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El sonido de una fuerte bofetada resonó en aquella habitación con un desagradable olor a alcohol, la música que hasta hace unos instantes sonaba a todo volumen paro de repente, los presentes guardaron silencio, por lo menos, los que rodeaban a los dos jóvenes discutiendo, algunos decidieron solo ignorar la escena, otros la disfrutaban, aprovechando el momento para hacer algunos vídeos y fotos para sus historias o subirlos simplemente a internet, porque claro, no pensaban con claridad después de haber bebido tanto durante la mayor parte de la fiesta, pero sobre todo, era razón de gracia que el motivo de aquella disputa fuera ni más, ni menos que Eric Theodore Cartman, nadie en su sano juicio pensaría que alguien pelearía por él.
Sin embargo, a pesar de lo surrealista que pudiera parecer, ahí se encontraba Kyle, un chico inteligente, apuesto, educado, responsable, con una moral intachable, un orgullo elevado y con un montón de virtudes más, peleando con una chica que solía ser dulce, inteligente, hermosa, amable y educada, claro cuando no estaba con su detestable novio, que la volvía más irritable e irrazonable, Heidi era una persona estando en con Cartman y otra estando sin él, pero no es como si Eric aún fuera aquel niño malvado y malintencionado, de hecho con el pasar de los años había cambiado un poco para bien, aunque no dejaba de ser un fastidio, es por ello que nadie imaginaría que Kyle Broflovski estuviera involucrándose con él, porque a vista de todos ambos no podrían pasar ni un minuto a solas sin pelear, mucho menos, sabiendo que este aún salía con Heidi, nadie pensaría que el amable y moral de Kyle quien más defendía y consolaba a la chica estuviera metiéndose a la vez en su relación que llevaba alrededor de ocho años, aún si está era inestable y complicada, ambos novios se aferraban el uno al otro, por ello a consecuencia de todos esos antecedentes muchos miraban sorprendidos y otros más disfrutaban del numerito que estaban armando esos dos, era algo poco inusual e irónico.
─¡¡Lo hubiera imaginado de cualquiera, en serio, pero no de ti!! fingiendo ser su amigo frente a todos, ¿es lo que tu gente te enseña? ¿lo que profesas? ¿meterte en relaciones? todo este tiempo fingiendo escucharme y apoyarme, ¡Pero metiéndote en la cama de mi novio a escondidas!, me das mucho asco─.
Heidi, quien había golpeado el rostro de Kyle anteriormente, le reprochaba, con un rostro lleno de dolor, desagrado, enojo e ira, se sintió traicionada, jamás imaginó que algo así podría llegar a suceder, mucho menos con quien solía ser su consuelo cada vez que terminaba momentáneamente con Eric, incluso llegó a pensar en salir con él su lugar, por ejemplo, cuando este la dejó plantada en su cumpleaños 16, estaba harta, fastidiada, herida y como siempre Kyle le ofrecía un desahogo, podía hablar, quejarse y él siempre la escuchaba, le daba palabras de aliento y consejos para sobrellevar su relación, eso la llevo a pensar que no había mejor opción que él, se arrepentía profundamente de sus malas elecciones y creyó este que le correspondería pues entre ellos anteriormente se había dado la posibilidad, aun así cuando ella lo propuso recibió un rechazo de su parte recordándole lo que sucedió cuando intentaron salir años atrás, no quería repetir la historia, aunque ahora se preguntaba seriamente si realmente era por eso que la rechazo.
Si lo pensaba con detenimiento, algo siempre le pareció extraño en la relación de esos dos, algo en ella notaba que tenían ese algo que ella no logró nunca crear con Eric, eran tan naturales, podían discutir, golpearse, alejarse pero al final siempre regresaban al mismo punto, en ocasiones se le cruzó por la cabeza que sus mundos giraban al rededor del otro, Eric siempre buscaba la atención de Kyle, ya fuera insultándolo o incluyéndolo en sus locas ideas y Kyle siempre reaccionaba a Eric, como si esperara que algo realmente sucediera y estar ahí para detenerlo, para sosegarlo, para salvarlo, incluso si la situación no lo involucraba le resultaba difícil aceptar que Cartman no pensara en molestarlo, considero entonces que su "amistad" era aún más complicada que su propia relación.
