Work Text:
Madrugada, en la torre con forma de manzana que se alzaba sobre uno de los lados del nuevo Hazbin Hotel, su único huésped parecía negarse al sueño. O más bien, no podía entregarse al mismo.
Era de aquellas noches en las que Lucifer sentía, irónicamente, las voces de sus demonios, punzando dentro de su cabeza. Formando un nudo en su garganta y un peso en su pecho.
El recuerdo de su caída, sus deseos siendo aplastados por las reincidencias de los pecadores y la sensación de abandono que le acompaño por siete años eran algo que incluso ahora se le hacía difícil olvidar por completo. Incluso si creía en la causa de su hija y disfrutaba de su compañía ahora que se había instalado en el hotel.
Habiendo creado ya el séptimo patito de juguete en la noche, decidió que era suficiente desarrollo compulsivo por hoy. Seguía sintiéndose miserable y las paredes de su habitación empezaban a generarle algo de claustrofobia, así que optó por dar un paseo nocturno por el hotel. Quizá los fríos y deshabitadas pasillos calmarían un poco sus pesimistas pensamientos.
No funcionó. La ausencia de inquilinos en aquella inmensa construcción sólo reforzó las dudas con las que había estado lidiando toda la noche.
Solo había pasado un mes desde que reconstruyeron el Hazbin Hotel, tanto Lucifer como su hija sabían que todavía lo tendrían difícil. Debían tener paciencia y esperanza. Charlie poseía ambas, era una alma joven y muy distinta a su progenitor. Pensar en su hija formó la primera sonrisa de la noche en el rostro de Lucifer. Casi sintió el impulso de asomarse a su cuarto en silencio y comprobar si dormía bien. Hacía eso cuando ella era más pequeña. Pero no ahora. Ya es una adulta y convive con Vaggie. No sería adecuado.
Aún así, los pasillos seguían siendo insuficientes para la mente en llamas del lucero. Quien tras sopesar varias opciones se rindió ante la idea de escabullirse a la nueva zona de bar reservada para Husk. A estas horas incluso el gato debería haberse retirado a descansar, por lo que podría conservar la poca dignidad que le quedaba al optar como medida desesperada beber hasta que el alcohol le hiciera olvidar sus pesadillas. Solo, sin nadie que le juzgase o quisiera señalar lo obvio de tan mala decisión.
Negándose a darle más vueltas al asunto, se encaminó hasta la zona elegida. Su determinación, así como sus pasos, rápidamente se vieron frenados por una melodía que se hacía más clara a medida que se acercaba al bar del hotel.
“They're writing songs of love, but not for me.”
Lucifer se detuvo, escondiéndose tras la sombra de uno de los pilares de la estructura, sintiéndose algo tonto por rebajarse a encontrar a hurtadillas el motivo y el origen de aquella música.
“A lucky star's above, but not for me”
Aún así, prefirió concentrarse en la melodía y no en su propia imagen. Al prestarle más atención, rápidamente pudo distinguir el tono inconfundible de una pieza de jazz, compuesta por humanos. (En el infierno es difícil encontrar música con tanta...elegancia. Lucifer lo sabía bien)
“With love to lead the way”
Saliendo un poco de su escondrijo y mirando al frente, encontró que la canción no venía ni más ni menos que del rincón de licorería al que él mismo pretendía acercarse. Para más inri, ya estaba siendo ocupado por aquel demonio rojo, Alastor. Se encontraba de espaldas al rey, meciendo vagamente un vaso de cristal fino con licor en su mano ¿Podría ser posible? ¿De verdad tenía tan mala suerte? ¿De verdad ese demonio, Alastor, había tenido la misma idea que él? ¿Y encima se le había adelantado?
“ I've found more clouds of grey
than any Russian play could guarantee.”
Lucifer quiso gruñir, exasperado por tan terrible coincidencia. Pero sin querer llamar la atención del contrario todavía.
“I was a fool to fall and get that way”
Siguió observando la escena. Descubrió que la pieza de jazz salía de una pequeña y vieja radio situada al extremo derecho de la barra. Por su diseño, rápidamente dedujo que había sido el propio Alastor quien la puso ahí. Tenía un aspecto antiguo, de los años 20 y finamente decorada. Lucifer ya empezaba a familiarizarse con la estética del demonio y conocía su habilidad para invocar objetos de la nada. Algo que, en un principio, le mosqueó bastante puesto rivalizaba con su propia habilidades como gobernante del infierno y por los favores a su hija.
“Heigh-ho! Alas! And also, lack-a-day!”
No quería darle ningún reconocimiento al demonio. Usualmente siempre había sido bastante ajeno a todos sus súbditos. Incluso se le hacía difícil recordar sus nombres. En cambio, en el último mes, había empezado a recopilar inconscientemente, datos como este, del hombre de la radio. Quería justificarse en tanto que Alastor suponía una amenaza para con su relación con Charlie.
"Conoce a tu enemigo" o algo así decían , no?
Prefería atribuir aquella curiosidad suya a unos subyacentes celos y desconfianza que a cualquier otra cosa más.
“Although I can't dismiss the memory of her kiss”
Una voz suave y algo melancólica sustrajo con un susto a Lucifer de sus pensamientos. Para su alivio, aquella voz salía de la radio y pertenencia al cantante de la composición que había estado sonando. El ángel caído se encontró a si mismo escuchando atentamente la letra, atraído por la idea de descubrir que clase de música le gustaba al demonio.
“I guess she's not for me”
Era…una canción de amor. De un amor no correspondido para ser exactos. A Lucifer le sorprendió aquella elección por parte del demonio. ¿Acaso él estaba…? Sacudió la cabeza, desechando aquella idea que, por algún motivo, causaba un gran malestar en el soberano.
¿Acaso uno no podía disfrutar de la buena música sin tener que sentirse representado por la letra? Para Lucifer, Alastor le parecía de ese tipo. Al menos, trató de convencerse de ello.
Pero todavía se sentía curioso ante la imagen del demonio de la radio escuchando canciones antiguas y bebiendo solo en el bar del hotel ¿Tendría un motivo tan lamentable como el suyo para haber llegado a esa situación? Bueno, seguir espiándole no le daría todas las respuestas. Además, empezaba a sentirse un poco avergonzado de sí mismo por esta conducta suya.
Prefería incluso presentarse ante el sonriente demonio, a sabiendas de que difícilmente podría crearse una coartada para sí mismo que le protegiese de las mordaces burlas del contrario, a quedarse allí parado como algún tipo rarito. Hasta ese punto llegaba su interés por el demonio de la radio en ese momento.
Así pues y como una especie de ritual de preparación, reacomodó sus ropas, enderezó su postura e infló su pecho antes de hacer acto de presencia.
— Ugh ¿se puede saber que estás haciendo aquí a estas horas de la noche.—Perfecto. Lucifer consiguió componer un tono de voz molesta a la par que sorprendida mientras tomaba asiento al lado izquierdo del demonio de la radio. Como si no hubiese estado observándole a escondidas desde hace ya unos minutos.
El rey comprobó que su mentira no había sido descubierta por la pequeña interferencia radiofónica que salio desde el demonio rojo. Otra cosa que había empezado a interpretar era los curiosos sonidos que acompañaban al pecador. Si, por sus sonrisa y sus palabras era difícil discernir cual era su estado de humor realmente. Pero parecía que los sonidos de radio que producía tenían sus propias significados y no podía controlarlos del todo. En este caso, este significaba sorpresa.
— ¡Majestad!— Alastor giró sobre su eje para centrar su atención en Lucifer, con esa sonrisa imperturbable y aquel tono condescendiente.— ¿A qué debo el honor de su compañía?
El ángel frunció el ceño, percatándose de cómo el contrario había esquivado su pregunta hábilmente. De todos modos, ya había contemplado esta posibilidad antes de hacer acto de presencia, por lo que decidió no empezar una partida de ajedrez y decirle la verdad.
— Oh bueno, simplemente no pude conciliar el sueño esta noche así que pensé en pasarme por aquí a tomar algo.— Una verdad escueta, pero verdad al fin y al cabo.
— Oh ¿y qué es lo le priva de sueño a nuestro gobernante?— Insistió el demonio de la radio, inclinando exageradamente su cabeza hacia un lado en una burda parodia de inocencia.
A Lucifer se le hizo un nudo en la garganta. Se le olvidó lo igualmente curioso e insistente que podía ser este demonio a veces. Mientras se debatía entre que excusa inventar, pues decirle toda la verdad se le antojaba demasiado vergonzoso, el propio Alastor pareció leer su repentino malestar y se retractó.
— Oh, mis disculpas. Había venido usted a beber, no a hablar ¿Cierto?
