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Letters

Summary:

Una carta.

Ese día, Rollo Flamme recibió una carta, tan sencilla como cualquier otra, una carta que prometía un gran cambio en la vida de ambos.

Malleus escribió esa carta sin saber lo que haría en Rollo.

Rollo respondió a su vez sin pensar lo que pasaría luego.

En ese momento, sus vidas dieron un cambio irreversible...
Ninguno de ellos podía imaginar cómo terminaría la historia de su última carta.

Notes:

Hola a todo el mundo! Esta es la primera historia que publico en Ao3, así que cualquier sugerencia y ayuda es bien recibida! Yo soy un escritor de Wattpad en realidad, y hace muchos años que escribo, pero la plataforma ha cambiado mucho desde cuando yo empecé y ya no siento que sea un sitio para mí, así que decidí moverme a Ao3.

Hace un año aproximadamente que leo en Ao3 y me encontré con muchas historias maravillosas, así que espero poder hacer un buen aporte a la comunidad de Twst con esta historia.

También pueden leerme en Wattpad bajo el usuario electric_rat, aunque el perfil está un poco abandonado. También estoy publicando esta misma historia en Wattpad.

Y bueno, eso, espero que tengan un buen día/tarde/noche y nos leemos pronto!

Atte: Ran

Chapter 1: Première lettre

Chapter Text

Mi estimado Señor Flamme:

Espero que mi carta lo encuentre con buena salud, pues su entrañable figura merece un mejor trato. ¿Esta usted durmiendo bien? ¿Sus ojos ya han perdido su marco sombrío o el tinte del azabache aún delinea sus orbes esmeralda? ¿Está usted comiendo como se debe? Debe saber que tan solo un croissant no es suficiente para una buena alimentación, por muy exquisito que sea, ¿cierto? Sé que no soy quien para influir de ningún modo cualquier aspecto de su recta vida, pero estaré complacido de verlo mejor si usted hiciera algún caso a mis consejos. Un mago tan excepcional como lo es usted no debería desperdiciar tanto potencial en un cuerpo debilitado, mas no me corresponde a mi decidir tal cosa.

El motivo de mi carta no tiene otro fin más que solicitarle la dicha de poder mantener correspondencia postal con su persona. Sabe bien que lo encuentro infinitamente encantador, y seria todo un placer para mi poder compartir pensamientos y, quizá incluso, si me permite soñar, ganarme su afecto. 

Espero no considere esto una impertinencia, pues deseo todo menos incomodarlo, mas las ansias de saber de usted me consumen como llamas, tal como las que cubrían su cuerpo danzante en nuestra última batalla. ¿Sabía usted que la curiosidad causaba tales efectos? ¿Tales síntomas que me quitan el sueño al recordar sus palabras, su voz? Aún conservo en mi memoria el aroma de su cabello de luz, como una cascada de plata enmarcando su rostro. ¿Sabía usted que la curiosidad podría enloquecer de tal modo? Debió de habermelo advertido, mi buen señor, y quizá yo podría haber mantenido la esperanza a una posible salvación. Me temo que ya estoy perdido. ¿Acaso su gran Campana podrá Salvarme? No sé qué pensar. 

 

Espero y pueda responder pronto a esta carta, pues todo mi espíritu estará en vela aguardando por sus palabras, las cuales ansío sean una respuesta positiva a mi petición. Deseo profundamente poder establecer un contacto con usted, si me permite el atrevimiento de hacer tal cosa.

 

No olvide su promesa, mi estimado. 

Nos encontraremos nuevamente bajo la campana de la salvación, algún día.

 

Las estrellas sabrán mis deseos para tal escenario. Me encantaría saber los suyos. A decir verdad, me encantaría saber cualquier cosa sobre usted, si me bendice con tal sublime información. 

Aguardo su respuesta. 

 

Siempre suyo, 

Malleus Draconia, príncipe heredero de Briar Valley

 

PD: Dígale a Marius que extraño su compañía, por breve que haya sido en su momento. Si me lo permite, me gustaría visitar nuevamente el campanario para hablar con sus magníficas gárgolas. La arquitectura de su escuela es realmente maravillosa. 

 

 

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El fuego crepitaba dentro del marco de la chimenea, arrojando un brillo carmín a la habitación que servía como oficina estudiantil, donde el presidente del consejo, Rollo Flamme, leía con atención la carta que le había llegado.

 

Raoul se había retirado de inmediato, y con él, se llevó todo atisbo de calma que podría haber quedado en algún rincón de su cuerpo. El remitente, era Malleus Draconia, y para Rollo Flamme eso no podría significar nada bueno.

