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Cayendo al lado oscuro

Summary:

Vader se enamora de su hermoso maestro y vecino. El único que parece amarlo y entenderlo.

Notes:

¡Feliz año nuevo! Espero que este año les vaya a todxs muy bien. Yo vengo con este humilde trabajo y esperando que les guste mucho.

Creo que es lo más larguito que he hecho para esta colección. Disculpen que no sea un Obikin en todo el sentido de la palabra porque esta vez a Anakin le tocó ser el gemelo de esta presencia oscura que amo tanto, es que se me desvío tantito pero MANTENGAN LA CALMA. Si mi cerebro me alcanza, puede que pronto traiga para ustedes un trío de estos gemelos con nuestra mami amada, ¿les gustaría? 🫣

En fin, ojalá lo disfruten y de nuevo ao3 no me deja poner las etiquetas como quisiera. Si se me pasó alguna por favor díganme y con mucho gusto la agregó, no se enojen plis.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 A los 17 años, Vader ya tenía múltiples tatuajes y piercings, sumando las horas que pasaba en el gimnasio que le dieron una proporción más ancha y algo musculosa. Era muy diferente a su gemelo, Anakin; quien era más delgado, tenía la voz un poco más delgada y su piel estaba libre de tinta; era el número uno de su clase y después del cuarto semestre dejó de usar lentes de contacto.

 

Se llevaban bien, o bueno, lo intentaban. A Anakin muchas veces llegaba a desagradarle su hermano mayor, Vader -para él- era demasiado grosero y arrogante; era un grandísimo idiota y violento.

 

 Vader, por otra parte, creía que Anakin tenía falta de carácter, era un ñoño en todo el sentido de la palabra, seguía virgen a los 17 cuando él mismo había perdido su virginidad a los 14. Lo peor, es que su madre parecía preferir siempre a Anakin.

 

Pero a veces, los dos encontraban agradable pasar tiempo juntos. Jugaban a la consola, jugaban a la pelota en el patio y a veces Anakin acompañaba a Vader al gimnasio.

 

Todo empezó cuando regresaban de comprar algunas golosinas y botanas para ver una película -porno, porque mamá no estaba en casa- y un camión de mudanzas llamó la atención de ambos.

 

Un hombre, de unos 40 años, indicaba a los trabajadores dónde acomodar las cajas y muebles. Vestía un suéter azul y pantalones cómodos de mezclilla. Tenía barba y una bonita nariz en la que reposaban sus lentes.

 

“No sabía que alguien se mudaba.” Comentó Anakin mientras pasaba la bolsa de plástico a su otra mano. 

 

Vader sólo le hizo un gesto y ni siquiera pareció escucharlo. “Qué bueno está.” 

 

Anakin abrió los ojos y dirigió su mirada, de nuevo, al hombre.

 

“No sabía que te gustaban los ancianos.” Intentó bromear pero Vader le dio un golpe en la espalda, empujándolo.

 

“Cállate mejor y apúrate. El idiota de Palpatine sólo me prestó el disco hoy.”

 

Cuando llegaron a casa, vieron la película, prepararon la cena (Anakin) y esperaron a su madre para comer. 

 

Vader se masturbó con la imagen del nuevo vecino, agradeciendo por las nuevas escenas que había recopilado de la porno.

 

•──•─•──•✦•──•─•──•

 

Obi-Wan estaba cansado. Mudarse de un estado a otro no era fácil pero era bueno empezar de nuevo. O así pensaba hasta que, acostado en su silencioso cuarto, la ansiedad empezó a carcomer su cerebro con la idea de que no conocía a nadie en la ciudad.

 

A la mañana siguiente, salió a dejar la basura con las cajas de la mudanza y otras cosas que tuvo el valor de tirar. Hacía mucho frío, su bata no era demasiado gruesa para protegerlo del viento de la madrugada. 

 

Un ruido llamó su atención y se fijó en la casa de enfrente donde unos muchachos peleaban por quién iba a conducir y a Obi-Wan le pareció gracioso. Aunque se sintió tonto cuando ambos muchachos voltearon a verlo. Les dirigió una sonrisa amable y caminó de regreso a su casa.

 

Pasó el día arreglando el lugar que ahora llamaría hogar. Mañana empezaría su nuevo trabajo y quería mantener todo lo mejor acomodado posible. Cocinó una rica cena y tomó tres copas de vino. Leyó un poco en la cama y cuando apagó las luces, el sueño no pudo invadirlo, al contrario; lo único que lo invadió fue un feo sentimiento de soledad.

 

Pese a esto y con el sentimiento de la noche anterior, intentó pensar que mañana sería mejor, conocería a sus nuevos colegas, a sus alumnos y y su vida volvería a ser normal.

 

•──•─•──•✦•──•─•──•

 

Está bien, honestamente sí estaba un poco -muy- nervioso. Había llegado temprano y el director Yoda le dio un recorrido por las instalaciones de la escuela. Después conoció a Quinlan y le agradó, incluso intercambiaron números y quedaron de ir a tomar algún trago el fin de semana.

