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La calma antes de la tormenta

Summary:

Tanto Lucifer como Alastor aguardan el regreso de Charlie de su reunión ¿Qué puede haber salido mal?

Notes:

Bueno, esto es un fic ligero que tenía ganas de escribir antes de que se emitieran los últimos episodios de Hazbin Hotel. Lo he escrito del tirón, así que no está del todo pulido, pero tampoco es la intención de un trabajo así. Aún con todo esto, espero que lo disfrutes.

Puede que escriba algo más de Hazbin Hotel.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Un silencio sepulcral reinaba en el hotel mientras Alastor rebuscaba entre las botellas del bar. Con Charlie y Vaggie de reunión en el cielo y los demás que habían salido con la desquiciada amiga de Angel, Alastor se encontraba disfrutando de una tranquilidad que pocas veces encontraba en aquel lugar. Había pospuesto su paseo matutino; aunque no había nada que hacer en el hotel, tenía un mal presentimiento: la idea de reunirse con los mandamases del cielo no era algo que le gustara, pero tampoco había forma de convencer a Charlie de que no asistiera. Fuera cual fuera el resultado, deseaba estar presente cuando Charlie regresara.

 

Entre las cajas y botellas que había debajo de la barra por fin encontró algo que le agradaba. Sacó una copa y se sirvió un vino de aroma embriagador. Cerró los ojos bebiendo un sorbo, durante unos minutos se permitió disfrutar del silencio y despejar su mente de todos los problemas que podrían sobrevenir.

 

Su calma duró poco, pues unos golpes a la puerta lo sacaron de su letargo. Dirigió la mirada a la puerta sin apenas moverse, esta se abrió con precaución. La sonrisa de Alastor se crispó; Lucifer estaba entrando por la puerta echando una mirada por toda la entrada. No le apetecía tener que lidiar con él, pero tampoco deseaba perder los papeles como había sucedido en su anterior encuentro. No quería que Charlie se molestara por ello, menos aún, ahora que había hecho las paces con su padre. La mirada de Lucifer recorrió la entrada y el salón, parándose justo en la barra del bar, dándose cuenta de la presencia del director del hotel.

 

—Oh, vaya… no esperaba encontrarte solo a ti— comentó Lucifer de forma distraída —¿Dónde están los demás? —

 

—Charlie aún no ha vuelto, señor— contestó Alastor concentrando su atención en el vino —Y los demás han salido. Charlie les dio el día libre a los empleados—

 

—¿Aún no ha vuelto? Creí que ya había terminado…— comentó en voz baja —Tengo un mal presentimiento…— suspiró Lucifer.

 

Alastor no dijo nada, pero notó como un leve tic sacudía su ojo, afortunadamente pudo disimularlo con su sonrisa. Creyó que Lucifer se marcharía, pero este se acomodó en una de las sillas de la barra. Si, le tocaba lidiar con esa persona que tan poco le agradaba.

 

—Sírveme algo, botones— dijo Lucifer en un tono autoritario que Alastor no permitiría que le intimidara. Su sonrisa se tensó algo más.

 

—Señor, ya le dije que no soy el botones, ni el camarero. Soy el director del hotel— dijo Alastor tranquilamente mientras alzaba su copa mirando fijamente el vino —Y me temo que tanto el hotel como el bar están cerrados hoy. Así que si quiere algo tendrá que servírselo usted mismo—

 

Lucifer miró a Alastor como si quisiera apuñalarle. Estaba claro que el desprecio entre ambos era mutuo, pero ambos tenían la mente en otras cuestiones más importantes. Con un gruñido Lucifer se puso a buscar entre las cajas de debajo de la barra, no tardó en encontrar una botella de licor de manzana y un vaso para servirse. Durante unos instantes solo se escuchaba el sonido de los vasos y el licor.

 

–No entiendo porque alguien como tú está ayudando a Charlie– dijo Lucifer de repente —No me he molestado en conocer a todo el infierno, pero tú no tienes pinta de ser un demonio cualquiera… Esto que intenta hacer Charlie, bueno… la redención. Dudo que tú la quieras o que siquiera tengas derecho a ella…—

 

—Mis intenciones son puramente recreativas. La eternidad en este lugar puede ser muy aburrida— respondió Alastor dando otro sorbo a su copa.

 

—Ya, eso dices, pero si descubro que intentas algo raro o le haces daño a Charlie ¡Oh! Te aseguro que no habrá nada en el infierno, cielo o en la tierra que te libre de lo que te haré— dijo Lucifer atravesándole con la mirada.

 

Alastor río divertido con la amenaza, antes de que pudiera responder el sonido de un portal que se estaba abriendo justo en la entrada le interrumpió. Con un fogonazo de luz Charlie y Vaggie salieron despedidas de él. Lucifer saltó de la silla en dirección a su hija.

