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Summary:

Reim empieza a tener alucinaciones en donde Break sigue a su lado. Es como si todavía siguiera sin aceptar la realidad.

Notes:

Día 7. Alucinaciones.

Work Text:

La primera vez que Reim escuchó la voz de Break, se sobresaltó y miró a todos lados de su oficina para buscar el lugar de dónde provino. 

Sin embargo, había olvidado algo muy importante y era que él ya no estaba con ellos. Estaba desconcertado, se preguntaba de los motivos por los que le pareció escuchar su voz, no sabía si era a causa de lo muy ocupado que seguía estando, aún cuando el único trabajo que hacía era el suyo. Ya no habían razones como para que la pila de papeles acomodados sobre el escritorio siguieran aumentando en vez de disminuir, y él no era de quienes dejaban todo a último momento. Reim prefería terminar a tiempo y luego supervisar que todos estuvieran en sus respectivas tareas. 

Algunas veces Sharon se asomaba en la puerta para asegurarse de que no se estuviera sobre exigiendo, aunque también lo hacía para saber si estaba desocupado; eran esos días en los que lo invitaba a tomar té y hablar de trivialidades. Si lo veía con ojeras o con muchos libros a su alrededor, le hablaba sobre la importancia de tomar descansos porque no tenía que poner en riesgo su salud. 

Quizás la falta de sueño era la razón por la que empezaba a alucinar, aunque también pensó en la falta que le hacía ese sujeto. Cada vez que miraba la puerta u oía pasos, esperaba que fuera él, se sentía decepcionado cuando no era así. Tenía que ocultar esa tristeza bajo una sonrisa pequeña que a los únicos a los que no lograba engañar era a Sharon y al señor Barma, podía ser que también a Oz, pero no era alguien a quien viera todo el tiempo. 

—Me pregunto si volverá una vez que transcurran los 100 años. 

Eso fue lo que Sharon dijo para romper el silencio que había entre los dos. Él no respondió, solo observó el juego de té en el escritorio y los pequeños pasteles con frutas que eran los favoritos de Break. Pensó que era el único que faltaba en esa reunión porque se sentía diferente a otras ocasiones: amargura y nostalgia era lo que estaba presente, aún cuando deseaba que ellos vivieran una vida llena de luz y felicidad. 

No podía haber una completa felicidad si Break no estaba ahí, disfrutando el té y hablando con ellos. 

—Yo creo que sí —dijo, ni siquiera estaba seguro—. A Xerxes le gustaría ver cómo te has vuelto una mujer fuerte, también quisiera conocer a su sobrino. 

Vio como Sharon bajó la mirada al escuchar lo último, en sus mejillas había un color rojo. Se preguntó si había dicho algo extraño, ¿era por mencionar un sobrino o por decir que se volvió una mujer fuerte cuando siempre lo fue? Reim no quería pensarlo demasiado, cuando la miró de reojo, la sonrisa volvió a su rostro. 

—Recuerdo que a Break no le gustan los niños. 

—Tal vez esa idea la deje a un lado si se trata de ti. 

Escuchó la risa de Sharon. Reim estaba seguro de lo que dijo: Break si iba querer conocer al bebé que ella tuviera. 

—No puedo creer que Break no me haya dicho algo así cuando… —No iba a preguntar la razón por la que se detuvo. Lo sabía, por eso fue que dio un sorbo al té para no decir nada sobre ese tema. 

—Me gusta este té, ¿es de frambuesa? —preguntó para cambiar de tema. No quería que su hora del té se volviera un entorno triste. 

—Sí, era el que siempre tomábamos. 

¿Por qué sentía como si fuera la primera vez? Miró el contenido de la taza, era un rojo pálido que le permitía ver el fondo. Sí que todo le recordaba a él. 

—A Break le gustaba este sabor…

No sabía si el hecho de haber mencionado su nombre fue el motivo por el que empezó a tener esas alucinaciones o si lo extrañaba tanto que en cualquier lado que volteara podía sentir su presencia: algunas veces veía los dulces y estos parecían disminuir, escuchaba su risa y su voz cuando estaba solo en su oficina. También le parecía verlo sentado en el sillón a un lado de Sharon. 

En las pocas horas en las que dormia, Break seguía muy presente. Era como una forma en la que revivía los días de cuando estaba con él, todo se sentía tan real, era debido a eso que extendía su mano con el objetivo de tocar su piel; pero lo que pasaba era que su mano lo traspasaba, la muestra de que se trataba de otra alucinación. 

Cada vez que lo veía quería gritarle de por qué la vida fue tan cruel, no tenía por qué tener un final tan precipitado. Sin embargo, no salía nada de su boca, era como estar en una película muda en blanco y negro en la que no podía hacer nada más que ver esa silueta fantasmal hasta que se despertara o hasta que esas imágenes cambiaran. 