 

Pronto llegó a su salón y se sentó en su escritorio, fue saludando con una sonrisa a todos los estudiantes que llegaban a clase. Cuando dieron las ocho en punto, comenzó. 

 

“Buenos días. Soy el profesor Obi-Wan Kenobi, durante este semestre voy a ser responsable de la materia de Filosofía.”

 

Algunos alumnos lo miraron agradablemente, otros no tanto y unos pocos simplemente parecían aburridos. Sin embargo, esto no dejó que Obi-Wan se pusiera triste. Tenía mucha experiencia con adolescentes, parte de ser docente consistía en saber lidiar con ellos y su comportamiento, no con todos se llevaría bien pero le gustaba pensar que con muchos otros sí.

 

“Está bien. Entonces, empezaremos…”

 

No pudo terminar de hablar porque pronto el espacio se vio invadido por una persona asomada en la puerta.

 

“¿Puedo pasar?”

 

Obi-Wan miró al muchacho vestido de negro y con tatuajes visibles en el antebrazo.

 

“Sí. Adelante.” Le contestó mientras hacía ademán de que entrara. 

 

El chico entró pero Obi-Wan se concentró en acomodar bien los papeles que tenía en su escritorio y después volvió a dirigirse a su clase.

 

“Como decía, quisiera empezar con una presentación de cada uno de ustedes; su nombre o cómo les gustaría que les llamara, y qué les gusta hacer en su tiempo libre.”

 

Sí, Obi-Wan sabía que era algo tonto y aburrido pero era el primer día y no conocía a ninguno de estos jóvenes, pasaría seis meses con ellos y aunque no aprendiera todos sus nombres, supuso que ayudaría a calmar el ambiente.

 

Empezó por la primera fila, todos mencionaron las cosas que él había pedido conocer y se portaron al nivel. Pronto llegó el turno del estudiante que había llegado tarde.

 

“Me llamo Vader, me gusta fumar y escuchar música.”

 

Bueno, al menos es honesto pensó Obi-Wan. Vader se sentó y su compañero de mesa se puso de pie. “Soy Anakin, me gusta mucho leer sobre física y matemáticas.” Y se sentó.

 

Obi-Wan no había notado que esos dos chicos se parecían mucho pero no pensó más en eso. Comenzó a dar su clase y al final de la misma pasó la lista de asistencia.

 

“Skywalker Vader.” Presente escuchó y marcó una palomita. “Skywalker Anakin.” Presente pero esta vez levantó la vista para mirar a Anakin con la mano alzada, junto a Vader. 

 

Gemelos, tenía gemelos en su clase. Era la primera vez que esto sucedía. Había tenido primos entre sus alumnos o incluso medio hermanos pero nunca gemelos.

 

Cuando todos salieron, cerró la puerta de su salón y se dirigió hasta el salón de maestros. Quinlan estaba comiendo en una mesa y Obi-Wan se sentó a comer con él, contándole de su primera clase.

 

“No jodas, los Skywalkers están en tu clase. Yo que tú tendría cuidado.” Le comentó Quinlan. 

 

Obi-Wan ya había terminado de comer así que puso cara de confundido y preguntó “¿Cuidado? ¿Por qué? Me parecieron bastante inofensivos.” En realidad había sido así, bueno, Vader parecía un poco intimidante pero eran simples muchachos, no los tomaría como una amenaza real.

 

Quinlan se acercó más a él y le habló en voz baja. “Bueno, Anakin en realidad es un gran estudiante, es educado y aplicado, pero Vader… Ese chico sí que es problemático, apenas el semestre pasado tuvo mínimo diez citatorios por peleas con otros chicos, no es muy educado que digamos con las chicas e incluso se ha llegado a rumorear que él vende sustancias ilícitas dentro de la escuela.”

 

Obi-Wan se sorprendió, miró a su compañero con ojos incrédulos y se tapó la boca con la mano.

 

Está bien, ahora realmente iba a tomar sus precauciones con Vader.

 

Sin embargo, esto último quedó muy lejos de cumplirse porque cuando llegó a casa, una voz llamó su atención y al voltear miró a los gemelos bajando del carro estacionado en la entrada de la casa de enfrente… Dios, no puede ser.

 

“Maestro Kenobi, así que usted es el nuevo vecino.” Vader había cruzado la calle y Obi-Wan estaba congelado en la puerta de su propia casa. 

 

“Ah, sí.” Contestó unos segundos después. 

 

Vader le sonrió de una manera que Obi-Wan no pudo descifrar. “Aquí estoy para cualquier cosa que se le ofrezca, maestro.” Y cruzó de nuevo para llegar a su casa.

 

Obi-Wan entró a casa aturdido y un poco incómodo. Comió, vio una película y acomodó su cama para dormir. Pensó en su día y en sus alumnos, en especial en los Skywalkers.

 

•──•─•──•✦•──•─•──•

 

Habían pasado dos meses ya desde esos acontecimientos. Obi-Wan se sentía más tranquilo con su clase, con su vida y demás.