 

—¡Por todos los demonios! Charlie ¿Estas bien? —  preguntó Lucifer ayudando a Charlie a levantarse.

 

Charlie asintió levemente, estaba tensa y con la mirada perdida.

 

—Charlie…yo— murmuró Vaggie.

 

—Dejadme sola…— dijo Charlie sin dirigir la mirada a nadie.

 

—Hija mía ¿qué ha pasado? — preguntó Lucifer.

 

—Nada… quiero estar sola— volvió a responder.

 

—Charlie, yo solo…— dijo Vaggie.

 

—¡Dejadme sola! — gritó Charlie.

 

Aunque Alastor no perdió su característica sonrisa, sus se abrieron de asombro. Por unos instantes unos largos cuernos oscuros y una mirada teñida de rojo habían brotado en Charlie. Era la primera vez que había presenciado la forma demoniaca de la princesa del infierno. Charlie se marchó a paso ligero hacia su habitación y Lucifer no tardó en seguirla. Vaggie se había quedado paralizada en el sitio.

 

—Las cosas no parecen haber ido bien— comentó Alastor mientras terminaba su copa de vino.

 

—Todo se ha ido a la mierda…— masculló Vaggie.

 

 

 

Lucifer siguió a su hija, pero esta iba tan ligera que apenas logró atisbar su melena cuando cerró la puerta del dormitorio con un portazo. Lucifer llamó suavemente.

 

—Vete…— oyó decir a Charlie.

 

—Charlie, por favor, déjame pasar— pidió Lucifer.

 

No hubo respuesta y, aunque no estaba muy seguro de que hacer, terminó entrando en silencio. Charlie estaba agazapada en su cama, llorando en silencio. Lucifer se sentó a su lado, colocándole una mano en el hombro. A ella no parecía molestarle su presencia, así que la atrajo hacia él con un abrazo.

 

—Esta bien mi niña. Ya pasó, suéltalo todo— murmuró Lucifer permitiendo que Charlie llorara en su hombro.

 

Pasados unos minutos Charlie pareció quedarse sin lágrimas y, en silencio, extendió sus brazos correspondiendo al abrazo de su padre.

 

—¿Puedes contarme que es lo que ha pasado? — preguntó Lucifer suavemente.

 

Charlie asintió levemente y empezó a hablar sobre lo que había vivido durante su día en el cielo. Habló del juicio: de como habían observado la conducta de Angel, de como Emily se había mostrado de acuerdo con ella, del desconcierto de los demás habitantes del cielo al descubrir los exterminios y del veredicto.

 

—Papá, tenías que haberle visto. Angel se comportó tan bien, estoy orgullosa de él…— dijo Charlie con una sonrisa triste.

 

—Entonces ¿está cambiando de verdad? — Lucifer estaba estupefacto.

 

—Si. Enfrentó a Valentino para proteger a Niffty—

 

Hacía tiempo que Lucifer había perdido la motivación para creer en los sueños y pensar que algo tan inimaginable como la redención en el mismísimo infierno pudiera ocurrir le resultaba extraordinario.

 

—Y esa chica ¿Emily? ¿Estaba de acuerdo contigo? — Lucifer no entendía que le ocurría a Charlie. Ella asintió lentamente.

 

—Charlie ¿te das cuenta de lo increíble que es esto? — dijo Lucifer emocionado.

 

—¡Papá! ¡No he conseguido nada! — respondió Charlie frustrada.

 

—¿Qué no? Has podido demostrar que hay indicios de redención en los pecadores y además has conseguido que un serafín te escuche. Yo nunca logré algo así…—Lucifer se quedó pensativo— Mira, aunque las cosas no vayan a cambiar, deberías sentirte orgullosa de lo que has logrado—

 

—Ahora mismo solo siento que esto me ha traído miseria— murmuró Charlie.

 

Lucifer sintió como una lanza le atravesara el pecho. No podía dejar que eso sucediera, lo que más temía: que el cielo aplastase el espíritu de Charlie.

 

—¿Hay algo más que no me estas contando? — preguntó dudoso, sintiendo que había algo que se le escapaba.

 

Charlie le miró con ojos llorosos, asintió lentamente. Lucifer le dio tiempo y cuando ella estuvo lista, habló sobre lo sucedido: habló de Adán, de como este se había regodeado en su victoria, de como había amenazado con exterminar el hotel. Charlie hizo una pausa al final, antes de hablar como le habían revelado el secreto de Vaggie.

 

—¿Un ángel? Tu chica es un ángel caído… — Lucifer sonrió tristemente —¿Cómo te sientes? —

 

—No lo sé, papá— respondió Charlie acelerada —No sé porque no me lo dijo, porque está aquí y tampoco puedo dejar de pensar en cuantos habrá exterminado…— las lágrimas volvían a caer por la cara de Charlie.