Kyle siempre criticaba las acciones de Eric, pero jamás lo abandonaba a su suerte, a veces incluso, le daba preferencia por sobre Stan, quien se suponía era su mejor amigo, sin duda eso no era normal, entre ellos había algo más, pero siempre fue ingenua y no lo vio, o mejor dicho no lo quería ver. La primera vez que notó algo fuera de lo común, fue cuando Kyle y Eric pelearon de una forma que jamás había visto, pasaron alrededor de un mes sin hablarse, pero podía darse cuenta que cada vez que se encontraban sus miradas imploraban por el otro, como si esperaran que él otro cediera para volver a la normalidad, sin embargo, en ese momento le restó importancia, creyó que era un asunto de ellos, que sería alguna pelea estúpida e inmadura y por sus orgullos es que no se arreglaban, que eso no era de su incumbencia y lo dejo pasar, no quiso darle más vueltas o sobre pensar, aun cuando Wendy le dijo en un tomo insinuante.
*─ ¿Sabes? Deberías ser más cuidadosa y abrir bien los ojos, no deberías confiar tanto en los hombres, mucho menos en lo que crees que te quieren, porque tu enemigo está más cerca de ti que de nadie─ sin embargo, a su amiga nunca le agrado su relación con Eric, así que en un inicio pensó que se refería a su novio y al daño que se hacían mutuamente, pero ahora todo encajaba a la perfección, Wendy era observara, además de ser novia del mejor amigo de Kyle, obviamente sabría algo y pese a eso jamás se metió en ese problema, aun cuando era su amiga, no solo se sentía traicionada por Kyle y Eric, sino también por Wendy que decidió apartarse del asunto y no hablarle claramente con la verdad.
Una segunda bofetada se escuchó por todo el lugar, nuevamente el coraje se apoderaba de ella, unir las piezas de un rompecabezas que llevaba años tratando de armar la lleno de irá y decepción, ella no era consciente de que ahora se encontraban rodeados de muchas más personas, estaba tan enojada que volvió a golpear el rostro del pelirrojo, quien tan solo se quedaba en silencio, recibiendo aquellos golpes con un rostro indescifrable, podía notar cierto remordimiento en él, pero el hecho de que no reaccionara, que no dijera nada, que no se defendiera o negara sus acusaciones le causaba solo más enojo.
─ ¿No dices nada? ¿No te sientes ni un poco avergonzado? Escucha esto Kyle Broflovski, eres la peor mierda que he conocido, haciéndote pasar por mi amigo, haciéndote el mustio, el bueno, el que no mata ni una puta mosca, me sorprende lo bajo que has caído, y por si no te queda claro yo soy la novia de Eric, él no te va a escoger, no se desde cuándo te metes en su cama como la zorra que eres, pero se consciente de esto, no eres más que la consolación, la segunda opción, a quien recurre cuando necesita cogerse a alguien y yo no quiero, acepta tu realidad él no te quiere─
Heidi sabía que pelear por Eric era una tontería, que reclamarle a Kyle era estúpido, fue su novio quien debió respetarla, pero no podía pensar con claridad, sentía sus emociones fuera de control, sabía que después de eso lo que debería hacer era botar a Eric, pero no podía, ya no, y como si hubiera presionado un interruptor con sus palabras, Kyle que permaneció sereno, quien recibió sus golpes como si fueran un castigo, reaccionó abiertamente con molestia.
─¿Porque estas tan segura de eso?...Escucha Heidi, sé que hice mal y que me equivoqué, no hay nada que pueda hacer ahora para remediarlo, estoy seguro que te lastime pero...— Parecía dudar de las palabras que iba a pronunciar, se veía claramente descubierto, arrepentido, pero en su mirada había algo más —Puede que ahora esté contigo, pero admítelo, él no es feliz, ni tú misma, no se quieren realmente, están juntos porque se han acostumbrado el uno al otro, lo...lo nuestro es diferente, él que esté contigo no significa que te ame, sé que está mal pero él y yo...solo no creo que lo entiendas, no te sientas especial por ser su rutina─
Respondió inesperadamente a las provocaciones de Heidi, seguramente no era algo que normalmente diría, sabía que si este día llegaba, ella diría cosas que lo lastimarían y trato de aguantar todo lo que pudo, en un inicio cuando vio a Heidi llegar bañada en irá en su cabeza solo existía la voz que le decía "Ah...lo descubrió, lo merezco", soporto los golpes, los insultos, la vergüenza de estar siendo la atracción de todos en la fiesta, sabía que se lo había buscado, se arrepentía completamente de como habían resultado las cosas, de haber caído tan bajo y haber tomado las decisiones que lo llevaron a este momento, decidió entonces recibir todo el odio y enojo de quien una vez fue su amiga, tratando de remediar un poco el daño que hizo, sin embargo, en cuanto Heidi pronunció lo último, no pudo seguir conteniéndose ni quedarse callado, sintió una molestia comenzar a surgir, tal vez porque en el fondo sabía que ella tenía razón, Eric no lo elegiría, no lo había hecho en todo el tiempo que estuvieron metidos en su pequeño "romance" y no lo haría ahora.
