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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-06-22
Words:
1,492
Chapters:
1/1
Comments:
6
Kudos:
158
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10
Hits:
1,425

Koala

Summary:

Las manos de Oscar sudaban mucho, y la tela de la camisa se pegaba a su cuerpo por el sudor que recorría por su abdomen, el aire acondicionado del auto parecía no estar funcionando, y eso molestaba mucho al Omega. Una cosa era sudar por una carrera y otra cosas era sudar por los nervios, los dos daban asco pero sudar por los nervios era peor.

—Carlos, ¿Y si no les agradó? ¿Si tú papá me odia? ¿O tu mamá o tu hermana?...¡Dios Esto fue una mala idea!..

—Le agradaras, Oscar.

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Esté fanfic es súper mega dulce, demasiado lindo la verdad

Work Text:

Las manos de Oscar sudaban mucho, y la tela de la camisa se pegaba a su cuerpo por el sudor que recorría por su abdomen, el aire acondicionado del auto parecía no estar funcionando, y eso molestaba mucho al Omega. Una cosa era sudar por una carrera y otra cosas era sudar por los nervios, los dos daban asco pero sudar por los nervios era peor.

No lograba concentrarse en nada, los autos y la calles de Madrid le causaban más nerviosismo. Lo encerrado del carro y su nerviosismo lo estaban matando lentamente y dolorosamente, y con ella se unía la ansiedad. —Oscar...—, llamó una voz con un acento raro a su lado. Oscar inclinó la cabeza a un lado y se encontró con un perfil atractivo de un alpha. —Koala, respira por favor. Todo estará bien—, dijo y Oscar soltó el aire que estaba conteniendo y que no sabía que estaba reteniendo.

 

—Carlos, ¿Y si no les agradó? ¿Si tú papá me odia? ¿O tu mamá o tu hermana?...¡Dios Esto fue una mala idea!.. —Un toque en la parte de arriba del muslo de Oscar lo interrumpió. El Omega miró hacia abajo y miró la mano de Carlos tocar su muslo, que acariciaba su pierna con delicadeza por sobre la tela de los pantalones corto de Oscar, el contacto de Carlos lo tranquilizó y su aroma un poco picante lo ayudó.

 

El Omega descanso su cabeza en el asiento del co-piloto y se inclinó a un lado mirando de nuevo a Carlos, que tenía los ojos puesto en la carreta y la otra mano yacía en el volante del carro. —Le agradaras, Oscar. Mi mamá es fan de McLaren, de ti y Blanca igual, te adoran y eso que no te conocen. Mi padre ya lo has visto en el paddok y no es tan gruñón como se mira. Es amable... —El alpha se detuvo en el semáforo y aprovechó para buscar la mano de Oscar y tomarla, entrelazando sus dedos, Carlos se llevó la mano del Omega a sus labios y  dejó un beso en los nudillos. —Y ellos saben que somos parejas—, culminó.

 

El semáforo paso de estar en rojo, amarillo y después verde. El alpha comenzó a conducir. La mano de Oscar seguía entrelazada con la de Carlos y al alpha no parecía importarle, conducía con una sola mano.

 

—Pero no estamos enlazados ¿Y si piensan que me estoy aprovechando de ti?—, dijo Oscar, con una tono de preocupación. 

 

Carlos le estaba presentando a sus padres sin estar marcados y muchos menos sin comprometerse, la familia de Carlos parecía un familia muy tradicional y muy estricta. Y si no le agradaba por eso, pensarían que el sólo se está aprovechando de su hijo.

 

El alpha se rió y alzó una ceja.

 

—¿Lo haces?—, preguntó en un tono divertido.

 

El Omega se deshizo del agarré y cruzo los brazos, mirando por la ventana. Oscar le susurró que era un idiota, el alpha sonrió pero no dijo nada, pasaron dos minutos y Carlos detuvo el carro. Oscar volvió a mirar a Carlos y esté sólo se inclinó para delante tomando la barbilla de Oscar y besando los labios del contrario. —Ellos no pensarán eso, Koala—. Carlos respondió contra los labios de Oscar. El Omega pasó la mano derecha por un costado del cuerpo de Carlos y lo llevó a la nuca del alpha, enredandos algunos mechones de la parte posterior de la nuca del alpha en sus finos y delicados dedos.

 

El alpha continúo—Y sobre el enlace, será..hum..no se, eso es tu decisión— terminó de decir.

 

Sus propias palabras le dolieron a Carlos...


 
El alpha sabía que quería pasar toda su vida con Oscar, contraer matrimonio, seguir corriendo en la fórmula uno, retirarse y esperar que su omega también lo haga, formar una familia y envejecer juntos. Mirando a sus hijos nacer, crecer y quien sabe que más. El amaba mucho a Oscar, ¿Pero, Oscar a él? No lo sabe. Crear un vínculo entre los dos es condenerarse a vivir toda una vida juntos, Carlos lo sabía y Oscar igual, pero ¿El Omega quería lo mismo que Carlos? Carlos tiene miedo de preguntar y ser rechazado, no quiere apresurar la cosas, todo a su tiempo...