 

De hecho, mucho había cambiado, por ejemplo; ahora era cercano a los gemelos. Anakin era un alumno extraordinario, a pesar de que sus gustos fueran hacía las materias que implicaban números, destacó bastante en el estudio de la filosofía. De hecho, Obi-Wan se atrevía a pensar que era el mejor de su clase. 

 

Y con Vader, bueno, le costaba, pero Obi-Wan entendía. Agradecía que al menos en su clase se comportara bien y educadamente, casi hasta daba miedo. Vader lo ayudaba a llevar sus libros cuando se encontraban en el estacionamiento temprano en la mañana, y regularmente llevaba café a Obi-Wan antes de empezar las clases.

 

Su hora ya había terminado, la mayoría de los chicos habían salido ya. La mayoría, menos Anakin.

 

“Anakin, ¿necesitas algo?” Preguntó con una sonrisa amable en su rostro.

 

Anakin se acercó con su libro abierto. “De hecho sí, maestro. Realmente me pareció muy interesante la clase de hoy. En especial, el poema que nos hizo leer y reflexionar.”

 

Oh, cómo amaba el vocabulario tan limpio de Anakin. “Muchas gracias, Anakin.” Le agradeció mientras se pasaba la mano por el cabello largo que había mantenido desde que llegó a la ciudad.

 

Vader estaba harto de esperar al idiota de Anakin en el estacionamiento. Hoy estaba de mal humor, Palpatine lo había convencido ayer de robar los recursos de una clínica para enfermos de cáncer y venderlos para conseguir más droga. Y él no quería, en especial porque su padre había muerto de puto cáncer pero era Palpatine, le tenía algo de miedo a ese maldito enfermo. Su humor mejoró sólo un poco después de clase de última hora este viernes con Obi-Wan. Obi-Wan se había convertido en su obsesión, quería hacerlo suyo, completamente suyo; quería tenerlo en casa todo el día y usarlo, usar su boca y su agujero sólo para su placer.

 

Cuando Obi-Wan estaba explicando acerca de ese tonto poema, Palpatine le escribió diciéndole que lo esperaba en el callejón chino para comprar en el punto. Eso amargó su día y salió rápidamente de la clase, ni siquiera pudo despedirse de su Obi-Wan. Y el puto Anakin que no se apuraba. 

 

Aún más molesto, entró de nuevo a la escuela y fue directo al salón sólo para encontrar a un Obi-Wan riendo a carcajadas y a un Anakin contento con ojos brillantes. Ahora, definitivamente odiaba a Anakin.

 

Incapaz de contener su ira, habló. “Anakin, apúrate de una puta vez.” Tal vez habló lo suficientemente fuerte y duro porque ambos lograron exaltarse.

 

Anakin miró a su hermano con desagrado. Estúpido Vader. Anakin no lo iba a negar, después de ver lo inteligente y dulce que era Obi-Wan, no pudo evitar sentirse bien con él. Nunca le había gustado la clase de Leo y Escribo, los talleres de Comunicación Oral y Escrita, ni la Filosofía como tal pero Obi-Wan impartía con tanta dedicación y pasión que logró cautivar algo dentro de él. 

 

“Ya voy. Estaba hablando con el maestro.” Le contestó y creyó ver cómo su hermano apretaba sus puños. Ni modo.

 

“No le quito más tiempo, maestro Kenobi. Hasta el lunes.” Se despidió y cerró su libro para guardarlo en su mochila.

 

Obi-Wan miró a Vader y se preocupó un poco porque parecía muy enojado. “Vader, ¿sucede algo?” Preguntó incapaz de mantener su curiosidad apagada. 

 

Vader relajó su semblante y pareció respirar más normal. “No, maestro. Anakin, vámonos.” Y regresó por donde había venido.

 

Obi-Wan miró a Anakin que no se había movido de donde estaba, él sólo se encogió de hombros y caminó hacía la salida.

 

Anakin entró al auto y Vader ni siquiera le dirigió una mirada. Por dentro sonrió. En realidad amaba hacer enojar a Vader, era lo más fácil del planeta pero amaba hacerlo, joderlo simplemente por diversión. Vader manejó como un loco, en menos de cinco minutos estaban en casa, cuando en general hacían unos once minutos a velocidad normal. “Lárgate ya. Dile a mamá que vendré a la cena pero no es seguro.” Fue lo único que le dijo antes de empujarlo del asiento de copiloto. 

 

Y se fue. Anakin comió con su madre y después salieron por la despensa del mes. 

 

Vader había fumado dos cigarros antes de llegar al barrio donde lo estaban esperando. Sentía un ardor de coraje en su pecho y estómago. Anakin no podía quitarle a Obi-Wan. Anakin tenía todo el amor de mamá; por ser inteligente, por salir en el cuadro de honor, por siempre ser quien hacía todo bien. Si ya le había quitado a mamá, definitivamente no iba a dejar que él se quedara con Obi-Wan.

 

Se olvidó un poco de eso mientras hacían trato con el líder del clan. Después fumó un poco de hierba con Palpatine y lo dejó en su casa. 

 

Pasó por una tienda de tecnología y compró una cámara mini con micrófono incorporado. Si quería que Obi-Wan fuera suyo y sólo suyo tenía que conocer todo acerca de él; qué decía, qué hacía, qué música le gustaba escuchar, cómo le gustaba prepararse para dormir, cómo se veía desnudo. Dios, casi tiene una erección ahí mismo al pensar en su maestro desnudo. Hoy tendría una reunión con su mano y su verga. 

 

Con el viento de la entrada de la noche y escuchando su canción favorita, entró a su calle. Casi ríe de alegría al notar que el auto de Obi-Wan estaba saliendo de su cochera, lo que significaba que no tendría que faltar mañana para instalar su equipo de amor. 

 

Entró a la casa por la ventana que pudo violar sin evidencia de que lo había hecho. Todo estaba oscuro, así que subió hasta la habitación de Obi-Wan con la linterna de su celular. El cuarto de Obi-Wan olía a crema de café, su cama estaba acomodada y el aire se sentía agradable. Muy diferente a su cuarto que no recordaba la última vez que había visto el piso limpio de trastes o desperdicios. 

 

Instaló el equipo y lo verificó en su teléfono. Tenía vista a toda la habitación si indicaba el movimiento con su dedo sobre la pantalla. Ya que estaba ahí, decidió hurgar entre las cosas de su Obi-Wan. Revisó sus libros, sus fotos y casi saca su polla de sus pantalones cuando abrió el cajón de la ropa interior femenina que tenía Obi-Wan. Oh. Buscó su cesto de ropa sucia y se acercó para buscar alguna braga usada. Llamó su atención una morada, la tomó y sin dudarlo la llevó a su nariz para olerla. Era reciente, pudo descifrar y casi, casi pasa su lengua por el lugar donde más húmedo estaba. Sin pena metió la prenda en su pantalón, donde se dio cuenta de su gran erección y salió de la casa ajena para dirigirse a la suya propia. Esa noche eyaculó tres veces, dos con la braga alrededor de su verga grande y la última sobre la parte delantera de la braga.

 

El fin de semana se encargó de repartir la droga obtenida con sus contactos y cobrar su parte. No contestó los mensajes de Palpatine y cuando estuvo en casa, no salió más de su habitación.

 

El domingo en la tarde, después de ducharse y jugar un rato con su consola, abrió la aplicación de cámara que revisaba cada dos horas. 

 

Obi-Wan no estaba en su habitación o eso pensó con decepción y luego la intención de cerrar la aplicación, pero el sonido de una puerta cerrándose lo hizo quedarse un poco más. Movió la pantalla para mirar a su maestro sentado en su tocador y aplicando crema en sus manos y brazos. Obi-Wan se puso de pie para quitarse la toalla que llevaba en la cintura y Vader quedó con la boca abierta al ver el coño más hermoso que nunca había visto. El hombre mayor buscó con mucha paciencia alguna braga en su cajón y se decidió por unas color crema. Subió una pierna al banco donde anteriormente se había sentado y lentamente aplicó crema, después hizo lo mismo con la otra pierna. 

 

Después caminó a la cama. Se sentó justo frente a la cámara -que no podía ver- y Vader tuvo que sacar su polla cuando vio las tetas de Obi-Wan en alta definición. Sentía su cara caliente y su pulso acelerado. Obi-Wan se levantó de nuevo y caminó hasta la cómoda donde estaba colocada la cámara y Vader se preocupó por un momento, pero Obi-Wan sólo abrió un cajón para sacar algo. Si Vader tomó una captura del ángulo de Obi-Wan cabizbaja y sólo sus ojos a la altura para más tarde sólo fue su asunto. 

 

Obi-Wan apagó las luces pero gracias a las lámparas de lectura, todavía quedaba un poco de iluminación. Vader hizo zoom a la expresión de su maestro cuando se acostó en la cama, Obi-Wan tenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos cuando empezó deslizando una mano sobre su cuello y acarició su pezón izquierdo. Vader, en cambio, empezó acariciando con mucha paciencia su verga. Obi-Wan llevó su otra mano sobre su ropa interior, sobre su precioso coño. Acarició lentamente y abrió más las piernas, Vader intentó ir a su ritmo. Obi-Wan, minutos después, quitó su mano de ahí para subirla a sus labios y lamió con gusto dos dedos para repetir lo que anteriormente había hecho, sí, sobre sus bragas otra vez. Vader cerró los ojos y gimió desde el fondo de su garganta.

