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If you like your coffee hot

Summary:

Lo que parece ser el peor lunes de Pablo, se convierte en el mejor

Notes:

Es la primera vez que publico algo en ao3, y todo gracias al one shot más lindo que leí en wattpad y me inspiró a hacer esto. Gracias a Caroacosta83186 por sus historias y autorizar esto. Pd: Si pueden vayan a leer "Segunda oportunidad" en wattpad, es mil veces mejor y esta en su perfil ❤️

Work Text:

Si hay algo que Pablo odia de los lunes definitivamente no es tener que despertar temprano, mucho menos ducharse con el agua helada y tampoco lo que demora el autobús en llegar a la parada.

Lo que Pablo odia de los lunes, más que nada en el mundo, es tener que compartir turno en el café con el insufrible de Vinicius.

Son las 7:50 de la mañana cuando su querido compañero (que se note el sarcasmo) se digna a cruzar la puerta de cristal del Café R&L Sweets, es definitivamente bastante más tarde de lo que se esperaba Pablo, incluso para ser Vini, sin embargo, ya el menor se ha encargo de organizar sillas y mesas, limpiar la barra, organizar los dulces en la vitrina y preparar los utensilios básicos para el café. Pablo sabe que es bastante funcional por si solo, razón por la cual le ha insitido mil veces a Anna, la encantadora esposa de su jefe, que por favor le quite a su inservible compañero de turno, pero toda la respuesta que obtiene es una sonrisa apenada y un "Tampoco te puedo dejar el café a ti solo, Gavi". Es absurdo, porque la presencia de Vini no suma ni resta nada en su día, pero Pablo sabe cuando una pelea está perdida.

"Oye niño, el transporte hoy es una total locura, hice lo que pude por llegar aquí a tiempo" las palabras son despreocupadas y nisiquiera se digna a mirar a Pablo mientras salen de su boca, arrastrando sus pies por el bonito suelo de madera hacia el área de trabajadores para ponerse el delantal.

Pablo solo respira profundo y cuanta hasta diez, para desinflar su pecho en un suspiro ruidoso

"Claro, Vini, no se nota que aún apestas a alcohol barato, lindo fin de semana tuviste" murmura agriamente Pablo.

El muchacho mayor lejos de parecer apenado, se encoje de hombros y suelta una risita

"Agradece que vine, Gavira"

Pablo solo suspira de nuevo, negándose a discutir cuando no lleva ni cinco minutos con Vini.

"Ya conoces el trato, te toca la barra"

"Si, capitán" farfulla el Moreno, mientras le da un empujón al menor.

Han pasado rápidamente tres horas del turno, cuando Pablo sustituye a Vini para que deje de llorar por su descanso para fumar un cigarro, Gavi acepta porque Vini esta teniendo un buen día, sin quejas hasta ahora.

El joven apenas termina de colocar correctamente el nudo de su delantal cuando la campana de la puerta anuncia con su dulce tintineo al siguiente cliente, Pablo desliza sus manos por la tela suave borrando arrugas que sabe no están allí, y coloca en su lugar la sonrisa amable característica.

"Eres absolutamente el peor tipo de imbecil en la vida" escupe el hombre frente a la barra, un vaso característico del café en sus manos.

Pablo siente su mundo congelarse un segundo. Puede sentir su corazón acelerando sus latidos, y la sangre teñir sus mejillas, puede sentir el hormigueo entre sus omóplatos, la sensación fantasma del tacto sobre las palabras escritas en tinta negra más abajo de su nuca.

De pronto, Pablo siente que tiene siete años de nuevo, sentado en su lugar habitual de la escuela, mientras escucha maravillado como al cumplir la mayoría de edad recibes en tu piel la marca de tu alma gemela, las primeras palabras que la persona hecha y puesta en este mundo para ti te dedica, las primeras palabras que saldrán de la boca de la persona con la cual podrías compartir el resto de tu vida, con la cual escribirías tu historia.

El Pablo de siete años soñaba despierto con la idea. ¿Serían algo básico como buenos días? ¿Hola? ¿Mucho gusto? O ¿sería tan cursi como las de sus padres? En la muñeca de su madre la frase en letras cursivas delicadas "Lo más precioso que han visto mis ojos".