 

Pero siente que los años pasan y el se vuelve más viejo y arrugado. Este año cumplirá treinta y Oscar apenas tiene veintitrés, es joven y Carlos creé que puede conseguirse algo mejor. Si Oscar encontrará algo mejor, no lo dejaría en ese momento, reuniría todo el valor y lo dejaría ir, pero con sólo pensar en eso hace que le duela el pecho.

 

—¿Carlos, estas bien?—, preguntó Oscar, apartó la mano de la nuca de Carlos y acariciar la mejillas de Carlos con dulzura.

 

El Omega liberó feromonas para tranquilizar a su alpha, la expresión y el olor de Carlos comenzó a oler a tristeza y Oscar se había preocupado.

 

El alpha asintió y se alejó de los toques de Oscar, se acomodó en el asiento y comenzó a quitarse el cinturón de seguridad. El Omega alzó una ceja en interrogación —¿Que haces?—, le preguntó a Carlos. El alpha se detuvo y miro unos segundos a Oscar para después responder. —Humm, llegamos—, dijo.

 

Oscar observó por el vidrio de la ventana y miro que se habían detenido en una hermosa casa. Un <<AH>> salió de la boca de Oscar, no lo había notado. Oscar abrió la puerta y se bajo del carro, un viento helado le pego en el rostro que lo hizo estremecerse. Esperó unos segundos y Carlos ya estaba a su lado extendiendo su brazo, Oscar tomó la mano de su alpha y entrelazo los dedos con los de Carlos. 

 

Oscar caminó un poco observando la casa de los papás de Carlos, era hermosa y elegante, un lindo jardín muy bien cuidado y..¡Eso es una fuente! Los papás de Carlos tenían una fuente con una hermosa estatua con un cisnes en el medio, y el agua parecía cristalina. El Omega se detuvo y Carlos giro su cuerpo un poco. —Koala, no estés nervioso yo-

 

—Quiero...—Interrumpió a Carlos. 

 

Antes que Carlos preguntará que quería Oscar terminó la oración.

 

—..Tu marca, quiero tu marca—, Oscar esta decidido. Había durado mucho en pedirle la marca. El alpha entré abrió la boca y miro a su lindo Koala sonrojado, era tan adorable. El alpha cortó la distancia y se acercó a Oscar, soltando la mano del Omega para después colocarlas en las mejillas de Oscar. Y quedando a poca distancia del rostro del castaño. —Si lo dices porque dije que era tu decisión y te presione yo-

 

El Omega se inclinó un poco hacia delante y beso delicadamente a su alpha, su futuro alpha, su futuro esposo y padres de su futuros cachorros. —Tardé mucho en tomar una decisión que no sabía que me correspondía a mi, eres un imbécil por no avisar—, Oscar sonrió y se quiso alejar pero Carlos lo agarró por las caderas acercando al omega a su cuerpo.

 

—¿Cómo que mi decisión?...Y si lo hubiese sabido desde un principio yo te fuera marcado desde la primera vez que... —El alpha se acercó al cuello de Oscar y Oscar tembló por la sensación del aliento de Carlos contra su cuello, pero de igual manera echó su cabeza a un lado para que el alpha tuviera más espacio. El pelinegro besó el cuello de Oscar y continuó—...Tuvimos sexo—, El Omega soltó un gemido y Carlos sonrió contra en la curva del cuello de Oscar. El agarre contra las caderas de Oscar se volvió más fuerte, posesivo.

 

El alpha se alejó del cuello de Oscar y sonrió cuando miro como su omega se sonrojaba mucho, lo iba a volver a besar pero una persona se aclaró la garganta a lo lejos. Era Blanca, la hermana de Carlos, estaba mirando toda la situación desde la entrada de la casa. Oscar sintió pena por la situación en que se encontraba con Carlos, intento alejarse pero el alpha no lo dejó y lo pegó más a su cuerpo. —¿Entrarán o sólo vinieron a tener sexo en la puerta de la casa de mis padres?—, La Beta lo dijo con un tono de diversión y en inglés, Oscar enterró la cara en el pecho de Carlos con vergüenza y Carlos le lanzó un gruñido a su hermana, que sólo le saco el dedo del medio.

 

La Beta entró de nuevo a la casa y Oscar se alejó del pecho de Carlos, mirando a los ojos marrones de su novio. —Oh, que gran primera impresión—

 

El alpha se rió y volvió a tomar la mano de su Omega. 

 

—No le hagas caso, sólo vamos—

 

El Omega entrelazo sus dedos bien con los dedos de su alpha y comenzaron a caminar hacia su destinó. El futuro era confuso y cambiante, pero si ambos estaban unidos y juntos, sería lo mejor que podría pasarle.