 

Lucifer suspiró, mientras acariciaba lentamente la cabeza de su hija. Lo cierto es que no le parecía que Vaggie tuviera malas intenciones, quizás solamente había estado atrapada en sus circunstancias, eso lo sentía tan dolorosamente familiar…

 

—Quizás tenía miedo— dijo Lucifer intentando sonreír —El cielo es muy disciplinado, tienen demasiadas normas y castigan hasta la falta más leve. En cambio, el infierno… da miedo: es solitario y es difícil conservar algo bueno. Quizás ella sintió miedo de perder lo único bueno que había encontrado aquí—

 

Charlie apoyó la cabeza en el hombro de su padre, parecía algo más calmada.

 

—No digo que debas perdonarla, pero creo que deberíais hablar esto…—

 

Charlie volvió a asentir.

 

—Si, lo sé. Es solo que… han sido tantas cosas… necesitaba un momento…— dijo Charlie algo más calmada —Si quiero creer en la redención, debo darle la oportunidad de explicarse—

 

—Eso es— murmuró Lucifer acariciando distraídamente los cabellos de su hija —Y si te paras a pensarlo. Tampoco es tan extraño que te hayas enamorado de alguien que no es de tu especie, en eso te pareces a tu padre…—

 

Charlie empezó a reír ante ese comentario y Lucifer por fin sintió disminuir la presión de su pecho. Aunque aún estaba pendiente el problema del exterminio, eso sería algo que podían dejar para más adelante.

 

Cuando Lucifer bajó las escaleras encontró a Alastor sirviéndose vino justo donde lo había dejado, indiferente a todo lo que sucedía. Vaggie, quien estaba sentada con la cabeza apoyada en la barra, se levantó sobresaltada al verle.

 

—Deberías subir a hablar con Charlie— le dijo Lucifer con firmeza.

 

—Lo siento, no quería…— dijo ella.

 

—No es a mí a quien debes dar explicaciones— le interrumpió Lucifer, sonriendo levemente, queriendo hacerle entender que si era honesta las cosas irían bien.

 

Con un leve “Gracias” Vaggie se esfumó por las escaleras camino a la habitación de Charlie.

 

Una vez más Lucifer y Alastor se habían quedado solos. Lucifer terminó por servirse otro vaso de licor, ignorando completamente al otro demonio. Seguramente ardía en deseos de saber lo que había ocurrido y Lucifer pensaba saborear cada segundo de incertidumbre que tuviera aquel tipo. Sin embargo, por mucho que aborreciera a Alastor, había algo importante que este debía saber.

 

—Adán ha amenazado a Charlie— dijo terminando su vaso de licor —Le ha dicho que en el próximo exterminio arrasará este lugar—

 

Mirando de reojo, pudo ver como los ojos de Alastor se abrieron con un brillo rojizo más intenso de lo habitual.

 

—Que lo intente— dijo Alastor con un tono que dejaba claro que no iba a amedrentarse.

 

Lucifer sonrió divertido, aunque seguía desconociendo las intenciones de aquel demonio, se alegraba de que un tipo así de poderoso estuviera del lado de su hija. Aún quedaba muchos días para el exterminio. Había que prepararse, no pensaba dejar sola a Charlie ante lo que estaba por venir…

 

—Al final vas a caerme bien— comentó Lucifer con media sonrisa.

 

Pasó casi una hora cuando Charlie y Vaggie aparecieron, ambas juntas. Charlie estaba mucho más calmada y la expresión de Vaggie revelaba un inmenso alivio. Charlie con sus modales habituales intentaba excusarse por la forma en la que se había marchado, añadiendo también que estaba muy cansada para hablar sobre la reunión y que prefería dejar los detalles para el día siguiente.

 

Antes de que Charlie pudiera retirarse la puerta se abrió y Angel apareció por ella riendo a carcajadas, llevando a Niffty sobre sus hombros. Esta última estaba empezando a dormirse. Husk le seguía, hablando animadamente mientras cargaba a Pentious, quien parecía no haber tenido muy buena noche. Antes de que nadie dijera nada, Charlie se abalanzó sobre Angel, atrapándolo en un abrazo.

 

—¡Estoy muy orgullosa de ti! ¡Os quiero mucho, chicos! — gritó Charlie emocionada.

 

Ni Angel, ni Husk supieron que decir, así que dirigieron sus miradas en busca de respuestas a Vaggie, Alastor y Lucifer. Sin embargo, esas explicaciones no llegarían hasta la mañana siguiente, pues el día de hoy ya había sido muy largo.

Notes:

Espero que te haya gustado. Si es así, deja tu kudo o comentario, estoy más que encantada de leerte :)