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Sincrodestino

Summary:

La dimensión Sol recibe a un misterioso erizo plateado, cuya llegada coincide con el supuesto regreso del difamado Dr. Eggman Nega luego de tanto tiempo de no causar estragos en el imperio de la princesa Blaze, quien se verá obligada a enfrentarlo una vez más, esta vez junto a un nuevo aliado.

Chapter Text

Lo primero que Blaze vió tras abrir los ojos fueron llamas. Fuego incesante que la rodeaba, y aunque se encontraba por todos lados, no parecía iluminar ningún rincón de aquel extraño escenario. Era una situación muy familiar, pero a pesar de eso, algo no se sentía correcto, como si su antigua maldición no lo hubiese causado en contra de su voluntad. No, este lugar cubierto de llamas no era culpa suya. El humo cubría la luz solar y todo el panorama era totalmente desconocido para ella. No era similar en lo más mínimo a lo que reconocía como su hogar. A pesar de eso… tenía la sensación de que ya había estado allí antes.

La gata se hizo camino entre los escombros de lo que una vez pudo haber sido una ciudad mientras poseía una tranquilidad inexplicable, a primera vista podría haber estado totalmente sola, pero se detuvo en cuanto pudo divisar una figura a la lejanía. Esta entidad emitía una luz que ninguna brasa podría replicar, y la mantuvo expectante por cualquier movimiento que hiciese. Por mucho que trató de observar los detalles de aquella persona desconocida, no lograba mirar su rostro ni reconocerla. No sabía quién era, pero se le hacía familiar. Muy familiar. Quiso llamarla, pero no podía. Todo el negro del cielo y del ambiente parecía no aplicarse en ella. Estaba clara y radiante, como si fuese un faro en medio de la tormenta. ¿Quién era?

Decidió acercarse a ella, pero ésta solo le sonrió, y se escabulló entre los autos y el fuego. Blaze no sabía por qué, pero tuvo la necesidad de seguir a la figura, corriendo lo más rápido que pudo hacia ella. Era rápida, ágil, igual que ella. Con la única diferencia de que detrás de esta dejaba una estela vibrante. la gata creyó que se podría tratar de alguien similar a alguno de sus conocidos, tuvo la impresión de que conocía a esta persona de algún lado. Por un momento casi pudo alcanzarla, pero su visión se cegó, y su percepción se alteró. Cuando abrió los ojos nuevamente, estaba en otro lugar, frente a frente contra un ser enorme, cubierto de restos de magma y roca. Parecía ser una lucha por su vida, esquivaba sus ataques y se defendió contra ella, pero el enemigo logró aturdirla, dejándola tirada en el suelo. Cerró los ojos, y una vez los abrió, ahí estaba de nuevo el ser desconocido. Le daba su mano para levantarse, buscase por donde buscase, el monstruo había desaparecido por completo.

“¿Quién… eres?”

Preguntó, pero no hubo respuesta. Ahora que estaba más cerca, se dió cuenta de que su apariencia lucía descuidada, estaba cubierto de vendajes y cicatrices, pero por extraño que fuese, más que preocupación o algún sentimiento de desconfianza por el hecho de no conocerle, le emanaba calma y seguridad. Pudo notar que era un erizo, como de su edad. Nunca lo había visto en su vida… ¿Por qué se le hacía tan conocido? ¿Qué tenía que ver con ella?

“¿Estás bien, Blaze?” Su voz sonaba algo rasposa y joven, pero a pesar de ello intentaba sonar lo más amable que podía. Pero escuchar su propio nombre salir de él la alertó. ¿Cómo es que sabía su nombre? No había visto a esta persona en su vida. Él le sonrió. “Creo que ese era el último. ¿Puedes sentir a otro?”

