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Dear Ollie.

Summary:

Charles y Carlos se habían enamorado el uno del otro desde el primer día, su relación escaló hasta el punto en que Charles esperaba un cachorro de Carlos.

 

"Querido Ollie, tus papás te esperamos con ansias y mucho amor, aún no te tenemos en nuestros brazos, pero desde ya sabemos que eres la luz en nuestro camino".

 

⚠️: Este OS es omegaverse, Charles y Carlos son omega y alfa respectivamente.

Notes:

Primero que nada, quiero agradecerles por el apoyo a mis dos obras, les juro que me siento muy feliz de que las estén disfrutando aunque son sencillas.

Y, bueno, esta historia nació al ver al chiquitín de Ollie Bearman en acción para sustituir a Carlos Sainz debido a que está malito de la panza. Si bien ya conocía a Ollie, hasta ahora pude verlo aún más en acción y soy una fiel creyente de que Charles y Carlos le tienen mucho aprecio y pues es como su chamaco.

Sin más que decir, disfruten de este pequeño obsequio.

¡Nos vemos! ♡

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Desde el primer momento sus corazones se fusionaron; los orbes color olivo miraban embelesados aquellos color avellana.

Quizás podría sonar excesivamente cliché, pero Charles sintió que el mundo se detenía, hasta el aleteo de las aves se ralentizó en cuanto lo vio entrar a la oficina de Mattia y presentarlos formalmente como compañeros de escudería, era evidente que ya lo conocía, sin embargo, saber que sería parte del equipo le provocó cosquillas por todo su ser, ahí estaba Carlos Sainz Jr., un alfa en todo su esplendor, la mirada oscura que él le dedicaba le había hecho sentir escalofríos a la vez que la calidez llenaba su ser.

Desde lo más profundo de su alma, su omega, esa contraparte primitiva y animal levantó sus orejas y movió la cola ante el lobo del alfa frente a él.

Alfa, alfa, alfa...

Era como si su omega llamara al lobo alfa de Carlos, quien no le fue en lo absoluto indiferente y estrechó su mano con la del omega lo que le hizo soltar un chillido emocionado internamente.

— Hola, Charlie... — El marcado acento español le erizó los vellos de la nuca.

¡Nos ha llamado Charlie, no es indiferente a nosotros! ¡Somos su Charlie!

Charles empujó esos pensamientos lejos de su mente y extendió su mano: — Hola, Calos... — La falta de la letra 'r' se hizo presente sacándole una carcajada al mayor de los dos y un sonrojo al monegasco.

— Confío en que juntos lograremos cosas grandes, Charles. — Carlos le dijo sin dejar de mirarlo con atención.

Oh, sí, claro que lograrían cosas grandes, pero Charles jamás pensó que su relación daría una vuelta de trescientos sesenta grados a sus vidas, pasando de ser conocidos pilotos de la Fórmula 1, compañeros de escudería, amigos, pareja y... Próximamente padres.

El monegasco salía del consultorio con aquel sobre color manila con el grabado de los laboratorios.

Estaba muy nervioso, su omega, por el contrario, brincaba de alegría mientras la marca en su cuello le picaba de forma agradable, con pasos decididos fue hacia su automóvil, tomó lugar en asiento del conductor y cerró la puerta mientras miraba de nuevo aquel sobre, lo volvió a abrir y sacó la hoja membretada que tenía sus resultados.

Charles había notado cambios en su físico así como en su percepción de la realidad: Desde una mayor sensibilidad a los olores de sus compañeros alfas y omegas de la parrilla, sentido auditivo más preciso y sensible así como su vista más nítida y también un retraso de tres semanas para la fecha de su próximo celo; esto último desató alarmas en él ya que era un omega muy regular al momento de presentar sus celos.

Aún recuerda haber hablado de sus síntomas con Sergio, quien le sugirió realizarse estudios sanguíneos para descartar o confirmar una sospecha de embarazo. El omega mexicano le había explicado que los síntomas que presentaba eran más comunes de lo que se solía pensar y más si él era una persona en armonía con su lobo interno.

