» sugiere.
James inhala profundamente y empieza a asentir. «Tienes razón.»
«¿Estás bien?»
«Tengo miedo de haberlo incomodado. Escribí cosas muy…» James resopla con frustración por no encontrar la palabra adecuada. «Creo que la cagué,» tira su cabeza hacia atrás, con ambas manos tapando su cara.
Lily lo agarra de las muñecas y baja sus brazos para poder verlo a los ojos. «James…» Él la mira. «No hay nada que puedas haberle escrito que lo pueda incomodar.»
Él la mira incrédulo. «Tú más que nadie sabes que eso no es verdad.»
Lily se queda callada sin saber qué decir por unos largos segundos hasta que, «En media hora salgo. Si quieres, puedes esperarme y vamos juntos hasta Ollivanders.»
James asiente. «Gracias, Lily.»
«Ve a buscar el libro de astrología que te mostré. Puedes seguir buscando su nombre mientras esperas.»
Media hora más tarde los amigos están saliendo de la librería en dirección a la tienda esotérica. Cuando llegan a Ollivanders, Pandora los recibe con una gran sonrisa.
«No esperaba verlos hoy.»
El rostro de James cae ante ese comentario. «¿Tampoco dejó el cuaderno aquí?»
Pandora pasa su mirada de James a Lily repetidas veces. «Puedo preguntarle, si quieres.»
«Si, por favor.»
Ella asiente, agarra su celular, y desaparece por la puerta detrás del mostrador.
«Quizás se le hizo tarde o se olvidó que tenía algo pendiente por hacer,» Lily sugiere, intentando animarlo. James, jugando con sus dedos, se queda mirando la puerta expectante. «Intenta tranquilizarte, todo va a estar bien.»
«Tenías razón,» él se gira para mirarla y ella ladea su cabeza en pregunta. «Me apego muy rápido a las personas. No soy consciente de ello hasta que algo como esto pasa.»
«No estás apegado a él, James. Estás apegado a la idea que tienes de él.»
James se encoge de hombros. «¿Cuál es la diferencia? Igual terminaré lastimado.»
Ambos se quedan callados por varios minutos hasta que vuelve a aparecer Pandora. Su expresión seria. «Lo siento,» es lo único que dice.
James asiente lentamente con la cabeza. «Gracias,» contesta con una sonrisa forzada. Mira a Lily. «Necesito tomar aire,» y se va.
El viento frío golpea el rostro de James mientras camina por las calles, perdido en sus pensamientos. Inhala y exhala profundamente una vez y luego de nuevo. Y de nuevo.
«James,» le susurra Lily.
Él no se gira para mirarla. «Lo siento, Lily. Necesitaba aire. Lamento haberte arrastrado a esto.»
«¿Arrastrado? La pude ver a Pandora y, gracias a esta situación, ahora tengo su número,» sonríe, agitando su celular. Al ver la expresión neutra de James, continúa, «James, para eso están los amigos. No puedes sentirte culpable cada vez que necesitas mi ayuda.»
James suspira y se gira finalmente para mirarla. «No solo hoy… Estos últimos días estuve muy intenso hablando de Arcturus… y ni siquiera valió la pena porque ya todo terminó.»
Lily sonríe con dulzura. «¿Recuerdas cuando tuviste que abandonar tu segunda cita con Frank porque Emma me había dejado plantada?» Él asiente. «Estuviste toda esa noche intentando convencerme de que quizás algo le había sucedido y no pudo llegar a la cita. Estuviste a mi lado, consolándome y perdiéndote de tu cita con Frank, hasta que por fin supimos algo de Emma.»
«¿Cuál es tu punto?»
«Mi punto es que estoy aquí, y seguiré aquí. Nada más importa. No me iré de tu lado hasta que tengamos ese cuaderno en nuestras manos.»
James le sonríe. «Aprecio mucho eso, Lily, pero esto es distinto. Él ya no quiere seguir con esto.»
«Entonces, no me alejaré de tu lado hasta que no tengamos una respuesta clara.»
«Prefiero quedarme con lo poco que tengo. No me gustaría leer en su letra que ya no quiere hablar conmigo.»
«Mereces una respuesta, James ¿Por qué quedarse con la duda?»
