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Mediodía

Summary:

Apenas habían pasado tres meses desde que Law dejó Loguetown para viajar a Dressrosa a realizar su voluntariado médico, pero la escuela de medicina era compleja y sus prácticas eran de un año y medio como mínimo para graduarse ya que tenía que rotar por todas las especialidades para cumplir el primer paso de convertirse en un médico general. Ser médico era el sueño de Law, así como el de Luffy era ser bombero. Ambos queriendo dedicarse a profesiones complicadas que requerían de mucho sacrificio y fortaleza. En esos momentos era el turno de Luffy de ser fuerte por ambos, le había prometido eso a Law.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Luffy estaba ansioso. Pese a que la conferencia de cómo usar de manera correcta y adecuada los equipos de protección personal estaba interesante no podía comprender ninguna palabra de las que hablaba el bombero expositor, posiblemente terminaría pidiendo a Zoro que le explicase, pero en esos momentos su mente divagada.

Observaba su reloj cada cinco segundos, deseando que el tiempo pasara lo más rápido posible para que llegaran a las doce del mediodía, pero aún faltaban quince minutos y sinceramente se sentía frustrado. Apoyó su rostro contra la mesa y fingió llorar, ganándose así la mirada curiosa de Zoro y Sanji, sus amigos que, a diferencia de él, estaban felices y atentos a la charla. Claro que estarían felices, si podían ver a sus parejas seguido y oh, qué casualidad, en esos momentos estaban sentados lado a lado aunque Sanji no tuviera razón de estar ahí siendo él un estudiante de gastronomía con su facultad en la otra punta del campus. Luffy resintió y envidió su suerte.

Sanji observó a Luffy con cariño, llevando una de sus manos a acariciarle los cabellos mientras su diestra se mantenía tomando apuntes en lugar de su novio quien hacía mucho se había quedado dormido.

– Calma, Luffy. ¿Solo hoy podrás hablar con él? – Cuestionó el rubio, frotando ahora su espalda para intentar consolarle.

Luffy agradeció el gesto. Realmente necesitaba amor, comprensión y ternura pero el chico que podía darle todo eso se encontraba lejos, específicamente en Dressrosa realizando sus prácticas pre profesionales. Asintió a la cuestión que le hizo el cocinero y suspiró, desbloqueando su móvil y sonriendo apenas al ver la selfie que tenía de su novio y él como wallpaper.

– Extraño mucho a Law. – Susurró, formando un puchero.

Apenas habían pasado tres meses desde que Law dejó Loguetown para viajar a Dressrosa a realizar su voluntariado médico, pero la escuela de medicina era compleja y sus prácticas eran de un año y medio como mínimo para graduarse ya que tenía que rotar por todas las especialidades para cumplir el primer paso de convertirse en un médico general. Ser médico era el sueño de Law, así como el de Luffy era ser bombero. Ambos queriendo dedicarse a profesiones complicadas que requerían de mucho sacrificio y fortaleza. En esos momentos era el turno de Luffy de ser fuerte por ambos, le había prometido eso a Law.

Al otro extremo de la mesa Zoro los observaba interactuar, un atisbo de sonrisa asomándose en sus labios. Aunque no les gustaba ver a su mejor amigo triste era inevitable sentir ternura por el comportamiento de Luffy, que pese a ser el capitán de su equipo y grupo de amigos, tenía ese lado muy sensible e impulsivo que crispaba los nervios de todos e instaba a cuidarlo para evitar daños a terceros.

– ¡Ánimos, Luffy! Hoy será un buen día. – Aseguró Zoro, mostrándole su móvil para que viera que ya eran las doce.

Desde que Law se fue, se había convertido en un ritual el que Luffy desapareciera al mediodía para poder aprovechar a hablar con su novio, pues ese era el único momento en que ambos tenían libre y podían conversar.

