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Arete

Summary:

La preciosa amatista por arete que Foolish llevaba con amor todos los días se encontraba frente a él, echa pedacitos, seguro debido al pisoteo de uno de los caballos. No los culpaba, simplemente se dispuso a recoger cada fragmento y guardarlos en un pañuelo para que no se perdiesen, aunque con un vacío en el corazón al ver tan hermoso presente ahora hecho añicos.

Notes:

El prompt de los aretes uwu
Tenía una idea completamente distinta la semana pasada, pero bueno siempre me da risa como todo cambia conforme uno va escribiendo. Es corto, pero espero les guste!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

— ¡No! — gritó, pero ya era demasiado tarde.

Foolish llevaba unas horas domando caballos y criándolos para tener uno perfecto cuando de un inocente movimiento la amatista que brillaba en su oreja izquierda se soltó. Su desespero al saltar hacia donde se encontraban los corceles causó que aquellas criaturas se asustaran, provocando que se moviesen frenéticos en el pequeño espacio y sus pisadas golpeen con fuerza el piso. Foolish intentó enfocarse en buscar el arete, no importándole si recibía golpes de los caballos o el relincho unísono le hiciera doler la cabeza. Se movió, agradecido de que los caballos comenzaran a tranquilizarse, y se agachó para buscar con mayor precisión su tan preciado arete.

Sin embargo, lo que encontró lo desmotivó. La preciosa amatista que llevaba con amor todos los días se encontraba frente a él, echa pedacitos, seguro debido al pisoteo de uno de los animales. No los culpaba, simplemente se dispuso a recoger cada fragmento y guardarlos en un pañuelo para que no se perdiesen, aunque con un vacío en el corazón al ver tan hermoso presente ahora hecho añicos. Subió por las escaleras y suspiró pesadamente, escuchando otro tipo de pasos acercándose a él.

— ¿Qué sucedió? — la voz de Tubbo interrumpió su lamento, mirándolo y notando que estaba confundido — Oí un grito y a los caballos, ¿estás bien?

— El arete… — musitó, abriendo el pañuelo y mostrándole los fragmentos.

Tubbo ladeo la cabeza. Desde que conoció a Foolish en la isla lo había visto portar ese arete de amatista, disonante a su modo de vestir, con mucha alegría y regocijo. No entendía por qué el que se haya roto lo hacía sentirse tan mal ¡ni siquiera tenía a su par!

— Es solo un arete. — respondió el menor de los dos — Puedes comprar otro en la tienda.

— No hay otro como este — rio, aunque era una risa sarcástica. Tubbo seguía sin comprender, y Foolish estaba demasiado desmotivado mentalmente como para fingir su sonrisa habitual ante los demás cuando algo realmente le dolía — Fue un regalo de alguien que… que hace mucho no veo.

Podía recordarlo como si fuera ayer. Era un día común y corriente, solo Foolish y Leo en el puesto de tostadas llenando sus mochilas con varios de estos alimentos para ir en búsqueda de una nueva aventura cuando, de repente, el sonido típico de las Waystones se escuchó y Vegetta apreció ahí, recibiendo un abrazo de los dos amores de su vida. Les preguntó cómo estaban, qué hacían, y ellos respondieron felices, retrasando su viaje solo para pasar más tiempo con el hombre de ojos amatistas pues eran pocas las veces donde no se encontraba ocupado y Foolish y Leo lo aprovechaban al máximo. La pequeña huevito volvió al puesto para hacer tostadas para Vegetta, dejando a sus padres conversar solos durante su ausencia.

— ¿Qué tienes ahí? — le preguntó el tótem cuando notó una bolsita morada en una de las manos del mago, quien enrojeció e intentó ocultarla luego de ser descubierto.

— Ah… eso, pues… tengo un regalo para ti. — respondió, avergonzado, sin poder entender Foolish la razón de esa actitud.

— ¡Oh! ¿Puedo verlo? — preguntó con emoción.

Vegetta asintió, aunque no muy convencido. Foolish arqueó una ceja y recibió la bolsita. Al abrirla sus ojos se iluminaron al ver un único arete morado, hecho de amatista, relucir brillante.  Lo sacó, entrecerrando un poco los ojos al dar la luz del sol con la piedra preciosa.

— No es como la varita de la simetría o los spider-pants — susurró el mago — No sé qué tan útil pueda ser para ti, sin embargo, quería dártelo para que, eh… para que tengas una parte de mí contigo.

— Mi amor… — dijo el rubio, poniéndose el arete en su oreja izquierda — ¡esto es increíble!

Foolish volvió a abrazarlo y Vegetta lo recibió con sorpresa. Para el tótem, no importaba si los regalos eran útiles o no, si tendría facilidad para hacer algo o simplemente eran decorativos. Lo que a Foolish le encantaba de los regalos de Vegetta era el cariño que este les ponía, como siempre lo hacían sonreír y como le aseguraban que, pase lo que pasase, Vegetta siempre estaba pensando en él, con cariño y sobre todo amor.

