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Summary:

Yosano y Oda pasan la Nochebuena en familia. Basado en una escena de Cásate con mi Esposo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

 

 

Ocurrió en Navidad.

Yosano amaba la Navidad, era su fiesta favorita. Era un momento de reunión en familia y ella nunca había tenido una, por lo que siempre había sentido envidia de las familias felices que la celebraban.

De pequeña fantaseaba con una Navidad llena de luces de colores, regalos bajo el árbol y calcetines colgados de los armarios. Fantaseaba con esa felicidad.

Este año, era su primera Navidad que iba a celebrar de esa forma. Oda y ella llevaban un año juntos, viviendo con los cinco huérfanos que habían adoptado. Por fin tenía una familia y podía cumplir el sueño que ansiaba.

Por eso, Oda había ido hasta el extremo para conseguir la Navidad perfecta.

La casa estaba adornada de arriba a abajo. Tenían un árbol gigantesco en el salón que habían decorado junto con los niños. Había siete calcetines en la chimenea y varios muñecos de Papá Noel colgaban del balcón. Tiras de luces led y cintas de espumillón decoraban todas las paredes. Incluso habían pintado las ventanas con espuma para dibujar copos de nieve en los cristales.

Los dos padres estaban en la cocina preparando la cena de Nochebuena. De fondo se escuchaban los villancicos del típico programa especial de todos los años en la televisión. Los niños correteaban por el salón jugando a huir de Akutagawa.

Lo habían invitado a cenar dado que el chico tampoco tenía con quién celebrar la fiesta. Al principio se mostró reticente ante la propuesta, diciendo que no era ninguna fecha especial para él y que no necesitaba tal tontería. Pero el día en sí, encontrándose sólo en su apartamento, decidió acercarse a la casa de la familia Oda-Yosano.

Las risas resonaban por todos los rincones del piso. Tanto en la cocina como en el salón, la felicidad se sentía en el ambiente. Era una verdadera fiesta de Navidad.

Oda estaba rellenando un pollo con verduras y pasas. Había llegado al punto de atar las patas del animal para mantener una cantidad ingente de comida dentro. Yosano lo criticaba  de broma, diciendo que estaba demasiado relleno.

—Shhhh un poco de respeto. Esta es una técnica milenaria que me enseñó Fukuzawa —bromeó Oda—. Confía en mí, Akiko, va a ser el mejor pollo relleno que hayas probado nunca.

Yosano sacó la lengua y volvió a reír mientras se ocupaba de preparar los langostinos. Oda la miró detenidamente por un momento. Ella vestía un delantal sobre el vestido rojo que había elegido para la ocasión especial, su pelo estaba chorreaba por los vapores de las ollas y olía fuertemente a marisco.

Estaba hermosa. Y su risa era el mejor sonido que Oda había escuchado en su vida.

Oda, por su parte, intentaba no manchar la camisa de su traje mientras terminaba con el pollo. Tenía el pelo recogido con un pañuelo para evitar que cayera en la comida, sus manos pegajosas por culpa del relleno y el ceño fruncido del esfuerzo por meterlo todo dentro del pollo.

Estaba hermoso. Y su risa era el mejor sonido que Yosano había escuchado en su vida.

El hombre había terminado de preparar la carne. Estaba esparciendo unas rodajas de naranja y unas tiras de cebolla alrededor de la bandeja del horno para darle el toque final de sabor. Se quedó pensativo mientras lo hacía y, sin querer, llevado por la felicidad del momento, dijo:

—¿Sabes? Renji* sería un buen hombre para un niño.

La cuchara de Yosano cayó dentro de la olla, salpicando el agua del marisco en los fogones. Lentamente, se dio la vuelta para mirar a Oda con los ojos muy abiertos.

—Espera, no… no quise implicar… —empezó a excusarse Oda—. Sólo estaba pensando en nombres bonitos de bebé.

—¿Crees que es el momento de elegir nombres de bebé? —preguntó Yosano muy seria.

