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Happy b-day

Summary:

Regresan a Japón, pero el trabajo aún no está terminado y no pueden bajar la guardia.

La postura de Senku se relajó de forma inesperada para Gen.

—¡Seku-chan que dices! — su voz falsa se mantuvo, aunque si lo tomó por sorpresa.

—No molestes mentalista, antes vivíamos juntos no hay nada que no haya visto.

—¿Dormiremos en el barco o ya tenemos listo un lugar para el equipo? Estuve tan centrado en organizarnos aquí que no pensé en ese tema.

Está ubicado aproximadamente en el capitulo 212 del manga.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Si hay algo que saben en la tripulación es que Asagiri Gen pretende ser un misterio, pretende pues con quienes ha estado más tiempo han podido atisbar un poco su verdadero ser.

 

Un chico asombroso sin duda, aunque tenga sus malditos TOC que unos meses o años atrás solo eran conocidos por el científico en jefe que vivía con él. Luego de tanto tiempo en el barco todos conocían sus hábitos rigurosos de belleza, de sueño e incluso intestinales.  

 

—Ya casi llegamos… —murmuro Chrome con su rostro fijado en el horizonte, podía ver la tierra a lo lejos. Sus manos se retorcían a pesar de su calma.

 

El vivir en un barco en el que no se podía siquiera dormir solos siquiera, había sido duro para el equipo, pero valía la pena cada segundo si podrían hacer avanzar a la humanidad.

 

Una mano se posó con suavidad en los hombros de ambos jóvenes, era el general más importante del reino científico. Senku los miro, los tres compartían esa sensación sin mediar palabra.

—Volvemos a casa. —dijo Gen posando su mano sobre la ajena, ambos sintieron la temperatura del otro.

 

El viaje por el mundo fue mucha presión. Largos meses de trabajo en el mar, sin contar con los martirios sufridos por el grupo de Xeno o el maldito misterio de Whyman. Pero al fin estaban regresando a casa, donde Suika se presentaba ante los demás como una jovencita. Los marineros siguieron avanzando, hasta tocar el suelo japones por primera vez en años, aún no creían lo que miraban.

 

La tensión se volvía mayor con cada ola que chocaba con la proa. La gente del pueblo se atrincheraba en la orilla a la espera de sus antiguos amigos. Senku presiono la esquina de su manga derecha, intentando ser discreto.

Al fin lograban desembarcar.

 

—NO ME LO CREO —gritó Chrome como loco e intento correr hacia tierra en la primera oportunidad.   

 

El sol estaba en el cenit al momento de despetrificar a las primeras personas del pueblo. Las lágrimas surgieron en todos los presentes.

Lo habían logrado al fin.

 

—Al fin regresaron. —Ruri tomo las manos de Chrome, se miraron sonrientes, ninguno de los dos sabía cómo proceder.

—Ya llegamos. —dijo Chrome tirando de sus manos para abrazarla.

 

Las lágrimas de la pequeña Suika cayeron al ver a Chalk y Sagara.

 

El tumulto humano se acercó a ellos muchos confundidos, otros felices. El equipo comenzó a descargar sus pertenencias a tierra firme, mientras que los generales comenzaban a informar al pueblo.

 

—Fabricamos los componentes por todo el mundo—explicaba Ryusui chasqueando los dedos frente al gentío. — y después los reunimos en la Isla del Tesoro…

 

El mago se había encargado de llamar a los ciudadanos despetrificados, eso incluía a su equipo cercano pero que habían quedado en el pueblo. Los generales se habían posicionado en una piedra alta para informar de forma visible. Gen escuchaba en silencio al resto de los generales desde una posición más cómoda, sabía que se encargarían de la explicación.

 

—Nuestro enemigo es solo uno: ¡El misterioso Whyman! ¡Vamos al espacio con la colaboración de toda la humanidad!

 

El pueblo había cumplido su parte, la presa y la pista de despegue para el cohete se mantenían en pie por pura suerte. Senku daba su discurso, miraba al frente una gran sonrisa confiada. Gen pudo notar la mejora en su dicción, se sintió orgulloso.

 

La gente iba soltando sus dudas, parecían confusos por el hecho de que los años pasaron, pero ellos no. Senku contesto sus preguntas hasta que el chico de cabello heterocromático le indico apoyando su mano sobre la de él que era la hora de finalizar la presentación.