Si alguien hace años le hubiera dicho que estaría peleando con Heidi frente a todo su círculo de amigos y compañeros de escuela, ni más ni menos que por Eric Cartman, quien se dedicaba a hacerle la vida imposible y trataba de humillarlo cada que podía, sin duda alguna se habría reído, le parecería absurdo e imposible, pero ahora se encontraba en un punto en donde sus sentimientos estaban dominando su cordura, su juicio, nublaba su mente, atentaba contra sus ideales, sabía que estaba mal, sabía que tarde o temprano saldría a la luz, aunque tenía la pequeña esperanza de que para ese momento Eric ya hubiera terminado definitivamente su relación con Heidi, que ya fuera historia pasada y pisada, en donde no saliera tan lastimada como ahora, en donde ya lo hubiera elegido, como le prometía cada vez que peleaban por ese tema y se embriagaba para irlo a buscar, haciendo juramentos que jamás cumplía, pero que a él le encantaba escucharlos, le llenaban de ilusión y alimentaban sus más oscuros deseos egoístas.
¡Que ingenuo!, seguramente se veía patético creyendo en falsas promesas, cayendo una y otra vez en el mismo ciclo, en donde lo único que obtenida a cambio eran más momentos amargos que dulces.
*─ ¡Te lo juro! Esta vez será diferente, te necesito, por favor, te prometo que esta vez la dejaré, te daré el amor y la felicidad que quieres, solo dame tiempo, es difícil hablar con ella sobre esto, ya sabes que esa perra está loca y siempre encuentra una forma de manipularme, pero definitivamente te prefiero a ti, eres más importante, lo juro por la luna y las estrellas, quiero estar contigo, pero ahora es difícil, para ambos, lo sabes ¿No?─ Esas eran las mismas palabras que siempre repetía, una y otra vez, cada vez se volvían más constantes y repetitivas, después de una pelea, iba a beber hasta perderse, caminaba hasta su casa en medio de la noche, le llamaba y le llamaba, hasta que accedía a hablar con él, o escalaba hasta su cuarto y decía todas las dulces mentiras que él tanto anhelaba escuchar, se reconciliaban, lo dejaba pasar, tenían sexo y pasaban momentos mágicos juntos y entonces volvía a ser todo como de costumbre.
Eric solía ser dulce y romántico, como una pareja típica de amantes, siempre y cuando no estuvieran frente otros, porque entonces se volvía completamente indiferente y ajeno, volvían sus burlas, sus bromas y aún con todo eso que lo lastimaba constantemente, esperaba con ansias los momentos cuando nadie los miraba porque se encerraban en su pequeño mundo, se volvían tan íntimos, se sentía tan seguro a su lado, lo hacía sentir amado, deseado, especial, por lo menos hasta que se cansaba de estar solo, de esperarlo en su habitación cuando Eric decidía irse con Heidi durante algunos días , se cansaba de sentirse utilizado, engañado, una segunda opción, de llorar toda la noche y que al final el resultado volviera a ser el mismo, en repetidas ocasiones se veía perdido en el delirio llamado Cartman, en su mirada, en su olor, en su calidez, en su piel, en su sonrisa, cayendo cada vez más profundo en esa trampa venenosa llamada malamente amor, un amor que no solo le causa a dolor a él, estaba seguro que el amor no debería doler, que no debía causarle un placer culposo, su concepto sobre amar a alguien era más cursi, debería ser dulce, amable y refrescante, no debería sentirse mal al amar a Eric.