 

Cuando los abrió, Obi-Wan se estaba quitando las bragas y con gusto bajó el zoom a su coño. Obi-Wan siguió acariciando, primero su clítoris y empezó a gemir suficientemente alto para escucharse hasta el micrófono. Vader empezó a gemir más, a su ritmo. El mayor lentamente metió dos dedos a su vagina, sin necesidad de chuparlos pues estaba muy mojado. Vader se dió cuenta que se había olvidado por completo de sus pezones y en cambio empezaba a buscar algo más en la cama. Era un aparato rosa, redondo pero con una parte delgada que servía para jalarlo; no sabía su nombre pero Vader veía mucho porno, sabía para qué servía. Obi-Wan lo introdujo y gimió más fuerte, abrió más las piernas y sus cejas hicieron un bonito movimiento. Vader se puso celoso de esa maldita cosa que estaba dentro dándole placer a su Obi-Wan, él era el que debía estar dentro, su verga grande y gorda era la que debería golpear a Obi-Wan y hacerlo gemir como una puta. 

 

Obi-Wan movía constantemente el aparato dentro de él y pronto añadió dos dedos. Bueno, sí que tenía muchas ganas pensó Vader. Su maestro era un desastre de gemidos, tenía las mejillas rojas y se veía tan bonito con el cabello desordenado. Vader movía con más desesperación su mano, en busca de liberarse pero aún así quería esperar a Obi-Wan. Un grito más alto llamó su atención y después presenció un chorro saliendo del coño de Obi-Wan y se corrió sobre su mano. Quería bañarse con el chorro de Obi-Wan, quería beberlo y usarlo como si fuera bendito y sólo para él.

 

Obi-Wan se quedó un rato más jadeando sobre la cama y después se colocó sus bragas para acostarse de lado y dormir. Vader repitió esa grabación hasta las tres de la mañana.

 

•──•─•──•✦•──•─•──•

 

Obi-Wan durmió tan bien esa noche. Había pasado un tiempo desde que había chorreado de esa forma. Le gustaba esperar semanas para poder masturbarse pero en realidad había pasado más de un mes, con la mudanza, el estrés del inicio de clases y las tareas, era mucho y apenas había logrado salir con Quinlan por esas copas. Regresó a casa muy feliz, tomó un baño y pasó lo que tuvo que pasar. 

 

Es por eso que estaba tan feliz, incluso si era inicio de semana y todo eso. 

 

Empezó su primera clase, saludó a todos sus alumnos, a Anakin, a Vader. Incluso les dio los últimos 30 minutos de la clase para que usaran sus celulares y escucharan música. Obi-Wan hizo lo mismo, revisó sus redes sociales, contestó sus mensajes y actualizó su foto de perfil. Cuando tocó el timbre, se despidió de sus alumnos, incluso de Anakin pero Vader sólo se acercó a él.

 

“Vader, ¿puedo ayudarte?” Le preguntó al muchacho.

 

Vader parecía un poco triste, pudo notar.

 

“Maestro Kenobi. ¿Puedo hablar con usted?” Una mueca apareció en su rostro. Obi-Wan se preocupó porque si Vader no mostraba enojo, mostraba altanería, pero nunca tristeza o alguna emoción parecida.

 

Por el calor del momento, Obi-Wan lo tomó de los hombros -fuertes, muy fuertemente trabajados en el gimnasio- y lo sacudió un poco. “Dime qué está mal, Vader. Puedes hablar conmigo, si no puedo ser directamente de ayuda, buscaré a alguien que sí lo sea, pero habla conmigo.”

 

Vader lo miró con ojos lastimados y bajó la cabeza. Obi-Wan pensó por un momento que se veía un poquito ridículo siendo tan grande, tatuado y con cicatrices mostrando esa expresión de dolor. “Es sólo que me está yendo mal; aquí, en casa, con todos.” Le confesó con un suspiro. “Quisiera cambiar, por mí, por mamá, por Anakin. Más aún, quisiera ser un buen estudiante, para usted, para todos mis maestros.” 

 

A Obi-Wan se le rompió el corazón. Él sabía que todos tenían problemas, a veces realmente sí se enojaba con algunos docentes por pretender que los alumnos y jóvenes no los tenían. “Vader, debe ser terrible para ti sentirte así.” Murmuró mientras acariciaba -sin pensarlo- sus bíceps. “Pero eres capaz de mejorar, si realmente lo quieres con todas las ganas, vas a poder lograrlo. Tal vez si te empieza a ir mejor en la escuela puedas ir mejorando en los otros aspectos de la vida.”

 

Vader asintió pero no pareció que su ánimo cambiara, aunque sea un poco. “Sí, maestro. Es sólo que yo también quisiera tener a alguien con quién hablar. La gente me ve rudo y sí lo soy pero quisiera contar con alguien para todo.”

 

Obi-Wan se olvidó de todo código que tenía en la mente sobre la línea que no debía cruzar, la línea entre maestro y estudiantes, y abrazó a Vader. “Oh, Vader. Me tienes a mí. Puedes contar conmigo, para lo que sea.”

 

Vader entonces pareció alegrarse y lo abrazó con más fuerza. “Gracias, maestro Obi-Wan. Sabía que podía confiar en usted.” 

 

Cuando se separaron Vader tenía una sonrisa en la cara. “¿Entonces puedo ir a su casa cuando yo quiera, cuando me sienta triste y quiera hablar, si necesito ayuda en alguna tarea?”

 

Obi-Wan lo pensó y no lo vio mal, después de todo estarían fuera de la escuela. “Claro, cariño. Puedes.” 