La expresión de Luffy se iluminó y rápidamente se despidió de sus amigos, tomando su bolso para poder salir del auditorio donde se encontraban. Zoro y Sanji observaron con diversión como la consternación flotaba sobre los presentes cuando su capitán salió corriendo, azotando sus botas contra el suelo sin disimular su escape.

Ya en el campus de la universidad, Luffy caminaba junto a una fuente cercana a la biblioteca, esperando ansioso la llamada de su novio. Siempre era Law el que llamaba pues este debía buscar un lugar alejado del bullicio para poder conversar tranquilamente.

Su móvil sonó y no tardó ni un segundo en responder. Emitiendo una exclamación de felicidad al escuchar la voz de su novio al otro lado de la línea.

– ¿Hablo con el hermoso rey de Foosha? – La voz al otro lado de la línea tenía un tono suave y divertido y Luffy podía imaginárselo frente a él llamándolo así.

– Por supuesto, señor. ¿Y yo hablo con el mejor doctor del mundo mundial universal? –

La risa de Law resonó en el móvil y Luffy suspiró, lleno de dicha. Las llamadas con Law eran la parte favorita de su día.

– ¿Cómo has estado, Torao? ¿Cómo vas en la residencia? ¿Has comido y descansado bien?  – La preocupación reflejada en su voz mientras iba a sentarse a una banca cercana.

– Estoy bien, Lu. Aunque estaría mejor si te tuviera conmigo... te extraño demasiado. –

El tono anhelante de Law no pasó desapercibido por Luffy, quien pese a que se sentía igual tuvo la necesidad de consolar a su novio.

– Ah, tonto Torao. Por eso todos los días te mando miles de besos desde aquí. ¿No te han llegado? Iré a reclamarle al cartero. – Exclamó entre risas, esperando haberle transmitido aunque sea un poquito de alivio.

– Creo que han perdido algunos paquetes en el camino, solecito. Así que el reclamo es muy válido, deberías enviarme más por reserva. – El tono de Law era resolutivo, como si estuviera indicando alguna receta médica y no pidiendo besos a su novio. “Aunque de igual forma me hace falta mi tierno y suave mono abrazador en la cama. Me siento solo.”

Luffy se ruborizó ligeramente por la connotación de las palabras y se rió, recostándose sobre la banca en busca de mejor comodidad mientras estaba al teléfono.

– Shishishi... La próxima vez te enviaré a un mini Luffy para que te haga compañía por mí. – Se quedó unos segundos en silencio, cerrando sus ojos unos momentos. – Te amo mucho, Torao.

El cariño impregnado en sus palabras. Al otro lado de la línea, Law sonrió, lanzando un beso a traves del teléfono.

– Te amo mucho, Lu. Estaré pronto contigo, te lo prometo. –

– Está bien... No quiero que tengas un error en tu trabajo por pensar en regresar. Ya te dije que te esperaré todo el tiempo que sea necesario y cuando regreses estaré aquí y habré aprendido a cocinar para sorprenderte. –

– ¿Sí? ¿Sanji te quitó el veto de la cocina? ¿Cómo lograste conseguirlo? –

– Ya sabes que puedo ser muy convincente cuando me lo propongo. Además, es mi venganza, Torao. ¿Puedes creer que pasan todo el día presumiendo su amor? Sanji incluso llega a meterse a nuestras clases y me atrevo a decir que está más calificado que Zoro. Seguramente los dos obtendrán la certificación de bomberos.

La risa de Law no se hizo esperar y Luffy fue contagiado por esta, disfrutando de la comodidad que persistía a pesar de la distancia.

– Es un escenario muy probable. – Coincidió Law aún entre risas. – ¿Dónde estás ahora, solecito? ¿Los chicos están contigo?

 – Nop. Me escapé. –  Admitió, estirándose como un gato a lo largo de la banca. – Sanji y Zoro se quedaron en la conferencia. Y yo estoy frente la biblioteca. ¿Por qué? –

– Nada en especial. –

Hubo otro momento de silencio, sin embargo no era incómodo. Escuchó bullicio del otro lado de la línea y cuando se escuchó de nuevo la voz de Law, Luffy anticipó con pesar lo que vendría.