No entendía en qué instante aquellos sentimientos comenzaron a surgir, tal vez los llevaban arrastrando desde su niñez, pero fue consciente de su existencia la primera vez que sucedió algo entre ellos, durante sus 15 años, el apogeo de su adolescencia, en donde a su parecer se vivían más fuerte la emociones, recuerda que Eric tuvo una pelea con Heidi pero esa vez decidió desahogarse con alcohol, su mejor amigo solía decirles que de esa forma dolía menos, que olvidaba fácilmente la mierda en la que vivían así que aprovecho la ocasión para comprobar sus palabras, por supuesto sus amigos no podían faltar, Stan quien bebía cada vez que peleaba con Wendy los llevó a un buen bar en donde no pedían identificación y le vendían a quien fuera mientras pagarán por adelantado, esa noche todos cayeron ebrios, Kenny que parecía un poco menos alcoholizado se llevó a su mejor amigo quien ni siquiera se podía levantar, claramente porque podría quedarse en su casa a dormir y por la mañana le invitarían el desayuno y probablemente la comida.
Por supuesto él tuvo que hacerse cargo de Eric no quedándole otra opción, lo llevo hasta su casa, lo condujo hasta su cuarto y lo dejó sobre la cama, no era la primera vez que tomaban, pues Stan solía invitarlos a su granja cuando sus padres salían y tomaban a lo mucho media botella antes de irse a dormir, pero era la primera vez que salían a beber fuera y lo hacían sin moderación, se recostó a su lado, sintiendo su cabeza dar vueltas a causa de su consumo excesivo, sabía que no podía llegar con olor a alcohol a su casa o su madre lo mataría, por ello le mintió diciendo que se quedaría con alguno de sus amigos después de la escuela, ella no se molestaría pues los conocía a todos, fue ese momento, al estar junto a Eric que sintió algo extraño mirando su cara dormida, sus labios, sus pestañas, su respiración lenta, aquel sentimiento que no sabía que existía salió a relucir y se hizo más grande.
Cuando aquel chico borracho se acercó a besar sus labios, todo su mundo cambió, no supo en qué momento abrió los ojos y sus miradas se cruzaron reconociendo los sentimientos que al parecer ambos tenían, sabía que el continuar con eso saldría mal, pero los labios de Cartman fueron como un veneno al que se volvió adicto con solo probarlo una vez, un veneno que sabía que tarde o temprano lo mataría, pero en ese instante la muerte no le parecía tan mala, tal vez por el alcohol en sus sistema es que decidió aventurarse y corresponder aquel beso, tratando de no pensar en las consecuencias más tarde.
Al inicio ambos fingieron ignorancia, culparon al alcohol de sus lagunas mentales y sus actos impulsivos sin sentido, pero era cada vez más recurrente ir a beber para regresar a la habitación de Eric y después aparentar que nada sucedía entre ellos, al contrario de lo que dictaba su lógica en lugar de detenerse eran mucho más frecuentes sus encuentros, llegando al punto en que lo hacían incluso estando sobrios, buscando desesperados el momento en el que se vieran a solas para probar la piel y los besos del otro, así fue su relación durante un tiempo, hasta que comenzó a sentirse realmente miserable, analizó su situación y comprendió que no se sentía bien ni cómodo con la relación que mantenían, sentía que traicionaba a una amiga cercana y sobre todo se traicionaba a sí mismo, se sentía usado, inseguro, celoso, sucio, enojado, triste, avergonzado y eso lo llevo a discutir fuertemente con Eric.
*─ ¡Carajo! ¡creí que ambos teníamos claro lo que hacíamos! ¿Qué deje a Heidi? ¿Que escoja? ¡Por dios Khal! No eres una maldita damisela para reclamar este tipo de cosas, entre nosotros no hay nada, cogemos cuando tenemos ganas y estamos calientes, no tienes derecho de estar celoso, ni de reclamar porque tú y yo no somos nada, no voy a dejar a Heidi solo porque reflexionaste y te sientes miserable con tu patética moral y tus estúpidas ideas judías, no digas idioteces que me hacen reír y sácate toda esa maldita arena de tu vagina, no eres más que mi puta personal que disfruta chuparme las bolas─
No sabe qué clase de rostro puso en ese momento, seguramente reflejo el gran dolor y decepción que sentía tras esas crueles palabras, Cartman había pasado el límite, lo había lastimado como nunca antes y supo que él se dio cuenta de ello cuando vio en su cara un rastro de arrepentimiento, supuso que diría algo más cuando abrió nuevamente la boca con indecisión pero no quiso quedarse a escuchar, suficiente había sido lo que ya le había dicho y no deseaba que lo siguiera humillando, que lo siguiera lastimando.