James suspira y luego asiente. Su mirada perdida. «Hay otro lugar… al que podemos ir.» Mira a Lily. «Es un pub. Uno de sus amigos trabaja ahí.»
«No sabía que habías conocido a otro de sus amigos. James, alguien que no quiere entablar una relación contigo, no te presenta a todos sus amigos.»
«No fue así. Fue una trampa. El primer día me pidió que dejara el cuaderno ahí con la intención de que su amigo me viera y le diera toda la información.»
Lily lo mira confundido. «¿Sabe quién eres?»
«No… O creo que no. El amigo me vio y me habló. Conversamos un buen tiempo y al final le pedí que no dijera nada.»
Ella empieza a asentir, entendiéndolo todo. «¿Las Tres Escobas?»
James asiente.
«Vamos.»
Caminan hasta el pub, mientras la tarde avanza y las luces navideñas se encienden, iluminando las calles llenas de gente.
«¿Cómo se llama el amigo?»
«Barty.»
Al llegar al pub, el bullicio y la cálida luz los envuelve.
James escudriña la multitud hasta que identifica a un joven con parte de su cabello verde y ojos curiosos parado detrás de la barra. «Ahí está.»
Se acercan, «Barty,» él levanta la mirada, reconociendo a James.
«Si Re–» Se tapa la boca rápidamente. Sus ojos muy abiertos. «Por favor, ignora eso ¿Qué haces aquí?»
Re…
Re…
Lily codea su brazo, llamando su atención. James sacude su cabeza. «Lo siento. Sé que prometimos no hablarnos y fingir no conocernos, pero Arc–él no dejó el cuaderno donde debería haberlo dejado y hablé con Pandora y me hizo entender que él ya no está interesado en seguir con esto. Quería saber si tú sabías por qué… O algo. Lo que sea que puedas decirme.»
La expresión de Barty se torna algo seria y confundida. «¿Dices que él no quiere seguir? Imposible,» niega con la cabeza. «Si hubieras visto la manera que reaccionaba cada vez que te leía.»
«Quizás se arrepintió,» esta vez es Lily quien habla. Barty la mira.
«Podría ser…» Barty se encoge de hombros, insatisfecho con esa conclusión.
James se tensa, pero Lily interviene rápidamente. «Solo queremos asegurarnos de que esté bien.»
Barty asiente lentamente. «¿Por qué no se sientan? Le diré a Rosmerta que les lleve unas cervezas de mantequilla. Mientras tanto yo hablaré con él.»
James suspira, resignado. Lily asiente. «Gracias,» agarra el brazo de James y caminan hacia una de las mesas vacías.
«No deberíamos haber venido hasta aquí. Arcturus va a pensar que estoy desesperado y que estoy invadiendo su espacio, molestando a él y a sus amigos.»
«Estás desesperado.»
«Pero él no tiene por qué saberlo ni por qué sentirse responsable por ello.»
«¿Puedes, por un segundo, dejar de sentir lástima por ti? Deja de intentar llegar a conclusiones y a asumir lo que otros piensan y sienten-»
«Aquí les dejo su cerveza de mantequilla,» dice una mujer alta y rubia, apoyando en la mesa una jarra de cerveza y dos vasos.
Ambos amigos agradecen. James agarra la jarra y sirve la bebida.
«No lo hago a propósito.»
«Lo sé.»
«No puedo controlar. Mi ansiedad-»
«Lo sé, James. Lo siento.»
«¿Podemos hablar de algo más?»
«¿Escuchaste a Barty?» Lily pregunta subiendo sus cejas repetidamente. «Dijo Re…»
James sube su mirada hacía Lily, sorprendido. «El único nombre que se me viene a la cabeza, que empiece así y sea de siete letras, es Regulus . La estrella alfa de la constelación Leo,» su mirada, intensa y llena de esperanza, clavada en la de Lily. «El corazón del león,» él dice en un suspiro. «Leí sobre esa estrella. Lily, de verdad consideré esa estrella como su nombre. Es perfecto. ¿El corazón del león? De todos los animales que podría haber sido… es un león. ¡El corazón del león!»
Lily tapa su boca con una mano para esconder su risa y le asiente.
«¡El león es mi animal preferido! ¡Soy Gryffindor! Es el destino… Estamos destinados.»
«Recuerda que podría no ser ese su nombre.»