Con un gesto de su mano y aquella indescifrable sonrisa, Alastor manifestó frente a su rey un vaso de cristal con un líquido dorado dentro. Lucifer quedó bastante sorprendido ante sus palabras, pensó que sería más insistente al respecto pero, al parecer, incluso el demonio de la radio podía tener un poco de decencia y buenos modales. Tomó el vaso y se lo llevó a los labios murmurando un confuso gracias.
No había salido de su asombro cuando el sabor de la bebida le provocó otra sorpresa.
Había esperado, por el color de la misma, que se tratase de algún tipo de cerveza, algo barato, incluso. Pero no, se trataba de sidra de manzana. Una bebida que ni siquiera llevaba alcohol.
Bueno, al menos con eso podía descartar la hipótesis de que Alastor quisiera emborracharle para luego extraerle la información. Por otra parte, el sabor de la manzana era su favorito ¿Alastor lo sabía y por eso le había servido esa bebida en específico?
— ¿Ocurre algo señor? ¿No es de su gusto la bebida que escogí para usted ?— Inquirió el Overlord, mirando directamente a Lucifer con su sonrisa de oreja a oreja.
El susodicho casi se atraganta al darse cuenta que estaba mirando directamente y en silencio al demonio.
— No no, está bien. Me…me gusta, gracias.— Agh ¿Por que tenía que fallarle la voz justo delante de aquel demonio? Además ¿Por qué su pecho tenía que darle un vuelco ante la confirmación de que Alastor había escogido concienzudamente esa bebida?
Maldito pecador, no lo entendía, normalmente solía ser sarcástico y buscar cualquier cosa para sacarle de sus casillas. Pero ahora estaba siendo educado e incluso amable.
Lucifer volvió a mirarle de reojo mientras tomaba un segundo sorbo. Incluso sentados, Alastor era más alto que él y desde su posición, podía apreciar su mentón afilado…¡Cosa a la que no tendría por que prestarle atención! Alastor ahora miraba al frente, o a la nada más bien y seguía bebiendo de su vaso en silencio, sin mostrar indicativo alguno de querer seguir entablando conversación con su rey. Por suerte, la radio seguía sonando y la música cubría el silencio incómodo entre ambos.
“They're writing songs of love, but not for me.
Mas no lo suficiente para el intranquilo Lucifer, quien seguía sin terminar de gustarle la letra de la canción que sonaba para ambos.
— Entonces eh…¿Por que decías que estabas tú aquí, exactamente? –Probó suerte insistiendo sobre su primera pregunta, la que había sido ignorada hábilmente por el demonio de la radio.
— Oh, bueno, solo quería comprobar que tan agradable sería el nuevo lugar de trabajo de Husker, ya sabe, después de su remodelación.— Alastor se dignó a contestar esta vez, con un tono entusiasta y quitándole peso a sus acciones con un vaivén de su mano libre. Sin embargo, hizo bastante énfasis en las palabras “su remodelación” indicando que había sido un golpe bajo para su orgullo que Lucifer redecorase aquella pequeña parte del hotel que él había construido y la que les valió su primera pelea.
— Ah si, y bueno ¿Qué te parece? mejor ahora ¿verdad? Más…acorde con la idea que tiene mi niñita sobre el hotel.— Lucifer se puso cómodo hasta el punto de fanfarronear ante el desagrado que percibió en la voz del contrario.
— Hm, bueno, en mi modesta opinión, creo que antes estaba mejor. —Contestó el demonio de la radio con un tono de todo menos modesto.
Y sin darse cuenta, Lucifer ya estaba inclinándose hacia delante con el ceño fruncido.
— Mejor? Con ese tono verde cadavérico y esas calaveras colgando por todos lados?
— Mejor que esta decoración de circo o motel barato. Absolutamente.— Alastor no se quedó atrás, inclinándose hacia la cara del monarca, con un ruido de estática cada vez más audible entremezclándose con su voz.
Lucifer dejo escapar un quejido, sintiéndose ofendido en gusto y orgullo. Acto seguido tomó otro sorbo de su vaso, con gestos mucho más toscos.
— Tu gusto está claramente atrofiado.— Sentenció el lucero.
— Jodete.— Injurió el demonio radiofónico, sin querer dejarle con la última palabra. Aunque para Lucifer, conseguir que Alastor soltase alguna palabra mal sonante ya lo consideraba una victoria.
No es como si las estuviese contando, de todos modos. Discutían demasiado de seguido como para llevar un contador, pero sí podía aproximar un empate.
Alastor permaneció en el sitio pese a no contar con la gloria de llevarse la ultima palabra. Parecía estar dispuesto a terminarse su bebida, con o sin la compañía y conversación de Lucifer. Y este, sin mucho más que agregar a aquella pequeña discusión, prefirió concederle el silencio en esta ocasión y se resguardó en sus pensamientos.
