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Cariño, toma mi mano (Y no me sueltes nunca)

Summary:

Al final del dia, sus pasos los guiarón hasta aqui.

El parque donde solian jugar cuando eran niños.

—Realmente ha pasado mucho tiempo desde que vinimos aquí, ¿eh? — Izuku es el primero en romper el silencio.

—Supongo que si. — responde Katsuki.

Notes:

¡Hola a todos!

Realmente a pasado mucho tiempo desde que escribi algo para el fandom, pero bueno, algo es algo.

Esta historia estuvo en mis notas por mucho tiempo SOLO PORQUE NO SE ME OCURRIA UN TITULO. Todavia no estoy conforme con el que tiene ahora pero queria compartir esto antes de arrepentirme. Tambien me disculpo por los errores ortograficos que puedan encontrar.

Como sea, espero que les guste. Son mas divagaciones que otra cosa pero espero que tenga sentido.
Como contexto, pueden imaginar que esto ocurrio despues de un enfrentamiento dificil contra un villano.

Ahora si, disfruten.

Work Text:

Al final del dia, sus pasos los guiarón hasta aqui.

El parque donde solian jugar cuando eran niños.

Caminan juntos, en silencio, hasta llegar al viejo parque infantil. El suelo bajo sus pies estaba resbaloso y cubierto de hojas humedas debido al clima lluvioso de los ultimos dias.

Vistos mas de cerca, los columpios ya lucen desgastados y oxidados, como si no se hubieran movido durante décadas.

Katsuki no puede evitar sentirse un poco nostalgico. En los recuerdos de su infancia, el lugar solía estar lleno de niños molestos y ruidosos corriendo por todos lados. Realmente habia pasado el tiempo.

Sin duda esos columpios habian tenido mejores días, pero todavía parecen resistir el peso de dos hombres adultos una vez que ambos se sientan allí, balanceándose lentamente de un lado a otro.

—Realmente ha pasado mucho tiempo desde que vinimos aquí, ¿eh? — Izuku es el primero en romper el silencio, una sonrisa que parece casi triste aparece en su rostro ligeramente mas palido de lo usual.

—Supongo que si. — responde Katsuki.

—Este lugar es... mas pequeño de lo que recordaba. —dice Izuku en ese tono que le da a entender a Katsuki que solo esta divagando, aun asi Katsuki no puede evitar resoplar.

—Obviamente, idiota. Apenas medías un metro de altura en ese entonces. — Katsuki se burla y le da una ligera patada en la pierna. A Izuku no se le escapa el ligero siseo que sale de su labios.

Katsuki siente la mirada de Izuku sobre el. No tiene que voltear a verlo para saber que debe haber un ligero ceño fruncido en su rostro y un puchero adorable en sus labios.

—¡Oye! ¡Eso es muy cruel! — exclama Izuku.

No suena molesto en absoluto por el comentario, pero claro, no serian ellos mismo si no iniciaran una pelea por nada.

Ademas, hay mas detras de las palabras de Katsuki, mas que solo el habito adquirido con los años de burlarse del otro. Y no le sorprende que Izuku entienda lo que quiere decir de todos modos.

—Eramos casi igual de altos — Izuku agrega como una ocurrencia tardia. Katsuki puede escuchar la sonrisa divertida que Izuku le dedica.

—No empieces — Katsuki pone los ojos en blanco, mas por costumbre que por molestia real, pero todavia deja que una pequeña sonrisa se deslice por sus labios.

Por supuesto, Katsuki nunca podría olvidar esos tiempos. Cuando se enorgullecía de ser sólo unos centímetros más alto que Izuku. Esos momentos en los que sentía tanto poder en su diminuto cuerpo; cuando pensó que podía hacer lo que sea, hacer lo que quisiera.

Pensar en esos días hace que Katsuki se sienta avergonzado. ¿Cuántos años habían pasado desde aquel entonces? ¿quince? ¿veinte?

Izuku no mintió cuando dijo que el lugar era más pequeño que en sus recuerdos. Tal vez porque ambos habían crecido en altura o por que crecieron en edad. Tal vez sea simplemente porque este parque infantil habia cambiado demasiado y los colores vibrantes se habian desvanecido.

Katsuki cree que se debe a la experiencia. Por supuesto, cuando eran niños experimentaban la emoción de columpiarse lo más alto que podían en los columpios, el miedo a tropezarse y lastimarse mientras corrían. Eran unos simples mocosos que disfrutaban de un parque infantil como si de una ciudad por conquistar se tratase.