Ella lo miró desconcertada, pues no tenía idea de a qué se refería. ¿Quería decir otro enemigo? ¿Acaso ellos se conocían? A pesar de no saber ninguna de esas respuestas, casi que por inercia, acercó su mano hacia la suya para poder levantarse, pero antes de lograr hacerlo… despertó.
De golpe levantó todo su torso de la cama, desordenando sus sábanas. Había vuelto a su habitación, ubicada en su propia dimensión y palacio. Aún no había amanecido, la oscuridad alimentaba el lugar. Pero a pesar de que todo pareciese haber sido un confuso y específico sueño, rápidamente se transformó en una preocupación en cuanto sintió el poder de las Esmeraldas Sol recorriéndola. ¿Qué es lo que querían decirle? ¿Era ese un sueño premonitorio o un recuerdo? Si fuese una advertencia del futuro, o de otro mundo, lo más seguro es que Sonic habría estado involucrado. Pero el individuo en su sueño no era él, no podía ser Sonic. No tenía su voz.

Por mucho que pensara en ello, no podría descubrir nada acerca de su sueño apenas levantándose, y por la hora no tuvo otra opción más que mantenerse despierta, pues seguramente no lograría dormirse de nuevo. Tras planteárselo a sí misma en su cómoda cama, decidió que sería conveniente completar su rutina matutina antes de tiempo, pues así con suerte no estaría ocupada todo el día como así suelen ser sus exhaustivas labores como princesa imperial, cambiándose su atuendo a uno más cotidiano y ocupándose de sus tareas con el deseo de luego poder dedicar su tiempo a aquella incógnita que residía en su mente.

Cuando al fin la luz del día iluminaba al concreto y a las cristalinas aguas de la dimensión Sol, Blaze dedicó una fracción de su tiempo a mirar a través de una ventana en su palacio que daba la vista al mar, y recordó momentáneamente a su amiga Marine. Luego de las aventuras que tuvo junto a Sonic y Tails, ella se dedicó a estudiar muchísimo para ser capaz de construir vehículos por su propia cuenta, y se determinó a explorar distintas islas a través de la dimensión para recoger los Materiales necesarios para esto. A pesar de querer acompañarla, la gata no podía abandonar sus deberes en el imperio tan fácilmente, o al menos no sin una razón lo suficientemente importante como para lograr excusarse, así que todos los días extrañaba la presencia de Marine. En parte, mucho de Blaze cambió drásticamente tras vivir tantas experiencias únicas a un lado de sus, para entonces, nuevos amigos. Aunque la paz existente en el reino le causaba felicidad, era imposible para ella no sentirse un poco solitaria.

Dejó a su mente dirigirse a otros pensamientos, y luego de acabar su desayuno consideró que podría ser el momento para comenzar a indagar acerca de qué buscaban las Esmeraldas Sol de ella, pues formaban parte de su deber como guardiana de aquellas gemas. Pero inadvertidamente, apareció uno de sus guardias, con una apariencia de confusión y actitud alarmante.

“¡Su alteza imperial!” Blaze hizo una disimulada mueca ante ese título. “¡Un desconocido se ha instalado en las puertas del palacio! Dice conocer a Sonic, mi señora.”

¿Un conocido de Sonic? ¿Cómo podría estar uno de ellos en esta dimensión? Más importante aún, ¿De quién se trata? No aceptaría a ninguna posible amenaza en su mundo, aunque debía considerar la posibilidad de que simplemente fuese un amigo suyo. Lo único preocupante sería el motivo de su llegada, en ese caso.

“Iré enseguida.” Respondió, y rápidamente se dirigió hacia donde se encontraba el dichoso individuo. La visión fue ciertamente extraña. Había varios de sus guardias cubriendo el paso de una persona que a simple vista se podía notar a leguas que no pertenecía ahí, todos discutiendo con él y asegurándose de que no pasará más allá. En cuanto lo vió, sin embargo, su mente se dirigió de manera automática a aquel suceso en la mañana, el sueño o visión que tuvo al despertar, pero no asumiría nada antes de tiempo. Él a simple vista era un erizo de púas plateadas con un blanco y desordenado pelaje. A pesar de ser o lucir como un erizo, sus espinas no parecían ser muy prácticas para alguien que las podría usar como armas. En general, no lucía como una amenaza. “¿Cuál es el problema?”

“Este erizo insiste e insiste en hablar con usted. Le he dicho mil veces que no puede solicitar su presencia así, ¡Pero no escucha!” Gardon hizo acto de presencia, con un rostro lleno de cansancio mientras bloqueaba al joven desconocido, que a pesar de ser más alto movía su cabeza de un lado a otro intentando mirar a la princesa, mientras trataba de apartar al koala y a las demás personas en su camino con sus manos, hasta que pudo poner la mirada fija en su objetivo.

“Tú eres… ¿Blaze?...” Por un momento, él la miró con una expresión extraña, casi incrédula, como si algo hubiese pasado por su cabeza. Aún así, él no parecía conocerla, pero a la gata se le heló la sangre de tan sólo oír su voz. Era idéntica a la que había escuchado en sus sueños. Pero, ¿Cómo era eso posible?- a pesar de lo rara que fuese la forma de actuar del erizo en un principio, esta cambió casi inmediatamente. “¡Debo hablar contigo!”

“Díganos princesa, ¿Lo echamos?” preguntó Gardon mientras amenazaba con su espada la garganta del erizo, casi completamente seguro que después de la falta de respeto que estaba siendo, lo siguiente sería sacarlo a rastras del palacio. Para su sorpresa, solo recibió la palma de la gata indicando un alto.

“Espera Gardon, bajen las armas.” la gata mantuvo su vista en el desconocido, quien desvió su mirada llena de estrés del koala hacia los ojos de la inmutable princesa imperial, casi aliviado de escuchar aquello, pero levemente sospechoso a la vez. Todos siguieron las instrucciones con inmediatez, aunque aún siguieran vigilando con cautela al intruso. “¿Quién eres? ¿Cuál es tu relación con Sonic?”

“Mi nombre es Silver. Y si no me equivoco, tú debes ser Blaze.” Él la observó, ella solo le asintió una vez con la cabeza, con su expresión típica de seriedad. “Bien. Sonic me dijo que conocías a Eggman Nega. Quiero saber si eso es verdad.”

Todos los presentes a excepción del erizo reaccionaron negativamente a la mención del Dr. Nega, puesto a que todos ya lo reconocían como enemigo jurado del imperio, y escucharlo venir de un desconocido ya era motivo de preocupación… por lo que algunos arreglaron sus posturas y se prepararon por si cambiaban de opinión acerca de dejarlo libre. Blaze, en cambio, solo tensó su postura.

“¿Qué es lo que sabes de él?”

“Sé que lo conoces, y que también les ha causado problemas. Quiero comprobar si es que hablamos de la misma persona.”

“¿Cómo? ¿Dices que hay más de uno?” Puso una expresión de desagrado y sorpresa a la vez… ese erizo parecía solo haber venido a dar malas noticias.

“No estoy seguro, por eso te estaba buscando. Um, ¿Cuál fue la última vez que lo han visto?”

“...” La gata al escuchar eso último, se quedó callada unos instantes. ¿Por qué razón querría saber eso? “No hemos recibido ningún ataque suyo desde hace un tiempo.”

“Hmmm…” Silver solo miró de reojo a su alrededor, como si estuviera pensando en ello, entrecerrando los ojos en el proceso. “Eso es bueno… creo.”

“¿Dices que también has lidiado con él?”

“Sí. Me preocupaba que hubiese venido aquí, pero parece que estaba equivocado.”

“Ya veo…” Blaze se tomó un tiempo para analizar todo aquello que le contaba su nuevo conocido. Pero… algo aún no cuadraba. “Eso no explica cómo has llegado tú aquí.”

“Ah- um… bueno-”

De repente, todos los presentes escucharon un estruendo y gritos provenientes del pueblo. Tanto Blaze como Silver voltearon a mirar inmediatamente, interrumpiendo la conversación por completo.

La gata volteó a mirar a Gardon, y le indicó que iría a ver qué estaba ocurriendo con un gesto, comenzando a correr hacia el origen del ruido. Pero cuando ya se había alejado unos pocos pasos, escuchó quejidos venir de sus guardias, y se encontró con la imagen de aquel erizo plateado empujando con un mero gesto a las personas que inicialmente lo estaban bloqueando, como si lo hiciese con una fuerza desconocida, que emitía una luz celeste y encerraba a todos los afectados en ella. Blaze habría hecho o dicho algo al respecto, pero sólo alcanzó a observar cómo Silver se adelantaba hacia el lugar de donde provenía el estruendo, dejándola sin otra opción más que seguirlo, pero perdiéndolo de vista.