— No quiero asegurar nada, Charlie — había dicho Sergio mientras bebía de su jugo y picaba su fruta con chile en polvo —, pero esos síntomas son mecanismos que tu omega desarrolla para proteger a tu cachorro — el omega mayor comió un trozo de piña y suspiró —. Te digo esto porque es justo lo que me pasó con Patito, podía escuchar llegar a Max a más de cuatro kilómetros de distancia, era un caos.

Y entonces ahora se encontraba ahí, sus dedos acariciaron las letras que marcaban el resultado final.

· · · · · · · · · · · · · · ·

Nombre del paciente: Charles Hervé Perceval Leclerc.

Sexo primario: Masculino.

Sexo secundario/casta: Omega.

Descripción de síntomas: El omega reporta un aumento en la sensibilidad olfativa y auditiva así como visual añadiendo un retraso de tres semanas y pocos días más sobre la fecha de celo próximo.

Procedimiento: Se tomó una muestra de sangre al paciente para detectar la presencia de la hormona: Gonadotropina Coriónica Humana (CGH)¹ dando como resultado los siguientes parámetros.

Niveles de CGH presentes en sangre: 39mlU/ml.

Resultado final: Con base al nivel de la hormona conocida como CGH en la sangre del paciente, se concede un resultado POSITIVO a concepción.

¡Felicidades, señor Charles Leclerc!

Cualquier duda o aclaración sobre el procedimiento, favor de comunicarse con los laboratorios.

· · · · · · · · · · · · · · ·

Un nudo se le hizo en la garganta, llevó sus manos a su vientre plano y sonrió, tendría un bebé, un bebé de Carlos y él. Su omega brincaba de alegría ante la idea de portar al cachorro de su alfa.

— Sé que aún no puedes oírme, calabacita — Charles dijo mientras frotaba su vientre —, pero quiero que sepas que te amo y sé que tu otro papá también lo hará.

Se dirigió a casa, no sin antes pasar a comprar una hamburguesa, porque si su cachorro quería una hamburguesa triple con mucho queso y papas fritas grandes, él se lo daría. Al llegar al departamento que compartía junto a su alfa se dedicó a tomar un baño relajante mientras le hablaba a su cachorro, le contaba sobre su padre alfa y como se conocieron, aquella vez que se estampó con un muro de contención haciendo que Carlos casi se desmayara del susto.

— Oh, calabacita, entonces tuvieron que recostar a tu padre en un sofá mientras tu tío Checo llegaba con una lata de Coca-Cola en la mano — Una risa salió de su boca —. Checo decía que le dieran una coquita para el susto a Carlos porque se le había bajado la presión.

Charles se envolvió en una gran toalla esponjosa y se dirigió a la habitación en donde se colocó ropa holgada y cómoda, tomó su teléfono y decidió llamar a Carlos, el tono de espera sonaba hasta que el madrileño contestó.

— ¿Charles? — La profunda voz de su alfa se hizo presente — ¿Estás bien? Te sentí un poco ansioso a través de nuestro vínculo...

Charles se mordió el labio: — Todo bien, chérie, solo... — El nerviosismo hizo que tuviera muchas ganas de llorar — Solo quiero verte ya, ¿Cómo estuvo tu desayuno con Max y los demás alfas?

Carlos soltó un suspiro: — Muy bien, Max nos mostró las fotos que tomó de Pato en su disfraz de dinosaurio, es todo un caso.

El monegasco sonrió ante la imagen mental del cachorro de su amigo Sergio y Max, mientras su omega también creaba una vaga imagen de su cachorro o cachorra con un disfraz similar mientras jugaba con Pato.

— Que precioso debe verse Patito — Charles sonrió —. Te espero en casa Calos, ven con cuidado... Te amo.

— También te amo, Lord Perceval — Contestó el alfa —. Llevo lasaña para la comida, prepara el vino rosado, hoy quiero consentirte.