«Lo es. Tú sabes que lo es. Yo sé que lo es. Hay una razón por la cual me sentí atraído por el nombre cuando aprendí sobre él. Es el corazón del león, mi corazón. No podría ser otro nombre. Es Regulus. Regulus…»
Lily asiente, mordiéndose los labios con una sonrisa. «Regulus Arcturus,» ella suelta una risa. «Todavía no puedo creer que se llame así. Tiene el nombre de un señor de setenta años que fuma pipa.»
James ríe. «Creo que por dentro él es un señor de setenta fumando una pipa,» asiente, de acuerdo con ella. «Regulus Arcturus…» Él ríe tontamente.
En ese momento aparece Barty, quien se sienta junto a James. «Tienen suerte que yo sea una persona muy discreta,» él asegura, tomando el vaso de James y dándole un sorbo a la cerveza. James mira a Lily, enarcando sus cejas, diciendo sin palabras: ¿Viste eso? Barty vuelve a dejar el vaso frente a James y dice: «Le dije que hablé con Pandora y que ella estaba preocupada y blablablá. Me dijo que tiene miedo a sentir.»
Lily frunce el ceño. «¿Miedo a sentir?»
«¿Él te dijo eso?» Pregunta James, empezando a jugar ansiosamente con sus dedos.
«No con esas palabras, pero lo conozco lo suficientemente bien como para saber lo que quiso decir.»
«¿Y qué quiso decir?» James pregunta angustiado. «Me refiero… ¿Qué es lo que le da miedo sentir?»
«Re–» Barty resopla enojado y se corrige. «Mi amigo no sue-»
«Regulus,» Lily corrige con seguridad.
Barty la mira boquiabierto y luego lleva su mirada a James. «¿Él te dijo su nombre? Pensé que seguías sin saberlo.»
«No me lo dijo, lo adivine,» James confiesa, omitiendo el hecho que fue él quien lo ayudó a adivinarlo.
Barty asiente distraído. «En fin, Regulus no suele abrirse con personas a quienes no conoce… A veces ni eso. Solo tiene a su hermano y a cuatro amigos, cinco si cuentas al novio de su hermano. No le gusta conectar con gente, nunca le gustó. Prefiere tener un círculo pequeño. Sabe cómo actuar con nosotros. Nos conoce y lo conocemos. Sabe cómo es su relación con su hermano, sabe cómo es su relación con nosotros, sus amigos, pero nunca aprendió más allá de eso. Nunca tuvo la oportunidad de tener y conocer otras relaciones. Y ahora apareciste tú. Creo que no sabe lo que siente por ti, o, más bien, lo sabe, pero no quiere dejarse sentir,» explica Barty, su mirada seria. «Emm… Creo que ya lo expuse demasiado.»
«Gracias, Barty,» Lily le sonríe. Él asiente una vez como respuesta, se levanta, y se va. Ella mira a James. «Solo queda esperar… ¿Estás bien?»
James asiente. «Sí,» sonríe cuando se da cuenta que realmente lo está. «Estoy bien.»
Puede parecer un poco egoísta de su parte haberse aliviado al escuchar todo eso, pero cuando se enteró que Regulus quería terminar con el juego, James se quebró. Su ansiedad le decía que él había hecho algo mal, que se sobrepasó, que lo empujó a Regulus hasta su límite. James pensaba que todo era su culpa, pero no fue él quien provocó todo… Bueno, en realidad sí fue él, pero no por algo de más que hizo o por algo malo…
Está bien… Regulus no la está pasando para nada bien con este nuevo descubrimiento, pero si James es honesto, él está feliz y aliviado de hacer sentir a Regulus porque eso significa que no toda ha terminado todavía y que tiene una oportunidad. Significa que hay algo más entre ellos que puede crecer.
Quizás les parezca ridículo que James se sienta así, pero él ahora sabe que todo este tiempo estuvieron destinados a conocerse, a ser parte de la vida del otro. Conocerse iba a suceder de una forma u otra. Él lo sabe.
James es consciente que sentirse así, después de sólo unos días de escribirse con alguien, es muy trillado y nadie cree que algo así pueda suceder en la vida real, pero hoy él puede asegurar que lo es. Lo es porque lo siente.