“¡Yar, jar, jar! ¡Tiemblen ante el poder del capitán Whisker y sus fabulosos e increíbles bigotes!” Blaze miró a la lejanía una cara conocida. No se trataba de nadie más que el capitán robot contra el que luchó más de una vez en el pasado. El mismo que, hasta ahora, recordaba se había hundido en las profundidades del mar tras un enfrentamiento contra ella y Sonic. ¿Cómo se supone lograron recuperar sus restos?... Sobre todo reconstruirlo. Entre el alboroto, dos vasallos robóticos junto a su capitán charlaban entretenidos en una nave que volaba alrededor de la verdadera amenaza en la ecuación. Una enorme máquina robótica que poseía la forma de una ballena, pero que lograba desplazarse por tierra firme gracias a enormes patas metálicas. Desde un mecanismo en la parte superior de su cabeza dispersaba agua con la suficiente potencia para simular una lluvia, cosa que no le hizo nada de gracia a la gata, quien tenía una cara de fastidio impresionante.

“No puede ser.” Se quejó Blaze, en posición de pelea.

“¡Ah, pero sí puede ser! ¿A quién tenemos aquí?... Pero si no es nadie más que… uh……. que…”

“Blaze la gata, jefe.” Dijo uno de los minúsculos robotitos que acompañaba a Whisker.

“¡La princesa, jefe!” Complementa el otro.

“¡Ahh, sí! ¡Princesa Blaze! Cuántas lunas…” dijo el pirata en un tono burlón. “¡Espero que no te moleste empapar tu precioso pelaje por tu pueblo!”

Si algo enojaba más a Blaze que ser subestimada por otros, era tener que lidiar otra vez con un inepto como Whisker. Como princesa y guardiana de las Esmeraldas Sol, ella poseía la increíble habilidad de controlar y generar fuego a su voluntad. Habilidad convenientemente poderosa y útil de no ser porque el agua disminuye la potencia de sus llamas. De la molestia, su cuerpo aumentó de temperatura, a tal grado que las gotas se iban evaporando al contacto.

“¡Rápido, salgan de aquí!” Tanto Whisker como Blaze voltearon a ver. Era Silver, que se estaba acercando a las personas paralizadas por el miedo en medio del camino y las redirigía hacia donde se encontraba el palacio. Sus extraños poderes sostenían los escombros de las casas que no se salvaron de ser aplastadas por el robot, y creaban una combinación de materiales destruidos que brillaban y flotaban unidas a unos pocos metros sobre el erizo. El pirata de metal estaba completamente desconcertado, no parecía tener ni idea de su existencia.

“¿Ehh? ¿Y ese quién es?” Whisker se inclinó en su nave intentando verlo mejor. (No sé, jefe. Ni idea, jefe.) Respondieron sus compañeros. Una de las orejas de Silver se agitó levemente, pues se había percatado de que alguien hablaba sobre él. “¡Ah!- ¡Una rata! Creo que comienzo a ver un patrón aquí… ¡Al menos no eres ese insoportable erizo azul!”

“¡No tengo por qué presentarme ante un idiota como tú!” desafió el erizo, a Blaze casi le habría dado gracia su actitud de estar en otra situación.

“¡Lenguaje! Y eso que yo era el de la ‘boca de marinero’...” Se rió él solo el robótico capitán de las burlas sinsentido que le hacía a Silver, sin esperarse que este último decidiera, de alguna manera, lanzar partes del montículo de los escombros como si fuesen proyectiles hacia su vehículo volador y a la ‘ballena’. El pirata esquivó lo mejor que pudo, moviéndose de una manera frenética por el cielo. “¡Argh!-”

La máquina gigante se tambaleó un poco por el ataque del erizo, y debido a esto abrió su boca levemente. Por unos instantes, se pudieron escuchar gritos de auxilio provenientes de esta… la princesa alertó qué podría haber sucedido, y notó que no era la única. Decidió correr hacia Silver, que la miró concentrado.

“... Silver, ¿No?” Blaze detestaba tener que pedir ayuda de alguien a quien apenas conocía y en quien no tenía demasiada confianza que digamos, pero muchas opciones no habían. “Esa habilidad que tienes… con ella puedes levantar objetos, ¿Cierto?”