Stan se enteró de su relación justo después de esa pelea porque tuvo que acudir a él para desahogarse y terminó contándole en detalle su situación, sin embargo, aún después de tantos consejos y advertencias, termino por reconciliarse con Cartman tan solo un mes después, así comenzó su rutina, pelear, embriagarse, reconciliarse, él que siempre fue sensato y razonable, se aventuró a vivir un amor a escondidas, un romance que sabía no terminaría bien pues lastimaba a un tercero pero al que era incapaz de ponerle fin.
Y hoy pagaba las consecuencias de sus actos, tenía a Heidi en frente, golpeando su rostro, gritando frente a todos, acusándolo, ¿Y qué hacía él? Cedía a las provocaciones y se irritaba al escuchar lo que en el fondo ya sabía, Eric no lo quería, no lo escogería, pero fue incapaz de quedarse callado y le respondía a quien alguna vez consideró su amiga, sabiendo que la lastimaba, hundiéndose más en aquella humillación pública, tratando de defender aquellas palabras que Eric siempre recitaba y juraba, mentiras que había decidido creer, sabía que pelear con ella no resolvería nada, incluso se vería más lamentable y ridículo, pero no podía controlar sus pensamientos ni sus palabras, estaba siendo impulsivo.
─ ¿Es en serio Broflovski? creí que eras más inteligente que esto ¿a dónde fue todo ese alarde que siempre dices de hacer lo correcto? ahora cuál zorra descubierta peleas algo que no fue, ni será tuyo nunca, dime ¿cuánto tiempo llevas metiéndote en su cama y abriendo tus sucias piernas para él? aunque de hecho el tiempo en realidad no importa, incluso si fue ayer no te hace menos repugnante, dime ¿acaso es costumbre judía robar las cosas que no te pertenecen? Supongo que debí verlo venir, Eric siempre dijo que eras una rata asquerosa ¿no? y aun así mírate, defendiendo a alguien que no te va a elegir nunca, no lo hizo antes, no lo hará ahora, al final sales perdiendo, pero eso y más mereces─ Heidi jadeaba al responder, apretaba sus puños tratando de no golpearlo nuevamente, de controlar el enojo que crecía al ver la desafiante mirada de Kyle—
─ ¡Oh por...! para empezar le reclamas a la persona equivocada ¿no es él tu novio? ¿qué haces aquí pidiéndome respuestas a mí? ¿quieres saber los detalles? ¿si nos acostamos? pues sí, no es como si él te amara realmente, supongo que lo sabes, él no es tuyo, no es un objeto que le pertenece a alguien, si claro que está contigo, pero piénsalo bien, cada caricia, cada mirada, cada palabra que escuchas va dirigida a mí y no es como si no lo supieras, tú misma los has dicho, está aburrido de ti, no lo haces feliz ¿cómo habías mencionado? ¿era...? un amor que te dedica, pero no es para ti, no estabas equivocada, claramente hemos hecho mal las cosas, pero yo le creo, jamás podrás ser lo que soy yo con él ni veras lo que él es conmigo, déjalo ir, suéltalo ya ¿es que no lo ves? no es sano para ninguno de los dos, solo produces lástima, todos se dan cuenta menos tu─
─ ¿Lástima? lástima das tú, no eres más que la prostituta barata que se va a coger de vez en cuando para hacerte el favor porque nunca has logrado una verdadera relación con nadie y no te paga más que con estúpidas promesas al aire ¿no te das lástima a ti mismo? porque es lo que causas ahora mismo frente a mí y frente a todos, si tanto te quisiera como afirmas ya no estaría conmigo ¿no lo crees? te conformas con migajas de sexo, que idiota te ves tratando de pelear al novio de otra, eres la puta que usa para desahogarse y déjame decirte que ese es el único lugar que tendrás con él, además ¿te digo por qué estoy tan segura de que no me dejara por ti? ─
Una sonrisa triunfante resalto del rostro de Heidi, si ambos no estuvieran inmersos en su intercambio de palabras e insultos, tal vez notarían lo que los chicos a su alrededor pensaban, sabrían que ambos se veían igual de lamentables, si pudiesen verse en los ojos de los demás, tal vez verían lo absurdo de su pelea, ambos se aferraban a algo sin sentido, ninguno tenía la razón, Heidi peleaba por un chico que la trataba como mierda, la despreciaba, la manipulaba y todavía le era infiel, mientras que Kyle peleaba por alguien que nunca le dio un lugar, que no lo respetaba y lo trataba como segunda opción, que utilizaba cuando quería y después lo dejaba, simplemente se veían absurdos, nadie comprendía cómo es que un par de personas amables, inteligentes y comprensivas parecían amar ciegamente a Eric, nadie era capaz de entender que a veces el corazón así era, cegaba con una luz deslumbrante y se dejaba dominar por los sentimientos aunque no llevará a nada bueno, aunque lo que recibía no era lo mismo que daba.