Desde ese momento hasta hoy, Katsuki puede decir que han experimentado más de lo que jamás hubieran imaginado cuando solo eran niños jugando a ser héroes.

La adrenalina de correr por la ciudad para atrapar a los villanos, el orgullo de utilizar sus dones para beneficiar a los necesitados.

El miedo aplastante a fracasar en una misión que puede costar la vida de muchos inocentes.

Todas esas cosas que Katsuki nunca pensó que vivirian a medida que crecieran son las que los hacen, a ambos, más grandes que este lugar.

La mirada de Katsuki explora el entorno familiar. Observa los árboles mas altos y robustos, adornados con vibrantes tonos de rojo y amarillo, que han sido testigos silenciosos de su infancia compartida.

El sol se está poniendo en el horizonte ahora, proyectando suaves rayos anaranjados a través de los árboles e iluminando el área. Aunque la temperatura está bajando rápidamente, Katsuki siente que el calor se extiende por todo su cuerpo.

Siente la mano de Izuku deslizarse dentro de la suya y la aprieta. Katsuki no estaba usando guantes y los de Izuku se hicieron pedazos asi que puede concentrarse en el suave toque sin dificultad, disfrutandolo como si fuera una manta cálida después de un día particularmente frío.

La mirada de Katsuki finalmente se encuentra con la de Izuku. El rostro pálido de Izuku contrasta marcadamente con el vibrante fondo otoñal, pero sus ojos estan iluminados con un brillo familiar. Es una mirada que Katsuki ha llegado a asociar con su optimismo casi inagotable, incluso ante las dificultades de la vida. A pesar del paso del tiempo, el espíritu de Izuku sigue siendo inquebrantable.

—¿Como esta tu brazo? — Katsuki pregunta con voz suave. Izuku se sobresalta ligeramente, la pregunta parece tomarlo con la guardia baja, como si no esperara que Katsuki preguntara eso en un momento como ese. Izuku sonríe tímidamente y se rasca el costado del cuello con la mano libre antes de responder.

—Ah, eso es... Bueno, está bien. No hay nada de qué preocuparse. — Izuku hace una pausa como si tratara de encontrar las palabras correctas, y Katsuki levanta una ceja. Izuku se sonroja levemente y se aclara la garganta, como si aparentemente le resultara difícil hablar.

—¿Qué pasa con tu hombro? Me di cuenta de que te molestaba — continúa Izuku.

Katsuki lo mira sin molestarse en controlar su expresion resignada ante el cambio de tema repentino, pero Izuku no estaba equivocado. Se había lastimado durante la pelea y aunque no parecía ser nada grave, no se lo había contado a Izuku. Aún así, a Katsuki no le sorprende que Izuku se haya dado cuenta.

Izuku es observador hasta el punto de que Katsuki no puede ocultarle ciertas cosas por mucho que lo intente. Es por eso que dejó de intentarlo hace mucho.

O tal vez porque Izuku es una de las personas más importantes en la vida de Katsuki y no quiere ocultarle nada.

—Está bien. No es tan malo como imaginas. — responde.

Izuku todavía lo mira intensamente, como si no creyera las palabras de Katsuki. Y aunque debería sentirse ofendido, Katsuki lo entiende porque a él le pasa lo mismo.

Ambos tienen una tendencia casi incontrolable a mentir sobre sus heridas para no preocupar al otro. Aunque siempre estan preocupados.

Pero esta vez Katsuki habla enserio y espera por su vida que Izuku tambien lo haga. Siendo honesto, Katsuki está cansado de despertarse en medio de la noche debido a las fiebres causadas por heridas mal tratadas, sean suyas o de Izuku.

Entonces Katsuki sostiene su mirada, solo el tiempo suficiente para que Izuku vea que no está mintiendo (y que espera que él tampoco lo haga).

Cuando parece que está satisfecho, Izuku mira hacia adelante.

—Tengo la cara pegajosa — murmura de repente. Katsuki resopla ante el cambio de tema.

—Por supuesto que lo esta, idiota. Estás cubierto de sangre, sudor y suciedad — Izuku se ríe, un dulce sonido que le recuerda a Katsuki la primavera y las flores frescas. —Deberías limpiarte.