“Oh– sí.”

“Abre la boca de ese robot lo máximo que te sea posible. Yo sacaré a los civiles dentro.” Él asintió con la cabeza sin objetar su indicación, y dirigió su atención al objetivo. Pero, durante esta interacción, la ‘ballena’ llevó a cabo un mecanismo. Este le permitía separar ligeramente sus articulaciones, haciendo posible inclinarse hasta arriba y de esta manera mover su cabeza en una posición en la que al caer, abriría la boca y como si de una excavadora se tratase, depositar lo que tuviera en frente dentro de ella.

“¡Cuidado!” Gritó el erizo, pues el robot estaba a punto de dejarse caer. Por fortuna, él se alejó a tiempo, pero Blaze se permitió a sí misma ser atrapada por la máquina para llevar a cabo su plan, fuese con o sin ayuda de Silver. Las personas no caían, sosteniéndose con los dientes de la bestia lo mejor que podían.

Chocando con más de un ciudadano, se percató de que dentro habían tanto niños como adultos atrapados en el interior, quienes difícilmente podían verse entre ellos, a diferencia de Blaze, por sus cualidades gatunas.

“En cuanto dé la señal, todos deben salir lo más rápido posible.” Se secó a sí misma con sus poderes, evaporando así la humedad que se pudiera haber impregnado en su pelo y generando una pequeña llama en la palma de su mano. “¡No se acerquen!”

Aguardó a que los demás se alejaran de ella, y entonces se preparó y le dió una patada al robot usando su propia piroquinesis para propulsar su pierna con fuego y que así el golpe fuese lo más potente posible. Como sospechaba, la boca se abrió, y la gata esperó que contar con Silver no fuera una mala idea. Por suerte, la mandíbula mecánica superior de la ‘ballena’ se rodeó de una luz celeste, claramente la del erizo plateado, levantándola lentamente. En cuanto ya era suficiente, la princesa gritó la señal y todas las personas atrapadas por el robot siguieron su instrucción, saliendo y pasando entre los dientes de la bestia metálica.

Cuando se aseguró de que todos lograron salir a salvo, Blaze los siguió y notó a Silver levantando sus brazos con un rostro que denotaba esfuerzo, lo más seguro es que esa habilidad tuviese algún límite. Y si es que lo había, lo mejor es que cuidase su energía.

“Estamos todos, ya puedes soltarlo.” Comunicó la gata al erizo, y él finalmente dejó caer sus manos con alivio. El aura de luz desapareció de él y sus púas cayeron encima de su rostro, mojadas.

“¡Arrrgh! Ustedes son todos unos aguafiestas… ¡Pero ni crean que Ghost Whale 2.0 se rendirá tan fácilmente! ¡Yar jar, jar, jar, jarr!” Aunque todos estuvieran a salvo, el origen del peligro seguía siendo el mismo. La máquina soltó un rugido (De alguna manera) y pisoteaba el suelo con todo su peso, generando un temblor que sacudía y tiraba a algunas personas.

“¡Vamos, vamos, vamos!” Silver se centró en todos los que estuviesen en problemas, estabilizando a más de uno para evitar que se cayesen con su habilidad, hasta el momento en que acabó el corto sismo.

“Debo asegurarme de que todos estén a salvo antes de proseguir.” La princesa ayudó, levantando a quienes se habían tropezado con los restos de los edificios destruídos.

“No tardarán mucho en volver a atacar, hay que darnos prisa.”

Afortunadamente, los guardias de Blaze finalmente habían entrado en escena, todos liderados por Gardon el koala, pasando a través de los civiles que huían. Algunos se quedaban atrás para guiarlos al palacio, el resto se aproximó hacia la princesa. “¡Su alteza! ¿Cuáles son sus órdenes?”

“Concéntrense en llevarlos a todos a un lugar seguro. Yo me encargaré del robot.” Una vez Blaze los mandó a hacer aquello, se pusieron a trabajar. Con ese asunto resuelto, la gata vió a Silver, quien también la miró de vuelta. Y como si de alguna manera se hubiesen coordinado, ambos corrieron y se dirigieron a las casas aún enteras más cercanas. “Debo destruirlo antes de que haga más caos.”

