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¿Si te hubiera elegido todo sería diferente?
Desde que eramos niños no había una persona más brillante que Sergio, él entraba en una habitación y la hacía brillar como ningún otro, y eso era lo que más amaba de mi pueblo, no sus largos caminos que llegaban a ninguna parte, o sus árboles gigantes y frondosos que siempre parecía que ya era tarde. Eso era lo que más gusto me daba, el crecer con el sabor de la fruta caliente en nuestros dientes, y tierra sobre las manos, éramos libres como solo nosotros podíamos, niños, al fin y al cabo, y de repente la pubertad golpeo como un rayo, yo largo y delgado era lo que ya todos esperaban, con mechas rubias y ojos de diamante era la viva imagen de mi padre.
Pero tú, con tu cara de puberto en pleno crecimiento llegaste a los 19 con un como toda una belleza adulta, desde tus rizos chocolate, tus ojos de inocencia y tu sonrisa de dios, siempre atraías a alguien, siempre eras el faro que todos buscaba y he de admitir que en ocasiones deseaba que solo me miraras a mí y que tus canciones fueran solo para mí y yo fuera todo que pensaras.
Estamos destinados a estar juntos
En tu cumpleaños 19 tu familia con esfuerzo decidió regalarte una guitarra, una guitarra negra que cada que la tocabas eras un mago atrayendo a otros, en la plaza del pueblo como una musa comenzabas a tocar con dulzura tu instrumento y de repente con esa voz profunda comenzabas un concierto de una sola voz, la mirada de todos sobre ti, tratando de descifrar quien eras, como es que hacías lo que hacías, ilusos, yo era esa persona, el güerito del que cantabas, donde nos besábamos debajo de los frondosos árboles, o esas escapadas a los lagos cerca de los montes siempre llenos de neblina, húmedos y verdes, y como entre todo solo tenía ojos para ti y tu solo tenías ojos para mí.
La verdad es que desde niño mi destino estaba marcado, crecería y sería lo que mis padres dijeran "un doctor" eso decían, sería el dueño de la casa gigante de la cuadra, de los establecimientos en el centro y ese dinero que mis padres ganaron, seria mío, mío, pero ¿Esos sueños eran míos? Que importaba el destino yo soy Max Verstappen y mi vida ya fue elegida por mí, creo que por eso te ame, porque tú eras todo y nada, eras capaz de elegir quien querías ser y quien no eras, eras hijo, músico y novio, y todas las noches deseaba que nunca te fueras, que descubrieras que hay más en este mundo que este pueblo donde las personas con talento son olvidados contadas en anécdotas de banqueta.
Tu familia te veía como eso, la promesa que debía irse antes de pudrirse como muchos antes de ti.
Decían que cuando te ibas en verano llegabas a otros pueblos a cantar y enamorar a muchos, pero podía vivir con eso, como podía encerrar a alguien como tú, podrías decirme que ya no me querías y aun así te cuidaría todos los días, y aun si nos lastimamos.
Recuerdo un día de verano, la hierba verde y húmeda y nuestro hogar siempre nublado, era cuando te ibas y regresabas una vez verano se haya ido, pero ese año no, teníamos 23, y tú cada día crecías más cansado de este lugar, de no tener una oportunidad de demostrar tu talento.
Canción tras canción en la plaza, y el mundo ya te miraba de lado, excepto por tu belleza, pero no querías eso, querías reconocimiento y que el mundo te escuchara, pero solo podías conseguirlo si te ibas de aquí.
Te quedaste ese verano, yo por mi parte, debía irme a Monterrey, debía ser mejor que mis padres a decían "un médico" una escuela de renombre y apellido de rey era lo que ya tenía por derecho de cuna, no sería difícil encajar, pero quería llevarte conmigo, quería que viéramos la ciudad, sus edificios cobre, oro y plata, solo nosotros, nuestra ciudad, pero tenías otros planes.
Siempre fuiste libre, pero cuando decidiste volar he de admitir que mi corazón sangro y quise retenerte para siempre, en una jaula de oro y una argolla de diamantes, pero como le pides a un ave que se quede callada y no vuele.
Era la noche más tranquila, la lluvia había parado, pero el pueblo parecía laguna, me pediste vernos cerca del camino a la capital, ese camino que se dividía en dos, una para la ciudad de México y la otra para Monterrey, pero así éramos nosotros, éramos opuestos y siempre entrelazados.
Te vi corriendo como un loco, riendo a carcajadas, una maleta en tu mano y tu guitarra en otra, y mi corazón se hundió de verte, no quería ver que este era el momento que más temí, el de partir y aun si este momento llego.