Y a pesar de la seguridad con la que hablaba Heidi, afirmando que nunca la dejarían por Kyle, no era más que una forma de lastimar a quien fue su amigo, pero sobre todo de convencerse a sí misma pues ese mismo día por la mañana, Eric la había visitado para confesarle su engaño, la había tratado de dejar de verdad en esta ocasión, sin peleas, sin excusas, sin insultos, al final le confeso que desde hacía tiempo buscaba la forma de terminar con ella porque se dio cuenta que eran dependientes el uno del otro pero que ya estaba harto de herir a Kyle, sin duda alguna aquellas palabras le dolieron, "No herir a Kyle" ¿Y ella? ¿para Eric no era importante lastimarla a ella? sentía su corazón hacerse pequeño con cada palabra que salía de la boca de su novio, le había dicho que escogía hacer las cosas bien con Kyle, estaba decidido a por fin soltar esa relación insana con ella, incluso le menciono que hablaría con la familia del él para formalizar su futura relación y que "su judío no tuviera problemas".
Sin embargo, y a pesar de que su corazón estaba completamente roto y la irá comenzaba a recorrer su cuerpo, decidió tomar aire para proseguir con lo que ella también tenía que decir, algo que sin duda no podía esperar más, algo que para él igual sería desagradable, incluso más que las que ella había escuchado, aún no estaba lista para dejarlo ir, para soltarlo, sabía que no estaba bien, que tal vez todo acabaría muy mal para ambos, pero ya no había vuelta atrás, habían tomado malas decisiones durante su vida y ahora les caían las consecuencias a todos, aun así quiso conservar su fe, creía firmemente que podía salvar su relación si luchaba un poco más, a pesar de saber que estaba equivocada, no le cabía más duda de que estaba intoxicada completamente del veneno al que llamaba el amor a Cartman.
Por eso a pesar de la gran sonrisa de victoria que tenía en el rostro, que le estaba mostrando a Kyle y a los demás, la realidad es que estaba aterrada, quería detener ese show y regresar a su casa a llorar en soledad, ya no tenía con quién desahogarse, seguramente sería el hazmerreír de todos y ya no tendría a su novio, a su amigo o a sus amigas, porque todos la habían traicionado, nadie limpiaría su rostro y le daría palabras de aliento, aun con todo eso en mente, lo que la mantenía ahí de pie peleando era su orgullo herido, su corazón roto, su deseo de obtener algo de venganza, su deseo de lastimar a Kyle y de paso lastimaría a Eric.
─Estoy embarazada de él y por supuesto cuando lo supo estalló en alegría, puedo darle algo que jamás en tu puta y asquerosa vida le darás ¡Oh! Si eso no es suficiente para ti porque ya se la clase de zorra y lo desalmado que eres, te diré otra cosa por si acaso crees que aún tienes oportunidad de seguir de ramera, él me pidió matrimonio, pronto nos casaremos para recibir a su hijo y formar una bella familia─
Un embarazo imprevisto, Heidi no lo había planeado así, de hecho, estuvo muy asustada cuando se enteró, su padre enfureció y casi la obligaba a abortar, pero se aferró tanto a la vida que crecía en ella y para su suerte el tiempo para poder hacerlo ya había pasado, tal vez si lo hubiese sabido antes su padre habría logrado su cometido, pero agradeció al universo por no haberlo descubierto hasta ahora.
Sin duda después de que el caos en su casa paso, pudo por fin emocionarse y abrazaba con gusto la cadena que esto significaba para ella y Eric, al final, su padre lo acepto y fue a hablar con Liane por la mañana para arreglar los detalles mientras ella le daba la noticia a Eric, su padre no dio otra alternativa más que el matrimonio para apoyarla, claro que estaba feliz con esa idea y acepto de inmediato, amaba a Eric, imaginaba una vida a su lado, sin embargo, lo que para ella iba a ser un día maravilloso, se volvió su sentencia, todo se volvió contra ella, Eric por primera vez se veía muy decidido a dejarla, tanto que por un momento pensó que tal vez eso sería lo mejor para ella y su bebé, pero no podía, simplemente pensar en que se fuera de su lado le dolía más que el que la engañara, por eso esa fue su carta de triunfo, ese bebé era lo que necesitaba para retenerlo, aunque era consciente de que no era ella a quien amaba, tenía la esperanza de que tal vez algún día con el paso del tiempo y su nueva vida juntos llegara a amarla como ella a él, la confesión de Eric solo era una piedra en el camino, aún si en el fondo sabía que no la amaría como seguramente amaba a Kyle justo ahora y tener conocimiento de eso le causaba aún más irá, irá que la llevo directo con su "amigo" mientras Eric asimilaba lo que acababa de ocurrir y hablaba con su madre sobre su próximo futuro.