—Sí, sí — responde Izuku con indiferencia, pero Katsuki nota cómo su agarre se aprieta con más fuerza en la mano de Katsuki. Él le devuelve el apretón para tranquilizarlo. Los labios de Izuku se curvan hacia arriba en una suave sonrisa a cambio.

Algunos días, Katsuki se pregunta cómo se las arregla Izuku para sonreír todo el tiempo a pesar de todas las dificultades. Recuerda al Izuku de hace años, el que gritaba a los cuatro vientos que quería ser un héroe que salvaría a todos con una sonrisa. El que parecía tan esperanzado cada vez que hablaba de cambiar el mundo.

El Izuku frente a él todavia es asi. Sigue siendo descuidado y desinteresado como el infierno, sigue siendo ese Izuku que se lanza de cabeza contra los villanos para salvar a los inocentes. Sigue siendo el Izuku que prefiere poner la seguridad de todos primero antes que su propia seguridad.

Y Katsuki sabe que Izuku seguirá siendo asi pase lo que pase. Seguira siendo la misma persona de buen corazón que siempre ha sido.

El mismo niño de buen corazón que Katsuki conoció cuando eran más jóvenes. No importa cuántos años pasen ni cuántas cicatrices nuevas se gane.

Y Katsuki estará ahí todo el tiempo, a su lado. Seguirá luchando junto a Izuku pase lo que pase. Asegurandose que ese niño siga de pie.

—¿Sabes qué? tengo hambre ¿deberíamos comprar algo? — Izuku sugiere, levantando la vista de sus manos unidas.

—¿Usando estos trajes destrozados? Ni siquiera en tus malditos sueños. — Katsuki responde fácilmente. Izuku se encoge de hombros y mira hacia la calle, donde las personas lentamente comienzan a moverse hacia sus hogares.

—¿Por qué no? Somos héroes que acaban de terminar su turno de trabajo. Me merezco una buena comida. — Una sonrisa traviesa se dibuja en su rostro y Katsuki suspira.

—Pareces más un zombie que un héroe. Y si por "buena comida" te refieres al ramen barato de una tienda 24/7 definitivamente perdiste algunas células cerebrales en esa pelea — Izuku pone los ojos en blanco y juguetonamente empuja el brazo de Katsuki.

—He comido cosas peores — insiste mientras se levanta del columpio.

—No lo dudo. — Katsuki hace lo mismo, ignorando el grito indignado de Izuku.

—¡Kacchan!

—¡Deku! — dice Katsuki, imitando el mismo tono con el que Izuku suele llamarlo. Sonrie cuando Izuku se aleja un par de pasos pero todavia se niega a soltar su mano cuando Katsuki lo intenta.

—Como sea, idiota. — Izuku se queja, pero hay una sonrisa cariñosa en sus labios.

Y Katsuki sonríe aun mas, lo alcanza y choca sus hombros. Sus rostros permanecen cerca solo un segundo más antes de separarse, dejando solo sus manos tocándose. El pequeño gesto hace que Katsuki se sienta extrañamente contento, considerando que todavia están parados en medio de un patio de juegos abandonado.

—Entonces vámonos a casa. Es tu turno de preparar la cena —dice Izuku y extiende una de sus manos libres para alborotar el cabello de Katsuki —Ew, tu cabello está todo humedo y enredado.

—Quita tu mano de mi cabello, viejo asqueroso.— Katsuki frunce el ceño mientras aleja la mano del otro. Tan pronto como la frase sale de su boca, Izuku comienza a reír histéricamente. Katsuki puede sentirse sonriendo.

—¿Viejo? Eso es nuevo — jadea Izuku mientras se seca una lágrima por reírse demasiado. —Ademas ¿A quién llamas viejo? ¿A mí? ¿Cuántos años tienes de todos modos? — se burla y eso hace reír a Katsuki también.

Se quedan en silencio una vez más y Katsuki da un paso más hacia Izuku, su corazón late con fuerza en su pecho. Sus ojos se encuentran y las mejillas de Izuku se oscurecen ligeramente, pero no aparta la mirada. Katsuki tampoco, ni se atreve a hacerlo.

Sus miradas permanecen unidas, profundamente fijadas en los ojos del otro.

En el silencio, los sonidos del bosque se vuelven mucho más fuertes. Los pájaros cantan y susurran entre las hojas y las ramas. El viento sopla por el parque y hace crujir las ramas de los árboles a su alrededor.