No entendía la forma en la que su cabeza podía ser capaz de recrear a Break de una forma tan exacta. Creía que con el paso del tiempo eso no iba a ser posible al ir olvidando algunas características, sin embargo, no tenía que olvidar que él seguiría siendo recordado cuando le había marcado la vida, y si lo pensaba ahora, Reim también deseaba que pudiera reencontrarse con él. Claro que los 100 años no se cumplían y dudaba estar vivo, así que tener alucinaciones era la forma en la que tenía cerca a Xerxes. 
 
—Yo creo que tienes que dormir más —respondió ella cuando le comentó sobre las alucinaciones y los sueños que tenía. 

Era vergonzoso, tenía que lidiar con la mirada sorprendida de Sharon y el cómo se llevó la mano a la boca incapaz de creerlo. Reim quería fingir estar leyendo un documento o mirar los lomos de los libros para observar los títulos, así mostraría una actitud distraída en la que podría estar callado. 

Por supuesto, Reim estaba olvidando algo importante y eso era que no se encontraba enamorado de Xerxes. Él ya lo consideraba como un dolor de cabeza siendo mejores amigos, así que no quería imaginar cómo Break se volvería si fueran pareja. Estaba bien con la relación que tenían porque no le hubiera gustado arruinar esa amistad. 

—Me despierto decepcionado cuando lo siento tan cerca, volteo a todos lados… y no hay nada. 

Si Sharon era capaz de percibir la tristeza con la que dijo eso no le iba a resultar extraño, más bien lo veía de un modo en el que iba a librarse de todo eso que sentía y que comenzaba a abrumarlo. Sí, reconocía que lo amaba, que le hacía tanta falta en su vida, quería seguir viéndolo y no debido a una alucinación. 

Ella tomó las manos de Reim, inmediatamente sintió la calidez que le estaba compartiendo. Se vieron directo a los ojos, Sharon los tenía un poco cristalizados, quería abrazarla, pero antes tenía que escuchar lo que iba a decir. 

—Supongo que se debe a la frecuencia con la que piensas en él —dijo usando un tono de voz tan dulce y un poco bajo—. ¿No crees que Break ha estado intentando decirte algo, como tú a él? 

—La otra vez solo escuché: “Oh, así que sigues tan ocupado como siempre, Reim.” —Si no recordaba mal eso fue lo que dijo en el primer día. Las otras veces le parecía escuchar su risa—. Tal vez quiere recordarnos que sigamos nuestra vida y que el tiempo sigue avanzando. 

Sharon soltó sus manos, tenía la cabeza abajo. Si antes quería llorar, Reim estaba seguro de que ya lo estaba haciendo. Era una situación que lo paralizó al no saber qué hacer, pensó en lo que haría Break. Mala idea porque recordó que él tampoco sabía cómo actuar, por lo que suspiró y alargó su brazo para levantar su mentón y abrazarla. Sintió como su saco se humedecia. 

La sala de la mansión Rainsworth estaba en silencio, mientras dejaba que ella se desahogara, Reim miró los cuadros que estaban en las paredes, algunos eran nuevos y otros ya los reconocía. De repente sintió un aire frío que lo envolvió, volteó y vio la cortina de la ventana moviéndose, las puertas estaban abiertas. 

—Qué bueno que Reim siga recordando lo que una vez te dije. 

Por la reacción que Sharon tuvo de alejarse y ver toda la sala, presentía que ella escuchó esa voz. Se limpió los ojos, parpadeaba varias veces, sorprendida de lo que acababa de escuchar. Reim también lo había oído, incluso lo veía sentado en el sillón de enfrente. 

—¿Break? 

Él no respondió, en vez de eso la saludó moviendo la mano, tenía una sonrisa en su rostro. 

—Y la señorita Sharon no me ha olvidado. 

—¡Eres un idiota, Xerxes! —espetó. Se preguntaba si su molestia era debido a cómo los dejó de una forma tan abrupta—. ¡Fuiste importante en mi vida! ¡No te podría olvidar! 

—Sharon… —dijo Reim, pasó su mano por la espalda para intentar calmarla. 

Él seguía viendo a Break, quien estaba sorprendido por lo que dijo. 

—Yo… Yo quería seguir estando con ustedes. —Se levantó del sillón para caminar hacia ellos y apoyó sus rodillas en el suelo. Reim estaba seguro de que esto era una alucinación, seguía siendo tan real. Quería tallarse los ojos, pero algo le decía que eso haría que su imagen desapareciera—. Pero estoy feliz por haberlos conocido y deseo que sigan adelante y que alcancen la felicidad… 

—Ya no sigas… —pidió Sharon. Debía ser doloroso para ella escuchar su voz, para Reim también lo era. 

Notó como Break sonrió. Esperaba que este último encuentro no se tratara de un sueño. 

—Nos volveremos a ver.

Eso fue lo último que dijo antes de que volvieran a ser solo ellos dos en la sala. Una parte de él se alegraba porque Sharon fue capaz de escuchar su voz, para ella eso era suficiente. 

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