 

—Antes de despetrificar al resto terminaremos las primeras chozas. Aun así, tenemos que seguir desertificando y necesitamos personas encargadas de informarles a ellos. Tendremos que organizar un pequeño grupo con esa misión.

 

Ese fue su momento, en “presentarse” para el trabajo. A penas tocaban tierra japonesa luego de años y allí estaban, preparándose para seguir con el cohete. Debía admitir que estaba cansado, se notaba que era abril. La organización del grupo tardo unas dos horas, teniendo en cuenta que se ofrecieron algunas personas lo que facilito el proceso.

—Buen trabajo mentalista.

 

El rubio lo esperaba fuera de la choza elegida para el grupo de ““informadores”” como los designo Chrome. Las ojeras en sus ojos eran aún peores que las del mes pasado. La ropa de ambos dejaba mucho que desear. El rubio le entrego un vaso lleno de agua que bebió enseguida.

Gen levanto las puntas de su abrigo con una expresión de falso dolor muy obvia. Su voz fue dramática y burlesca.

 

—Dime que Yuzuriha-chan ya comenzó a organizar la tienda de ropa, por favor.

Senku se río antes de negar con la cabeza, necesitaba un tiempo para comenzar a coser otra vez, les tocaba descansar al menos tres días para avanzar con el cohete. Comenzaron a caminar juntos tomados de las manos mientras el cielo les regalaba un baño anaranjado sobre todo el pueblo en reconstrucción.

 

—Nos toca esperar la ropa, a cambio podemos dormir bien al menos una vez. Hasta podemos bañarnos tranquilos.

La postura de Senku se relajó de forma inesperada para Gen.

 

—¡Senku-chan que dices! — su voz falsa se mantuvo, aunque si lo tomó por sorpresa.

 

—No molestes mentalista, antes vivíamos juntos no hay nada que no haya visto.

 

—¿Dormiremos en el barco o ya tenemos listo un lugar para el equipo? Estuve tan centrado en organizarnos aquí que no pensé en eso.

 

—Tranquilo, eso ya está resuelto, ven te mostrare.

 

Ambos muchachos caminaron a través de las calles. los avances tecnológicos se veían incluso en como armaban las chozas, quizá usaban los mismos materiales, pero ya incluían en la construcción lugares espaciosos para colocar las estufas y las pequeñas lámparas que Senku les había enseñado antes de marchar. 

Al cruzarse con algunos vecinos Gen soltó la mano del rubio.

 

Caminaron tranquilos, el tiempo parecía al fin volverse lento en Japón en comparación con todo lo que habían conocido.

 

Un poco alejados del creciente pueblo, surgió ante sus ojos una pequeña colina y sobre ella surgían pequeñas chozas, el olor a . En ella Taiju y Kohaku subidos a una choza, terminando de colocar un techo típico de la aldea. Ambos los saludaron con las manos al acercarse. Taiju los abrazo a ambos.

 

—Bienvenidos a su casa temporal chicos. La terminamos justo a tiempo. Bueno en realidad nos falta el piso y un buen revoque…

 

Gen ingreso a la choza con rapidez, dejando solos a los otros tres. Quería ver cada detalle del lugar, aunque lo termino en un instante pues eran tres habitaciones, una de ellas extremadamente pequeña.

 

—Claro grandote. ¿Gorila ya terminaron las demás?

 

La rubia se acomodó el borde de su vestido sin mirarlo. El bicolor procesaba la información en silencio, tal vez estaba demasiado cansado.

—Obviamente, nos pediste que hiciéramos la de ustedes al final.

—Genial. Entonces adiós. —el rubio se despidió con una mano e ingreso al lugar sin preocuparse por quienes dejaba atrás.

 

“¿La de ustedes?” La expresión hizo que su estomagó se revolviera. Gen sintió sus orejas calentarse. Kohaku lo miro como si le leyera la mente y la cara.

 

—¿No que eras astuto? Es de ambos así que cambia esa cara de tonto. Son demasiado obvios.

 

Con esas palabras se retiró. Sus cejas se cruzaron por una milésima de segundo al verla huir. Taiju le dio un abrazó extra al hombre antes de marcharse con su amiga bajando la colina.

 

Volvió a ingresar a la choza con grandes pasos, Senku se movía con velocidad por el lugar, tenía algunos bolsos de cuero tirados en una esquina que contenían sus pertenencias.

—Ayúdame Gen, antes de que anochezca por completo y no veamos nada.

 

Ahora en soledad podía decirle de esa forma.

