Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Categories:
Fandom:
Relationship:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 2 of KgHn
Stats:
Published:
2024-05-26
Words:
1,669
Chapters:
1/1
Comments:
3
Kudos:
87
Bookmarks:
5
Hits:
604

sweet cry

Summary:

"Tenia.. tenía una camiseta con mi nombre" susurró bien bajito y Kageyama le acaricio el cabello sudado de la nuca. Oh dios mío, Hinata es hermoso. No es como si fuera información nueva.

"¿Tenía tu camiseta?"

Hinata se sorbio la nariz.

"Sé que es tonto"

"No lo es. Pero llevas llorando diez minutos, me tenías tan preocupado. A todos. Mira, Miya está en el suelo"

 

O ¿Que pasaría la primera vez que Hinata ve a un niño usar una camiseta suya? Seguramente lloraría.

Work Text:

Hinata firmó esa gorra roja, se la devolvió al niño, se sonrieron, y luego fue empujado con todo el resto hacia el autobús. Se sentía eufórico, enérgico, podría jugar otros tres partidos como ese. Estaba sudado y tenía hambre y la mano de Kageyama ya lo estaba guiando hacia sus asientos en el autobús doble.

Se sentó, las voces y ruidos a su alrededor comenzaron a sonar de fondo en su cabeza, apagadas e inentendibles. Tobio estaba hablándole y sonriendo y él no escuchaba, solo lloraba. ¿Había comenzado a llorar?

Su cuerpo había empezado a llorar antes de que él pueda entender el por qué. Pero lo entendió.

—¿Hinata?— Kageyama bajó la cabeza a su altura y lo miró a los ojos. Le brillaban como si estuvieran encerados. Y las lágrimas caían por sus lagrimales en silenció.

Su primer instinto fue limpiarse pero sus manos estaban sucias y al romper las gotas acumuladas solo logró llorar con más fuerza.

—¿Shouyou?— Tobio estaba comenzando a asustarse un poco. Hinata lloraba con más fuerza y la vista perdida al frente, ni siquiera lo estaba mirando. Se estaba ahogando con su propio llanto y se sorbia la nariz.

Kageyama le escaneo el cuerpo con la mirada de ojos azules preocupados.

—¿Te lastimaste? ¿Son tus piernas... Son tus brazos? ¿Hinata?

Hinata se estaba poniendo rojo y sus mejillas estaban empapadas. Lloraba y no paraba de llorar, su respiración se entrecortaba y tenía un hipo sonoro cada vez que intentaba abrir la boca para hablar. Negaba con la cabeza una y otra vez a las hipótesis de Kageyama, sin poder hablar para responderle.

Kageyama quería limpiarle el rostro pero sus manos y antebrazos estaban sudados y su camiseta sucia, así que agarró una toalla de su mochila con una rapidez que lo sorprendió.

—Ven aquí, dios mio— su voz temblaba y Hinata sollozó aún más fuerte porque estaba haciendo preocupar a su novio lindo y él no quería eso— ¿Shouyou, que te paso? ¿Alguien te hizo algo?

Con una mano le sostuvo la mandíbula para que se mantenga quieto y con la otra le secó las mejillas con un tacto cuidadoso. Las expresiones de Hinata se habían vuelto más varoniles con el tiempo pero seguían siendo suaves y aniñadas, sobretodo cuando reía a carcajadas o agitaba las pestañas enamorado. En este momento no era el caso, pero aún así Kageyama sintió que sostenía el rostro dulce a su compañero de preparatoria.

—Mi amor...— intentaba hablar calmado con su voz gruesa.

Oh dios, Hinata desearía poder hablar para responder eso. Lo intentó y solo se ahogó con la siguiente ola de llanto.

Cantidades de agua que Kageyama nunca había visto caer de un par de ojos humanos.

—¿Hinata, estás bien?— era la voz preocupada de Atsumu

Kageyama levantó la cabeza y él y Sakura estaban asomados desde los asientos de atrás con caras de preocupación y ojos suaves.

—¿Qué le hiciste, Yama-kun?— bromeó Atsumu pero al instante descubrió que Kageyama no estaba de humor para reírse.

—Shh, no digas tonterías

Atsumu se bajó del asiento, salto las piernas de Sakura y acabó arrodillado en el pasillo al lado de Hinata, mirándolo con ojos enormes y desconcertados.

—¿Te rompiste algo?

Kageyama rodó los ojos. Blah

—¡No!— Hinata respondió, okey, lo que sea que le haya pasado no era peor que una rotura de hueso. Kageyama respiró un poco más tranquilo de que su novio haya logrado hablar.

—¿Kageyama te hizo algo?— Atsumu probó otra vez y está vez la pregunta era en serio, debía agotar todas las opciones. Hinata negó con la cabeza y Kageyama pudo percibir la expresión de sus ojos cambiando de tristeza a molestia por un segundo, como si la pregunta fuera la peor tontería que había escuchado. Se aguantó una sonrisa.

Kageyama iba a hablar pero Ushiwaka le robó las palabras:

—Miya, ve a sentarte.

Ushijima y Hoshiumi estaban intentando pasar cuando se encontraron con Atsumu en el suelo. El rubio levantó la cabeza para verlos.

—¿Hinata está bien?— Hoshiumi estaba hablando directamente con Kageyama y Atsumu, lo que era algo muy inteligente de hacer cuando ves a alguien ahogado con sus propias lágrimas.

Kageyama descubrió que no podía responder esa simple pregunta. Se sentía tan impotente.

Respiró, había trabajado en eso, pero seguía teniendo un temperamento complicado. Obvio que no estaba enojado, pero la preocupación se le estaba desbordando un poco. Tomó los hombros de su novio y lo obligó a voltearse de espaldas al pasillo para mirarlo.

—Hinata, escucha

Hinata estaba batallando para sacarse las lágrimas del campo de visión y poder ver los ojos bonitos de su novio

—Mnh— eso salió lleno de hipo y lágrimas.

—Necesito saber que te pasó, si alguien te hizo algo, si estás lastimado, ¿Si? Todos queremos saber si lo que ocurre es algo grave, solo eso.

Hinata negó con la cabeza agarrando los brazos de Kageyama para sostenerse y este se inclino para besarle una mejilla salada.

—Shouyou— Ushiwaka lo llamó y el nombrado giró el cuello sin soltar a Kageyama— ¿Era por el niño, cierto?

Hinata volvió a mirar hacia adelante y a Kageyama le pareció que, por un momento, sus lagrimales se tomaron un descanso de producir gotas. Luego volvió a llorar con fuerzas, dejó caer su cabeza y se apoyó en su hombro.

—¿Qué niño?— Kageyama lo abrazó para contenerlo, envolvió bien sus hombros, pero la pregunta fue directamente hacia Ushiwaka.

—Habia un niño afuera, él le firmó una gorra, creí que lloraba por eso.

—¿Qué tiene que ver?— Atsumu le arrebato eso de la boca a Tobio.

Ushijima levantó los hombros. Ni idea.

Entonces Hinata pareció haber dejado la cantidad de lágrimas y mocos en la camiseta de Kageyama necesaria para levantar la cabeza y hablarle al oído.

—Tenia.. tenía una camiseta con mi nombre— susurró bien bajito y Kageyama le acaricio el cabello sudado de la nuca. Oh dios mío, Hinata es hermoso. No es como si fuera información nueva.

—¿Tenía tu camiseta?

Hinata se sorbio la nariz.

—Sé que es tonto

—No lo es. Pero llevas llorando diez minutos, me tenías tan preocupado. A todos. Mira, Miya está en el suelo.

—¡Hinataaa!— el nombrado canturreo— ¡Dime qué te paso!

—Nada, solo está emocionado, vuelve a tu asiento— Kageyama lo cubrió.

—Tu a mi no me das órdenes

Dios mío, Kageyama rodó los ojos. Estaba haciendo un esfuerzo por no insultar a nada ni a nadie, porque el rostro rosado de Hinata estaba muy cerca del suyo y aún le caían lágrimas silenciosas, aunque estaba mucho más calmado que hace un momento.

Atsumu obedeció, a pesar de su actitud. Y dejó que el embotellamiento de personas circule por el pasillo. Hoshiumi apretó el brazo de Hinata antes de seguir caminando, como un pequeño saludo, tenía un sonrisa enorme en los labios. Ushiwaka agitó la mano como saludo a Kageyama y este le respondió.

—¿Me quieres contar exactamente como te sientes?

Uff, Hinata sintió como si su estómago fuera un estofado y lo estuvieran revolviendo. Kageyama le estaba haciendo cosas y ni siquiera estaba haciendo nada. Que extraño. Que calor.

—Era un niño tan tierno— habló sorbiendose la nariz y con la voz rota de tanto llorar.

—¿Y te emocionaste porque tenía tu número? He visto niños con tu camiseta antes

Kageyama entendía a todos esos niños. Era algo entendible. Hinata era la clase de joven que una madre amaría comprar gigantografías y colgarlas en la pared de sus hijos. Era bueno, educado, no decía groserías, jugaba increíble al voleybol, se esforzaba mucho y agradecía en cada entrevista. Hinata era un poco perfecto. Y eso estaba bien, Kageyama creyó que Hinata ya lo sabía.

—Creo que es la primera vez que le presto atención... A lo que eso significa. ¿Hay niños admirandome? En realidad me dí cuenta luego. Estaba muy ocupado haciendo una letra bonita en mi firma y yo...

—Shouyou, te amo mucho, ¿Sabes eso?

Hinata paró de hablar en secó, supuso que Kageyama había sentido la necesidad de decir eso de la nada. Lo que lo dejó sin aire unos segundos.

—Y-yo también, Tobio.

—Estoy... Sucio y sudado, pero ¿Puedo besarte?

Hinata sonrió. Sonrió arrugando los ojos y mostrando los dientes y Kageyama no podía estar más feliz de haber causado esa reacción.

Bokuto fue el último en subir al autobús, justo después de que el chófer le toqué la bocina agresivamente y sorprenda a todo el mundo, e Iwaizumi grite insultos desde una ventana. Y nadie necesitaba preguntarle porque subió a último momento al autobús cuando venía con los labios rojos y mordidos y el cabello despeinado, y Akaashi había quedado afuera saludando con la mano mientras arrancaban y se iban.

—Tu...— señaló a Hinata— estuviste llorando— adivinó al verle los ojos rojos.

Hinata asintió con la cabeza. Creía que ya estaba en mejores condiciones, apto para hablar y responder sobre lo que habia estado sintiendo.

—¿Pero ya no?

—Estoy mejor

Bokuto se inclino hacia él y se apoyó en su hombro para hablar. Hinata lo miró confundido.

—No hay nada que el amor gay no solucione, Shouyou

—¿Gracias?— Hinata estaba realmente confundido y, como Kageyama, intentaba no reírse a carcajadas.

Bokuto asintió y siguió caminado por el pasillo, aireado y con el pecho en alto como si hubiera solucionado todo el problema, sin tener ni idea de cuál era, o tal vez solo era que aún estaba flotando por el efecto recidual que dejan los besos de Akaashi.

Hinata se dió la vuelta como poseído y Kageyama se asustó un poco.

—¿Qué?

—Creo que si quiero ese beso— Hinata se inclinó sobre el apoyabrazos que dividía los asientos y Kageyama le sonrió sosteniendole la cintura y ayudándolo a acercarse más.

—Por un momento creí que te dolía algo... Físicamente. Me asusté mucho— susurró acariciando la pequeña nariz contraria con la suya.

—No seas tonto— Hinata casi no pudo terminar de decir eso antes de que Kageyama lo besé superficial. Le lamió el labio inferior y Hinata pudo sentirlo suspirar antes de volver y besarlo apropiadamente.

Series this work belongs to: