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Ronaldo suelta un suspiro cuando su cuerpo cae en la banca de los vestidores. El alfa lleva sus manos hacia su rostro donde lo esconde. Siente vergüenza, sabe que podían llegar más lejos, pero el favoritismo se podía notar a leguas que el árbitro tenía con Morueco. Las lágrimas han parado hace mucho tiempo, aunque su mente está en un limbo sin poder aceptar la derrota. Siente una mano apretar su hombro. Saca su rostro de su escondite para ver a Pepe que lo observa en silencio. —Está bien, hicimos lo mejor. —Habla sentándose junto a él. —Lo que importa es que dimos lo mejor de nosotros en el partido. —El otro alfa da palabras confortantes.
—Hubiéramos hecho mejor, si hubiese anotado nosotros... —El alfa divaga en sus palabras pero su voz se vuelve un tono más bajo. —No fui un buen capitán.
—Cris, he visto tu desempeño en el campo y como han dado confianza a los más jóvenes. —Pepe dice sonriendo. —Hemos perdido hoy, pero has dejado un legado para las nuevas generaciones.
Cristiano suelta una risa nasal. —Dile eso a los medios que buscan el más pequeño error para hablar de mi. —Le dice el alfa más joven. —No tengo una buena fama.
—Pepe tiene razón. —Una tercera y joven voz se escucha. João Félix dice uniéndose a la conversación. —Usted los dio palabras de aliento, celebró nuestros goles y jugamos como un equipo. —Agrega el alfa más joven.
—La gente va hablar, y siempre seremos juzgados por nuestros errores y no verán nuestros esfuerzos y la madurez que hemos tenido a lo largo de los años. —Aliente Pepe. —¡Hey chicos! —La voz del alfa llama a los demás que tenían la cabeza baja, los otros alfas y betas lo observan en silencio. —Hoy fuimos derrotados pero los vamos con la cabeza en alto porque dimos lo mejor de nosotros, aunque no pudimos irlos con la copa, podemos irlos orgullosos por el desarrollo he tuvimos en este mundial. —Ronaldo sonríe a las palabras de Pepe y escucha los demás del equipo aplaudir, imita la acción de ellos observando a su amigo.
(...)
Georgina le da un beso en la mejilla al alfa moreno. —Hiciste un buen trabajo, amor. —Felicita la omega acariciando sus mejillas y dándole un pequeño apretón a cada lado.
—Gracias, Geo. —Contesta el alfa abrazando la mujer olisqueando su cuello donde siente el olor de sus feromonas de jazmín y vainilla que se combina con su perfume a olor a coco. Los olores reconfortan, cuando se separan miran a su pareja. —¿Y los niños? —Pregunta curioso sin ver a sus cachorros con la omega.
—Están en la otra suit con la niñera. —Contesta la mujer dándole una sonrisa. —Junior a entretenido a sus hermanos después del partido, es un gran hermano mayor. —Agrega.
—¿Puedo pedirte un favor? —Georgina observa al alfa en silencio. —Puedes cuidar a los cachorros por esta noche, yo necesito mi tiempo solo por hoy y ya mañana... —Sus palabras son calladas por los labios de su omega que un suave beso.
—Claro que si, amo cuidar a nuestros niños. —Contesta con una sonrisa y depositando otro beso. —Solo descansa y si necesitas algo sabes que tu familia estará contigo.
Cristiano sonríe a las palabras dejando un beso en los labios de su pareja y otro en la frente. —Gracias. —Se despide de la bella mujer quedando solo.
Suelta un suspiro dejándose caer en el sofá cerrando los ojos recordando el partido de hace algunas horas. Después de la adrenalina a bajado piensa en las debilidades que su equipo cometió y como pudieron haber llegado al empate. Deja su mente divagar en sus pensamientos y acomoda mejor su cuerpo al sentir el cansancio que se sometió en el partido. La pesadez en su cuerpo lo hacen caer dormido.
Toc toc.
El ruido de la puerta siendo tocaba lo despierta de su sueño. Mira alrededor buscando en la oscuridad el reloj portátil viendo la hora, las 1:02 a.m. escucha otro toque en la puerta y decide abrir pensando que puede ser Georgina. Al abrir la puerta se encuentra una figura masculina. —Hola. —Saluda el beta que le lleva sus manos en el bolsillo de su pantalones. —¿Puedo pasar? —Ronaldo observa el mas bajo asistiendo haciéndose a un lado para que pase y busca el interruptor para encender la iluminación de la suit.
—¿Qué se te ofrece, Lio? —Pregunta viendo al delantero de Argentina.
—Mire el partido y siento mucho lo qué pasó con tu equipo. —Habla el beta viendo al alfa moreno. —Jugaron de maravilla y dieron todo la chancha. —Comenta.
—Gracias. —Suelta el alfa sentándose en el sofá viendo al otro, siente un parte del peso que cargado ser quitado de sus hombros. —Escuche lo que sucedió ayer en su juego, realmente fue algo.... intenso. —Busca las palabras correctas para decirlos. —Deberías cuidarte para el siguiente partido, harán todo lo posible para darte otra tarjeta amarilla, mejor dicho que se cuide todo tu equipo. —Agrega recordándole al argentino todas las tarjetas amarillas que obtuvo su equipo.
El beta se sienta en el sofá, aún dejando algo de distancia entre ellos. —Fue una jodida mierda. —Suelta el argentino en un suspiro frustrado. —Fue el partido más estresante que tenido y eso que competí contigo, eh. —Comenta en un tono ligero de broma tratando de animar los ánimos del portugués.
Ronaldo alza las comisuras de sus labios en una leve sonrisa. —Gracias, supongo. —Responde. —¿Así que es lo que te trae realmente acá? —El mayor pregunta queriendo saber el verdadero origen del argentino para venir hasta donde está hospedando.
—En realidad si, yo quería despedirme antes que tomes tu vuelo. —Contesta el argentino. —No se cuando sea la próxima vez que los volamos a ver y por eso quería despedirme. —Un silencio se forma entre los dos, ninguno de los dos lo rompe y se ven a los ojos por varios segundos.
—Me hubiese gustado jugar contigo en la final. —El alfa responde sincero. —Gana esa copa Lio.
El menor sonríe a las palabras. —A mi también me hubiese gustado jugado como en los viejos tiempos. —Baja sus miradas sus manos. —¿Quieres tu regalo de consolación como en los viejos tiempos? —Pregunta viendo al otro que se queda callado viendo entre sorprendido y algo que no puede leer bien. —Yo... olvida la bobada que dije, creo que debería irme antes que se haga más tarde. —Balbucea el beta levantándose del sofá pero siente la mano del alfa apretar su brazo acerándolo hacia el.
—Como en los viejos tiempos, mi beta. —Habla encendiendo su rostro en cuello del beta sintiendo el olor a colonia, pero si se concentra lo suficiente puede sentir el leve olor a coco con canela.
El delantero de argentina siente los labios del portugués atacar los suyos y suelta un suspiro como la primera vez. Un sentimiento de nostalgia llena su cuerpo recordando el tiempo que eran jóvenes y hormonales y se dejaban llevar por sus instintos carnales. Lleva sus manos hasta el cuello del otro a pegando sus cuerpos lo más cerca posible sin romper el beso. Siente las manos del otro recorrer su cuerpo por encima de la ropa. Los dos se sintieron como jóvenes otra vez y esa noche vivieron lo que hace mucho tiempo habían enterrado y sellado en lo más profundo de sus ser.
