Actions

Work Header

Guías del amor

Summary:

|Ella sabía que algo era incorrecto en el instante en que no encontró a su pareja al lado de uno de sus protegidos. Molesta y desesperada, se dio cuenta que esa persona era un impostor ¿Dónde estaban ellos?|

o

Las Diosas del amor siempre velarían por sus protegidos, sin importar las vidas que pasaran, sin importar si sólo era por medio de acciones pequeñas, ellas velarían por el bienestar de ellos.

Inspirado en @Diohoeir on twitter, en @yoongidinha on twitter y en @J3nn1_D3pp on twitter

Work Text:

Cuando Cellbit decidió quedarse en la isla del purgatorio, ella se quedó a su lado sin pensarlo un segundo, porque su corazón y su alma siempre la empujaron a cuidar de él sin importar el tiempo y las circunstancias.

Siendo una diosa, no poseía muchas libertades, pero si hay una libertad egoísta que tomó, fue tomar bajo su protección a Cellbit, cuidando de él desde muchas décadas pasadas, destinada a cuidar de él hasta que se pudiera encontrar al fin con la otra mitad de su corazón. 

Lore amaba demasiado, respetaba el valor que hay en amar y adoraba presenciar ese amor junto a su compañera de vida eterna, su amada Sabi. Ambas eran un todo, destinadas a ser la representación de lo que el amor era, y mientras ellas existieran como diosas del amor, ese amor siempre viviría en los seres vivos.

Un mundo sin amor sería un lugar sin propósito, como quitarles el oxígeno, sería dejar de experimentar una faceta de vida hermosa y turbulenta a la vez, porque el amor también era vivir experiencias, buenas y malas, era sentir, era ser libre o ser capturado, había magia en experimentar el amor.

Lore y Sabi eran la viva representación del amor, por ello mismo eran diosas, un par de diosas que se encariñaron rápidamente con dos humanos mortales, que sin duda alguna, estaban conectados por el hilo rojo del destino, un hilo que no parecía querer soltarlos, trayéndolos de nuevo al mundo terrenal y alentándolos a encontrarse en cada ocasión.

Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper. Y ese hilo, a pesar que muchos habían dejado de creer en él, que perdía su esencia e importancia, y que lo había reducido a una leyenda, ese mismo hilo parecía adorar dejar que esos dos se amaran en cada vida, siempre conectándolos, y si no se encontraban en una, lo harían en la siguiente. 

Cellbit y Roier, ellos siempre se encontrarán, si no era en una vida, sería en la siguiente… Siempre lo harían, con o sin la ayuda extra de ellas .

Así que, interesándose en esa peculiar dinámica, cada una vigiló a uno de ellos cuando se dieron cuenta del capricho del hilo rojo, y sin darse cuenta, Lore mantuvo a Cellbit bajo su protección, y Sabi mantuvo a Roier bajo la suya propia, ¿y cuando al fin se encontraban? Ellas también lo hacían, y adoraban presenciar esos encuentros, adoraban estar ahí cuando un suceso importante sucedía, adoraban cuidarlos cuando era necesario, solían pasar bastante tiempo en el plano terrenal tanto como en el espiritual, siguiéndoles como entidades incorpóreas.

Entonces, cuando finalmente salieron de ese infierno del purgatorio, ella estaba muy ansiosa por el reencuentro de sus protegidos y el suyo propio con su amada Sabi, ya que moría por verla después de estar tanto tiempo sin verse en medio de una situación triste y desalentadora, con un adiós amargo que marcó una dolorosa separación. La sorpresa que se llevó en aquella estación cuando Cellbit y ella buscaron a sus parejas no fue lo que pensó que sería. 

Sabi no estaba con Roier.

Lore lo sabía bien, su Sabi jamás dejaría a Roier, ella estaría ahí para el reencuentro, porque cuando Roier y Cellbit se reencuentran, ellas también lo hacen.

Algo estaba mal, algo no era correcto y esa incertidumbre sólo creció cuando la actitud de Roier al reencuentro con Cellbit no fue nada parecido a lo que ella esperaba que fuera, por lo tanto, se dedicó a observar las actitudes de Roier, esperando poder confirmar lo que estaba errado.

Así que cada vez que Cellbit y Roier se reunían, sus ojos seguían a Roier fijamente, buscando lo que estaba mal, cualquier desliz, sólo una señal para estar completamente convencida.

“Estuve triste por un tiempo, ¡pero después ya estaba feliz!”, le respondió Roier a Cellbit en aquel campo de cultivos, y en ese momento, lo supo, ese no era su querido Roier.

Ese no era su Roier, ¿quien era ese maldito impostor? ¿Quién estaba haciéndose pasar por él? ¿Qué le había hecho al verdadero Roier?

Por eso Sabi no estaba ahí.

Seguramente, su amada estaba cuidando de Roier en dónde sea que estuviera.

Lore estaba desesperada por hacer algo, cualquier cosa para advertirle a Cellbit que ese no era Roier, ella no sabía quién diablos era, no sabía que intenciones tenía con su protegido, ¿lo quería lastimar? ¿Quería arruinar su relación con el verdadero Roier? ¿Quería destruir a su familia? Y lo más importante, ¿qué le había hecho a Roier? ¿Qué le había hecho ese infame impostor? 

La diosa observó como “Roier” abrazó a Cellbit cuando llegó, arrugó la nariz y miró con disgusto al tipo, ignorando la conversación que estaban teniendo mientras los pequeños Richas y Pepito observaban a los dos hombres con ojos atentos.