—Bueno estaba… estaba pensando que… ya que estamos casados y queremos una familia grande… quizá podríamos…

—Tenemos una familia de cinco hijos. ¿Aún quieres más? —Yosano sonreía ahora.

Tan hermosa como el cielo en un anochecer visto desde el puerto, pensó Oda.

Se acercó a ella y la abrazó por la espalda. Le dio un beso en el pelo húmedo y la meció de lado a lado. Yosano seguía sonriendo mientras Oda la levantaba en el aire con un giro y la sentaba sobre la isla de la cocina, rodeándola con sus brazos y situándose en el hueco entre las piernas de la mujer.

—Lo quiero todo contigo. Pero no tiene por qué ser ahora —se apresuró a añadir—. Sólo quiero pensar en cosas así mientras estamos tirados en el sofá. Hablar sobre nombres de bebé y sobre el absoluto desastre que sería esta casa llena de niños.

—Esta casa ya es un desastre llena de niños —Yosano soltó una carcajada.

—Está bien, está bien —contestó Oda—. No he querido implicar que tengamos hijos. Sólo era una fantasía. Si no quieres más niños, lo entiendo, nuestra familia ya es bastante grande como está ahora.

Oda apartó las manos de la cintura de Yosano y le tendió la mano para ayudarla a bajar de la mesa. Yosano tomó la mano, pero en vez de bajar, la usó para empujar a Oda hacia ella. Posó sus manos alrededor del cuello de él y lo besó con suavidad. Oda volvió a rodearla entre sus brazos.

—Sakunosuke. Estoy embarazada —confesó cuando el beso terminó.

Las manos de Oda cayeron inertes.

—¿Qué?

—No he querido decir nada hasta ahora porque no estaba segura de cómo te lo tomarías. Ya sé que somos una familia enorme y que quizá…

—Que quizá me hagas el hombre más feliz del mundo —cortó Oda con los ojos llenos de agua—. El hombre más feliz del mundo, Akiko, no podría ser más feliz que ahora mismo.

Se abrazaron como si fuera la última vez que podrían abrazarse. Oda recogió la cara de Yosano entre sus manos y la besó mil veces más. Las lágrimas resbalaban por los ojos de ambos, de felicidad. Los villancicos y las risas seguían sonando de fondo.

—El hombre más feliz del mundo —repitió.

—Puedo hacerte aún más feliz —dijo Yosano mientras sus labios se abrían para mostrar todos sus dientes blancos en una sonrisa gigantesca.

—Lo dudo.

—Vienen gemelos.

La cara de sorpresa de Oda se salía de todos los esquemas. Sin saber qué hacer, levantó a Yosano entre sus brazos y dio vueltas con ella alrededor de la cocina. Los dos reían y se besaban a intervalos, mientras Oda giraba y Yosano flotaba.

Cuando el hombre posó a la mujer en el suelo, la abrazó de nuevo, la besó en el pelo y dijo con su cara enterrada en él:

—Entonces tendremos que elegir dos nombres. ¿Qué te parece Shiro* para una niña?

—¿Estás usando la receta milenaria de Fukuzawa para elegir el nombre de nuestros hijos?

—Exactamente. Necesito inmortalizar este momento.

Las carcajadas retumbaron tan fuerte en la cocina que llegaron hasta el salón. Akutagawa asomó la cabeza por la puerta con el ceño fruncido.

—¿Qué os pasa? ¿Por qué todo el mundo es tan feliz hoy?

Oda y Yosano se miraron. Estaban pensando en lo mismo. Junto con el chico, serían diez personas esa noche en la mesa. Una familia grande y única.

—Porque somos la familia más feliz del mundo —contestaron riéndose Oda y Yosano a la vez.

 

 

 

Notes:

En japonés, Orenji significa naranja, como las rodajas de la fruta. Shiro significa blanco, como las tiras de la cebolla. Con lo que Oda estaba adornando en pollo xd

Gracias por leer.

Has hecho el mundo un poco más maravilloso.

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