No obstante, estos, traicioneros, le llevaron de nuevo al demonio rojo. Analizando su situación, la de ahora y la de muchas otras veces, a Lucifer le resultó curioso como Alastor nunca había temido ofenderle. No es que los demonios fueran especialmente respetuosos, pero todos tenían un cierto sentido de la autoconservación y preferían mantener sus vulgares bocas controladas en su presencia, por miedo a desatar la ira del más poderoso en la jerarquía. A Lucifer le agradaba esto, ya que en parte prefería no fraternizar demasiado con sus súbditos. Le resultaba complicado…como un recordatorio constante de sus sueños rotos y del castigo injusto que recibió.
Alastor sin embargo, rompió todos esos esquemas: Le obligó a salir de esa burbuja de indiferencia, hurgó y pinchó en todos aquellos aspectos que le resultaban molestos, le retó, le faltó el respeto, se rió de él y le contestó en cada una de las ocasiones. Lucifer temía que si no había llegado a un enfrentamiento cuerpo a cuerpo todavía es porque el desgraciado había aprendido una lección de humildad con Adam.
Oh, aquello sí que fue realmente la cúspide de una estupidez llevada por el orgullo de su pecadora alma ¿A quien se le ocurriría enfrentarse al primer hombre, sólo, y sin armas angelicales?
Bueno, solo al lunático el cual también se le ocurría hacer comentarios directos sobre su estatura.
Pero si todo seguía en enfrentamientos verbales, Lucifer podía indagar en otra cuestión de sí mismo que le sorprendía; y era la facilidad con la que Alastor rompía su máscara de soberano apático. Siempre que entablaban conversación, terminaba sacando al soberano de sus casillas para derivar en una discusión que luego, observada en frío,resultaba, cuanto menos, infantil.
Y aún con todo, Alastor no hacía mofas de aquellas facetas más gruñonas e ingenuas de su soberano. Al final del día, Lucifer compartía más conversación con el demonio de la radio en un mes que con cualquiera de sus otros súbditos en siglos.
Una situación extraña que generaba sentimientos contradictorios en él.
— La verdad es que no podía dormir porque estaba pensando en el pasado.— Lucifer volvió a romper el silencio. Sin entender muy bien cómo o por qué había permitido que una afirmación tan íntima cayese en manos del demonio de la radio. El cual, tras sufrir una interferencia recompuso su sonrisa de oreja a oreja y volvió su atención al ángel caído, apoyando una mano en su barbilla como muestra de interés.
— ¿Acaso su majestad se siente nostálgico?— No parecía sorprendido o preocupado, al menos su tono casi cantarín no demostraba lo contrario.
Lucifer suspiró ¿Por qué esperaba algo distinto?
— ¿Quien, yo? Pfft, no. Nah. Nop, imposible.— Cubrió su renacido malestar con una fingida despreocupación. — ¿De que iba a estarlo? ¿Del cielo? Ni de coña. Ese sitio no es tan bueno como aparenta.
— Sin embargo, su hija está tratando de enviar redimidos a ese lugar, señor… — Señaló perspicazmente el Overlod, obligando a Lucifer a retractarse y replantear su punto.
— Si bueno, lo que trata de hacer Charlie está bien. Realmente creo en su causa y la apoyo. Y realmente espero que a esos pecadores les vaya bien ahí arriba.— Fácilmente acabó rindiéndose ante los pensamientos intrusivos que habían estado carcomiéndole durante. Llegados a este punto, simplemente los dejó escapar en voz alta antes de ahogarse en ellos, sin plantearse realmente qué consecuencias acarrearía. —Es solo que…no sé, supongo que no era el sitio adecuado para mi.—Lucifer, completamente absortó, empezó a acariciar el anillo de compromiso que que todavía llevaba puesto. —A veces tampoco sé si el infierno lo es y bueno…se siente solitario.
“I guess she's not for me”
De nuevo, fue solo la voz del cantante la que recibió como respuesta. Lucifer se encogió de hombros, sorprendido de sí mismo por haber confesado todas aquellas cosas al demonio de la radio. Le invadió el sentimiento de verse tremendamente estúpido y vulnerable. Y ante la ausencia de palabras del contrario, el ángel solo podía imaginar la patética imagen que se estaría formado en el Overlod a través de las confesiones que le había hecho.