“Dime qué planeas hacer, quizás pueda ser de ayuda.” Respondió él, siguiéndole el paso perfectamente. Blaze saltó, sus capacidades físicas le permitieron llegar al techo, saltando de un edificio a otro hasta la cima de la casa más grande. Silver llegó al mismo tiempo, levitando con su aura.

“Encima de su cabeza no cae lluvia debido a la presión. Pienso soldar la compuerta desde donde se propulsa el agua con mis llamas… mis poderes. Luego, lo más probable es que estalle en mil pedazos.” Notó a sus enemigos riéndose de fondo. “Necesito que cubras a todos en caso de que salgan disparados hacia ellos.”

“¿Y tú? ¿Qué piensas hacer cuando explote esa cosa?”

“Estaré bien. Esto no es nuevo para mí.” el erizo sonrió ante esa respuesta.

“Bien. Puedes contar conmigo.”

Solo quedó llevar a cabo su pequeño plan. Silver fue a su posición, mientras Blaze se desplazó por encima de las casas aún en pie, con la intención de acercarse a la ‘ballena’ lo máximo posible. Sus tacones impactando en los ladrillos mojados, dejando detrás de la gata nubes de vapor con cada paso que daba. Así como se acercaba a Ghost Whale 2.0, se acercaba al Capitán Whisker. Este pareció intimidarse con la visión de la princesa avanzando a toda velocidad hacia él.

“Ahí viene... ¡¡No vaya a ser que nos salte encima!! ¡A toda vela, muchachos!” De cobarde, el pirata hizo lo único en lo que era bueno: huir. Por fortuna, significaba un incordio menos. Blaze aceleró su paso, hasta impulsarse directamente hacia la espalda de su objetivo, saliendo de la lluvia y entrando a su ‘eje’, haciendo una voltereta y cubriéndose en fuego momentáneamente, hasta descender en el lomo. La máquina se sacudió, intentando hacerla caer, pero la gata corrió de todas formas, sosteniéndose con su propio equilibrio y los metales sobresalidos que indican las articulaciones de la ballena, con un poco de dificultad por la superficie temblando sin parar debajo suya.

Eventualmente logró llegar a la compuerta. Esta tenía un chorro de agua que culminó en una lluvia que se rociaba por todo el pueblo sin descanso alguno. Al verla, Blaze supo que ya había llegado el momento de acabar con todo este problema de una buena vez. Con sus dos manos generó llamas, cuya intensidad subía a tales grados que, con la mayor velocidad posible a pesar de las circunstancias, comenzó a fundir el metal alrededor del mecanismo, para así cerrar y bloquear cualquier cosa pasando a través de este. De un momento a otro, la presión del agua hizo temblar al robot entero, y la gata comenzó a propulsarse usando fuego que a simple vista parecía salir directamente de sus tacones, avanzando con su increíble rapidez con la intención de aprovechar toda la velocidad que recolectase para dar un salto largo hacia donde estaban los refugiados. Llegó justo a tiempo para poder presenciar desde un lugar seguro la explosión de la enorme criatura artificial. Como esperaba, placas y restos salieron volando. Algunos amenazaron la seguridad de todos, pero fueron detenidos por Silver antes de que eso sucediese. Las familias festejaron y se abrazaron entre ellas, y al fin el peligro había acabado en el imperio… Blaze soltó un suspiro.

“Gardon, envía a los obreros a comenzar la reconstrucción inmediatamente.”

“Sí, su alteza imperial.”

“Hemos hablado sobre esto-” Pero antes de poder quejarse de ser llamada por su título, el koala se escabulló a cumplir con su deber. Todos los civiles presentes heridos recibieron atención médica, y otros comenzaron a armar planes sobre dónde se quedarían hasta que sus hogares sean restaurados. Entre los que preferían secarse de la lluvia, estaba el erizo, quien por un momento se sacudió y luego le sonrió forzadamente a alguien con vergüenza, probablemente disculpándose por haberlo mojado. La princesa se acercó a él, tomando aire, normalmente no le habría dicho esto a un extraño, pero era lo mínimo que podría hacer luego de haber aprovechado su habilidad. “Silver. Creo que… debería agradecerte por tu ayuda. Pudimos evitar que esto escalara a más gracias a ella.”

“No es nada, estoy acostumbrado a cosas así.” Desvió su vista por unos instantes, mirando el lugar donde comenzó todo el lío. “Me alegra haber ayudado.”

Ambos se quedaron en silencio, hasta que Silver abrió los ojos de repente, como si hubiese recordado algo. “¡Ah! Perdón por empujar a tus amigos antes, no iba a convencerlos de soltarme. Aún así no les hice daño ni nada de eso.”

Blaze hizo una mueca que casi era una sonrisa. “Te lo perdonaré por ahora.”

“¡Cierto!” Exclamó de repente el erizo, con un tono levemente más alto de voz. “También podría ser de ayuda con la construcción, mi poder es muy útil para mover cosas.”

¿Por qué insiste tanto en ayudar? Se preguntó la gata. Claro, podía entender que fuese una persona solidaria o algo parecido, pero considerando su posición en este preciso momento, ¿No debería preocuparse más por sí mismo? Está en un mundo distinto al suyo propio, todo indicaba a que no había llegado por su cuenta. A juzgar por su calma y sus reacciones anteriores, lucía como alguien que ya pasó por situaciones de peligro antes. Bueno, considerando que conoce a Sonic, estaba más que claro. Pero, ¿Por qué está aquí? ¿De qué manera conoció a Eggman Nega? ¿Tiene alguna relación con su sueño de la mañana? Existían tantas incógnitas que resolver, que lo más sensato sería tratar de responderlas lo más pronto posible. Pero este lugar lleno de gente era un inconveniente, escucharlo entre tantas personas era complicado.

“Tendrá que esperar. Necesito muchas explicaciones de tu parte.”

“Entonces responderé a todo lo que-”

“Este no es un buen lugar. Sígueme.”

La gata indicó el camino hacia el palacio imperial, solo volteando una vez para asegurarse de que él la estuviese siguiendo. Por suerte, sí lo hizo, aunque todavía algo preocupado por los demás, pues su mirada se fijaba en los afectados. Ella decidió que entonces lo mejor sería terminar con el cuestionario pronto, y dependiendo de la gravedad del asunto, lo dejaría volver si es que tanto le importaba ser de utilidad.

Ambos caminaron a través de un gran puente de madera y barandales de concreto, que conectó con las enormes rejas que cubren al palacio. Cruzaron la entrada y luego ingresaron por la puerta principal del palacio, siendo entonces bienvenidos por los largos pasillos de paredes y suelos blancos y ventanas enormes con cortinas moradas, que dió vista a los árboles y palmeras exteriores. Cada cierto tiempo, había un pedestal con decoraciones de oro con la forma de una flama, que completaron el toque de fineza que debía tener un edificio perteneciente a la realeza. Estos lugares ya eran conocidos a la perfección por la princesa, quien escuchaba los pasos de su calzado y detrás los de aquel erizo, que en ningún momento hizo algún comentario respecto a sus alrededores o alguna pregunta para ella. Tras unos cuantos pasos más, llegaron a su destino, el patio real. Había una mesa larga ubicada en la terraza que se veía pequeña a comparación del espacio circular donde se ubicaba, que daba vista hacia todo el pueblo. Blaze se acercó a una de las personas encargadas, pidiéndole con cortesía una taza de té, y luego guió al perdido Silver hacia donde se suponía debía sentarse.

“¿Y usted, jovencito? ¿Le gustaría una taza de té?” Le preguntó la misma sirvienta al erizo con una sonrisa amable. Él miró con incredulidad, como si la mera pregunta le pareciese algo sorprendente.

“Oh- bueno… Esta bien.” Fue lo único que dijo antes de que ella asintiera y se encaminara a la cocina, dejando totalmente solos al erizo y a la gata. Él se notaba a leguas un poco nervioso, pero solo se quedó ahí sentado viendo la mesa y luego a la intimidante princesa imperial. Ella asumió que este ambiente no era muy común para él.

“Vayamos al punto.” Sentada al otro extremo de la mesa, Blaze mantuvo sus manos en su propio regazo. “¿Cómo lograste llegar hasta aquí?”