Una persona se conoce a sí misma. Sabe cuándo algo está mal con su cuerpo, o cuando algo está mejor, sabe que está sintiendo algo nuevo, un nuevo sentimiento, un sentimiento único y especial. James lo sintió, lo siente. Apenas leyó el ‘Hola’ de Regulus, lo supo. Algo distinto y nuevo. Algo único. Algo hermoso.
Así tan fácil como llegó, el miedo a perderlo se fue. James no va a perder a Regulus. Le dará todo el tiempo que necesite para pensar y entender lo que siente. Si tiene que esperar un día más o un mes o el resto de su vida, lo hará, porque hoy James sabe. Regulus llegó a su vida para quedarse… para iluminarla, para llenar el vacío.
Son compatibles, James puede notar. Es como contemplar la relación entre el sol y una estrella. James es enérgico y expansivo, aportando vitalidad y calidez. En cambio, Regulus es tranquilo y sereno, aportando estabilidad y calma.
James no es ingenuo. Él comprende que una persona no puede mejorar todo, ni curar la depresión, ni salvar a otra de la oscuridad de la mente; no puede borrar los malos recuerdos, ni puede superar los traumas del otro; pero si puede aprender, pueden aprender juntas. Pueden amarse, cuidarse, y respetarse. Pueden reír y llorar juntas. Pueden hablar y quedarse calladas. No todo se va a solucionar mágicamente. No todo va a ser perfecto, pero mientras estén juntas, todo se vuelve más llevadero.
Después de terminar sus bebidas, James se acerca a Barty para saludarlo y pagar, mientras Lily sale afuera para solicitar un Uber. Después de completar el pago, James se abre paso por el medio de la multitud para llegar a la puerta. De manera involuntaria, sus ojos se posan en la pila de discos en una mesa cerca de la entrada. Allí dejé el cuaderno hace unos días . James piensa y por un instante la idea de que el cuaderno podría estar allí cruza su mente. Justo cuando se dispone a dirigirse hacia los discos, una multitud de personas comienza a salir del pub, empujándolo.
«Lo siento,» dice cuando choca con alguien que estaba entrando. Entre la multitud, puede distinguir una melena roja agitándose, indicándole con la mano que se apresure.
~ ~ ~ ~ ~
«Lo siento,» dice el hombre que lo chocó al entrar. Regulus solo rodea los ojos y sigue caminando.
Localiza a Barty en un segundo, está detrás de la barra. Cuando él lo ve, sus ojos se abren muy grande y viajan hacia un sector del pub. Regulus sigue su mirada, pero no ve nada importante. Su amigo suspira aliviado y luego lo mira, saludándolo con una sonrisa sesgada.
«¿Qué mirabas?» pregunta frunciendo el ceño.
«Nada,» responde rápidamente. «¿Qué haces aquí? Pensé que estabas teniendo una crisis existencial.»
«Lo estaba, pero luego me di cuenta que estoy cansado de entrar en pánico con todo. Estoy cansado de sentir tanta mierda,» admite. «Quiero vivir. Quiero estar bien. Quiero probar cosas nuevas y también probar de nuevo cosas. No soy el mismo de antes, así que quizás mis gustos tampoco lo sean,» él dice sentándose en una banqueta. «Quiero una cerveza de mantequilla.»
Barty lo mira sorprendido. «Tú odias la cerveza de mantequilla.»
«Hace unos días probé el helado y me gustó. Si me gustó eso, pienso que también me gustará la bebida en sí.»
«Tenemos muchas variedades ¿Quieres empezar por la clásica o prefieres otra?» Barty le entrega la carta con todas las opciones.
Regulus las revisa, una por una. «Quiero todas.»
***
15 de diciembre 17 de diciembre
Hola, James,
Bien, te daré otra pista: Soy la estrella alfa de una de las constelaciones astrológicas.
Sé que solo pasaron 5 días, pero siento que
Perdón. Tardé dos días en contestar porque tenía miedo. Me asustó pensar en dejarte entrar. Hay algo en ti que me aterroriza, pero que a la vez me entusiasma. Dices que no sé el efecto que causo en ti, pero eres tú el que no se da una idea del efecto que causas en mí, de lo que me haces sentir, de lo que me haces hacer y pensar. Provocas en mí cosas que nadie nunca pudo. Despertaste algo en mí que no sabía que existía, que pensé que jamás sería capaz de sentir.
James, gracias a ti estoy yendo a lugares a los que jamás hubiera pensado en ir. Me hiciste probar cosas que nunca hubiera imaginado probar. Lograste que vaya a un centro comercial en esta época del año y que entre a hurtadillas a la casa de Santa Claus. Te dije que me vengaría y que fue un infierno, y lo fue, pero la verdad es que me divertí; la adrenalina de hacer algo que no debería hacer se sintió increíble. Gracias.
Por ti me atreví a volver a probar la cerveza de mantequilla, y todas sus variedades, y me gustó. Me encantó, de hecho.
Despertaste algo en mí y estoy muy agradecido por ello. Al principio me dio miedo, y lo sigo teniendo, pero me gusta sentirlo. Este miedo sé que lo puedo controlar. No es un miedo que me paraliza, es un miedo que me hace querer avanzar. Es un miedo a algo nuevo. Algo nuevo que estoy dispuesto a descubrir. Una aventura.
Cuando empecé a escribirte no me di cuenta que estaba dándole un cierre a una parte de mi vida, ni que había empezado otra. Una historia nueva. Tú lo dijiste y yo simplemente me dejé llevar, pero no fue hasta hace unas horas que me di cuenta que era verdad. Estoy viviendo una aventura. Estoy empezando una historia. Una historia contigo.
No sabía si escribirte todo esto porque tengo miedo a perderte, pero de eso se trata la vida ¿No? Tú lo dijiste. Se trata de tomar decisiones, de dar pasos a lo desconocido, de hacer eso que no nos atreveríamos a hacer. Ahora lo entiendo.
Te estoy escribiendo desde El Caldero Chorreante. Tenías razón, me gusta el lugar y me gusta la comida. No sé si todavía quieres que nos veamos en Navidad, pero si es así… ¿Querrías que ese día cenemos aquí?
Estaba pensando que podrías dejar el cuaderno en mi lugar favorito. Es un Café. Voy todas las mañanas. Me pido un Earl Gray y unos scones, voy hacia una mesa que está al final, cerca de la ventana, me siento en la silla verde, y me quedo ahí leyendo y disfrutando de mi habitual. El Café se llama Inferi.
P.D: ¿De qué color son tus ojos?
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17 de diciembre
Hola, Regulus,
Regulus… Regulus Arcturus… Regulus. Regulus!!!!!
No hace falta que confirmes que ese es tu nombre, ya sé que lo es. Por supuesto que tu estrella es el corazón del león.
No sé si piensas lo mismo, pero creo que todo este tiempo estuvimos destinados a conocernos, a ser parte de la vida del otro. Tú, hace meses que conoces a Lily, y ella conoce a Pandora. Yo voy seguido a Las Tres Escobas porque me encanta la cerveza de mantequilla. Voy por lo menos cuatro veces por semana a Flourish y Blotts, que sé tú sólo vas los Domingos, Lily me lo contó, pero eventualmente, de una forma u otra, nos íbamos a encontrar.
Regulus: El corazón del león. El león es mi animal preferido!!!! (no le digas a los osos polares).
¿Cuál es tu animal preferido?
Te podrías haber tomado años en contestarme y todo estaría bien. No tienes que disculparte conmigo por tomarte un tiempo para entender tus sentimientos. Todo está bien entre tú y yo. Todo está perfecto.
Me alegra saber que podemos despertar lo mejor del otro. Gracias por ser sincero y decirme todo esto que estás sintiendo. Yo también lo siento, Regulus. Siento que te conozco. Siento que siempre fuiste parte de mi vida. Siento que mi cuerpo y todo mi ser te estuvieron esperando por 23 años y que por fin te encontramos. Te encontré y no te dejaré ir. Sé que yo no me iré nunca. Estoy aquí para ti.
Esta historia que estamos empezando se convirtió en mi mejor aventura. Mi aventura favorita. Gracias. :)
Nunca me vas a perder, Regulus. Estoy aquí.
DIOS!! SÍ, SÍ, SÍ, Y SÍ. Me encantaría verte en Navidad y cenar contigo allí. Necesito conocerte y abrazarte y no dejarte ir. No es que te abrazaré sin tu consentimiento, por supuesto. Jamás haría algo con lo que no te sientas cómodo. No es que no quiera abrazarte… como ya dije, quiero y necesito y mucho, pero no es que esté desesperado por hacerlo, no. Bueno, en realidad un poco lo estoy, pero eso no importa si tu no quieres ¿Quieres? ¿Te gustaría abrazarme o preferirías que no?
