Chapter Text
Su mejilla se teñía de azul bajo el recorrido de una lágrima. El delineador que tanta precisión le había tomado a su amiga, marcaba con mucho más exactitud el momento que su corazón se rompía. Con la valentía de mostrarse, porque así supuestamente le queria, exponia su torso en una camiseta que solo se basaba en ser una rejilla de hilo y brillos. Pero su alma se sentía más desnuda. Tanta gente por su alrededor y aún así el sentimiento de soledad se hacía cada vez más inmenso. No podria decir que estaba sonando en aquel mismo momento, pues él sólo escuchaba el vacío que generaba su existencia. Fue entonces cuando sus miradas se encontraron, por la que prometió que sería la última vez que le daria ese placer y sin querer permitir que la recordara triste, su orgullo le llenó de rabia, arrebatando con ira la lagrima que acariciaba su rostro. Y con su rostro marcado, dejó atrás el lugar sin querer ni despedirse. Ya daria explicaciones. Sabía que le entenderian.
Auriculares puestos y en estos sonando la banda sonora de una ruptura anticipada. Con todas aquellas canciones que le habían dañado ya por no querer aceptar la realidad. No quería ser consciente en ningun momento de lo que su cabeza tenia que decir, por eso su cuerpo peleaba en que la escuchara dandole brotes de rabia, donde buscaba chutar alguna lata de la calle, sollozos que aguantaba haciendo sangrar su labio y dedos ansiosos que buscaban como poner final a aquello, si borrarlo todo o hundirse en las mentiras que había leído en su día a día.
Su memoria muscular le hizo sentarse en la parada de bus sin percatarse que en la esquina había un chico en pie apoyado en el poste. Tampoco es que pudiese fijarse mucho, esa zona estaba vacía de noche y apenas había una humilde farola en su lado de la parada, por no mencionar que sus ojos se habían permitido desahogarse una vez el local le quedaba lejos.
Y justo sonó la canción. Posó su espalda en el aluminio, un escalofrío recorrió su cuerpo por el cambio de temperatura. Poco a poco su mirada se fue oscureciendo. No sabía decir si seguía llorando o ya no le quedaban lágrimas, pero si notaba el dolor en sus párpados. Contempló sus dedos que estaban cubiertos de azul. En parte no queria imaginarse como se veria su rostro, pero le fue inevitable deslizar su pantalla abriendo la camara frontal y encontrarse con la devastadora imagen de la realidad. Sus ojos se oscurecieron aún más al percatarse que la última foto que se veía en miniatura era la que se había hecho antes de salir, arreglado y sonriente. Se planteó presionar el botón y capturar la realidad de aquella noche, pero la duda de si el otro merecía que el dolor que le había causado se materializase aún más no le dio tiempo a actuar, ya que justo en su campo de visión entró una fina mano que sostenia un pequeño paquete de toallitas húmedas. Alzó su mirada resiguiendo aquella figura para encontrarse con un completo desconocido regalandole una sonrisa empatica. Se quitó lentamente uno de sus auriculares por inherencia y allí se quedó bloqueado sin saber como proceder.
“Opino que el azul resalta mucho tus ojos, pero quizás no planeabas llevarlo así. Puedes coger una si quieres” su sonrisa se amplió ligeramente a la par que le abría el paquete.
“Queria probar un estilo así más arte contemporaneo, pero creo que no es lo mio, mejor me quedó con el delineado de siempre y ya” bromeó con la poca fuerza que tenía aceptando la toallita.
“Hombre yo creo que no debemos cerrarnos a la primera, pero si el arte contemporaneo te deja así, yo también me pongo en contra de que lo vuelvas a tocar” se sentó a su lado pero dejandole algo de distancia.
Una pequeña risa se escapó de sus labios mientras con delicadeza retiraba de su rostro el azul. No podía evitar que cada tanto sus labios formaran una mueca, al fin y al cabo seguía sin escuchar que le decía su cabeza. Cuando terminó, no solo bloqueó el móvil sino que se quitó los auriculares y los guardó en el pequeño bolsito que llevaba con él. Y el silencio de la noche invadió el ambiente.
No quería parecer un borde ni un desagradecido, pero tampoco estaba en las condiciones de empezar una conversación ni saber si iba a poder mantener mantener una, pero algo en él le pedía mostrarse receptivo y también le iba bien dejar de pensar un segundo que acaba de ocurrir. Una pequeña corriente recorrió su cuerpo al darse aquella idea por un simple segundo. Y como si se percatara de la situación, aquella voz raspada volvió a hablar.
“Con el calor que hace, me es imposible no salir a la calle sin un paquete de toallitas y algun mini desodorante” comentó.
“Cierto, muchas gracias, osea no hacía falta pero de veras te lo agradezco” respondió rápidamente.
“Ay, no es nada, peor me siento yo que te había visto llegar así y no me he armado de valor para acercarme, pero intuyo que no quieres que te saque el tema, ¿no? Y mucho menos un desconocido” musitó el chico con cierto temblor en su voz.
“Agradeceria que no, sinceramente, pero te entiendo, no ha de ser fácil estar aquí y que de golpe te llegué un tio semi desnudo, con la cara azul, llorando a sollozos y quizás se le han escapado algunas frases de Taylor Swift” negó con la cabeza de la vergüenza que le daba la idea.
“La parte de Taylor Swift temo decirte que no ha ocurrido, me hubiese ayudado más a sacarte un tema, eso seguro” su rostro giró minimamente para sonreírle.
“Pues no te voy a mentir que ganas de gritar algunas he tenido, es más ni me había dado cuenta que estabas, lo podría haber hecho perfectamente” giró su cabeza para devolverle el gesto, pero al apoyarse de lado en el aluminio cerró los ojos buscando el refugio de acurrucarse en algun lugar.
“Intuyo que coges el único bus que pasa por aqui” un murmuro de afirmación fue lo único que recibió “Pues deberías ponerte en pie que ya llega”
Sacando las fuerzas de un suspiro, se alzó a la par que el bus se plantaba enfrente suyo. Ambos subieron y pasaron su tarjeta. Sin decir nada asumieron que iban a compartir aquella parte del trayecto, así que en un bus donde predominaba el silencio y el agotamiento en los rostros, ellos rompían la norma, sentándose juntos y luciendo emociones totalmente distintas. Decidieron respetar el ambiente al no compartir ninguna palabra, pero si tomaron la decisión de compartir música, así que cada uno con un auricular fueron turnandose uno de los moviles canción a canción. Eso le ayudó a estar más ausente en la negatividad de sus emociones y poder encontrar un poco de calma a base de nuevas melodías y letras. Cuando se aproximaron a la parada, le devolvió el auricular, regalandose ambos una tierna sonrisa al rozar sus manos. Con cuidado se puso en pie y se giró para mirarle una última vez mientras bajaba. Y entonces el horror se dibujó en su rostro.
“Por cierto, me llamo Alvaro ¿y tu?” consiguió decir sin escuchar la respuesta pues las puertas se cerraban enfrente suyo y observó con todas sus emociones agarrandose a un nudo de su garganta, como el bus continuaba su trayecto. Y entonces se permitió que de nuevo cayera una lagrima por su mejilla, esta vez sin dejar un rastro azul, culpandose de todo. Hasta de no haber caído antes en que no sabía quien era ese chico y quizás nunca más lo encontraria.