 

Aún indeciso, rompió el sello verde petróleo que adornaba el frente del sobre, revelando en su interior una página color crema doblada a la mitad, que supuso era una carta.

 

Al pasear sus ojos por las palabras de tinta negra, su rostro se transformó en expresiones que nunca dejaría que nadie vea, siendo el fuego de la chimenea su único testigo. En un inicio le nació el impulso de quemar la carta, pero eso podría ser absurdamente inmaduro de su parte.

 

No se había rendido aún con su lucha, y conocer las debilidades de Draconia y sus allegados podría serle útil en un futuro. Decidido con un nuevo plan de acción, tomó su abrigo y salió de la habitación, guardando la carta en el bolsillo.

 

En el camino a la salida, decidió pasar por la biblioteca para avisarle a Raoul que saldría... Cuando escuchó las risas de el chico junto a la voz de alguien más. Frunciendo el ceño, se acercó a ver qué ocurría, cuando se encontró con el vicepresidente acorralando a su secretario contra una estantería.

 

Sonrojado hasta las orejas, Rollo se marchó de inmediato, sus tacones resonando en los pasillos mientras corría hasta la salida de la escuela.

 

Debí saberlo... Incluso ellos han caído tan bajo... Voy a eliminar todos los pecados de este mundo, todos creados con la magia del infierno!

 

Aún alterado por la imagen fresca en su mente, entró en la librería de siempre, la señora de la recepción sorprendida de verlo.

 

-¡Joven Flamme ! No esperaba verlo hoy. ¿Qué lo trae por aquí?

 

-Sé que no es mi horario usual, pero surgió una... Situación. Necesito un sobre de carta. El de siempre está bien. 

 

-¿Una carta? No creo que sea para tus padres, ¿cierto? 

 

-... Uno de los estudiantes que visitaron la ciudad durante el evento de intercambio me escribió una carta. Sería descortés no responderle... a ese insolente... 

 

-¡Qué bueno! Me alegra que estés haciendo amigos, Joven Flamme, un chico como tú no debería estar tan solo.

 

-No es mi amigo. No necesito algo tan vulgar como la amistad.

 

-¡Ja ja ja, este chico! Toma, aquí está tu pedido. Recuerda, Flamme, no puedes conquistar el mundo tú solo.

 

Rollo miró en silencio a la señora, que se reía para sí misma ante la apatía del estudiante. Se limitó a pagar en silencio y, con una inclinación de cabeza, se disponía a marcharse cuando lo llamó.

 

-Joven Flamme ! 

 

-¿Si? 

 

-Buena suerte con tu amigo. 

 

-...gracias.

 

Y así como entró, salió de la tienda con su sobre en una mano, y la otra dentro de su abrigo, sosteniendo la carta de Malleus que aún tenía impregnado el aroma a rosas que siempre lo rodeaba. 

 

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El cielo arrojaba su tinta de oro rosado sobre el reflejo del Río Soleil, que orgulloso de su nombre devolvía a la ciudad la luz dorada de los rayos del sol que amenazaba con ocultarse de la vista de todos los habitantes de la Cité de Fleurs hasta el próximo amanecer. 

 

Rollo estaba apoyado sobre la baranda de piedra gris que bordeaba uno de los puentes que conectaban la escuela con el resto de la ciudad. Sin saber qué escribir en respuesta, sacó la carta de Malleus de su bolsillo, empezando a leer una vez más las palabras del fae. 

 

"...su entrañable figura merece un mejor trato..." ¿Y como sería eso? ¿Acaso Malleus sabría tratarlo mejor? 

 

"... Sabe bien que lo encuentro infinitamente encantador" ¿Qué mierda estaba insinuando?

 

"... me consumen como llamas, tal como las que cubrían su cuerpo danzante en nuestra última batalla." (Nunca iba a admitirlo, pero Rollo no pudo evitar sonrojarse al leer esa línea). 

 

"...me encantaría saber cualquier cosa sobre usted, si me bendice con tal sublime información."

 

La primera vez que leyó la carta, estaba enojado por la impertinencia del azabache, escribiendo una carta sin motivo alguno, pero en una segunda lectura ya no pudo ignorar las insinuaciones que el contrario dejaba ver en la curvatura de sus letras, tan indecentes como todas las cosas que dejaba sueltas a la imaginación de Rollo, quien no podía si no cubrir su rostro ante la sola idea de Malleus escribiendo tal cosa.

