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Una pelirroja se encontraba en su habitación escuchando música al volumen más alto ya que no quería escuchar lo que su hermana mayor le estaba pidiendo, ya que ella a diferencia de su hermana, ella no se obsesionaba con las compras y no era la popular, o incluso salir a fiestas, como lo que le estaba pidiendo ahora.
—Evelyn. Por favor acompáñame ¿si?—Le seguía insistiendo Lydia ya que la habían invitado a una fiesta y esta sentía que lo necesitaba ya que habían pasado muchas cosas horribles estos últimos meses.
Evelyn se quitó los auriculares molesta dirigiendo su mirada a su hermana que ya tenía puesto su vestido y traía unos colgadores de ropa con vestidos que ella había elegido para Evelyn, ya que para Lydia Evelyn tenía un estilo un poco simple para el gusto de ella.
—¿Y por qué tengo que ir yo?—hablo mirándola con el ceño fruncido—¿No tienes con quien mas ir?, ya que me parece extraño que TÚ me invites a una fiesta, cuando las fiestas solían ser en la casa.
Lydia la miró todavía agarrando los colgadores—No. No tengo a nadie con quien más ir, a kira no la dejan salir debido a un incidente, Malia no le interesa, y a la única con quien iría esta.....muerta.
Evelyn se sintió mal por su hermana ya que se había enterado que unos ladrones al intentar robar el auto la mataron, asi que la miró de nuevo y estaba apunto de hacer algo que se arrepentiría después, pero lo haría por su hermana.
—Vamos Evy, solo por esta vez
—De acuerdo.
Lydia se quedó en silencio al escuchar que su hermana, su hermanita, acepto ir a una fiesta con ella. Se acercó entusiasmada al lado de su hermana mientras dejaba los vestidos tendidos en la cama.
—Pero no pienso usar nada rosa o llamativo, sabes que me incomoda algunas telas.—le advirtió Evelyn a lydia que al escuchar eso fue descartando vestidos desanimada.
—No te preocupes tengo algo perfecto para ti.—hablo Lydia mientras se levantaba y salía del cuarto de su hermana para ir a su closet para sacar el modelo perfecto para la más pequeña ya que tenía vestidos guardados desde hace mucho para ese momento del cual sabia que llegaria, Evelyn Martin iria a esa fiesta fabulosa. Por que se llamaba Lydia Martín, se habló internamente lydia mientras seguía buscando algo que le quedara a Evy, ya que era más pequeña en estatura y complexión.
Evelyn en su cama esperaba con muchos nervios qué vestido elegiría su hermana para ella y también porque sentía que no debía ir, era como un presentimiento el cual esperaba que fuese solo los nervios de ir a una fiesta como cualquier adolescente de 14 años, la cual cumpliria 15 la semana que venia.
Esperaba que nada saliera mal.
Pero que lastima que nada saldría como ella quería.
[ . . . . . ]
—¡Lydia!—llamo Evelyn a su hermana incómoda al estar sola pero no le servía de nada ya que la musica todavia seguia muy fuerte, aunque la fiesta ya esté terminando, además se sentía un poco mareada ya que evelyn haba tomado uno que otra piña colada que de casualmente tenia alcohol.
La chica siguió buscando buscando a su hermana pero sin éxito era como si su hermana se hubiera ido del lugar, sacó su celular para llamarla pero el volumen de la música de fondo no la hacía distinguir entre el pitido de que estaba llamando o si ya había contestado.
—¡No gracias!—hablo fuerte Evelyn cuando quiso alejarse, e ir afuera para así poder llamar con calma a su hermana, pero se topó con un chico que se veía de unos 16 que la quería invitar a bailar y tenía una sonrisa coqueta. Pero Evelyn no era estúpida, era joven pero no tonta, así que lo más amable que pudo se deshizo del chico apartandolo y dirigirse afuera donde la música ya no se escucharía tan fuerte.
Evelyn salió donde todos lo autos estaban estacionados y solo eran alumbrados por los postes de luz sin nadie alrededor. Cuando por fin su hermana le contestó.
—Lydia ¿dónde estás? se suponía que no te me separarías, ese era el trato para venir—se quejó Evelyn
—Lo siento Evy, es que me quede con unas chicas hablando y me distraje ¿dime donde estas?
—estoy afuera donde todos lo autos estan parqueados.—le respondió para que se apurara pero se volteo mirando hacia atrás extrañada al haber sentido a alguien viéndola pero nadie estaba alli ademas de ella.
—¿Evy? estas ahi? ¿hola?—se oye la voz de lydia desde el celular haciendo que Evelyn se olvide de esa sensación temporalmente.
—Si, sigo aquí fue algo raro creí que... nada olvidalo, mejor apurate que ya es tarde.
Lydia se extraño por la leve divagación que tuvo su hermana, mientras se despedía de las personas y se dirigía donde se encontraría su hermana que todavía todavía seguía en la llamada.
—Lydia por eso mismo no me gusta salir a fiest..as —tartamudeo Evelyn al ver por el reflejo de un auto dos ojos rojos mirándola.
esta misma se giró rápidamente pero no había nada mirándola dejándola confundida y un poco inquieta
—¿Evy?—pregunto ahora ya preocupada al ya haber sido 2 veces que su hermana tartamudea.
—Lyd-ia creo que.. ¡ah!—grita al escuchar un chirrido como de algo cortando metal pero no encontraba el lugar del sonido.
Lydia al escuchar el grito no lo pensó y comenzó a correr hacia la salida teniendo un mal presentimiento lo cual le asustaba más ya que a la última persona con la que sintió eso no le fue muy bien.
Evelyn comenzó a retroceder, estaba asustada mientras miraba frenéticamente a todos lados, al escuchar como algo se movía a una alta velocidad a su alrededor.
todo parecía irreal para Evelyn ya que nunca en su vida se hubiera imaginado algo como eso, estaba justo adelante de ella era una cosa humanoide con los ojos rojos y rasgos de lobo.
Intentó correr al darse cuenta de la cosa horrible frente a ella pero le fue inútil ya que esta cosa de ojos rojos se abalanzo hacia ella al ver que la chica corría mordiéndola en múltiples partes del cuerpo de la pequeña pelirroja manchando el piso y las llantas de un auto con la sangre de esta esparcida por todos lados.
Evelyn como pudo intentó mantenerse consciente y agarrar su celular pero fue pisado por la bestia haciendo que se rompa mirándola con lo que parecía una sonrisa con sus dientes, para luego acercarse al oído de la chica que sentía que muy pronto cerraría sus ojos y se desmayaría por las heridas en su cuerpo
—Dile a Scott que le mando saludos.—le gruño en el oído con una voz monstruosa para después pararse y mirar hacia atrás y sonreír y huir del lugar.
Lydia abrió la puerta dejándola abierta mientras corría hacia el estacionamiento y con el corazón en la garganta se fue acercando mas y mas a todos los autos hasta que al dar la vuelta en uno encontró un charco de sangre con el cuerpo desangrándose de su hermana. Lydia dejo salir un grito desgarrador mientras corría donde su hermana y lloraba manchando todo su vestido de sangre.
Sus lágrimas salían a cántaros mientras acariciaba la cara de su hermana sin saber que hacer puesto que no podía pensar nada en ese momento.
Unos chicos que salieron detrás de Lydia al ver como corría la siguieron y al verla con una joven con un charco de sangre estaba tirada en el suelo junto con la chica que acaban de perseguir por curiosos, se asustaron empezado a llamar a la policía, querer grabar. Una chica que parecía la novia de uno de los chicos le dio un sape a su novio y le gritó que llamara a la ambulancia primero mientras se acercaba a Lydia sin importarle que estuviera llena de sangre, de hecho algunas chicas igual se acercaron a esperar a la ambulancia.
[...]
Ese día Evelyn Martin fue llevada a urgencias del hospital de Beacon Hills, horrorizando a algunas enfermeras al ver el estado de la chica que fue ingresada por paramédicos acompañados de Lydia que no se quiso apartar de su hermana puesto que sabía que eso no había sido algo de un asesino, por que mientras sostenía a su hermana llena de sangre en el estacionamiento pudo ver a lo lejos un destello rojo como los ojos de un alfa.
Stiles fue a la primera persona que Lydia llamo y este llegó en menos de 5 minutos, encontrando a Lydia toda manchada de sangre en la sala de espera toda desarreglada y con el maquillaje corrido.
Lydia al verlo corrió inmediatamente y lo abrazó sollozando en su pecho y Stiles no podía decir nada solo abrazar a Lydia.
—¿Cómo pudo pasar esto de nuevo, Stiles?—siguió llorando Lydia que se desplomaba en el pecho de Stiles y este le sobaba la espalda intentando inútilmente darle consuelo.—¡Es solo una niña, tiene apenas 14 años!
Stiles no sabia que decir solo se mantenía en silencio.
Lo que si era seguro era que nada volvería a ser normal para Evelyn Martin, Y mas la sorpresa que se llevará cuando descubra que esa mordida le hizo algo inimaginable para el mundo sobrenatural.