El omega sonrió mientras sentía su corazón cálido: — Aquí te espero, alfa, no tardes.

Y entonces finalizó la llamada, estaba muy nervioso pero confiaba en que todo saldría bien. Muchas veces Carlos y él habían platicado sobre tener cachorros y ambos habían llegado a la misma conclusión: Querían cachorros propios, lo anhelaban desde que vieron al pequeño torbellino que era Patricio Pérez, hijo de su gran amigo Checo Pérez y Max Verstappen.

Un pequeño o pequeña correteando por el departamento, quizás tendría sus ojos verdes y el cabello negro de Carlos, o tal vez el cabello castaño claro y los ojos avellana de su alfa. Los escenarios se pintaban en su mente y en todos y cada uno Charles y Carlos eran padres amorosos.

Pasó alrededor de una hora cuando Carlos entró al departamento dejando las bolsas en el comedor, olfatea el lugar en busca de un rastro del aroma a jazmines de su omega y si, olía a jazmines pero algo había diferente, sutiles notas de miel de abeja y vainilla se sumaban al característico aroma de Charles.

— ¡Alfa!

Charles llegó corriendo y se abalanzó sobre Carlos, quien lo sostuvo de la cintura mientras el omega enredaba sus piernas en la cintura del alfa quien lo estrechó entre sus brazos y mientras le daba besos en todo el rostro provocándole risas al omega monegasco.

— ¿Me extrañaste, precioso? — Dijo Carlos mientras me daba un beso en los labios a Charles.

— ¡Si, tengo hambre, Calos! — Exclamó el omega mientras bajaba del cuerpo de su pareja.

Carlos soltó una carcajada y asintió para después ir al comedor y comenzar a preparar la mesa, Charles tomó las bolsas que cargaba el madrileño consigo y sirvió todo en sus respectivos platos, una vez listo, se acercó junto a su alfa y comenzaron a comer; Carlos tomó la botella de vino espumoso y rosado y sirvió una copa para después ofrecerle al omega quien negó y se decidió por un vaso de agua natural.

Carlos ante esto se sorprendió ya que Charles adoraba ese vino, sin embargo, lo dejó estar, mientras comían y platicaban de temas triviales, el alfa de Carlos se mostraba curioso ante el omega de Charles.

Una vez terminaron de comer, Charles retiró los platos y Carlos comenzó a lavar los utensilios que habían usado, mientras el omega lavaba los trastos, el alfa secaba y guardaba los mismos. Ambos platicaban y sonreían, la calidez llenaba sus corazones.

El omega de Charles se hallaba ansioso ante el escrutinio del alfa de Carlos, como si quisiera esconderse pero el alfa de Carlos era persistente, como si supiera que el omega tenía algo entre manos. Ambos se sentaron en el sofá mientras miraban la televisión.

Charles tenía la mirada fija en los dibujos animados plasmados en la pantalla frente a ellos, cada que miraba ese episodio de "Bob Esponja" se reía bastante aunque ahora más que gracia era anhelo; justamente se presentaba aquel capítulo donde Bob y Patricio adoptaban a una almeja bebé y vivían un sinfín de aventuras, desacuerdos y sonrisas.

El monegasco sabía que era momento de decirle a su alfa sobre el cachorro que crecía en su vientre, así que se reincorporó y besó la mejilla de Carlos quien lo miró con confusión.

— ¿Pasa algo, Charles? — Preguntó el alfa.

— Espera aquí, Calos — Respondió con una sonrisa —. No tardo.

El alfa asintió y su mirada regresó a la televisión; Charles llegó a la habitación que compartían y tomó el sobre que había dejado sobre el tocador, suspiró y se miró al espejo, levantó su amplia playera dejando a la vista su torso y abdomen y comenzó a acariciar el mismo.

— ¿Listo o lista para darle la sorpresa a tu papá, calabacita? — Dijo con amor, sintió a su omega chillar de emoción.

Se dirigió hacia la sala en donde Carlos reía y bebía de su copa de vino quien, al momento de verle regresar, le regaló una sonrisa; Charles se acercó al alfa y lo miró con sus bonitos ojos verdes.

— ¿Todo bien, Lord Perceval? — Preguntó Sainz mientras llevaba la copa de vino a sus labios.

El mencionado asintió mientras tomaba el control remoto y silenciaba la televisión a la vez que tomaba la copa de Carlos y la dejaba en la mesita frente a ellos. El alfa de Carlos se inquietó ante tales acciones de su omega quien le miraba con nerviosismo.

— ¿Charles...? — Volvió a llamar el alfa.

Charles negó: — Antes que nada, quiero que sepas que a mí también me tomó por sorpresa y aún sigo sin creer que esto está pasando, pero tienes que saberlo, porque te amo y estoy tan feliz de compartir algo tan importante junto a ti.

Carlos lo miró con atención y sorpresa, el alfa del mismo se hallaba ansioso pero no de un modo negativo, por el contrario, de un modo positivo, como cuando eres pequeño y esperas los regalos de Santa Claus en navidad o el pastel el día de tu cumpleaños, de ese tipo de nerviosismo.

Charles le tendió un sobre color manila.

— Léelo. — Ordenó el omega.

Llevó a cabo lo pedido y comenzó a leer saltándose algunos términos que claramente no entendía, era piloto de la Fórmula 1 no doctor y eso era más que obvio, sus ojos oscuros analizaban cada palabra plasmada hasta llegar a la parte final.

‹‹ Resultado final: Con base al nivel de la hormona conocida como CGH en la sangre del paciente, se concede un resultado POSITIVO a concepción.

¡Felicidades, señor Charles Leclerc! ››

Positivo a concepción.

Positivo a concepción.

Positivo a concepción.

Esas tres palabras se repetían una y otra vez en la cabeza del madrileño, quien sintió a su alfa aullar y brincar de felicidad en su pecho, sus ojos miraron a su omega quien estaba sonrojado y las lágrimas se acumulaban en sus grandes ojos verdes.

— Al-Alfa... — La voz del omega de Charles salió a flote — Dime algo, alfa...

Carlos dejó la hoja en la mesa y, entonces, se abalanzó sobre Charles pero no con el fin de lastimarlo, al contrario, lo abrazó fuertemente mientras dejaba besos tronados por todo el rostro del monegasco.

— Mi omega, solo mío — El alfa de Carlos salió a la superficie —. Mi omega y mi cachorro o cachorra, míos...

Charles se soltó a llorar mientras abrazaba a Carlos más fuerte y enredaba sus piernas en la cintura ajena.

— Sí, mi alfa — Asintió besando a Carlos en la boca —. Soy tu omega y llevo a nuestro cachorro... O cachorra.

Carlos arrullaba a Charles y este comenzó a derramar lágrimas de emoción y felicidad, no había nada que anhelara más que formar una familia junto a la persona que amaba y esa persona era un monegasco ligeramente más alto que él, de ojos verdes como la hierba en primavera y una sonrisa de ensueño. Las preguntas llegaban a la mente de Carlos: "¿Tendrá los ojos de Charlie? ¿Tendrá el cabello oscuro como yo o claro como el de mi omega? ¿Le gustaría ir al paddock a ver a sus padres competir?".

— Gracias, Charles, gracias por esto — Dijo el madrileño — Gracias por permitirme ser tu pareja y el padre de tus hijos, te amo, omega.

Charles le regaló un beso en la frente a Carlos y sonrió: — Te amo, alfa.

Los meses pasaron, la Escudería Ferrari había lanzado un comunicado en donde Charles se tomaría un descanso fuera de la pista por cuestiones personales, si bien, los fanáticos sospechaban, nada se había confirmado ya que el omega le había pedido a su equipo y al de Carlos llevar todo con la mayor discreción posible, quería disfrutar de su embarazo tranquilamente y evitar exponer a su cachorro o cachorra al ojo público.

Carlos siguió compitiendo y cada logro y victoria era dedicado a su príncipe monegasco al igual que a su próximo bebé.

Charles se hallaba recostado con Carlos a su lado mientras la doctora y amiga de ambos llamada Marina realizaba el ultrasonido correspondiente. Los latidos del corazón de su bebé les erizaron la piel.

Marina Diamandis era una doctora omega muy amable y de corazón bondadoso aunque de carácter fuerte cuando lo requería, tenía el cabello castaño oscuro largo hasta poco más arriba de la cintura, unos ojos café muy expresivos y una sonrisa divina. Charles la había conocido en la escuela secundaria después de que la omega le lanzará un cartón de leche con chocolate a un alfa que no dejaba de molestarla respecto a sus atributos físicos, inmediatamente congeniaron y nunca perdieron contacto.

Marina señaló la pantalla con su dedo índice: — Y... Aquí está su bebé — Entrecerró sus ojos y sonrió: — Bueno, ¿Quieren saber el sexo? — Preguntó emocionada.

Charles miró a Carlos quien asintió enérgicamente.

— Por favor, Marina — Respondió —. Tengo que saber de qué colores pintar la habitación.

Marina miró la pantalla de nueva cuenta para confirmar: — Bueno, felicidades, serán padres de un precioso cachorro masculino.

Y Charles comenzó a llorar, Carlos le apretó la mano y le dio un beso en la mejilla.

— Eres magnífico, Charlie — Carlos sonrió —. Te amo, gracias por esto...

Marina se limpió las lágrimas que corrían por su bonito rostro mientras le pasaba un pañuelo a Charles para que limpiara el gel conductor en su vientre ligeramente abultado. Charles la miró después de darle un beso en la mejilla a su alfa, se reincorporó y abrazó a su amiga.

— Gracias, Mar — Suspiró —. Eres una excelente doctora.

La omega besó en la frente a Charles y le acarició la mejilla: — Felicidades, Charlie, te aviso que quiero estar en primera fila en el bautizo.

Charles soltó una carcajada y asintió con felicidad: — Tenlo por seguro, preciosa.

Carlos miraba a Charles con mucho amor, su omega lucía radiante, sus ojos resplandecían, su piel era suave y el aroma a jazmines, miel y vainilla se hacían presentes aunque ahora se sumaba el aroma de la leche materna tibia.

— Bien, nos vemos en la próxima revisión. — Marina se despidió de Charles y se retiró a otra consulta.

Ambos salieron tomados de la mano y se dirigieron a casa, querían descansar un poco y comenzar a buscar artículos para su cachorro.

• • ┈┈┈┈ ๑ ⋅ ⋯ ୨ ୧ ⋯ ⋅ ๑ ┈┈┈┈ • •

Y el día llegó.

Charles respiraba entrecortadamente, su columna dolía y el sudor corría por su rostro y pecho.

— Mhm-uff... — El omega se quejó y soltó el aire, su madre y hermano se hallaban a su lado brindándole contención y soporte ante el dolor.

— Vamos, mi niño — Su madre le acariciaba la cabeza —. Tú puedes, mi amor, tú puedes.

— Du-Duele, mami — El monegasco lloraba —. Duele mucho.

— Lo sé, mi amor, no te preocupes, Carlos ya viene en camino, tranquilo.

Charles se retorcía del dolor que le provocaban las contracciones, su cachorro iba a ser un bebé grande y fuerte, nada lo llegando de mayor felicidad que su pequeño estaba sano, aunque eso le costara un dolor infernal en todo su ser.

Arthur —su hermano menor— le limpiaba el sudor con algunas gasas, Marina Diamandis le tomó los signos vitales y miró el suero que colgaba del tripié junto a su cama.

— Charlie — Marina le llamó —, Charlie, sé que está siendo difícil pero vamos a llevarte a quirófano ahora.

Charles asintió y miró a su familia.