— Wow, bueno, eso ha sido raro ¿eh? Jeje …¿Estás seguro de que no me has echado nada raro a la bebida? Voy a golpearte de ser así…En fin, creo que me voy a ir retirando por hoy. Estoy empezando a decir estupideces por culpa del cansancio.— Lucifer ya no quería permanecer allí, improviso de mala forma una excusa a la par que se levantaba de su asiento y daba los primeros pasos, deseando huir antes de recibir una respuesta del demonio. Por algún motivo, imaginar sus típicas risas o comentarios sarcásticos ahora mismo sería el golpe definitivo a su baja autoestima.
— A decir verdad yo también me encuentro un tanto nostálgico
Lucifer se detuvo en seco, creyendo haber sufrido alguna clase de alucinación sonora, volvió su mirada hacia atrás buscando la figura de Alastor, para asegurarse de que acababa de escuchar correctamente. Pese a la rapidez de sus movimientos, el demonio de la radio ya no se encontraba en su asiento. El rey sintió su presencia moverse entre las sombras, manifestándose apenas un paso por delante de él. Lucifer volvió a girarse y justo en ese momento el demonio de la radio se manifestó, provocando que el monarca casi chocase con su pecho. Lucifer quiso maldecir la diferencia de altura pero una mano se coló en su rango de visión, interrumpiendo sus pensamientos.
— ¿Me concedería un baile, señor?
Lucifer observó con demasiada atención la mano ajena. Definitivamente era la de Alastor. Subió su vista despacio y comprobó que la figura frente a él también correspondía a la de Alastor. Incluso su voz, que si bien ahora sonaba más modesta, definitivamente era la suya. Incluso su sonrisa y su mirada se había relajado…y todo se enfocaba en él.
No acababa de entender la propuesta ¿A esto se refería el demonio con sentir nostalgia? Lucifer sabía que aún guardaba un fuerte recuerdo por la época en la que vivió como humano y ejemplo de ello era como basaba gran parte de su comportamiento en aquel contexto. También sabía que era errático y difícil de adivinar sus intenciones. Pero incluso esto, bueno, definitivamente el demonio de la radio sabia superarse a sí mismo.
Debía decir que no. La razón le decía que no debía aceptar la mano de ese demonio. No hacerle caso a su curiosidad y seguir con una vida sin peligros.
Pero si en algo era experto Lucifer, era en caer a la tentación.
“I'm a fool to want you”
Tomó la mano de Alastor y la música de repente volvió a cambiar. Seguía siendo jazz, pero con un ritmo lento y un tono suave. Lucifer se sorprendió ante este hecho, pensó que bailarían algo como un swing o un charlestón, no algo que invitaba a…bueno, simplemente mecerse al ritmo.
“I'm a fool to want you”
Si bien es cierto que Lucifer podría manejar mejor esta clase de coreografía, todavía no tenía muy seguro como lo haría con su acompañante de baile, cosa que quedó reflejada en la ausencia de movimientos por su parte. Y que Alastor supo interpretar rápidamente y actuó al respecto: El demonio de la radio movió su mano libre hasta la estrecha cintura del ángel caído, rodeándola con inesperado respeto y delicadeza, atrayendo más cerca a la figura blanca, provocando que Lucifer, por acto reflejo, apoyase su mano libre en el hombro de Alastor.
“To want a love that can't be true”
Así pues, comenzó el baile. Un suave balanceo tal y como había previsto Lucifer, a través de la sala de recepción del nuevo Hazbin Hotel, guiado por los pasos del demonio de la radio y con una suave canción de amor de fondo.
“A love that's there for others too”
De vuelta aquellas letras románticas. Lucifer no lo entendía ¿Por qué Alastor había elegido ese tipo de canciones? ¿A que venía lo de sentirse nostálgico? ¿Acaso se había enamorado en su vida pasada y aquel recuerdo le atormentaba ahora?
“Time and time again I said I'd leave you
Time and time again I went away”
Aquella última teoría formó un nudo en el estómago del ángel caído, quien levantó la vista para examinar la expresión de Alastor, sin mucha esperanzas puestas en que aquello le despejara de dudas.
“But then would come the time when I would need you”
Lo único que encontró fue al demonio de la radio, mirándole. Directamente. A él.
“And once again these words I'd have to say
I'm a fool to want you”
Bueno, definitivamente no había esperado eso. Y por alguna razón que no entendió, los latidos de su corazón se aceleraron y un calor se instaló en sus mejillas ya de por sí rojas, obligándole a bajar de nuevo la mirada en un intento inútil de esconder su bochorno.
