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Mierda.
¿Cuánto tiempo paso para llegar a este estado? Maldito cuatro ojos era un inútil de primera. Estaba cabreada a mas no poder, toda la situación a su alrededor solo empeoraba su humor a peor. Si tuviera sus poderes juraría que pulverizaría a cada uno de todos los presentes de una vez y el maldito mocoso sería el primero en su lista.
La herida era horrible entre más rápido la cubriera cabía la posibilidad de que Momo se estabilizara, sin embargo, el estar huyendo era una putada ya que le dificultaba su trabajo de envolver a la chica inconsciente quien mantenía una respiración casi inaudible aparte que las explosiones y el polvo se la ponía difícil. Necesitaban ayuda, el lugar no era el mejor y su inútil cuerpo no era de ayuda. El ruido era demasiado mientras que su mente ideaba formas para salvarles el trasero.
— ¡Esos dos idiotas no son nada contra el! —llevo a su boca la venda y mordiendo con todas su fuerzas para romperla—. Como Yokai, el chico paraguas no es fácil de tratar.
La silueta de aquel paraguas se elevaba en el cielo, y parecía mofarse de los débiles que ahora lucían a este paso no tardarían en ser hechos mierda. Si el mocoso aun tuviera la opción de usar su poder sería diferente la situación.
— ¡Tienes que quitarle la bola dorada! —grito para darle un último vistazo a Momo—. ¡Con eso podrás usar tus poderes!
— ¿¡Y como hago eso!? —exclamo el chico dudoso haciendo enfadar al pequeño cuerpo—. ¡No puedo peleas con él con mi cuerpo normal!
Este imbécil ¿Es que acaso no piensa por sí mismo? Eran los pensamientos que se contenía a gritarle. Aun asi el solo no sería suficiente asi que era necesario ir por ayuda.
— ¡Yo que sé! ¡Piensa en algo por tu cuenta!
—¡Oye!
Salto hacia el suelo una vez que la sangre dejo de brotar así que empezó a correr a un lugar más alejado dejando más preocupado al cuatro ojos por su repentina acción.
— ¡Intentare contactar con Rin! Aquí hay mucho ruido. ¡No podría escuchar nada! —miro de reojo como aquel Yokai se elevaba nuevamente al cielo buscando a su próxima presa, solo quedaba confiera en el pedazo de mierda ese—. ¡Date prisa y hazlo pedazos!
Su pequeño cuerpo era tan inútil ya que por más que intentaba correr sentía que no iba a ningún lado, un estruendo por la tierra se escuchó. No podía voltear atrás debía seguir ya había entregado el voto de confianza solo espera que el idiota sobreviviera lo suficiente. Entre más se alejaba, sus pensamientos se volvían más claros. Hace tiempo no se hubiera imaginado asi misma corriendo por ayuda eso era impensable ya que ella era “Turbo Abuela” un Yokai poderoso capaz de acabar con lo que sea.
“Realmente has cambiado ¿Ahora estas del lado de los humanos?”
Eso era lo que daba a relucir al parecer, sería una mancha en su reputación ya podía escuchar las burlas. Los humanos era arrogantes y horribles en muchos aspectos, pero el simple hecho de que su forma fuera un gato daba a entender que algunos eran más listos que un ratón.
¿Por qué está haciendo esto?
Sencillamente podría dejarlos morir y eso le daría su libertad, ¿no sonaba eso mejor? Pero eso significa a volver a estar sola ¿no?
Era solitario.
Antes solo había silencio, una tranquilidad que a duras penas lograba recordar. El costo de ser temida por todos y al final ¿Qué tipo de imbéciles entrarían a sus dominios sabiendo el final?
Momo y Okarun.
Eso idiotas cambiaron su ritmo de un momento a otro, aquella soledad fue reemplazado por el bullicio de gritos, quejas y más que nada en compañía. Aquella mesa de comida rodeada de toda esa bola de estúpidos quejándose, riendo y llorando era lo más desagradable. Aun asi no era tan malo una vez que te acostumbras a ellos, la comida hacia que todo fuera mejor. ¿Qué pensaría Seiko ante esta situación? Los recuerdos de la risa de Momo junto con sus peleas venían en este mal momento, aun cuando la tratara de la peor manera ella siempre volvía a mostrarle esa sonrisa tan característica. No solo era ella ¿en qué momento dejo de sentirse ese sentimiento solitario? Todos esos mocos a su manera parecían haber apaciguado aquel vacío.
Detuvo sus pasos al percatarse del poco ruido que se escuchaba.
No estaba de lado de los humanos, sencillamente deseaba que este estilo de vida siguiera por un tiempo más.
Asi no sentiría la soledad de antes.
Mierda estos pensamientos inútiles.
Solo esperaba una gran comida después de desperdiciar su tempo en ayudar a estos niños.