— Díganle a Calos que estaré de regreso pronto.

Y, entonces, lo llevaron al quirófano en donde dio todo de sí para traer sano y salvo a su cachorro, el dolor era increíble, sus piernas temblaban y gritaba por el mismo.

— A-Alfa... — Su omega llamaba.

Alfa, alfa, alfa.

Su omega cantaba, llamando a su alfa, lo necesitaba cerca.

— ¡Vamos, Charlie, puja, tú puedes! — Marina animaba — ¡Vamos, si puedes soportar tanta fuerza G, puedes soportar esto, vamos, Charles!

Omega... Estoy aquí.

Y Charles sintió la fuerza llegar a su espíritu y pujó, pujó hasta gritar, y entonces lo escuchó, el llanto fuerte y poderoso de un bebé. El omega suspiro de alivio mientras miraba las luces del quirófano.

Carlos estaba junto a Max, Checo, Lewis y Lando quienes le brindaban su apoyo ante la desesperación de su alfa al sentir el dolor de su omega, el resto de alfas, betas y omegas de la parrilla se hallaban en camino. El alfa Sainz aún tenía puesto su traje de carrera y tenía el pelo hecho un desastre.

— Tranquilo, Carlos — Checo palmeó su hombro —. Charles estará bien.

Carlos asintió y esperó, pronto vio a Marina acercarse a todos mientras se quitaba el cubre bocas.

— ¿Está todo bien, Marina? — Carlos preguntó.

La omega le sonrió: — Todo en orden, señor Sainz, en unos momentos podrás ver a tú omega y cachorro.

Carlos la abrazó: — Gracias.

Marina le devolvió el gesto y después de saludar con un asentamiento en la cabeza hacia los demás, se retiró.

El tiempo parecía pasar muy lento para todos en la sala, hasta que un enfermero se acercó a Carlos.

— Señor Sainz, puede pasar a ver a su omega — Dijo —. Sígame, por favor.

El alfa miró a sus amigos quienes le sonrieron e instaron a ir, Carlos siguió al muchacho hasta una habitación la cual desprendía un suave olor a jazmín, miel, antiséptico y un aroma a petricor y café tostado.

— Adelante. — El enfermero abrió la puerta y su corazón se detuvo por unos momentos.

Ahí estaba Charles, con sus ojos reflejando el cansancio, su cabello está desordenado y un catéter estaba en su muñeca, sus verdes ojos miraron a su alfa a quien le dedicó una débil sonrisa.

— Calos...

El mencionado lo miró mientras el nudo en su garganta crecía, entre los brazos de su omega se hallaba un bulto de cobijitas azules y verdes con ositos bordados en las mismas, se acercó y se recostó a un costado de Charles quien arrullaba al pequeño bebé.

Charles retiró un poco más cobijas y Carlos vio el rostro de su cachorro, tenía las mejillas rojas y dormía plácidamente, las lágrimas comenzaron a correr por su rostro y besó la mejilla del omega.

— ¿Quieres cargarlo? — Charles ofreció y Carlos aceptó gustoso.

Con delicadeza Charles ayudó a Carlos y este último sostuvo a su cachorro el cual aún dormía ajeno al movimiento a su alrededor, lo mecía con cariño mientras le acariciaba el rostro y tarareaba una canción de cuna. El omega miraba embelesado a sus dos amores, hasta que el cansancio lo venció y se quedó dormido dejando a Carlos sonriente y a su pequeño bebé dormido.

— Ollie... Nuestro pequeño Ollie.

• • ┈┈┈┈ ๑ ⋅ ⋯ ୨ ୧ ⋯ ⋅ ๑ ┈┈┈┈ • •

Charles y Carlos miraban desde los boxes toda la actividad, los nervios estaban a flor de piel, el omega quería tomar un monoplaza y defender a su cachorro.

Ollie manejaba con perspicacia y sin temer, la velocidad era vertiginosa y estuvo a punto de estrellarse en una ocasión contra un muro de contención.

— Box, box, Ollie. — Su director le habló por el radio.

Ollie se dirigió al box donde sus padres y su hermana menor le esperaban, pudo ver a Charles y Carlos acercarse.

— Vamos, cachorro, lo estás haciendo bien. — Carlos lo alentó.

Ollie le sonrió a su papá alfa y miró a su padre omega: — Papá Charles, te quiero.

Charles le sonrió y le lanzó un beso, mientras Toni, su hermana menor le pintaba el dedo de en medio sacándole una risa.

Ollie se reincorporó a la pista para continuar su carrera, eran las últimas tres vueltas y tenía que ganar, él podría hacerlo, lo sabía.

A través de la radio escuchó la voz de Toni, su hermana omega: — Vamos, Ollie ve y ponles en su puta madre.

— ¡Sin malas palabras, Toni! — Contestó Ollie.

— Chinga tu madre. — Le regresó la menor.

La carrera era emocionante, la presión se sentía por todo el autódromo y, entonces la bandera cuadriculada y... Ollie ganaba el campeonato de la Fórmula 2.

— ¡Eso, cabrón! — Checo gritaba al ver a Pato en segundo lugar.

— ¡Mi bebé! — Charles gritó y abrazó a Carlos quien le dio vueltas.

Otra vez, Toni llamó por radio a su hermano mayor: — ¡Felicidades, zoquete, hoy nos pondremos ebrios!

Ollie soltó una carcajada y fue a celebrar junto a su equipo, su familia estaba ahí y fue elogiado en el podio mientras el champaña lo empapaba de pies a cabeza.

Una vez que fue a las regaderas especiales en su motorhome0, Ollie notó una cajita azul celeste con ositos impresos, un moño del mismo color adornaba la misma, leyó la tarjeta y vio que era un regalo por parte de sus padres.

La abrió y en ella se encontró un osito de peluche color marrón junto a un álbum de fotos y una cajita con unas llaves de auto, Ollie sentía las lágrimas resbalar por sus mejillas y abrió el álbum, en cada página había fotos de Charles y Carlos cuando eran jóvenes pilotos de la Fórmula 1, siguió pasando las páginas hasta llegar a aquella donde estaba la ecografía de sí mismo y una foto de Charles con su gran barriga y un pedazo de papel pegado en donde claramente se leía:

"Querido Ollie, tus papás te esperamos con ansias y mucho amor, aún no te tenemos en nuestros brazos, pero desde ya sabemos que eres la luz en nuestro camino".

Ollie abrazó el álbum hacia su pecho y susurró: — Gracias, papás, los amo.

La puerta del motorhome fue abierta y vio a su hermana Toni entrar, la menor se acercó a su hermano y lo abrazó, después le dio un beso en la mejilla.

— Te queremos, Ollie — Dijo ella —. Ahora báñate y vamos a beber.

Ollie sonrió y despeinó a su hermana para después dirigirse a las duchas.

Charles y Carlos estaban en un yate en las costas de Brasil mientras miraban las estrellas.

— Tenemos una familia maravillosa, Charles — Carlos dijo —. Y te sigo amando como el primer día.

Charles besó la mandíbula del madrileño.

— Gracias por darme esto, Calos — Dijo con amor —. Ahora, vamos a disfrutar de nuestra noche libre de los chicos, Pato me dijo que el cuidaría que Ollie y Toni no terminaran tan ebrios así que no me preocupo.

Carlos sonrió y siguió viendo las estrellas junto a Charles. Ambos habían formado su propia familia, llena de amor y respeto, Ollie se había convertido en campeón del mundo en Fórmula 2 mientras que Toni era subcampeona de Nascar, ambos eran unos guerreros dignos hijos de sus padres.

Con un suspiro y muchos sueños en mente ambos disfrutaron de su noche libre a la luz de la luna.

 

 

FIN.

 

 

¹CGH: Gonadotropina Coriónica Humana, hormona que se encuentra en la sangre y la orina durante el embarazo.