– Tengo que irme, Lu. –

– Está bien, Torao. – Sonrió con pesar, pero lo disimuló al lanzar un sonoro beso al teléfono, riendo al escuchar a Law hacer lo mismo. – Te amo.

– Te amo demasiado, Lu. Nos vemos pronto. –

Y cortó. El pitido de la llamada terminada hizo eco unos segundos y Luffy guardó su teléfono en su bolsillo, sonriendo con amplitud. Aunque fuera poco, al menos sí logró hablar con Law y estaba feliz por ello.

Se decidió a quedarse recostado sobre la banca, de igual forma sus amigos saldrían pronto de la conferencia y Luffy sabía que lo buscarían. Había cerrado sus ojos, dispuesto a relajarse por unos momentos hasta que sintió una presencia a su lado, más hizo caso omiso de ella.

– ¿La banca está ocupada? –

Escuchó decir y asintió con lentitud, reacio a levantarse aunque al repasar el tono de voz del intruso lo hizo de un salto. La impresión estaba impregnada en sus facciones mientras tallaba sus ojos, pensando que se trataba de un sueño o una visión. Pero no, ahí estaba su Torao con una amplia sonrisa y con sus brazos extendidos en dirección a él.

Luffy no perdió tiempo, se lanzó a los brazos de su novio, tomando su rostro entre sus manos y besando repetidamente sus labios, susurrando dulces "te amo" entre cada beso. Acarició las mejillas de Law con sus pulgares y habiendo pasado su emoción inicial, trepó y se le colgó del cuello aún riendo y apoyando su mentón en su hombro, dejando besos babosos en sus mejillas,

– ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en Dressrosa? – Inquirió, sin poder disimular ni un ápice su júbilo, escaneando el rostro de Law con mimo, con sus pulgares delineando las bolsas oscuras bajo sus ojos. Se veía cansado pero aún así exhibia una sonrisa para Luffy.

Law besó sus cabellos con cariño, rodeándole la cintura con sus brazos y apretujándolo con suavidad, acercándolo más a él.

– Acabo de terminar mi rotación por pediatría y me dieron una semana libre antes de la próxima rotación. Nami pagó mi boleto de avión para que viniera rápido y Zoro y Sanji coordinaron con Usopp para pasar por mi en el aeropuerto. Estaban muy preocupados por ambos, aunque ahora me preocupa mi economía por los intereses que Nami seguramente me cobrará. – Comentó entre risas, siendo ahora Law el que buscó los labios de Luffy para besarlo con cariño.

Luffy respondió a su beso, suave y dulce mientras agradecía al universo por tener amigos que los quisieran mucho. Cuando el beso terminó ambos suspiraron; Luffy con el carmín en sus mejillas observó a Law con adoración, negándose a alejarse de él.

– Te extrañé mucho, ah. No dejaré que te alejes de mí de ninguna manera. Hasta me bañaré contigo por toda esta semana. – Luffy sentenció, rozando sus narices con mimo.

– Pues no es que me moleste la idea. – Law le sonrió con coquetería, acariciando su cintura e inclinándose a dejar un besito en su cuello.

– Aún estamos en horario familiar, pervertido. – Risueño Luffy se abrazó con fuerzas al cuerpo de su novio, anotando mentalmente el que debía agradecerles a sus amigos.

Mientras tanto disfrutaría a su novio.

Ah, la necesidad de llegar a su casa nunca se había sentido tan urgente. El resto de sus clases podrían esperar.

Notes:

Mi humilde aporte a la LawLu week. Day 1.

Celoso, porque luffy envidia a sus amigos tórtolos.
Escuela, porque pues están en la universidad, o al menos Sanji y Law jsjjs

Espero les guste.

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