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Hasta el último día

Summary:

En un paraíso desgarrado por la corrupción, por la Guerra de los Dos Colores, donde ángeles y corruptos libraron una última batalla contra la corrupción. Tras la última batalla, cuando el Rey Carmesí fue derrotado, sus leales se retiraron al este para fundar una nueva tribu en el exilio. En el presente, Fresh Pink, un hombre bestia marcado por un pasado de poder y culpa, vive como un simple mortal entre los suyos. Su vida cotidiana se ve alterada cuando cruza la mirada con la enigmática Barracuda, una mujer serpiente recién llegada a la tribu. Entre silencios, duelos de miradas y momentos de intensa tensión, ambos deberán enfrentar sus miedos y secretos. En medio de la incertidumbre y la redención, florece un amor prohibido que podría sanar sus heridas más profundas y forjar un nuevo comienzo en un mundo marcado por el dolor y la esperanza.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

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Después de erradicar la corrupción rosa y regresar al paraíso a la normalidad, la bestia responsable de esto ha tocado fondo, literalmente. En un cráter del triple de su tamaño. Mirando al cielo, en el completo silencio de la naturaleza restaurada. Puede ver cómo se acercan dos siluetas familiares. Una mujer grande y trenzada junto a un pequeño y de porte recto ángel. La bestia presentía lo que iba a pasar. Así que, recoge los restos de su antigua gloria y decide exiliarse para dejárselo todo al ángel que lo derrotó justamente. Sin dejarle oportunidad de reacción a los seres azulados.

La bestia al dejar el pasado, dejo atrás una corona, un reino caído. A partir de estos cimientos decidieron renovar esto como Pureon: el reino de los puros; seres que se salvaron o no se corrompieron un lugar seguro y próspero para futuros seres que lleguen al paraíso. Su fundadora y primera monarca: Lauren Blue (Cube) y con el tiempo su rey, Cyan. Ambos gobernaron el gran reino junto al resto de ángeles.

Y así, la bestia que alguna vez fue el rey se retiró hacia el este, alejándose de todo aquello que había intentado dominar —narró Liam, el licantropo cambiaformas. dejando una breve pausa para que sus palabras calaran—. Los corruptos, aquellos que habían sido tocados por su oscuridad, lo siguieron sin pronunciar palabra, como un acto de lealtad silenciosa. Juntos desaparecieron en el horizonte, formando lo que con el tiempo sería nuestro refugio...

Los más jóvenes se inclinaron hacia adelante, expectantes.

—¿Y qué fue del Rey Carmesí? —preguntó uno de ellos, incapaz de contener su curiosidad.

Liam sonrió con un gesto críptico.

—Nadie sabe, quizás siga viviendo con nosotros o quizás solo ya no esta entre nosotros—respondió con tono sereno, evitando revelar la verdad que solo él conocía.

A lo lejos, Fresh observaba la escena con una expresión pensativa. Los destellos del fuego central iluminaban su rostro, pero sus pensamientos estaban en otro lugar. Había algo en esa historia que siempre le resultaba familiar, algo que resonaba en su interior de formas que no terminaba de comprender. Sin embargo, no era el momento para preguntas.

Sin decir una palabra, Fresh se dio la vuelta y salió de la carpa, alejándose del grupo. Su silueta se desdibujó entre las sombras mientras tomaba el camino hacia sus propios asuntos. La narración había concluido, pero las historias nunca terminan realmente. Algunas esperan pacientemente en las sombras, aguardando el momento adecuado para ser reveladas.

Más tarde en las afueras de la tribu, el crujido de las ramas bajo sus pies se mezclaba con el constante arrastre de los troncos que Fresh cargaba en su espalda. El sudor corría por su rostro mientras avanzaba por el sendero que conectaba la tribu con la zona de tala. Cada paso lo mantenía enfocado en su trabajo, pero en el fondo, las palabras de su amigo seguían resonando en su mente.

¿Qué fue del Rey Carmesí?

Fresh suspiró. No era un rey, ni un héroe. Solo un hombre más, como cualquier otro en la tribu. Lo único que quedaba de ese pasado eran las cicatrices que llevaba dentro.

Desvió la mirada por un instante hacia el bosque cercano, buscando una distracción. Entonces, la vio.

Una silueta rosa se alzaba entre las sombras de los árboles. Parecía inmóvil, casi etérea, como si el tiempo no pudiera tocarla. Fresh entrecerró los ojos, intentando distinguir más detalles, pero la figura permanecía distante, como un reflejo difuso en la bruma.

Por un momento pensó que estaba alucinando, pero algo en su interior le decía que no era así. Aquella presencia era real. No hizo ningún gesto, no se movió, no mostró intención de acercarse. Simplemente estaba ahí, observándolo.

Fresh alzó una mano en señal de saludo, esperando alguna respuesta. Nada. El duelo de miradas se mantuvo tenso, como si ambos esperaran que el otro diera el primer paso.

—¡Fresh! —gritó una voz desde la lejanía.

El llamado rompió el momento. Fresh parpadeó y giró la cabeza hacia el origen de la voz.

—¡Apúrate, necesitamos esos troncos!

Con una última mirada hacia la figura, Fresh apretó los dientes. La silueta seguía ahí, inmutable. Pero el deber lo llamaba.

Resignado, ajustó la carga sobre sus hombros y comenzó a caminar de regreso al camino principal. Mientras se alejaba, no pudo evitar mirar por encima del hombro. La silueta rosa había desaparecido, dejando solo preguntas en su mente.

¿Quién era esa figura? ¿Por qué parecía tan familiar?

Fresh no tenía respuestas, pero algo le decía que este encuentro no sería el último.