 

Vader salió con una sonrisa triunfante en su cara, con su meta cruzada y Obi-Wan salió feliz, pensando que había hecho lo correcto, que estaba ayudando a alguien que necesitaba comprensión y apoyo.

 

Después de eso todo cambió. Vader lo visitó el miércoles, pidiéndole ayuda en un tema que no había entendido de su clase; Obi-Wan con paciencia le explicó y después salieron al jardín trasero del mayor para conversar.

 

Vader había traído de casa una caja de galletas para compartir con su bonito maestro.

 

Hablaban muy amenamente hasta que Vader parecía algo decaído. Obi-Wan inmediatamente preguntó. “¿Pasa algo malo, querido?” 

 

Últimamente llamaba con regularidad de esa forma a su alumno, aunque realmente quiso dejar de hacerlo. 

 

Vader limpió la mancha de harina que habían dejado las galletas en su mano y miró a los ojos preocupados de Obi-Wan. “Sólo pensaba en… ¿usted nunca se casó?”

 

Obi-Wan ciertamente no esperaba esa pregunta, se sonrojó y contestó. “No, querido. Me la pasé muy ocupado cuidando a mi madre y cuando murió, supongo que ya no estaba en forma y a tiempo para hacerlo.”

 

Vader simplemente asintió. Bien, Obi-Wan era sólo suyo, si se enteraba que había sido de alguien más, lo encontraría y mataría. 

 

“¿A qué viene la pregunta?” Obi-Wan preguntó.

 

“Curiosidad.” Vader contestó y continuó. “Yo nunca he tenido novia.”

 

Era falso, obviamente. Cuando conoció a Palpatine a los doce, conoció también a una chica con la que tuvo su primer beso. A los catorce la dejó porque conoció a otra, tenía pechos grandes y tenía dieciséis años, con ella perdió la virginidad. Y hace seis meses había terminado con Padmé, quien le dijo que si lo descubría fumando marihuana otra vez lo dejaría, y bueno, lo cumplió.

 

Vader pensó que con ninguna de ellas sentía lo que estaba sintiendo por su maestro porque ni siquiera se lo había cogido todavía y ya sentía que lo amaba.

 

Obi-Wan lo tomó de la mano sobre la mesa en la que estaban disfrutando de galletas y le dio un ligero apretón. “Querido, eres joven. Ya llegará la persona indicada. Eres muy guapo y aunque te quieran hacer creer lo contrario, inteligente.”

 

¿Guapo? ¿Obi-Wan creía que era guapo?

 

“¿Crees que soy guapo?” 

 

Obi-Wan rió asintiendo. “Bueno sí, y como dije, también inteligente.”

 

Después de eso la charla continuó y llegada la noche, Vader se retiró a su casa. 

 

Obi-Wan pensaba que se sentía tan a gusto con Vader. A pesar de la gran diferencia de edad que había entre ellos, encontraban siempre temas de conversación y reían. 

 

Vader le había contado lo mucho que sentía que su propia madre no lo quería, que incluso él mismo se veía como un desperdicio. Obi-Wan no lo veía así. Vader era tosco, sí, pero cuando se lo proponía, estaba dispuesto a hacer algo bueno por alguien, sólo había que comprenderlo y apoyarlo. Eso es lo que pensaba Obi-Wan.

 

Pasaron los días y las visitas de Vader se hicieron más seguidas. Estaba lloviendo, por lo que prefirieron entrar a la sala de la casa de Obi-Wan.

 

“¿Puedo tomar vino?” Preguntó Vader viendo la botella sobre la mesita.

 

Obi-Wan se había olvidado de guardarla ayer en la noche. “Absolutamente no, Vader. Aún eres menor, no puedes y yo tampoco me sentiría bien dándote una copa.” 

 

Vader bufó y se cruzó de brazos.

 

Obi-Wan ignoró eso y siguió hablando. “Entonces, ¿cómo te fue esta semana?”

 

“Bien, o eso creo. Padmé me habló el miércoles y me pidió volver pero no sé…”

 

Obi-Wan pareció interesarse mucho ante eso. “¿De verdad? ¿Qué no sabes?” 

 

Padmé era una muchacha muy inteligente y bonita, a ella también le daba clase, los martes y jueves.

 

“Ella quiere que sea alguien que no soy y la verdad no me importa tanto como para hacerlo. Además, ahora amo a alguien más, a alguien que me ama como soy o eso espero.” Vader rió.

 

Obi-Wan escuchó aquello y asintió.

 

“¿Eso esperas?”

 

Vader lo miró a los ojos y sintió algo extraño en el estómago. “Sí. Ah, yo no sé si sienta algo por mí. Pero yo amo a esa persona.”

 

“Bueno, espero que seas correspondido, querido.”

 

“Yo no creo. No creo que me quiera de la manera en la que le quiero yo. Debe de pensar que soy un niño tonto. Quisiera ser un hombre y darle todo lo que se merece.” 