- ¡MAX! - como un niño llegaste a mí y como si nada te aferraste a mí, tu piel olía a lluvia y café recién hecho – Me voy a la capital – la emoción en su voz no hacía más que romper mi corazón un poco más. -Me voy a ir y después me vas a alcanzar haya, como planemos mi güerito– decías en plena euforia, con tus manos temblorosas y sonrisa brillante.
-Sergio – mi voz era plana y sin brillo –Sergio, yo no voy a ir -
Un rayo se oyó a lo lejos, y una brisa de frío aire nos llegó a abrazar, pero un sabor agridulce estaba en la punta de nuestras lenguas.
-Max ¿Te quieres quedar aquí? ¿Quieres hacer lo que ellos dicen? - los ojos de Sergio reflejaban esa libertad salvaje, pero esta vez esas palabras se sintieron dolorosas, como si hubiera un problema en estar aquí, en ser parte de algo –Hay un mundo haya afuera para nosotros ¿Quieres ser lo que ellos quieren? –Con sus manos de santo Sergio tomo mis frías manos entre las suyas –Solo ven conmigo... por favor... somos tú y yo contra el mundo-
Irme, irme y dejar todo atrás, mi familia, la razón por la cual nací, Sergio aún no entiendes que nosotros no estamos destinados a durar, tú amas el caos y cambio, eres uno con las olas del mar y yo soy una montaña, firme que sabe su lugar y es un santuario para su familia, creo que por eso te amo, porque eres diferente a mí, por eso me duele que ofrezcas algo sin recordar quienes somos.
-Sergio yo tengo una vida, una familia, no... no puedo dejar todo por un sueño -
Sergio alzó la mirada contra la mía, como si no creyera lo que decía.
- ¡No es un sueño! Voy a ser un gran músico, verás – prometió apretando más mis manos.
- ¡Sergio basta ya! No puedes esperar que deje todo lo que conozco solo por ti, no pidas eso... Y-yo tengo un destino y debo cumplir con ello – pequeñas gotas caen de los árboles en una sinfonía de rocío empapándonos de este –¿Qué pasa con tu familia? Sergio como puedes prometerles que estarás bien, como puedes prometerle a la mía que estaré bien - Sergio no supo que contestar, pero yo quería que dejara de hablar, porque si lo seguía haciendo lo habría besado y me iría con él.
Sergio se alejó de mis dedos heridos, pero orgulloso como eran los Pérez me miro antes de tomar con más fuerza su guitarra y acercarse a mí, con paso inseguro toco mi mejilla antes de acercarse y besarme en los labios necesitados, tu suave respiración y olor de lluvia serian lo que más me recordaría a verano, eso eres, verano, lleno de diversión, pero que tristes nos dejas a los demás cuando te vas.
Antes de irte, me abrazaste después del beso y susurraste "Te amo Max" y sin más tomaste tu guitarra entre tus manos, tu pequeña maleta y sin decir más te fuiste, entre el aire fríos y los pastizales húmedos, tomaste el camino a la ciudad y te vi irte como un soldado, uno que nunca regresaría.
Había una parte de mí que deseaba que le volvieras a preguntar "Ven conmigo" y lo haría, tomar tu mano y me iría de una vez por todas de aquí, de mi línea sanguínea, de mi destino, de todo, solo Max Emilian, sin apellido, me crearía uno a tu lado, cantando y componiendo, pero la sangre es más espesa y yo no podría ser libre, no nací para eso.
Tu familia de vez en cuando contaba como te iba, tocabas en bares y en ocasiones les mandabas dinero, y un día un productor te escucho mientras cantabas con tus amigos en algún bar de moda... o eso me decía mi hermana por el teléfono, después de que te fuiste me apresure a irme a Monterrey como debía ser y así se fueron años de mi vida entre escenarios de que pudo haber sido y que es.
En los años siguientes tu voz sonaba en baladas llenas de amor al pueblo, llenas de maldiciones, pero era ese amor que solo existe cuando extrañas algo, desde los lagos, montes y árboles donde nos balanceábamos como niños, después recuerdo escuchar tu voz en la radio, cantando con la energía de un rayo sobre un tipo que no soy yo.
¿O eran para mí? Cuando decías mi güerito, mi niño de ojos azules, como la niebla caía sobre el pueblo, o como la lluvia nos convertía en laguna, un pueblo que te negabas a dar nombre porque para ti era doloroso mirar al pasado y ver el dolor que nos causaste.
Pero lo habías logrado, habías hecho lo que prometiste, le compraste una casa gigante a tus padres y hermanos e hiciste el pueblo un lugar menos solitario o eso me decía mi madre.
Me pregunto si piensas en mí, como yo pienso en ti.
Dicen que el primer amor no se olvida.