“Pity me, I need you”
Se sintió pequeño y vulnerable, más todavía por la ausencia de su sombrero y bastón(maldito el momento en el sur decidió prescindir de él antes de emprender su paseo nocturno).
— Sonríe querido, nunca estás completamente vestido sin una sonrisa.— Y como si Alastor pudiese leer sus pensamientos, volvió a interrumpirlos con las palabras oportunas.
— Heh, supongo. Pero a veces no es tan fácil, Alastor.— Lucifer desvío la mirada y en respuesta, el demonio de la radio los hizo girar sobre su eje sin previó aviso, capturando de nuevo su atención.
— Oh pero es necesario. Incluso cuando se hace difícil, una sonrisa nos da fuerza. Una sonrisa nos recuerda que seguimos en pie, incluso cuando las desgracias nos pasan por encima o el pasado nos intenta frenar, hay que mantenerse recto y con una sonrisa.
Lucifer escuchó atentamente el discurso del demonio. No estaba del todo de acuerdo con aquella filosofía y fue otra cosa lo que le tenía tan interesado. Podría jurar que, de algún modo, el tono y la sonrisa de Alastor se habían suavizado, que eran genuinas y de algún modo parecía estar…¿tratando de consolarle?
“I know it's wrong, it must be wrong”
Podría ser todo producto de su imaginación pero…
“But right or wrong I can't get along...”
— Supongo que tienes razón…—Lucifer alzó la vista y le concedió al demonio una pequeña sonrisa, sincera y emocional. Sus ojos brillaban como verdaderas estrellas ardientes —El show debe continuar ¿no?
“...Without you.”
Decidió darle un voto de confianza, era algo en lo que su hija había insistido mucho que debían hacer para alcanzar la redención.
“Time and time again I said I'd leave you
Time and time again I went away”
— ¡Ese es el espíritu señor!— Ánimo con entusiasmo Alastor.
“But then would come the time when I would need you
And once again these words I'd have to say...”
— Lucifer…puedes llamarme Lucifer.— Aquella propuesta cayó de la misma forma repentina en la que Alastor había ofrecido aquel baile. Pero a estas alturas, Lucifer había decidido dejar de preguntarse las cosas y simplemente dejarse llevar, fueran cuales fueran las consecuencias.
“Take me back, I love you”
Otra cosa que aprendió de su hija: un salto de fe.
Pareció que pilló a Alastor con la guardia baja por la forma en la que una interferencia cruzó la retransmisión de su música. Rápidamente recuperó la compostura, aclarándose la garganta como si nada destacable hubiese pasado.
— En ese caso, ese es el espíritu, Lucifer.— Alastor repitió su ultima frase solo por la excusa de probar como sonaba aquel nombre a través de su peculiar voz.
Y maldita sea, a Lucifer se le antojo demasiado intima.
— Tu…también te sientes solo a veces, Alastor?— Motivado por la nueva atmósfera que surgió entre ellos, el rey probó a manifestar la duda que llevaba atosigándole desde hace ya un buen tiempo.
— La soledad es curiosa señor.— Comenzó Alastor con una actitud extrañamente receptiva.— Uno no la conoce hasta que anhela la compañía de alguien más. Hasta que desea algo que no puede ser suyo.
— Alastor, yo…
“To seek a kiss not mine alone”
Lucifer realmente no sabia que decir. O más bien, no quería decirlo, no con su voz. Por eso se limitó a simplemente llamar al demonio, atraer su atención mientras él se ponía de puntillas y se acercaba cada vez más al rostro sonriente. Y casi podría jurar que el contrario se inclinaba a la par.
“To share a kiss the Devil has known”
La música paró. Y en el salón quedaron dos figuras inmóviles, unidas a través de sus labios por un casto beso que bien podría haber desordenado todos los ordenes del cielo y el infierno.
Pero en la penumbra de la solitaria sala, al final, solo estaban ellos dos, compartiendo un momento. Iniciando una historia de la cual ni conocían el principio ni el final, pero que habían decidido crear a partir de aquel beso.
Cuando decidieron separarse, más por necesidad que por gusto, lo hicieron lentamente, arrastrando sus cuerpos hacia el vacío frio y oscuro que les rodeaba.
Queda todavía mucho por contar, mucho que ha de ser dicho. Pero de querer continuar, ambos tendrás que enfrentarse a los muchos demonios, internos y externos. Hasta que decidan como continuar su historia y hasta que veamos el final
Stay tuned.