Estoy en tu Café. Pedí tu habitual y me senté (espero) en tu asiento de siempre. No soy de leer mucho, ya lo sabes, y no quería traer uno de mis cómics porque quería respetar este lugar sagrado que tienes aquí, así que compré un libro de astrología y leeré eso.
Ya que nos estamos conociendo, quiero terminar lo antes posible con recomendaciones que no disfrutarás mucho, pero que son importantes para mí. Es una tienda de bromas. Sé que no estarás sorprendido con esta nueva información que tienes sobre mí. Es una tienda muy completa, puedes encontrar de todo allí. Me gustaría que vayas y busques algo con lo que puedas hacerles una broma a tus amigos. Considéralo un reto, pero sólo si quieres hacerlo, no te sientas obligado. La tienda se llama Zonko.
James,
P.D: No creo que sea casual que justo hayas hecho esa pregunta en esta posdata. ¿Es esta tu manera de seducirme? En la próxima me preguntarás qué llevo puesto, seguro. En fin, mi color de ojos es marrón. Espero que eso no sea una decepción para ti… ¿De qué color son los tuyos?
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24 de diciembre
Hola, James Potter,
Pandora y Evan te mandan saludos y… mi hermano y su novio también. Ayer hablé con ellos y les hablé sobre ti. Pensé que me costaría hacerlo, pero nada nunca fue más fácil. Hablar sobre ti me es natural. Sé que te pondrás feliz y para nada nervioso que por fin le haya hablado a mi hermano de ti…
Escribo por fin como si fuera que estamos escribiéndonos hace años. Se siente así. Siento que nos conocemos de toda la vida. Hoy se cumplen dos semanas que empezamos a escribirnos (contando también los días que estuvimos en pausa).
Bien… Barty también te manda saludos. No te quería decir porque estoy enojado con ambos por haberme ocultado que se habían conocido el día de la trampa, pero hoy me encontraste de buen humor.
En lo que escribiste ayer, en el muy largo y descriptivo párrafo, sobre el 15 de diciembre, dijiste que al salir chocaste con alguien. James… Ese día yo también fui a Las Tres Escobas por esa hora y al entrar, alguien (alto) chocó conmigo.
James. James, creo que chocamos con el otro. Nuestros cuerpos colisionaron, se tocaron, y se ignoraron. No puedo creer que hayas ignorado mi presencia. Nos podríamos haber visto si no hubieras estado distraído viendo los discos apilados. Podríamos haber hecho contacto visual.
¿Te hubieras dado cuenta que era yo? ¿Hubiera sido amor a primera vista?
Tu dijiste que te enamoraste de mi letra: Amor a primera leída ¿Crees que te habrías enamorado de mí si me veías ese día? Según como me describí… ¿Te hubiera gustado lo que viste?
No sé si tendrás tiempo a responderme esto por aquí, dado a que mañana nos veremos, pero quizás acordamos en seguir escribiéndonos, así que… esperaré tu respuesta.
Mi cumpleaños es el 27 de diciembre. Soy capricornio. Sirius dice que Aries y Capricornio no son compatibles. Pero yo creo que lo nuestro va más allá de los signos. Tú eres un león, en muchos sentidos, y yo soy tu corazón. Nada más importa.
En fin, mañana por la mañana nos encontramos en la librería. Luego tú me llevarás a lugares que no sé porque quieres que sea sorpresa y a la noche cenaremos en El Caldero Chorreante. Sé que ya hablamos de esto, pero necesitaba escribirlo de nuevo para asegurarme que es real.
Nos vemos mañana, James.
Regulus Black,
P.D: Decoré mi departamento.
***
Regulus despierta abruptamente al sonido molesto de su alarma, que retumba en su habitación. La apaga. Pasan unos segundos hasta que la conciencia del día lo golpea con fuerza: hoy conocerá a James. Sus ojos se abren de golpe. Hoy verá a James y lo abrazará. Mirará sus ojos, sabrá cómo sonríe, escuchará su voz, lo abrazará, contará sus pecas, escuchará su risa, notará su altura, lo abrazará, y experimentará cada detalle de su presencia.