 

Obi-Wan sintió su corazón exprimirse y atrajó a Vader hacia él. “Ven aquí cariño. No pienses así, mucho menos de ti.”

 

“Pero es verdad. Él es tan hermoso, maduro e inteligente. Y yo soy yo.”

 

Vader sintió un agarre de los hombros y Obi-Wan lo miró muy de cerca. “Escúchame Vader. Eres una persona que vale la pena. Quien sea que te diga lo contrario, está muy equivocado.”

 

Vader asintió y aprovechó para esconderse en el pecho de Obi-Wan. Obi-Wan olía a café y se sentía tan cálido estar entre sus brazos.

 

Después de un rato en silencio. “Eres tú, Obi-Wan.”

 

Obi-Wan sintió que su corazón latía más rápido y se quedó quieto en donde antes había estado pasando sus manos por la espalda de Vader.

 

El adolescente se separó de su pecho y se sentó bien en el sofá, en espera de alguna reacción por parte de Obi-Wan. El maestro ciertamente estaba congelado en su lugar. Vader suspiró e hizo apretó sus puños. “La cagué, ¿verdad?” Parecía muy furioso consigo mismo.

 

Obi-Wan salió de su trance. Pensó inmediatamente que esto estaba mal, que su alumno debía irse de ahí cuanto antes. “No…” Fue lo único que logró murmurar.

 

Vader se cruzó de brazos sobre su gran pecho. “Sí, la cagué. Ahora debes odiarme tanto como todos.” Y empezó a exhalar ruidosamente, como un animal salvaje enojado. 

 

“No te odio, querido. Sin embargo, no puedo… Yo no puedo corresponder a tus sentimientos. Estaría mal.”

 

Aunque Obi-Wan sintiera algo dentro de él, algo que no había sentido hace mucho tiempo, algo que su alumno, un niño, había despertado en su pecho. No. Definitivamente no. Eso estaba mal. 

 

“¡Mierda!” Vader apretó ambos puños, lastimando su mano en el proceso. Obi-Wan notó esto.

 

“Vader, detente. Te estás lastimando.” Intentó hacer que las manos del joven se abrieran por completo y dejara de lastimarse.

 

“¿Qué importa? Ya nada puede lastimarme más que tu desagrado hacia mí.”

 

“Entiende que no es que te odie, querido. Yo soy mucho mayor que tú. Peor aún, soy tu maestro. Aprecio tu amor por mí pero… Por favor, entiende.”

 

Y Vader se levantó del sofá para salir por la puerta e ir a su casa, dejando atrás a un Obi-Wan muy dolido.

 

Obi-Wan no pudo dormir esa noche. Pensando en lo mal que se sentía. Lloró cuando aceptó que muy dentro de sí, sentía amor por Vader. Nunca podría odiarlo, veía en él cosas que nadie más.

 

No se presentó al trabajo al día siguiente, tampoco el viernes. Tenía planeado pasar el fin de semana en la cama, no levantarse más que al baño y a comer si realmente sentís su estómago arder pidiendo algo de alimento.

 

La noche del sábado, a las diez en punto, su timbre sonó. Se tapó la cara con las sábanas e hizo oído sordo. No quería ver a nadie, podría ser Quinlan porque no había contestado sus mensajes y no conocía a nadie más que se pudiera preocupar por él.

 

Cuando dejaron de insistir en su puerta, pudo suspirar tranquilo y cerró los ojos para dormir más y dejar de pensar. Se tensó cuando oyó abrirse la puerta de su propia habitación. Bueno, si habían entrado a matarlo, no iba a poner resistencia alguna.

 

Sintió como se metían en su cama y no se movió.

 

“Obi-Wan.” Susurraron en su oreja y lo supo, Vader.

 

Vader quien envolvió sus fuertes brazos sobre su cintura. Se preguntó si pudo sentir su vientre suave por haberse saltado todas las comidas de ese día. 

 

No dijo nada y dejó que Vader lo acercara más a él. “Obi-Wan, te extraño.”

 

“¿Qué haces aquí, Vader?”

 

Vader lo acomodó de espalda sobre la cama y se posicionó sobre él. “Mírame. Podemos. Tú y yo. Ya no eres mi maestro, me cambié a la clase del maestro Mace, aunque sea un dolor en el culo. Ya no eres mi maestro.”

 

Obi-Wan se sorprendió y miró a Vader con los ojos abiertos.

 

“Por favor, Obi-Wan. Sé mío y yo seré tuyo. Busca dentro de ti, sabrás que estamos destinados a estar juntos.” Se acercó y besó los labios de su antigüo maestro.

 

Obi-Wan le siguió el beso. Sabía que estaba mal, dentro de su pecho había culpa pero también felicidad. Quería a Vader y lo quería mucho. 

 

“Por favor Obi-Wan. Te amo. Pensé que dentro de mí sólo había oscuridad pero has logrado que tenga un poco de luz.”

 

Obi-Wan empezó a llorar y juntó su frente con la de Vader. “Soy tuyo, querido.”