Y luego, Pablo cumplió la mayoría de edad y sus palabras lo golpearon como un camión. Definitivamente hubiese preferido el genérico "Hola" a un "Eres absolutamente el peor tipo de imbecil en la vida", se había negado rotundamente a mostrar las letras en su espalda, solo su hermana mayor Aurora las había observado y solo en una ocasión.

Hace ya un par de años que no piensa en ello, pero sin duda habían afectado su mente y corazón. ¿Eran esas palabras un spoiler de que su alma gemela no lo querría? ¿Lo rechazaría apenas verlo? ¿No era él digno de dulces palabras como las de sus padres? Sin embargo, aquí y ahora, observando detalladamente al hombre parado frente a él ya no hay temor y tristeza. Es bastante mayor para eso

Es hermoso es lo primero que piensa.

Sus ojos son de color café, del más brillante y bonito color café, como el que a Pablo le gusta tomar en las mañanas, el que vuelve cálido su estómago y pone una sonrisa en su cara, tiene los pómulos espolvoreados de un fuerte rubor, el rosa cubriendo sus mejillas, Pablo supone que por la ira, sin embargo, le sienta tan bien que puede sentir sus manos sudar por lo atractivo que se ve.

Y Pablo se niega rotundamente a mirar más de dos segundos los labios del hombre, no puede, no se cree capaz de aceptar el rechazo a continuación si sigue escaneando a este ser.

Inhala profundo antes de organizar correctamente sus neuronas y pensamientos, es cuando cae en cuenta que sea lo que sea que salga de sus propios labios a continuación, son esas precisas palabras las que se encuentran fijas en la bonita piel de este hombre, en alguna parte de su cuerpo él lleva esa marca, marca que Pablo ha dejado en él.

Pablo es muy consciente de lo que va a decir.

"Y tu eres simplemente perfecto"

Sus palabras son acompañadas de una sonrisa tímida, y Pablo puede sentir sus mejillas hirviendo, sabiendo que debe verse más rojo que la mermelada de frambuesa que rellena las galletas del mostrador.

Pero no se pierde del poder y efecto de sus palabras en la persona frente a él. Las mejillas del hombre contra todo Pronóstico se vuelven más rojas, y Pablo siente que podría gritar por el cumulo de sentimientos dentro de él, pero solo suspira (por milésima vez en el día, al parecer) y sonríe nuevamente.

Con los ojos marrones fijos en el, Pablo se siente descubierto, como si estuviera siendo escaneado de pies a cabeza.
"Ahora bien, creo que venias por algo diferente, ¿cierto?" Pablo es consciente de su tono irónico, pero no lucha con el, es natural.

En las manos enguantadas de su alma gemela esta uno de los típicos vasos del Café, cuando Pablo lo toma en sus propias manos observa la característica Letra de Vini

Si te gusta tu café como te gusta en la cama, puedes llamarme, preciosa xo.

"Estúpido imbecil, Vinicius" murmura Pablo, su voz destilando irritación.

El más joven apreta sus labios antes de volver su mirada a los bonitos ojos marrones.

"En nombre del Café R&L Sweets me disculpo por el mensaje irrespetuoso y fuera de lugar que fue colocado en el vaso de su novia, lamentamos profundamente este tipo de conductas" las manos de Pablo hábilmente toman un lápiz y una tarjeta del mostrador "Mi compañero Vinicius fue el que se encargo de despachar esta orden, puede y es mi sugerencia personal, realizar una queja al correo electrónico de nuestra jefa, la señora Anna Lewandoska, quien le aseguró no se toma a la ligera este tipo de conductas asquerosas" Con los ojos del hombre sobre sus movimientos Pablo trata de verse formal y sin nervios, aunque es consciente del sudor en las palmas de sus manos.

Su alma gemela parpadea un par de veces y toma la tarjeta que Pablo le ofrece, sin echarle ni un vistazo, con sus orbes puesto solo en Pablo, quien intenta secarse discretamente las menos en el delantal.

"Nuevamente, disculpe el mal trago que a pasado su novia, ofrezco reponer su bebida" Pablo intenta nuevamente sonreír, pero no sabe que tipo de mueca logra poner en su rostro.