Sin perder un segundo más, se levanta de un salto y se apresura a tomar una ducha. Se cepilla los dientes más de una vez, se viste con el atuendo que cuidadosamente eligió la noche anterior, guarda el regalo de James en su bolso, y prepara todo lo que necesita para salir.
Cuarenta y cinco minutos y una llamada con Sirius más tarde, Regulus se encamina hacia su destino, haciendo antes una parada en Inferi para comprar tés y scones.
Al llegar a la librería, se detiene unos minutos en la puerta, respirando hondo para calmar los latidos acelerados de su corazón. Abre las puertas, y el ambiente cálido de la librería le da la bienvenida como siempre. Pero esta vez, está vacía.
Regulus empieza a recorrer con la mirada el lugar y nada. Empieza a dar unos pasos, buscando unos rizos castaños. Su mirada sube hacia la sección de policiales y allí, junto al sillón verde, apoyado sobre las barandas, con un pie rebotando ansiosamente en el lugar, y de espaldas a él, está James. Regulus sonríe.
Es él. Es James.
Sin pensar, empieza a subir sigilosamente las escaleras. Respira hondo y piensa cada paso que da. Justo llegando al final del pasillo, inhala profundamente, y gira. James lo nota y se incorpora rápidamente. Todo el aire que había acumulado en sus pulmones desaparece. Ambos se quedan mirándose, conociéndose, estudiándose.
Regulus es quien da el primer paso, y James lo sigue. Sus movimientos son cautelosos pero seguros; avanzan uno hacia el otro, con el temor de que el sueño se desvanezca al hacer un movimiento brusco.
Pero no es un sueño. Es real.
Sus latidos se aceleran, sus manos empiezan a sudar, traga fuerte. De repente es consciente de su respiración y de la cantidad de veces que parpadea.
James es alto. James usa anteojos. Sus brazos son–
Frente a frente, se detienen. La mirada profunda de James encuentra la de Regulus, sus sonrisas se entrelazan, y por un momento, el mundo se detiene y el tiempo deja de existir. O como sea ese dicho… A Regulus no le importa.
Regulus apoya lo que está en sus manos sobre la baranda, y sin querer esperar un segundo más, lo abraza.
Sus brazos rodean el cuello de James, dejando a sus pies apoyados en puntas. James, con intención y brazos fuertes, rodea a Regulus. Se abrazan fuertemente, intentando acercarse imposiblemente más. Entre ellos no queda espacio libre.
Regulus, con su mejilla apoyada en el hombro de James, esconde su cara en su cuello, mientras él apoya la suya en su pelo.
El abrazo es largo y cálido. Sus latidos, después de unos minutos, se sincronizan, su respiración también.
Solo pasaron unos minutos y Regulus es adicto al aroma de James. Su perfume, su jabón, su piel. Regulus se siente un poco aturdido de tanto sentir. Lo puede percibir con todos sus sentidos. Se da cuenta que no quiere vivir nunca más no sintiéndolo. Quiere quedarse allí y hacer del presente su eternidad.
James. James. James.
«Hola,» James susurra con calidez, y el temblor recorre las piernas de Regulus, incitándolo a profundizar el abrazo aún más. James ríe suavemente, pero no se aparta.
Su voz. Su risa. Su cuello. Sus brazos.
«Hola,» murmura Regulus en su cuello, sin intenciones de soltarlo.
«Oh,» es lo único que sale de la boca de James, después de unos largos segundos en silencio.
Con suavidad, se separan. James le toma la cara entre sus manos y le sonríe. Regulus sujeta sus muñecas y le devuelve la sonrisa, sintiendo el rubor subir por su cuello hasta sus mejillas y orejas.
James asiente. «Sí.»
Regulus inclina la cabeza, confundido. «¿Qué?»
«Sí me hubiera dado cuenta de que eras tú,» responde a la pregunta de Regulus de ayer. «Si hubiera sido amor a primera vista, porque lo es. Si me hubiera gustado lo que veía, porque me gusta lo que veo,» confiesa, acariciando la mejilla de Regulus con sus pulgares.
Regulus cierra los ojos, dejándose llevar por las caricias, sintiendo las palabras resonar en su cuerpo; y cuando los vuelve a abrir:
James. James. James.