Katsuki quiere recordar este momento para siempre. La forma en que los ojos de Izuku brillan en el atardecer, la pequeña cicatriz que ahora adorna su mejilla, las pecas salpicadas sobre su nariz y la forma en que se muerde el labio mientras piensa.
Quiere registrar cada detalle de este hombre en su mente para nunca olvidarlo. Para que pueda revivir este recuerdo una y otra vez hasta que muera.

—Hey, Izuku — Katsuki rompe el silencio, la suave brisa roza su piel mientras están parados en el parque.

—¿Hm? — Izuku tararea en respuesta, con los ojos fijos en los labios de Katsuki.

—Te amo.

Las palabras tienen un sabor extraño en la lengua de Katsuki sin importar cuantas veces las repita, pero no extraño en un mal sentido. Extraño porque nunca imagino que dedicaria esas simples palabras, que llevan tras de si un poderoso singnificado, al hombre frente a él.

La sensación de euforia y alivio lo abruma mientras observa a Izuku sonreír.

—¿Incluso si estoy cubierto de sangre y tierra y parezco más un zombi que un héroe? —dice Izuku, usando las mismas palabras que usó Katsuki antes. La sonrisa nunca desaparece de sus labios.

Katsuki se ríe. —Incluso asi.

Izuku tambien se ríe. Su risa llena el aire a su alrededor y Katsuki siente su corazon latir con fuerza.

—Bien. — Izuku afirma simplemente, con voz clara y firme. No rompe el contacto visual con Katsuki mientras lo acerca.

Lo último que Katsuki ve antes de que sus labios se toquen son los ojos verdes de Izuku brillando de alegría y adoración.
Izuku es cálido. A Katsuki le encanta la calidez que emana de él. Es un calor reconfortante, un calor que lo hace sentir seguro y protegido.

Puede sentir a Izuku temblar bajo su palma e Izuku tiene sus brazos alrededor de su cuello, abrazándolo como si tuviera miedo de que si lo suelta, Katsuki desaparecerá. Por supuesto, Katsuki nunca lo haria, asi que a cambio rodea la cintura de Izuku con sus brazos y lo besa.

No hay nada tentativo ni vacilante en el beso. Está lleno de deseo y desesperación, de anhelo y necesidad. Los labios de Izuku son suaves y flexibles y Katsuki siente chispas bailando en su estómago ante el simple toque de la boca de Izuku.

Se siente increíble. Se siente maravilloso.

Una sonrisa crece en ambos rostros cuando finalmente se separan, respirando pesadamente mientras se miran profundamente a los ojos. Ambos lucen exhaustos y aun así satisfechos.

—Yo también te amo — susurra Izuku. Katsuki se ríe levemente y presiona un tierno beso contra la sien de Izuku.

—Deberíamos irnos ahora. Necesito una ducha, creo que tengo sangre seca en el pelo — Katsuki murmura en voz baja contra la cabeza de Izuku e Izuku se ríe.

—Creo que es sexy —dice. Las orejas de Katsuki arden instantáneamente, la verguenza lo hace ocultar su rostro entre los rizos de Izuku.

—Creo que eres repugnante — Él responde sin pensar. Izuku resopla pero se ríe de todos modos. Luego se aleja por completo y mira a Katsuki. Sus ojos esmeralda brillan intensamente bajo los pocos rayos del sol.

—Ven aquí, idiota — Izuku murmura mientras atrae a Katsuki para darle otro beso.

Si alguien pasara por allí y los viera ahora mismo, probablemente pensaría que se han vuelto locos o algo así. Dos héroes, que a simple vista se nota que han sido golpeados, besándose en medio de un parque infantil abandonado.

A Katsuki no le importa en lo más mínimo, ni tampoco a Izuku. Están vivos. Todavía están aquí, juntos.

Y seguirán pasando los años, y este parque acabará desmoronándose. Pero Katsuki e Izuku aguantarán.

Mientras vivan.

Estarán bien mientras esten juntos.

El sol se pone detrás de ellos y proyecta las sombras de un día moribundo sobre los árboles y arbustos que los rodean. En contraste, el cielo brilla en azul y naranja brillante, con rosas y naranjas pintando el cielo en hermosos tonos.

Mientras la luz del sol que se desvanece baila en el suelo, reflejándose en los ojos esmeralda de Izuku, ambos se sienten completos.

—¿Qué piensas, Deku? — pregunta Katsuki, sin desviar sus ojos de los de Izuku.

—Vamos a casa, Kacchan — responde Izuku con una sonrisa.