El silencio invadió el lugar por completo, aquellos que murmuraban o se reían se callaron tan pronto como Heidi termino de hablar, un silencio sepulcral, es todo lo que había, nadie se lo esperaba, el rostro de Kyle paso del rojo que provocaba la vergüenza y el enojo a más blanco que el papel y no solo el suyo, si no el de sus amigos que se dirigieron a parar la pelea, Heidi soltó una bomba que destruyó el corazón de Kyle, sus piernas temblaban, jamás en toda su vida, había sentido tanto peso sobre él, jamás imagino que algo así podría suceder, sintió su cuerpo quedarse sin fuerza, ese era el final de todo, de su romance, de su aventura con Eric, de su reputación, de su credibilidad, de su amor, ya no solo eran ellos tres, eso había sido su golpe de realidad, aquella realidad en la que no había espacio para él nunca más.
Wendy y Bebe intervinieron sacando a Heidi de la fiesta tratando de detener la disputa, Stan se llevó a Kyle a su habitación para poder hablar con él o consolarlo, lo sentó en el sofá mientras él iba a dar por terminado todo y pedirles a sus amigos que se retiraran. Nunca imagino que algo así pasaría al organizar esa fiesta sorpresa para el cumpleaños de su mejor amigo, quería que disfrutará su día, pero sobre todo Eric le había contado a él y a Kenny sus planes de terminar con Heidi y formalizar con Kyle, planeaban una gran declaración para el pastel, sin duda alguna Stan estaba más que enojado, no quería creer que Eric había planeado todo para humillar a su amigo, pero todo en su cabeza apuntaba a que era así.
Todos salieron poco a poco murmurando sobre lo ocurrido, mientras que para Kyle el tiempo estaba detenido, se quedó en el mismo lugar en el que Stan lo dejo, sin moverse, sin decir nada, se sentía fatal de solo pensar en lo que las palabras de Heidi significaban, dándole vueltas una y otra vez, esta vez ya no podría escuchar las palabras de Eric jurándole amor por la luna y las estrellas o prometiendo dejar a Heidi para estar con él como se debía, con unas simples palabras se había terminado todo, se terminó por romper su corazón, Stan trato de hablar con él, pero ya no había nada que decir, no sabía en qué momento pero estaba llorando y lo noto hasta que un pañuelo limpio su rostro, noto que había estado gritando hasta que su garganta se sintió seca y adolorida, tampoco supo cuando cayó dormido ni cuando durmió, solo sabía que no quería levantarse de la cama de Stan porque en cuanto lo hiciera todo se iría por la borda, todos sabrían lo que hizo, habían hecho videos, habían tenido muchísimos testigos, pero sobre todo ya no podría seguir viendo a Eric.
Y como imagino en algún momento después de la fiesta los vídeos que grabaron de su pelea por supuesto fueron publicados, Internet estaba lleno de Kyle peleando con Heidi, todo South Park ahora sabia de su secreto y cuando por fin llegó a si casa sus padres enloquecieron, le prohibieron salir durante mucho tiempo, controlando sus horarios de escuela y sobre todo le prohibieron ver o hablar Cartman quién desde ese día trato de buscarlo, de hablar con él para explicarle todo, pero nunca respondió sus llamadas o mensajes, ignoro sus intentos de acercarse, no quería verlo, no quería escucharlo, quería olvidar la existencia de Eric Cartman, agradeció infinitamente que Ike nunca le entregó sus cartas como muestra de apoyo e incluso si lo hubiera hecho, no las habría leído, sabía que si lo escuchaba una vez más, volvería a creer en lo que sea que le dijera y no estaba dispuesto a seguir humillándose por él.