“…” Él, por otro lado, se sentó con las manos juntas encima de la mesa, aparentemente buscando de alguna manera explicar todo aquello que no pudo por culpa del incidente de antes. “Como dije, yo ya había lidiado con Eggman Nega antes, y cuando conocí a Sonic él estaba presente. Sonic recordó que se había enfrentado a él en el pasado y me contó acerca de eso, sobre que Nega supuestamente pertenecía a un mundo distinto, y que luchaba contra una gata llamada Blaze. Imaginar que él estuviese causando problemas en otros lugares sin que yo lo supiera me molestó mucho, así que pensé en venir para verlo por mí mismo, pero me contaron que era complicado venir aquí. Eso me frustró, pero como no había mucho que pudiese hacer lo dejé de lado, no sin antes probar con el poder de las Esmeraldas Caos que tenía en ese momento... no funcionó. Al final me fui a dormir. Tuve un sueño muy raro, y cuando desperté estaba aquí. No tenía ni idea de qué lugar era este, pero luego de recordar las descripciones de Sonic asumí que este podría ser tu mundo. Le pregunté a las personas que encontré dónde estabas, y… el resto ya lo sabes.”

Demasiadas cosas que procesar. Primero, ¿Qué hacía Eggman Nega ahí? ¿Cómo no se enteró ella antes?... ¿Él también soñó con algo parecido?

“Llegaste… ¿De la nada?”

“... ¿Sí?” Su rostro dijo más que mil palabras.

“Entiendo. Las Esmeraldas Sol te habrán querido aquí por alguna razón… sucedió exactamente lo mismo con Sonic y Tails hace mucho tiempo.”

“Hmm…” Cuando Silver se cuestionó aquello mismo, justo regresó la criada de antes con una bandeja conteniendo ambas bebidas. Blaze agradeció su rapidez, y recibió su pedido en su lado de la mesa. Al dirigirse al puesto del erizo para hacer lo mismo, le hizo un gesto de agradecimiento, y se retiró del patio. La gata sostuvo su té con elegancia y tomó un sorbo, mientras que su acompañante miraba fijamente la taza frente suya. Ella notó esto, observando disimuladamente cómo él la levantaba desde el mango. Cuando probó el té, dió un muy pequeño salto e intentó que no se le cayese de la taza. Su rostro lo decía todo… se había quemado la lengua. La princesa escondió la gracia que eso le causaba detrás de su propia bebida. Silver era tan torpe como Marine. Luego de esa pequeña pausa, él retomó su bebida cuando estaba más fría. “Los robots que enfrentamos antes… ¿Son creaciones de Nega?”

“Así es.”

“Pero… ¿No dijiste que sus ataques habían acabado hace mucho?”

“Justamente.”

“Eso quiere decir que…”

“Regresó. Es lo único que explicaría cómo Whisker está de una pieza.” La princesa cerró sus ojos. La simple idea de que ese hombre le vaya a dar problemas de nuevo a su reino la fastidiaba. “Y hablando de eso… Aún no sé de dónde o desde cuándo lo conoces. A Nega, quiero decir. ¿Fue junto a Sonic?”

“... No, no realmente.” Su expresión se puso tensa. A Blaze le intrigó pensar en qué diría a continuación, entonces prestó toda su atención. “Mira… no estoy seguro de cómo explicártelo, pero he luchado contra él desde que tengo memoria. Él ha hecho mi vida y la de muchas otras personas miserable… y gracias a mis poderes fui el único capaz de hacerle frente durante mucho tiempo.”

“Espera. Si alguien en tu dimensión puede enfrentarse a él, es Sonic. ¿Dónde estaba en ese momento?”

“Nunca estuvo ahí.” Él desvió su mirada, y apretó uno de sus puños. “Decidí que acabaría con Nega por mi cuenta. Frustré la mayoría de sus planes, pero su conocimiento de las Esmeraldas Caos era inmenso, y… se aprovechó de ellas para construir una máquina del tiempo.”

Claro, las Esmeraldas Caos pueden controlar el tiempo y el espacio. Pero… ¿Qué implica eso? No querría decir que-

“¿Acaso vienes de otro tiempo?” Blaze pudo mirar a Silver sostener su taza de manera rígida.

“Vengo desde el futuro.”