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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-04-18
Words:
926
Chapters:
1/1
Kudos:
33
Bookmarks:
3
Hits:
341

TÉ DE MANZANILLA

Summary:

Carlos esta enfermo en una noche lluviosa, Sergio lo cuida

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La respiración agitada y suaves temblores empezaron de poco a poco a reclamar a su cuerpo, su rostro rojo y caliente contrastaba con su cuerpo erizado y sensible ante el tacto de sus propios dedos que le hacía tiritar sus dientes y lo hacían molestar por su condición.

Carlos se fue a la cama con Sergio aun cuando el cielo no lloraba, una noche de lluvia después de días tan calurosos era un descanso merecido después de tanto sol, pero no fue hasta la madrugada que sus defensas decidieron jugarle en contra, su garganta sé cerro y la temperatura en su cuerpo comenzó a subir hasta que su cuerpo confundido no sabía si tenía mucho calor para destaparse o mucho frío para quedase tapado.

No quería despertar a Sergio, prefería quedarse toda la madrugada así, tembloroso y medio delirante que despertar a su novio, que de solo verlo lo hacía sentir mejor con su cabello despeinado y ancha espalda.

Pero al parecer sus esfuerzos fueron en vano. Cuando cerró los ojos tontamente engañados por la enfermedad y pensó en irse a dormir algo frío lo despertó.

- ¿Carlos estás bien?

Carlos respiraba pesado y tembloroso, con la boca abierta aire caliente salía de sus labios.

-Carlos... - una mano se posó en la frente de Carlos, haciendo que este temblara ante el toque, arropándose más contra las cobijas y su propio cuerpo que buscaba calor – ¡Tienes calentura!

-Volvamos a dormir tío que estoy bien - la voz de Carlos salió cortada por los temblores, su garganta se sintió más apretada y su visión dolió al sentir como la lámpara junto a Sergio era prendida.

- ¡Cómo vas a estar bien!

Sergio puso otra vez su palma contra la caliente frente y espero unos segundos antes de salir de la habitación como el diablo.

-A dónde vas Sergio... ¿Sergio? - la cabeza de Carlos ya no estaba en sintonía con el mundo terrenal, su cerebro le decía que Sergio se había ido, que había buscado a alguien mejor, sin querer abrir los ojos, se apretó mucho más a su cuerpo, deseando que el frío se acabara, que la lluvia se callara y que la arenosidad en sus ojos se fuera, y que la maldita incomodidad en su propia piel se disipara.

No sabe cuánto tiempo estuvo deseando esas cosas, cuantos minutos estuvo temblando como un crío, pero lo que recuerda fue ver un ángel, ahí al lado de él, poniéndole un trapo húmedo sobre la frente y con la mano le ofrecía una taza de algo caliente.

-Esto te bajará la temperatura – dijo surgió acariciando el rostro rojo y sudado de su novio –Toma esto, es paracetamol – de la cómoda tomo una pastilla blanca y redonda –Te bajara la calentura.

Carlos como pudo sin abrir los ojos, pero si irritado por la luz artificial, se sentó en la cama y tomo la pastilla y la taza y se bebió estas, pasar la pastilla debió sentirse como papel de lija, menos más que Sergio le había preparado té de manzanilla, lo que hizo que tomarla no fuera tan malo.

Después de eso Carlos se dejó caer contra las colchas sin ninguna clase de decoro, acomodando el trapo húmedo que se había movido un poco.

Sergio regresó a su lado de la cama y apago la luz de noche, algo que Carlos agradeció en una media sonrisa, la lluvia no había hecho más que aumentar en medio de la noche y el aire frío chocaba contra su ventana como pidiendo permiso para entrar algo que hubiera puesto a dormir a Carlos antes, pero hoy no, hoy no era uno de esos días.

Los minutos pasaron y Carlos se dejó guiar por esos sonidos de lluvia chocar contra su ventana y los autos cerca de ahí, sus temblores se fueron suavizando mientras sus dientes dejaban de tiritar.

- ¿Por qué no dijiste nada Carlos? - Sergio se recostó acariciando las hebras castañas de su novio en un masaje que practicaba con su hermano cuando no se quería dormir.

-No quería molestarte – su tono era bajo, pero ese sentimiento de pesadez no se iba, debía cuidar de sí, joder era un hombre adulto, debía cuidar de sí cuando ese tipo de cosas pasaran.

-Oh mi amor, no es molestia, es amor – Sergio acerco su rostro al de su pareja y le planto un beso sobre la tela húmeda, mientras bajaba su cuerpo a la par que la de Carlos, tomando sus manos entre las de él para calentarse del frío -Nunca ser molestia cuidarte ¿Okay? -

Carlos asintió lentamente mientras dejaba que la lluvia lo arrullará como una canción de cuna.

-Mereces ser cuidado y querido no hay nada de malo en tirar la armadura un rato.

Sergio regresó sus dedos contra el cabello de su novio y comenzó a acariciarlo, sus dedos juntaban hebras y las peinaban una y otra vez, una y otra vez en una paz que solo una noche de lluvia fría podría traer, como un hechizo o talvez por el efecto del té, su mirada cansada cedió ante los toques de Sergio, sus temblores disminuyeron y su respiración comenzó a normalizarse.

Talvez en la mañana tendría que ir al médico, tomas pastillas o tener que inyectarse, pero no esta noche, esta noche tomo té de manzanilla y un beso de su novio, y talvez eso era lo suficientemente mágico como para sanarlo, Carlos no sabía eso, pero si sabía una cosa, que mientras este Sergio a su lado no tendría que enfrentarse a las cosas solo y eso, eso era suficiente por hoy. 

Fin

Notes:

Me gustan mucho las camas, ese lugar donde podemos ser vulnerables y abiertos a altas horas de la noche, simplemente chef kiss.