 

De todos modos, no dejaba de ser una carta amena, y sería completamente descortés de su parte si no respondiera como es debido. Suspiró, cansado, y dejó que el perfume del río hiciera fluir sus palabras. Sacó su pluma de su bolsillo y empezó a escribir.

 

"No tan estimado Malleus Draconia:

Debo admitir que me sorprendió recibir su carta esta tarde. Raoul dijo que solicitó explícitamente que se me fuera entregada en mano. ¿Tan desesperado está por saber de mí? Me temo que no podré entretenerlo tanto como usted quisiera".

 

En ese momento, Rollo se arrepintió de haber escrito eso, pero luego pensó que quizá podría darse el lujo de jugar con Malleus, y aun si solo era por carta, no podía negar la risa que le daba imaginarse al Fae leyendo sus palabras.

 

"La curiosidad no tiene relación alguna con los síntomas que usted expresa. Hágase cargo de sus propios pecados, Draconia. ¿O acaso desea que yo me encargue de usted? Le advierto que tengo más que suficiente conmigo mismo. 

Aún si no entiendo como ni porqué Marius parece pensar en usted, no puedo negar que las Gárgolas han estado más animadas desde su visita. Son extremadamente ruidosas, y no me dejan limpiar en paz. Debo culparlo a usted por su comportamiento." 

 

Esa era una forma sutil de desviar el tema, ¿cierto? 

 

"No hay mucho que contar aquí en la cité. El festival terminó, y se llevó consigo toda anomalía en la rutina que gobierna aquí, como siempre, todo sigue igual que ayer. Sin embargo, si quiere mantener correspondencia conmigo, supongo que las cosas en su Collège serán más interesantes. Aún si no disfruto de su presencia, sería descortés de mi parte negarle una respuesta a su pedido, después de todo, yo he sido quien lo ha invitado en un primer momento. No voy a decir que me arrepiento, pero sepa que no hago esto por usted. Sin embargo, no puedo concebir una visita de su persona en esta altura del año. Espero y sepa disculparse por solicitar tal cosa en un momento inadecuado".

"Respóndame o no, no me importa. No seré yo quien quede mal parado al negarle su deseo. ¿O acaso hay algo más que desee? Espero que mi respuesta lo satisfaga, mas ustedes los villanos son insaciables, ¿no es así? 

No tengo mucho tiempo, pues mis responsabilidades son vastas para un día tan breve. El sol se esconde en la orilla del Soleil, y el cielo brilla en tonos carmín. ¿No cree que le recuerda a algo? La Campana de la Salvación protege nuestra ciudad una vez más. Me temo que eso no se extiende hasta usted. 

Sin embargo, no le deseo lo peor, Draconia. 

Sólo lo suficiente. 

Espero que pueda comprender. 

Atentamente, 

Rollo Flamme, Presidente del Consejo Estudiantil de Noble Bell College".

 

Firmó la carta, y hasta ese entonces no se dio cuenta de que todas sus palabras habían fluido sin que fuera consciente. Sin embargo, la carta ya estaba escrita, y la oscuridad ya se hacía presente en la ciudad, y Rollo tenía que volver a la escuela, así que guardó la carta en el sobre y pasó por el correo en el camino de vuelta. 

Ya estaba hecho, y eso era lo importante, y Rollo Flamme no volvió a pensar en Malleus Draconia. 

 

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-¡Me respondió! ¡Yuu! ¡Yuuuuuuuu!

 

-... Yuu, Tsunotaro está pegado a la ventana y está haciendo muecas raras. 

 

-Ay, ahora qué... 

 

En contra de sus instintos primitivos, que le decían que ignore cualquier problema y vuelva a dormir, Yuu se levantó a abrir la ventana, dejando que el viento y los gritos de Malleus llenaran la habitación.

 

-Malleus, mi querido amigo... ¡ES LA PUTA UNA DE LA MAÑANA QUE MIERDA!?

 

-Ah, eh, perdón. ¡Lo siento! Pero es que, es, Rollo, la carta, es que- ¡Rollo respondió mi carta! ¡Yuu! ¡ROLLO ME RESPONDIÓ!

 

-...ok, ok, tranquilo. Entra de una vez, que estás congelando todo con esa ventana abierta.

 

-Bueno. 

 

El Fae entró por completo en el dormitorio y cerró la ventana tras suyo, cortando la ráfaga de viento que estaba por entrar. Grim, agradecido por el cálido silencio que volvía al cuarto, volvió a dormirse tan rápido como se había despertado. 

 

-...Vamos a la cocina. 

 

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