Me pregunto si has leído de mí, médico ¿Puedes creerlo? Y el mejor, me pregunto Si cuando ves mi cara en alguna revista me ves con cariño, si recuerdas los pequeños poemas que escribí sobre ti, mi niño con fuego en los ojos y voluntad de un huracán.
Los años no eran realmente buenos con nosotros, no quería saber ti, si tenías a otras personas, quería recordarte como el joven entre los árboles y así lo hice por 15 años, conocía personas y luego iniciábamos algo, pero había algo que me remontaba a cuando tenía 20 y corría libre entre la lluvia contra los regaños de mi padre, cuando tenía 21 y nadaba en las aguas sanadoras del lago, cuando tenía 8 y las señoras del pueblo no asustaban con historia de fantasmas y brujas o cuando tenía 23 y me despedí mi madre con un beso y unas lágrimas, dejando el pueblo y con ello la poca libertas que podía conseguir.
Creo que a lo que realmente termine amando fue a la nostalgia, ella se convirtió en una amante recurrente en mi cama.
Monterrey era un gigante de edificios y personas con vidas rápidas, la vida se pasó entre destellos de luces de autos, amigos en la facultad, fui feliz, era algo completamente nuevo, amigos que algún día de hoy cuentan anécdotas de mí entre risas de borrachos, jamás pensé pertenecer, pero era natural, era como si fuera uno con todo y por un ves me agrado estar solo. Al inicio el enojo de no poder elegir quien era me carcomía, más al escuchar tus canciones y sus letras de romper con la norma, de ser quien queramos, pero después un tono verde se instaló en mí y no me sentí tan mal después de todo, debía cumplir con mi deber.
El día de hoy era brillante y caluroso, julio con sus calores y lluvia, la ciudad de México era hermosa y caótica al mismo tiempo, era un monstruo que pedía y pedía y solo para pocos era cariñosa.
Me mude hace tres años a un hospital para gente de alta, ricos que miraban otros abajo, pero no me quejo, eso ayudaba aún más a mi familia, como si les faltara el dinero, pero tampoco podía pretender que no estaba orgulloso de ser bueno en lo que hago.
Salí de mi casa entre la mañana hacia el trabajo, había algo en al aire, algo gris y verde, como una niebla acuática.
El café cerca de mi departamento sabía ya mi orden, café negro sin azúcar ni crema, perfecto para iniciar el día.
Salí de la pequeña cafetería de precios injustos, a paso rápido, se me estaba tarde, una pareja a mi lado, poco tiempo tenía debía llegar a tiempo, hasta que una voz me detuvo, una voz que solo escuché en la radio, una voz que sabía a hierba y días calurosos, Sergio, mi Sergio.
- ¿Max? - esa voz que tanto tiempo escuché de repente me detuve en seco, como un hechizo - ¿Max eres tú? -
Como un fantasma, voltee lentamente a tu voz, y de repente el tiempo pareció no pasar para los dos, pero de alguna forma lo hizo, tu cabello más corto, arrugas en tú mejillas y.... un bebe en brazos era la vista que tenía enfrente, nada que ver con el carajillo maldoso que fuiste.
- ¿Por dios como has estado? - sin esperar más Sergio se acercó a abrazarme como si fuera amigos de toda la vida, pues técnicamente lo éramos, pero éramos más que eso –¡Carlos ven mira quien es! -
De repente la vida no te prepara eso, Sergio le pide a un hombre de tez morena y nariz aguileña que se acerque a nosotros, su pareja me supongo.
-Max te presento a Carlos Sainz, mi esposo.
-Mucho gusto – dice bajo y profundo extendiendo su mano para un apretón, terminando por pasar su mano por la cadera de Sergio.
Con pesar en la voz me atrevo a responder –Sergio, cuanto tiempo, mira como estas ¿Aún sigues siendo un tipo salvaje? - Como si no estuviera hablando con uno de los exponentes de la balada en español y una estrella nacional.
Sergio niega con una sonrisa en sus labios, el pequeño se retuerce entre sus brazos –No, ese Sergio se quedó atrás hace mucho tiempo – ríe con dulzura y sus ojos viajan un momento al pasado.
- ¿Y este pequeño? - digo curioso.
- ¡Oh! Te presento a Carlos Sainz Pérez – dice muy feliz mirando al pequeño niño duerme que tranquilo, una mata de pelo castaño sobresale de la cobija, debería tener un año probablemente.
-¿Te casaste? - el tono incrédulo no se hizo esperar y al parecer Sergio también se dio cuenta, pues una sonrisa desconcertada y cariñosa se dibujó en su rostro. Pero no me culpes de reaccionar así, no esperaba que el señor "me voy cuatro meses por que el verano me cansa" sentara cabeza y fuera todo un padre de familia, pero realmente me pasé de estúpido, como si no hace cinco segundos lo haya presentado como tal.