 

Vader lo besó de nuevo y comenzó a bajar sus labios por el cuello de Obi-Wan. Su Obi-Wan olía tan bien siempre. Entre sus pechos encontró calidez y adoró sus pezones como si fuera un recién nacido hambriento por la leche de su madre. Pensó que si Obi-Wan fuera capaz de darle leche de sus pechos, sería la leche más dulce y deliciosa que podría probar. “Obi-Wan, ojalá tú me hubieras amamantado.”

 

Obi-Wan gimió y pensó que de haber escuchado aquello sin estar tan excitado, reiría.

 

Vader había bajado hasta su vientre, donde pasó más tiempo de lo normal. Acariciando su piel, besando y marcando lo que era suyo. Cuando llegó a la ropa interior de su maestro, olió su sexo sobre la tela y gimió. Obi-Wan se mojó más con esa acción.

 

Vader le bajó las bragas y por fin pudo ver de cerca el coño de Obi-Wan. No tardó mucho en acercarse y besarlo, lamerlo y saborearlo. “Obi-Wan, sabes tan rico.” 

 

Obi-Wan tenía los ojos cerrados y no supo cuándo había bajado su mano metiendo sus dedos entre el cabello suave de Vader. “Es para ti, querido.”

 

Vader gimió con ganas, escuchar a Obi-Wan tan acabado sólo por comérselo lo volvió loco. “¿Puedo follarte, Obi-Wan? Desde que te conocí sentí que sólo pertenecía a tu cuerpo.”

 

Obi-Wan no dijo nada pero empezó a desatar la bragueta de su ex-estudiante. Cuando Vader estuvo desnudo y él también, siguieron besándose. “Acuéstate.” Le ordenó Obi-Wan entre besos y Vader lo hizo.

 

Con las piernas abiertas, Obi-Wan se acomodó entre ellas y empezó a lamer su verga. Sintió su lengua por toda su longitud. Su aliento cálido y sus manos suaves y delicadas, sin ningún callo. “Eres tan grande.” Procedió a meter sus bolas en su boca y succionó.

 

Vader quería que la boca de Obi-Wan siempre estuviera llena de su polla y bolas. 

 

“Obi-Wan, te necesito. Necesito tu coño.” Obi-Wan se metió la punta de su verga a la boca y con la mano empezó a acariciar el resto que quedaba fuera de sus labios.

 

Vader tuvo que cerrar los ojos porque era mucho para su vista. Se quería correr dentro de Obi-Wan, marcarlo como su propiedad. Él sería el único dueño de Obi-Wan, nadie más.

 

Obi-Wan se tumbó de espalda en la cama y Vader devoró su boca, probando su propio sabor en el proceso. “Te amo, Obi-Wan. Eres mío. Me perteneces sólo a mí.” Cuando proclamó esto, tenía dos dedos dentro de Obi-Wan.

 

Su ex-maestro gemía y asentía. Sometido totalmente a él, a Vader. “No eres de nadie más, ni de Anakin, de nadie que te vea con ojos brillantes y te lleve a tomar tragos. Eres mío y siempre lo serás.” Y sólo entonces penetró a Obi-Wan.

 

Se levantó sobre el cuerpo del mayor, viendo las marcas que había dejado por su cuello, alrededor de sus pezones sensibles y sobre su vientre. Veía su verga entrando y saliendo del coño apretado de Obi-Wan. Empezó a follar con más rapidez cuando notó que las tetas de Obi-Wan se movían tan bonito. “Sólo me amas a mí, ¿verdad, Obi-Wan?”

 

Obi-Wan abrió los ojos llorosos y asintió. “Sólo a ti, querido. Sólo a ti.” Pertenecía a Vader desde que lo conoció. Pondría todo su amor y devoción en él.

 

Vader bajó su mano y comenzó acariciando el clítoris de Obi-Wan. “Quiero que me digas que me amas cuando te corras, Obi-Wan.” 

 

No faltó mucho para eso. Obi-Wan se corrió gritando con lágrimas lo mucho que amaba a Vader.

 

Vader lo giró y dejó su culo a la vista. “Eres tan hermoso Obi-Wan, tan mío.” Y siguió penetrando, salía por completo para volver a clavarse con fuerza. Obi-Wan había dejado de pensar hace mucho.

 

Para cuándo Vader se corrió, tenía la espalda de Obi-Wan llena de mordeduras y lo agarraba fuertemente del pelo.

 

Se acostó y atrajó a Obi-Wan a su pecho. Cuando el maestro se recuperó, lo miró y aunque Vader pudo notar un poco de

culpa, no dijo nada. 

 

“Me siento como si hubiera caído a un lado oscuro.” Susurró Obi-Wan muchos minutos después.

 

Bienvenido a este lado pensó Vader.

 

“Pero me amas, ¿no? ¿Qué importa entonces? Podemos estar juntos para siempre en el lado oscuro, amándonos.” Vader le contestó y besó su frente.

 

Y de repente a Obi-Wan no le pareció tan malo estar de ese lado.

Notes:

Creo que esta vez le puse mucha trama y menos porno :c.

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