 

Comenzaron a dispersar pequeñas velas y luces con batería por el lugar. Encendieron algunas de ellas para que el trabajo fuera sencillo. Colocaron sus bolsas de dormir en la habitación alejada a la entrada. Colocaron algunas alfombras simples sobre el piso de tierra.

Senku sacó una mesita minúscula que Gen colocó en la habitación que daba a la entrada. Senku sonrió mientras disperso algunos de sus planos sobre ella. Las pequeñas luces iluminaban el lugar bastante bien, ambos admiraron su trabajo.

 

—Está será nuestra sala de estar y el comedor. —dijo con seguridad el rubio. Luego señalo la minúscula habitación. —Por ahora allí podrás hacer tus rituales de belleza, más tarde haremos una ducha y con el tiempo un baño. ¿Estabas cansado del barco, ¿verdad?

El bicolor lo interrumpió.

 

—¿Acaro vamos a vivir siempre acá Senku?

 

No era una queja real, pero se dio cuenta que siempre había sido evidente para sus amigos. Se sentó en la alfombra junto a la mesita. Estaba un poco indignado. El rubio no reacciono de mala manera, parecía que esa reacción era la que esperaba.

 

—Claro que no. —descartó la idea con un movimiento de su mano y se sentó junto al otro. —Cuando todo esto termine hare una casa quince veces mejor, donde podrás organizar las cosas como a ti te gustan. Tómalo como un regalo de cumpleaños.

 

—Eso no es lo que quiero decir.

—¿Entonces qué? ¿Cuál es el problema? No entiendo.

Asagiri contuvo el aire un momento. Sus ojos pesaban, tenía mucho sueño. Los ojos claros de Senku pestañaban pesadamente al igual que él.

—¿Vivir los dos juntos?

—¿No es lógico? Vivimos juntos dos años en la aldea, incluso antes de salir, así que no veo lo extraño.

 

Suspiró avergonzado, hay momentos donde desea que su novio fuera menos directo. La noche había avanzado, estaba seguro que faltaban unos minutos para cenar en la aldea.

 

—¿Y si hablan mal de ti luego? ¿Y si es muy pronto para nosotros? Ya sabes, antes podían ser muy crueles, yo no quiero que nos pase a nosotros.

 

Comenzó a mover sus manos incomodo, odiaba tener que contarle ese tipo de preocupaciones al rubio, pero en su viaje a Estados Unidos había sufrido un momento muy horrible que aún lo estresaba. No quería algo así en su relación.

Su novio se relajó al escucharlo, las cosas cobraban sentido. Extendió una de sus manos para acariciar las del bicolor que se movían como serpientes.

 

—Gen no pasara nada malo, mis amigos nos adoran y nuestro equipo es muy unido. Si alguien pensara de esa forma de nosotros ya lo hubiésemos notado. —el mentalista finalmente dejo de mover sus manos para acariciar la mano que le había ofrecido.

 

Sus ojos eran una caricia para el alma del mentalista.

 

—Por otro lado, el mundo debe seguir rodando, nosotros estamos juntos desde hace casi dos años, podrás decir que somos jóvenes. Sin embargo, superamos cosas que pocas parejas han hecho y no podría dormir tranquilo sin ti. Al menos no hasta que Whyman desaparezca, quiero tenerte lo más cerca que pueda.

Ambos quedaron en silencio, mirándose a los ojos con la luz de las linternas rodeándolos. Tenían un camino largo por delante e iban a hacerlo juntos, lo prometieron.

Gen suspiró a la vez que acariciaba el rostro de su novio. Se dedicaron una sonrisa.

 

—¿En serio piensas que todo saldrá bien?

—No lo sé, pero la ciencia esta de nuestro lado.

 

Senku deposito un casto beso en los labios del otro.

 

—Se que es simple, pero nos servirá mientras hacemos el cohete, luego te daré un regalo aún mejor.

—¿Regalo? ¡OH! Claro hoy comienza abril, es mi cumpleaños.

 

Senku volvió a besarlo, esta vez fue un beso rápido que Gen no vio venir. El rubio se levantó.

—Lo es y en la aldea nos esperan para festejarlo. ¿Vamos?

 

Notes:

Ojala les haya gustado aunque sea un poco, me pase algunos detalles por la cola.

Denle un kudo que eso ayuda a mi corazoncito.

Gracias por haber llegado hasta el final.

Luego le agregare más cositas.

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