Su vida cambió por completo, los días, las semanas y los meses transcurrían como siempre, pero solo podía ver cómo sus amigos seguían con su vida normal, trataban de no hablar de Eric frente a él y realmente lo agradecía sin embargo, al ver cómo todos a su alrededor avanzaban pudo ser consciente de que solo su tiempo se detuvo ese día, todos olvidaban lo ocurrido, continuaban como si nada hubiera pasado, pero él se desconectó por completo del exterior, casi no salía por la vergüenza y la tristeza que lo acechaba, sentía que las miradas y cuchicheos lo seguían aunque no fuera así.
Con el paso de los días otra noticia remplazo la suya, Kenny comenzó a salir con Butters pese a la oposición de sus padres, sin duda había sido un escándalo que el joven Sttoch hubiera escapado junto a su novio en medio de la noche a algún lugar de Denver, y a pesar de los malos comentarios de todos, él solo pudo alegrarse por los dos, sinceramente deseo que les estuviera yendo bien. Poco tiempo después otra noticia sorprendió a South Park, Stan su mejor amigo le había propuesto matrimonio a Wendy, todos hablaban de como a pesar de haber hecho una propuesta maravillosa termino todo el encanto cuando el hermoso vestido lila que traía su ahora prometida quedó lleno de vómito, según sabia casarían al terminar la universidad, sin duda esa fue una noticia excelente y nuevamente les deseo felicidad a sus amigos, pero aquellos eventos solo lo hacían ver que el tiempo si avanzaba, la vida si siguió su curso.
Incluso siguió después de celebrar la boda de Heidi y Eric, ceremonia a la que todos fueron invitados incluyendo por su puesto su familia, no tenía duda alguna de que esa idea venía de Heidi con el objetivo de humillarlo y fastidiarlo, supo de buena fuente que fue una boda hermosa, lo sabía por que sus padres si asistieron para guardar apariencias, querían demostrar que lo que tuvo su hijo con el novio no fue más que un error que ya no significaba nada para ellos y así no generar más rumores de los que ya habían, claro que no imaginaban que ese hecho lo había lastimado muchísimo al saber que definitivamente no tenía ni siquiera el apoyo moral de sus padres, lo peor es que aun con todo eso, sentía que su vida siguió estancada en un mismo día, repitiendo el evento una y otra vez en su cabeza y corazón.
Creía que era bueno disimulando su dolor, sin embargo, sus padres notaron como su querido hijo a pesar del tiempo que ya había pasado parecía hundirse en su tristeza cada vez más, por ello decidieron enviarlo a estudiar a Londres en un intento de calmar el escándalo y los rumores que aun rodeaban a los Broflovski y también de alejar a su hijo del pueblo que le generaba cada día más depresión, trataban desesperadamente de ayudarlo, sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, nada cambio para él.
Al cabo de unos meses sus padres decidieron mandarle compañía, enviaron a Ike, cuando lo descubrieron fumando cigarrillos con Firkle después de la escuela, era un chico gótico bastante peligroso a su parecer, una muy mala influencia, así que no lo pensaron dos veces, no querían a otro de sus hijos en medio de un escándalo y mucho menos que cayera en malos pasos como los chicos con los que se comenzaba a juntar Ike, por eso es que actuaron antes de que se supiera y pasará a mayores, además creían que la presencia de su hermano podría levantarle un poco más el ánimo y le ayudaría a superar su depresión.
Con el paso del tiempo todos olvidaron aquel momento vergonzoso de su vida, incluso cuando regreso después de acabar sus estudios, sus padres y amigos le recibieron con gusto, nadie mencionaba aquel capítulo de su vida, pero incluso cuando ya no le dolía como cuando se fue, siempre terminaba por recordar, cuando caminaba por las calles, cuando estaba solo en su habitación, seguía hundido en aquel suceso que repetía una y otra vez, aún después de años, con todas las heridas que le provocó, toda la humillación, todo el rencor, aún recordaba las dulces caricias que Eric le regalaba, sus miradas indiscretas durante las clases, sus besos tiernos cuando trataba de ser romántico, sus chistes con los que lo hacía reír, su sonrisa cuando estaba planeando alguna maldad, pero sobre todo sus palabras profesándole amor.
En su piel y su corazón aún quedaban las marcas y cicatrices que le dejo, su tiempo pasaba con mucha lentitud por lo que su corazón estaba tardando mucho en sanar, mientras todos seguían con sus vidas, incluso el mismo Eric, él aún se encontraba estancado en el mismo lugar, reviviendo con nostalgia y dolor todos los momentos a su lado, pensando todo el tiempo en lo que pudo haber sido y jamás pudo ser.