"Hermana" susurra el hombre, y Pablo tiembla un poco en su lugar al escuchar su voz, aún bajo su mirada.

"¿Disculpe?"

El hombre carraspea

"Es mi hermana, no mi novia" Murmura ante la mirada interrogante de Pablo "No tengo novia, en realidad" se apresura a agregar.

La risa de Pablo es natural esta vez, y vuelve a sentir sus mejillas enrojecer.
"Hazle saber mis disculpas, entonces" dice amablemente antes de alejarse dos pasos de la barra.

"Espera, espera" El grito detiene a Pablo en seco, tratando fuerte de no salir corriendo, se gira y parpadea hacia el hombre.

"Me llamo Pedro" y esta vez Pablo se percata del acento en su voz, y oh por Dios, el le dirige una sonrisa. Y Pablo está muy seguro de que este hombre frente al el es el amor se su vida, es la sonrisa más hermosa que ha visto, las arrugas acentúan sus ojos y es tan lindo que siente ganas de llorar.

"Mi nombre es Pablo" es todo lo que se siente capas de responder.

"Y eres mi alma gemela" incluye Pedro. Pedro...es un nombre común, piensa Pablo, pero sin duda va con el.

"Si, así es" Pablo repentinamente se vuelve consciente de que hay una pareja de jóvenes en la mesa dos que han estado viendo todo la conversación. Genial, verán como lo rechazan dos escolares.

"¿Podrías darme tu número? Me gustaría invitarte a cenar"

Pablo frunce el ceño. ¿Una cena?
Su cara debe ser bastante expresiva, porque Pedro se sonroja nuevamente y aparta la mirada de él por un segundo

"Si gustas, y no tienes pareja, claro esta"

"Realmente, ¿quieres que nos conozcamos?"

Ahora es Pedro quien suelta una risa boba

"Por supuesto, hombre, eres mi alma gemela" las palabras suenan tan brutalmente honestas que Pablo se siente tonto.

"Yo..."murmura lentamente Pablo "Pues, no pensé que quisieras conocernos, ya sabes..." sus palabras son tímidas, y Pedro se pone ligeramente pálido cuando las escucha

"Te llame el peor imbecil, oh Dios" una mano enguantada pasa por su cabello "Yo, lo siento tanto, solo pensé que...yo no sabía que eras" ver a Pedro tartamudear es divertido, y Pablo sabe que reír en su cara no es respetuoso, pero no contiene la carcajada, Pedro luce tan mortificado que parece se va a desmayar.

"Esas palabras están en...¿están en ti?"

Pablo suspira mientras asiente con una tímida sonrisa.

Pedro jadea, visiblemente apenado

"Y tu, y tu dijiste que yo...era perfecto" Los grandes ojos marrones están fijos en Pablo, una mirada que lo deja pegado a suelo. Una mezcla de afecto y admiración en sus ojos.

"Pablo, el perfecto eres tu" murmura, su voz tan honesta que Pablo se siente como un venado ante las farolas.

Este hombre, este hombre es su destino, y lo está aceptando.

"¿A que hora termina tu turno?" Pregunta Pedro apresuradamente al ver una ola de clientes cruzar la puerta.

Pablo parpadea como un búho.

"A las 7pm estoy de salida" murmura rápidamente

Pedro sonríe

"¿Puedo pasar por ti? Yo invito la cena" Pablo ya puede declararse adicto a su sonrisa, no tiene otra opción que asentir.

Pedro se acerca aun más a la barra, y extiende su mano educadamente

 

"Pedro Gonzalez Lopez, mis amigos me dicen Pedri, y es un placer ser tu alma gemela, Pablo"

Pablo puede desmayarse al escucharlo, pero sonríe y toma su mano.

"Pablo Paez Gavira, aún que me dicen Gavi, y...el placer es todo mio, Pedri"

Pedri le dedica una sonrisa más brillante que el sol al salir por la puerta de cristal del Café, y Pablo siente su corazón saltar en su pecho al saber que no será la última vez que la vea.

Cinco minutos después esta golpeando a Vini por ser un imbecil inapropiado.

Pablo siente que podría ser el mejor lunes de su vida.