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—Ay ay aayyy ¡Me jalas! —el pequeño niño se soltó del agarre de su papá y se tallo con cuidado su cabello. — Apá, me dolió.
—Pues no es mi culpa que tengas un nido envés de pelo —Roier volvió agarrar a su hijo del brazo y lo sentó en el banco.
No quería lastimar a su pequeño, pero era difícil identificar de donde partía su cabello y sus orejas. Esas orejas pequeñas.
—¿Porque tengo que ir peinado?
—Por qué debes ir presentable.
Era un día especial, ya que iba a presentarle a su cachorro su pareja. Cuando por fin Roier logró peinar a su hijo al estilo Benito Juárez, admiraba con orgullo su trabajo y aunque Bobby ya le había dicho que le daba comezón y pequeños piquetes en la cabeza solo lo ignoró por algunos días, pero fue en ese mismo momento en que vio a su hijo tratar de rascarse arriba de las orejas y con un fuerte estornudo, se dio cuenta de su pequeño y tremendo error.
—¡Apá, ya no pica ni duele! —Bobby sacudió su cabeza y su cabello rizado se acomodó.
—No mames...—Roier dio un grito interno al ver cómo dos pequeñas bolitas peludas sobresalían del cabello azabache y rizado de su hijo.
Debía ser una broma cruel del destino. ¡Malditos genes!
Bobby era exactamente la mezcla perfecta de su ex y de él. Un niño de cinco años con mucha energía, astucia, agilidad, valiente y sobre todo; un híbrido de oso.
—¡Aaahg! Mis orejas se subieron —Bobby miro su reflejo y no paraba de acariciarlas— ¡Soy un 25! Ahuevo que sí.
—¿Un qué? —Roier salió de su trance y miró fijamente a su hijo.
—Un 25. Ya sabes... —Bobby encogió su postura, se volvió más pequeño. —La mayoría de mis amigos son híbridos...
Roier se tallo la cara con ambas manos, jalo su cabello y soltó un gran y largo gruñido. No se había dado cuenta de la presión que sentía su hijo a tan corta edad por ser o no ser como sus amigos.
—Mi amor, ¿Tú no querías esto? —Se acercó y abrazo a su hijo. Dándole un pequeño masaje en sus hombros.
—¿Bromeas? Ser un híbrido es cool —Sus ojos brillaron. —Juana es mitad Slime, Dapper mitad demonio, Leo es mitad dinosaurio acuático o que se yo, pero es mitad de algo.
Bobby se giró del asiento y se colgó del cuello de Roier, su niño está eufórico, sus mejillas coloradas, su cabello esponjoso y sus adorables orejas se movían al son de su respiración. Pero su emoción desapareció al instante.
—¿Qué pasa? —Roier lo acuno temiendo que llorara, todo estaba bien hace 2 segundos.
—¿Qué pasará con Tilín? —susurro Bobby y sus orejas se escondieron. Maldición era tan parecido a él y a toda su chingada descendencia.
Porque no se quedó como un humano como él.
—Bueno ella estará bien. Estará con Ramón, Chayanne, Tallulah y Trump —Bobby lo miro atentamente. — Además tendrá a sus dos mejores amigos que la ayudarán y protegerán.
—¿Cómo la mafia?
—Algo así.
Padre e hijo se fueron a la habitación para terminar de alistarse, Bobby no paraba de verse en el espejo ya no tenía caso peinarlo.
Mando mensaje a su pareja diciéndole que pasaran la salida para otro día y que le dijera a Richarlyson que le llevaría un balón de fútbol como disculpa.
Desde la cama mando una foto al grupo de Chat de sus amigos, Bobby aparecía de espaldas tocando sus dos orejas de oso y sonriendo muy emocionado al espejo.
ElPatronM > Qué guapo el Bobi Pulido.
Pues claro estúpido es mi hijo <
AldoPapu > Verga...
Comes<
ElPatronM > Tragas.
Bobby es híbrido de Oso. <
AldoPapu > JAJAJAJAJA
ElPatronM > JAJAJAJSKALKSSLAÑ
Roier guardo el celular en su bolsa enfadado, quería el apoyo de sus amigos no que se rieran de él, cruzado de brazos observo cómo su hijo seguía jugando y explorando sus nuevas orejas.
Había pasado cinco años desde que se enteró que estaba esperando a Bobby. Dos meses antes había terminado su relación tóxica de 3 años, era un ir y venir, celos sin fundamentos, subir y bajar: era un apuesto chico de hombros anchos, sonrisa coqueta, mirada dulce y una personalidad de mierda. A pesar de todo se complementaban. Parecía que se unirían en sagrado matrimonio, pero todo acabó cuando un secreto salió a la luz.
Spreen DLuque lo estaba engañando con otro chico durante un año. Lo odio y le deseo el mal, tantos años, cariño, apoyo no habían significado nada. Al final se fue con el tercero en discordia.
Quemó y tiró todo aquello que era y le recordaba a él, se cambió de departamento, hasta decidió cortase el cabello, pero mientras se miraba al espejo en su antiguo baño no dudo en hacerse daño, pero gracias a sus amigos no ocurrió nada. Se sentía solo, enojado, perdido.
No fue hasta que en su chequeo mensual se enteró de su pequeño frijolito, había un pequeña esperanza y felicidad que no dudaría en defenderlo con garras y dientes y sobre todo, jamás sabría de su bebé.
Spreen DLuque está muerto para él y su hijo.
—Seré un gran León —Bobby soltó un feroz gruñido, Roier salto de su asiento y sonrió.
—Oso. Eres híbrido de Oso.
Cuando tuvo a Bobby en una tranquila tarde de abril, temía que fuera una copia de su Ex pero para su tranquilidad de ese entonces solo el cabello oscuro azabache había heredado. Los cachorros muestran su parte híbrida a partir de los dos años y cómo Bobby no se había manifestado, no preocupo a Roier. Pero ahora debía agendar una cita para evitar cualquier anomalía por haberse manifestado 3 años después.
— ¡Soy un Oso! ¡Oso! —Bobby salto alrededor de la habitación y se acercó a su papá — No llores papi, cuando sea más grande te protegeré.
¿Estaba llorando? Roier se tocó las mejillas y estaban húmedas, no podía evitar el pensar el daño que probablemente le ocasión a su hijo cuando apenas se enteró de su embarazo o el ocultarle que su padre estaba vivo.
—Me pone feliz de que estés feliz de ser mitad Oso —le beso la frente y acaricio sus orejitas — Y no es un 25, eres un 50.
—Eso mucho mejor.
Bobby se movió mucho para acomodarse en el regazo de su papá, pero seguía incómodo.
—Apá me pica la cola.
—¡Tienes las nalgas llenas de cagada Bobby! —Roier soltó una carcajada, su cachorro lo miró enojado — Es broma es solo tu nueva colita, mi Osito.
