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Encontrar una salida

Summary:

Takemichi tiene una relación con Mikey, pero ahora no sabe cuánto tiempo podrá aguantar sus celos.

Notes:

Día 9. Celos.

No estoy segura de si a los principales miembros de Bonten se les decía ejecutivos o me estoy confundiendo xD.

Cómo sé que esto será leído por dos personas no le di mucha importancia a ese detalle.

Work Text:

Ser la pareja del líder de la organización criminal “Bonten” se trataba de una de las cosas que jamás hubiera imaginado. 

 Para los siete ejecutivos debía ser algo imposible de creer como alguien llamado “héroe llorón” y que tenía una vida tan tranquila en la tienda de DVD 's, fuera la persona con la que Mikey decidió iniciar una relación. Incluso para Takemichi también lo fue, ¿por qué entre tantas personas en el mundo él tenía que ser? No consideraba que tuviera las cualidades necesarias como para que alguien desarrollara sentimientos románticos hacia su persona. 

Sin embargo, solo Mikey sabía los motivos detrás del porqué quiso que estuviera a su lado, y sabiendo que él era el jefe, lo mejor era no tratar de cuestionar sus decisiones si no querían recibir un tiro en la cabeza. Por esa razón, el trato de los que confirmaban la organización era de mucho respeto, como si se tratara del subjefe y lo desconcertaba. El tiempo no le ayudó a acostumbrarse. 

Tres años habían pasado desde que se vio envuelto en los asuntos de Bonten, y lo que estaba deseando en esos momentos era una manera de poder terminar la relación. 

El comportamiento celoso de Mikey comenzó a molestarlo. Todo empezó desde el día en el que decidió visitar a Akkun en su estética, se la pasaron hablando de cómo les estaba yendo en la vida. La conversación resultó tan interesante que perdió la noción del tiempo, al final regresó en la noche a su departamento. 

—Estuviste con Akkun, ¿verdad?

La voz usada por Mikey ese día la recordaba muy bien, tenía una mirada tan fría que a Takemichi le resultaba difícil hablar sin tartamudear. Tampoco se podía mover por el miedo, temía lo que pudiera pasar si hacía algún movimiento. 

—E-estuvimos… hablando…

  Con la respuesta, él no suavizó su expresión, más bien se movió hacia el extremo del sillón para hacerle saber que quería que se sentara a su lado. Takemichi no estaba seguro si hacerlo, tragó saliva y fue avanzando muy lento. Sabía que el silencio en el que se quedaba no era nada bueno, pero tenía su mente en blanco como para pensar en lo que pasaría. 

—¿Cómo que hablando? —preguntó—. Sanzu me dijo que es probable que te hayas acostado con Akkun, y creo que  varias veces te he dejado muy claro que eres solo mío. 

«Maldito Sanzu». Quería matarlo, no tenía dudas de que él o alguien más lo vigiló y con tal de hacerle tener problemas con Mikey modificó la información a su conveniencia. ¿Sus motivos? No le interesaban, tal vez un sentimiento de odio por tener un trato tan especial. 

Takemichi bufó con molestia, desvió la mirada para intentar calmarse. Si fuera bueno peleando, le diría a Haruchiyo que deberían arreglar sus diferencias, ya que habían transcurrido tres años y era con él con quién todavía sentía el ambiente tenso cuando estaban en el mismo lugar. 

—¿Y le crees la mierda que sale de su boca? —respondió desafiante—. Es evidente que solo quiere que tengas un motivo para sacarme de tu vida. 

—Y te sacaré de mi vida si sigues viéndolo. 

Rodó los ojos. No tenía que hacer una gran investigación para saber que Mikey estaba celoso, algo de lo que se había dado cuenta antes, pero nunca lo había visto de este modo. En ninguna ocasión le había impedido ir a ver a sus amigos como ahora. 

—¿Estás celoso solo porque no me la pasé contigo? 

—No te he compartido con nadie. 

Lo que siguió después fue una discusión. Takemichi no estaba de acuerdo con que le prohibiera salir con Akkun, se trataba de su amigo, y él no lo veía de forma romántica. Si iban a separarse no era por un tercero, sino porque los celos no eran algo con lo que fuera a lidiar. Prefería volver a su viejo trabajo en la tienda de discos antes que seguir en una relación que se estaba tambaleando, una parte de él le decía que había una mínima posibilidad de que todo fuera a cambiar. 

Estaba equivocado. La situación no mejoró. 

Con tal de prometer que Takemichi le fuera fiel, ahora cada vez que salía solo o con un amigo, tenía que hacerlo siendo vigilado por un miembro de Bonten. No importaba si dijera que lo dicho por Sanzu eran mentiras, él no lo iba a creer. Le quería decir que si tan inseguro se sentía, entonces tenía que estar acompañándolo a todas horas. Obviamente no lo dijo, aunque la situación ya le estaba empezando a fastidiar y se arrepentía de no haber hablado para poder soltar todo lo que sentía. 

 —Vete con Sendō —dijo Mikey una vez que vio a Takemichi guardando su ropa en una maleta—. Apuesto que te gusta tanto que no te importaría si solo te quiere para tener sexo y luego desecharte. 

—Akkun no es así —respondió, no lo miró. Quería seguir caminando a todos lados de la habitación para buscar sus cosas—, y si le preguntas a uno de los ejecutivos ya debes saber que no hacemos nada más que hablar. 

—Puede ser que te estén cubriendo. 

Cómo si no conocieran a su jefe. En una organización criminal como lo es Bonten es mejor no mentir, en el caso de los ejecutivos no era la excepción, de ellos solo se esperaba obediencia y lealtad. Esto significaba que no lo cubrirían por apreciar más su vida que la de Takemichi. 

—No. Me voy porque ya no aguanto tus celos, no quiero dejar de salir con mis amigos solo porque tú sigues con la estúpida idea de que buscan algo más. 

Hablo de una forma tan rápida que sintió como su garganta se secó, necesitaba ir por agua. Lo mejor fue que le dijo manteniendo el contacto visual, pero pudo observar como Mikey estaba sorprendido. No sabía la razón de por qué se mantuvo congelado, a diferencia de él Takemichi estaba tranquilo, relajado porque por fin se alejaría de una persona que no le estaba haciendo ningún bien. 

Por fin le hacía caso a los consejos de Chifuyu y Akkun sobre terminar la relación, y Sanzu se alegraría por ya no verlo cerca de su “rey”. 

—Estoy protegiendo lo que es mío. —Takemichi rodó los ojos. Si su actitud tóxica era “protegerlo” prefería que no lo hiciera. 

—Mejor busca a alguien más, alguien que esté dispuesto a estar contigo y tus celos. 

Al decirlo, Takemichi tomó su maleta y procedió a caminar hacia la salida de la habitación. Por suerte, Mikey no intentó interponerse al cubrir la puerta, sino que dejó que saliera, aunque después pudo escuchar como llamaba su nombre. Él no volteó hacia atrás ni a los lados, lo que le importaba era salir de esa relación. 

Sí se sentía triste por ser la última ocasión en la que lo vería, pero prefería su bienestar. 

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