-Sí, hace cinco años - dice como si nada -Pero mírate todo de blanco Doctor Verstappen – dice juguetón -Realmente lo lograste – el tono nostálgico no pasa de largo, pero no era un reclamo, era como un soplo sobre los pastizales, como el aire sobre el agua, era un recuerdo que el tiempo pasa.
Solo asentí con emoción hasta que - ¡Mis consultas! - regreso a la realidad, en este mundo, enfrente del hombre que ame que ahora tiene otra persona que lo ama – Sergio debo irme, una disculpa – Me despido como puedo abrazando a Sergio y Carlos padre antes de salir como el diablo, y carajo Sergio aun huele a Café y lluvia, como si en tantos años, ese olor fue lo único que quedo de nuestro pasado.
Sergio solo ríe mientras acomoda a su pequeño entre sus brazos, desde cuando hemos cambiado tanto, el joven salvaje y el joven berrinchudo, como cambiamos tanto.
-Por supuesto, nos vemos luego Max-
-Nos vemos Max – Carlos padre ofrece una mano a la mía, y solo la tomo en despedida.
Sin más me voy directo al trabajo, pero ahí un pequeño dolor que no deja de estar ahí es ¿Odio? ¿Amor? ¿Tristeza? No sé qué es, en inercia volteo esperando ver la figura de la familia irse y mezclarse entre la multitud.
Pero todo eso es nada a lo que pasa.
Ahí en medio de la calle está Sergio, mirándole con el niño en brazos, como una estatua divina y brillante, y hay una pisca de rencor que aún queda después de tanto. Como se atrevió a irse, como se atrevió a casarse y tener un hijo ese debía ser yo, ese debería ser mi vida, ese debería ser yo, ser esposos y estar juntos, esa debería ser mi presente, pero no lo es, solo somos extraños ahora.
¿Dónde quedo el tipo salvaje que se largaba por meses? Que componía borracho sus canciones para después revolcarnos bajo la luz de las estrellas. Donde quedo ese Sergio, El que me juro amor eterno ¿Dónde quedo ese hombre que se burlaba del matrimonio? ¿Donde?
Pero ahí Enmedio de la calle no hay un joven de 23 con ganas de comerse al mundo, hay un hijo, un esposo, un padre, y no hay nada de lo que fue antes, pero no podía ser injusto, probablemente tampoco yo era el mismo, ya no éramos lo mismo, éramos mejores, o eso nos decimos todas las noches, que somos mejores de lo que fuimos.
Si me hubieras pedido una vez más irme contigo, lo habría hecho... pero no lo hice y ahora somos extraños, extraños con un pasado en común.
Pero creo que ese es mi acto de amor, el elegir que seas libre, que conozcas a otros y formar algo de ahí, ese fue mi amor por ti, me aleje de ti para que pudieras ser más de lo que eras antes.
Si hubiera ido contigo ¿Qué sería diferente? Tal vez todo, tal vez nada
Tal vez ese sería mi bebé, tal vez era seria mi familia, tal vez las canciones que le escribes a tu esposo serian para mí. Tal vez, tal vez, tal vez.
Esas ideas recorren mi mente más de lo que crees
¿También la tuya?
Como último acto de amor, no pediré nada, no gritaré que me veas y que veas lo que tas perdido, que regreses a mí, que me permitas ser tuyo y tu mío, como debió ser para siempre, nuestras almas están conectadas en cada vida, pero no en esta, en está ya eres feliz y así debe quedarse.
He de admitir que cuando el agua es muy pesada y mi cabeza se llena de arrepentimiento, esa noche de lluvia llega siempre como un dolor fantasma, pero el verte aquí, con tu familia, creo que valió la pena el separar caminos, y lo volvería a hacer si eso significara verte resplandecer de felicidad
Y aunque me pesé, debo irme sin pedir nada, sin pedir otro de tus besos, sin un abrazo, porque si lo haces no estoy seguro de que pueda separarme de ti.
En esta te dejo ir una vez más Sergio y espero encuentres esa cosa que buscaste entre los caminos del pueblo, aunque no sea conmigo, aunque solo sea parte de tu pasado, aún te amo, y no creo dejar de hacerlo nunca.
Si te hubiera elegido, todo sería diferente.
Es lo que veo ahora.
Me sonríes al otro lado de la calle, con un bebé en brazos y un esposo que te ama, y yo te sonrió de regreso, brillante y sincero, como solo dos amantes pueden hacerlo.
"Esa fue una buena vida" eso significa tu sonrisa, puedo verlo en tus ojos de fuego y semblante nostálgico "Ojalá la próxima sea más larga para amarnos" respondo con la mía igual de sincera.
Y sin más sigo mi camino al hospital.
Fin