— ¡Voy a llevarlo siempre conmigo! — anunció, luego de separarse de él y ver el rostro rojísimo de Vegetta, quien parecía aliviado con su respuesta.

— Entonces seremos dos.

— ¿Huh?

Cuando se dio cuenta, Vegetta sacaba otro arete, esta vez de esmeralda, y se lo puso en la oreja derecha.

— Así tú tienes una parte de mí y yo, una de ti. — dijo, acercando su mejilla a la esmeralda — no me creerás, pero encontré un bloque de esmeralda y uno de amatista juntos cuando minaba, ¡juntos! Y me decidí a picarlos y hacer estos aretes para que podamos usarlos, si tú querías, por supuesto. Puede que no tenga la misma utilidad que mis anteriores presentes, no obstante, espero que de verdad sea igual de importante que ellos.

— Vegetta — lo tomó de las manos — es un regalo maravilloso y ¿sabes qué? Cada vez que lo vea pensaré en ti, aunque no es como si ya no lo haga desde que despierto. — ambos rieron, con la luz del atardecer iluminando el paisaje y una Leonarda llamándolos desde el puesto para comer tostadas.

Ya irían otro día a la dungeon. Hoy, al menos, querían seguir pasándola en familia.

Desde ese momento, Foolish había utilizado ese arete con mucha felicidad, incluso cuando Vegetta desapareció de la isla por meses, incluso durante la desaparición de Leo, el purgatorio, la cárcel y demás eventos que acontecieron en su vida hasta llegar a la nueva parte de la isla. Con todos los objetos que su amado novio le había dado ahora desaparecidos, fue un milagro saber que el arete continuaba reluciente con él, siendo la prueba de que Vegetta existió, siendo la prueba de que una parte de él seguía consigo. Sin embargo, con los fragmentos ahora destruidos, Foolish sintió un dolor inmenso, creyendo que había perdido todo rastro de su novio que pudiese apreciar mientras el mago aún no daba señales de aparecer.

— Vegetta, comprendo. — dijo Tubbo, luego de escuchar la pequeña historia que Foolish le relató con una sonrisa nostálgica y sin dejar de observar los fragmentos.

Foolish no se había percatado de haberle contado cómo ese arete llegó a él, mas no le importaba ya: confiaba en Tubbo, lo consideraba un gran amigo y apoyo durante todo este reinicio y juntos habían fundado Fobo, por lo que se había vuelto el único ser, aparte de Leonarda, a quien le expresó realmente cómo se sentía respecto a Vegetta.

— Yeah… — respondió luego de un suspiro — Pero está bien, supongo, está bien…

Tubbo se sentía mal de ver a su amigo en ese estado, pues eran rarísimas veces (por no decir nunca) que lo veía desanimado. Quizá Tubbo no había conocido a Vegetta más allá de esa imagen de un amante de las minas, explotando cada lugar junto a Willy por mera diversión, pero pudo notar por la expresión de Foolish que ese hombre había sido y es demasiado importante para él. No queriendo ver a su amigo triste, sacudió su cabeza y le dio un golpecito al tótem en la espalda, mirándolo ahora con una sonrisa llena de determinación.

— ¡Puedo repararlo! — dijo, señalándose a él mismo con un pulgar.

— No tienes por qué, Tubbo.

— ¡Claro que sí! Tiene un valor sentimental para ti, ¿verdad? Es importante, no podemos dejarlo destruido. —el menor agarró la bolsa con los fragmentos y comenzó a encaminarse hacia su hogar.

— ¡Hey! — comenzó a perseguirlo, riendo Tubbo ante esta acción. — ¡Devuélvemelo!

— ¡Cuando esté arreglado, por supuesto! — gritó — No querrás que cuando Vegetta regrese vea que el regalo que te dio está destruido y no puedan presumir su amor ante todos, ¿o sí? — dio un salto, evitando chocar con unas piedras y ya cerca de la puerta — Además, eres un miembro de Fobo, ¡debemos cuidarnos entre nosotros!

Foolish se detuvo luego de esas palabras. Tubbo siguió corriendo, mas el híbrido de tiburón solo sonrió, contento de tener un amigo como él en quien confiar y apoyarse mutuamente. Estaba seguro de que algún día le diría lo agradecido que estaba de haberlo considerado para crear Fobo a su lado. Por el momento, solo se imaginó lo buen amigos que Tubbo y Vegetta serían mientras volvía a correr y alcanzar a su amigo, esperanzado y con las energías renovadas al saber que el arete que su amado le regaló con tanto amor pudiese ser arreglado y nuevamente usado con orgullo por él.

Notes:

Gracias por leer! Les soy sincera, adoro la amistad entre qFoolish y qTubbo, crear Fobo y verlos convivir más es muy divertido (además que nos dio a Leo y Sunny volviéndose amigas, ¿qué más podemos pedir? Ah, sí, que qVegetta vuelva :,,v)