Lore estaba furiosa, ese idiota simplemente se estaba robando la vida de Roier, actuando como si le perteneciera, ese impostor sólo era un cisne negro que pretendía imitar al cisne blanco original…

Una idea la golpeó con fuerza, mirando por unos instantes a “Roier” y Cellbit, para después dirigir su mirada al lago que rodeaba la isla dónde Cellbit y Richas había construído su mansión, no puede hacer un gran movimiento para llamar la atención de su protegido y advertirle sobre ese impostor, pero puede intentar avisarle a través de pequeñas señales, ¿no?

Lore se dirigió de inmediato hacia el lago, caminando sobre las aguas y creando sutiles olas que emitían un delicado aro de luz, mariposas rosas, que sólo ella podía ver, comenzaron a revolotear a su alrededor, sólo para después dispersarse en diferentes puntos del lago. Observó con una sonrisa como algunos cisnes negros se materializaron en el lago, apareciendo como si salieran sigilosamente del agua, sin parecer que sus mariposas rosadas fueron las que convocaron a los cisnes.

—O que é isso? —, Cellbit cuestionó, luciendo desconcertado por la cantidad absurda de cisnes negros, y Lore estaba orgullosa de haber capturado su atención de esa manera, pero luego se molestó cuando “Roier” volvió a capturar su atención.

Ese impostor no se iba a salvar de Lore, cada vez que estuviera cerca, esos cisnes negros iban a seguirlo hasta que pueda hacer un movimiento mayor para ayudar a que Cellbit encuentre al verdadero Roier.

Sólo rezaba que Roier y Sabi se mantengan a salvo.

~¨~¨~¨~¨~¨~¨~

~¨~¨~¨~¨~¨~¨~

Estaba muy angustiada, ni siquiera podía alejarse ni un solo minuto de su protegido porque eso significaba dejarlo morir, implicaba dejar de usar sus poderes divinos para seguir manteniéndolo con vida mientras él continuaba agonizando sobre la camilla de su habitación blanca y abandonada por todos.

Sabi ya no tenía idea de qué hacer, deseaba tanto poder localizar a Cellbit, pedirle ayuda a Lore para guiar al brasileño hasta Roier, pero ahora mismo, ella era quien mantenía a Roier en el umbral de la vida y muerte, tratando de mantenerlo más del lado de la vida, porque ella no puede aceptar este destino para Roier, no puede aceptar que su protegido muera sufriendo de esta manera, no era justo .

No era justo que Roier haya pasado por toda clase de desgracias para que al final venga a terminar de esta manera, era simplemente algo cruel, un  destino que no tenía justificación alguna, ¿acaso su protegido no merecía encontrar la felicidad? ¿Acaso Roier simplemente debía ser arrastrado de desgracia en desgracia hasta romper por completo su espíritu? ¿Qué clase de problema tenían sus superiores con Roier que siempre era el primero en morir de los dos? ¿Por qué nunca les permitían tener un momento de paz a ambos hombres que lo único que hacían era amarse incondicionalmente en cada vida en la que se encontraban? Sabi se estaba volviendo loca haciéndose muchos cuestionamientos mientras lucha por mantener vivo a su protegido. 

Sabi no tenía idea de cuánto tiempo ha transcurrido desde que experimentaron con Roier y lo dejaron en el cuerpo de una rata, el tiempo para ella se ha sentido irrelevante cuando su principal objetivo era mantener a su protegido vivo después de toda la mierda que le estaban haciendo Doied y el Cucurucho, los cuales podrían irse mucho a la mierda y si fuera por ella les lanzaría una maldición encima si no fuera una diosa apegada a no hacer castigos… Sabi y sus juramentos estúpidos.

Ahora, el pensamiento predominante que tenía era que ojalá ella pudiera hacer más, ayudar un poco más, pero en esta ocasión, Sabi sólo podía poner su esperanza en Cellbit y en Lore para que se dieran cuenta de que algo estaba mal con “Roier” y los encontraran en esa instalación rara donde mantenían a su protegido.

Sabi no estaba muy segura de cómo estaba funcionando el exterior, sabe que Cucurucho movió a Roier a otra locación (acción que sólo empeoró el estado de salud de su protegido), y ha escuchado las conversaciones de los trabajadores que atienden médicamente a Roier y el cuerpo de Doied, así que al menos por ellos sabe que: 1) están en una nueva isla, y 2) Cellbit definitivamente si estaba en esa nueva isla, pero de nuevo, lo único que podía hacer era esperar .

Siendo sincera, Sabi, muy en el fondo, tenía miedo de que sea demasiado tarde cuando llegue la ayuda, de que quizás, no pueda mantener vivo a Roier el tiempo suficiente para que Cellbit y Lore los localicen, además estaba el tema de Doied y que ese idiota le devolviera su cuerpo a Roier.

El mayor miedo de Sabi era dejarlo morir a estas alturas y que no tuviera una oportunidad de volver a ver a Cellbit y a los niños, era su mayor desesperación sentir que en cualquier momento perdería a Roier.

No podía dejar morir a Roier.

No podía dejar morir a Roier.

No podía—

“¿Sabi?” Ella se estremeció ante el llamado familiar, desviando su mirada de Roier para mirar hacia la puerta donde pudo ver a su pareja luciendo ansiosa y devastada, mirándola con mucho anhelo.

Sabi sintió como una parte de ella se derritió de alivio al ver a Lore, soltando un sollozo cuando su pareja se acercó a ella y la abrazó con fuerza. Envuelta en la seguridad de los brazos de Lore, finalmente fue cuando se conectó más con su entorno, escuchando a Cellbit y varias personas más que eran conocidas muy cerca de dónde estaban.

Que alegría… Había mantenido vivo a Roier hasta la actualidad, y ahora, Lore la ayudaría a cuidar de Roier hasta que todo estuviera correcto de nuevo.

Roier y Cellbit se reunirían una vez más.

Series this work belongs to: